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PICOLO

En un bosque muy frondoso junto a un lago, había una casita roja donde vivía un leñador y su hijo, como era tan pequeño los pájaros le llamaban PICOLO y les gustaba mucho jugar con él; pero no sólo era amigo de los pájaros sino de todos los animales del bosque: ardillas, ciervos, conejos, comadrejas, tejones, zorros, jabalíes…


Una noche cuando volvía a su casa se encontró con su amigo el búho, y le dijo: - ¿Quieres jugar conmigo?, y el búho le contestó: - Podríamos jugar a contar las estrellas, también podríamos ponerlas nombres: María. Ana, Enrique, Luis, Gabriel… PICOLO quería hablar con ellas pero como estaban tan altas y era tan pequeñito no le oían.


PICOLO se fue un día a la selva a hablar con la jirafa para que le contase el secreto de ser alto. - Mira, le dijo la jirafa, yo soy alta porque tengo que comer las hojas de los árboles y si no fuera alta me moriría. - Pero si quieres ser más alto que yo, puedes ir a la casita de la abuela, una casita verde y pequeña al sur del bosque, y ella te dará una fruta mágica para crecer. PICOLO se encaminó a la casita de la abuela


- Toc, toc tocó a la puerta. - ¿Quién va?, preguntó la abuela. - Soy yo PICOLO que quiero crecer. - Pues entra, entra que yo puedo ayudarte con una de mis frutas mágicas. A cambio de la fruta mágica PICOLO le dio un haz de leña y los dos quedaron contentos.

Pero PICOLO no sólo estaba contento estaba contentísimo porque ¡eso de ser alto le parecía una maravilla! Por el camino canturreaba: - ¡Qué feliz soy siendo tan alto! Tachín – tachín


Y llegó la noche, esperó a que aparecieran las estrellas y cuando ya no quedaba ninguna por salir, se puso a hablar con ellas. - ¡Hola! me llamo PICOLO, ¿queréis ser mis amigas? - Sí, queremos ser tus amigas, le contestaron las estrellas, pero con la condición de que nos cuentes qué ocurre allá abajo. - Bueno pero vosotras me tenéis que enseñar juegos, canciones…


- ¡Oh!, le dijeron las estrellas - ¿por qué quieres ser tan alto? - Para hablar con vosotras le respondió y ser vuestro amigo. - Pero, ¡no ves que vas asustando a todos los animalitos del bosque! Los ciervos ya no quieren jugar contigo y las ardillas tampoco y los pájaros no te reconocen…

PICOLO se asustó y se puso muy triste. Cuando se despertó todo había sido un sueño.

Autoras: Carmen Sánchez Portalatin Ana Montes de Miguel

PICOLO  

Un leñador que queria ser gigante para hablar con las estrellas

PICOLO  

Un leñador que queria ser gigante para hablar con las estrellas

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