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Juan Carlos Bataller

JONES E

l año 1921 empezaba y San Juan vivía una de las crisis institucionales más graves de su historia.

● Se había llegado a un enfrentamiento frontal entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo y mientras el gobierno de Jones había dispuesto el receso de las cámaras hasta el 29 de enero y el cierre del edificio, los legisladores habían abierto el período de sesiones extraordinarias y, según ellos, estaban en funciones. ● Sobre la base de que la Legislatura estaba en receso, el Ejecutivo designó sin acuerdo a dos cortistas y al fiscal del Crimen. Ante las reacciones de los magistrados, removió varios jueces y les inició acciones penales. ● Los municipios estaban intervenidos y los comisionados fueron designados por el gobierno sin acuerdo del senado, entre ellos Juan Balaguer, comisionado en la Capital. ● En medio de un escándalo se realizaron elecciones municipales el 5 de diciembre pero el Ejecutivo mediante decreto conocido el día anterior a los comicios dispuso disponer del poder de aprobar o desaprobar las elecciones. Se había llegado al término del año sin que hubiera definición respecto de los electos en la Capital, donde triunfaron los candidatos de la Concentración Cívica y en Concepción, donde ganaron los intransigentes. En otros casos se habían suspendido las elecciones. ● Pero lo más grave de todo eran las posiciones, irreconciliables ya, entre los legisladores -donde sobresalía la figura de Federico Cantoni- y el Ejecutivo que conducía Amable Jones. La provincia estaba en medio de una crisis descomunal y las pasiones comenzaban a convertirse en odio.

Principio de año con una crisis descomunal Suplementos coleccionables

Amable Jones Caricatura de Miguel Camporro

Con el aporte de

FUNDACION

BATALLER


JONES

Acto en apoyo a Jones, con la plaza dividida

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l acto estaba organizado y la gente comenzó a llegar al atardecer a la Plaza 25 de Mayo... —Hay como cuatro mil personas, gobernador—, le dijo Honorio Guiñazú. Zavala sonrió. Aunque eran muchos los presentes, difícilmente llegarían a la mitad.. —¿Cuál es el clima?—, preguntó Jones. —Han venido todos—, dijo Guiñazú. —Espero que no se agarren a los tiros—, comentó Zavalla. —¿Por qué? —La gente del bloque viva a Cantoni y ya han habido empujones y algunos insultos entre los sectores nuestros y ellos. —No sea tan pesimista Zavallita. Es emocionante ver como la gente ha llegado caballo, en carruajes, a pie, desde toda la ciudad...— decía exhultante Guiñazú. Cuando Jones apareció por el balcón de la Casa de Gobierno, la multitud cubría toda la calle General Acha, desde Mitre a Rivadavia y se diseminaba por sectores de la Plaza. Hubo aplausos. Y algunos gritos que llegaron hasta los oidos del gobernador. —¡Viva Cantoni, carajo! Los organizadores se habían preocupado porque en el balcón estuvieran empresarios, algunos independientes especialmente invitados; otros simpatizantes del radicalismo.

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l primero en hablar fue Roberto Adaro, médico que había militado en el setor intransigente pero luego se unió al sector jonista. —Estamos acá para solidarizarnos con nuestro gobierno que realiza una gestión que a todos nos enorgullece y va a traer el progreso

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que reclama la provincia—, dijo Adaro y desde el sector Cantonista se escucharon silbidos e insultos. Eduardo T. Vaca, también médico y ex intransigente, ya habló entre silbidos y aplausos entremezclados, con la plaza dividida, exaltando la figura del gobernador. El siguiente orador fue Justo P. Zavalla y su disurso se centró en la figura de Jones. Buen orador, cosechó muchos aplausos aunque estaba claro que el sector intransigente no había venido precisamente a aplaudir a Jones sino a expresar su repudio al gobierno y su identificación con los diputados. El plato fuerte, sin duda, era el discurso de Jones. Algunos esperaban un discurso conciliador. No fue así. “Estoy con el pueblo y con la juventud, porque son los dos elementos bien inspirados de la democracia que anhelan la verdad y van detrás de la justicia para su propio mejoramiento”.

“Me he criado en las grandes universidades donde todo lo que no es verdad se deshecha”.

La gente aplaudía y aunque el tono de la voz era monocorde, Jones intentaba hablar con el corazón en la mano. “Me he criado en las grandes universidades donde todo lo que no es verdad se deshecha. He tenido el honor de recibir merecimientos de los grandes maestros y de haber escalado la cima de la ciencia. He sido siempre honrado y recto y de buenos sentimientos. Y no comprendo cómo un hombre honrado y bueno puede transformarse de la noche a la mañana en un bandido, en un tirano y en un enemigo del pueblo. Eso es mentira, nunca sucede un hecho semejante”. Jones dejaba atrás al político y hablaba como hombre de ciencia. “El malvado nace y queda malvado toda la vida, hasta que muere, según Lombroso y todos los hombres de ciencia. Y si el medio es malo es más malvado y criminal. Yo quiero el bien del pueblo y por ello estoy trabajando; por eso me reconforta ver el aliento que trae el pueblo a esta casa”

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as aguas estaban divididas y Jones —alentado por la presencia de tanta gente—, lanzó el desafío: “La situación política actual puede resumirse en esta fórmula, oídlo bien y decídlo por toda la provincia: Si quereis la verdad y la buena justicia, ya sabéis por qué candidatos debéis votar en el cuarto oscuro. Si queréis el chisme, la intriga y la mentira, ya sabéis también por quiénes debéis dar vuestro voto”. Y fue más lejos: “Puedo proclamar ante vosotros que yo estoy con la verdad, yo estoy con la justicia, yo


estoy con la Constitución y los más reputados maestros del derecho a quienes he consultado y me han afirmado en esta convicción plena y absoluta de la verdad...” La gente aplaudía. Pero más de uno comentaba: —¡Pobre gobernador! ¡Habla como si lo estuviera haciendo en una universidad! ¡Qué falta nos hace un orador que levante a la gente...! Pero Jones era Jones. Y seguía hablando: “No temo las voces que andan por ahí, en la tribuna o en la banca de algunos maestros, evocando el nombre de Virasoro. Si queréis la sangre de vuestro gobernante, por la libertad y la justicia de este pueblo, no trepidaré en dárosla”. Las palabras quedaron flotando en el aire. Por primera vez Jones hablaba de su propia muerte. De las versiones que circulaban sobre la posibilidad de que fuera asesinado. —!Viva Yrigoyen! ¡Viva Jones! —, gritaban unos. —¡Viva Cantoni, viva el bloque!—, se escuchaba a otros. Había nacido el partido radical jonista. Y quedaba claro que también había otro partido: el radical bloquista. Muchos funcionarios se acercaron a Jones para felicitarlo por el discurso. El gobernador les estrechaba la mano y parecía más pequeño entre la gente. A lo lejos se escuchaban algunos tiros. Jones con la banda de gobernador.

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JONES

Un juez al que le cambió la vida en pocas horas E

recibo de su oficio fecha de hoy y manifestarle que no daré curso a ningún mandato que emane de ese juzgado, por cuanto usted está suspendido en el ejercicio de sus funciones, y no me incumbe entrar a juzgar los actos del Poder Ejecutivo ni los de la excelentísima Corte de Justicia. Como empleado superior de la administración, sólo me compete cumplir las órdenes de los superiores, máxime cuando le he hecho saber a usted una resolución de la cual estoy notificado por el órgano correspondiente. J.M. Mujica”

l juez del Crimen, Teófilo S. Castro, nunca imaginó que su vida podría cambiar en tan poco tiempo. Es que los hechos se sucedieron vertiginosamente. Ahora, oculto en “algún lugar”, sólo le quedaba recordar.

Todo comenzó cuando el Poder Ejecutivo nombró en comisión a Enrique Rojo y Alejandro Zaldarriaga como ministros de la Corte. —Para mí no podían nombrarlos sin que lo aprobara el Senado pues las Cámaras no estaban en receso sino en sesiones extraordinarias—, le comentó a algunos colegas. Pero hubo otro detalle que le preocupaba. —La ley expresamente determina que deben jurar ante el presidente de la Corte y lo han hecho ante el gobernador.

Hasta ese momento todo eran opiniones personales, vertidas en una mesa de café. Pero ocurrió que Rojo y Zaldarriaga al ir a tomar posesión de sus cargos fueron desconocidos en su carácter de jueces por el doctor Flores Perramón, que se consideraba presidente de la Corte por ser su único miembro. ¿Qué pasó? Flores Perramón fue desalojado de su despacho por personal policial que cumplía órdenes del jefe de Policía José Miguel Mujica.

Ese mismo día comenzaron los problemas para Castro. —Flores Perramón me pasó los antecedentes del caso, denunciando a Rojo y Zaldarriaga de haber cometido los delitos de desacato y usurpación de autoridad. Y yo tuve que fallar, decretando la prisión preventiva de los nombrados.

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ero no alcanza con escribir la ley. Hay que hacerla cumplir. Y cuando libré el oficio al jefe de Policía para que detuviera a Rojo y Zaldarriaga, el capitán Mujica se negó a cumplir mi orden, contestándome que “no está en mis facultades detenerlos porque gozan de inmunidades”.

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¿Cuál era la resolución a la que hacía mención Mujica? Lo explicaba en una nota: “Los señores ministros de la Excelentísima Corte de Justicia, doctores Enrique Rojo y Alejandro Zaldarriaga, me comunican en la fecha que han resuelto suspender a usted en el ejercicio de sus funciones por el término de treinta días, debiendo hacer entrega del juzgado por intermedio de la policía al señor juez de Crimen de primera nominación, doctor Mario Videla. Lo que comunico al señor juez a sus efectos. Dios guarde a Ud. J.M.Mujica”.

—¿Cómo me va a decir eso? ¿Acaso no detuvo a Flores Perramón, que es ministro con acuerdo del Senado? Decidí conminar al jefe. —Tiene 24 horas para proceder a la detención de Rojo y Zaldarriaga, bajo apercibimiento de ser procesado por desacato. El mismo día 22 de diciembre recibí la respuesta del jefe de Policía: “Cumplo con el deber de urbanidad de acusar

“–Ni siquiera me da el tratamiento de usía el desgraciado...–, pensó Castro sospechando que se le venía la noche”.

—Ni siquiera me da el tratamiento de usía el desgraciado...—, pensó Castro sospechando que se le venía la noche. ¿Cómo me iban a suspender en el ejercicio de mis funciones si es de competencia exclusiva de la Cámara de Senadores iniciarle causa a los magistrados y para hacerlo necesita contar con los dos tercios de los votos? La Corte sólo puede imponer multas pecuniarias a los jueces. Pero estaba suspendido.

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nte ello pasé los antecedentes del caso al otro juez del Crimen, doctor Mario Videla, quien se inhibió y los pasó al juez Civil Eladio Segovia. Pero este también había sido suspendido en el ejercicio de sus funciones y se había nombrado un juez especial, el doctor Javier Garramuño. Llegaba la feria judicial. Y comenzaría otra historia.


JONES

La separación del fiscal del Crimen H

ugo Fernández Burzaco había llegado a San Juan en diciembre de 1919, acompañando al interventor Manuel Escobar. Inicialmente ocupó el cargo de contador auxiliar de la intervención nacional, hasta que el 12 de diciembre de ese año ´19 se lo nombró defensor oficial. Cuando Jones asumió, lo designó fiscal del Crimen, con acuerdo del Senado El 21 de diciembre de 1920, el gobernador le hizo llegar un decreto acuerdo con los antecedentes necesarios para acusar criminalmente al ministro de la Corte Flores Perramón. Fernández Burzaco leyó los antecedentes y pidió hablar urgentemente con Jones. —Gobernador, lo que usted me ordena es una enormidad, una orden absolutamente arbitraria. —¿Por qué? —Porque no es atribución del fiscal del Crimen acusar al presidente de la Corte; esa es una atribución exclusiva de la Cámara de Diputados. Jones suspiró, acomodó su monóculo y dijo: —Doctor, yo necesito que usted acuse criminalmente a Flores Perramón... —No puedo hacerlo. —Lo ideal es que acuse de oficio... Jones parecía abstraido, como si no escuchara los argumentos de Fernández Burzaco. —Doctor Jones, yo no tengo mala voluntad hacia usted. Simplemente considero que no corresponde acusar al ministro porque eso debe hacerlo la Cámara. Pero... envíeme todos los antecedentes del caso y lo estudiaré. Fueron pocos minutos de charla. Al día siguiente estuvo listo el dictamente de Fernández Burzaco: “Estudiados los antecedentes del caso enviados por Vuestra Exelencia, el infrascripto, agente fiscal en lo criminal, no encuentra mérito suficiente para acusar criminalmente al señor ministro de la Corte Suprema de Justicia, doctor José Flores Perramón, por considerar que los hechos denunciados no constituyen los delitos previstos... y que, en el supuesto de que se hubieren cometidos esos delitos, correspondería atenerse a lo que imperativamente estatuye la Constitución Provincial, es decir, gestionar ante la Legislatura el juicio político...”

Ese mismo día Jones mandó a llamar al fiscal. —Doctor Fernández Burzaco... veo que no coincidimos sobre este caso. ¿Usted insiste en su dictamen? —Yo insisto siempre que me pasen los mismos antecedentes. —¿Por qué no habla con el doctor Enrique Rojo? Yo no entiendo mucho de estas cosas de orden jurídico. Hable con Rojo y estudien si hay una sali-

“El gobernador, al acusar a Flores Perramón sólo persigue separarlo del cargo... Este hombre se ha transformado en un obstáculo para llevar adelante el programa de gobierno...”.

da para el caso...

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ernández Burzaco se despidió de Jones con un apretón de manos y caminó los pocos metros que separaban la Casa de Gobierno de Tribunales. Rojo lo recibió en el acto. —Amigo Fernández Burzaco, usted tiene que acusar criminalmente a Flores Perramón. —No puedo hacerlo doctor, entiéndame, como fiscal no puedo acusar a un ministro de la Corte. —Pero debe hacerlo... —Ustedes están en un error que va a traer gravísimas consecuencias a la provincia. —Doctor, voy a ser muy directo con usted. El gobernador, al acusar a Flores Perramón sólo persigue separarlo del cargo. . Este hombre se ha

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transformado en un obstáculo para llevar adelante el programa de gobierno. —Pida el desafuerdo a la Cámara de Diputados. —No me interesa discutir el caso con usted. Lo que quiero es saber si va a mantener el dictamen o no. —Mantengo mi dictamen en todas sus partes. —En ese caso, no tenemos más que hablar. Fernández Burzaco salió del despacho de Rojo y fue abordado por un periodista. Cuando el hombre de prensa le preguntó sobre el caso, respondió: —Yo no puedo violentar mi conciencia de magistrado ni violar los preceptos de la Constitución. Mi misión no es otra que aislar del seno de la sociedad a los delincuentes y entiendo que el doctor Flores Perramón no es un delincuente. Para mi sigue siendo miembro de la Corte y mientras desempeñe ese cargo no puedo acusarlo de ninguna forma.

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l día 23 de diciembre, el gobernador dispuso mediante decreto exonerar del cargo de agente fiscal en lo criminal a Fernández Burzaco por incumplimiento de su deber, señalando que “oportunamente se pedirá al honorable Senado el retiro del nombramiento de fiscal”. Horas después, Aquiles Damianovich se hacía cargo de la fiscalía, instalándose en el despacho que ocupara Fernández Burzaco para lo cual se debió hacer saltar la cerradura ya que la oficina estaba cerrada con llave.

Sé que te tengo

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JONES

La Legislatura —ubicada en la esquina de General Acha y Rivadavia— fue cerrada y mientras numerosos efectivos policiales custodiaban el edificio, la gente comentaba desde la plaza.

La clausura de la Legislatura E

ra 24 de diciembre y aquella mañana el centro sanjuanino era un hervidero de gente que realizaba sus últimas compras, antes de las fiestas navideñas. En la Casa de Gobierno, Amable Jones estampó su firma en un último decreto, que ya habían firmado los ministros Juan Barrera Cordón y Abraham Tapia.

En los considerandos se explicaba el origen de la medida: “Resultando de la precedente nota de la jefatura de policía que el vocal de la excelentísima Corte de

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Justicia, doctor José Flores Perramón, trata de constituir un nuevo tribunal que lleve el mismo nombre y desempeñe idénticas funciones que el legítimo, no sólo en cuanto a la tramitación y

Una espiral de violencia iba ganando todos los espíritus sanjuaninos, cuando el año 20 expiraba.

decisión de asuntos judiciales sino al nombramiento de funcionarios y empleados que la Constitución confía al tribunal legítimo... Que estando constituida la excelentísima Corte de acuerdo con la prescripción expresa de la Constitución, por los doctores Enrique Rojo y Alejandro Zaldarriaga, cualquiera otras personas que se atribuyan ese carácter cometen el delito de usurpación de autoridad previsto por el artículo 240, inciso 1º del Código Penal, desde que carecen de título legal para hacerlo. Que el Poder Ejecutivo está en el imprescindible deber de adoptar todas las medidas necesarias para guardar el orden público y de poner a los delin-


“El latifundio engendró males sociales incalculables”

cuentes bajo la acción de la justicia, impidiendo que los actos sediciosos adquieran mayor magnitud. Que habiéndose iniciado la gestión judicial contra el doctor José Flores Perramón, para ser castigado por los delitos de usurpación de autoridad y desacato, este nuevo acto suyo debe ser considerado como circunstancia agravante de aquel y ser agregados todos estos antecedentes al proceso ya mandado incoar. Que hallándose en receso ambas cámaras legislativas hasta el 29 de enero de 1.921, no hay conveniencia en que la casa en que deben funcionar permanezca abierta a disposición de cualquiera que quiera servirse de ella para cometer actos sediciosos, habiendo por el contrario, manifiesta conveniencia de su clausura y custodia por los empleados de la administración. Por tanto El gobernador en acuerdo general de ministros, decreta: Artículo 1º) Procédase por la Jefatura de Policía, a clausurar el recinto legislativo, desalojando a los que se encuentran en él. Artículo 2º) Agréguese estos antecedentes al proceso mandado incoar al doctor José Flores Perramón. Artículo 3º) Comuníquese esta resolución a los presidentes del honorable Senado y honorable Cámara de Diputados y a la excelentísima Corte de Justicia, a sus efectos.

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legaba la navidad en San Juan, con la legislatura clausurada, el Poder Judicial en medio de una gravísima crisis y una espiral de violencia que iba ganando todos los espíritus.

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quiles Damianovich se había transformado en un hombre de peso por su influencia sobre Jones. Pero ¿qué pensaba sobre San Juan este abogado llegado de la Capital que daba andamiaje jurídico a las decisiones? Estas eran algunas de sus ideas.

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no sabe en sus delirios si reclama lo que es suyo o sea su teórica soberanía o la conservación de su fatídica servidumbre que lo hace mirar a su iconoclasta Salvador como su enemigo. Todo esto está combinado y magnificado en forma decorativa por la poesía de la montaña nativa.

—¿Qué está ocurriendo en San Juan? —Ocurre que en San Juan no hubo nunca administraciones progresistas. Porque no hay progreso fidedigno que no se asiente sobre la legalidad, sobre la eliminación de los prejuicios de clases. ¿Qué factores han engendrado este estado de ensoberbecimiento de sus clases economicas y sociales todopoderosas hasta hoy y usufructuadoras irreemplazables, según ellas, en el manejo de los intereses generales, dispensadoras, de cuando en cuando, de una atención de carácter caritativo a las “minucias” de la colectividad? ¿Cómo es que ha podido tan arrogante y engañoso autoconcepto apoderarse por sugestión de las clases populares, al extremo de englobar entre sus devotos a grandes y chicos, a poderosos y jornaleros, a gente del campo y la ciudad?

—Bueno, es un orden al fin... —¿Qué es el orden social para los sanjuaninos? ¡El orden? Para los comarcanos sanjuaninos estriba precisamente en no tocar la situación en sus raices negativas. El “orden” en el lenguaje simbólico pero altamente expresivo de la zona quiere decir el mantenimiento del estado de cosas, sin remover las causas del mal.

—¿Cuál es su explicación? —El latifundio engendró en San Juan males sociales incalculables porque a su amparo pudo ejercer un señorío original de corte medioeval, de raigambre feudal y de rigurosa tiranía pública que les permitió diseminar raigambres hábiles de insuperado y astuto predominio. —¿Por ejemplo? —Es fácil advertir que en lo social echó las bases del familiarato más cerrado y de conceptos de más boatos que se conozca en América. Y en lo intelectual ha llegado a presentar núcleos que a favor de una privilegiada predisposición económica han llegado a suponer estupidamente que la cultura es un favor inaccesible para los que no egresen de sus espléndidas feligresías familiares. —¿En qué otros campos se advierten esos males? —En lo económico, sus capitales inertes no se han movilizado en busca de las agitaciones saludables de la edad moderna que si expone a quebrantos y azares al dinero, contribuye con una función higiénica a finalidades colectivas superiores. —¿Y en lo político? —En lo político entronizó una casta que ha deshonrado a la democracia y ha sumido a la provincia en un letargo embriagador que la exhibe al país como un enfermo cataléptico que

–¿Y por qué es así? —Hay una sociedad recelosa de todo lo que viene de afuera. Hay una perspicacia astuta y vigilante contra la fuerza nueva. Hay una clase socialmente entronizada que se “pasa la palabra” de alerta en apretadas logias invisibles que se trasuntan en los clubes mundanos pero cuya acción central gira en torno del inviolado ámbito familiar de la rancia parentela sabiamente esparcida. —¿Y, según usted, cómo funciona ese “sistema”? —A la simple constatación de un timonel que viene a ejecutar el mandato de un tiempo nuevo, el medio, coaligado, no busca más que la oportunidad para verificar el predecretado conjuro. Por cada trecho recorrido por el enviado de la reforma, el medio agrega —favorecido en ese juego de dificultar tan favorito y tan propicio para los que con dejarse quedar en su sitio ya están en una posición fácil— las dificultades presentadas por los mismos cooperadores del reformador. —¿Cuál es la consecuencia? —Cada decisión pura y legal del reformador encuentra obstáculos pues las trabas se escalonan hábilmente hasta desorientar al noble espítritu que, en su augusta ingenuidad no acierta a comprender la Resistencia hacia fines que no pueden ni sospecharse de malos. Preparado el medio, se estudia si la eliminación o el desplazamiento pueden borrar los trazos inexorables de la evolución.

Fuente: Aquiles Damianovich — El crimen y el poder — 1922.

Minería Responsable

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San Juan era, una vez más noticia de primera página

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a situación de San Juan -una vez másestaba en la primera página de los diarios nacionales. ¿Qué decían los diarios? Antes de entrar en tema es conveniente analizar el problema desde dos puntos de vista. 1) Los hechos objetivos: Independientemente de los intereses en juego, había elementos para que, a la distancia, los diarios tomaran partido: ● El gobernador Amable Jones era una persona ajena al medio, que llegó al cargo impuesto por el presidente de la Nación en base a un acuerdo político entre los distintos sectores del radicalismo. ● Prácticamente la totalidad de los jueces habían sido suspendidos o destituidos –y varios de ellos encarcelados- sin que se diera participación a las cámaras, a las que Jones consideraba en receso.

Por un lado, dejar que el peso de los acontecimientos -la producción de hechos- la llevaran adelante los jueces y los legisladores que respondían a Federico Cantoni, limitándose a acompañarlos sin mostrarse mucho. Por el otro, utilizar toda su influencia en los medios para apuntar sus dardos contra el presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen. Con este cuadro, no era casual entonces leer comentarios como estos: “Llama la atención la pasividad con que asisten a estos atropellos y transgresiones los radicales opositores al Poder Ejecutivo, lo mismo que los conservadores” Y agregaba más adelante: “hay un descontento general en el radicalismo contrario al doctor Jones, que algunos explican diciendo que se ignora si el presidente de la República aprueba o desaprueba la conducta del primer mandatario”

“El Ejecutivo sanjuanino incurre en un grave error que lo presenta en pugna con las leyes. El único sobre quien no parece que hiciera impresión esa crítica condenatoria de su conducta es el propio autor de los avances. Y remataba: “El mandatario sanjuanino está ofuscado. Y es que si antes escaló con éxito “la cima de la ciencia”, ahora padece el vertigo de las alturas políticas y pierde el sentido de la ecuanimidad”. Artículo titulado En plena ofuscación, publicado en La Prensa, el 31 de diciembre de 1920 “El gobierno de Jones es el reflejo fiel de la administración del señor Yrigoyen, que se ha caracterizado por el espíritu personalista autoritario y absoluto en lo político e inepto e incapaz en la gestión honrada y progresista de los grandes intereses del Estado...”

La Prensa - 30 de diciembre de 1920

Manifiesto del Partido Concentración Cívica publicado en La Prensa, 21 de enero de 1921.

● Se había designado otros magistrados, incluyendo dos cortistas, sin acuerdos del Senado. ● Los abogados, a través del Colegio que los agrupaba, habían desconocido a los nuevos magistrados. ● El Poder Ejecutivo había resuelto el receso forzado de la Legislatura al posponer para el 29 de enero el tratamiento del presupuesto en sesión extraordinaria, contra la opinión de los legisladores que consideraban abierto el periodo extraordinario. ● La Legislatura permanecía cerrada y custodiada por la Policía. ● Continuaba irresuelto el tema de los municipios pues se habían suspendido algunas elecciones, aprobadas otras y quedaban pendientes de resolución algunas más. ● El Partido radical que llevó a Jones al poder estaba profundamente dividido. 2) Pero habían otros hechos subjetivos: En general, el pensamiento de la prensa nacional -especialmente los grandes diarios, como La Nación y La Prensa o Los Andes en Mendoza-, coincidían con el pensamiento del partido Concentración nacional. Los conservadores tenían trazada una estrategia muy inteligente.

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A contramano “No sabemos si el señor Jones, que según sus palabras ha escalado la cima de la ciencia, conoce el origen y el desenvolvimiento de todas las instituciones humanas. Pero sin remontarnos a alturas poco accesibles para el común de los mortales, fijaremos en una pobre y vulgar comparación el valor de sus reeditadas teorías de los pacíficos transeuntes atropellados por los automóviles. Evidentemente el gobernador de San Juan no sabe manejar su máquina. Uno tras otro se ha llevado por delante a los jueces y a los legisladores, a todos los poderes que podían y debían entrecruzarse normalmente con el suyo sin producir ningún choque” Artículo con el título A contramano, publicado por La Nación en enero de 1921.

Un típico canillita de los años 20

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Jones 07  

Historia del gobernador sanjuanino Jones.