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Antes

de

salir,

los

adultos

le

dan

las

instrucciones, especialmente que no se alejen. Pero la traviesa venadita aprovechó el momento en que estaban comiendo y en un descuido bajó al río a beber agua. De repente observó a lo lejos una enorme leona, muy asustada corrió y corrió. Recordó los consejos de

su

mamá

y

se

escondió

en

silencio.

Afortunadamente, la leona no la vio y se fue. Esperó un tiempo y continuó su camino. Al poco rato se encontró

con

los

demás,

quienes

estaban

realmente preocupados. Su madre Karelys no cabía de la emoción al ver sana y salva a su hija.

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Mis cuentos infantiles  
Mis cuentos infantiles  

Siempre he tenido la preocupación por inculcar valores a los niños. Como madre, abuela y educadora, estoy consciente que la educación comien...

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