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2016-17 VI CERTAMEN DE NARRATIVA

LOS VIAJES. CEIP Virgen del Cerro. Madrid Viajar en el tiempo y en el espacio, viajar con la imaginación, llegar a donde nuestros pies no se atreverían y donde los sueños se quedan cortos. Todo es posible de imaginar y, por qué no, de REALIZAR.


PRIMER PREMIO. (Sin título).

Había una vez un chico llamado Albert Einstein al que le gustaban los viajes y hacer experimentos. Estaba estudiando para ser científico y tenía una familia muy numerosa. Un

buen

hasta

que

día se

construyó

dio

cuenta

un

avión

de

cómo

del

tiempo,

encontrar

el

tiempo. Rápidamente bajó a la cocina. - ¡Mamá, mamá! ¿dónde se encuentra el tiempo? Reía mientras saltaba. - No se sabe, hijo –respondió la madre. A los dos días llegó a su casa del colegio y abrió el cajón de su mesa y estaba el tiempo. Rápidamente cogió el avión y lo metió, se montó en

el

avión

y

arrancó

el

motor,

empezaron

a

aparecer cosas raras como mamut, personas de la Edad Media, etc. con

siete

cabezas

Y de repente, aparecía la bestia que

se

subió

al

avión.

Albert

intentaba quitarlo como podía, empezó a toquetear todos los botones y por un fallo de la máquina del tiempo volvía a la habitación de Albert. No se lo creía. Justo al día siguiente tenía que irse a su país (Alemania). Al día siguiente estaba


montado en el avión y pensó lo que le pasó el día anterior. Pasaron

años

y

años,

años

y

años

hasta

que

tuvo 43 años. Miró por la ventana y se acordó de todo cuando era pequeño. El día de su cumpleaños le

regalaron

licencia

para

nada volar.

más Y

y le

nada dijeron

menos

que

que

primer

su

la

vuelo era mañana. Al

día

siguiente

despegaron

y

se

cumplió

su

sueño: poder volar. Miguel R. 2º A


SEGUNDO PREMIO. Un viaje de locos.

Érase llamaba

una Pinto

vez

tres

Pinto

y

familias. se

Una

fueron

a

familia

se

París.

La

segunda familia Gor Gorito se fueron a Cuba y la tercera familia Herrera a Nueva York. Después de unos años tuvieron hijos. Eran muy guapos todos los bebés. Después cuando crecieron se fueron

de

viaje

las

tres

familias

y

sin

querer

se

intercambiaron los billetes de los viajes, pero a ellos les dio igual. La

familia

Gor

Gorito

fue

a

París

y

se

lo

pasaron ¡genial! en Disneyland París. La familia Pinto Pinto se fue a Cuba y vieron La Habana Vieja, plazas y castillos. La familia Herrera estuvo en Nueva York ¡qué grande es la estatua de la Libertad! Y

aunque se confundieron

se

lo pasaron muy

bien. Yovana 1º A


TERCER PREMIO. Máximo no se decide.

Hace

unos

Máximo.

años…

Máximo

vivía

todavía

un

no

niño

sabía

lo

llamado

que

quería

ser. Cuando se hizo mayor ya tenía trabajo, era piloto. Un día tuvo que volar a Hawai y le gustó tanto que decidió irse a vivir allí. Cuando

se

mudó

a

Hawai

le

tocó

volar

a

Londres. ¡Qué bonito! Era precioso y además su tío Mario vivía allí, así que se fue a vivir con él. No te

vayas,

le

decía

su

madre.

montón

de

dinero.

¡Que

Máximo.

Le

gustaba

mucho

nó,

Te

gastarás

mamá!,

dar

paseos

le

un

decía

junto

al

Támesis y pasaba las horas muertas viendo el Big Ben. En Navidad siempre volvía a Madrid para ver a

su

familia.

Al

acabar

la

Navidad

Máximo

volvería a Londres, pero echó de menos Hawai, así que volvió a Hawai y vio un volcán erupcionar. ¡Le

pareció

millón

de

tan fotos!

impresionante Le

encantaba

que ver

a

le los

hizo

un

surfistas

surfear en la playa y además él aprendió también a surfear. ¡Lo hacía muy bien! Hizo una amiga que se llamaba Ana. Iban a dar paseos todos los días por las playas. ¡Y se lo pasaban fenomenal! Un día Máximo invitó a Ana a Londres a verlo y desde allí cogieron un avión a


Madrid para conocer a su familia. Cuando llegaron a Madrid su padre le dio la idea de casarse con Ana. Cuando Ana se enteró le dijo a Máximo que sí.

Y

prepararon

casarse Máximo

en era

una

Hawai piloto

boda

al y

preciosa

lado quería

y

de

la

que

toda

decidieron

playa. su

Como familia

fuese a la boda, alquilaron un avión para todos. La

boda

fue

perfecta

y

se

instalaron

en

Londres

donde vivieron felices junto a su hijo Máximo. Noa G. 2º B


CUARTO PREMIO. El sapo Sam. Había una vez un sapo llamado Sam que vivía en un estanque cerca de unas vías del tren. Un día por la mañana, de repente, se encontró con dos

amigos

llamados

Tim

y

Tom,

que

querían

viajar en tren. Un

día

los

tres

sapos

decidieron

subir

al

próximo tren que pasara. Ellos vieron que el tren se estaba aproximando, saltaron y saltaron hasta llegar a subirse al tren, pero Tom no pudo subir al tren. Sam y Tim decidieron ayudarle a subir al tren. Tom les agradeció por haberle ayudado a subir al tren. Al final, Sam, Tim y Tom pudieron conocer muchos lugares agradables. Sin nombre 1º B


PRIMER PREMIO. Un viaje por el tiempo.

Un día Carol, Silvia y Laura se fueron a ver el Museo

de

Ciencias

Naturales.

De

repente,

en

una

sala encontraron una máquina muy antigua, con unas escaleras, con muchos botones y dos antenas. En la puerta de la máquina había un cartel que ponía

NO

PASAR,

pero

a

las

niñas

les

entró

curiosidad y pasaron dentro de la máquina. Se

preguntaron

para

qué

serviría.

Laura

se

apoyó en una mesa y sin querer apretó un botón. Entonces

se

encendieron

un

montón

de

luces

de

colores y aparecieron unos números. Cuando paró.

Los

las

luces

niños

viajado

a

la

vestidas

con

vieron

algunos

se

apagaron

salieron

Prehistoria, pieles

que

y

la

vieron

porque

llevaban

mamuts

y

máquina que

se

habían

vieron

personas

lanzas.

También

leones

enormes.

Observaron cómo vivían en esa época. Poco pulsar

después

el

botón

decidieron para

volver

volver

al

a

la

presente.

nave

y

Cuando

salieron se dieron cuenta de que esta vez habían viajado coches

al que

futuro,

porque

volaban,…

había

había

un

muchos perrito

robots, robot


pequeñito

que

las

vio

y

se

acercó

a

ellas.

Como

estaba solo y era muy cariñoso, Carol dijo: -¿Por qué no nos lo llevamos con nosotras?-y todas contestaron-. -¡Síiiiiiii! Entonces regresaron a la máquina y marcaron la fecha en la que estaban y así consiguieron volver a casa. Las niñas juraron que nunca le contarían a nadie su gran aventura de viajar por el tiempo. Desde entonces Carol, Silvia, Laura y el perrito robot se convirtieron en amigos inseparables para siempre. Candela C. 4º A


SEGUNDO PREMIO. Las aventuras de Kyra.

Kyra es una perrita muy inteligente y traviesa. Ella siempre iba de paseo con su dueño. Un día estaban jugando en El Retiro y la pelota se fue muy lejos. Kyra fue a por ella y por error se subió a un coche.

Ella

se

asustó

y

se

quedó

escondida

en

el

asiento trasero. Iba viendo muchos paisajes que le gustaban. Cuando el coche paró kyra aprovechó y se bajó, pero no conocía el lugar donde estaba. Comenzó a pasear y vio el río Guadalquivir. Recordó que Pedro cuando

estudiaba

decía

que

estaba

en

Andalucía.

Kyra quería regresar pero también conocer todas las provincias

de

las

que

le

hablaba

Pedro

cuando

estudiaba, así que se fue a la estación de autobuses y se coló en el maletero de un autobús que iba a Extremadura. Así, poco a poco, fue recorriendo las 17

comunidades

autónomas

de

España,

sus

ríos,

montañas,… estaba viviendo todo lo que su dueño decía sueño

y

ella

hecho

se

imaginaba

realidad!

con

Pero

conocerla.

echaba

de

¡Era

su

menos

a

Pedro, así que decidió comenzar su viaje de vuelta igual

que

como

empezó

de

coche

en

coche

hasta

llegar a Madrid. En un semáforo se bajó y estaba en Vallecas, esa

zona

la

conocía

porque

siempre

paseaba

con


Pedro por allí. Buscó el parque de las Siete Tetas y dijo: - Ya casi estoy en casa. Pero estaba muy cansada, así que se tumbó en la hierba

y

se

durmió.

Al

despertar

estaba

en

su

camita y se dio cuenta de que todo era un lindo sueño que le gustaría hacer realidad con Pedro. Alexandra C. 3º B


TERCER PREMIO. Un viaje en el tiempo.

Eran

las

doce

de

la

noche.

Inés

estaba

despierta. No se oía ni un ruido. Sigilosamente se escabulló por la ventana dando un salto. Su prima Sara

la

esperaba

en

el

lugar

acordado.

Se

dirigieron hacia su lugar secreto. Tenían ganas de empezar a viajar. Allí encontraron su objeto más preciado

que

las

llevaría

donde

quisieran:

la

máquina del tiempo. Se subieron al aparato y apretaron el botón del pasado. La máquina hizo unos ruidos extraños y las chicas sintieron que iban rapidísimo. Inés le dijo a Sara: - ¿No crees que este trasto va demasiado rápido? - Pues sí, Inés, de lo rápido que vamos se me ha despeinado el pelo –contestó Sara. La máquina se paró y vieron un paisaje precioso con unos helechos inmensos. Decidieron investigar y anduvieron

por

el

bosque.

Inés

tropezó

y

cayó

dentro de una huella gigante. - ¡Ay! –protestó Inés. De pronto oyeron un rugido terrible y vieron una cabeza y unos dientes enormes. Salieron corriendo como un rayo y se metieron en su máquina. Del susto y los nervios no vieron a qué botón le habían


dado. cuando

La

máquina

paró,

hizo

estaba

otra

todo

vez

blanco

los y

ruidos.

hacía

Y

mucho

frío. Salieron de la máquina. Sara dijo: - Inés, ¿dónde estamos? - En el Polo Sur, porque ahí hay unos pingüinos –contestó Inés. Este viaje les gustó, por

el

frío.

Vamos

a

pero no se hacer

querían quedar

otro.

Dentro

de

la

máquina apretaron el botón del futuro. Otra vez los

ruidos

hasta

que

paró.

Estaban

en

un

lugar

raro y oyeron una voz robótica que les decía: - Se-ño-ri-ta ¿qué ha-cen a-quí? Era

una

ciudad

llena

de

naves

espaciales

y

robots. Las dos primas se miraron y dijeron a la vez: - ¡Vámonos de aquí y hagamos el mejor viaje: el de regreso a casa! Apretaron el botón del presente y en menos que canta

un

empezaron

gallo los

aparecieron

viajes.

Aún

en

era

el de

lugar

donde

madrugada

y

Sara decidió quedarse a dormir con su prima Inés.

Inés M. 4º B


CUARTO PREMIO. (Sin título)

Había una vez una niña llamada Felicia. Vivía en

un

orfanato

porque

se

quedó

huérfana

de

padres. Le gustaba bailar. Su pasión era convertirse en

una

amigo

bailarina

Víctor

Cuando

profesional.

planearon

llegó

el

Un

día

escaparse

momento

ella

del

de

y

su

orfanato.

huir

fueron

descubiertos por el guardián, los persiguió pero no pudo alcanzarlos. Recorrieron

muchos

días

hasta

que

llegaron

a

París. Por estar jugando Víctor se cayó en un barco y

tuvieron

que

separarse

por

ese

día.

Felicia

caminó por las calles de París hasta que encontró la escuela de baile. Entró y empezó a recorrer toda la

escuela.

momento

Se llegó

encontró el

una

director

y

alumna.

En

le

que

pidió

ese se

marchase. La señora que hacía la limpieza la llevó a

su

casa.

Felicia

le

contó

que

ella

quería

ser

bailarina. La señora también había sido bailarina. Empezó a llevarla con ella para que le ayudase en su trabajo. Una mañana la señora le dijo a Felicia

que

le

iba

a

enseñar

a

bailar.

Practicó

muchos días. Felicia y la niña se volvieron a encontrar, se enfadaron decidieron

porque demostrar

se

hizo

cuál

era

pasar la

por

mejor

ella

y

bailarina.


Estuvieron

presentes

el

director

y

los

profesores

y

vieron que Felicia era la mejor bailarina. El director les hizo una pregunta a las niñas: ¿por qué bailaban? Felicia dijo que era su pasión y la

otra

niña

que

estaba

por

obligación

de

su

en

la

y

se

madre. El Grand

director Opera

decidió House

y

que fue

Felicia la

mejor

entrase alumna

hizo realidad su sueño. Angie T. 3º A


PRIMER PREMIO. El viaje de Sabrina.

Sabrina ya estaba sentada en el asiento del avión. Ella y sus padres se iban de viaje a Londres, se estaba abrochando el cinturón cuando la azafata estaba haciendo las señas de seguridad. Sabrina se giró hacia su madre para pedirle su nuevo libro de Harry Potter y el legado maldito. Estaba emocionada por ir a Londres porque sus padres habían organizado un tour para ver los lugares de la ciudad que JK Rowling había descrito en sus libros. - Por fin hemos llegado al hotel –pensó Sabrina. Estaba deseando dejar las maletas y conocer Londres con sus padres. Su primera parada era la estación del tren para el andén 9 ¾. Cuando llegaron a la estación, Sabrina vio una fila enorme para hacerse fotos en el set con el carro de Harry. - ¡Qué de gente, papá! –dijo Sabrina. - No te preocupes, cariño. Seguro que se van rápido – contestó su padre. Y a Sabrina le cambió ligeramente el gesto. Media hora después ya les tocaba. - Venga Sabrina, ponte que te hago la foto –dijo su madre. Sabrina puso sus manos en el carro sonriendo de felicidad. De repente, Sabrina sintió cómo el carro se deslizaba hacia dentro de la pared y cómo una fuerza extraña y luminosa la


absorbía hacia adentro. Cayó al suelo y rápidamente se volvió para mirar a sus padres y preguntarles si habían visto lo que había pasado, pero la luz del muro la había cegado momentáneamente. Cuando recuperó la vista comenzó a mirar hacia todos lados, pero no encontraba a sus padres. De pronto, una mano se posó en su hombro, se dio la vuelta aliviada y a punto de darle una regañina a sus padres por desaparecer así, sin más, pero… No eran sus padres, era el mismísimo Harry Potter. ¡No se lo podía creer, estaba alucinando! No podía ser, pensó. “Me he dado en la cabeza, seguro”. Pero Harry le sonrió y comenzó a hablarle. - Hola Sabrina. La niña con los ojos como platos reaccionó y le dijo: - ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Dónde estoy? Harry sonrió y contestó: - Estás en el andén para ir a la escuela de magia, para ir a Howarts. Pero tranquila, sé que este no es tu mundo y mis amigos y yo te ayudaremos a volver con tus padres. Hermione y Ron aparecieron y saludaron amistosamente a Sabrina. Sabrina estaba alucinando, pero no podía quedarse más tiempo. Seguramente sus padres la estaban buscando. Entonces Hermione le dijo que volviera a colocar las manos en el carrito y en el muro y apoyara sus manos en él. Entonces dijo unas palabras para poder volver al otro lado. Harry se despidió de Sabrina. De repente, Sabrina se despertó, acababa de aterrizar el avión en Londres. Habían avisado que había una pequeña tormenta en la ciudad. Llegaron al hotel y Sabrina quiso cenar pronto y descansar en la habitación. Estaba alucinada


por el sueño porque había sido muy real. De pronto, las ventanas se abrieron de par en par. ¡Una lechuza entró y se asombró que en su piquito llevaba una carta a su nombre y era nada más y nada menos que de Howarts! Sofía C. 5º A

SEGUNDO PREMIO. Las noches de Lara.

La niña jugaba en el jardín de una casa, que era algo distinta a las que vemos cuando paseamos por las calles de la ciudad. Era un pequeño chalet, con una valla blanca medio derruida en la que había una puerta que daba la sensación de que si la tocabas se caería. Al lado de la casa, había una piscina que no había sido usada desde hacía muchos años. La casa de madera tenía el tejado ladeado, hecho de tejas rojas con algunas en el suelo y las ventanas con los cristales rotos. Aunque era vieja parecía muy acogedora. En ella vivía Lara, una niña de pelo castaño, con ojos verdes, unos labios finos color carmín y una nariz respingona. Tenía 13 años y desde que era muy pequeñita le gustaba entrar a escondidas en el taller de Fernando, su padre, donde había un montón de artilugios, que ni siquiera ahora, siendo mayor entendía para qué servían. Su padre era inventor y le gustaba que su hija le preguntara sobre sus inventos. Todos los días, después del colegio, Lara se quedaba con su padre para ayudarle con sus máquinas. Ella era una niña muy inteligente, pero también muy tímida. Tenía pocos amigos. Mencia, una niña muy risueña era su mejor amiga. Un día, Mencia se vino a su casa a dormir y pasaron la tarde jugando con los inventos de Fernando. Esa noche, las


dos niñas estaban en la cama hablando, y cuando dejaron de oír los ruidos en la habitación de los padres de Lara, decidieron bajar al taller para probar algún invento nuevo. Se levantaron sin hacer ruido, pero por suerte sus padres no se despertaron. Rebuscando entre los inventos de su padre encontraron algunos muy raros, pero se pararon delante de uno que les llamó la atención. A Lara, su padre nunca le había enseñado esa máquina por lo que no sabía su funcionamiento. En el interior había dos asientos en los que decidieron sentarse y un panel de control con muchos botones. No sabían cuál pulsar por lo que tocaron el rojo y entonces la máquina empezó a dar vueltas y vueltas. Cuando por fin pararon, abrieron los ojos y vieron un montón de canguros que corrían y saltaban por todos lados, además el paisaje era desértico, con solo algunos matorrales, por lo que dedujeron que se encontraban en Australia. No sabían cómo volverían a casa, pero se lo estaba pasando tan bien con sus nuevos amigos que no se preocuparon. Se empezó a hacer tarde, se montaron en la máquina, tocaron el botón y después de muchas vueltas abrieron los ojos y vieron que estaban de vuelta en casa. Por la mañana hablaron del viaje, al principio pensaron que había sido un sueño, pero como las dos tenían los mismos recuerdos vieron que habían viajado de verdad y quedaron el fin de semana siguiente para continuar sus aventuras. La semana pasó muy rápido. Mencia volvió a casa de Lara y al caer la noche bajaron al sótano e hicieron lo mismo. Esta vez, al abrir los ojos se encontraron con una gran muralla, por lo que pensaron que estaban en China. Allí hicieron más amigos y aprendieron palabras en chino. De


nuevo en la máquina regresaron a casa, se acostaron y se quedaron dormidas. Al día siguiente, hablaron con los padres para que Mencia pudiera dormir en casa de Lara todos los fines de semana. Los padres, algo sorprendidos, aceptaron. De nuevo sábado, las dos niñas nerviosas por su nuevo destino. Esta vez aparecieron en una gran ciudad, llena de gente y edificios altísimos, era Nueva York. Pasearon por las caller y en un parque muy grande se quedaron jugando hasta que se cansaron y volvieron a su máquina para regresar. Así muchos fines de semana, Lara y Mencia viajaban a muchos países, visitaron Londres donde subieron a lo más alto del Big Ben, Venecia, por la que pasearon en barca por sus canales, Roma, donde vieron el coliseo romano… y muchos sitios más. Un viernes llamó la madre de Mencia para decir que ese fin de semana su hija no podía ir a casa de su amiga porque se iban de viaje. Lara se puso triste porque le apetecía estar con su amiga. Como Mencia no iba a venir Lara estuvo pensando en la máquina. Se dio cuenta que ella no quería viajar a otros países, porque eso ya lo haría cuando fuese mayor, lo que le gustaría era viajar al pasado a ver a sus abuelos. Ella no llegó a conocerlos, por lo que pensó que si la máquina podía viajar al presente, a lo mejor también podía ir al pasado y visitar a quienes habían vivido en esa casa antes que sus padres, sus abuelos. Entrada la noche se montó en la máquina y pulsó el botón cuadrado. Al apretarlo empezó a girar, en sentido contrario al de otras veces. Abrió los ojos y se encontró con una casa de madera, de tejado rojo, ventanas con bonitas cortinas, muchas flores en la terraza y una piscina muy


cuidada. La entrada a través de la valla blanca le resultaba familiar. Después de pensar, se dio cuenta de que estaban en su casa, pero hace muchos años, por lo que a lo mejor dentro se encontraban sus abuelos o incluso sus bisabuelos. Tocó una pequeña campana y cuando se abrió la puerta apareció una anciana que se parecía a su madre. La anciana la invitó a pasar y cuando Lara terminó de contarles la historia, ella y su marido, que la escuchaban atentamente, se dieron cuenta de que era su nieta. Le prepararon algo de comer e hicieron muchas cosas juntos y cuando llegó la hora de irse les prometió que volvería a verlos todas las noches. Regresó a su casa llena de alegría con el secreto. Por la mañana, habló con sus padres y les propuso que vendieran algunos de sus inventos que eran más útiles y con el dinero que sacaran rehabilitaran la casa, y ella les ayudaría. Ellos aceptaron y cuando la casa estuvo terminada era igual que la de sus abuelos. Todas las noches, Lara bajaba al sótano, se montaba en la máquina y se iba a visitar a sus abuelos que la esperaban impacientes. Nieves P. 6º A


TERCER PREMIO. El viaje de Quique.

Era una mañana de julio, para ser más exactos el 3 de julio y Quique junto con José, su papá y Carmen, su mamá, estaban preparando las maletas para marchar a Punta Hueca, un lindo lugar de playa para pasar sus vacaciones de verano. - ¡Ring, ring! –era el teléfono de papá-. Sí, señor Sánchez, no se preocupe, lo entiendo. Gracias. Colgó el teléfono muy triste y se apartó a hablar con mamá. Cinco minutos después me llamaron para hablar conmigo y contarme que papá tenía que trabajar y no podíamos ir de vacaciones pero que no me preocupase porque iba a irme a pasar el verano con la tía Marisa, o lo que es lo mismo “la tía bruja Marisa” y sus niños repelentes. ¡Puf! Vaya veranito me esperaba. Rápidamente preparé mis maletas y nos fuimos rumbo a casa de la tía. Al llegar, papá bajó mis maletas y se despidieron de mí. ¡Plof, plof, plof! Empezaron a lloverme tomates y al mirar hacia arriba, allí estaban mis tres “primitos” recibiéndome. Salí corriendo hacia el cobertizo para protegerme de esos monstruitos. Allí encontré un extraño baúl, abrí la tapa y me metí dentro. Empecé a sentir un traqueteo y tembloroso empecé a abrir la tapa muy despacio. Estaba montado en un carro y pude ver que iba conduciendo una familia con dos niños, tirado por dos caballos.


Me asusté tanto que empecé a gritar. Al escucharme el campesino detuvo el carro y muy asombrados miraron todos a la parte de atrás. - ¿Qué haces aquí? ¿Quién eres tú? ¿De dónde vienes? ¿Qué son esas extrañas ropas? El campesino no dejaba de hacerme preguntas a las que no me daba tiempo a contestar. Al calmarse les pude contar toda mi extraña historia. La familia me explicó que iban camino de la aldea vecina porque habían heredado una casa y don Agustín, un señor muy avaro que vivía en la aldea había robado la llave y la familia había ideado un plan para robársela del bolsillo mientras dormía. Al llegar a la aldea se encontraron con él y lo invitaron a tomar un té en la tetería de la aldea para empezar a llevar a cabo su plan. Mientras tomaban esa taza de té, los dos niños junto con Quique distrajeron a don Agustín para que la mamá vertiera en su taza unos polvos de melisa para ayudarle. Don Agustín empezó a sentirse somnoliento y se marchó a casa y así pudieron seguirle. Quique quería participar y se metió por la ventana de la casa de don Agustín, muy despacio, consiguió sacar la llave del pantalón y arrebatársela. Saltando y corriendo de alegría toda la familia se dirigió a su nuevo hogar. ¡Pom, pom, pom! Quique se despertó sobresaltado, vio la cara de enfado de su tía nada más abrir los ojos y es que Quique se había dormido en el baúl cuando trataba de


esconderse de sus primos y toda la familia lo estuvo buscando durante horas. Al regresar de vacaciones junto a sus padres les contó el mejor “viaje” que había hecho en su vida. Andrea B. 6º B CUARTO PREMIO. El viaje que nunca verás. Hoy es lunes y mi madre me ha despertado a las 6 horas de la mañana para ir a un viaje inesperado. No sé dónde voy, nadie me dice nada. El equipaje está preparado y listo para meterlo en el coche. Todo el mundo está contento menos yo, que no sé dónde voy. Le pregunto a mi madre que dónde vamos y me dice que no pregunte y que me suba al coche, así que como tengo que ser obediente, hago lo que mi madre me dice. ¡Todos montados en el coche y listos para salir y yo sin saber dónde vamos! Hemos entrado en un túnel y está todo oscuro. Se oyen ruidos muy raros y me estoy empezando a asustar. Pregunto qué son esos ruidos y nadie me dice nada. Están todos en silencio y yo cada vez me asusto más. Este túnel parece que no se acaba nunca. A mitad del túnel el coche se para sin saber por qué y yo estoy temblando de miedo, cuando de repente suenan golpes en mi ventanilla. Cada vez los golpes son más fuertes y se escuchan aullidos. Estoy muy asustado. Levanto un poco la persiana del coche, no distingo si es persona o anima y me asusto mucho, tanto que bajo la persiana de golpe. Tengo mucho miedo y cierro los ojos muy fuerte, cuando de repente noto que me cogen de la mano y me llaman y al abrir los ojos veo a mi madre despertándome para ir al cole. ¡Qué alivio tan grande! Todo ha sido un sueño. Sergio S. 5º B

Certamen narrativa 2017  

Certamen narrativa del colegio Virgen del Cerro, Madrid. 2017 Tema "Los Viajes"

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