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Un día, en un descuido de sus padres y del pastor, Elena se ocultó en un matorral y se quedó atrás. Comenzó a caminar y a disfrutar del paisaje. De pronto observó en lo alto de la montaña a un lobo que la miraba con muy malas intenciones. La ovejita se asustó mucho, se sintió sola y desamparada. En ese instante, vio a sus padres y al fiel perro José, quienes se habían regresado para buscarla. Todos

corrieron

hasta

alejarse

del

lobo

y

alcanzaron al grupo que continuaba avanzando gracias a su guía, el señor Juan. Desde ese día la ovejita Elena nunca más se separó de su rebaño y entendió que siempre contará con sus padres y sus amigos pastores, 20

Mis cuentos infantiles  
Mis cuentos infantiles  

Siempre he tenido la preocupación por inculcar valores a los niños. Como madre, abuela y educadora, estoy consciente que la educación comien...

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