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SUDOR Y TABACO II

Memorias de lucha y dignidad sindical

(Sintraintabaco 1988 – 2018)

Miguel Ángel Romero Sara López Acevedo


SUDOR Y TABACO II Memorias de lucha y dignidad sindical (Sintraintabaco 1988 – 2018)

Autores Miguel Ángel Romero Sara López Acevedo Revisión de prensa Beatriz Valdez Revisión del archivo histórico de Sintraintabaco Sebastián Perdomo Revisión y edición John Jairo Arboleda (Sintraintabaco) y Corporación Periferia Diagramación e impresión Taller de Artes Gráficas Periferia

ISBN: 978-958-56358-9-0 Medellín, Antioquia Julio de 2018

Fondo Editorial Periferia

Sintraintabaco

www.periferiaprensa.com

www.sintraintabacocut.org.co

periferiaprensa@gmail.com

sintraintabacoweb@gmail.com


Índice Prólogo: 80 años de lucha (1938 - 2018)...........................9 Introducción...................................................................15 CAPÍTULO 1: TRAYECTORIA DE UNA UNIDAD: PRIMEROS 50 AÑOS DE LUCHA......................................21 El nacimiento de la Industria Tabacalera....................22 Nacimiento del Sindicato en Coltabaco.......................27 Años cuarenta y cincuenta..........................................30 Sindicalismo independiente y movilización social: los años sesenta................................................................32 Relevo generacional y reorientación del sindicato: los años setenta................................................................41 Los años 80.................................................................48 CAPÍTULO 2: CONSOLIDACIÓN DEL SINDICATO DE INDUSTRIA (1988-1996)..................................................59 Sintraintabaco en el contexto de unidad y lucha sindical…....................................................................60 Nace la Central Unitaria de Trabajadores - CUT..........63 Arrecia la concentración de la producción.................67 Cierre inminente en la fábrica de Bogotá...................70 Sindicato de industria en Protabaco............................73 Nace Sintraintabaco en San Gil...................................76 Crisis interna..............................................................78


La muerte de un dirigente...........................................80 Un país de contrastes económicos y sociales..............82 Asamblea Nacional Constituyente...............................85 El Consenso de Washington........................................86 Apertura, contrabando y despidos..............................86 “Un derrumbe que no supimos contener”..................89 Se impone la política de recorte social.......................93 Continúa la concentración de la producción: Cali y Espinal…....................................................................95 Pacto Social, movimiento sindical y violencia.............97 Negociación durante este periodo............................101 Abusos sexuales en Tabaco Rubio.............................106 117 trabajadores menos en Coltabaco: camino al Sindicato de Industria...............................................107 CAPÍTULO 3: COLTABACO SE PREPARA PARA SER VENDIDA......................................................................115 La Colombia a final y principio de milenio................116 Reestructuraciones en Coltabaco..............................122 Un nuevo milenio: paramilitarismo y políticas económicas...............................................................133 El legado de Ciro Arias, un dirigente asesinado.......139 Pliegos y consolidación del Sindicato.......................142 CAPÍTULO 4: “EL VAQUERO COMPRA AL INDIO”......147 Coltabaco, ahora en manos de PMI...........................148 Los cambios en Coltabaco.........................................150 La disputa por el mercado del tabaco en Colombia..160 Impactos de la apertura económica..........................163 La consolidación de la Seguridad democrática.........165


Movilización e incidencia sindical.............................170 Negociación de pliegos.............................................187 CAPÍTULO 5: TRASFORMACIONES EN LA INDUSTRIA Y DEFENSA DEL TRABAJO (2011-2018)............................193 “Llegaron las multinacionales y absorbieron el mercado”…..............................................................195 Se profundiza la crisis interna...................................199 Continuaron los despidos..........................................210 Pliego de Peticiones en el año 2013..........................212 “A las multinacionales sólo les importa el mercado”..213

Los debates por los Acuerdos de Paz........................216 Negociación de pliego 2015.....................................218 Impuesto al cigarrillo con la reforma tributaria........219 Transformaciones de la industria tabacalera............220 Negociación en Protabaco........................................222 Represalias contra la labor sindical...........................223 Programas de educación Barranquilla......................224 La agencia Capitanejo en riesgo...............................226 Pliego 2017: los retos de la Organización..................228 2018, año para profundizar las luchas........................231 CAPÍTULO 6: REFLEXIONES SOBRE LA CRISIS SINDICAL......................................................................235 CAPÍTULO 7: RELATOS DE VIDA TEJIENDO DIGNIDAD .. .....................................................................................249 Un tabaco amargo......................................................250 La brega de Londoñito................................................254 Una aguerrida lucha por la salud de los trabajadores...............................................................259


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Prólogo

80 años de lucha (1938 - 2018) “Los sindicatos que por su propia naturaleza son organizaciones de clase, abiertos a todas las opiniones políticas, son también, pequeños compendios de la historia de las luchas sociales, de los sueños, de los triunfos y las derrotas de los trabajadores. En tal sentido, es positivo el esfuerzo que hacen algunos sindicatos por escribir su propia historia, sus experiencias, sus luchas, sus aciertos y sus errores, reivindicando siempre al trabajador colectivo, como protagonista de su propia historia, con sus virtudes y defectos, como parte integral de ese conglomerado de obreros, de campesinos, de indígenas, de negros, de mestizos, de desposeídos todos, que con su diario sudor, han enriquecido a un pequeño grupo de poderosos, mientras ellos siguen añorando y luchando por un mundo mejor”. Ana María Jaramillo A. y Jorge Bernal M.

Son 80 años de historia, de glorias, de triunfos, golpes, errores, aprendizajes de lucha, movilización y de conquistas que han mejorado la calidad de vida de los trabajadores tabacaleros. Son justamente 80 años que conmemora el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Tabaco en Colombia, el cual originariamente fue un sindicato de empresa, por cuanto solo estaba conformado por los trabajadores de Coltabaco a nivel nacional, y que, gracias a la visión política e ideológica de su dirigencia, se transformó en un sindicato de industria para continuar las luchas y gestas de todos los trabajadores tabacaleros en su conjunto. Nuestra impronta de lucha quedó marcada con la primera huelga que realizamos los trabajadores de Coltabaco el 25 de marzo de 1939, en la cual un grupo de trabajadores de Bogotá enfrentaron a la “señorita orgullosa”, según palabras del asesor del Sindicato, compañero Gerardo Molina, porque esta empresa siempre se ha caracterizado por su

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orgullo e intransigencia cuando de resolver las peticiones de los trabajadores se trata. Posteriormente en 1967 y luego, hasta ahora la última en 1982, han sido las huelgas de los trabajadores de Coltabaco por la defensa de sus derechos. Nuestros dirigentes siempre claros y adelantados, previendo las transformaciones de la industria tabacalera, llegaron a la conclusión que al paso que llevaba Coltabaco de centralizar la producción de cigarrillos en Medellín, lo mejor era continuar las luchas a través de un sindicato de industria, que recogiera las aspiraciones legítimas de otros trabajadores de la industria del tabaco. En ese entonces se comenzaron acercamientos con los compañeros de la Nacional de Cigarrillos y los de Protabaco, para que juntáramos nuestras luchas y nos hiciéramos fuertes para enfrentar al gran capital, en procura de mejores condiciones de vida de los trabajadores y sus familias. Las convenciones colectivas firmadas con Coltabaco y Protabaco dan cuenta del espíritu combativo de nuestra Organización Sindical. No cabe ninguna duda sobre los logros obtenidos con la lucha sindical, y lo más importante ha sido generar conciencia entre los trabajadores, en procura de las grandes transformaciones que requiere nuestro país como parte de nuestro papel. Por esto nunca hemos estado ajenos a la represión estatal y patronal: el despido de toda la junta directiva de la seccional Bogotá; la detención y tortura de nuestros compañeros en la seccional Medellín; el intento de sabotaje de la huelga de los trabajadores de Coltabaco en Medellín en 1982, con el asesinado de dos policías en nuestra carpa y posterior detención arbitraria de los huelguistas; la desaparición, tortura y posterior asesinato de Javier Cifuentes; el asesinato de Ciro Arias y como consecuencia la extinción de la seccional Capitanejo que hasta el momento no ha sido posible reestablecerla, además de los múltiples cierres de fábricas en Pasto, Cartagena, Barranquilla, Bogotá, Cali, Bucaramanga y las plantas de Espinal y San Gil, así como los despidos colectivos, dan cuenta de los ataques de Coltabaco contra nuestra Organización Sindical.

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La industria nacional tabacalera fue asumida por las grandes multinacionales Philip Morris International y British American Tobacco, quienes compraron a Coltabaco y Protabaco respectivamente. Estas han continuado con políticas agresivas contra los trabajadores y su Organización Sindical; de eso en nada se diferencian el capital nacional y el transnacional. British American Tobacco compró a Protabaco en el año 2012, y en el año 2014, es decir dos años después, cerró el proceso de producción en Bosa, dejando una estela de desempleo, miseria y represión a su paso, con el agravante que contaron con el concurso del Ministerio de Trabajo, quienes irregularmente aprobaron el cierre varios años después de terminar el proceso de producción. Con esa decisión dejaron a más de 600 trabajadores sin trabajo; por fortuna para nuestro Sindicato, aún 11 valerosos trabajadores resisten en varios escenarios la agresión patronal de BAT, para lograr la reubicación definitiva en el área comercial y hacer efectiva una de nuestras banderas de lucha, la defensa del derecho al trabajo en condiciones dignas y justas. Cuando de agresión se trata, PMI no se queda atrás. Con la compra de Coltabaco en el año 2005, se aplicaron varios proyectos para modernizar el aparato productivo y las formas de realizar el trabajo: la implementación de los oficios polivalentes; el establecimiento de las células de trabajo; la integración en un solo proceso de la elaboración y empaquetado; la incorporación de tecnología tanto en el proceso primario como segundario; el exterminio de los trabajos directos en el área de ventas; la tercerización de las actividades litográficas; el establecimiento de metas de producción; la superación de indicadores de producción y productividad; los despidos colectivos y los planes optativos para el retiro del personal más antiguo y enfermo, entre otros, se han convertido en la forma mediante la cual esta multinacional ha sacado más de 700 trabajadores del proceso de producción.

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Lo anterior corrobora que la inversión extranjera no genera empleos en Colombia, por el contrario, ha destruido la industria nacional y el empleo, pues muchas empresas luego de ser adquiridas por el capital transnacional, han sido cerradas. Esto indica que solo les interesa el mercado. En esta conmemoración, capítulo aparte merecen nuestros compañeros estacionales, porque gracias a ellos hoy contamos con el Sindicato de Industria. El desconocimiento de Coltabaco de la existencia de una relación laboral directa, llevó a estos trabajadores a organizarse y constituir a Sintraintabaco en el año de 1975, nombre que sería acogido luego por los demás trabajadores de la industria para continuar construyendo una historia rica en hechos que dan cuenta de nuestra existencia jurídica y política como Organización Sindical. Ni la represión estatal, ni mucho menos el poder del gran capital, han logrado desmoralizar nuestro accionar en la defensa de los intereses de los trabajadores tabacaleros. Cada dificultad, cada escollo, cada tropiezo ha sido una gran oportunidad para un aprendizaje permanente, que ha permitido cualificar la dirección del Sindicato para no defraudar la confianza depositada. Todas las generaciones de dirigentes que han pasado por nuestra Organización, han colocado su granito de arena para que esta experiencia sindical se convierta en un ejemplo de lucha y de relacionamiento con nuestros compañeros de otras organizaciones sindicales. No hemos sido inferiores al reto y aspiramos que la nueva generación de directivos sindicales, jóvenes y vigorosos, continúen el legado histórico de lucha, movilización y solidaridad que llevamos en nuestro ADN sindical. Sea esta la oportunidad para recordar a nuestros últimos presidentes vivos de nuestro Sindicato en los últimos 43 años de existencia. Ellos son: Gabriel Martínez, Jairo Lesmes, Fernando Moncada, Miguel Zapata, Jorge Vargas, Reinaldo Medina, Henry Mancilla, Juan Carlos Ospina, John Jairo Arboleda y Guillermo Álvarez. Somos conscientes

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que son muchos los dirigentes que han pasado por nuestra Organización Sindical; cómo olvidar a nuestra eterna y valerosa compañera María Stella López, incansable luchadora por la salud de los trabajadores: gracias a ella y su persistencia hoy contamos con el Comité de salud ocupacional conocido como COPASST (antes Copaso). Este libro que ponemos en las manos de los trabajadores tabacaleros y público en general, se constituye en fiel testimonio de nuestras gestas y luchas por los trabajadores. Es un repaso viviente de la historia contada por sus protagonistas directos, quienes han puesto todo el cuidado y rigor para que sea referente de memoria histórica para el movimiento sindical. Esta recopilación de hechos y datos es nuestra mejor contribución a las nuevas generaciones de directivos nacionales y seccionales, pues debemos tener presente que lo que ocurre en el pasado vuelve a ser vivido en la memoria, y para que esa memoria no se borre la dejamos escrita para siempre. Juan Carlos Ospina González Secretario General de Sintraintabaco

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Introducción Este trabajo es un ejercicio de memoria que se presta a contar desde la voz de sus protagonistas, la de los trabajadores de la industria del tabaco, las luchas y debates librados en los últimos 30 años por la Organización Sindical “Sintraintabaco”. El relato que aquí se presenta se inscribe no sólo en la historia del sindicalismo en Colombia, lo hace también en la de este país con tremendas contradicciones sociales, y que, en medio de los esfuerzos por una solución política del conflicto social y armado desde mediados de la década del 80, no ha conseguido cerrar este ciclo de violencias recicladas y desigualdades sociales. En este sentido, la voz y propuesta de los trabajadores organizados tiene aportes desde su experiencia de participación, negociación y resolución de los conflictos y en la conquista de condiciones para trabajo digno. Como Corporación Periferia participamos entusiastas de este ejercicio, sabiendo que este contribuye al reconocimiento de las apuestas organizativas de Sintraintabaco, sindicato que con 80 años de existencia ha estado ligado a los debates nacionales, pero además ha puesto sobre la mesa de negociación de Coltabaco la defensa del trabajo como principio para una vida digna. Su experiencia, consignada en el primer tomo de Sudor y Tabaco y ahora en este segundo, refleja algunos de sus aciertos y desaciertos a lo largo de estas ocho décadas. Además, puede servir de manera pedagógica para entender el papel del sindicalismo en los últimos años, en medio de la apertura de los mercados y de la consolidación neoliberal; como reflexión de la necesidad del sindicalismo como representante de los trabajadores ante el poder económico, hoy en día de carácter transnacional, pero

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también como una mirada crítica del quehacer sindical y de sus vicios en nuestro país. Sudor y Tabaco II es una investigación que desde el periodismo aborda el periodo de 1988 hasta 2018 a partir de la experiencia de Sintraintabaco. Sus resultados se consiguieron a partir de la construcción de una línea de tiempo elaborada participativamente con los dirigentes de más larga data del sindicato en la actualidad, en donde se tuvieron en cuenta elementos al interior de la Organización Sindical, de la empresa y del contexto nacional. Esta línea fue complementada con el rastreo de prensa de medios nacionales, el archivo histórico del sindicato y entrevistas a profundidad con los trabajadores de las diferentes seccionales, y otros actores relacionados a esta historia. De esta manera, se presenta un informe final dividido en cuatro periodos de tiempo, determinados por hitos de importancia para la Organización Sindical y que marcaron determinadas disputas y visiones del sindicato o de la industria: 1988-1996, transición de la apuesta de sindicato de empresa a sindicato de industria; 1997- 2004, cambios en Coltabaco de cara a su venta; 2005-2010, venta de Coltabaco y reestructuraciones por parte de la Philip Morris International; y 2011 -2018, transformaciones de la industria a raíz de la venta de las empresas de capital nacional a las multinacionales Philip Morris Internacional y British American Tobacco. Al inicio, este trabajo se acompaña de un resumen de la historia de los primeros 50 años del sindicato, recogida en Sudor y Tabaco de Ana María Jaramillo y Jorge Bernal. En la parte final, luego de la cronología de los últimos 30 años, se encuentra una reflexión elaborada por la Corriente Sindical Clasista, integrada por dirigentes sindicales al interior de la CUT, de la cual hacen parte algunos directivos de Sintraintabaco, sobre la crisis del movimiento sindical. Finalmente, se presentan tres textos anexos con las historias de personajes de relevancia para la historia de Sintraintabaco.

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Es importante resaltar que esta investigación se enmarca en un contexto en el cual, según proyecciones del Sindicato, se advienen transformaciones determinantes, por primera vez en 100 años, sobre el consumo y venta del tabaco. Si bien durante este siglo han existido cambios en el tipo de tabaco que se consume y en las tecnologías usadas para su procesamiento, la transición hacia lo que han denominado las empresas multinacionales como productos de riesgos reducido, pone en riesgo el empleo y derechos de miles de trabajadores de la cadena de la industria tabacalera en el país. Asimismo, estas lógicas de producción transnacional y concentración del mercado por parte de estas empresas, traen consigo el fin del cultivo y de la industria de este producto en algunos países en los que estas hacen presencia. Estas transformaciones fueron precedidas por el Acuerdo Marco para el Control del Tabaco, un tratado elaborado por la Organización Mundial de la Salud -OMS-, y firmado en la Organización de Naciones Unidas por más de 168 países en 2003, con el fin de desincentivar el consumo del tabaco. El acuerdo planteó una serie de políticas a seguir por los Estados que se acogieron en materia de precios, tributación, limitaciones en la publicidad para el cigarrillo, entre otras. En Colombia, estas políticas fueron acogidas en el año 2009 a través de la Ley Antitabaco (Ley 1335 de 2009). Pese a los supuestos objetivos fijados por este acuerdo, la paradoja producto de esta medida fue el favorecer la concentración del mercado global para las multinacionales del tabaco. Según Guillermo Álvarez, dirigente del sindicato, estas dos multinacionales se convirtieron en un duopolio en América, y se repartieron el mercado, lo que ha generado desempleo a causa de sus políticas de cierres, arreglos, despidos, tercerización, tecnificación y polifuncionalidad. En el caso particular de la PMI, esta tenía 92 mil trabajadores en todo el mundo, y hoy son menos de 70 mil. En Colombia tienen repartido el mercado en un cincuenta - cincuenta, y han sacado cada una a más de 700 trabajadores.

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“En Colombia hay alrededor de unas 23 mil familias que vivían del cultivo del tabaco. Hoy creemos que son menos de la mitad, y con una tendencia a acabarse, porque con lo que producen en Brasil por su gran extensión y tecnología, les sale más barato traerlo que comprarlo en Colombia. Entonces no es solo los empleos directos que se pierden en una fábrica, sino esas 23 mil familias que se han venido quedando sin el sustento a causa de esas transformaciones”, explica Álvarez. Este dirigente también señala que con la llegada de las multinacionales, se han precarizado las condiciones laborales porque estas empresas llegaron con políticas que pretenden reducir algunos derechos adquiridos. “Si bien es cierto que con nosotros no lo han logrado, por ejemplo en BAT el pago es malísimo, no tienen mayores beneficios; utilizan la tercerización, políticas de polifuncionalidad, políticas de metas… hay una precarización muy tenaz con la llegada de estas multinacionales, pero el futuro sí lo vemos muy negro es con estos productos de riesgo reducido”, comenta. Los esfuerzos de estas compañías en la actualidad están dirigidos a conseguir la certificación de los productos de riesgo reducido, como el IQOS para el caso de la PMI, porque según ellas son 95% menos dañinos que el cigarrillo tradicional. De conseguir su apuesta, con la producción y comercialización de estos productos que ya han llegado a Colombia, revolucionarían el consumo del tabaco como lo conocemos. Estas transformaciones prenden las alarmas tanto para los trabajadores directos de la empresa como para los cultivadores del tabaco en el país, y ante lo cual el Sindicato, para asegurar el empleo, viene levantando la bandera de la elaboración de estos productos en Colombia. Sin embargo, nada garantiza esto y aún no se ve un compromiso por parte de la Compañía para que esto sea una realidad.

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De otra parte, hay un segundo elemento central en el cual se enmarca este trabajo y es la denominada crisis del movimiento sindical. Esta crisis se puede apreciar en el periodo de los últimos 30 años a partir del fortalecimiento y auge del proyecto de unidad sindical regional y nacional alrededor de la CUT, y sobre unas condiciones de violencia estatal que han limitado la participación sindical, generando así ciclos de turbación para su participación política. En este sentido, el papel que el Estado ha jugado ha sido a varias bandas: la primera expresión de esta ha sido la violencia paramilitar y la guerra sucia que se ha ensañado desde los años ochenta contra las organizaciones sindicales, federaciones y dirigentes de la CUT. Una segunda apuesta ha sido los cambios legislativos de cara a la flexibilización de las condiciones laborales, y una tercera táctica ha buscado la cooptación de líderes sindicales a través de escenarios como el Ministerio de Trabajo (Algunos presidentes de la CUT han saltado a Ministros de Trabajo). De esta manera, se podría hablar de las dificultades de construir un movimiento a raíz de una condición acéfala, es decir, con menoscabo del liderazgo (por la violencia y la cooptación), para poder hacerle frente, oposición y alternativa al modelo neoliberal que en los últimos años se ha impuesto en el país. Pero no sólo el Estado ha sido partícipe de esta crisis del movimiento sindical. Existen también otros factores como lo es el contexto de conflicto social y armado que ha profundizado las diferencias entre los actores políticos del país y que ha puesto en segundo plano la solución del conflicto por medio de la palabra. Es así como el movimiento sindical no ha sido ajeno a esta profundización de las diferencias ideológicas, relacionadas a su vez con la forma de afrontar una situación de movilización determinada. En este sentido, las diferentes corrientes dentro del movimiento sindical han tenido discusiones y posturas, algunas irreconciliables, que no han permitido afrontar los

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debates nacionales de manera unificada o incluso los mismos debates al interior de las empresas. Finalmente, un elemento endógeno al movimiento sobre esta crisis ha sido una falta de reflexión crítica que permita entender el sindicalismo como una expresión de la organización por y para los trabajadores, pero que a su vez ha presentado vicios en la manera de hacer política dentro de las organizaciones sindicales. Como lo explica Guillermo Álvarez: “Mientras que el movimiento sindical no discuta ni reconozca los errores y los vicios que ha tenido durante estos tiempos, que han agravado y profundizado la situación de crisis, va a ser muy complejo salir de ella. Uno diría que eso obedece a una situación especialmente histórica por allá de finales de los años 80 y principios de los 90, donde se presentaron grandes cambios en el mundo laboral, con lo que se denominó neoliberalismo y apertura económica. A partir de la aplicación de estas políticas, surgen cambios en materia social y legislativa que afectan las relaciones laborales y obrero-patronales. El sindicalismo como tal no tuvo la capacidad de leer correctamente esos cambios, de entenderlos y de actuar frente a ellos”. Es así como este trabajo se pone a disposición, desde la experiencia de Sintraintabaco, para hablar sobre estos temas y proponer algunas reflexiones como aporte al movimiento sindical en su conjunto.

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Trayectoria de una unidad: primeros 50 años de lucha

Capítulo 1

Trayectoria de una unidad: primeros 50 años de lucha

Fotografía 1 – Peña cultural en conmemoración de los 50 años realizada en el aeropuerto Olaya Herrera en Medellín.

En 1988 fue publicado el libro “Sudor y Tabaco”, una investigación que se enmarca en la historia de las luchas tabacaleras, realizada por el Instituto Popular de Capacitación, en cabeza de los investigadores Ana María Jaramillo y Jorge Bernal. Dicho trabajo recoge los análisis e historia de la Organización Sindical Sintracoltabaco y aborda el papel que ha jugado la industria tabacalera en el país, y principalmente la Compañía Colombiana de Tabaco S.A. La presentación de la investigación se realizó en el marco de la conmemoración de los 50 años del Sindicato (1938 – 1988) y se llevó a cabo en el Hotel Bacatá, en la ciudad de Bogotá.

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Cabe resaltar que de ese proceso no hicieron parte los dirigentes sindicales de antes de 1976, debido al conflicto que se presenta en la transición del cambio generacional entre los denominados “viejos patronales” y los “peludos revolucionarios”, dos generaciones con particulares posturas ideológicas que quedaron registradas a lo largo de ese trabajo, como veremos más adelante. Recogemos a continuación algunos de los sucesos más importantes abordados en dicha investigación, como punto de partida y antecedentes de los hechos que fueron relevantes para los trabajadores de la industria tabacalera entre 1988 y el 2018, y que desarrollaremos a partir del siguiente capítulo.

El nacimiento de la Industria Tabacalera Entre 1850 y 1869, la industria del tabaco fue considerada como una de las más importantes en Colombia. Sin embargo, las altas importaciones llevaron a un largo periodo de ruina en la agricultura tabacalera, lo que tuvo como resultado que a comienzos del siglo veinte, la mayor parte, y los mejores cigarrillos consumidos en el país, provenían del exterior. A esto sobrevino una monopolización por parte del Estado en la fabricación e introducción del cigarrillo, pero su baja calidad en la producción fomentó el contrabando, y luego de cálculos económicos, debió suspender su monopolio para permitir la fabricación e introducción por parte de terceros. Hasta 1910 solo existían talleres artesanales y pequeños establecimientos semi-industriales; también casas importadoras de cigarrillos y/o picadura, provenientes principalmente de La Habana. Pero ese año se constituyó la primera empresa manufacturera: la Compañía Industrial de Cigarrillos. A la par, surgieron numerosas empresas de fabricación de tabaco en Colombia dentro de un lento proceso de sustitución de importaciones, que luego de avances y recaídas terminaron incorporándose en la Industrial Unida. Así, en 1919, producto de la fusión de la lndustrial Unida con las

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otras empresas del sector surgió la COMPAÑIA COLOMBIANA DE TABACO, cuyos socios fundadores fueron Bernardo Mora, con el 50% de las acciones, y Carlos E. Restrepo, Lisandro Ochoa, Luis Restrepo Mesa, Basilio Uribe y Gabriel Hernández, con un 10% de las acciones cada uno. El grupo de empresarios que fundó la Colombiana de Tabaco, fue uno de los más representativos de la pujante élite empresarial que se configuró en Antioquia a comienzos del siglo XX. Dicho grupo estaba conformado por acaudalados hombres de negocios, comerciantes, banqueros, industriales y políticos. Se iban tejiendo así las redes de lo que más adelante sería el llamado “Sindicato Paisa” o Grupo Financiero Suramericana, al fusionarse con los Echavarría, los Restrepo, los Villa, entre otros. Coltabaco, entonces, recogió o fue el resultado de toda la experiencia obtenida por los distintos empresarios del sector desde finales del siglo XIX hasta 1918 y de alguna forma fue la culminación de esa primera fase de experimentación, en la que se corrieron los mayores riesgos. Se generó un fuerte proceso de monopolización y toda empresa que surgía tarde o temprano terminaba siendo absorbida por este gran monopolio. Para esta época, la gerencia de Coltabaco fue asignada a Juan de la C. Posada, quien tenía un largo recorrido en diferentes empresas e industrias, y direccionó a la empresa a una alta productividad. Hacia los años treinta, la mayor parte del mundo capitalista se debatía en el estancamiento, mientras que Colombia y otros países latinoamericanos vivían procesos de intensa industrialización. Por esto, los trabajadores fueron sometidos a altos niveles de explotación en comparación con el aumento de su productividad. Para esta época, en lo referente a lo social y político, el triunfo de E. Olaya Herrera en la elección presidencial de 1930 puso fin a cincuenta años de “República Conservadora”, y la elección de Alfonso López Pumarejo, en 1934,

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sin que el partido conservador le hubiese opuesto un adversario, significaba cierta estabilización de la “República Liberal”. 1930 aparece como un desquite de las élites político-económicas respecto de los “políticos” después de la confusión que reinó de 1926 a 1930. López Pumarejo no buscó una nueva Constitución sino tan sólo reformar parcialmente la carta de 1886, sin estipular separación de los poderes ni la soberanía del Estado colombiano sobre el estado civil de las personas. Se configuró el clientelismo como un método moderno de hacer política y se desarrolló junto con el capitalismo. La Revolución en Marcha impuesta por López despertó un verdadero fervor entre las masas, por creer que por primera vez en su historia, ellas estaban participando activamente en las grandes decisiones nacionales. Frente a los trabajadores el régimen de López se mostró progresista, al favorecer tanto la negociación de los pliegos sindicales como la afiliación. Ya el gobierno de Olaya había avanzado en el proceso de institucionalización del derecho de huelga aunque con elementos negativos como prohibir a los sindicatos participar en política militante, y permitir a los patronos el derecho a enganchar esquiroles en caso de huelga. Aunque la Revolución en Marcha no legisló en especial en materia de derechos sindicales, el trabajador tenía derecho a participar activamente en su Organización Sindical, que debería ser reconocida por los patronos, y a negociar y llegar a acuerdos sobre sus peticiones. Por esta razón la derecha, aterrada, lanzó un clamor contra el Gobierno al que acusaba de comunista. Pero López sólo buscaba crear los canales de negociación y resolución de los conflictos obrero-patronales, permitiendo así que la creciente productividad industrial admitiera un salario real mayor. La Organización Sindical a nivel general se vio altamente favorecida durante este período. Según Miguel Urrutia, en 1935 había cerca de 43.000 sindicalizados. Se fundó en 1936 una confederación única de trabajadores, la CTC, que centralizó la fuerza de todos los sindicatos del país,

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constituyendo una herramienta decisiva en la defensa de sus intereses. La CTC en estos momentos estaba dirigida por sindicalistas comunistas y liberales que apoyaron sin reservas a la administración liberal, bajo la propuesta del llamado “Frente Popular”, no como un frente orgánico sino con hegemonía de la fracción política reformista-burguesa, a cargo del Gobierno. Asistió a la fundación de la CTC el Ministro de Gobierno, Alberto Lleras Camargo, e igualmente la celebración del Primero de mayo de 1937 fue una gran manifestación de apoyo a López y de rechazo a la derecha. Entre 1934 y 1937 se incrementó notablemente el movimiento huelguístico, registrándose alrededor de 100 huelgas. La motivación básica de estos movimientos era el asunto salarial y las condiciones de trabajo, pero también el que se admitiera la existencia de sindicatos y su derecho a negociar. Por lo demás, las huelgas se producen en numerosos casos sin que el Sindicato haya sido constituido previamente, y como ocurría en empresas como Coltabaco, los patronos se mostraban más fácilmente dispuestos a conceder algunas mejoras salariales precarias, antes que admitir la organización de los trabajadores. La Colombiana de Tabaco, durante los años 30, disputó con el Gobierno nacional y departamental por los impuestos y la reglamentación de la renta del tabaco, hasta que finalmente lograron una rebaja en el impuesto sobre el consumo de tabaco, superior al 60%. El debate resurgió a raíz de la reforma fiscal, planteada por López Pumarejo, dentro de su política de mayor intervencionismo. La gran industria que hasta entonces había sido tratada con indulgencia, dejó de disfrutar de algunos privilegios. López había demostrado, con cifras en la mano, que las grandes sociedades no pagaban antes sino impuestos simbólicos, por lo que esta nueva reforma debía garantizar que las grandes empresas retribuyeran al Estado por las enormes utilidades generadas durante años.

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En los años 1938-1939, ocurrieron una serie de transformaciones y cambios, en especial de orden político-sindical que significaron retrocesos frente a lo ocurrido en el periodo 1934-1937. A nivel social se presentó el crecimiento, aunque no acelerado, de las principales capitales del país. En términos de profesiones, los artesanos superaban ampliamente a los obreros de la industria, y la fuerza de trabajo, como al principio de la industria, continuaba siendo mayoritariamente femenina. En el plano político “la Revolución en Marcha” de López Pumarejo llegó a su fin y se afianzó la derecha en el partido liberal, en el Gobierno y en general en la vida nacional. En la gran manifestación del 1° de mayo de 1936, dirigiéndose a las masas allí congregadas, este se cuidó muy bien de prometer nuevas reformas sociales. Por otra parte, la gran burguesía industrial se mostró alarmada por el espectro de la “lucha de clases” y estuvieron cada vez más en las primeras líneas de la ofensiva contra López. Les preocupaba la implantación de leyes sociales que podrían pesar sobre el ritmo de la acumulación de sus capitales. A fines de 1937, cuando el Gobierno proyectó una ley que hiciera obligatorias las “cesantías”, algunos vieron en ella el anuncio de un caos total. Sin embargo, Alfonso López Pumarejo se mostró en contra del sindicalismo “político” como el que constituyó la CTC, y Alberto Lleras Camargo, en su calidad de Ministro de Gobierno, declaró: ‘’Me alarma que la libertad de trabajo vaya quedando en poder de los agitadores y que la huelga haya pasado de instrumento legal de defensa de las clases económicamente débiles a ser ejercicio de preparación para sus luchas revolucionarias contra el estado democrático y republicano”. En enero de 1936, cuando estalló la huelga de la empresa Rosellón en Medellín, el mismo Ministro denunció a los que quieren “dar una orientación ilegal y subversiva a los movimientos obreros”. Y así es que el congreso de la CTC, en enero de 1938 se consagró a condenar las huelgas; algo similar hizo el Estado Mayor Comunista. Uno y otro temían que estas sirvieran de pre-

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texto a la burguesía para liquidar la alianza política cuyo eje es el partido liberal. En 1938 Eduardo Santos fue elegido como presidente de la República, y tenía como urgencia proscribir la lucha de clases. ‘’Ni lucha de clases, ni privilegios, ni opresión, venga ella de donde viniera”, advirtió en su primer discurso presidencial. La actividad sindical disminuyó, y la CTC no hizo nada o casi nada por sostener las esporádicas protestas o reivindicaciones de los sindicatos. Por el contrario, desautorizó y dejó sin respaldo a algunos de esos movimientos. Difícil era el panorama para la constitución de un sindicato, en uno de los más grandes monopolios industriales del país, y más difícil aún la realización de un movimiento huelguístico.

Nacimiento del Sindicato en Coltabaco En este contexto, la tasa de explotación calculada sobre los obreros en Coltabaco, registró un 506 por ciento en relación con la producción y el salario obtenido a cambio. Es decir que por cada 100 pesos que recibía una obrera como remuneración, entregaba a sus patronos 506 pesos de excedente. O en relación con el tiempo, una obrera pagaba su salario en una hora y trece minutos, es decir que en las seis horas y cuarenta y siete minutos restantes estaba regalando su fuerza de trabajo y generando riqueza para los banqueros, el Estado y los patronos de Coltabaco. Fuera de ese salario, los obreros no tenían nada más, por eso empezaron a hablar de la necesidad de un sindicato. Los primeros intentos fueron encabezados por un personal de más alta categoría, como el personal de máquinas, pero el Sindicato no logró una contextura para llevar adelante una lucha sindical, dado que estos obreros siempre se fijaban en los halagos de la Compañía y se fueron disgregando. Fue al tercer intento cuando logró constituirse definitivamente el Sindicato de Trabajadores de la Com-

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pañía Colombiana de Tabaco, en cuya Asamblea General contaron con la participación de 32 miembros asistentes. Este último y definitivo intento contó también con la asesoría de la CTC y de su Federación Regional, a la cual se vincularon. Esto molestó al señor Benjamín Moreno, gerente de la Compañía, quien manifestó a un representante del Sindicato que “veía con buenos ojos la organización de los trabajadores”, pero siempre y cuando “no estuviera dirigido por personas extrañas al Sindicato”. En esos años la CTC estaba dirigida por liberales radicales y comunistas y por lo mismo era mal vista por los industriales, en especial por los antioqueños (la mayoría conservadores).

El primer Pliego de Peticiones y primeras acciones Desde el siete de septiembre de 1938, según consta en el acta No. 20 se venía preparando el pliego de peticiones a presentar a la empresa. No obstante, la intervención de Manuel Marulanda, delegado de la Federación, en favor de un memorándum, terminó convenciendo a los directivos del Sindicato. De esta manera, el resto del año se invirtió en una discusión estéril con el gerente de la Compañía, quien no permitió solucionar ninguno de los puntos planteados en este memorando. En 1939, se retomó la idea del pliego y en la reunión del 16 de febrero fue presentada y aprobada por noventa y cuatro trabajadores asistentes a la misma. Se nombró la comisión negociadora y el comité de lucha. De los nueve puntos del pliego, tres tenían que ver con el reconocimiento y el respeto a la Organización Sindical, así como un auxilio para su funcionamiento. Un cuarto punto, sumamente importante, pedía la rebaja de la jornada de trabajo a 44 horas semanales, pero pagando la semana completa. Otros dos puntos atendían al asunto salarial, auxilio de cesantía a razón de un mes de salario por cada año de servicio, y aumento salarial diferenciado, de acuerdo con la categoría salarial vigente. Y otros dos puntos busca-

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ban alternativas para dos problemas bien sentidos por los trabajadores, como lo eran la educación y salud. Como este asunto de la salud era reiteradamente mencionado por la empresa, cuando alardeaba de los grandes beneficios brindados a los trabajadores por voluntad propia, la actitud y respuesta de la empresa ante el pliego de peticiones puso en evidencia lo amañado del discurso patronal y de los comentaristas de la época, que ponían a la Colombiana de Tabaco como modelo en términos de relaciones obrero-patronales y de grandes beneficios concedidos a sus trabajadores. La Compañía, por intermedio de su gerente Benjamín Moreno, negó en su totalidad el pliego de peticiones. Este desconocimiento le permitía mantener su discurso paternalista, al argumentar dar cosas a los trabajadores, gracias al “buen corazón” de los empresarios. Pese a la intervención del Gobierno, la negativa por parte de la empresa llevó a que el sábado 25 de marzo de 1939 el Sindicato se lanzara a su primera huelga. Los trabajadores se tomaron la fábrica y esta se convirtió en un cuartel del Ejército con el fin de desalojarlos. La huelga duró cinco días y fue la primera que se registró en la historia de la Colombiana de Tabaco. Fue entonces considerada como un triunfo, tanto por haber logrado que la empresa reconociera los nueve puntos del pliego de peticiones, como por el nivel de tenacidad que empezaron a ganar los obreros. Entonces el Sindicato empezó a expandirse. Aunque la seccional de Bogotá duró seis años sola, en diferentes regiones del país empezó también a evidenciarse la necesidad de la Organización Sindical. Así empezaron a nacer las diferentes seccionales: Cali, en octubre de 1944 con la denominación de “Sindicato Único de Empleados y Obreros de la Compañía Colombiana de Tabaco”; Barranquilla en 1945; Cartagena en 1947, en donde desde ese año hasta 1949, los obreros realizaron dos paros a la empresa; Pasto, en 1949; Medellín, en donde luego de múltiples intentos se consolidó la Organización Sindical en 1959; Bucaramanga,

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en 1958, con la asesoría de la Unión de Trabajadores de Santander, Utrasan; y Espinal, en 1959. La fundación de las seccionales de Medellín y Bucaramanga resultaron especialmente complicadas. En el caso de Medellín, fue determinante el modelo empresarial impuesto por la primera generación de empresarios de la Compañía –Juan de la C. Posada y Cipriano Jaramillo–. En Bucaramanga, el modelo paternalista, se desdobló en represivo ante el solo anuncio de la constitución de la Organización Sindical. Prácticamente en todas las seccionales la organización se creó con el número estricto de personas para poder recibir su reconocimiento (los 25 que exige la ley). En un comienzo la mayoría no veía la necesidad de la organización o temía ingresar a ella. En estas condiciones el crecimiento de la organización fue muy lento y exigió mucho trabajo de parte de sus impulsores. Desde esta misma perspectiva, cabría decir que al ser menos fuerte el control ideológico empresarial y clerical en regiones como la Costa Atlántica (Barranquilla y Cartagena) y en Valle del Cauca (Cali) se “facilitó” la constitución del Sindicato. Por lo menos su fundación fue más temprana y su proceso inicial menos tortuoso. Además, Cali fue clave en el impulso de otras seccionales y de una línea más independiente y radical, como se podrá apreciar con mayor claridad en los años sesentas.

Años cuarenta y cincuenta Al final de los años cuarenta se reunió la primera CONVENCIÓN NACIONAL DE DELEGADOS y se pactó la primera CONVENCIÓN COLECTIVA DE TRABAJO. Estos dos acontecimientos significaron la constitución definitiva del Sindicato en una organización de carácter nacional. Comenzando los años cincuenta se fundó el periódico Uníos como órgano de difusión. Así mismo, ocurrió la desafiliación del Sindicato en 1953 de la CTC. Luego de 15 años de

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permanencia en ella, según la propia Directiva del Sindicato, debido a la “politiquería” de esa Confederación. Para la época era evidente el debilitamiento y la crisis en esa central obrera; mientras tanto, se producía un crecimiento y fortalecimiento de la nueva central, la U.T.C., que contaba con el respaldo del gobierno conservador de Laureano Gómez, de los empresarios y de la iglesia católica. Al mismo tiempo, el movimiento sindical y popular se encontraba en un claro estado de descenso y reflujo. En parte por esta misma circunstancia, los salarios estaban por el suelo. Otro factor que influyó decididamente en esa determinación de desafiliación, es el político. En efecto, en 1953 se sucedió el golpe militar del general Rojas Pinilla y dentro de su proyecto estaba la constitución de una nueva central obrera, la CNT (a semejanza de la Central Peronista en Argentina). Al respecto, fue evidente la simpatía de directivos y bases del Sindicato con el proyecto rojista, y numerosos directivos se declararon abiertamente defensores de este proyecto y claros partidarios de la Anapo, cuando esta entró en escena. Pero una muestra fehaciente del poco radicalismo del Sindicato en ese año, es lo sucedido con la Convención Colectiva pactada para el período 1953 a 1955, cuando luego de la exposición realizada por la dirección de la Compañía, los negociadores del pliego terminaron por ceder a que no era posible realizar aumentos de salarios en ese momento. Es decir que el Sindicato renunció al derecho de los trabajadores a exigir mejores salarios acordes al alza ya creciente en el costo de la vida y con el innegable desarrollo de la empresa. A su vez, quedó evidenciado el estilo prepotente y autoritario de los empresarios de Coltabaco que desconocían la Organización Sindical y obligaban a los trabajadores a dirigirse en forma individual y respetuosa en demanda de aumento salarial.

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Aunque la empresa aseguraba tener un mal estado económico, al poco tiempo informó de importantes ensanches y de un proceso de modernización de los equipos. De la mano, y contrariamente a lo que aseguraba, las utilidades seguían creciendo. Para 1954, por ejemplo, las ganancias netas de un semestre llegan a los $8.761.478. Tan importante es esa cifra para ese momento que el gobierno militar de Gustavo Rojas Pinilla amenazó con nacionalizar la empresa si esta no distribuía mejor sus utilidades (entre cosecheros, estacionales y trabajadores). Analizando nuevamente la situación económica de la empresa en comparación con los salarios pagados, se notó que los aproximadamente 1819 trabajadores convencionados en 1958 (según la empresa el número total de personas ocupadas era de 2274), pagaban su remuneración en 36 minutos de trabajo, y las 7 horas y 24 minutos restantes al día, significaban las utilidades de los patronos de Coltabaco.

Sindicalismo independiente social: los años sesenta

y

movilización

En los años 60 se instauró el “Frente Nacional” con el que los partidos políticos tradicionales ensayaron una salida política a la crisis, en la que el país parecía hundirse sin remedio a consecuencia de la violencia partidista. Esto conllevó a una pérdida de legitimidad de los partidos tradicionales que ya no lograban, como en épocas anteriores, constituirse en un poderoso factor de dominación de las clases populares. Los partidos crearon una maquinaria clientelista, y su funcionamiento en general llevó al surgimiento o emergencia de nuevas corrientes opositoras al bipartidismo. Nació el Movimiento Revolucionario Liberal –MRL–, la Anapo, y a la par, otras fuerzas radicales de izquierda, como las FARC, el MOEC, el ELN y el EPL. En el país se empezaron a implementar nuevas estrategias militares de contrainsurgencia. También surgieron opciones amplias de partici-

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pación como la promovida por el padre Camilo Torres en 1965 con el Frente Unido del Pueblo, y en donde se logró un importante proceso de nucleación de diversos sectores populares, pero que no logró superar el marco coyuntural, y se disolvió posterior a la vinculación de Camilo Torres al ELN. Aunque la iglesia siguió respaldando el sistema bipartidista, también surgieron otras orientaciones tras el Concilio Vaticano II, donde algunos obispos demandaban la realización de urgentes transformaciones en la estructura de la Iglesia y la adopción de una mentalidad más abierta y receptiva frente a los problemas humanos, sociales y políticos que planteaba la sociedad colombiana. Pero las altas jerarquías de la Iglesia no pudieron realizar cambios significativos, antes por el contrario, intentaron bloquear los ímpetus renovadores que traían los Obispos respondiendo que las enseñanzas del Vaticano II solo obligaban a la Iglesia colombiana a cambios litúrgicos y no a cambios sociales. Los comienzos del Frente Nacional coincidieron con una fase recesiva en la economía del país que se inició en 1956 y que duró aproximadamente 12 años. Para enfrentar esta crisis, la burguesía colombiana optó por una política económica dependiente de las orientaciones de la administración estadounidense de Kennedy (la “Alianza para el progreso”) y el Fondo Monetario Internacional. Se recurrió al endeudamiento externo para solventar el déficit de la balanza de pagos y se adoptaron medidas de índole monetaria y fiscal (constantes devaluaciones y aumento de los impuestos) que encarecieron de manera considerable el costo de vida para las clases populares y favorecieron muy especialmente a los capitales extranjeros que llegaron al país con la ‘’Alianza para el Progreso” y al capital financiero. Pero esta recesión económica no se constituyó en un obstáculo insalvable para el crecimiento global de la economía y principalmente de la industria.

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El Frente Nacional se logró poner en marcha no solo en virtud del apoyo mayoritario de las clases dominantes, sino también gracias a la profunda desorganización popular que generó el período de violencia. Sin embargo, los años 60 son una década de florecimiento de los movimientos sociales, estudiantiles, de pobladores, campesinos y obreros. Aunque la burguesía valoró a la clase obrera como una fuerza social vital para restablecer un clima de normalidad y tolerancia política, la actividad que empezó a desplegar el movimiento sindical frustró estos anhelos integradores. Se presentó una pérdida progresiva de influencia de las centrales patronales, (UTC y CTC) y un crecimiento considerable de los bloques o federaciones independientes. En 1964 se fundó una nueva central obrera: la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia - CSTC. Estas nuevas fuerzas sindicales jugaron un papel destacado en la orientación de los más importantes conflictos huelguísticos de esta década. La lucha huelguística tocó sectores claves de la economía y asumió características autónomas: fueron huelgas salidas de los marcos de la legalidad (varias de ellas se prologaron indefinidamente como la de Celanese en 1961); se introdujeron nuevas formas de lucha (huelgas de hambre, tomas de fábricas) y se logró darle una proyección social a varios conflictos huelguísticos, ganándose el apoyo de poblaciones enteras y la solidaridad de otros movimientos sociales. Para ponerle fin a este movimiento huelguístico, la burguesía muy lúcidamente sopesó la situación y se decidió a lanzar una contraofensiva, que si bien contempló la represión (caso de la masacre en medio de la huelga los trabajadores de cementos El Cairo en Santa Bárbara – Antioquia, y de los petroleros en 1963), apuntó fundamentalmente a producir un nuevo encuadramiento del movimiento sindical mediante una reestructuración del régimen jurídico de la lucha reivindicativa.

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Para el mes de enero de 1965 las centrales patronales, el sindicalismo independiente y otras organizaciones populares proyectaron la realización de un paro general que perseguía una derogación del impuesto a las ventas y algunas modificaciones a la legislación laboral (abolición de la cláusula de reserva). Este intento fracasó y el Gobierno aprovechó el momento para “concertar” con las centrales patronales las reivindicaciones que se pedían. El resultado fue la expedición del decreto 2351 de 1965 que si bien contemplaba la legalización de algunas conquistas (ampliación del fuero sindical, abolición de la cláusula de reserva) para crear la sensación de que se recogían las aspiraciones de los obreros, introducía también una serie de normas de control a la lucha reivindicativa (tribunales de arbitramento, ampliación de las etapas previsivas de la huelga, sanciones para obstaculizar la lucha reivindicativa, etc.). Sus efectos se hicieron sentir “en un notorio y pronunciado descenso de la lucha huelguística de los años 1966 a 1968’’. La huelga de Coltabaco se desarrolló en este período (1967) durante el gobierno de Lleras Restrepo. Este llegó a la presidencia en una “coyuntura de desgaste” del Frente Nacional, por lo que era necesario emplearse a fondo en unas reformas que permitieran una oportuna y eficaz modificación de todos aquellos obstáculos que impedían la buena marcha del sistema. Las reformas de Lleras propendieron por fortalecimiento del Ejecutivo para que pudiera tener una decisiva intervención en los aspectos relativos a la planificación de la economía, la centralización fiscal y una modernización de los aparatos del Estado. Se retomaron los planes de reforma agraria y su propósito era bloquear la creciente radicalización de las luchas campesinas, realizando concesiones parciales para evitar una catástrofe revolucionaria. A finales de 1967 presentó a consideración del Congreso un proyecto de reforma laboral que luego se convirtió en la Ley 48 de 1968. De este modo se incorporaron a la le-

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gislación colombiana las medidas de emergencia que se habían promulgado en los años 65 y 66, y se les añadieron otras no menos perjudiciales para el movimiento sindical, como la imposición de los tribunales de arbitramento para toda clase de conflictos y los “contrapliegos patronales”.

El movimiento sindical independiente y Sintracoltabaco En septiembre de 1960, el 12º Congreso de la CTC expulsó a dos importantes federaciones sindicales (FEDEPETROL y FEDETAV) y a otros sindicatos de Bogotá (Philips Colombiana, Textiles Monserrate, Talleres Centrales, y Cementos Portland Diamante) para depurar a la CTC de la “perniciosa influencia del comunismo”. La respuesta a esta arbitrariedad no se hizo esperar: en 1961 se constituye el CUASS (Comité de Unidad de Acción y Solidaridad) que agrupó a varios de los sindicatos que fueron expulsados de la CTC y a otros que se habían desafiliado a la UTC. La orientación de este Comité se basó en una reafirmación de una línea independiente del sindicalismo frente al Estado, patronos y partidos políticos. El Sindicato de Coltabaco tuvo una participación destacada en los bloques Sindicales del Valle y Antioquia. La “línea independiente” que adoptaron estas organizaciones, similar a la de Sintracoltabaco, favoreció este acercamiento. En la declaración de principios de estos bloques en el año 64 se proclamó una independencia absoluta frente a los Partidos Políticos “principales responsables de la división sindical”, plena libertad de los trabajadores para profesar cualquier credo religioso, rechazo total a la armonía obrero patronal por considerar que esta “recortaba la dignidad de los trabajadores”. En lo que se iba más allá de la tradicional política del Sindicato de Coltabaco, era en el compromiso de este sindicalismo independiente con la construcción de una alianza de clases tendiente a la construcción de un nuevo poder. La participación en estos Bloques Independientes era un asunto riesgoso: los partidos tradicionales y el Gobierno

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los valoraron como “fortines de la subversión”, donde algunos intelectuales desarrollaban una intensa labor de adoctrinamiento con las bases obreras. La labor educativa que Andrés Almarales y Marina Goenaga desarrollaron en la Escuela Sindical del Bloque Sindical Independiente -BSI del Valle prestó una importante contribución a la formación de una nueva generación de directivos sindicales, entre los que estaban varios de los dirigentes de la seccional de Coltabaco. Inician múltiples acciones de solidaridad entre todos estos sindicatos independientes frente a las luchas obreras. La participación de las seccionales de Antioquia y Valle en los Bloques Independientes y el desarrollo de esta labor de solidaridad con las luchas de los trabajadores favorecieron una mayor apertura de la Directiva Nacional a la consideración de problemas que afectaban en su conjunto la situación de las clases trabajadoras y el movimiento sindical. A comienzos del año 63, el Sindicato le envió una carta abierta al presidente Valencia en donde proponían la nacionalización de la industria del petróleo, el transporte, la congelación de precios en los artículos de primera necesidad y la aplicación de la “prima móvil” de costo de vida en todas las empresas. La 14ª Convención de Delegados realizada en mayo de 1963 en Cali aprobó una “ponencia sobre la unidad sindical” en donde se reafirmaban los criterios de independencia frente al Estado, Partidos y Centrales como la línea que debía orientar la actuación del sindicalismo independiente. Por otra parte, la Directiva Nacional consideró la posibilidad de impulsar el sindicalismo de industria para fortalecer las posibilidades de negociación del Sindicato. También en las Convenciones de Delegados realizadas en 1961 y 1962 se hizo énfasis en la necesidad de luchar por la defensa de la industria nacional, y el Sindicato se dispuso la conformación de una Comisión cuyo objetivo sería estudiar la manera práctica de oponer un frente nacional unido contra los monopolios extranjeros.

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La disposición del Sindicato para prestar su colaboración a la buena marcha de la empresa también contemplaba el estudio de métodos para corregir las deficiencias y anormalidades que existían en métodos de trabajo, horarios, higiene, sistemas de producción, organización de las fábricas, relaciones obrero patronales, etc. Las negociaciones con la empresa, a comienzos de los años 60, se mantuvieron dentro de los parámetros de mutuo respeto y colaboración. Por ejemplo, en 1961, la Directiva Nacional al evaluar los logros obtenidos en la Convención resaltó la contribución de los empresarios de Coltabaco. Las exigencias contempladas en los pliegos de peticiones se hacían ateniéndose al criterio de que no fueran a rebasar las posibilidades reales de la empresa. A partir del año 1964 los industriales profundizaron su política de recorte a las prestaciones de los trabajadores, y en 1965, la empresa le presentó al Sindicato un contrapliego cuyo principal objetivo era la eliminación de la prima móvil, “porque la empresa no estaba en capacidad de sostener todas las prestaciones consagradas en la anterior Convención” y la implantación de una curva salarial. Entonces el Sindicato presentó en el 65 un pliego de peticiones similar al de años anteriores, centrado en el mantenimiento de la prima móvil, aumento de salarios (un peso en promedio) y reajuste en las pensiones de jubilación y otros auxilios extralegales. Esa vez el proceso de negociación no fue nada fácil para el Sindicato que ya venía afrontando una crisis interna con la expulsión de varios directivos que se vieron comprometidos en una labor divisionista. Esta situación fue hábilmente aprovechada por Coltabaco para el montaje de una campaña de intimidación contra los trabajadores y sus familias. Los trabajadores lograron resistir esta ofensiva patronal y el Sindicato convocó a una Convención extraordinaria de delegados (mayo de 1965 en Málaga, Santander) que realizó una declaratoria de huelga. Finalmente, Empresa y Sindicato pactaron una convención en donde se congeló la prima móvil.

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La Huelga de 1967 Para el año 67, el Sindicato presentó un pliego de peticiones centrado en dos puntos básicos: aumento de salarios mínimos para los trabajadores de la Compañía, y revisión y/o modificación de algunas cláusulas que el Sindicato consideraba como lesivas para los trabajadores, sobre todo, en lo relativo a estabilidad. Para el Sindicato este era un pliego de peticiones modesto y adecuado a las condiciones del momento. Por primera vez el Sindicato consultó algunas investigaciones estadísticas para hacer un cálculo aproximado de lo que costaba el pliego de peticiones a la empresa, “solo representa una décima parte del superávit y reservas de la Compañía, no tocando para nada la reciente alza en el precio de los productos que fueron calculados por el Gobierno en la no despreciable suma de cien millones anuales’’, según se expresó en una carta de la Directiva Nacional a las seccionales. La empresa presentó un contrapliego con la propuesta de abolición de la prima de costo de vida y una curva de salarios que echaba para atrás lo que se había pactado con el Sindicato en 1961, sobre la unificación de salarios para los mismos oficios. Pero a diferencia de los años anteriores, esta vez la empresa no logró convencer al Sindicato para que depusiera sus peticiones “en aras del progreso de la Compañía”. Al finalizar la etapa de arreglo directo, la comisión negociadora del Sindicato informó que no había sido posible llegar a ningún arreglo, porque Coltabaco manifestaba, enfáticamente, que no accedería a ningún aumento que no fuera por porcentaje y que estos tampoco podrían tener ninguna incidencia sobre la prima de costo de vida. El Sindicato anunció que “la lucha sería encarnizada” y lanzó a las bases unas directrices para la preparación de la huelga. Entonces del cinco al siete de agosto se realizó la 20a Convención Extraordinaria de Delegados, en la que

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se votó por unanimidad la huelga y se nombró un comité nacional de huelga con representantes de todas las seccionales. El 16 de agosto inició la huelga en las nueve factorías de Coltabaco en todo el país, que agrupaban a un total de 2290 trabajadores. La huelga contó con un gran respaldo de las bases que se hicieron presentes en las carpas, movilizaciones y otras actividades. Para los trabajadores de Coltabaco esta huelga fue una experiencia de la lucha en la que se enfrentaron abiertamente al poderío de los patronos y el Gobierno. La posición de Coltabaco fue consecuente con las políticas que había trazado el gobierno de Lleras Restrepo en materia económica y laboral: estabilización de la economía a costa del salario real de los trabajadores y severas restricciones al ejercicio del derecho de huelga. Con todos los medios de comunicación a su favor, la empresa desarrolló una sistemática campaña de desprestigio aprovechando su “buena imagen” empresarial. La intervención del Gobierno fue evidentemente a favor de los intereses patronales, pero la huelga logró durar hasta principios de octubre.

Otros acontecimientos A comienzos de 1968 la empresa anunció su propósito de cerrar la seccional de Pasto. Para responder a esta nueva ofensiva, el Sindicato se pronunció en contra, y finalmente logró a un acuerdo con la empresa, que fue considerado como exitoso pues dicho arreglo incluyó pagos de jubilaciones y algunos traslados para la ciudad de Medellín. Para finales de esta década, el Sindicato también adoptó medidas para contrarrestar los planes de incremento de horas extras de trabajo, principalmente en las ciudades de Medellín y Bogotá.

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Relevo generacional y sindicato: los años setenta

reorientación

del

Esta década inició con un ciclo de recuperación de la economía, debido principalmente a la expansión de las exportaciones agrícolas e industriales que tenían un mercado internacional favorable. El aumento de la capacidad productiva de la industria obedeció a los buenos resultados que se lograron con la adopción (desde mediados de la anterior década) de una serie de medidas para racionalizar en la mejor forma posible el trabajo al interior de las fábricas, y el ahorro de todos aquellos bienes intermedios y de capital difícilmente importables. El incremento de la demanda obligó a los patronos a vincular un amplio número de trabajadores. Entre 1970 y 1974 se emplearon cien mil trabajadores nuevos en la industria manufacturera. Pero la bonanza industrial se frenó a partir de 1974, por un rendimiento decreciente en la productividad. Los industriales no pudieron recurrir a una política de despidos masivos, pues, de todos modos necesitaban renovar el personal. Tampoco era conveniente despedir a muchos veteranos por el pago de cesantías. Los sindicatos, por su parte, ejercían una presión para evitar los despidos masivos. La crisis del sector energético hizo que se elevaran los costos de la energía, un elemento vital para la productividad de las industrias. También, en las empresas se produjo un incremento importante de otro tipo de gastos relacionados con la vinculación de empleados dedicados a las ventas y a otros servicios no productivos. La aplicación del modelo neoliberal no produjo los resultados que tanto se anhelaban. Este fracaso se debió, fundamentalmente, al auge de las políticas proteccionistas a nivel internacional, al crecimiento de la economía subterránea que favoreció un considerable flujo del contrabando y el consiguiente aumento de los productos de exportación (textiles fundamentalmente).

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En lo político, hubo una línea de continuidad entre las medidas represivas aplicadas por los gobiernos de Pastrana, López y Turbay. Se mantuvo, con escasos intervalos, el Estado de sitio y la restricción al ejercicio de las libertades de expresión y movilización. La lucha huelguística logró en la década de los setentas un nivel de permanencia, especialmente durante los años 1964 a 1977 con las huelgas del sector bancario, magisterio y salud. En 1977, el año del paro cívico, se dieron las huelgas más importantes (Ecopetrol, lndupalma, cementeros y trabajadores de la construcción). El paro cívico de 1977 marcó un “hito” en el avance del movimiento popular.

La crisis de la Directiva Nacional Después de la huelga de 1967, se inició un período de crisis en la directiva nacional del Sindicato. Se fue perdiendo el espíritu de combatividad que hubo durante la huelga y el interés por el impulso a las propuestas de unidad y la participación en el movimiento sindical independiente. En la XXIII Convención de delegados (Medellín, 1971) algunos miembros de esta directiva expresaron su rechazo a la participación del Sindicato en Fenalcerve (Federación Nacional de Trabajadores Cerveceros) y los Bloques Independientes, debido a una supuesta penetración de “influencias izquierdistas”. Pero este replanteamiento no fue respaldado por la directiva seccional de Bogotá, que empezó a criticar el descuido de la directiva nacional frente a la preparación de su participación en varios eventos unitarios. La falta de iniciativa de la directiva nacional se expresó también en otros hechos que afectaban el funcionamiento del Sindicato como la determinación de suspender la publicación del periódico Uníos, el principal instrumento con que contaba la directiva para difundir sus orientaciones a las demás seccionales y a las bases, o el descuido completamente en la atención a la seccional de El Espinal, que después de la huelga de 1967 quedó prácticamente desintegrada.

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Pero la crisis de la directiva nacional coincidió con la adopción, por parte de la empresa, de importantes determinaciones tendientes a ampliar sus mercados y elevar su capacidad productiva. En 1971, la Compañía suscribió un contrato con la Philip Morris para la producción de cigarrillo Marlboro; así se esperaba ponerle freno al fenómeno de contrabando que venía disminuyendo las ganancias de la Compañía. La empresa requería la vinculación de nuevos obreros y se decidió a enganchar un contingente de bachilleres, principalmente en las seccionales de Bogotá y Medellín. Coltabaco consideró que la vitalidad de estos jóvenes y su nivel cultural le podrían brindar excelentes resultados en la producción, pero las cosas no le salieron completamente como las esperaba. La llegada a la Compañía de esta nueva generación obrera tuvo una decisiva influencia en la reorientación del Sindicato desde mediados de los años 70. Su ingreso fue muy bien recibido por un núcleo de obreros veteranos inconformes con la Empresa y con el Sindicato, y depositaron en los recién llegados sus esperanzas de renovación del Sindicato. En un corto lapso de tiempo estos obreros bachilleres empezaron a chocar con el trato que les daban sus jefes más inmediatos y se empezaron a inquietar por la Organización Sindical. Las relaciones entre los obreros jóvenes y de algunos de estos con los obreros veteranos no fue un asunto fácil, pero se constituyeron algunos pequeños grupos de trabajadores que fueron ubicando más claramente la necesidad de cambiar las cosas en el Sindicato. Poco a poco, se fueron conquistando algunos puestos en las directivas seccionales hasta que en el año 1974 se logró realizar una reunión conjunta de esta corriente crítica para planificar la participación en la Convención Nacional de Delegados del año 75, que resultó en un triunfo, aunque luego se desvaneció por la contraofensiva de la empresa, quien demandó la elección de la Junta Nacional por errores de procedimiento y se obtuvo su anulación. Simultáneamente la empresa despidió a una buena cantidad de obreros bachilleres,

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arrepentida de su ensayo. Este fue un momento crítico para la nueva dirigencia sindical. El respaldo de las luchas a la nueva generación de dirigentes sindicales se puso a prueba con este hecho. La represión patronal no logró derrotar la pujanza de esta corriente renovadora, pues en una Convención Extraordinaria realizada en Medellín en 1976, los delegados reeligieron a la misma Junta Directiva Nacional del año 75. Los “obreros bachilleres” se formaron en unas circunstancias históricas diferentes a las de la primera generación obrera de Coltabaco; tampoco recibieron ningún tipo de trato “paternalista” por parte de los directivos de la empresa. Estos factores favorecieron la adopción de una posición antipatronal y la reivindicación de unos métodos de lucha basados en la movilización de los mismos trabajadores y no en las “conversaciones amigables” o la firma de “acuerdos por lo alto”. Se combatía un estilo de funcionamiento que solo validaba la existencia del sindicato como una organización para pactar cada dos años aumentos de salarios y para solucionar las necesidades económicas de los obreros. Una de las consecuencias de esta situación era “la burocratización de los dirigentes sindicales”, cada vez más alejados de las bases. Como propuesta alternativa se reivindicaba la aplicación de la democracia sindical y el impulso a una labor de propaganda, educación y movilización en apoyo a las luchas propias o de otros sectores populares. Respecto al criterio de “independencia frente a los Partidos” y frente a toda participación en política, los jóvenes puntualizaban que si los obreros no se metían en política la política se metía en ellos, aunque sus simpatías ya no estaban dirigidas hacia los partidos tradicionales sino hacia las organizaciones políticas de izquierda. Este nuevo tipo de militancia se valoraba ya no como un factor de debilitamiento sino de cualificación de la misma Organización Sindical.

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La nueva etapa del Sindicato Aunque en teoría se habían logrado definir unos criterios precisos sobre el “deber ser” de la Organización Sindical, su puesta en práctica se dificultó por las características que asumió la lucha interna entre los nuevos directivos sindicales. Pero las dificultades del Sindicato no provenían solo de las características que en un comienzo asumió la lucha de opiniones, sino también de la ofensiva que la empresa desarrolló para acabar “con los vagos del Sindicato”; esto se materializó en hechos tales como el despido de numerosos trabajadores de base. A pesar de las dificultades tanto internas como externas, las nuevas directivas sindicales, a partir del año 77, lograron algunas realizaciones muy significativas, como impulsar una campaña amplia de afiliación al Sindicato, y retomar el periódico Uníos. También se asignó un papel fundamental al desarrollo de una labor educativa ya no meramente restringida a los dirigentes sino con una amplia proyección hacia las bases del Sindicato. Por ello fue muy frecuente la programación de foros, seminarios y cursillos de formación, y la promoción de la participación en mítines, movilizaciones o jornadas de protesta. Se logró mantener la continuidad de la tradición que ya se venía dando a partir de la década de 1960, de solidaridad de clase. Los hechos más importantes fueron el apoyo a la organización del proletariado tabacalero principalmente de los trabajadores estacionales de Coltabaco y la participación en el paro cívico de 1977. Con respecto a este último acontecimiento se destacó la participación de la seccional de Bogotá, donde hubo parálisis de actividades. Cuando la Organización Sindical presentó su pliego de peticiones en 1977, tomó la decisión de luchar por los intereses de los trabajadores estacionales. Hasta ese momento, el reconocimiento a este importante sector de trabajadores había sido formal, se miraba como personas que poco o nada tenían que ver con Coltabaco y con el Sindicato.

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Algunos de los nuevos directivos nacionales del Sindicato, con Javier Cifuentes a la cabeza, iniciaron una labor de análisis y difusión de la problemática social y económica que afrontaban los trabajadores tabacaleros, explotados a nivel industrial por el monopolio. Para promover la organización del proletariado tabacalero en Santander y en todo el país, el Sindicato impulsó la realización de varios Encuentros Tabacaleros. El primero de ellos se realizó en Bucaramanga, en junio de 1978, y para este evento la XXIII Convención de Delegados del Sindicato aprobó la ponencia “El proletariado tabacalero y su problemática”, en donde se analizaba la crítica situación que afrontaban las zonas tabacaleras tradicionales en la Costa Atlántica y en Santander, y la necesidad de impulsar un Sindicato de industria como la salida más eficaz para enfrentar a los capitalistas extranjeros y al monopolio de Coltabaco. A raíz de este primer encuentro, se logró constituir una Coordinadora para el impulso al Sindicato de industria, compuesta por las seccionales de Sintracoltabaco, Festra, Utrasan y Sintranalcig, y la presentación de un pliego de peticiones por parte de los estacionales en el que se incluía: reconocimiento del Sindicato; contratos de trabajo y estabilidad; salarios; jornada de nueve horas al día y cinco días a la semana; jubilación; préstamos para vivienda, y servicios asistenciales. Coltabaco no permaneció indiferente frente a los avances en la organización de este amplio sector de trabajadores. Cuando se presentó el pliego de peticiones del Sindicato en 1979, la Compañía se negó a discutirlo “hasta tanto se aclararan las graves irregularidades en el sindicato de los estacionales”, pero era un pretexto para obstaculizar sus aspiraciones, pues en el pliego de peticiones se solicitaba únicamente un aumento de salarios y las prestaciones sociales más elementales para unos trabajadores que laboraban sin ninguna seguridad industrial.

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La Organización Sindical le respondió a la empresa con la realización de una Asamblea Extraordinaria de Delegados en Bucaramanga, en la que se aprobó el pliego a presentar a la empresa, pero no de manera conjunta con el sindicato de industria de los estacionales, sino incluido en el pliego de peticiones de Sintracoltabaco. Finalmente, lograron que la empresa reconociera a los trabajadores estacionales, y quedaron amparados por la convención. Entre otros acontecimientos para finales de esta década, se encuentra la XXXIII Convención de Delegados reunida en septiembre de 1978, en Cali, en la cual se reformaron los Estatutos del Sindicato, “porque eran antidemocráticas y estaban concebidos para perpetuar camarillas en la dirección de la organización, con todas las secuelas dañinas para los trabajadores como se pudo constatar en la anterior dirección nacional de la organización”, según informaba el periódico Uníos. Se estipuló un plazo definido (no menor de 15 días) para la Dirección Nacional citar a Convención Nacional. Se varió la representación de las seccionales a la Convención. Aunque la elección de delegados se hacía por períodos anuales se estipula que podrían ser removidos libremente por la asamblea general. Luego, Coltabaco replanteó su política de vinculación de nuevos trabajadores a raíz de la “amarga experiencia” que había tenido con los “bachilleres”. Estableció un cuidadoso estudio de los nuevos candidatos y optó por el enganché de aquellos provenientes de las zonas rurales que apenas recién vinculados eran sometidos a un intenso proceso de adiestramiento que incluía la prohibición de afiliación a la Organización Sindical. Pero estas medidas fueron, en buena medida, contrarrestadas por el mismo sindicato que diseñó un plan de acercamiento hacia estos trabajadores De otra parte, la empresa intentó revivir algunos elementos de su tradicional “estilo de relación paternalista”, pero que se combinó con la aplicación de todo tipo de medidas represivas para lograr el desmonte de orientación anti-pa-

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tronal del Sindicato (despidos, demandas, sanciones) y la aplicación de tácticas de saneamiento después de cada negociación.

El Sindicato y la unidad sindical En 1974 se produjo otro cambio importante en la Organización Sindical: fue modificado el criterio de independencia frente a las centrales con la afiliación a la CSTC, pero la no consulta oportuna a la base generó una serie de reacciones encontradas en la nueva Directiva Nacional tanto a favor como en contra; la seccional de Medellín se mantuvo independiente de la Fedeta. Con respecto a Fenalcerve, la Directiva Nacional define en 1978 su desafiliación debido a “la reiterada falta de funcionalidad de esta Federación y la burocratización de sus directivos”. En la XXIV Convención de Delegados, en 1979, no solamente se logró aprobar un pliego de peticiones, sino también una propuesta de lucha para todo el movimiento sindical, cuyos puntos centrales eran la lucha por mejores condiciones de vida y de trabajo, aumentos salariales por encima del costo de vida, reforma laboral y la creación de una Central Única de Trabajadores con base en el CNS (Consejo Nacional Sindical) y el sindicalismo no confederado. Esta década culmina con la realización de unas jornadas de protesta por parte de los trabajadores de la seccional de Cali debido a problemas con la pésima alimentación que garantizaba la Compañía, quien finalmente tuvo que cambiar de contratista.

Los años 80 La década de los 80 se caracterizó por una acelerada agudización de los conflictos de clase. A partir de 1979 la economía del país se enfrentó a una fase recesiva. Se profundizó la crisis del sector industrial por los problemas que venían afectando su productividad y la capacidad de

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competencia en los mercados internacionales. Numerosas empresas se vieron abocadas, entre 1982 y 1983 a los concordatos y las quiebras. Ello obligó a varias sociedades a recurrir a los préstamos del sector financiero, que fue uno de los más beneficiados con esta crisis. El gobierno de Belisario Betancur se inició con la adopción de medidas de saneamiento del sector financiero. Si bien se lograron imponer algunas sanciones, ello no implicó una intervención a fondo del Estado. Con respecto a la crisis de la industria, a partir de 1983 el Gobierno implementó una política que favoreció una recuperación de este sector, mediante medidas de restricción de las importaciones legales y de contrabando. Esta reactivación no se tradujo en mayores beneficios para la clase trabajadora; los índices de productividad aumentaron sin que para ellos hubiera sido necesaria la creación de nuevos puestos de trabajo. Además, la política salarial del Gobierno, aunque se diferenció de las anteriores administraciones liberales en un tratamiento menos represivo a los sectores en conflicto, terció a favor de los intereses empresariales con la promoción del salario integral y el ataque al derecho de negociación colectiva al decretar la baja real de los salarios. El aspecto más relevante de la gestión de Belisario fue el de su política de paz, pues logró las firmas de unos acuerdos de paz, primero con las FARC y luego con el M-19 y el EPL, quienes se comprometían a un cese de hostilidades y a iniciar un proceso de integración a la sociedad civil. Por su parte, el Gobierno se comprometía con el impulso a una amnistía, importantes reformas económicas, políticas y sociales y un plan de rehabilitación en las zonas afectadas por la violencia. Pero en el aspecto político, la política de paz no logró generar un consenso a nivel de las clases dominantes. Belisario no contó con el respaldo de los partidos tradicionales, ni siquiera de su propia agrupación política, el partido conservador.

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El gobierno de Belisario Betancur terminó con una situación muy compleja: un proceso de paz seriamente debilitado pero que aún se mantenía con las FARC y una polarización de las opiniones tanto en el seno de los partidos tradicionales como entre las fuerzas de oposición y el mismo movimiento guerrillero sobre la conveniencia o no de continuar con este proceso. En lo social, el fenómeno de la guerra sucia se intensificó a niveles alarmantes, arrojando un crecido número de asesinatos y desapariciones de militantes y simpatizantes de la Unión Patriótica, otras agrupaciones políticas de oposición, líderes cívicos, defensores de los derechos humanos y personalidades reconocidas por su contribución a la sociedad en la esfera académica y cultural. El ejercicio de la violencia, en todas sus formas, se constituyó en algunas regiones del país, como Medellín. No obstante, este clima de violencia y de intimidación, se siguió abriendo paso al proceso de lucha y reorganización del movimiento popular. Se crearon diversos mecanismos de coordinación entre organizaciones de base, tanto en el plano regional como nacional. Tal es el caso de la constitución de una Coordinadora Nacional de Movimientos Cívicos, la unificación del movimiento guerrillero en la Coordinadora Simón Bolívar y la creación de la CUT en el mes de noviembre de 1986. Mientras tanto, el estado económico de Coltabaco seguía mejorando, y seguía creciendo más rápido el nivel de productividad del trabajador que el de su remuneración. El nivel de explotación continuaba siendo alto, y seguía existiendo concentración del capital y concentración de la producción. Ante esto, las directivas del Sindicato decidieron darle continuidad a los lineamientos que se definieron desde mediados de los años 70, principalmente en aspectos relacionados con la defensa de los intereses de los trabajadores, la participación en el proceso de unidad del sindi-

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calismo en torno a la CUT, la solidaridad con los pueblos nicaragüenses y salvadoreño, y las luchas del pueblo colombiano por la defensa del derecho a la vida y el mejoramiento de sus condiciones de subsistencia. Esta década se inició con un espontáneo acto de protesta realizado por los trabajadores de la seccional de Bogotá contra los atropellos que la empresa venía cometiendo, principalmente en cuanto a la prestación de un pésimo servicio de alimentación en el casino. La empresa respondió con el despido de ocho directivos y cuatro trabajadores de base, lo que constituyó un duro golpe para los trabajadores de Coltabaco y su Organización Sindical. En la 38a Convención de Delegados realizada a fines de 1980, la Directiva Nacional hizo una evaluación de esta situación; se hizo un reconocimiento a la combatividad de los trabajadores de la seccional de Bogotá, pero también se reconoció autocríticamente la necesidad de corregir algunos errores que se cometieron y que fueron hábilmente aprovechados por la empresa. A fines de 1981, la Organización Sindical participó en el segundo Paro Cívico Nacional. En la seccional de Medellín se presentó una difícil situación debido a la detención de varios directivos por parte de las autoridades militares; como si esto fuera poco el seis de enero de 1982 hallaron asesinado a Luis Javier Cifuentes, ex-directivo Nacional del Sindicato, quien había sido desaparecido el 31 de diciembre de 1981 y quien fue uno de los más brillantes exponentes de la nueva generación de “obreros bachilleres” que ingresó a Coltabaco a comienzos de los años 70. Unos meses después de haberse producido estos hechos, se iniciaron las negociaciones con la empresa sobre el pliego de peticiones, que culminaron con la Huelga de 1982, la tercera en la historia de Coltabaco. En un principio, la organización presentó el tres de noviembre del año anterior un Pliego de Peticiones con 23 puntos; era un pliego corto que aspiraba llegar a un acuerdo. Las conver-

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saciones se iniciaron el 23 de noviembre, y con la fuerza de los trabajadores, trascurrió la etapa de arreglo directo sin ofertas importantes de parte de la Compañía. En enero del 82, luego de las vacaciones, continuaron la segunda etapa de negociación. En esta etapa se hicieron algunos acuerdos y se mejoraron otras ofertas, pero no llenaron las aspiraciones de los trabajadores, por eso la Asamblea Nacional de Delegados se reunió en forma extraordinaria; allí se votó por unanimidad la huelga, y se ratificó esta decisión en cada una de las seccionales. Ya rotas las negociaciones se reunió el Comité de huelga para declarar la hora cero. La salida en todas las seccionales fue de fiesta. Primero fue la toma por los trabajadores y luego el desalojo de “los corbatas”. A pesar de que el Sindicato presentó dos nuevas fórmulas mostrando el ánimo de llegar a un acuerdo directo con la Empresa, esta nunca presentó una notificación positiva, con el convencimiento de que la Ministra del Trabajo declararía ilegal el conflicto. Coltabaco nombró al abogado Francisco Antonio Páez y el Presidente del Tribunal fue Abel Naranjo Villegas. De las conclusiones del Tribunal de Mediación, se sacó una fórmula así: retroactividad al tres de enero, pero sin contar los días de huelga; se aceptaron todos los puntos de pre huelga; aumento salarial de $2,40 más al ofrecimiento anterior, y un compromiso por parte de la Empresa de no tomar represalias contra los trabajadores. De esta fórmula no aceptó la Empresa la retroactividad y el acuerdo sobre las no represalias. Los trabajadores tampoco aceptaron la fórmula porque los avances eran insignificantes y además era necesario que las dos partes llegaran a un acuerdo. Ante este fracaso, la Ministra del Trabajo declaró el Tribunal obligatorio para dirimir el conflicto. Se citó a Asamblea Nacional Extraordinaria después de 65 días y allí decidieron realizar la Asamblea el 24 de abril, e ingresar a laborar el día 26 de abril. Los trabajadores continuaron la lucha al

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interior de las dependencias con la realización de asamblea. El 24 de junio el Tribunal de arbitramento falló por mayoría. Hubo salvamento de voto por parte del representante del Sindicato. Algunos vieron esta huelga como un error, porque los trabajadores dejaron de ganar unos pesos, pero muchos trabajadores de la base posteriormente vieron que fue una oportunidad para la cualificación política. Los resultados también pueden mirarse en los pliegos posteriores donde comienzan a verse el logro de algunos puntos que antes no se podían obtener. Pero las contradicciones fueron más antagónicas y hubo una mayor separación entre los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados. Poco tiempo después de haber concluido esta huelga, los trabajadores y su Organización Sindical afrontaron un momento crítico para su estabilidad: los empresarios de Coltabaco, argumentando una situación de crisis debido al incremento del contrabando y los altos impuestos, despidieron desde diciembre de 1982 a más de 150 trabajadores en la seccional de Medellín y licenciaron a más de 250 a nivel nacional. En el mes de febrero de 1983 se convocó a una Convención extraordinaria de delegados con el objetivo de definir una táctica para responder a esta situación. En este evento se hizo un detenido análisis de los factores que habían generado la crisis de Coltabaco como el contrabando, los altos impuestos a los productos nacionales “no correspondiéndose esto con la facilidad con que entran al país otros productos extranjeros”, la pésima administración de la empresa, la mala y costosa publicidad y el enganche de personal innecesario para reforzar la burocracia de empleados. Como consigna de acción se enarboló “la defensa del trabajo y la industria, nacional”. Internamente existían discrepancias con respecto a la validez o no de asumir por parte de los trabajadores un compromiso con la “defensa

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de la industria nacional”. La Directiva Nacional hizo esfuerzos por llegar a un acuerdo sobre este punto y propuso como fórmula de acuerdo, enmarcar la defensa de la industria nacional con relación exclusivamente a la lucha por la defensa del derecho al trabajo y el combate al patrón y el Gobierno. Se impulsaron diferentes actividades y movilizaciones, y producto de la presión de los trabajadores y de los mismos empresarios, el gobierno de Belisario Betancur adoptó una serie de medidas económicas que le facilitaron una pronta recuperación a la Compañía. A finales de 1983, Coltabaco publicó en los principales diarios del país un aviso publicitario en donde hacía alarde del apoyo que había recibido por parte de “todos los colombianos” y en donde anunciaba el reintegro de los trabajadores licenciados. A mediados del año 1984 el Sindicato emprendió la negociación de un nuevo pliego de peticiones. Ya la Compañía, no podría argumentar, como en anteriores ocasiones que estaba en crisis y que por eso no podía satisfacer las demandas de los trabajadores. Esta circunstancia fue bien aprovechada por la Organización que logró firmar una Convención en donde se obtuvieron algunos logros. A partir del año 85, la Directiva Nacional asumió con mayor decisión el impulso de una serie de medidas para mejorar la preparación de las bases y los Directivos en las próximas negociaciones, tales como la realización de una encuesta donde se le consultaría a los propios trabajadores sobre sus necesidades socioeconómicas (en 1984 se hizo una primera encuesta pero sobre la marcha y con poca acogida por parte de los trabajadores); la preparación de un equipo de negociadores; la centralización de la exigencias planteadas por cada una de las seccionales y un seguimiento a las políticas laborales y sociales del régimen. Con motivo de la firma de la Convención de 1984, Coltabaco, por intermedio de su Director de Relaciones Industriales, manifestó que estaba interesada en “normalizar

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las relaciones con los trabajadores y con el sindicato” y se comprometió a “impartir la orden a las fábricas y plantas para que cesen los abusos y se procesa a respetar la Convención y los derechos de los trabajadores”. Por su parte, el Sindicato precisó que “lo anterior no es un acuerdo firmado, simplemente palabras empeñadas... Esta posible tregua no significa que la lucha terminó, es simplemente una expectativa de que la empresa respete nuestros derechos, aunque sea por un determinado tiempo”. Pero la “tregua” de la empresa fue todo lo contrario de lo que había prometido: En agosto de 1985, la Organización Sindical denunció que en lo que iba corrido del año la empresa había despedido a 18 trabajadores entre sindicalizados y no sindicalizados y a otros 20 en la seccional de Bogotá. También se tenía conocimiento de que tramitaban con el Ministerio del Trabajo permiso para laborar horas extras en la seccional de Medellín mientras que en Cali se tenía a más de 13 trabajadores parados. Para colmo, la Compañía nuevamente tomó represalias contra la seccional de Bogotá, a raíz de la participación en el tercer Paro Cívico Nacional convocado en octubre del 85 por la CSTC y el sindicalismo independiente contra la ola de detenciones y asesinatos contra dirigentes populares.

Avances y disputas El proceso de renovación de las directivas del Sindicato, que se inició en la década del 70, produjo cambios considerables en su composición no solo desde el punto de vista cualitativo (una orientación progresista) sino también generacional, ya que el 80% de sus directivos no rebasaba los 30 años de edad. En su mayoría eran dirigentes dotados de un gran espíritu combativo pero inexpertos y con un nivel de capacitación incipiente para el desempeño de sus funciones. De ahí, el interés de la Directiva Nacional

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por el impulso a una labor de capacitación de esta nueva dirigencia mediante la realización de varios cursos de capacitación. Pero el factor que en mejor medida contribuyó a su formación fue su participación en las luchas desarrolladas por el Sindicato durante este período. Los avances cualitativos logrados por la Organización Sindical en esta década en su persistente lucha contra los patronos de Coltabaco, no se correspondió, en la misma medida, con un fortalecimiento cuantitativo de la organización. Desde el momento en que se produjo el cambio de orientación del Sindicato, la empresa se empeñó en una labor de desprestigio y debilitamiento del Sindicato por todos los medios posibles (sanciones, despidos, inmediata jubilación de los obreros veteranos más progresistas, campañas de relaciones públicas con los empleados y los no sindicalizados). En Bogotá despidió a trabajadores con más de 20 años de servicio caracterizados por su combatividad y apoyo a las luchas sindicales, y como esto no le dio resultado para disolver la organización, decidió disminuir al máximo la producción, jubilar e indemnizar trabajadores. En Bucaramanga aprovechando el descontento del grupo de trabajadores inconformes con la huelga, los hizo renunciar al Sindicato planteando que el problema no era laboral sino ideológico, e impulsó la macartización de los Directivos, a quienes acusó de agentes del comunismo. En Cali combinó las dos cosas de los despidos y la disminución de la producción, con la amenaza del cierre de la Fábrica, responsabilizando siempre al Sindicato como culpable de lo que sucedía. Con los Estacionales quiso hacer un trabajo similar. Disminuyó el enganche de personal en más de un 50%, redujo el tiempo de los contratos y manifestó que todo ocurría por culpa de la huelga y la dirección equivocada que tenía la organización. Pero allí la Empresa cometió un grave error al pretender, por intermedio de los Administradores, des-

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conocer los derechos adquiridos ya por la Convención. Esto hizo que los trabajadores retomaran las banderas de la lucha, reagrupándose todos en el Sindicato y dando un claro ejemplo a los permanentes de que con unidad y organización se podían defender los derechos. En Medellín por ser la matriz de la Empresa y dado el gran número de trabajadores, se dificultó más el trabajo de la Empresa, pero los despidos y sanciones arbitrarias e injustas fueron permanentes.

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Consolidación del Sindicato de Industria (1988-1996)

Capítulo 2

CONSOLIDACIÓN DEL SINDICATO DE INDUSTRIA (1988 - 1996)

Fotografía 2 – Participación de Sintracoltabaco en movilización del Primero de Mayo

De la investigación de Jaramillo y Bernal (1988), es importante resaltar la clasificación que se hace de los trabajadores en tres generaciones de sindicalizados: una primera fundadora del Sindicato, una segunda de un sindicalismo patronal y una tercera de un sindicalismo clasista. Esta última (1975-1988), catalogada como la generación de los obreros bachilleres, es a la que le corresponde afrontar los sucesos que marcan el desarrollo del Sindicato para los próximos años. Además, son dos los hechos significativos que marcan los debates internos y de contexto que se desarrollarán durante este siguiente periodo: “el efecto del reconocimien-

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to de los estacionales como trabajadores de la empresa Coltabaco y el impulso de un trabajo de organización del proletariado tabacalero con miras al Sindicato de industria”, como también “El compromiso [del sindicato] con el proceso de unidad del sindicalismo que [se materializó] con la constitución de la CUT, a fines de 1986”.

Sintraintabaco en el contexto de unidad y lucha sindical

Fotografía 3 – Trabajadores estacionales en la agencia de Capitanejo a principios de la década del 90

El debate sobre Sindicato de Industria apareció en la organización en los años 60, liderada por Sintracoltabaco, sindicato de empresa. Sin embargo, solo hasta la siguiente década empezó a tomar forma a través de la lucha de los trabajadores estacionales, por el reconocimiento de sus demandas por parte de Coltabaco. En este sentido, durante los años 70 el Sindicato emprendió varias acciones de movilización que iban más allá de Coltabaco y comprendían a otros actores de la producción del tabaco y de otras empresas, como Tabacos Rubios de

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Colombia, Colkin y la Nacional de Cigarrillos. En 1975 promovió la creación de un sindicato para esos estacionales, que llevaría por nombre Sintraintabaco: “Estaba claro que Sintracoltabaco era sindicato de empresa, pero Sintraintabaco en principio surge como sindicato de gremio, porque iba a agrupar solo a los compañeros estacionales, y efectivamente cuando salen los documentos del Ministerio del Trabajo, en la clasificación dice que es un sindicato de gremio”, recuerda Juan Carlos Ospina, uno de sus dirigentes sindicales. A principios de la década del 70, esos trabajadores estacionales que realizaban la clasificación del tabaco no tenían un vínculo directo con la empresa. Sintracoltabaco, en pliegos posteriores, como el del año 1979, continuó insistiendo en su reconocimiento como trabajadores directos de Coltabaco, aludiendo que ellos realizaban un trabajo que tenía que ver con la materia prima del cigarrillo. La respuesta de la empresa al pliego de 1979 y a las acciones de movilización, fue expresar que Sintracoltabaco no representaba a los trabajadores estacionales y que por lo tanto, las peticiones que se llevaran sobre estos no serían atendidas por la Compañía, ya que el proceso de negociación solamente era para trabajadores de Coltabaco. Finalmente, en la negociación del pliego de 1979 se consiguió que los trabajadores estacionales fuesen reconocidos por la empresa, aunque en un capítulo aparte en la Convención Colectiva. De igual manera, ese año se realizó el II Encuentro Tabacalero en Cartagena, en donde se aprobó la creación de una Coordinadora de los tabacaleros de la Costa y Santander. Posteriormente en 1989 se nombró la Junta Directiva Nacional de Sintraintabaco en Bucaramanga, e igualmente se creó la primera seccional del Sindicato de Industria en Bogotá, con los trabajadores de Protabaco y Coltabaco, para presentar posteriormente un Pliego de Peticiones a Protabaco.

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Según la Ley 23.551 y Decreto Reglamentario 467 de 1988, expedidos durante el gobierno de Virgilio Barco, sobre asociaciones sindicales y garantía de libertad sindical, existen tres tipos de asociaciones sindicales de trabajadores, constituidas de la siguiente manera: trabajadores de una misma actividad o actividades afines (sindicato de industria); trabajadores del mismo oficio, profesión o categoría, aunque se desempeñen en actividades distintas (sindicato de gremio); o trabajadores que presten servicios en una misma empresa (sindicato de empresa). Sintracoltabaco, entonces, era un sindicato de empresa, y Sintraintabaco quedó inscrito como un sindicato de gremio. Sin embargo, a mediados de la década de los 80, se solicitó al Ministerio de Trabajo clarificar el registro sindical de Sintraintabaco, por haber sido clasificado como sindicato de gremio y no de industria, como fue su espíritu, por lo que posteriormente se corrigió como sindicato de industria. Este proceso fue asesorado jurídicamente por la Doctora Luz Marina Quevedo. Así expresó Sintracoltabaco a los trabajadores la apuesta hacia un sindicato de industria en el editorial de La Hoja, en su edición de enero de 1989: “Se llama Sindicato de Industria porque cobija a todos los trabajadores de una rama industrial. [...] Es decir, ya no es el sindicato parcelado de una fábrica en particular. El temor de los patronos se centra ahí. En que ya no es sólo los trabajadores de una fábrica, a quienes fácilmente puede acabar cerrando factorías, cambiándole de razón social, dividiendo la empresa en pequeñas empresas. [...] La estrategia de Coltabaco con esta política es reducir al sindicato de base (Sintracoltabaco) a su mínima expresión. Y al paso que van las cosas, parece que lo va a lograr. Por eso compañeros para no dejarnos ahogar por esa política hay que tomar aire, oxigenarnos y eso sólo lo encontramos en el sindicato de industria. Ya que mientras ellos tratan de acabarnos, por un lado, nosotros le salimos por otro con los trabajadores de otras empresas tabacaleras (Tairona, Tabacos Caribe, Protabaco, Tabacos Rubios de Colombia). [...] Se calcula que en todo el país pueden haber más de

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10.000 trabajadores aptos para hacer parte de un sindicato de industria, ya que los estatutos del sindicato de industria recoge trabajadores industriales, cosecheros, recolectores, etc.”1.

Mientras esta apuesta tomaba forma, Reinaldo Medina, quien ha participado de la negociación de pliegos desde 1986, cuenta que: “Conseguimos en las negociaciones a finales de la década de los 80, que se nivelara lo que se establecía en la Convención Colectiva para los trabajadores permanentes, con los estacionales. Antes se tenía diferencial. Los trabajadores estacionales que trabajan solo algunos meses la cosecha, tenían sus primas especialmente, sus bonificaciones, por debajo de las nuestras. Entonces el argumento nuestro era: si alguien va a matricular a un hijo en un colegio, allá no le van a preguntar si es permanente o estacional, le van a cobrar lo mismo. Eso fue en varias negociaciones terminando los 80”.

Nace la Central Unitaria de Trabajadores - CUT

Fotografía 4

1 1/ 09 / 89. La Hoja. Editorial.

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Durante la década de los 80, la lucha sindical inició procesos de cara a la unidad de los trabajadores organizados en diferentes federaciones y confederaciones, y con ello, apareció también la perspectiva de lucha estratégica en sindicatos de industria, ya que la mayoría de sindicatos de Antioquia y del país, eran sindicatos de base, categoría que existía en el antiguo Código de Trabajo y que hacía referencia a los trabajadores organizados de cada empresa. Algunos ejemplos de este tipo de sindicatos eran Sintraproenvases, Sintrapintuco, Sintrasofasa, Sintrafuresa y dentro de esta categoría también se encontraba Sintracoltabaco. De estos aires de unidad nació en el año 1986 la Central Unitaria de Trabajadores CUT, con el respaldo de varios sectores sindicales conservadores, liberales y comunistas, provenientes de la UTC, la CTC y la CSTC. Es importante resaltar que para este momento histórico también existía como forma de expresión organizativa el Sindicalismo independiente. Este era un bloque que no se identificaba ni política ni ideológicamente con las corrientes de dirección del movimiento sindical, principalmente los agrupados en la UTC, la CTC y la CSTC, pero consecuente con los procesos de unidad participó también en la creación de la CUT. Tras la constitución de la CUT se dio paso a la creación de las subdirectivas departamentales, que en casos como Antioquia, tuvo varios pasos previos y se prolongó hasta la siguiente década (1990). La CUT nació en un momento convulsionado de la vida política del país, marcado entre otros aspectos por los diálogos con las insurgencias que iniciaron en el gobierno de Belisario Betancur, y por la conformación de movimientos sociales como la Unión Patriótica, A Luchar y el Frente Popular, expresiones que tuvieron bastante dinámica política y organizativa a partir del año 84, como plataformas y propuestas de participación de sectores excluidos del Frente Nacional. De igual manera este fue un momento de ascenso de la guerra sucia y asesinatos contra el movimiento

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social y en contra de los diálogos de paz por parte de las fuerzas paramilitares y estatales, con el objetivo de abortar todos estos procesos de unidad del movimiento sindical, social y popular.

Fotografía 5

Sintracoltabaco, que históricamente ha estado al lado de las luchas del pueblo, también participó activamente en este proceso de constitución de la CUT. Así lo recuerda Jesús Alfonso Ruiz, más conocido en el gremio sindical como Chucho Ruiz, quien fue uno de los miembros fundadores de la subdirectiva CUT Antioquia: “Los compañeros [Sintracoltabaco] eran de la Fedeta, entonces hicieron parte de la fundación de la CUT en su condición de afiliados a la CSTC y a la Fedeta. En el proceso de unidad, ellos aquí en Antioquia vivieron el proceso, participaron de los congresos que hicimos de la conformación de la Fesutran, después de la Futran, y además, el compañero Juan Carlos Ospina fue directivo de la Fesutran”. Al fundarse la CUT, el primer momento de organización en Antioquia, tuvo lugar en el proceso de unificar las fe-

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deraciones existentes y que determinaron ser filiales de la CUT: Fesutran (anteriormente llamada Fedeta), Fetralan, Utran y Festran. “Eran relaciones que no atendían a una única dirección y que al llegar y quedar todas esas federaciones en la CUT, vimos la necesidad de que si se había fundado la CUT, para unificar al movimiento sindical, no se justificaba que en el departamento hubiesen tres o cuatro federaciones filiales de la CUT; había que hacer algo por unificarlas”, recuerda Chucho Ruiz sobre este momento que prosiguió con la consolidación de la Federación Unitaria de Trabajadores de Antioquia (Futran), con las cuatro filiales en el departamento, y que posteriormente daría vía libre a la creación de la subdirectiva de la CUT Antioquia en julio del año 19932. “Yo creo que una de las fortalezas [de la CUT], podemos decir de alguna forma, es sostener el proyecto como central unitaria. Segundo, trabajar por una línea que es la de la consolidación de los sindicatos de industria. Tercero, dar la pelea para que efectivamente se desarrolle la negociación por industria, y se han hecho varios intentos”, puntualiza Chucho Ruiz.

Para el año 1988, la CUT emprendió una serie de movilizaciones, entre ellas se resaltan un paro nacional a raíz de una masacre perpetrada en el Urabá antioqueño el cuatro de marzo en Currulao, Turbo, por un grupo paramilitar al servicio de Fidel Castaño, autodenominado el Movimiento Obrero Estudiantil Nacional Socialista, Moens. “Se busca protestar por los asesinatos de 95 trabajadores afiliados a la CUT en 15 meses, 11 de Cementos Nare y los 21 de la reciente masacre de Urabá”, expresó el entonces presidente de la CUT, Jorge Carrillo a El Tiempo3. A su vez se adelantaron acciones conjuntas con la CGT para el Primero de Mayo en contra de la política económica y social de gobierno de Barco, en específico con el apoyo al paro del magisterio del 29 de abril de ese año4. 2 Informe “nos hacen falta” de la ENS 3 3/8/1988. Centrales democráticas no apoyan paro de la CUT. El Tiempo. 4 4/8/1988. CUT y CGT anuncian unidad de acción para jornada del primero de mayo. El Tiempo.

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“[...]Pareciera que las pretensiones gubernamentales de los directorios de los partidos tradicionales, el macartismo del tiempo y el espectador (sic) y las amenazas del militarismo sobre Jorge Carrillo, estuvieran destinadas a lograr que la CUT y el movimiento sindical, lo que no lograron con la demagogia y la represión del pasado 27 de octubre.[...] La burguesía dice que el 27 no pasó nada y que antes por el contrario fue un día normal, pero nos preguntamos entonces por qué el Ministerio del Trabajo suspendió la Personería Jurídica de más de 70 sindicatos, ¿qué pasa con los miles de detenidos el día de la Huelga? ¿Los Centenares de Trabajadores detenidos (sic) el 27 fue producto de qué?”5.

La respuesta a las peticiones del Pliego de Exigencias presentado por la CUT, CGT y la CTC, en aquella jornada del 27 de octubre, fue la militarización de campos y ciudades, cárcel para toda persona que hiciera uso del derecho a la huelga, cancelación de personerías jurídicas a las Organizaciones Sindicales y un gran número de despidos y detenidos. Posterior a esto salieron varios artículos en la prensa, como en El Tiempo, en los cuales se adoptó una postura crítica contra la CUT, presentándola “como un lugar indeseable”, de izquierdas y comunismo6.

Arrecia la concentración de la producción El cinco de enero de 1988, los 102 trabajadores de La Nacional de Cigarrillos, de Bucaramanga, denunciaron el cierre de la empresa y el recorte de sus derechos prestacionales. Según se registró en El Tiempo, “la organización [Sintracoltabaco] planteó a Coltabaco, entidad poseedora de la mayoría de acciones, el reconocimiento y pago de la totalidad de las cargas prestacionales”7. Los trabajadores denunciaron igualmente que los administradores de la Nacional de Cigarrillos los estaban presionando para que renunciaran a su cargo, y así a sus derechos prestacionales.

5 Huelga de la CUT. 17/11/1988 - La Picadura 6 4/12/1988. En la CUT - EL Tiempo. 7 1/5/1988. En la Nacional de Cigarrillos trabajadores denuncian recorte en prestaciones - El Tiempo.

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El desenlace de esta acción, guiada por las decisiones de la Asamblea General de Accionistas, terminó con un acuerdo sobre la liquidación de cesantías y demás derechos laborales. De esta manera quedó registrado en el periódico El Tiempo: “La Nacional de Cigarrillos reconoció y pagó a sus antiguos operarios las prestaciones sociales consolidadas: vacaciones, dominicales, y festivos, dotaciones, becas, cesantías e intereses a las mismas”8. No hubo nadie que recibiera más de dos millones de indemnización y el Sindicato reconoció que los resultados fueron favorables para los trabajadores a pesar de las experiencias que habían dejado los concordatos en Bucaramanga. Sintracoltabaco, en su Quincuagésima Quinta Convención Nacional de Delegados llevada a cabo el 19 de noviembre de 1988, en la Ciudad de Bucaramanga, resaltó la presentación del Pliego de Peticiones, a través de un acto político cultural, realizado en la portería de la fábrica, “vinculamos a trabajadores de Coltabaco y otros sectores obreros en una clara manifestación de lo que sería el apoyo a la Negociación y al Pliego mismo”. Allí, al ritmo de la música y al sonar de la pólvora y las consignas agitadas por trabajadores y demás participantes, buscaban demostrarle a Coltabaco cuál era el grado de disponibilidad que tendría la lucha por conquistar nuevas reivindicaciones, teniendo en cuenta que los estacionales comenzaban a tener vigencia en la Convención Colectiva, y sus preocupaciones a raíz del cierre de la Nacional de Cigarrillos. Algunas de estas preocupaciones quedaron consignadas en las conclusiones de dicha convención y publicadas en su órgano de comunicación “La Picadura”, donde consideraban este hecho como represalia por el trabajo que venían realizando en la consolidación del Sindicato de Industria, en este caso en Bucaramanga: “La represión desatada por Coltabaco contra el Sindicato de Industria es brutal, desde el cierre de la Nacional de Cigarrillos hasta el no llamamiento a laborar de trabajadores estacionales en una de las tantas medidas lo que nos llamó 8 2/2/1988. Acuerdo en Nacional de Cigarrillos sobre liquidación a trabajadores - El Tiempo.

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a tomar mayores salidas a corto y largo plazo para salirle al paso de las pretensiones de la patronal [...] Hoy Coltabaco en su afán por producir más y a menor costo se ha dedicado a despedir trabajadores por el Art. 7 y 8, rebajando así la planta personal. No contenta con eso ha manifestado que cerrará la seccional Bogotá, pues la producción que allí saca la produce en Cali y Bucaramanga a menor costo. Este es el inicio, pues Coltabaco se dedicó a otras cosas tal como lo demostró en el informe que presentó a la Asamblea de Accionistas y que calificó como fructífero”9.

Con represiones se referían a sanciones, despidos, recargos de trabajo, rebajas de categoría, no solución de los reclamos, entre otras. Sus discusiones incluían también la posibilidad de que se acabara la emblemática marca de la empresa, el “Pielroja”, que históricamente había hecho presencia en el mercado colombiano. También el evidente cierre de la fábrica de Bogotá, motivado en las proyecciones de la administración de Coltabaco con su política de comenzar a centralizar la producción para reducir costos, en la medida que promocionaba nuevos productos con filtro; anteriormente ya habían cerrado las fábricas de Pasto (1969), Barranquilla y Cartagena (1979), las cuales solo producían Pielroja sin filtro. En Bogotá se producía cigarrillos Pielroja con y sin filtro, Fortuna e Hidalgos. Con el cierre también se buscaba debilitar a la Organización Sindical, pues fue en Bogotá donde nace Sintracoltabaco el 19 de julio de 1938, y en donde existía gran acogida y fuerza de los trabajadores organizados y relación con el movimiento social. “Las pretensiones patronales no son solo contra la Seccional Bogotá sino contra los intereses de los Trabajadores a nivel nacional, por eso compañeros es que no solamente debemos estar en estado de alerta, sino que también estar disponibles y preparados para ante cualquier llamado de nuestra Organización Sindical, salir de inmediato a la defensa de nuestros derechos”10. 9 30/11/1988 - La Picadura. Convención Nacional de Delegados: Sus resultados 10 30/11/1988. La Picadura, Sucede en Coltabaco

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De esta manera alertaba la seccional Medellín a sus trabajadores, quienes además al regresar de vacaciones se encontraron con que la empresa había entregado las funciones del casino a una firma llamada Restaurantes Industriales, o como jocosamente lo denominaban los trabajadores “Residuos Industriales”, llevando con esto al despido de 40 trabajadores que laboraban en el casino con contrato directo en Coltabaco. Para este momento, también denunciaron que en servicios generales, los trabajadores en esta sección eran temporales. Su llamado era a defender el derecho al trabajo ya que consideraban que lo que Coltabaco hiciera en Bogotá, más adelante lo haría con otras seccionales o secciones de las factorías.

Cierre inminente en la fábrica de Bogotá

Fotografía 6 – Asamblea Nacional de Delegados en Bogotá

El cierre de la fábrica de Bogotá fue un camino preparado con antelación desde la administración de la empresa, quien durante un año y medio emprendió acciones encaminadas a esto. La primera acción fue comenzar a desmantelar la fábrica, sacando las máquinas. Este hecho generó resistencia entre los trabajadores que en varias ocasiones se opusieron; algunos se atravesaban a los camiones y

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les impedían desplazar las máquinas, lo que les generó sanciones por parte de la administración hasta de 30 días. Después de esto comenzaron despidos, algunos arreglos, adelantos de pensión, y en la parte final de este proceso se paró la producción y se mantuvo a los trabajadores un poco más de seis meses sin labor alguna. Así explica Reinaldo Medina, quien vivió este hecho como dirigente de la seccional, las razones políticas que motivaron a la administración a tomar esta decisión: “¿Por qué se da el cierre en Bogotá? Siendo la capital, allí la Compañía tenía tecnología mayor que en Cali o Bucaramanga, fábricas en ese momento... su decisión es política. No nos olvidemos que el sindicato nace en Bogotá, se desarrolla en Bogotá, y tenía una incidencia muy importante en el conjunto de la organización a nivel nacional. En Bogotá, como capital, había una relación y unos vínculos muy importantes. Había una base muy aguerrida, muy curtida, ahí no solo en las negociaciones sino en constante actividad. Cualquier conflicto, cualquier movilización, se sabía que de Sintraintabaco llegaba uno o dos buses… en todo lado sabían. En cuanto al desarrollo político en la Compañía en Bogotá, cuando se desarrolla el proyecto de la UP, se crea una junta patriótica con alrededor de 80 participantes. De los periódicos de izquierda, especialmente Voz, se vendían hasta 60 a la semana, con una línea absolutamente de izquierda. Teníamos injerencia y presencia en el comité ejecutivo de la CSTC, la que antecedió a la CUT. Cuando la CUT, también teníamos una presencia muy importante. Había un desarrollo de la base muy importante y fuerte. Unos líderes que eran de los ejecutivos de la dirección, entre otros, muy destacados dirigentes, Jairo Lesmes, Pedro Piracon, Fernando Acosta, Juan de Dios Jiménez, y unas nuevas generaciones que llegamos a recoger esos legados. Algunos nombres que recuerdo: Rolando López, Nelson Murcia, en fin, que recogió esa escuela de lucha. Éramos el dolor de cabeza para Coltabaco. Allá se hacían muchos paros de casino por la mala alimentación, duraban hasta un mes, pero no era solo el paro de casino, sino que repercutía en la producción. En los pliegos se bajó la producción al 15%. En la huelga [del año 82] se jugó un papel determinante. Entonces fue

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una decisión política, porque para efectos productivos, si bien es cierto el cambio del consumo de Pielroja sin filtro a productos con filtro, pudo haber cerrado mucho más fácilmente Cali o Bucaramanga, pero optaron por una decisión política para golpear a la Organización Sindical”.

Durante los seis meses que los trabajadores se mantuvieron cumpliendo horario y sin trabajo, se fortaleció el trabajo político de este grupo que oscilaba entre 100 y 120 personas. Los vigilantes, supervisores y algunos directivos se solidarizaron con los trabajadores e hicieron causa común con ellos en su defensa del derecho al trabajo. Asimismo, el Sindicato inició un arduo trabajo a nivel externo, de esta manera junto con la CUT, se realizó una toma de la comisión séptima de la Cámara de Representantes, en el Congreso de la República. Se realizaron también tomas a las instalaciones de medios como El Tiempo, El Espectador y también del Palacio de Nariño, y se realizaron debates en el Consejo y Asamblea Departamental. A pesar de este trabajo de agitación y denuncia, la Compañía planteó que era irreversible el cierre, y así comenzó un proceso de varios meses de negociación, en los cuales el Sindicato defendió el derecho al trabajo. Con este proceso se consiguió finalmente el traslado de 25 de esos 100 trabajadores, pues anteriormente la empresa decía que no podía realizar ninguno. Reinaldo Medina se refiere a este proceso de negociación: “Se consigue un cupo de diez para Bucaramanga, 15 para Medellín y tres para el Espinal. Se fue haciendo el listado, depurando, y para Medellín, en ese momento el orden público estaba vuelto nada, era cuando las bombas de Pablo Escobar, situación que llevó a que muchos compañeros que tenían en mente la posibilidad de traslado, se echaran para un lado y optaran por la fórmula económica. La fórmula económica mejoró con respecto a la de la Convención Colectiva. La convención hoy establece que cuando hay cierre, se les paga a los trabajadores una tabla de indemnización más una tabla por el cierre, nada despreciables. Para el cierre son 50 días por cada año. Aun así, mejoramos esas dos tablas, porque planteamos que como la Compañía nunca

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pidió permiso de cierre... la Compañía solo pidió permiso cuando cerró Pasto, y se le demoró varios años, porque el Sindicato demostró que era una decisión unilateral de la Compañía por su estado financiero, su mercado, etc, y eso mientras se hace un estudio, le llevó mucho desgaste”.

En la convención se estableció determinar entre la Empresa y el Sindicato las condiciones de pensión y de traslado. Los trabajadores consiguieron los pasajes aéreos para conocer con su familia los nuevos lugares de trabajo. Con esto también se mantuvo el contrato, la antigüedad y todas las prestaciones. De lo conseguido con relación a los traslados, solamente se fueron 10 trabajadores para Bucaramanga y 3 para Espinal, los puestos para Medellín nadie los optó. Los traslados a pesar de ser una conquista en la defensa del derecho al trabajo, para muchos trabajadores también representan un reto de adaptación social, pues las familias y sus rutinas se ven afectadas. Varios directivos sindicales de esta seccional arreglaron con la empresa y no aceptaron el traslado a otras ciudades a pesar de poder elegir esta opción.

Sindicato de industria en Protabaco El cierre de esta fábrica también dio paso a un nuevo capítulo en la historia del Sindicato. Al analizar la política de cierres que venía implementando Coltabaco, y sumado esto a las orientaciones que desde la CUT y el movimiento sindical se venían proponiendo alrededor de conformar sindicatos de industria, Sintracoltabaco comprendió que pronto se podía quedar con poco rango de acción en la negociación. Por su parte, Sintraintabaco, la Organización de rama industrial, había tenido que afrontar diferentes problemas: después de lograr incorporar en la Convención Colectiva un capítulo especial para los trabajadores estacionales en Coltabaco, en su reactivación, fue cerrada la Nacional de Cigarrillos en Bucaramanga. Posteriormente, cuando se constituyó su seccional en Ovejas (Sucre), tuvieron que afrontar la persecución; luego en la constitución de la Sec-

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cional Medellín, Coltabaco no aceptó por ninguna circunstancia la creación de esta y despidió al Presidente11. En Protabaco el rumbo del sindicato de industria no tuvo un camino diferente. El resultado inmediato al constituirse la seccional de Bogotá de Sintraintabaco al interior de Protabaco, donde nunca antes se podía hablar de sindicato, fue que al presentarse un pliego de peticiones, pararon los despidos que, por el rumor de constituir sindicato, venían sucediendo. En Protabaco existía un Pacto Colectivo que no se aplicaba a todos los trabajadores, con la presentación del pliego se pretendía cambiar el pacto por una Convención Colectiva para todos los trabajadores. Como respuesta de la patronal, decidieron promover otra Organización Sindical y extenderles el pacto a todos, con el fin de cerrarle el camino a Sintraintabaco. “En el año 89 se crea la seccional del Sindicato de Industria en Bogotá con muchos trabajadores de Protabaco. La respuesta de la Compañía inmediatamente es promover y fomentar otro sindicato, sindicato de base llamado Sintraprotabaco. Llama a los propios administrativos, supervisores y a mucho personal a que se afilien a Sintraprotabaco como paralelismo directo a Sintraintabaco. Desde luego, cuando se crea la seccional, inmediatamente se presenta pliego, pliego que no negocia la administración de Protabaco, sino que deja pasar el tiempo, crean otro sindicato y ahí sí negocian con ellos. Y realizan alrededor de unas tres negociaciones, más o menos seis años, marginándonos a nosotros”, afirma Reinaldo Medina.

Por su parte, las condiciones en Coltabaco Bogotá continuaron adecuándose tras el cierre de la fábrica, ya que aún se mantenía el área de ventas, área que antes del cierre fue trasladada para una bodega. Varios de los trabajadores de esta área estaban en reserva, es decir, eran afiliados, pero nadie lo sabía, esto debido al miedo a ser despedidos, sobretodo en donde ya no existía seccional. En este momento se dio un periodo de transición, entre los años 89 y 90, y cuando en esta área vieron la posibilidad se

11 21/04/1990. Acta - Quincuagésima quinta convención nacional de delegados 74


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nombró un comité de Sintracoltabaco. Estos trabajadores se vieron afectados por el lugar de trabajo que era una bodega sin las mejores condiciones de salubridad y seguridad. Sobre esto comenta Eliseo Rubio, quien hizo parte y fue presidente de este comité: “Montamos el comité, que es la representación del Sindicato estatutariamente cuando no se tienen a los 25 para conformar una seccional. Nombramos un presidente y un secretario que eran los que quedaban con fuero. Comenzamos a hacer algunos reclamos en la empresa, a hacer respetar los horarios, alguna persecución que se desató, porque cuando se cerró la fábrica, nosotros estábamos dentro de la fábrica, el departamento de ventas, y a nosotros nos sacaron para una bodega, en el barrio Cundinamarca. Allá quedamos casi que hacinados, trabajando con un poco de incomodidades. Una bodega que era al lado de otra bodega de reciclaje, y había roedores, se trabajaron en condiciones precarias. [...] Nosotros comenzamos a pelear con la empresa, a reclamar algunas cosas y eso, entonces no se dejó esperar como la persecución ahí y la presión, entonces nos echaron al presidente del comité, que tenía fuero. Acá quedamos casi que ‘manicruzados’, porque no teníamos ni la experiencia, ni el recorrido de directivos sindicales. Teníamos gente conocida de la Federación de Trabajadores de Cundinamarca (FTC). Nos recomendaron a una abogada y nos fuimos para poner el proceso por acción de reintegro, porque él tenía fuero, y no lo podían despedir. Fuimos, conseguimos esa abogada, le dimos el poder y toda la cosa. La señora siempre nos tomó del pelo, nos confiamos, y dejó vencer los términos. Supuestamente se había metido la demanda y resulta que no la metió, perdimos. El compañero se quedó por fuera. Ahí pasó un lapso de tiempo mientras se iniciaba la supuesta acción de reintegro, entonces volvimos a elegir el comité. Yo ya había salido a la luz pública como afiliado, entonces yo asumí la presidencia del comité mientras lográbamos completar los 25 para elegir la junta directiva otra vez. Iniciamos la pelea, y la empresa tomaba represalias… ya no hubo más trabajo con la gerencia por estar en la Organización Sindical. El gerente era un acérrimo enemigo de la Organización Sindical, y no quería saber nada de mí. Entonces volví al departamento de ventas a manejar vehículo y a salir a calle”.

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Nace Sintraintabaco en San Gil Cómo se mencionó anteriormente, en Bucaramanga se constituyó la Junta Nacional de Sintraintabaco. Santander históricamente ha sido tierra tabacalera, en donde se produce la mayor cantidad del tabaco que demanda el país, según la Cooperativa Tabacalera de Santander12. Fue allí en San Gil, donde por lo realizado en Bucaramanga, y luego con pliego presentado en Bogotá a Protabaco, comenzó a tener eco la conformación de un sindicato, e iniciaron entonces a reunirse los trabajadores de Coltabaco y Protabaco para hablar sobre su creación. Gerardo Torres, quien participó de este momento recuerda: “En Protabaco existía un pacto colectivo, hacía nueve años que estaba funcionando ese pacto colectivo, aplicándolo a todos los trabajadores, porque ahí hablaba que era a nivel nacional, pero en San Gil los trabajadores desconocíamos esas garantías. Entonces en la formación de la seccional de aquí de San Gil, usted sabe que no faltan los traidores, y a un día de conformar la seccional, hubo una compañera que nos echó al agua y nos despidieron”.

De todas maneras la seccional continuó su camino, junto con las reuniones en la sede del Sindicato en San Martín y en San Gil. El día que se fue a constituir la seccional, Gerardo recuerda que fue de los últimos en ir a esa reunión, pues tenía experiencia sindical y sabía cómo era el comportamiento de la empresa Protabaco. Estos trabajadores fundadores fueron asediados por la administración de ese entonces: “Se conformó la seccional, a mí me nombraron como vicepresidente, y como presidente nombraron a un compañero Gerardo Correa. El resto de gente no tenía conocimiento de qué era un sindicato, sin embargo, dentro de la reunión el que quedó de presidente propuso que yo asumiera la presidencia y que él, que era el presidente, quedaba como vicepresidente. La asamblea aceptó. Seguimos con el pro12 08/02 /2018. Así se produce el tabaco en Santander - Vanguardia. com

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ceso. Al otro día de conformada la seccional, nos volvimos a reunir en la sede del Sindicato para firmar documentos y presentar todo al Ministerio del Trabajo. El que había quedado como vicepresidente llegó tarde a la reunión y todos los integrantes de la junta directiva habíamos firmado el documento. Este llegó a hacer la propuesta de que lo borraran de los papeles, que él no quería hacer parte porque la empresa lo iba a mandar a Bogotá a un curso, para entrar a manejar personal en una oficina. Él quería que le borraran todo. Se le dijo que no, que ya no se podía hacer eso. Sin embargo, la seccional del Sindicato de industria quedó constituida, con él incluido”.

De ahí para adelante la situación se tornó crítica, porque los trabajadores que decidieron encabezar la seccional de San Gil, fueron registrados en una lista negra. A los trabajadores de Protabaco les prohibieron hablar con los integrantes del Sindicato y entonces, al igual que en Bogotá, la empresa empezó a motivar un pacto colectivo que existía y se aplicaba solo en Bogotá desde hace algunos años. De esta manera todos los obreros que no estaban en el sindicato de industria, firmaron ese pacto colectivo: “Tan pronto firmaban, empezaban a aplicar las garantías que tenía el pacto colectivo. Dentro de esa desbandada se llevaron compañeros del Sindicato de industria. La misión era acabar con la seccional del Sindicato de industria. A raíz de eso, la situación fue bastante crítica. Yo como presidente duré dos meses que no podía dormir porque todos los días tenía que presentar problemas diferentes por muchas situaciones de la empresa, las arremetidas… Se llegó el momento en que me mandaron a un sitio de la empresa a donde nadie me podía ver allá, no iban a mirarme ni a saludarme ni nada. Empezaron a aplicar la alimentación que había para los trabajadores, se les daba un refrigerio que consistía en un vaso de leche, agua de panela y pan. Entonces se les daba eso, un vasito a todos, y pasaba una compañera repartiendo en una cantinita a cada uno. A los que no estábamos en eso no nos daban. A él sí, a él no... La misma situación pasaba con el almuerzo. El almuerzo era llevado a un sitio, les traían el almuerzo y los que estábamos en el Sindicato de industria, nos tocaba que salir a tomar lo que nosotros llevábamos en una cajita, a una caseta. Allá la

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metíamos dentro de una máquina que era la secadora de venas, había unos espacios donde había un radiador. Nosotros colocábamos las tacitas ahí para que se nos calentara la comida para salir a la hora del almuerzo a comer. Eso fue una situación bastante crítica durante dos meses. No se dio la negociación del pliego en Bogotá”.

De esta manera la empresa conformó Sintraprotabaco. Un sindicato de base que manejaba buena relación con la empresa y que surgió para contener a Sintraintabaco, creado en San Gil en el año 1990, y los avances que podrían tener los trabajadores tomando como ejemplo la convención existente en Coltabaco.

Crisis interna Las diferencias al interior del Sindicato son parte del desarrollo de la Organización Sindical. Esto se debe a la diversidad de formas de entender la lucha sindical desde lo ideológico, lo cual también determina el accionar del colectivo, pero a su vez, en un contexto como el colombiano hay elementos exógenos a la organización, relativos al ámbito de la empresa o nacional, que también favorecen e intensifican las divergencias al interior del Sindicato. En este sentido, en 1989 se dio un primer episodio dentro de lo que se denominará como “crisis interna”, que busca reflexionar sobre diferentes momentos en donde las fuerzas al interior del Sindicato han tenido conflictos con resoluciones más allá de la organización, y que han avanzado a escenarios como el jurídico. Para este año, en la seccional Medellín existía una junta compuesta por 10 miembros que representaban dos sectores a nivel nacional en el Sindicato. El primero de ascendencia mayoritaria durante los años 80 y parte de los 90, y un segundo, que se consolida desde entonces, consiguiendo ser mayoría en la década del 2000. Estos dos grupos han marcado sus diferencias a través de la correlación de fuerzas en las juntas nacionales para la toma de decisiones frente su accionar.

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En ese momento, ambos sectores tenían de a cinco representantes en la junta directiva y debían elegir la comisión de reclamos. Para entonces, la comisión de reclamos era por seccional, es decir, que al existir seis seccionales de Coltabaco, existían seis comisiones de reclamos. Este aspecto se modificó en 1990 con la reforma al Código Sustantivo del Trabajo, la Ley 50 de 1990, en donde se estipuló que solo debía existir una comisión de reclamos por empresa. La crisis se desencadenó al no existir consenso con respecto a quien debía ser parte de la comisión de reclamos. Ante el Ministerio de Trabajo se presentó un acta donde se nombró a Fernando Martínez y a Carlos Arturo Rodríguez, pero el otro sector no estuvo de acuerdo con esto, entonces vedó la manera de su elección y sacó una serie de comunicados al respecto. En este capítulo la empresa tomó como referencia las denuncias públicas realizadas por sectores del Sindicato, e inició el proceso judicial para el despido de los compañeros nombrados, aduciendo que no tenían fuero sindical. El desenlace, por lo tanto, fue desfavorable para los trabajadores organizados. “La empresa lo que hizo fue decir: no tienen fuero. Inició un proceso no administrativo sino judicial, es decir ante los jueces, para demandar ese fuero. Inició el levantamiento y aportaron como pruebas los diferentes comunicados que se sacaron. Los jueces le dieron la razón a la Compañía y efectivamente fueron despedidos los compañeros. Ese fue un error histórico de la Organización Sindical, pero nació de una discusión interna. Fue como en el 89, había transcurrido poco tiempo de mi llegada a la organización. Esa situación marcó un camino negativo. Aprendimos que la patronal no nos podía resolver los problemas. Debajo hay intereses de correlaciones de fuerzas y políticos”, relata John Jairo Arboleda, directivo sindical.

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La muerte de un dirigente

Fotografía 7 – Anibal León

El 13 de octubre de 1991 falleció a los 33 años de edad, Aníbal León León, dirigente destacado de la seccional Bucaramanga y quien trabajó durante 13 años en Coltabaco. Su muerte se debió a un accidente de tránsito después de haber asistido a una Asamblea General en el municipio de Capitanejo. Desde que llegó a Coltabaco, Aníbal mostró su interés y compromiso con los intereses de los trabajadores de la industria tabacalera y en especial de los estacionales. Rápidamente se afilió a Sintraintabaco y pocos años después consiguió ser presidente de la seccional Bucaramanga, y luego miembro de la Junta Directiva Nacional, en donde se destacó por aportar precisamente en la organización de los trabajadores estacionales. Con este mismo ímpetu apoyó, junto con Henry Mancilla, la reactivación de la Junta Directiva de la seccional del Sindicato de industria en Capitanejo, haciendo múltiples esfuerzos para involucrar en este proceso a los trabajadores de la Nacional de Cigarrillos. También contribuyó a la creación de la seccional del Sindicato de industria en Ove-

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jas, conformada principalmente por los trabajadores de Tabacos Rubios, y en el año 1990, fue uno de los gestores de la creación de la seccional de Sintraintabaco en Bogotá.

Aníbal tuvo un paso transitorio como presidente nacional de Sintracoltabaco, antes que asumiera la presidencia Jorge Vargas. Sin embargo, recuerda Reinaldo Medina “cuando fue nombrado desistió de ser presidente porque tenía encima su matrimonio y este cargo viene con la responsabilidad de radicarse en Medellín por ser sede de la dirección de la Compañía, y por esto, desiste”. Su esfuerzo y compromiso lo hizo un digno representante de los trabajadores en procesos de negociación colectiva con Coltabaco, fue elegido como miembro del comité ejecutivo de Usitras – Santander, y posteriormente miembro del comité ejecutivo de la subdirectiva Santander. Sobre el momento de su muerte, Medina recuerda: “El presidente del Sindicato, en ese momento Jorge Vargas [y quien se transportaba con Aníbal] queda bastante golpeado, adolorido por el accidente, estuvo al borde de la muerte. Es lamentable para el Sindicato el fallecimiento en ese momento del compañero Aníbal, porque era un compañero con una postura muy de clase, compañero absolutamente respetable. Muchas veces presidente de la

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seccional de Bucaramanga. En la huelga jugó un papel muy importante allá en Bucaramanga porque hubo bastantes diferencias, una base de pronto un poco incomprensible del proceso de huelga… él lideró eso. Igualmente estuvo muy de cerca en proyectos en Bucaramanga, como fue una cooperativa, la cual persiste, y que jugó un papel muy bueno incluso para toda la región como regulador de precios, y para el servicio de los tabacaleros”.

Es importante resaltar que Aníbal León también fue un líder sindical y político, militante del Partido Comunista, que aportó con su experiencia y conocimiento en la asesoría y organización del movimiento sindical en el departamento de Santander.

Un país de contrastes económicos y sociales Durante el gobierno de Belisario Betancur se consiguieron diálogos y acuerdos parciales con las guerrillas, como las FARC y el M-19, sin embargo, estos se vieron entorpecidos por el ascenso del paramilitarismo, que a través de masacres y asesinatos selectivos comenzó a atemorizar a la población civil y a organizaciones sociales en los lugares donde estas insurgencias tenían presencia, estigmatizando a su vez el ejercicio político de organizaciones como los sindicatos. Dentro de esta época se sitúan diferentes operaciones coordinadas entre militares y paramilitares, en donde se comenzó con el exterminio de movimientos sociales provenientes de corrientes como las de La Unión Patriótica, A Luchar o Fuerza Popular. En 1987 se creó la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB) integrada por las FARC, el M-19, el ELN, el EPL, el PRT y el Movimiento armado Quintín Lame. El objetivo de esta coordinadora era unificar acciones de estas guerrillas frente el Estado. Por su parte, otro actor que emergió en este periodo es el del narcotráfico, que se hizo sentir a través de acciones terroristas como el uso de carros bombas en las principales ciudades, y el asesinato de personalidades de la vida política del país, en asocio en ocasiones con organizaciones paramilitares.

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Con estos antecedentes, el gobierno liberal de Virgilio Barco (1986- 1990) decidió continuar los diálogos con las guerrillas y consiguió un acuerdo de reformas políticas con la guerrilla del M-19, que finalmente fue tumbado en el Congreso de la República. Sin embargo, posteriormente y con el ánimo en el país de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, esta guerrilla junto con el EPL, el Quintín Lame y el PRT entregaron sus armas a cambio de asientos y representación en esta Asamblea. Este periodo es recordado también como uno de los más sangrientos en la historia política del país, ya que resultaron asesinados los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal (1987) y Bernardo Jaramillo Ossa (1990) de la Unión Patriótica; Luis Carlos Galán del nuevo liberalismo y Carlos Pizarro (1990) de la Alianza Democrática M19. Durante el gobierno de Barco el movimiento sindical y la clase obrera del país afrontó una difícil situación que se veía reflejada en un aumento mínimo del salario comparado con la inflación. Por esta razón durante 1989 las centrales obreras CUT, CTC, CGT y la CTDC se movilizaron para rechazar de manera directa la política económica y social de este Gobierno. Sintracoltabaco para esta época manifestó que los trabajadores de Coltabaco no escapaban de esta política económica del Gobierno que cada día los asfixiaba más, ya que el incremento de los artículos de primera necesidad los golpeaba directamente13. Los análisis que hicieron en La Picadura sobre la situación económica y social de este momento se ven reflejados en estos dos fragmentos: “A partir del 1o. de enero de 1989 y en una forma unilateral el gobierno autorizó un aumento en el salario mínimo del 27%, aumentó que de hecho se constituye en una burla a los intereses del proletariado si tenemos en cuenta que la inflación en el año de 1988 fue del 28.12% y en el mes de diciembre de ese mismo año, la canasta familiar alcanzó cifras de $62.210 para obreros y $163.541 para empleados; y eso que estas cifras son tomadas de las informaciones que rinde el Dane, que es una entidad oficial y por supuesto nos brinda una información manipulada por los estamentos oficiales”14. 13 8/03/1989. La Picadura. Editorial: 9 de Marzo A La Calle. 14 30/01/1989. La Picadura.

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“Todo indica que la violencia vivida durante el año 88 continúa con mayor fuerza en este año, de manera más directa por parte de grupos paramilitares que abundan a lo ancho y largo del país, contra dirigentes sindicales, demócratas y revolucionarios. [...] Antes de entrar a exigir la desmovilización y la reincorporación de la guerrilla a la vida civil, se hace necesario que el gobierno demuestre su voluntad de diálogo y se exige de parte del gobierno acciones concretas como desmantelar los grupos paramilitares y escuelas de sicarios que se han ubicado en el territorio colombiano, hay que aplicar la reforma agraria, además presentar informes detallados de todos los procesos judiciales que hasta hoy se adelantan por las masacres y asesinatos políticos donde han estado comprometidos miembros activos de las fuerzas armadas y policiales”15.

De esta manera, en Colombia se comenzaban a sentir los vientos de cambio con la aplicación del modelo neoliberal que ya se venía aplicando en otros países del continente y de Europa. Estos cambios buscaban —según los integrantes del Sindicato— modificar la correlación de fuerzas del movimiento social, y en este caso del sindical, para su puesta en marcha. “El movimiento sindical para esos años estaba fuerte, venían jugando un papel importante algunas organizaciones políticas como la UP. Recordemos que en ese momento tenía alcaldes, concejales en Urabá, Antioquia, en Cauca, Nariño, casi que en todo el país tenían presencia, y recordemos que hubo unas elecciones presidenciales donde el candidato fue Pardo Leal, que alcanzó una votación histórica para las luchas del movimiento revolucionario, que fueron como unos 300 mil votos después de una hegemonía liberal y conservadora en nuestro medio. Se asustaron y vino la desbandada, estamos hablando del genocidio de la UP. Esto vino acompañado de toda una ofensiva militar contra el movimiento. Ahí la CUT tuvo cerca de unos 2000 dirigentes asesinados en todas las regiones. En Urabá mataron cinco juntas directivas seguidas. El sistema buscaba con eso atemorizar al movimiento, porque se venía la aplicación de esas medidas, solo así podían aplicar acá el modelo neoliberal. La apertura económica es parte del modelo 15 8/03/1989. La Picadura. Sobre el diálogo.

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neoliberal. Se combina, primero cambiando la correlación de fuerza para que el movimiento no tuviera capacidad de respuestas, entonces lo debilitaron a punta de bala. Segundo, crearon toda una normatividad jurídica que transformó el Código Sustantivo del Trabajo. Lo que denominamos la contrarreforma laboral. Ahí fue donde se perdió la estabilidad laboral, a los diez años, la retroactividad de las cesantías, entre otros derechos”, recuerda John Jairo Arboleda.

Asamblea Nacional Constituyente En 1990 los trabajadores afrontaban una época difícil. La inflación era de 32.36%, la más alta desde los últimos 27 años, y así mismo, la CUT estimó la caída de tres puntos en el poder adquisitivo del salario mínimo. De esta manera, el país se preparó para la nombrada apertura económica que pondría a la industria nacional en el mercado internacional, lo cual incluía la reestructuración del sistema arancelario. A nivel político en el país un movimiento encabezado por universitarios comenzó a impulsar la “Séptima Papeleta”, con la cual se buscaba la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente durante las elecciones de corporaciones públicas. A este movimiento se sumaron pronto diferentes sectores políticos que estaban en la contienda por la presidencia. El resultado de esta jornada fue que con un 89% de votos ganó el sí, dando paso a la convocatoria de la asamblea. Ese día también ganó la presidencia, con un 48% de los votos, el liberal Cesar Gaviria, candidato tras el asesinato de Luis Carlos Galán, y célebre por la frase “Bienvenidos al futuro” que pronunció durante su discurso de posesión presidencial, haciendo referencia a la entrada en vigor del neoliberalismo. Para las elecciones del siguiente año, la Organización Sindical apoyó la plancha de la Unión Patriótica encabezada por Aída Avella y Alfredo Vázquez Carrizosa como delegados de la izquierda en la Asamblea Nacional Constituyente. Así mismo realizó varios seminarios sobre este tema de interés nacional con los trabajadores. Esta Asamblea fue la

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encargada de reemplazar la carta constitucional que regía desde 1886. El cuatro de julio de 1991 fue erigida la nueva Constitución Política de Colombia, en la que participaron sectores del conservadurismo y el liberalismo, y sectores alternativos como la Alianza Democrática M-19 y la UP.

El Consenso de Washington La aplicación del modelo neoliberal en Colombia venía marcada, en gran medida, por las orientaciones de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, cuyas apuestas en materia de reformas para que los países “en vía de desarrollo” lograran salir de la crisis, fueron recogidas en 1989 por el economista John Williamson, en el llamado Consenso de Washington. Este se convirtió en la guía para la aplicación de una serie de medidas, que en Colombia y muchos otros países, dejó resultados desfavorables en materia social, de igualdad y de derechos humanos. Entre los diez puntos de este Consenso se recogen: disciplina fiscal; reordenación del gasto público; reformas tributarias para aumentar impuestos; liberalización de las tasas de interés, del comercio y de la inversión extranjera; privatización de las empresas estatales; desregulación y derechos de propiedad.

Apertura, contrabando y despidos Desde el año 1990 Fenalco pidió al Gobierno nacional racionalizar los niveles arancelarios para productos como cigarrillos, licores y computadores que enfrentaban un fuerte contrabando. Argumentaban que bajando los aranceles se combatiría este problema16. En el Estudio Económico de Coltabaco S.A. realizado en 1992 se expone: “Los cerebros de la estrategia empresarial de Coltabaco S.A. convivieron largo tiempo con dos epidemias: Contrabando y lavado de dólares, pero no supieron manejar la enfermedad en una coyuntura que se veía venir y estaba 16 3/10/1990. Reducir arancel para cigarrillos. El Tiempo.

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avisada: Apertura y crisis de mercados externos […] En el mismo artículo octavo se dice que la «calidad de los cigarrillos nacionales es perfectamente comparable con la calidad de las marcas extranjeras, los cigarrillos de contrabando eluden el pago de los impuestos que les corresponden. Se llega así a un problema de precios, pues los cigarrillos nacionales pagan impuestos y los de contrabando no». […] Si el cigarrillo no estuviera gravado con un desproporcionado impuesto al consumo del 100% y un 10% a Coldeportes (sin contar el IVA que es general), su valor sería perfectamente competitivo, no sólo a nivel de costos sino de precios, tanto en el mercado interno como en el externo, y podría enfrentar a las importaciones legales y al contrabando. Es más, al desaparecer el diferencial de precios actual, se desestimularían notablemente las importaciones ilegales”.

Por su parte, el Sindicato recordaba que en años pasados se incrementó la producción y por ende un incremento de personal, creándose nuevas vacantes y buscándose una solución para llenar dichas vacantes en corto plazo. Todo esto fue creando un clima de tranquilidad al interior de los trabajadores. Después todo fue cambiando y según ellos, la tal Apertura Económica no fue una solución para los problemas de los trabajadores: “El gobierno colombiano abrió el mercado a las empresas multinacionales monopolizando el mercado y obligando a las empresas nacionales a modernizar la maquinaria, lo que está conduciendo a reducir la mano de obra y por ende a crear más desempleo en nuestro país. Coltabaco fiel a la aplicación de esta política ha venido golpeando por esta vía a los trabajadores tabacaleros, prueba clara, son los despidos que se han venido presentando en Medellín y Cali, a la fecha han salido 24 compañeros por diferentes modalidades, la empresa ha recurrido en Medellín a jubilar trabajadores habilitándoles el tiempo que les falta; otro hecho es el llamado que hizo a algunos compañeros de más de 15 años para que cambiaran su trabajo por unas irrisorias sumas de dinero, vale destacar el valor de estos compañeros al no caer en las mezquinas pretensiones de Coltabaco, con lo que han dado moral al resto de trabajadores para no entregar sus derechos. Habilidosamente Coltabaco

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colocó en cartelera una circular donde hacía una cordial invitación para que los trabajadores antiguos se acogieran al nuevo Régimen de Cesantías”17.

Uno de los análisis que hizo Sintracoltabaco en su editorial de La Picadura en octubre del 1994, fue que entre los años 1992 y 1993, las ganancias de Coltabaco oscilaban entre los 27 mil millones de pesos, pagando impuesto del 124%. Comparado ese período con el año 1994, se apreciaba que solo en el primer trimestre declararon en su balance de ganancias siete mil millones de pesos, que son más del 50% del periodo anterior. Sumado a esto, en el segundo semestre se rebajó el impuesto a un 45% y sus aspiraciones para final del año eran de 24 mil millones de pesos. Sin embargo, durante los pliegos, la empresa se limitaba a mostrar un Coltabaco al borde de la quiebra, como un negocio poco rentable y a las puertas de dejarlo todo como parte de la Historia Industrial del país18. En 1994 Coltabaco lanzó al mercado el Boston, como una forma de contrarrestar la presencia en el mercado del Belmont, y logró que el Congreso de la República rebajara el impuesto al cigarrillo del 124% al 45%. La crisis de la industria, entonces, la asumieron principalmente los trabajadores, quienes afrontaron la apertura de los mercados y leyes como la 50/90, que permitió la contratación de trabajadores temporales. El efecto de abrir las fronteras para ingresar los mercados, donde se tecnificó el aparato productivo del país, desplazó mano de obra y destruyó la industria nacional. “De ahí se desplazaron muchas empresas… con la apertura económica y la presencia de ese capital internacional, las empresas locales llegaron a la quiebra. También están buscando flexibilizar la relación laboral”, explica John Jairo Arboleda. Durante esta época se dieron los cierres de importantes empresas como: Telsa, Apolo, Furesa, Basquímicas, Si17 1/01/1993. Documentos Seccionales Medellín y Directiva Nacional. Acta. 18 1/05/1994. Boletín. Alerta trabajadores de Coltabaco.

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mesa, Caribú, Erecos, Tejicondor, Grulla, Idease, Gacela, Quintex, Formas Metalmecánicas, Cafesua, Plásticos y Varios. Todas estas empresas terminaron su producción, los trabajadores fueron despedidos o arreglados con planes optativos. En todas había organizaciones sindicales, pero fueron destruidas, y el movimiento sindical entró en crisis por su atomización. “Lo que viene es una serie de cierre y liquidación de empresas. Yo tengo por ahí en la historia más de 300 empresas en el departamento de Antioquia que fueron cerradas en ese período de la aplicación del modelo... Simesa, que era una empresa grande, con 1.100 trabajadores”, recuerda Chucho Ruiz.

“Un derrumbe que no supimos contener” Los vientos de cambios en el país comenzaron a aterrizar en Coltabaco en el año 1990, con la reforma al Código Sustantivo del Trabajo, conocida como la Ley 50 del 90. En términos generales esta ley afectó a los trabajadores en tres aspectos: estableció un nuevo sistema para las cesantías, eliminando la retroactividad de las mismas; permitió el despido colectivo, y eliminó la acción de reintegro de los trabajadores después de diez años de servicio, a cambio de una pírrica indemnización, que luego fue desmejorada con la Ley 789 de 2002, con su artículo 28. El objetivo de esta ley, según el Sindicato, fue el de flexibilizar las relaciones laborales, con lo cual se fomentó la tercerización y la contratación a término fijo inferior a un año. Con el nuevo régimen de cesantías se crearon los fondos privados. En el anterior sistema cada empresa era quien tenía el fondo de cesantías, y la cesantía iba al fondo que manejaba el patrón, quien también dejó de llamarse así en la Ley 50 para ser el “empleador”. Este sistema anterior les garantizaba a los trabajadores retroactividad, es decir, al trabajador cada aumento o cualquier ingreso que tuviera valor salarial o incidencia salarial de una prima o de cualquier otro ingreso distinto, extra legal, se le computaba por los años de servicio que llevaba. De esta manera se acumulaba un retroactivo que era puesto al valor del día

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de la liquidación, lo que significaba una alta cesantía para el trabajador que abandonaba una empresa. Pero con la Ley 50/90 también se terminó la retroactividad. Juan Carlos Ospina explica cómo afectó este cambio legislativo a los trabajadores de Coltabaco: “El promedio de antigüedad en Coltabaco para ese momento era por ahí de 15 o 17 años. Quiere decir que el trabajador que llevara menos tiempo en Coltabaco, llevaba 15 años, por lo que la antigüedad era muy importante. Todos esos trabajadores tenían retroactivo de cesantías. La empresa lo que hizo fue parte del plan del sistema, que era que a 15 o 20 años todos los trabajadores deberían estar en el régimen de la Ley 50. Para eso despidieron u ofrecieron dinero al trabajador para que cambiara de régimen, y como el trabajador ya no tenía estabilidad, entonces si no se pasaba, quedaba amenazado con el despido. Coltabaco le ofrecía a un trabajador, de acuerdo a la antigüedad, entre tres, siete, ocho, diez o doce millones de pesos a los más antiguos para que cambiaran de régimen. Los trabajadores por temor dieron el paso, y hoy en día si hay 36 trabajadores en Coltabaco con retroactividad de cesantías, podemos contar muchos. Indica que el resto o se pasó o en los procesos de transformación que ha tenido la Compañía, o han sido despedidos”.

Con esta Ley, a las personas que cumplieron los diez años de antigüedad se les garantizaba su retroactividad, pero los que quisieran ponerse en común acuerdo con el patrón para pasarse al nuevo régimen lo podían hacer. “Los patrones dijeron: esta empresa, con la norma anterior, no va a subsistir, se va a quebrar, entonces llamaban al trabajador, le decían: ¿usted quiere el trabajito, o qué hace? Si se acoge la Ley 50, puede seguir trabajando, y le damos 200 mil pesos, o 300 mil pesos, o un millón de pesos. El trabajador decía: prefiero quedarme”, explica Belisario Restrepo, miembro fundador de la CUT. “Muchos se cambiaron de régimen de cesantías, ahí la empresa hizo un ahorro bastante grande. Lo que hicimos cuando vimos que no podíamos detener esa avalancha, porque a pesar de que sacamos carteleras, hicimos asambleas, sa-

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camos una cartilla ilustrativa y explicativa para mostrarle al trabajador cuánto perdía con ese cambio, no fue suficiente, entonces presentamos una tutela. La perdimos. El argumento de la juez no fue ni siquiera un argumento jurídico sino político. Dijo que como la Ley 50 les había permitido eso, las empresas tenían todo el derecho de rebajar los costos de producción, así de sencillo”, menciona Juan Carlos Ospina.

Por su parte, Chucho Ruiz recuerda este momento “como si se nos hubiera venido un derrumbe que no fuéramos capaces de contener”, haciendo referencia a la racha de despidos colectivos que se crearon con esta Ley, pero a su vez a los múltiples asesinatos que se estaban dando de sus compañeros y que generaron miedo y dispersaron al movimiento sindical: “Empezaron con Avianca, Simesa, Furesa… Fue una cosa muy violenta porque, además de que estábamos enterrando compañeros, estábamos viendo salir la gente de las fábricas. Llegaron a ser tan descarados los empresarios, que con la autorización del despido por parte del Ministerio, incluso echaron a los dirigentes sindicales, como en Avianca, que después los jueces de la república, dijeron: no, reintégrenlos porque es que el único que puede autorizar el despido de un dirigente sindical es un juez laboral y no el Ministerio. Entonces qué hicieron las empresas, aprovecharon esa coyuntura y echaron los trabajadores de mayor antigüedad, los más enfermos, y como le digo, incluso los que tenían fuero sindical”.

Este ambiente de zozobra para la actividad sindical favoreció, según Belisario Restrepo, la aprobación de esta Ley expedida el día 28 de diciembre por parte del presidente liberal, Cesar Gaviria: “Ya no teníamos fuerza, quedó muy fácil a Gaviria a pupitrazo limpio aprobar la Ley 50”. Otra consecuencia de la Ley 50 del 90 fue que eliminó la acción de reintegro. Antes, cuando un trabajador cumplía diez años de servicio, ya garantizaba su estabilidad en la empresa, y si era despedido con 11 años, por ejemplo, ese trabajador tenía derecho a demandar y un juez ordenaba

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el reintegro de esa persona. Con esta Ley se estableció una tabla de indemnización dependiendo la antigüedad del trabajador, pero sin posibilidad de apelar. “El que pasara los diez años ya no podía ser despedido sin justa causa. Muchos compañeros que eran activistas sindicales llegaban a la dirección sindical a los siete u ocho años de servicio en la empresa, y en ese proceso en la dirigencia cumplían los diez años, y ya pasaba a la base, no podían ser despedidos, y aparecían abajo nuevos cuadros en la dirigencia sindical. Entonces estaban los que estaban aquí, los que ya habían pasado que tenían un compromiso con el Sindicato, la lucha de los activistas era más consciente... cuando eso sucede, ya nadie puede perder el fuero sindical, porque así tenga diez años, si lo pierde, chao, lo echan de la empresa. Eso hace que se atomice la dirigencia también, se atornilla, no quiere perder el fuero, y además muchos de ellos lo que hacen es, digamos, estar ahí vegetando”, reflexiona Chucho Ruiz.

Con la Ley 50, como se mencionó anteriormente, se creó también la posibilidad de que las empresas pudieran despedir colectivamente a un grupo de trabajadores con la autorización del Ministerio del Trabajo. De esta manera Coltabaco presentó una solicitud ante el Ministerio para despedir a 268 trabajadores a nivel nacional, de los cuales la gran mayoría se encontraba en Medellín. Algunas características de estos trabajadores es que eran enfermos, muy antiguos, y en este grupo hasta se encontraba una trabajadora en embarazo. Finalmente, por las acciones del Sindicato, la empresa solo consiguió despedir a 117 trabajadores. Para el año 1993, los primeros análisis sobre los impactos económicos y sociales debidos al cambio de régimen de cesantías que hizo el Sindicato arrojaron que el trabajador debía recurrir a su salario para cubrir lo que antes se podía hacer con las cesantías, las cuales –aseguraron- no rendirían lo mismo colocadas en el sistema financiero19. 19 1/01/1993. Documentos Seccionales Medellín y Directiva Nacional. Boletín.

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Se impone la política de recorte social En la Sexagésima Segunda Convención Nacional de delegados, realizada el cuatro de marzo de 1992, se expuso la situación del país, que la Organización Sindical caracterizó como la débil economía colombiana “que aún no tiene los medios para modernizar su aparato productivo sin tener que recurrir a los grandes empréstitos de la Banca Mundial, pero conllevaría a un endeudamiento tal, que el gravoso peso de la deuda externa sería imposible de llevar. Si analizamos sólo la deuda que hoy tenemos, para su cancelación gastaríamos muchos años de austeridad y recorte social”20. En efecto, este pronóstico de recorte social sería la política impuesta en la legislación del país desde la Ley 50 del 90. De esta manera, en 1993 se realizó la Reforma a la Salud y Pensional, conocida como la Ley 100. Con esta Ley se crearon las EPS privadas y públicas, servicio que hasta el momento se prestaba, a nivel nacional, con el Instituto de los Seguros Sociales - ISS. Con este cambio se ganó en cobertura, más no en calidad y prestación del servicio. Con relación a los fondos de pensiones, se crearon dos servicios, privados y públicos. Esta Ley empezó a operar en el año 1994, aumentando la edad de pensión de 55 a 57 años para las mujeres, y de 60 a 62 años para los hombres. Rebajó además la mesada pensional del 90% al 80% para quienes no quedaron en transición. Aumentó las semanas de cotización de 1000 a 1300 semanas, igual para quienes no quedaron en transición. Para el Sindicato esta Ley acababa con la seguridad social existente en el país y era la culminación del proceso de flexibilización laboral implementado por el modelo neoliberal. Así lo reseñaban en La Picadura en 1994: “Con el “Pastranazo” de 1973, el Estado se liberó de la obligación de aportar para las pensiones de los colombianos; con la Ley 100/93 [23 de diciembre] a mediano plazo se exoneran los patronos, y la pensión, entonces será el resul20 4/04/1992. Acta – En la Sexagésima segunda convención nacional de Delegados.

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tado de la capacidad de ahorro de cada trabajador; cesa la responsabilidad social para dar paso a la obligación individual. El trabajo deja de ser protegido por el Estado, pierde su carácter laboral y se convierte en una mercancía que entra a jugar en el mercado de la oferta y la demanda, con las consecuencias de la miseria, hambre y violencia que empezamos a ver”21.

Antes de la Ley 100, eran los empleadores los que manejaban las cesantías de los trabajadores. Esta Ley le quitó capital de trabajo a las empresas y se lo dio al capital privado, tanto el de las pensiones como el de las cesantías. Otro efecto es que el seguro social empezó a marchitarse, porque ya había menos trabajadores que se afiliaban al régimen de prima media con prestación definida, y muchos trabajadores que comenzaban su vínculo laboral de una vez los condicionaban a tener que afiliarse a fondos privados. Fue el inicio del marchitamiento del régimen público de pensiones. “A esos trabajadores estacionales, compañeros que trabajan cierta época del año, cada que se vinculaban laboralmente, tenían que escoger el fondo, y como en ese momento la empresa pertenecía al Sindicato antioqueño, y este tenía su propio fondo, que es Protección. A esos compañeros los hacían afiliarse ahí, y cuando llegaron a la edad adulta no tenían las semanas suficientes porque muchos de ellos estaban todavía en esos fondos privados y ahí no cumplían los requisitos para el derecho a la pensión. Incluso no nos vamos muy lejos, no solo trabajadores estacionales, también tenemos compañeros permanentes que se dejaron convencer de las mujeres que mandaban con sus minifaldas bien altas a hacer la promoción. Entonces los compañeros a pesar de que les hicimos pedagogía sobre el tema, no iban tanto pensando en si era bueno o malo, sino que verdaderamente les llevaban unas muchachas muy bonitas y terminaban firmando. Ya después, con el tiempo, cuando se iban a devolver les era imposible porque la norma no se los permitía. Muchos de esos compañeros hoy están pensionados con pensiones muy cercanas al salario mínimo, porque ya nunca más se pudieron devolver para lo que hoy 21 1/04/1994. La Picadura. Órgano informativo. Ley 100: Seguridad Social.

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es Colpensiones que sigue administrando el régimen de prima media con prestación definida. Ese es un efecto de la Ley 100”, explica Juan Carlos Ospina.

Esta táctica de Coltabaco de buscar que los trabadores se afiliaran a Protección, específicamente, fue motivo de diferentes asambleas y escenarios en donde el Sindicato socializaba cuales eran los inconvenientes de esto, así por ejemplo se evidenciaba este conflicto en La Picadura: “En los últimos días, en Coltabaco, hemos tenido oportunidad de escuchar las “fabulosas e increíbles” ofertas que brinda el fondo de pensiones PROTECCIÓN; oportunidad que no es la primera ni será la última, ya que todos los fondos hoy continúan en la rapiña por usufructuar la poca seguridad social que les queda a los trabajadores, ya que los resultados que han tenido en esa rapiña desde que se dio la Ley 100 aún no son los mejores. Nos encontramos en una guerra propagandística y competitiva por vender un poco de mentirosas promesas mostrando panoramas alegres y llamativos como si se tratase de una subasta”22.

Durante esta época continuaron las reformas al Estado y se vivió el escenario para leyes como la 30 de 1992, que regiría el modelo de educación pública desfinanciado, y la Ley 142 del 94, la cual dio paso a la privatización de importantes empresas estatales, principalmente las empresas de servicios públicos domiciliarios y electrificadoras. Con esto llegaron las multinacionales al país, para quedarse con los renglones más rentables de la economía, entre ellas Telecom.

Continúa la concentración de la producción: Cali y Espinal En Cali, la política de despidos en Coltabaco se mantuvo durante 199223. El objetivo de esta política tuvo como fin el cierre de esta fábrica, y teniendo en cuenta lo sucedido en Bogotá, la empresa se propuso cambiar su estrategia y 22 1/06/1995. La Picadura. Fondos de Pensiones, ¿rentables para quién?”. 23 4/04/1992. Acta – Sexagésima segunda convención nacional de delegados.

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lograr arreglos de liquidación con los trabajadores de esta seccional. Así relata Renaldo Medina este momento: “Posterior a ese cierre de Bogotá, se da el de Cali, en 1992. Este tiene una particularidad, para la empresa fue relativamente el desenlace, porque ya había arreglado con alguna gente, pensionado, el número no era mayor, y demostró a la gente o les argumentó que no había forma de resistir, pero entonces lleva las fórmulas que se habían acordado en Bogotá, y la gente rápidamente optó por ello. Con los dos o tres primeros que arreglaron, inmediatamente les fueron a hacer fila... la Junta Directiva nacional reaccionó de forma inmediata, fuimos con el compañero presidente que en ese momento era Jorge Vargas, el suscrito y otros compañeros, pero no, eso fue una situación muy rápida porque había preparado el terreno la empresa. Ya había llevado a gente para vender taxis, para electrodomésticos, para inversiones, etc. Solamente se consiguieron tres traslados de Cali al Espinal”.

En un comunicado publicado el primero de marzo del año 93, el Sindicato les expuso a los trabajadores tabacaleros la situación. Según manifestaron, estos trabajadores fueron víctimas de las políticas neoliberales del capitalismo, materializadas en el proceso aperturista, en la tecnificación industrial y en la centralización de la producción que estaba desarrollando Coltabaco. “Afrontamos hoy la más aberrante arremetida patronal al cerrar la factoría de Cali y al licenciar más de 150 trabajadores de la Seccional de Medellín (creando de esta forma condiciones para que en un futuro no muy lejano le sea aprobada su solicitud de despidos masivos)”24. Refiriéndose de esta manera también a la solicitud de despido colectivo que aún estaba en trámite y debate en el Ministerio de Trabajo. Asimismo, en el Espinal, Tolima, había planta de tratamiento de tabaco. Allí Coltabaco inició arreglos con el personal y todo indicaba que no había camino distinto al cierre en 1993. Ante esto, el Sindicato fue de inmediato a la seccional y llamó a todos los trabajadores, permanentes y esta24 1/04/1993. Sintracoltabaco - Directiva Nacional. Informe. Sintracoltabaco - Directiva Nacional (Comunicado).

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cionales. La decisión de la Compañía iba dirigida a sacar un personal estacional, pero lo que sucedió fue que en el paquete de ofertas resultaron tentados los trabajadores permanentes, muchos de ellos directivos sindicales, quienes, entusiasmados por unos ofrecimientos económicos, poco hicieron por evitar el cierre; a lo que apeló su resistencia fue a valorizarse para su salida. Finalmente, a la Compañía le quedó muy fácil arreglar con ellos y cerrar. Ante los hechos, el Sindicato consiguió en medio de la negociación la indemnización correspondiente al tiempo trabajado para los estacionales, y para los permanentes la aplicación de las dos tablas existentes de indemnización. Así comenta Reinaldo Medina este hecho: “Se hace una carpa en las instalaciones de la portería, permanece un tiempo muy considerable, como unos 25 días. La Compañía hizo todo artificio legal, jurídico, en fin, incluso de penalizar la actividad, pero a la postre, sin ser el cierre una declaración evidente o muy diáfana como fue en las anteriores, aquí se dio fue por vía de los hechos. La presión misma, la ansiedad de los compañeros, o la necesidad, llevaron a que se diera esto. El objetivo del Sindicato era resistir, porque no estaba declarado el cierre, no estaba anunciado, sin embargo, los hechos condujeron a ello”.

Pacto Social, movimiento sindical y violencia “1994 ha sido el año de las elecciones (cuatro en total) y es el período en que se evidencia más claramente la rapiña, el fraude y la corrupción de la burguesía en la búsqueda del poder; empezando por las elecciones para Presidente, recordemos los NARCOCASSETES que dejan ver a las claras el patrocinio del narcotráfico en las campañas politiqueras de liberales y conservadores [...]”25. Así presentaba Sintracoltabaco a sus trabajadores el contexto de este año, en el que resultó elegido como Presidente de la República Ernesto Samper, candidato liberal, quien inició su gestión con la sombra de la financiación por parte del narcotráfico a su campaña, conocido como el “Proceso 8000”. 25 1/12/1994. La Picadura. La rapiña por el poder.

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Sin embargo, a pesar del escándalo que se tomó el país, el Congreso de la República, facultado para investigar a Samper, no consiguió juzgarlo.

Fotografía 8 – Consigna de movilización por el derecho a la vida durante este período

De esta manera, el objetivo de su Gobierno estuvo en bajar la inflación del país, para lo cual convocó a un “Pacto Social”, con la idea de negociar salarios, precios y productividad entre empresarios, trabajadores y Gobierno. El Pacto Social fue acogido principalmente por el denominado sector “socialdemócrata” de la CUT. Y este escenario le permitió a Orlando Obregón, expresidente de la CUT, llegar a ser Ministro de Trabajo, contribuyendo así a la división de la central. El sector clasista dentro de la CUT –según Chucho Ruiz– sostenía que no se debía hacer ningún pacto con un Gobierno “nombrado por el narcotráfico”. “Nosotros decíamos que en medio de todas las dificultades, el sindicalismo lo que necesitaba era unificarse en torno a una ofensiva de lucha y de confrontación a las políticas de ese modelo”, recuerda Ruiz. Sin embargo, el otro sector denominado como el socialdemócrata, al cual pertenecía Obregón, lideró y suscribió dicho Pacto Social.

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“Yo no puedo decir que yo le puedo servir a los trabajadores desde ese escenario, ese es un error político, porque quién da las órdenes: la Presidencia de la República, no las da el Ministro; él sólo es responsable de una cartera, entonces por eso decimos que traiciona al movimiento y lo que ha generado eso es división”, menciona Chucho sobre la práctica de cooptación de líderes sindicales desde el Ministerio de Trabajo por parte de los gobiernos de las últimas décadas. La postura de Sintracoltabaco sobre este Pacto era compartida con la del sector clasista: “La propuesta del Gobierno de PACTO SOCIAL presentada por el presidente Samper y al cual se han acogido algunos sectores de la sociedad colombiana ha desatado una problemática social particularmente en los trabajadores colombianos. Pero esta no es una propuesta nueva. Su origen viene del nuevo Orden Económico Mundial. La dirección de este proceso de PACTO SOCIAL lo tiene el sector financiero y no el industrial y no es otra cosa que el desarrollo del Modelo Neoliberal que buscan: políticas de concertación, conflictos de baja intensidad, flexibilidad laboral, debilitamiento de las organizaciones sindicales de los procesos de negociación y contratación colectiva”26, expresó la Organización Sindical en La Picadura.

El Sindicato, entonces, promovió procesos de unidad del movimiento obrero, democrático y revolucionario para buscar derrotar las políticas que impusieron los gobiernos de Gaviria y Samper. Así mismo, participó en la consolidación de la Federación Regional – Fesutran, y posteriormente en la unificación de las diferentes federaciones en la subdirectiva de la CUT. El liderazgo del Sindicato en este momento se vio reflejado en que en 1994, Juan Carlos Ospina fue nombrado el primer Fiscal de la CUT Antioquia. Durante este año también se vivieron momentos de alta tensión, pues resultaron asesinados diferentes dirigentes sociales y sindicales como Manuel Cepeda, senador de la UP, y Hugo Zapata, dirigente de la CUT: 26 1/04/1995. La Picadura. Asalto social.

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“Una de las tantas reivindicaciones que levantaron en el movimiento era la defensa a la vida, porque desde la fundación de la CUT hubo una arremetida violenta contra nuestra dirigencia sindical. Nosotros en Antioquia estábamos casi semanalmente en una movilización enterrando a un compañero, y a veces hasta dos veces en semana enterrando compañeros. Aquí eso fue una cosa violenta; hasta en el Magdalena Medio, por ejemplo, los compañeros de Cementos Nare y Caracolí, que eran de la misma empresa, allá en un año nos acabaron prácticamente dos juntas directivas a punta de balín. En Colcarburos, que también pertenecía a esa región, nos asesinaron a mucha gente. Y acá pues estuvo el asesinato del compañero de Adida, Luis Felipe Vélez, y en el velorio asesinaron a Leonardo Betancourt y a Héctor Abad Gómez. O sea que ahí enterramos tres grandes personalidades y dirigentes sindicales y políticos. Hasta 1994, que en menos de dos meses le asesinaron dos dirigentes a la Futran. Asesinaron al compañero Guillermo Marín, que era el secretario de derechos... de educación de la federación, y asesinaron en la propia sede de la CUT Antioquia, en el edificio Suramericano, en el piso 14, a Hugo Zapata, que era el secretario de solidaridad. Ahí quedó gravemente herido el secretario de derechos humanos Carlos Posada. Eso fue el 26 de septiembre del 94, y el 28 de julio habían asesinado a Guillermo Marín”, recuerda Chucho Ruiz.

El asesinato de Guillermo Marín resultó particularmente doloroso para Sintraintabaco, pues este era uno de sus asesores sindicales, y el hecho ocurrió después de la negociación del Pliego de Peticiones de este año. Marín era uno de los dirigentes sindicales más reconocidos en Antioquia para aquella época, y días antes su nombre había aparecido en la lista de varios dirigentes a los cuales diez paramilitares tenían la misión de asesinar. Su militancia era de tiempo completo, y el día que lo asesinaron, según relata Ferney Jaramillo en un artículo publicado por la ENS, salía de la sede del sindicato del Seguro Social, donde estaba realizando una charla sobre la Ley 100. “Le descerrajaron tres tiros de pistola en la cabeza y a su lado arrojaron un maletín que contenía un papel con la sigla Colsingue:

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Colombia Sin guerrilla”27, relata este artículo. Por medio de Acción Social, la familia de Marín intentó que se le reconociera como una víctima del conflicto antisindical, por lo cual debería ser reparada. En dos ocasiones esta entidad negó la petición, argumentando que para entonces no operaba ninguna estructura paramilitar. Sin embargo, “a partir de la Ley 1448 de 2011, conocida como Ley de Víctimas, que reemplazó a Acción Social, la familia presentó derecho de petición […] a fin de que retomara el caso y revaluara lo actuado y calificado por su antecesora; y sobre todo para que lo asumiera como una grave violación a los derechos humanos”. Esta gestión surtió efecto, y aunque judicialmente el caso sigue impune, la familia de Guillermo en algún momento deberá ser reparada por estos hechos.

Negociación durante este periodo

Fotografía 9 – Convención del 92

A pesar del escenario de violencia contra el movimiento sindical y el proceso de legislación en torno al modelo neoliberal, el Sindicato consiguió durante esta época importantes logros en materia de derechos para los tra27 S/F. Después de muchas trabas, el Gobierno por fin lo registra como víctima que debe ser reparada. Agencia de Información Laboral. ENS.

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bajadores de Coltabaco. Para esto es muy importante la preparación del pliego, en donde el Sindicato realizó una escuela para estudiar varios elementos como el contexto interno de la empresa, es decir, sus estados financieros. También estudiaron los resultados de distintos indicadores, como sus ganancias, sus inversiones (en ese momento del conglomerado del Sindicato antioqueño), su productividad, la ganancia bruta y operacional. Pero la preparación no incluyó solamente a la mesa o sus directivos, sino a las propias bases que pusieron parte, al igual que el movimiento sindical. Este siempre ha estado presente con cartas de solidaridad y con distintas tareas: “Nunca ha habido una negociación sin hacer mítines en las porterías de la empresa. De un día completo o por varias jornadas, hemos tenido el acompañamiento del movimiento sindical porque tanto en la negociación como en las distintas convocatorias de las organizaciones, hemos estado presentes. Es decir, recogemos lo que sembramos. Esta organización ha sido muy activa en la participación de la CUT, antes de la CSTC. Algunos compañeros hemos estado en comité ejecutivo de Antioquia, de Santander, de Bogotá. Hemos estado presentes entonces y hay un vínculo directo con el movimiento sindical, incluso con organizaciones populares en la medida en que hay dirigentes que hemos tenido también posibilidad de estar en organizaciones políticas de izquierda, entonces hay un vínculo y cuando tenemos los conflictos, llamamos, publicitamos y la gente nos acompaña”, relata Reinaldo Medina.

La negociación del pliego siempre se ha realizado en Medellín por ser sede de la oficina central. La empresa nunca ha aceptado negociar en las instalaciones de Coltabaco, porque saben que cualquier cosa repercutiría inmediatamente en la mesa y la presión de los trabajadores se hace sentir. El objetivo del Sindicato en la negociación es que la Convención Colectiva se le aplique a todos los trabajadores, pero la empresa siempre se ha jugado su carta política, para excluir al personal de empleados o de manejo y confianza, por esto desde la convención se acuerda quiénes quedan cobijados en la misma y está determinado por

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un tope salarial; arriba del tope quedan por fuera de la convención, abajo del tope, quedan con todas las garantías convencionales. La Organización Sindical por su parte, ha buscado favorecer los trabajadores que la empresa excluye, por eso se ha peleado otro tope salarial más alto en caso de despido, para que a ellos también se les aplique la tabla convencional. Entre 1986 al 2006, la negociación ha estado marcada por el referente de la huelga de 1982. Allí se mostró que la Organización Sindical era capaz de realizar una huelga, y aunque la empresa y el Gobierno buscaron su ilegalidad bajo el supuesto de que afectaba el fisco nacional, se demostró que a pesar de los tribunales, los trabajadores estaban dispuestos a salir a movilizarse. Entonces eso marca una correlación favorable a los trabajadores. “Se recogía año tras año, producto de esa reparación y de esa disposición, y esa beligerancia... hoy en día la convención tiene 139 artículos, eso no es producto del azar sino de un acumulado histórico importante. Del 86, en la que estuve, hasta el 2000, la Compañía tuvo un equipo... dijéramos que se mantuvo en el tiempo a través de lo que era entonces relaciones industriales, que hoy es recursos humanos. Su director estuvo porque Coltabaco tenía una política o un manejo del recurso humano absolutamente distinta a la actual. La política de Coltabaco, nacional, era mantener en sus cargos de dirección una estabilidad de sus trabajadores, incluso a nivel general, pero muy reflejado en sus órganos de dirección. Era famosa la frase del presidente de la Compañía que estuvo por más de 40 años, Darío Múnera Arango, cuando llegaba algún trabajador de alta dirección: bienvenido, entras hoy y saldrás cuando salgas pensionado. Era la frase célebre. Y de hecho para muchos se dio, era una política conservadora en ese aspecto y se reflejaba en sus representantes en la mesa de negociación. Muy conservadora en la toma de decisiones para llegar a los acuerdos. Si bien es cierto estaban unos equipos de dirección, el que daba la aprobación final, la bendición, era el presidente a través del teléfono. Cuando en las distintas instancias había un tipo de preacuerdo o acuerdo o puntos de llegada,

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tenían que hacer la famosa llamada para que obtuvieran la bendición. El presidente de la Compañía era en últimas quien decidía pese a que en los procesos en todo el tiempo estaban sus delegados. Producto del estudio, de la preparación, del juicio de esta organización, se fueron mejorando muchos elementos. El tabaco es muy rentable, la industria tabacalera siempre ha sido enormemente rentable. Entonces en la parte económica nunca fueron capaces de demostrarnos que nosotros poníamos en riesgo, frente a cualquier petición, la estabilidad financiera de la Compañía. Pero por su política conservadora eran muy difíciles los temas de orden normativo. Por eso el conseguirlo fue absolutamente lento”, recuerda Reinaldo Medina.

Como parte de logros obtenidos entre 1988 y 1996 se destacan son los siguientes: se consiguió el servicio odontológico total y gratuito para los trabajadores. Para los estacionales, pese a que trabajan solo por temporadas (dos, tres o cuatro meses) se lograron las mismas primas, los mismos valores de los permanentes. A finales de los 80 e inicios de los 90, se consiguieron algunos auxilios que prevé la ley, que están tasados por el nivel de ingreso que tienen los trabajadores, quedando sin un límite. Por ejemplo: el auxilio de transporte legal se establece solamente para aquellos que ganan hasta dos salarios mínimos; en Coltabaco se paga independientemente de esto. Otro ejemplo son las dotaciones, pues se dan más de las que contempla la ley, sin importar el salario. “Algunos beneficios que trae la ley fueron superados producto de la negociación colectiva, quitando esos topes” recalca Medina. En 1990, en materia de indemnizaciones, cuando la Ley 50 del 90 les arrebató a los trabajadores colombianos la acción de reintegro a partir de los diez años, se compensó con una tabla de indemnización, superando la que existía en la ley. Esto se reflejó, en el caso del Sindicato, en un incremento considerable de la tabla, pese a que ya existía una que significaba alrededor de tres veces la existente en la ley. Al subir por ley, en ese instante, también subió la de la convención.

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La jornada de trabajo se estableció de lunes a viernes en 1992, como un logro muy significativo para los trabajadores, porque garantizaba que el fin de semana se dispusiera para el beneficio social, las familias, el estudio, la recreación, el ocio, etc. Eso es muy importante y muy reconocido por los trabajadores. Antes de establecer la jornada, se extendía hasta los días sábados. Durante estos procesos de negociación no faltó la presentación de contrapliegos por parte de la Compañía, sin embargo, estos no han prosperado. “Nunca en el pasado, dijéramos los últimos 35-40 años, hemos perdido ni una sola coma de la Convención Colectiva, y en toda negociación, en toda, hemos ganado alguna cosita, algún elemento, cualquiera que sea complementando a las convenciones que ya venían anteriormente”, afirma Medina. En 1994, en el instrumento comunicativo que creó la Organización Sindical para anunciar la preparación y avances de las negociaciones, conocido como “La Voz del Pliego”, la Organización les expuso así a los trabajadores la forma en que presentaba Coltabaco el contrapliego, sin frutos en la negociación: “Pero mientras los trabajadores mostramos una actitud seria, responsable y de buena voluntad y esperamos respuestas positivas a nuestras peticiones, la burguesía (Coltabaco), por el contrario responde con sus afiladas garras en la cara de los trabajadores y nos notifica con fecha 25 de abril de 1994 un absurdo y descarado contrapliego, mostrando con esto una vez más su catadura salvaje y demencial. En este contrapliego, la patronal pretende desmontar importantes conquistas adquiridas durante arduas jornadas de lucha por los trabajadores tabacaleros como son: los artículos 100 y 101 que hacen mención al permiso permanente del Presidente de la Junta Directiva Nacional, viáticos para delegados, negociadores, conciliadores [...]”28.

28 1/04/1994. La voz del pliego. Boletín. Negras intenciones de Coltabaco.

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Abusos sexuales en Tabaco Rubio En un diagnóstico de la cotidianidad de los trabajadores de Coltabaco, presentado por la seccional Medellín a la directiva nacional en 1990, salieron a relucir las condiciones de las mujeres como trabajadoras de industria. Según este, “Desde décadas atrás, las mujeres conscientes de nuestra problemática hemos tratado de organizarnos en una ardua lucha por conquistar y defender nuestros derechos, por conseguir la igualdad entre hombres y mujeres ya que siempre hemos sido relegados, discriminados por nuestra cultura imperante, manifestada en lo económico, político y social”. Este informe hizo parte de un documento realizado en el Encuentro Regional de la Mujer Trabajadora, que tuvo lugar en Medellín los días 27 y 28 de septiembre de 1990, y fue convocado por Fedetex y Fesutran. Dichas condiciones de desigualdad enunciadas en el documento, las vivían más latentemente las trabajadoras que no eran sindicalizadas. Este es el caso de las trabajadoras de Tabacos Rubios, en su planta en Barranquilla. Allí no había ningún tipo de Organización Sindical, y el jefe valiéndose de su posición abusaba de sus trabajadoras. Desde la humillación, la selectividad o hasta abusos sexuales soportaron las trabajadoras de esta empresa que eran estacionales. Por el hecho de trabajar unos meses y depender del jefe para ser llamadas en la siguiente temporada, guardaban silencio sobre estos abusos. Nelvis Heredia actualmente es una trabajadora estacional sindicalizada. Ella ingresó a los 23 años a esta empresa y recuerda que las condiciones eran complicadas, ya que el jefe no solo abusaba de las mujeres de la planta sino que también les quitaba la seguridad, salud y pensión. Así relata Nelvis esta situación: “Nos insultaba mucho… porque el señor fue de la base naval, él fue un militar que cuando hablaba, todo el mundo tenía que correr. Que él te podía insultar y no pasaba nada. Te podía agarrar, y no pasaba nada… Era horrible. Ahí desde el más grande hasta el más chiquito tenía que correr. Y él era una persona pequeñita. Imagínate tú que tanto era el

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miedo que se le tenía a ese señor, había unas más que otras, porque el señor te miraba y si tenías unas buenas pompis, él te ponía el foco enseguida (…) En últimas la gente estaba tan aburrida que decía “no doctor tengo la regla”, y las mujeres teníamos que tener toallas higiénicas sucias de labial rojo y decirle que tenía la regla. Él se enojaba, era una cosa sistemática. Nos sentíamos desprotegidas, no teníamos esa persona que de pronto dijera: haz esto, haz lo otro. No había. No teníamos un respaldo de decir: un paro. Porque la necesidad del trabajo nos conllevaba a ser partícipe de esas violaciones. Teníamos un contrato laboral, pero que no era directo con Tabacos Rubios, éramos tercerizados también en ese momento. Cuántas mujeres de Tabacos Rubios, por ejemplo, en esa época. Era el flujo más alto que había”.

Algunas de las situaciones que tenían que soportar estas mujeres era que el jefe les pidiera que se desnudaran o ser tocadas por él, sumado a los malos tratos y humillaciones. Además de estas agresiones sexuales, la empresa no les reconocía como trabajadores. “Ellos no querían tener ninguna clase de vínculo con nosotros, pues él era el gerente, pero como él tenía su monopolio, tenía todo ahí. Entonces la empresa únicamente decía, yo contraté a Nelvis, yo le pago esto a Nelvis por tanto, pero no tengo nada qué ver como empresa con ella. O sea, él hacía todo eso, y realmente hoy nos damos cuenta que gracias a nuestra Organización Sindical esto ha cambiado, o sino nosotros ya no estuviéramos vinculados, con los miles de achaques y más llevados del verraco, y sin nada”, expresa.

117 trabajadores menos en Coltabaco: camino al Sindicato de Industria En el informe a la Directiva Nacional del año 1993, se expusieron varios puntos sobre cómo estaba la situación de la solicitud de despidos de trabajadores ante el Ministerio de Trabajo por parte de Coltabaco: “Bajo la supuesta pérdida del mercado, Coltabaco descargó la crisis sobre sus trabajadores licenciando 268 obreros y solicitando el despido de 180 de estos, fundamentalmente trabajadores de la fábrica de Medellín. Con la solicitud de despido colectivo

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interviene el Ministerio del Trabajo Regional Antioquia, a través de su director Fabio Zuluaga Henao, de la inspectora Nohra Vélez B. y posteriormente delegan a la economista Lucía del Pilar Matiz. Los cuales supuestamente analizaron las perspectivas de la industria tabacalera y con datos que le suministró Coltabaco solamente, llegaron a la apresurada conclusión de despido de 177 trabajadores”.

Fotografía 10 – Visita permanente a las instalaciones del Ministerio de Trabajo en Medellín.

Desde un principio, la empresa argumentaba que, a raíz de la apertura económica, los productos extranjeros, especialmente el Belmont, se habían posicionado en el mercado, y como consecuencia de ello se había visto disminuido el volumen de producción de cigarrillos. “Quería justificar que la industria del tabaco estaba en quiebra, por los altos impuestos y por el ingreso de esos productos de afuera, en ese momento el Belmont de Venezuela. Ese cigarrillo copó nuestro mercado, que era más barato y de buena calidad, y prácticamente dijeron: aquí no tengo forma de competir. Entonces buscaban rebaja de impuestos y a la vez, despedir trabajadores”, afirma John Jairo Arboleda, directivo sindical.

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La reacción del Sintracoltabaco no se hizo esperar y tuvo varios frentes. Por una parte, se dispuso a demostrar ante el Ministerio del Trabajo la inconveniencia de esos despidos, y a controvertir los argumentos que Coltabaco presentó. Es decir, se buscó evidenciar que no estaba la empresa en una situación económica difícil como decía para proceder con los despidos de estos trabajadores. Por otra parte, se dispusieron a la denuncia frente al accionar de la empresa. El Sindicato solicitó al Ministerio del Trabajo que antes de autorizar los despidos colectivos, debía de propender por garantizar el empleo de los colombianos y hacer respetar el derecho constitucional al trabajo consagrado en su artículo 25. De esta manera la Organización Sindical llamó a los trabajadores y al movimiento sindical a defender los derechos adquiridos a través de largas luchas e invitó a permanecer unidos en la Organización Sindical. El Sindicato decidió emprender acciones de movilización y agitación, entre ellas programó una visita durante cinco días a la sede del Ministerio de Trabajo, en Medellín. Así se lee en la prensa el desarrollo de esto en 1993: “Hoy desocuparían sede de Mintrabajo: Un principio de acuerdo para la desocupación de las instalaciones de la oficina Regional del Trabajo lograron anoche funcionarios de esta dependencia con los delegados de los trabajadores de Coltabaco, que permanecen allí desde el pasado martes, anunciaron voceros sindicales. El acuerdo se logró luego de que las partes, incluidos Polímeros y Futran, aceptaran la mediación del Ministro del Trabajo para la solución del conflicto, Marco Aurelio Villate (…) Según expresaron los voceros gremiales, la presencia del delegado del Ministerio les posibilitará exponer sus inquietudes y consideraciones frente a las investigaciones adelantadas por la regional Antioquia, con respecto a los despidos colectivos en Coltabaco y Polímeros”29.

29 1/01/1994. Documentos Seccionales Medellín y Directiva Nacional. Recorte de periódico. Desconocido. Hoy desocuparían sede de Mintrabajo.

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Fotografía 11

Fotografía 12

Otras de las acciones emprendidas por el Sindicato fue la revisión de las implicaciones que estos despidos tendrían, y como medida preventiva comenzó con la creación de otras seccionales del Sindicato de Industria – Sintraintabaco-. “Entonces estaba Sintracoltabaco enfrentando todo ese proceso del Ministerio de Trabajo, y empezamos a crear algunas seccionales de Sintraintabaco, entre esas la de aquí de Medellín. Y se nombró una junta nacional”, sostiene Juan Carlos Ospina, quien explica:

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“Por eso se trazó el plan, y un proyecto que la empresa tenía para hacerlo en tres meses, nosotros se lo demoramos más de cuatro años. Incluso hasta por ahí algo debe quedar en el Consejo de Estado que aún no se ha resuelto, pero por lo menos logramos dos cosas: que se demorara en el tiempo, y que no fueran despedidos la totalidad de los trabajadores que la empresa había solicitado. De esos, el Ministerio finalmente autorizó el despido de 117 trabajadores, por lo que se logró salvar a 150 trabajadores del despido”.

El Sindicato anunció así este resultado a los trabajadores: “Hoy somos 117 trabajadores menos en Coltabaco. Hablando solo de los que autorizó el Ministerio de Trabajo, es decir, somos menos si tenemos en cuenta los trabajadores que han sido retirados mediante “arreglos”, despidos, “renuncias” y jubilados. Muchos no creían que se fuera a dar tal masacre laboral en Coltabaco, pero es un hecho y hoy a esos trabajadores sólo les queda la vía de la demanda, es duro reconocerlo, pero es así. El Sindicato hizo todo lo que estuvo a su alcance y hubo logros. Más de ciento cincuenta trabajadores que iban a correr igual suerte fueron salvados del despido”30.

Fotografía 13

30 1/03/1994. La Picadura. Órgano informativo. No todo está consumado.

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Sintraintabaco, la nueva fuerza de los trabajadores de la industria A principios de los años 90 el Sindicato se había dado a la tarea de analizar las implicaciones de dar el paso de consolidarse como sindicato de industria, en la personería jurídica ya existente de Sintraintabaco. De esta manera extendieron una solicitud de claridades jurídicas al Ministerio de Trabajo. También con el análisis de contexto en materia legislativa y las discusiones que tenía el movimiento social, el camino de sindicato de industria era cada vez más el opcionado para continuar alzando las banderas por la defensa al trabajo en la industria tabacalera. “Nosotros logramos que se diera la clarificación en el Ministerio del Trabajo de que era un sindicato de industria. Y ya, a raíz de los despidos que la empresa promueve después de la Ley 50 del 90, nosotros como que ya más en forma damos el paso a mirar a Sintraintabaco como una alternativa para evitar que Sintracoltabaco se acabara”, recuerda Juan Carlos Ospina.

Fotografía 14 - Fusión en Bogotá de Sintracoltabaco con Sintraintabaco

En 1996, se fusionó el sindicato histórico de Coltabaco, Sintracoltabaco, con el nuevo sindicato, Sintraintabaco, que

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con apenas una década había conseguido agrupar a trabajadores más allá de Coltabaco. Este ejercicio tuvo muchas discusiones previas, pero con los debates venideros esta fusión fue vanguardia dentro del movimiento sindical. En este sentido, el Sindicato procedió a cancelar la matricula sindical (personería jurídica) de Sintracoltabaco, y desde entonces Sintraintabaco se volvió el interlocutor en varias empresas como Coltabaco y Protabaco. “Nosotros pertenecimos fue a Sintracoltabaco, y como teníamos Convención Colectiva y toda esa cosa, entonces era un proceso que había que hacer para llegar nosotros a fusionarnos ya hacia el sindicato de industria. La visión siempre fue: los sindicatos de base son llamados a recoger y efectivamente así en la actualidad nos hemos dado cuenta que es la única salida... sindicato de base es sindicato de empresa, pero nosotros en ese proceso duramos un lapso de tiempo largo (…) primero aseguramos la Convención Colectiva para que no se perdiera ninguno de los derechos y la empresa reconociera a Sintraintabaco como sindicato único de los trabajadores en Coltabaco. Entonces eso se dio así efectivamente y ya nos fusionamos”, recuerda Eliseo Rubio, quien logró permanecer en la empresa tras el cierre de la fábrica de Bogotá.

Fotografía 15 - Pliego del 96 tras la fusión de Sintracoltabaco con Sintraintabaco

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Para 1998 se agitó el debate sobre este tema a nivel nacional: el Gobierno por su parte estaba de acuerdo con promover el sindicalismo de industria, pero los empresarios no lo veían con buenos ojos. Durante la celebración del día del trabajo de este año, el Ministro de Trabajo para entonces, Carlos Bula, propuso decretar la creación del sindicalismo por sectores, mientras los gremios como la Andi, el Consejo Gremial Nacional y Asobancaria lo rechazaban31.

31 5/1/1998. Debate por sindicalismo de industria. El Tiempo.

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Capítulo 3

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Fotografía 16 – Marcha 1° de mayo en 1998, en apoyo al pliego de peticiones presentado por Sintraintabaco el mismo año. Medellín.

La consolidación del Sindicato de industria en el año 1996, marca un hito que permite vislumbrar, a su vez, los retos que se imponen para este ejercicio. Inicia un periodo de reestructuración administrativa, económica y laboral en Coltabaco, que allana el camino para que esta empresa, finalmente, dejase de ser capital nacional, sumado esto a un contexto político y social álgido, con el escalamiento de las fuerzas paramilitares y la persecución sindical, y con la imposición de fuertes y regresivas leyes en materia laboral y pensional.

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La Colombia a final y principio de milenio Violencia y paramilitarismo El gobierno de Ernesto Samper estaba a poco más de un año de finalizar, cuando, en abril de 1997, se constituyeron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quienes al mando de Carlos Castaño, se presentaron como un grupo con plan y agenda programática. Su objetivo, además de combatir a las insurgencias y copar los lugares donde estas tenían presencia, era posicionarse como actor político reconocido y lograr negociaciones con el Estado. En 1998, con el compromiso de lograr una salida negociada al conflicto social y armado, y de continuar la implementación de las reformas neoliberales, llegó a la presidencia Andrés Pastrana. Este efectivamente inició las negociaciones con las FARC, cuyo proceso de acercamiento se había adelantado también en la administración anterior. Para este mismo año “coincidiendo con el inicio del proceso de paz, las AUC asesinan a 40 personas e incineran alrededor de 100 casas en Bolívar, Antioquia, Meta y Vichada”, indicó el portal Verdad Abierta32. Desde este año y hasta 2001, los hechos violentos (asesinatos, masacres, desapariciones) en el país se incrementaron, dando cuenta del exponencial crecimiento de las Autodefensas. La población civil fue quien en mayor medida se vio afectada, bien por quedar cercada entre los actores armados, o por el fuerte control de la vida cotidiana y la estigmatización hacia los discursos políticos democráticos, progresistas o de izquierda. En ese sentido, las agresiones y persecución al movimiento social y sindical no cesaron. Como lo relata Chucho Ruíz, dirigente sindical en la Central Unitaria de Trabajadores - CUT, en esta época se presentó una situación muy compleja hacia el movimiento sindical: 32 20/08/2008. La expansión: el nacimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (1997-2002). Verdad Abierta.

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Coltabaco se prepara para ser vendida (1997 – 2004) “[...] porque el paramilitarismo es un instrumento que se crea supuestamente para combatir la guerrilla, entonces, para los empresarios, quienes nos oponíamos a las políticas de represión, de despidos, de ultrajes y todo eso, entonces teníamos ese remoquete como de guerrilleros, que teníamos influencias de la guerrilla, y entonces como el paramilitarismo se creó para combatir la guerrilla, entonces hay que darle al dirigente sindical. Al guerrillero no lo iban a perseguir, porque él estaba allá, y estaba atrincherado y tenía con qué defenderse, los que no teníamos con qué defendernos sino la palabra, el discurso, el tratar de convencer a la gente éramos nosotros, entonces éramos el blanco fácil del exterminio”.

Varios sucesos marcaron esta época. En primer lugar, el asesinato del abogado y defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, quien se había dedicado a denunciar el terror y masacres promovidas por las Autodefensas, principalmente en su tierra natal, Ituango - Antioquia. El 27 de febrero de 1998 tres personas ingresaron a su oficina, propinándole dos disparos. Más adelante, en 2001, sicarios confesaron “que Carlos Castaño les pagó por este y otros crímenes contra defensores de derechos humanos”33. Las centrales obreras tenían prendidas sus alarmas, y el Primero de Mayo de 1998 los trabajadores marcharon, no solo en contra de las políticas neoliberales impulsadas por el Gobierno y los candidatos presidenciales, el desempleo, o la privatización de empresas estatales, sino también, en contra de la violencia y el atentado a los derechos humanos. Luis Eduardo Garzón, para entonces presidente de la CUT, llamó ese día a una gran movilización nacional en contra de la guerra sucia, y manifestó que: “Las centrales obreras debemos movilizarnos y crear un frente antifascista que derrote la violencia y la persecución contra los trabajadores. El próximo 19 de mayo marcharemos para reivindicar la paz y demostrar que el movimiento sindical tiene la fuerza suficiente para cambiar el país”34. 33 4/01/ 2010. Jesús María Valle, abogado asesinado en 1998. Verdad Abierta. 34 5/2/1998. Protestas contra el desempleo y la violencia. El Tiempo.

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Para finales de este año, en octubre, ocurrió también el asesinato del entonces vicepresidente de la CUT, Jorge Luis Ortega García, tras haber participado en el Comando Nacional del Paro Estatal de Trabajadores, que surgió luego de que el presidente Pastrana decidiera congelar los salarios de los trabajadores. Ortega ya había recibido amenazas días antes, “y aun así el Gobierno no aportó la seguridad necesaria. En efecto, solo horas antes del hecho responsabilizó al Estado de su seguridad, ya que toda la comisión de la CUT se encontraba amenazada y él había sido detenido por la fuerza pública sin motivos en una ocasión anterior”, relató ADIDA en un escrito para el aniversario 18 del asesinato de Ortega35. Luego, en 1999, el país estuvo marcado por el asesinato del abogado, periodista, activista y pionero del humor político en el país, Jaime Garzón Forero, crimen por el que en 2004 sería condenado como coautor el jefe paramilitar Carlos Castaño. 17 años después del suceso, en 2016, “la Fiscalía estableció que Garzón fue asesinado por sicarios de la llamada banda criminal la ‘Terraza’ de Medellín, al servicio de Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, y con el apoyo de miembros del Ejército”36, por lo que además este fue considerado un crimen de Estado. Frente a este contexto movido entre la escalada paramilitar y los esfuerzos de paz, Sintraintabaco manifestó que: “Esta justa reivindicación [de paz con justicia social] está sujeta y manipulada por los intereses burgueses, proimperialistas, los monopolios nacionales y extranjeros y con un tinte profundamente económico más no democrático [...] De todas maneras, de fondo lo que se nota es la relación expresa de la maniobra de paz de Pastrana con la política Estados Unidos para el narcotráfico y la superación del conflicto del país, con miras al mejoramiento de las garantías para los inversionistas y la reactivación económica. [...] Por ello debemos denunciar que parte de la violencia an35 2016. En el aniversario 18 del asesinato de Jorge Ortega, un verdadero líder de la CUT. ADIDA. 36 3/10/2016. ¿Quiénes asesinaron a Jaime Garzón? Semana.

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Coltabaco se prepara para ser vendida (1997 – 2004) tipopular que ha asignado las últimas décadas de nuestra historia están ligadas al tratamiento contrainsurgente de este problema y desenmascarar que los elementos de tinte progresista que contiene el programa de Pastrana busca es “neutralizar” la insurgencia o incluso buscar su derrota y aniquilamiento por esto dentro de este propósito soterradamente nada se menciona de los nexos entre los militares y el narcotráfico que son ya de dominio público y la alianza entre estos dos sectores para crear y financiar los grupos paramilitares[...]”37

Neoliberalismo y disputa política Andrés Pastrana, además de intentar ofrecer soluciones a la preocupación existente entre los bloques del poder hegemónico sobre los efectos del conflicto armado en la economía, también se propuso la implementación y consolidación de reformas neoliberales, en un país que atravesaba por una profunda crisis económica. Jairo Estrada Álvarez, académico y activista, en su artículo Proyecto neoliberal e intervención imperialista en Colombia (2010), explica así lo sucedido en materia económica en el gobierno de Pastrana: En el marco de la crisis, se adoptó por parte del gobierno de Pastrana una plan de ajuste económico pactado con el Fondo Monetario Internacional, con el cual los lineamientos de la política económica del período, entre diciembre de 1999 y diciembre de 2002, quedaron predeterminados a lo definido en el acuerdo extendido. [...] En efecto, en el acuerdo con el FMI se incluyó una agenda legislativa cuyo eje consistía en la implantación de una política de saneamiento de las finanzas del Estado con miras a reducir sustancialmente el déficit fiscal y garantizar el pago juicioso del servicio de la deuda pública para posibilitar los flujos de capital requeridos para la financiación del Estado. Las políticas de ajuste en la administración Pastrana se centraron en el llamado ajuste territorial, con el cual se produjo un golpe certero a la política de descentralización. Por otra parte, durante ese gobierno se inició la discusión y el 37 18/10/1999. Asamblea nacional de delegados. La política de Paz.

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SUDOR Y TABACO II trámite de reformas de “segunda generación” en materia laboral y de seguridad social, que luego serían aprobadas bajo el mandato de Álvaro Uribe Vélez. Así mismo se propiciaron medidas para favorecer al capital extranjero, especialmente mediante la redefinición del contrato petrolero que habría de favorecer a las multinacionales del sector. Durante el gobierno de Pastrana se acentuó dramáticamente la crisis económica. Las medidas de ajuste fiscal deterioraron las condiciones del crecimiento y desmejoraron sensiblemente las condiciones de vida y de trabajo de la población. En términos de los propósitos de la política neoliberal, el saldo de esa administración puede considerarse favorable en tanto que se avanzó en los procesos de reforma neoliberal de carácter estructural. [...] El descontento social se encontraba en aumento. Por otra parte, el proceso de diálogo iniciado con las Farc no pudo avanzar hacia una negociación política del conflicto social y armado. Al finalizar el gobierno se produjo la ruptura de los diálogos con la insurgencia armada y se activó nuevamente, con mucha fuerza, el discurso de la guerra en el país38.

En materia de regulación laboral, algunas de las medidas de flexibilización establecidas no tomaron en cuenta los códigos nacionales e internacionales sobre los derechos de los trabajadores, presentándose como una contribución para superar el desempleo. Así, se disminuyó el recargo por trabajo dominical, festivo y horas extras a los nuevos trabajadores contratados, y los empleadores fueron autorizados para contratar a trabajadores jóvenes con o sin experiencia laboral devengando menos del salario mínimo, algunos incluso, contratados bajo una modalidad exenta del pago de prestaciones sociales. También, para finales de 1999, fue aprobada la Ley 550, o Ley de Reestructuración Empresarial, para que las empresas que estaban en dificultades pudieran recomponerse mediante acuerdos con sus acreedores, afectando o limitando en principio las convenciones colectivas de los trabajadores.

38 Jairo Estrada Álvarez (2006) Proyecto neoliberal e intervención imperialista en Colombia. Revista Espacio Crítico, Nº4.

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Más adelante, en 2001, se sentaron las bases de un pacto político y social, donde partidos políticos, centrales obreras y empresarios deberían discutir y llegar a acuerdos en torno a la reforma del régimen pensional vigente desde la Ley 100 de 1994. Tal como lo informó el 16 de abril de 2001 el periódico El Tiempo: “El documento será la base de discusión del proyecto de ley qué debatirá el Congreso, pieza clave dentro de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional para equilibrar las finanzas públicas”. Ya para el año 1999, la Asamblea Nacional de Delegados de Sintraintabaco se había manifestado frente a este contexto económico y político que se pintaba en la administración de Pastrana: “lo peor y más difícil para la clase trabajadora, es que este gobierno se propone acelerar la aplicación de las orientaciones neoliberales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, mientras hace gala de un autoritarismo ante los reclamos de la clase obrera con lo que continúa el endurecimiento del régimen político y trabaja por una maniobra de pacificación con el proceso de paz indispensable para atraer inversión extranjera y mejorar el clima de negocios”39. Por estas y otras razones, ya en agosto de ese año el país presenció el Paro Cívico Nacional llamado por el Comando Nacional de Paro, quien convocó a nuevas protestas para octubre ante el fracaso de las negociaciones. Sintraintabaco fue enfático en la necesidad de trabajar en una propuesta económica alternativa que surgiera de las clases populares; avanzar en la unidad programática para confrontar al régimen político y al proyecto neoliberal; y luchar por un Gobierno verdaderamente democrático. “En Colombia y el mundo vuelve a estar claro que la única alternativa de fondo frente al neoliberalismo, el imperialismo y el capitalismo, es el socialismo”40, manifestó. 39 18/10/1999. Asamblea nacional de delegados. Situación nacional: El gobierno de Pastrana y el papel de las fuerzas y grupos políticos en este período. 40 18/10/1999. Asamblea nacional de delegados. La flexibilización laboral otro golpe a los trabajadores y una mano más a las multinacionales.

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Coincidió esta apuesta con la creación del Frente Social y Político, coalición de izquierda integrada por la CUT, la CTC, el Partido Comunista Colombiano, Presentes por el Socialismo, Dignidad Obrera, Colectivo Guillermo Marín, Unidad Democrática, entre otras colectividades, sindicalistas, activistas y personalidades como Alfredo Molano, Alejo Vargas, y Orlando Fals Borda. Se reivindicó como una opción alternativa al bipartidismo, incluyendo en su agenda política temas como la superación del conflicto armado y las desigualdades sociales; la ampliación de la democracia; la construcción de un modelo económico que garantizara la igualdad y el bienestar social; una reforma política que permitiese la participación más allá de los partidos tradicionales, entre otros. Con esta plataforma se presentaron candidatos a las elecciones locales y departamentales del 2000. Posteriormente en el 2002 se propuso la candidatura presidencial de Luis Eduardo Garzón, y se logró que Carlos Gaviria, exmagistrado de la Corte Constitucional, alcanzara una curul en el Senado.

Reestructuraciones en Coltabaco Polivalencias Con el propósito de acomodarse a esta nueva legislación de flexibilización laboral y a la implementación de reformas neoliberales, Coltabaco inició, a partir del año 1996, la aplicación de las políticas de las polivalencias. Estas consisten, básicamente, en el paso de un trabajo especializado del operario a un trabajo multifuncional, en el que el trabajador debe realizar tareas enmarcadas en diferentes oficios. Enmarcadas también en los cambios fundamentales para los procesos de producción de la Compañía, las polivalencias empezaron agrupando en una sola categoría (la siete) las categorías de la uno a la seis. Estas contenían más de 30 oficios, entre ellos: oficios varios de picadura, oficios varios de producción, aseo, movilizadores de roderos, revisores de producto, braceros, auxiliares de producción, bodegueros, etc.

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Posteriormente, dentro de los denominados proyectos de reestructuración, se continuaron dando cambios sustanciales, y fue así que concentraron las categorías 26, 27, 28, 29, 30 y 31, en una sola, que fue la 32. Los trabajadores de esta categoría recibieron un salario un poco más alto, pero tenían una sobre carga laboral, porque se eliminaron los ayudantes en los oficios de elaboración y empaquetado. Fue tan profundo el cambio que de los 210 oficios descritos en la curva salarial, hoy solo quedan aproximadamente 20. Los demás fueron recogidos en estas polivalencias con la consecuente oleada de despidos. Desde ese momento, la dirección sindical se enfocó en la capacitación sindical y política, y empezó a investigar con profundidad las implicaciones de las políticas de polivalencias. Después de muchas reuniones y análisis con los trabajadores, la Organización Sindical orientó a los trabajadores no aceptar los ofrecimientos de ascensos a las nuevas categorías que se venían creando, porque estas recogían varios oficios que se cargarían a un solo trabajador, lo que originaba el desplazamiento de otros compañeros, que podían ser despedidos, como efectivamente con el tiempo ocurrió.

Tercerización en ventas Un segundo momento que evidencia esta etapa de reestructuración, es la terminación de la venta directa del cigarrillo en Coltabaco, a partir del año 1997. Esta parte de la cadena productiva fue tercerizada y entregada a tres distribuidoras. Eliseo Rubio, dirigente sindical de la seccional Bogotá, explica cómo sucedió este cambio: “Eran como 25 rutas. Si era para Cundinamarca, teníamos el mercado de Cundinamarca, pero despachábamos para todas las agencias que eran Huila, Tolima... y despachábamos para Medellín, porque ese cigarrillo no lo hacían en Medellín. De Medellín nos mandaban unas marcas que no se hacían aquí, y de aquí se hacían las marcas hacia las otras regiones, porque en ese tiempo todavía estaba la fábrica de Cali, y allá también hacían Pielroja, como acá en

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SUDOR Y TABACO II Bogotá, porque esa marca fue una de las más representativas de la Compañía, y fue el que más se fabricó... cigarrillo sin filtro. Pero ya hacia el 97 comenzó la tercerización, y a partir del 98, que fue como lo más duro, las comercializadoras entraron a funcionar. Ingresó una empresa llamada Corbeta, lo que hoy es Colombiana del Comercio, y una que se llama el Altipal. Mantuvimos algunas rutas directas a las poblaciones en tres carros. Manejamos la venta directa en esa transición como hasta más o menos el 99, lo que era en poblaciones. Para Bogotá, la empresa le entregó la distribución a una empresa que se llamaba Tienda Activa, que era una empresa de POP, o sea solo publicidad, manejaba publicidad, algunos proyectos con Comcel en esa época, y otras empresas a los que ella le manejaba la publicidad”.

Esta reestructuración en el departamento de ventas implicó, claramente, el despido de trabajadores tanto de la parte administrativa, como vendedores y conductores, antes contratados directamente por la empresa. Con la entrada en funcionamiento de Tienda Activa, explica Eliseo Rubio, quedaron aproximadamente diez conductores, quienes pasaron a ser promotores, lo que permitió temporalmente que la empresa, a través de ellos, siguiera controlando directamente la venta: “Montaron una serie de rutas, se armó todo un cronograma de distribución pero nosotros estábamos ahí, los conductores estábamos al frente. Pasamos a trabajar en ventas con ellos pero ya los vendedores eran tercerizados con Tienda Activa. Eso fue a partir del 98 como hasta el 2006 más o menos. Por decir, yo manejaba acá en Bogotá toda una localidad que se llama Bosa, al sur de la ciudad. Tenía siete vendedores a mi cargo, era responsable de toda esa zona. En ese mismo sentido estaban mis otros compañeros en otras zonas de Bogotá y controlábamos prácticamente eso porque trabajábamos los carros de la Compañía, quien puso los vehículos. Tienda Activa solo tenía un vehículo, y de pronto uno alquilado por ahí, de resto eran de Coltabaco. Cada uno tenía un carro a su responsabilidad, y el producto que era de Tienda Activa, el cual llevábamos para la venta, porque nosotros respondíamos por él, lo protegíamos, lo cuidábamos, nosotros manejábamos los inventarios. El esquema de venta era: nosotros citábamos a los vendedo-

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Coltabaco se prepara para ser vendida (1997 – 2004) res en un punto en la zona, ellos llegaban allá a las 7am, se les entregaba el producto, uno los acompañaba, les hacía supervisión, que como eran zonas complicadas, trabajaban con uno un rato, y así funcionaba. En la tarde se recogía el producto, ellos consignaban en los bancos, o entregaban el dinero en la caja de la Compañía, que estaba en bodega”.

Cierre de Bucaramanga y concentración de la producción Un tercer momento en las reestructuraciones que enfrentaron los trabajadores fue la concentración de la producción de cigarrillos en Medellín, tras el cierre de la fábrica de Bucaramanga en 1999. Para el Sindicato, según lo manifestaron en su Asamblea Nacional de Delegados (AND) de ese año, este cierre fue quizá uno de los más preparados, dado que un año y medio antes la empresa inició la adecuación y montaje de la maquinaria para producir en Medellín el cigarrillo Pielroja sin filtro, único producto que para ese momento se elaboraba en la fábrica de Bucaramanga. Aunque no se había anunciado oficialmente el cierre, la empresa empezó a disminuir la producción, adelantó pensiones a algunos trabajadores, con otros hizo arreglos voluntarios y otros fueron despedidos. En el caso de los trabajadores más antiguos, su maniobra fue presentarles una propuesta de arreglo pagando las dos tablas de indemnización, con lo que lograron sacar a un primer grupo considerable que representaba altas sumas de dinero. La Organización Sindical inició con anterioridad un proceso amplio de difusión de los riesgos que significaban estas pruebas para la estabilidad laboral de los trabajadores en Bucaramanga; convocó alrededor de diez Asambleas Generales, reuniones de Junta Nacional, y dos Asambleas Nacionales. Además, hizo presencia en la Defensoría del Pueblo durante tres días, así como en el Ministerio de Trabajo durante dos días, y convocó a plantones, concentraciones, mítines y marchas, en un principio ante la posibilidad, y posteriormente ante el inminente cierre que dejó a 130 trabajadores por fuera de la empresa.

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SUDOR Y TABACO II “Entonces también hubo una resistencia muy fuerte al punto que a diferencia de las anteriores, la empresa dijo: listo, vamos a trasladar a todos aquellos que quieran, con las condiciones que se habían dado desde Bogotá pero con otras incluso mejores. Algunas de las más considerables: además de mantener contrato, la antigüedad, todas las prestaciones, dan un período de gracia para el traslado un poco mayor. Es decir, en Bogotá para que nos trasladáramos habían dado si no estoy mal unas tres semanas, un mes; aquí para que viniera el trabajador dieron más tiempo. Y además le dieron tres meses de gracia, además de arriendo, de venir no sólo a explorar la ciudad sino también el trabajo, al cabo de los cuales podía revertir su decisión de quedarse trabajando con pago de arriendo”, relata Reinaldo Medina.

Según explica Medina, la fórmula económica incluyó las dos tablas de la Convención Colectiva, y otra más, lo cual en términos económicos no era despreciable. El Sindicato, sin embargo, mantuvo su férrea defensa del derecho al trabajo. De los 130 trabajadores, 28 fueron trasladados a Medellín y seis para San Gil, de los cuales 10, al cabo de esos tres meses de gracia, optaron por la fórmula económica. En Medellín, cinco trabajadores fueron asumidos como parte de la directiva seccional, y en San Gil otros cuatro. En los informes presentados para la Asamblea Nacional de Delegados, Sintraintabaco evaluó así este suceso: “La política de esta Compañía recogió en esta última etapa, unos resultados pretendidos desde muchos años atrás. Colombiana de Tabaco culminó su proceso de centralización de la producción, emprendido tal vez desde el cierre de la factoría de Pasto en 1969. Producto de la tecnificación, del desplazamiento del cigarrillo negro al rubio con filtro, pero fundamentalmente a la reducción de costos en especial los laborales, hoy se cuenta solo con la fábrica de Medellín. El argumento que siempre expuso la Compañía, era la “necesidad de salvar al enfermo” pues producto de los males del contrabando, competencia desleal e impuestos, tenía que amputar algunos de sus miembros para poder sobrevivir”.

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La realidad es que esta centralización de la producción generó una alta rentabilidad para Coltabaco, dado que con los trabajadores que llegaron, y con una maquinaria más moderna, se logró producir más de lo que se hacía antes en la fábrica, ahorrándose los costos administrativos, de vigilancia y demás que representaban la producción descentralizada. Por otro lado, para el Sindicato esto significó un cambio en la correlación de fuerzas, que midió el pulso en su intento de consolidar el sindicato de industria, a la vez que llamó a fortalecer aún más esta tarea, si su meta a mediano plazo era no desaparecer. Así mismo lo planteó la Organización Sindical en su informe sobre la situación interna para la Asamblea Nacional de Delegados, poniendo de manifiesto el otro reto que significó el paramilitarismo, que desde 1997 venía en crecimiento tras la conformación de las AUC, hecho que detallaremos más adelante: “En Colombia, a pesar de llevar mucho tiempo hablando de los sindicatos de industria, es poco lo que se ha logrado avanzar, tanto en materia de legislación, como en materia de funcionamiento; de los existentes son muy pocos los que obedecen a una real conciencia de centralizar sus luchas y en la mayoría de los casos ha sido por necesidad, como en nuestro caso, que la arremetida del régimen y los patronos nos obligaron a tomar la decisión, este aspecto es bueno tenerlo claro, para entender el porqué de su escaso desarrollo, las fusiones han sido para no desaparecer del panorama, nosotros como Sintraintabaco sólo agrupamos

en nuestro sindicato a dos empresas productoras de cigarrillos como son Protabaco y Coltabaco, quedándo-

nos cortos en el crecimiento hacia otros frentes distintos de la Costa, pues para todos es conocido que esta región es fuertemente azotada por los paramilitares impidiéndose la consolidación de nuestro trabajo en Ovejas y Carmen de Bolívar; pero debemos retomar la senda del crecimiento para explorar otros frentes de crecimiento [...]”

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Reorientación del Sindicato antioqueño y escisión La estocada final en este proceso de reestructuraciones administrativas y económicas, se da cuando a finales de los años 90 el Sindicato antioqueño, mayor conglomerado empresarial de Colombia para ese momento, y al cual pertenecía Coltabaco, inició un proceso estratégico para sobrevivir y hacer frente a los retos que le implicó el cambio en la política económica del país, que con la apertura creó para las empresas nacionales una fuerte competencia desde el exterior. Este conglomerado, “con activos que a diciembre de 1998 superaban los $22,5 billones, vinculados por una intrincada maraña de cruces de propiedad accionaria entre empresas”, según datos proporcionados por la Revista Dinero en junio de 1999, tuvo como transformación principal la focalización de su actividad en un grupo de negocios con fuertes ventajas competitivas, como Argos, Suramericana, Bancolombia y la Nacional de Chocolates. Así mismo, decidió excluir otros negocios que no consideraba estratégicos, como lo era Coltabaco. Desde entonces, el Sindicato antioqueño pasó a llamarse Grupo Empresarial Antioqueño - GEA, y se orientó a generar alianzas estratégicas con socios internacionales. Esta reestructuración, que tocó a todo el grupo, determinó entonces el futuro de Coltabaco, empresa que venía en crecimiento no precisamente por la producción del cigarrillo, sino por su portafolio de inversiones, el cual tenía representación hasta entonces en el sector hotelero y la industria del papel, entre otros. De esta manera, bajo la necesidad de sacar el capital acumulado, se dispuso la escisión de Coltabaco, y en el 2001 la Asamblea General de Accionistas tomó la decisión de separar las actividades industriales (tabaco) y las de inversiones. Así, se dio nacimiento a la Compañía Colombiana de Inversiones, Colinversiones S.A., sociedad que, luego de ser protocolizada esta decisión, recibió el 70% del patrimonio total de Coltabaco. Esta decisión fue recibida con preocupación por la Organización Sindical, pues al no ser considerada Coltabaco

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como estratégica para los propósitos del GEA, solo podría esperarse que pasara a manos de capital extranjero, más cuando mundialmente las multinacionales tabacaleras expandían su consolidación. En 2001 la JP Morgan estudió los puestos de trabajo en la administración de la empresa, y en el 2002 Coltabaco inició el embellecimiento y adecuación de su fábrica en Medellín, dando señales claras de su proceso de venta. En su Asamblea Nacional de Delegados de este año, Sintraintabaco evaluó así la escisión: “Luego, a mediados del año 2001, cuando la Compañía cita a asamblea extraordinaria de accionistas para la escisión de la Compañía, vimos con gran preocupación tal determinación, pues durante muchos años de crisis de la industria tabacalera, nuestra salvación y en especial en varias negociaciones del Pliego de Peticiones, fueron las inversiones de Coltabaco, y basta con recordar por ejemplo cómo en la negociación del 2000, la Compañía mantuvo toda la argumentación del nefasto contrapliego basada en los 17.583 millones de pérdidas operacionales de 1999, y que aun así la Organización Sindical con los argumentos de la utilidad no operacional logró derrotar dicho contrapliego, mantener y mejorar nuestras conquistas en dicha negociación. Esta preocupación aumenta aún más cuando [en] la asamblea extraordinaria realizada el 31 de julio de 2001, se aprobó la escisión, trasladando aproximadamente el 70% del patrimonio de Coltabaco a la nueva empresa llamada “Colombiana de Inversiones S.A.” y además dejándole más del 79% de las deudas”41.

Ante tal situación, Sintraintabaco empezó a desarrollar desde 2001 una serie de acciones ante la Superintendencia de Sociedades y el Ministerio de Trabajo. Estas acciones fueron principalmente administrativas, como derechos de petición para obtener información de los trámites que adelantaba ante Superintendencia y a la vez, para que cumplieran la tarea de fiscalización en los procedimientos, que permitieran asegurar las acreencias laborales de los trabajadores. 41 1/01/2002. Asamblea nacional de delegados. Situación interna: Otros antecedentes de la negociación, La escisión.

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Desde ese momento la Organización Sindical inició también una exhaustiva investigación sobre las multinacionales de la industria tabacalera, especialmente sobre la British American Tobacco - BAT, la Philip Morris Internacional - PMI, y la Japan Tobacco International - JTI, cuyo primer informe fue presentado en la Asamblea Nacional de Delegados de 2003, abordando sus políticas de despidos, arreglos, tercerización, tecnificación, entre otras. En la exposición Balance Análisis de Venta anotaron los siguientes elementos: “Preparación de la pista para: ¿Qué se preveía? Alianzas (Comercial y Estratégica); Venta (Philip Morris, British Company Tobacco) ¿Por qué se preveía? * TLC - ALCA * Cambio de la estructura del GEA * Escisión * Cambio en la revisoría fiscal (Price Waterhouse Cooper) * Nuevas estrategias de mercado * Tecnificación * Centralización * Embellecimiento * Declaraciones desde la presidencia... entre otros. Análisis a partir de la venta de Philip Morris: > Situación geopolítica > Tipo de gobierno > Leyes favorables al capital > Mano de obra barata”.

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A partir de esto, entonces, la Organización Sindical se enfocó en la realización de actividades para mitigar los posibles efectos de una venta. Entre sus propuestas se incluyó una campaña agresiva de sensibilización; reuniones con compañeros que tenían acción de reintegro y sus familias, así como con los trabajadores antiguos; reuniones con personal no convencionado; campaña de sensibilización contra los arreglos económicos, que incluía un vídeo sobre las experiencias vividas, la elaboración de propaganda y carteles, obras de teatro con el tema, y tertulias con los trabajadores. En este contexto, durante los años 2001, 2002 y 2003, se presentó un incremento en la producción por algunas exportaciones que logró la Compañía hacia Estados Unidos (una especie de maquila), y la empresa requirió trabajadores nuevos. Por este motivo, entre Sindicato y Empresa suscribieron un acuerdo para vincular aproximadamente a 120 trabajadores a término fijo, por diez meses, condicionados a que se les reconocerían los salarios y derechos consagrados en la Convención Colectiva; también a que, si al término de los plazos estipulados los requería, serían contratados a término indefinido, reconociendo que su antigüedad sería a partir de la fecha del inicio del primer contrato a término fijo, como efectivamente sucedió.

Otros factores. Políticas sugeridas por la Organización Mundial de la Salud En 1997, el debate por las implicaciones en la salud del humo de cigarrillo creció en el mundo, cuando los ‘fumadores pasivos’ (es decir, aquellos que no son fumadores y están expuestos al humo generado por otros) demandaron a la Philip Morris y a otras nueve compañías tabacaleras por poner en peligro su salud. Para finales de década, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de Salud (PMS), empezaron a presentar investigaciones y a hacer llamados a los gobiernos y empresas tabacaleras sobre los efectos en la salud. Según estas dos organizaciones, en el hemisferio occidental, hasta el

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año 2000, murieron cada año 625.000 personas por enfermedades asociadas al consumo del tabaco, y estipulaban que en meses estas cifras crecieran exponencialmente. Los tratamientos médicos, además, representaban altas cifras de dinero a los países donde se producía, vendía y consumía el cigarrillo. Guillermo Álvarez, actual presidente nacional de Sintraintabaco, explica que: “Anteriormente no había ningún tipo de prohibición, entonces desde esos estudios de la OMS y la OPS, comienzan a orientar a los gobiernos para que tomaran medidas frente al consumo de cigarrillo por los problemas de salud y también por los costos en el tratamiento de esas enfermedades. A partir de estas iniciativas de la OMS, se genera cierto temor y a la par, por los desarrollos tecnológicos, se comienza a concentrar [la industria]. Por ejemplo, en Colombia teníamos siete fábricas de cigarrillos. Hoy hay una sola. Pero esa sola hace mucho más que lo que producían esas siete fábricas hace años, producto de la tecnificación”.

Pese a los estudios, las empresas y los gobiernos no actuaron de inmediato, por lo que en el año 2003 la OMS aprobó el Convenio Marco para el Control del Tabaco, en el que se estipularon una serie de medidas, como el aumento al precio de los cigarrillos por medio de impuestos; la prohibición a la industria para realizar publicidad o patrocinar cualquier tipo de evento; la regulación de la venta a menores de edad, o el consumo de cigarrillos en lugares cerrados, entre otros. Colombia, para entonces, no tomó medidas para darle aplicación al convenio. Sin embargo, tal como lo menciona Álvarez, la aplicación de las medidas a nivel mundial, directa o indirectamente empezó a favorecer el crecimiento y posicionamiento de las multinacionales, dado que empresas nacionales, como Coltabaco, se escudaron en su imposibilidad de competir con el mercado mundial debido a los altos impuestos y a lo poco rentable que parecía convertirse la industria.

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Contrabando En este mismo sentido, otro de los factores que influenciaron en la decisión de venta de Coltabaco, estuvo relacionado con el problema del contrabando, hasta el momento difícil de controlar por parte del Gobierno, aunque algunas estrategias frente a esto, fueran esbozadas precisamente en el Convenio Marco. Como se ha visto hasta ahora, Coltabaco desde décadas había puesto este tema durante las negociaciones del Pliego de Peticiones, como impedimento para mejorar las condiciones de sus trabajadores.

En 2001 un escándalo estalló, cuando se pudo comprobar la participación de multinacionales como Philip Morris Internacional y RJ Reynolds, en una red de contrabando de cigarrillos hacia Europa, en alianza con narcotraficantes de Colombia y América Latina.

Un nuevo milenio: paramilitarismo y políticas económicas Plan Colombia Durante el gobierno de Andrés Pastrana quedó suscrito e implantado el Plan Colombia, un acuerdo entre Colombia y Estados Unidos para la lucha contra las drogas y el narcotráfico y la guerra contra el terrorismo, en pro de una “revitalización” económica y social para el país. Este acuerdo, de carácter geopolítico, permitió una mayor presencia de las fuerzas militares estadounidenses en Colombia, quienes junto con las fuerzas militares colombianas, y desconociendo los orígenes y causas económicas, sociales y políticas de la expansión de los cultivos de uso ilícito y del conflicto armado, irrumpieron por la vía armada y forzosa. La estrategia de erradicación de los cultivos dejó un resultado poco positivo, de aproximadamente 1.6 millones de

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hectáreas fumigadas con glifosato, afectando no solo los cultivos convencionales, sino las fuentes hídricas, los animales y las personas. Los combates con las insurgencias también se intensificaron, provocando un incremento en el número de víctimas del conflicto armado, desplazamientos forzosos y múltiples violaciones a los derechos humanos contra la población en general.

Seguridad democrática y paramilitarismo Tras el fracaso de los diálogos entre las FARC y el gobierno de Pastrana, el discurso anti-insurgente tomó fuerza, y se convirtió esta en la oportunidad precisa para la consolidación de la política de Seguridad Democrática, con la llegada de Álvaro Uribe Vélez al Gobierno. “El reclutamiento de los llamados soldados campesinos para reforzar las zonas donde éstos son oriundos, la conformación de redes de informantes para alimentar los servicios de inteligencia, las recompensas por información, el estímulo a la deserción de combatientes ilegales y la creación de zonas de rehabilitación y consolidación en dos áreas de influencia guerrillera completaron el esquema inicial de la “política de seguridad democrática”42. Uno de los puntos más polémicos, sin duda, fue la consolidación de estas redes de informantes, conocidas como Convivir, y cuyo experimento se había realizado ya en Antioquia, durante su mandato como gobernador de este departamento. El objetivo de estas redes era que civiles voluntarios hicieran vigilancia e informasen a las autoridades sobre posibles acciones de las insurgencias. Esta iniciativa, además de promover la participación de la población civil en la guerra, se convirtió en fachada para integrantes de grupos paramilitares, o dio nacimiento a muchos de ellos. La estrategia, además, generó una continuidad de la guerra sucia y el incremento a la persecución, estigmatización y exterminio de organizaciones sociales, dirigentes sindicales, y líderes sociales, campesinos o populares. En el caso del movimiento sindical: 42 Leal B, Francisco (2006) La política de seguridad democrática: 2002-2005. Análisis político, N° 57. Bogotá.

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Coltabaco se prepara para ser vendida (1997 – 2004) “La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, por intermedio del Departamento de Derechos Humanos, denunció ante los medios de comunicación, la creciente situación de asesinatos de sindicalistas que a la fecha son 58, así como el desplazamiento forzado crece desafortunadamente a la par con las amenazas con las que tienen que convivir cientos de dirigentes de la mencionada central. Durante la última semana el propio de director del Departamento de Derechos Humanos de la CUT, Domingo Tovar Arrieta, recibió una llamada telefónica en la que desconocidos le dicen: “pagará con su vida la pérdida del referendo””43.

Así lo hizo saber Sintraintabaco en La Hoja del cuatro de noviembre de 2004, haciendo alusión a la amenaza que se hizo contra el dirigente Tovar Arrieta días después que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca declarara culpables al Ministerio de Defensa, al Ejército Nacional y al Fiscal General por daños y perjuicios ocasionados con la privación de la libertad de que fue objeto en febrero de 1994. Mientras tanto, en el país el temor a la sindicalización era palpable a causa de los múltiples asesinatos. En julio de 2003, luego de seis meses de fase exploratoria, el Gobierno y las AUC anunciaron el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, por medio del cual se daba paso a una mesa de negociación que concluiría en la entrega de armas y desmovilización por parte de esta organización paramilitar. Así, dando cumplimiento a dicho acuerdo, según el portal Verdad Abierta “las desmovilizaciones de las autodefensas se iniciaron el 25 de noviembre de 2003 en Medellín, con el bloque Cacique Nutibara y terminaron el 15 de agosto de 2006, con el bloque Elmer Cárdenas. En 38 actos se desmovilizaron 31.671 de los integrantes de los grupos irregulares. Las organizaciones con mayor número de desmovilizados fueron el bloque Central Bolívar con 6.348, el bloque Norte con 4.760, el bloque Mineros con 2.780, el bloque Héroes de Granada con 2.033 y el bloque Elmer Cárdenas con 1.538”44. Con la desmovilización, 43 4/11/2003. La Hoja. La CUT denuncia: Arremetida contra dirigencia sindical. 44 11/02/2008. La desmovilización: el proceso de paz (2003-2006). Verdad Abierta

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tuvo lugar también la Ley de Justicia y Paz o Ley 975 de 2005, que otorgó grandes beneficios penales (entre cinco y ocho años para delitos graves) a quienes “confesaran” sus delitos.

Sigue ganando camino el modelo neoliberal En 2002 se hizo pública la intención del gobierno de Uribe de proponer a Estados Unidos un Tratado de Libre Comercio, como alternativa al proceso agonizante de las negociaciones del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), realizadas desde 1994 y en donde se pretendía extender el TLC de América del Norte a todos los países del continente, excepto Cuba. George W. Bush, presidente de Estados Unidos, respondió positivamente a esta propuesta, e incluyó, que las negociaciones se realizaran también con Perú y Ecuador. Inició desde entonces un camino tortuoso, dando inicio así a las negociaciones el 18 de mayo de 2004. El debate a nivel nacional no se hizo esperar, y la preocupación se extendió a múltiples sectores dada la desequilibrada balanza en la que estaría Colombia con Estados Unidos en materia de exportaciones; se continuaba poniendo en riesgo, además, la soberanía nacional.

Ley 789 de 2002, Ley 797 de 2003 y referendo Con el mandato de Uribe, también iniciaron una serie de reformas que afectaron notoriamente la calidad de vida y estabilidad económica de los colombianos. Entre tantas, se puede contar la Ley 789 del 2002 de reforma laboral, la cual modificó el Código Sustantivo de Trabajo, recortando beneficios a los trabajadores, bajo el argumento de promover a las empresas a generar nuevos empleos. Juan Carlos Ospina explica así las consecuencias de la reforma: “Esa reforma nos perjudicó básicamente en lo económico: primero, a los trabajadores que tienen turno nocturno, les modificó la jornada. Entonces ya la noche no empezaba a las 6 pm sino a las 10 pm. Eso significa que los trabajadores perdieron en un 50% de ingresos por concepto de recar-

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Coltabaco se prepara para ser vendida (1997 – 2004) go. ¿Por qué 50%? Porque el recargo nocturno lo cogían de 6pm a 6am, y en el caso de Coltabaco ellos salían a la 1:30am. Al pasarlo a partir de las 10, solo cogían tres horas de recargo. El dominical bajó el recargo del 100% al 75%, y adicionalmente, le estableció una diferencia. Le dijo: si usted habitualmente trabaja los domingos, no tiene derecho a recargo, solamente tiene derecho a un compensatorio remunerado.Y si no es habitual el trabajo, entonces se le paga el recargo dominical al 75%. Si es habitual, derecho a descansar un día a la semana. Si no es habitual, le paga el recargo del 75%, pero no es habitual si usted trabaja más de dos domingos. Si trabaja los cuatro domingos, es habitual, entonces le pagan el compensatorio. Si trabaja dos domingos, entonces ahí si le pagan el recargo nocturno, entonces muchas empresas ponen a trabajar a los empleados tres domingos, y con esos tres domingos les tumbó el recargo dominical, y eso vale platica para un trabajador. Adicionalmente quitó el subsidio familiar para los hijos de los trabajadores mayores de 18 años. O sea que lo que afectó esa Ley básicamente fue el ingreso de los trabajadores. Mejor dicho, nos metió la mano al bolsillo y nos sacó un poco de plata, porque eso impactaba en la liquidación de prestaciones. El argumento de esta Ley era incentivar la generación de empleo, bajarles los costos laborales a las empresas para la generación de empleo. Lo único que hizo fue que sí les bajó los gastos laborales, pero no generó empleo”.

Otra de las reformas nocivas en materia laboral y pensional fue la Ley 797 de 2003, por medio de la cual se realizan varias modificaciones en el sistema de pensiones. Con esta ley, aumenta la tasa de aportes o cotizaciones; incrementa el tiempo mínimo para acceder a la pensión; y reduce la vigencia del periodo de transición establecido desde la Ley 100. Así mismo, los regímenes especiales de pensiones empezaron a tambalear, y luego, con el Acto Legislativo 01 de 2005 serían eliminados excepto para el Presidente de la República y las Fuerzas Militares. Finalmente, otro de los proyectos polémicos a tener en cuenta para estos primeros años de mandato de Álvaro

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Uribe, es el Referéndum que promovió con el objetivo de modificar la constitución. Este incluía 15 puntos, entre los cuales se resaltan: suprimir contralorías y personerías; abolir auxilios con recursos públicos; eliminar suplencias de congresistas, diputados, concejales y miembros de las JAL; congelar por dos años los gastos de funcionamiento de las entidades descentralizadas o autónomas que administraran recursos públicos. Frente a este momento, la Organización Sindical manifestó en su órgano informativo La Hoja lo siguiente: “Nuestra Organización Sindical teniendo en cuenta las conclusiones de la XXV Asamblea Nacional de Delegados y algunos hechos ocurridos en los últimos días, en el marco político nacional principalmente con el Referendo; y en la situación interna concluye lo siguiente: Reafirmar nuestra caracterización al Gobierno de turno, como de derecha, represivo, autoritario y fascista, pero a más de ello hoy con honda preocupación: el unanimismo alrededor de esta política crece por parte de la burguesía quienes se unifican en una política militarista, una economía de guerra y en torno a la denominada “seguridad democrática” que en últimas llevó a este engendro fascista al palacio de Gobierno. De ahí la importancia en este contexto histórico de la lucha de clases que el movimiento […] haya logrado darle la gran primera derrota al imperialismo y a la burguesía lacaya y arrodillada al imperio. La derrota al referendo debe marcar el camino a unos proyectos organizativos, de movilización y de unas posturas alternativas y democráticas para el bien del pueblo colombiano”45.

45 4/11/2003. La Hoja. A defender la organización y la contratación colectiva.

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El legado de Ciro Arias, un dirigente asesinado

Fotografía 17 – Retrato de Ciro

El 24 de marzo del año 2001, fue asesinado por un grupo paramilitar el presidente de la seccional Capitanejo de Sintraintabaco, Ciro Arias, quien además de dirigente sindical era un gran líder cívico en la región, en la promoción de beneficios para el sector tabacalero. Ciro Arias nació el nueve de marzo de 1963, en Boavita Boyacá. Ingresó a trabajar en Coltabaco como estacional, en labores de asistencia técnica en el municipio de Capitanejo, en 1983. Ciro se destacó desde su llegada a Coltabaco por su carisma, su amor por su familia, el compañerismo y el compromiso con la labor social en la región y en especial con la problemática económica y social de los cultivadores y los estacionales de la provincia de García Rovira. Es por esto que, a mediados de los años 80, se afilió a Sintraintabaco y finalizando esta década, hizo parte de la Junta Directiva Seccional Capitanejo. Fue tal la responsabilidad y compromiso del compañero Ciro con la causa de los cultivadores y los estacionales, que a inicios de los 90 fue elegido como Presidente de la

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Seccional Capitanejo y como miembro de la Junta Directiva Nacional. Luego fue nombrado como negociador del Pliego de Peticiones presentado en 1994, en representación de los estacionales; negociación en la cual la Organización Sindical logró que fuera contratado a término indefinido en la misma labor de técnico de campo. Ciro Arias, ya como trabajador permanente de Coltabaco, nunca abandonó su lucha por los cultivadores y los estacionales, por lo que se mantuvo hasta el día de su muerte como Presidente de la Seccional Capitanejo y miembro de la Junta Directiva Nacional. Esta lucha y compromiso, igualmente, lo llevaron a la participación política en la región, integrando una lista para el Concejo municipal en San Mateo, Boyacá, en el año 1999. Días antes de su asesinato, los grupos paramilitares habían proferido amenazas. Armando Báez, hoy trabajador de compras en Capitanejo, para entonces no estaba directamente en Coltabaco, pero como habitante de la zona recuerda que ese tiempo de los paramilitares fue muy difícil en Capitanejo: “Ellos llegaron para un diciembre y empezaron a pintar los carros, y a poner letreros de Autodefensas... inclusive de entrada, mataron a unos señores ahí en el puente La Palmera, muy cerca a la Colombiana de Tabaco. Debido a eso, pues se formó una guerra muy tremenda porque muchas veces la gente hacía matar a los otros porque simplemente le caía mal, entonces decían que eran de la guerrilla y los hacían matar”. Reinaldo Medina, quien para entonces llevaba poco tiempo como presidente nacional, relata así lo sucedido: “Estando reunida la junta, llegaron los paramilitares y les dijeron que esa sinvergüenzada tenía que acabarse. De hecho, inmediatamente tomaron la decisión: no se vuelvan a reunir... y el caso de Ciro salió de Capitanejo, unos días después, dijimos salga, váyase a Bogotá. Estuvo algún tiempo con permiso sindical. Le dijimos que no volviera, que estaba muy difícil la cosa, que buscáramos incluso algún mecanismo para que estudiara, y como las becas para los

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Coltabaco se prepara para ser vendida (1997 – 2004) trabajadores les permiten bajar la jornada incluso no ir a laborar, pensábamos eso. Él dijo que tenía que hacer unas vueltas urgentes con su familia, porque estaban allí, estaban sus chicos muy pequeños, entonces él tenía que volver. Volvió y en efecto fue a trabajar dos días, y un día de esos se encontró casualmente en el recorrido con un incidente o con un enfrentamiento que había tenido la insurgencia con los paramilitares”.

Báez complementa esta versión así: “El compañero Ciro Arias supuestamente decían que él estaba en San Miguel, y en esos días que él estuvo en San Miguel, un pueblito cercano a Capitanejo, hubo un combate entre guerrilla y paramilitares, entonces decían que a Ciro lo habían asesinado porque pertenecía al sindicato y que él había sapeado la ubicación de los paramilitares. Entonces a él lo agarraron cerca de su casa, en frente de la casa de él, y lo montaron a una camioneta (su hijo de tres años estaba con él). Y a las afueras del pueblo lo bajaron y lo amarraron de manos con un lazo, y le dijeron: Bueno, corra, y usted verá si se deja caer. Y ellos a toda velocidad en la camioneta, y él corra atrás de la camioneta hasta que se cayó y lo arrastraron. Y en un sitio llamado El Carmen, fueron y pues... lo asesinaron, y lo dejaron ahí tirado. Esa fue la historia de la muerte del compañero Ciro Arias. Mucha gente de Capitanejo se fue del pueblo, daban las casas regaladas, debido a eso también mucho campesino se fue de García Rovira, de Capitanejo”.

Al entierro, realizado en Capitanejo, no pudo asistir ninguno de los compañeros del Sindicato: “En el entierro nosotros nos comunicamos con la dirección de CUT para poder de pronto sacar el cuerpo, poder ir... la familia dijo que no, que ellos lo iban a enterrar pero en el entierro los paracos en motos y eso volvieron, custodiando”, cuenta Medina, quien además explica que con este suceso la Seccional Capitanejo se acabó en términos operativos, “nunca más se volvió a elegir junta”, pero los servicios del sindicato para atender especialmente a los estacionales se han mantenido.

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Frente a este caso Sintraintabaco, en compañía del abogado Elkin Ramírez de la Corporación Jurídica Libertad, emprendió una serie de acciones jurídicas y de denuncia. Solo hasta el 2009 se pudo conocer parte de la verdad de estos hechos, cuando Robinson Solano González, alias “Buchequito”, exintegrante de las autodefensas, reconoció ante un fiscal de Derechos Humanos su participación en el asesinato de Ciro Arias, y se acogió a sentencia anticipada como coautor de homicidio agravado. Por los mismos hechos, la Fiscalía aseguró a Rodrigo Pérez Alzate, alias “Julián Bolívar”, excabecilla de las autodefensas, en calidad de determinador. Hoy en día, Sintraintabaco aspira continuar las acciones jurídicas y de denuncia, en procura de ser reconocido como sujeto colectivo víctima del conflicto armado, teniendo en cuenta las implicaciones que el asesinato de Ciro Arias tuvo para la consolidación del sindicato de industria y su lucha por los derechos de los trabajadores tabacaleros, en este caso principalmente estacionales.

Pliegos y consolidación del Sindicato Durante este periodo, comprendido entre 1997 y 2004, Sintraintabaco realizó cuatro negociaciones de Pliegos de Peticiones (uno cada dos años), que le permitieron, en medio de toda la implementación y consolidación del modelo neoliberal, mantener y mejorar su Convención Colectiva, en defensa de los derechos laborales de los trabajadores acogidos en ella. Veamos algunos aspectos generales de cada pliego, así como del momento general que atravesaba el Sindicato en cuanto a su consolidación y acomodación como sindicato de industria: Pliego de 1998: la Organización Sindical derrotó el contrapliego presentado por la empresa, y logró un incremento salarial importante. Conquistaron además una prima adicional de asistencia, de medio día de salario básico por mes, como factor salarial, que mejoró sustancialmente el ingreso de todos los trabajadores.

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En esta época, el sindicato se enfocó en la capacitación sindical y política, promoviendo el estudio académico y profesional de su dirigencia, especialmente en derecho y otras áreas. Inició también la discusión sobre el Plan Estratégico de Sintraintabaco, aunque quedó en el tintero ante el inminente cierre de la fábrica de Bucaramanga, suceso relatado en páginas anteriores. Estos años también fueron cruciales en el reconocimiento de los trabajadores estacionales como parte activa de la Organización Sindical, principalmente en la seccional San Gil, donde este trabajo ya venía en consolidación. Pilar Bautista, quien fue trabajadora estacional, explica que para el año 1999 la situación laboral de los estacionales en esta región de Santander empeoró con el cierre de la boca de compra en Villanueva, por lo que guiados por el liderazgo de dirigentes como Ciro Arias y Gerardo Torres, lograron integrar la junta directiva de la seccional San Gil: “nosotros no teníamos voz, pero voto sí, podíamos ir a votar por ellos, pero no teníamos derecho de estar en la mesa directiva, no podíamos saber qué era lo que había en esas reuniones, y a causa de tanta pelea si uno llegaba se venía el grupo que estaba en contra mía, y se formaban esas trifulcas. Yo dije es que tenemos que luchar por lo de nosotros. Y seguimos a Ciro y a la junta directiva de Medellín, pero no todos porque no todos tampoco querían en ese tiempo que hubiera gente nueva... pero logré entrar a la junta directiva como vocal de la seccional”. Pliego del 2000: esta negociación se evalúa también como satisfactoria para los trabajadores. La Organización Sindical logró avanzar en conquistas y se unificaron en la Convención Colectiva algunos puntos de las seccionales desaparecidas, en materia de becas, auxilio y permisos sindicales. Para la vigencia de este pliego, sin embargo, ocurrieron varios sucesos, desarrollados en líneas anteriores, que afectaron directa o indirectamente la consolidación y fortalecimiento de la Organización Sindical. La primera fue la reestructuración del Sindicato antioqueño, con lo cual se debilitó Coltabaco en términos de sus in-

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versiones, dando muestras claras del proceso de venta; la segunda, fue el asesinato del dirigente sindical Ciro Arias en el año 2001, con lo que se acabó la seccional de Capitanejo-Santander. Esta seccional, al día de hoy, no se ha podido recomponer, y para ello han influenciado la guerra y las duras condiciones económicas de los trabajadores. Así lo explica Armando Báez, quien trabaja en compras en Capitanejo, y aunque no tiene fuero sindical mantiene la tarea de impulsar la dinámica organizativa: “En la provincia de García Rovira (Santander), mucha gente de Encizo, Málaga, San Miguel, Capitanejo... se fueron de por ahí debido a esa guerra, pues a esa época de violencia se fue mucha gente. Y los pelados hoy en día tampoco trabajan en el campo porque hay unos que se ponen a hacer domicilios, mototaxismo. Otros se van para el Ejército y se quedan, y pues la Compañía, creo que no los dejan que utilicen la mano de menores de edad en los cultivos, entonces todo eso ha llevado a que la gente haya dejado de cultivar. Lo otro es que el río Chicamocha también hay momentos donde se crece mucho y ha dañado bocatomas, entonces todos esos canales de riego están prácticamente destruidos y secos, entonces la gente no tiene cómo sembrar, y si van a sembrar con motobomba, pues lo que les iba a quedar por ahí para la comida les queda en ACPM, entonces es muy difícil. De todas maneras esta es una región tabacalera. Hay compañeros que ellos prácticamente han vivido ahí, y me decían que cuando empezaban las compras de tabaco en Capitanejo eso era como ver una feria hoy en día. Bajaba gente con tolditos de ropa, de candados, de linternas, comida... Capitanejo fue uno de los pueblos que movían mucha más plata que Málaga”.

Pliego del 2002: para ese año, la negociación del pliego de peticiones se desarrolló con contrapliegos muy fuertes por parte de la empresa, buscando atacar la contratación y la tabla de indemnización. Pese a esto, la negociación fue satisfactoria, con buenos indicadores económicos. La Convención Colectiva se mantuvo intacta. A partir de este año, el Sindicato planteó en los pliegos varias reivindicaciones para los practicantes del Sena. También se caminó hacia la recuperación de la jornada nocturna.

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Fotografía 18

Durante la negociación de este año, los trabajadores realizaron una protesta en las oficinas en la fábrica, y se paró la producción durante media hora en la jornada del segundo turno que era de 3:30 pm a 1:30 am. Para esta negociación también se vivió un momento de tensión con la presentación de una denuncia de la Convención Colectiva por parte de la Compañía, previo a la presentación del pliego. Pliego de 2004: este pliego tuvo de particular que fue la última negociación colectiva con capital nacional. Allí, en palabras de los directivos, se presentó una de las “encerronas más largas con Coltabaco”, de tres noches seguidas, ante la insistencia de la empresa de imponer su contrapliego. Este era bastante agresivo, pues la empresa insistía en modificar la jornada de trabajo y la contratación colectiva. Sin embargo, la Organización Sindical logró salir victoriosa y la convención se mantuvo íntegra. Durante estos años inició también el trabajo de consolidación de la Organización Sindical en Barranquilla, con los trabajadores estacionales de Tabacos Rubios. Nelvis Heredia, directiva sindical de la actual Seccional, relata así las condiciones para entonces:

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SUDOR Y TABACO II “Mira que había tanta discriminación, que ellos [los permanentes] tenían un casino, una cafetería, donde podían entrar a tomar agua helada, el café, almorzar en el casino, todo eso. Y ellos también, o sea, nos tenían como marginados donde nosotros los estacionales no podíamos entrar a la cafetería de ellos. Eso se los hizo creer Mauricio Botero y ellos también se apoderaron de eso, que los estacionales no podían entrar ahí. Después nos habilitaron un casino por allá atrás que era donde llevábamos la comida y nos la comíamos al medio día. Eso como en el 2004, y de ahí para atrás. [...] La contratación era por cosechas. Comenzábamos en enero, salía una parte en mayo o junio, que era lo que se llamaba el despulgue, que todo el mundo tenía temor, cuando nosotros veíamos, llegaba el doctor y ya sabíamos que a la tarde ya cierta cantidad de personal no iba a ir a laborar. Y él, donde se paraba, esa persona era la que quedaba, entonces ya no sabíamos, porque como eran piques y había mujer de lado y lado, donde él se paraba, ya daba el aviso que iba a quedar. Y en la tarde todo el mundo salía era mirando lista. Había unas que trabajaban más, otras menos, pero las que teníamos más tiempo, él nos dejaba, dependiendo también la habilidad, o de la atracción física que él tuviera. Comenzaríamos de febrero a mayo, en junio él sacaba una parte. Quedaba una parte hasta julio, cortaba y cogía agosto. Ya en agosto, volvía a llamar. En julio sí salíamos todo el mundo. Quedaban únicamente los permanentes, entonces en agosto volvía a llamar y nos podíamos pasar hasta mediados de diciembre, o a principios. No nos pagaban las prestaciones porque a pesar de que la empresa pagaba todo eso, el señor manipulaba todo eso que no teníamos. Había que esperar, mira cómo trabajaban la plata de nosotros los estacionales, porque de hecho al salir la empresa tuvo que haberles pagado a ellos todo, y nosotros por la necesidad de volver a entrar que teníamos, por tener el poquito de sustento en nuestros hogares, teníamos que esperar todo eso y nunca nos quejábamos.

Las precarias condiciones y los abusos laborales fueron detonante un par de años más tarde, de un fuerte proceso de organización y consolidación de la seccional Barranquilla, en momentos cuando Tabacos Rubios y Cicolta S.A inician su fusión con Coltabaco, para ser parte luego de la Philip Morris International.

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010)

Capítulo 4

el vaquero compra al indio (2005 - 2010)

Fotografía 19 – Montaje elaborado para la Voz del Pliego del año 2006

Luego de un proceso intenso de reestructuración, finalmente Coltabaco pasó a manos del capital extranjero. Philip Morris International, nueva dueña de esta empresa, continuó implementando una serie de cambios para adaptarla al mercado mundial. Pese al contexto social y político adverso en materia laboral, económica, y de derechos hu-

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manos, la Organización Sindical activó sus mecanismos de movilización e incidencia, emprendiendo un proceso de fortalecimiento como Sindicato de Industria. Así mismo, a pesar de las políticas agresivas de PMI, Sintraintabaco logró mantener intacta su Convención Colectiva.

Coltabaco, ahora en manos de PMI Luego de varios meses de trámites y procesos previos, el 25 de abril de 2005 los colombianos conocieron la noticia: oficialmente Philip Morris International adquirió el 96% de las acciones de Coltabaco. “En menos de dos horas, la multinacional Philip Morris se quedó con el 96.65 por ciento de Coltabaco, en una operación de 700.007 millones de pesos, la más grande en la historia de la Bolsa de Valores de Colombia. La empresa ahora es la dueña del 51 por ciento del mercado del tabaco del país y, según sus directivas, espera desde aquí expandirse a Latinoamérica”46, informó un día después el periódico El Tiempo. Esta venta, en la que 61.414.222 acciones pertenecientes en su mayoría al Grupo Empresarial Antioqueño fueron negociadas a 11.398 pesos, incluyó también a las empresas Tabacos Rubios S.A (encargada del proceso primario del tabaco) y Cicolta (encargada de la comercialización y distribución del producto final), las cuales habían sido creadas anteriormente por Coltabaco como una manera, según lo explica la Organización Sindical, de evadir la Convención Colectiva de los trabajadores. El dinero de esta venta fue canalizado por Colinversiones (empresa creada con la escisión de Coltabaco), y junto con inversiones de Argos, fue creada la empresa de generación de energía, Celsia. Días después, en el órgano informativo La Hoja, Sintraintabaco se refirió así a la venta: “Listo el negocio del año: con la adquisición del 96.5% de las acciones, mediante la Oferta Pública de Adquisición (OPA) la Philip Morris coronó definitivamente a la “novia 46 4/26/2005. El Pielroja ya pasó a manos extranjeras. El Tiempo.

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010) bonita”. Excelente negocio para los señores accionistas, pues recibieron por triplicado el valor de sus acciones, pero además quedaron con la Compañía Colombiana de Inversiones, empresa constituida en el 2001 con el 70% de los activos que tenía Coltabaco en esa fecha y a ello le agregamos las inmensas utilidades que durante 86 años fueron pasando a sus bolsillos. Se insiste por los funcionarios de Philip Morris que los cambios proyectados serán para crecer y para mejorar, y que en un año estarán produciendo el Marlboro, así como seguir impulsando los productos bandera de Coltabaco, la compra y fomento del tabaco, etc. Hasta ahí no habría ningún inconveniente, el problema estriba en cuáles son los cambios que pretenden introducir para hacer viables esas políticas y si las mismas van a vulnerar los derechos y conquistas de los trabajadores”47.

Y es que precisamente los cambios comenzaron un día después de la venta, cuando los integrantes de la junta directiva de Coltabaco, tanto principales como suplentes, presentaron “renuncia irrevocable” a sus cargos. Con ellos salieron también los escoltas del presidente de la empresa, Darío Múnera Arango. Este último fue protagonista en la consolidación del portafolio de inversiones de Coltabaco, así como en todo el proceso de reestructuraciones y finalmente, en la venta. Ante los cambios que se avecinaban, el Sindicato reaccionó emprendiendo una serie de tareas. Además de los trámites legales ante Ministerio de Trabajo y Superintendencia de Sociedades (que como se reseñó antes, fueron tareas principalmente administrativas, como derechos de petición para obtener información de los trámites que adelantaba ante Superintendencia, y a la vez, para que cumplieran la tarea de fiscalización en los procedimientos, que permitieran asegurar las acreencias laborales de los trabajadores), la Organización Sindical realizó una serie de Asambleas generales a nivel nacional donde proclamaron tres banderas de lucha: defensa de la Convención Colectiva, defensa del derecho al trabajo en condiciones dignas 47 1/05/2005. La Hoja. Listo el negocio del año.

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y justas, y defensa de la Organización Sindical. Posteriormente, ante las situaciones dadas, proclamaron la bandera de lucha por la defensa de la soberanía nacional.

Los cambios en Coltabaco

Fotografía 20 – Coltabaco, en su revista Panorama de enero, presenta la modernización en la planta de Medellín para el año 2008.

Área de ventas y tercerización Como se mencionó al finalizar el capítulo anterior, con el objetivo de hacer la transición hacia Philip Morris International, la empresa Cicolta S.A, encargada de la logística, venta y distribución, se fusionó con Coltabaco. De este proceso fueron pocos los trabajadores del departamento de ventas que continuaron como trabajadores de Coltabaco. Desde entonces, este departamento se ha enfrentado a un proceso continuo de reestructuración. Alex Polo, trabajador de esta área en Barranquilla, y directivo de Sintraintabaco, explica la manera en que se han desarrollado estos cambios: “Cuando éramos Cicolta, estábamos los vendedores y la parte operativa, que éramos cajeras, bodegueros (en mi caso), archivos, conductores. Todo eso era Cicolta. El ven-

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010) dedor era el mismo que te pegaba la publicidad y te vendía el cigarrillo en los puntos de ventas. [...] esta empresa para nosotros era como una empresa fachada, ya que todo lo que tenía que ver con producción de cigarrillos y todos los planes y estrategias de ventas, eran manejadas por Coltabaco. Cuando llega PMI, se da la fusión, y desaparece Cicolta, saliendo la mayor parte del personal, que era prácticamente la parte operativa de las ventas. Los que quedamos pasamos a Coltabaco, entre julio y agosto del año 2005. Sin embargo, duramos un período ejerciendo las mismas funciones en la bodega, pero ya como Coltabaco y beneficiados de la Convención Colectiva que traía Coltabaco, porque aunque Cicolta era de Coltabaco, nosotros no nos beneficiamos de la Convención Colectiva de trabajo, por esto como dije, la denominábamos una empresa fachada. La Compañía en ese tiempo decide acabar con la operación logística de la bodega y se acabó mi puesto, pero las pocas personas a las que nos dieron continuidad pasamos al departamento de ventas desarrollando diferentes actividades, algunos entraron como ejecutivos de venta directos, otros entramos como... en ese momento se llamaba merchandiser”.

Para poder realizar estas reestructuraciones, la empresa empezó a salir del personal, por medio de despidos y arreglos. El objetivo final era la tercerización de este proceso a través de distribuidoras, pues para entonces Coltabaco, con Cicolta, vendía los productos a mayoristas y por segmentos de mercado. Con el cambio, la distribución y venta del producto pasaron a ser manejadas por distribuidoras y personal tercerizado. De acuerdo al nuevo modelo implementado por PMI, muchos de los que quedaron contratados directamente por Coltabaco, no se desempeñaban como vendedores: “Ellos decían: no podemos manejar las operaciones así como se manejan, entonces tú, vendedor, ya deja de serlo y pasa a ser ejecutivo... o te daban otro nombre para el cargo, como ejecutivo, desarrollador de negocios... entonces tú no eres el que va a ir a vender sino a persuadir a un cliente para que se dé la venta cuando lo visite el distribuidor. Mi trabajo entonces, por ejemplo, es ir a persuadir al cliente y

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SUDOR Y TABACO II también montar planes, incentivos, y todo, ese es el trabajo de nosotros como tal”, detalla Polo.

El cambio en la estructura de trabajo implicó un trabajo por área, denominada territorio, y no por segmento de mercado (almacenes, chazas, mayoristas), como era hasta ese momento. En el caso de Polo, actualmente este tiene una zona asignada dentro de la ciudad por la cual responde. Allí tiene asignados tres vendedores, a quienes debe hacer acompañamiento y seguimiento para que los objetivos sean cumplidos. Sin embargo, durante estos años, su cargo ha cambiado varias veces de nombre y de objetivo: de merchandiser pasó a llamarse desarrollador de negocios, y posteriormente ejecutivo de territorio. Así mismo, desde entonces ha visto pasar por su departamento de ventas a seis gerentes, por los cambios y los proyectos de reestructuración. Cabe destacar también que para PMI no funcionaron muchos de sus primeros cambios, principalmente por la falta de control sobre el producto final y el proceso de distribución, lo que los llevó a perder participación en el mercado, por lo que hoy en día la venta se realiza igualmente con personal tercerizado, pero controlado dentro de las instalaciones de Coltabaco. Con la transición, para los trabajadores que quedaron contratados directamente mejoraron considerablemente las condiciones laborales y salariales, dado que con la fusión pudieron integrarse al Sindicato, como se detallará más adelante, y lograr que se les fuera aplicada la Convención Colectiva de Trabajo.

Estacionales: concentración y modernización del proceso primario Igual que como sucedió con Cicolta, Tabacos Rubios, encargada del proceso primario del tabaco, se unificó con Coltabaco de cara a la transición a PMI. En este caso, la reestructuración implicó principalmente un proceso de modernización en la maquinaria, con lo que a más bajos

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costos, y con menos personal, se pudiera generar mayor producción. En este mismo sentido, se centralizó el proceso en Barranquilla, se eliminó el tratamiento de la hoja de tabaco en San Gil, y la reclasificación en Capitanejo, pues esta se la asignaron al cultivador. Nelvis Heredia, estacional en Barranquilla, resume así las reestructuraciones vividas a partir de la venta a PMI: “con la llegada de la multinacional se creía que íbamos a tener más trabajo, pero no fue así, porque ellos comenzaron a modernizar los equipos y con la nueva tecnología a desplazar la mano de obra. Cuando yo empecé éramos casi 150 personas. Yo empecé en 1992 y éramos cantidades de personas. Hoy en día no somos ni la mitad. Somos 65 estacionales”. Le suma además otro factor: “Ellos no solamente nos han desplazado con la tecnología, sino también con la tercerización, porque antes todo... el que barría, el que pintaba, el que construía... todo era con personal estacional, o sea, teníamos ese grupo grande de estacionales, en muchas funciones. Hoy prácticamente hemos sido desplazados por la tercerización y la tecnología”. Con la llegada de maquinaria más moderna, explica Nelvis que han pasado de procesar 3500 kilos de tabaco por hora, a procesar, a 2016, 5200 kilos, y hoy por hoy 8500 kilos, con la proyección de seguir aumentando. Si bien se trata de procesos más ágiles, esto ha implicado, como se decía, menos personal por menos tiempo de trabajo, que para el caso de un estacional implica menos meses de trabajo durante el año y menos ingresos. “Ahora trabajamos seis meses por año, y es lo que tenemos que coger. Si a mí me sale un trabajo todo un año, yo me voy, pero no lo voy a encontrar ni por un año, ni por un mes ¿Tú sí crees que yo a mis 48 años toco la puerta, y si la toca una jovencita, a cuál de las dos le dan el trabajo? Eso es lo que nos ha estado generando la tercerización, porque yo gano X o Y cantidad, mientras tanto, si una joven va, como tiene la necesidad... le pagan por debajo del sueldo, aunque te

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SUDOR Y TABACO II duela, pero no, yo lo voy a coger porque yo los necesito. Entonces mira cómo nos ha ido acabando esta multinacional con cada una de sus políticas macabras”.

Recuerda Nelvis que cuando ingresó a la Compañía, en 1992, el área de desvenado era la más grande; tenía 54 personas en total -45 tratando la hoja, cuatro mujeres barriendo, y cinco mecánicos-, y hoy en esta área solo quedan siete personas realizando el mismo proceso. La política de la empresa para sacar el personal fue la de implementar planes optativos para los permanentes. Debido a estos cambios fomentados por PMI, en total quedaron 65 estacionales pero pocos permanentes, entre los cuales hay administrativos -antes supervisores y hoy auxiliares-, y mecánicos. Algunos permanentes hicieron arreglos de acuerdo a su antigüedad. En el caso de los estacionales, los menos antiguos no fueron llamados, y aún hoy se encuentran en un listado de espera. Para Nelvis, todas las violaciones a sus derechos laborales son la motivación para que hoy haya un 90% de trabajadores sindicalizados entre estacionales y permanentes, a quienes se les suma también personal de ventas. Como se desarrollará más adelante, esta seccional Barranquilla fue constituida en 2006 luego de la fusión de Tabacos Rubios y Cicolta con Coltabaco. En el caso del departamento de Santander, dadas las difíciles condiciones que afrontaban los estacionales en esta región del país en materia de contratación, la Organización Sindical logró llegar en 2006 a un acuerdo con la empresa para que aproximadamente 60 estacionales de Santander (San Gil y Capitanejo) salieran del listado de contratación, con el pago de hasta 12 años del salario mensual y la seguridad social. Esto, sin embargo, conllevó a la centralización del proceso primario en Barranquilla, y su reducción total en esta región santandereana. Pilar Bautista, quien fue trabajadora estacional y dirigente sindical de la seccional San Gil, explica que para este

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momento las bocas de compra quedaron únicamente en Barichara y en Villanueva, Santander. En San Gil solo se compraba los viernes. “Solo como unos diez no tuvimos el beneficio que se logró con el arreglo, porque nos necesitaba la empresa, y nos daba la opción que cuando no hubiera más trabajo podíamos entrar a un grupo de los que se habían beneficiado del acuerdo, podía ser de los de diez o de los de doce años, hasta que uno tuviera el tiempo para la jubilación. Todavía hay unos trabajando de los antiguos que no se han pensionado. Pero ahí sí metieron gente nueva, gente por cooperativa, porque nosotros éramos de aseo, servir tintos, y muchas veces servir de carteros. Hasta el 2010 que llegó por cooperativa y salimos nosotros”, cuenta Pilar.

En el caso de Capitanejo, Armando Báez explica cómo fue su proceso: “Cuando llega PMI, dicen que a los vendedores no nos necesitaban, entonces yo salgo como en el 2006, pero el señor Ricardo Almeida, que era para ese entonces el administrador, me comenta que los obreros antiguos que había en Coltabaco, habían viajado a San Gil a una reunión, para hacer un arreglo, entonces él me dice que si no me daba pena trabajar como obrero estacional, yo le dije: no, tranquilo, de todas maneras trabajar con Coltabaco, pues es bueno. Entonces empiezo prácticamente a trabajar por tiempo, por unos días sin contrato y sin nada, o sea, sólo el día. De ahí ya Sintraintabaco empieza a decir que al haber arreglo en San Gil, las personas que estábamos en Capitanejo, teníamos que ingresar con todas las de la ley, directamente por la empresa, entonces nos hacen como una selección allá en Capitanejo, y yo quedo en la cuadrilla más antigua, éramos aproximadamente, en ese entonces, unas 16 personas en las bocas de compras. De ahí pues, ya con PMI se empieza a reducir personal. Saca a las dos señoras que tomaban el peso de los bultos de tabaco y anotaban la clase de tabaco, a una señora que tomaba muestras de la humedad del fardo del tabaco... a un comprador también lo sacan para otra agencia, y queda un solo comprador. También sacan a tres estacionales más de la boca de compra y a dos

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SUDOR Y TABACO II de las tres señoras del aseo de bodega; la que queda luego sale pensionada y es reemplazada por un tercerizado. En estos momentos somos un comprador y cinco obreros, o sea que han sacado diez trabajadores”.

A partir del 2010 hay cambios estructurales en el departamento de compra de tabaco a nivel nacional. La empresa tenía dividido el territorio por regiones productoras de tabaco, donde se destacan las zonas de Santander, el centro y sur del país. En cada zona había un departamento de compra de tabaco, que era el punto donde el cultivador llevaba el producto, se clasificaba y se le pagaba. Era una relación directa empresa cultivador, a través del comprador. Coltabaco como capital nacional ya había realizado algunos cambios en este sentido, por ejemplo, la eliminación de algunas bocas de compra y su centralización en otras regiones, es así que, de 23 que existían a nivel nacional, Coltabaco cerró 13 puntos de bocas de compra. Con la presencia de la PMI en Colombia, se continuó la política de centralización y se realizaron ajustes más severos. La política trazada para este caso fue la de eliminar los centros de compra y trasladarle la clasificación y el empacado del tabaco directamente al cultivador, para luego recogerlo en el punto de cultivo y enviarlo directamente a la planta de procesamiento en Barranquilla. Esto originó el cierre de varias bocas de compra, al punto que, de las diez que recibió, solo quedan dos, una en Villanueva y otra en Capitanejo. El efecto es por lo tanto la reducción del personal y los incrementos en costos para el cultivador de tabaco, por las distancias y desplazamientos a la hora de venderlo. En el 2011, finalmente, se dio el cierre de la planta de San Gil, y la Organización Sindical logró reubicación de personal en la agencia de Villanueva, en donde quedó la compra y despacho del tabaco, así como el centro de investigación del tabaco. También logró el traslado de cinco trabajadores para Medellín.

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Cierre de Litografía, Contabilidad y Finanzas Como parte de la política de cierres y tercerización implementada por PMI, en el año 2007 se dio el cierre de Litografía, departamento encargado de toda la impresión de marquillas, cajetillas, etc. John Jairo Arboleda explica cómo se vivió ese momento: “Al capital internacional no le interesa ese producto porque ellos dicen: la razón social nuestra es hacer cigarrillos y no cajetillas, eso hay mucho quién lo haga. Coltabaco de pronto lo hizo en su momento, cuando no estaba muy desarrollada la tecnología de la imprenta. Uno de los primeros cambios de la PMI es cerrar la litografía. Ahí había unos 60-65 trabajadores, unos muy antiguos, y algunos con retroactividad de cesantía por su antigüedad y que no se pasaron al régimen nuevo. Después de muchas diferencias que tuvimos, la empresa cierra la litografía, y para que la gente aceptara que ese cambio era una necesidad ofreció un bono de traslado de nueve millones, que lo llamó bono de desarraigo. Lo ofreció para los que no tenían estabilidad, acompañado del ofrecimiento de reubicación en la producción. Ahí la empresa no mostró despidos sino que mostró plata y trabajo. Y otros, los más antiguos, salieron por el plan optativo. Los que quedamos, aunque teníamos la opción de arreglar e irnos por la tabla de indemnización, o que nos dieran cualquier peso más, optamos por el empleo. Pero lo importante para la empresa era salir de la gente. En últimas logramos que unos 25 se quedaran, otros salieron por antigüedad y los otros fueron reubicados en las diferentes secciones, principalmente en producción. Entonces ahí inicia la política administrativa de PMI, y empieza a ejecutar un plan, que nosotros denominamos el proyecto de reestructuración”.

En el balance realizado en el órgano informativo La Hoja48, la Organización Sindical manifestó que era imposible hablar de un resultado positivo, pues se trataba de más de 45 fuentes de empleo difíciles de recuperar en el tiempo. Sin embargo, consideró que aunque no fue posible parar dicho cierre, lograron salir con inteligencia de las cuatro paredes de litografía, para atacar la política central de la 48 1/09/2007. La Hoja. Cierre de la Litografía.

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multinacional, acabando con el manejo que la empresa le venía dando al tema de reemplazos y escalafón. Así pues, en dicho momento valoraron que este suceso dejaba grandes experiencias para el presente inmediato y el futuro, entendiendo que se pusieron por encima las banderas de lucha de la Organización. Posterior a este cierre, en el 2008, se dio el traslado de Contabilidad y Finanzas para Argentina, dejando por fuera a los trabajadores de esta área, que estaba muy ligada a la dirección de la Compañía. Allí había pocos trabajadores afiliados y por fuera de la Convención Colectiva, sin embargo, la Organización Sindical decidió acompañar a estos trabajadores afectados. Así lo recuerda Reinaldo Medina: “Mejoramos algunas condiciones y demandamos posteriormente. A la postre se perdió. Se buscaba la aplicación... como estaban fuera de convención algunos de ellos, que fuera la tabla convencional que sabemos que es mucho más considerable que la de ley, pero en los tribunales se perdió. Sin embargo, se hicieron acciones importantes también de denuncia. Actualmente [a 2017] se siguen los cierres. De los traslados algunos a Argentina y otros a México. En este momento está en proceso de terminación de lo que es cadena de suministros, que es digamos para compra y toda esta cuestión, y de, incluso, algunas secciones en materia de la dirección. Me explico. El departamento de calidad, de laboratorio... igualmente eso ya va a ser manejado desde México”.

Despidos, planes optativos y polivalencias Como vemos, esta oleada de cambios y cierres se recogió entonces en una agresiva política de despidos, que arrancaron con el proceso de tecnificación y modernización de la planta y las instalaciones físicas. Pero esta reestructuración del aparato productivo además se hizo de la mano con la aplicación de las políticas de polivalencias. Así, no solo era necesario reemplazar el personal antiguo por uno que acceda a más trabajo por más bajos salarios, sino que en el camino ha habido una reducción considerable del personal empleado. Esto lo demuestran los números,

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dado que en la era de PMI se han perdido, producto de las polivalencias y la reconversión industrial, más de 750 empleos, entre despidos, planes optativos y pensiones, porque el personal que sale no es reemplazado. Esto se explica si observamos que de una clasificación de 210 oficios en la curva salarial, la empresa pasó a una de 14. “Te juntaron tres, cuatro, cinco oficios en una categoría, o sea, se crearon categorías y les dijeron: esta es la suya, y le aumento cinco pesos más, pero le recogí cinco oficios. Era supuestamente un ascenso y un salario mejor, pero lo real fue que se generó una sobrecarga de trabajo, desplazamiento de mano de obra y despidos”, detalla John Jairo Arboleda. En el 2007, siguiendo la política de polivalencias, varios oficios fueron recogidos en las categorías 24, 27 y 32. En 2007 y 2008 se presentaron las dos primeras olas de planes optativos o planes de retiro, en ambos casos dirigidos a personal antiguo o enfermo. En la misma lógica de reestructuración y aplicación de las polivalencias la Compañía reorganizó el trabajo, migrando hacia uno por células, líneas o procesos. Por ejemplo, la elaboración de empaquetado se juntó con los procesos de producto terminado. En el 2009, además de presentarse un nuevo plan de retiro, la estrategia de la empresa fue cooptar o debilitar a la Organización Sindical. Este nuevo plan cobijó a 79 trabajadores, de los cuales 62 aceptaron: 49 de ellos eran de Medellín, y cuatro eran directivos de la Organización Sindical. Por lo tanto, Sintraintabaco envió una carta a la empresa indicando que en los planes optativos no fueran tenidos en cuenta directivos del Sindicato, pues el fuero pertenece a la organización y no al individuo. En este mismo año la empresa ofreció a directivos sindicales pasajes para conocer la planta de México y oficinas dentro de la empresa para su funcionamiento, pero estos para no comprometerse no aceptaron. Debido a estos sucesos, la Empresa y el Sindicato firmaron un acuerdo mar-

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co donde la empresa se comprometió a respetar el libre derecho de asociación y a la Organización Sindical, sacando de estas propuestas a directivos sindicales. Para este momento, Sintraintabaco ubicó unos ejes centrales en las políticas de PMI: además de estar dirigidas a los despidos, planes optativos, reestructuración física y tecnológica de la planta, cierres de plantas y agencias, el propósito central fue desarticular la Organización Sindical, pues su estrategia buscaba neutralizar su acción, restarle fuerza y voz para reducir el conflicto y así poder realizar los cambios que pretendía. La disputa por el mercado del tabaco en Colombia

Fotografía 21 – Mitin de respaldo al pliego de peticiones en Coltabaco. Fue el primer pliego presentado a la multinacional Philip Morris. Medellín, 2006.

Ley antitabaco Desde el 2006, enmarcándose al parecer en la discusión propuesta por la OMS, que tomó forma con el Acuerdo Marco para el Control de Tabaco aprobado en el 2003, el presidente de PMI en Colombia, Jon Ruiz, presentó un anuncio que fue considerado como revolucionario, pero que para Protabaco no sería más que un golpe que la debilitaría: PMI estaba decidida a impulsar y apoyar el pro-

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yecto de ley que se tramitaba en el Congreso de la República para regular el consumo del cigarrillo en el país, principalmente en los jóvenes; quería además que en este se incluyera un artículo que definiera un precio mínimo de venta promediando el valor de los cigarrillos al público. Para Jaime Humberto Delgado, gerente de Protabaco, PMI no tenía las buenas intenciones que esgrimía en sus argumentos, pues esto solo le serviría para ganar más mercado en el país a costa de las marcas nacionales de más bajos precios, como las manejadas, precisamente, por Protabaco. Sin embargo, más allá del lobby hecho por PMI, la Ley Antitabaco que acogió las sugerencias del Acuerdo Marco fue aprobada en el 2009, y tuvo como objetivo principal prevenir los daños en la salud de los menores de edad y de población no fumadora, así como prevenir el consumo del tabaco y contribuir al abandono de la dependencia en los fumadores. Algunas de las medidas más importantes, en ese sentido, fueron la prohibición de la venta a menores de edad, la implementación de espacios 100% libres de humo, con la prohibición del consumo de cigarrillos en lugares cerrados o públicos. Así mismo, reguló la publicidad y empaquetado del tabaco, para que allí se incluyeran las advertencias sanitarias e información sobre los efectos del consumo de cigarrillo. También prohibió a las empresas tabacaleras patrocinar cualquier tipo de eventos, en especial deportivos o culturales, con el fin de promocionar sus productos o el consumo del tabaco. Según lo explica Guillermo Álvarez, Presidente Nacional del Sindicato, a partir de que los países empezaron a acoger el Acuerdo Marco, se dio una concentración del mercado. Los empresarios tabacaleros nacionales se dieron cuenta que no tenían forma de competir con las multinacionales más grandes del mundo, y vieron en ello un peligro para su estabilidad económica y de mercado, lo que los llevó a vender sus empresas a estas multinacionales, especialmente a la PMI y BAT.

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SUDOR Y TABACO II “Otra de las consecuencias de estas políticas fue la concentración de la producción. En el caso de PMI, que compró Coltabaco, esta llegó a tener 80 fábricas en más o menos unos 60 países; en el caso de BAT, tenían mercado en alrededor de 180 países. Esta situación se prestó para que las dos multinacionales se volvieran un duopolio a nivel mundial, con el mercado muy bien repartido. Sin embargo, a partir del 2008 lo que hacían era comprar y cerrar, por eso hoy en el caso de PMI sólo tienen 35 fábricas”, puntualiza Álvarez.

PMI intenta comprar a Protabaco En el intento por ganar mayor participación en el mercado nacional, en el 2009 Philip Morris International anunció la compra de Protabaco, segunda empresa tabacalera más grande del país después de Coltabaco, por un valor de 452 millones de dólares. Dicha transacción, sin embargo, quedó sujeta a la aprobación de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Como explica Gilberto Montaño, trabajador de Protabaco afiliado a Sintraprotabaco, a esa fecha el mercado nacional estaba aproximadamente de la siguiente manera: Coltabaco-PMI tenía un 50% del mercado; la BAT tenía un 27% del promedio de la venta de tabaco, y Protabaco tenía entre un 18% y 20%. Con la compra de Protabaco, PMI quedaba con alrededor del 70 u 80% del mercado, consolidándose como un monopolio. BAT era la segunda oferente en este negocio, y la decisión no sería muy favorable para ella, pues al tener ese porcentaje en el mercado, PMI quedaba con una posición predominante que le permitiría imponer precios y fortalecerse como su competidora. Por eso, BAT fue la primera en objetar ante la SIC, y finalmente el negocio no pudo progresar, dejando así libre el camino para que Protabaco pudiera pasar a manos de la BAT. En el órgano informativo La Hoja se registró así este suceso:

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010) “Mediante resolución 29937 proferida el 11 de junio por la Superintendencia de Industria y Comercio, se objetó la compra de Protabaco por parte de la multinacional Philip Morris, anunciada desde julio del año pasado, ello por los términos y condiciones que se habían establecido en el negocio y que según la Superintendencia, quedaba monopolizada la producción tabacalera en detrimento de cultivadores, al ser objeto de imposición de precios y también para los consumidores, que se verían sometidos a los valores del mercado impuestos también por Philip Morris”49.

Según Gilberto Montaño, para ese momento las organizaciones sindicales tuvieron varios encuentros con los directivos de la Compañía, en los que analizaban que el peor final para ellos como empresa es que esta fuera adquirida por la BAT, dado el referente de compras que tenía a nivel mundial: esta más que comprar una empresa, compraba sus marcas y mercados, desapareciendo la producción local, por lo que para Protabaco era preferible que PMI fuera su compradora. Esto, sin embargo, ya no sería posible por dicha resolución emitida por la SIC.

Impactos de la apertura económica Privatización, inversión extranjera y TLC La reestructuración del Grupo Empresarial Antioqueño GEA, la escisión de Coltabaco y su posterior venta a PMI no fueron casos aislados de lo que venía sucediendo en el país y en el mundo en materia económica. “La acelerada globalización económica de los últimos 20 años ha impulsado dos fuertes tendencias estratégicas entre las grandes empresas del mundo: el desmantelamiento de los conglomerados muy diversificados y la consolidación de las industrias. Por la primera, las empresas escogen unos pocos negocios nucleares en los que concentran todos sus esfuerzos y desinvierten en los demás; por la segunda, en buena parte como consecuencia de lo anterior, las diferentes industrias van quedando cada vez en manos de un menor número de competidores”, explicó Francisco Pie49 1/07/2010. La Hoja. Aplazada compra de Protabaco.

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drahita, rector de la universidad Icesi, en un artículo publicado en la revista Semana en diciembre de 200450. Bajo esta lógica, entre muchos otros ejemplos, el Grupo Santo Domingo vendió Avianca a Sinergy Group, conglomerado de German Efromovic; Movistar adquirió la operación de Bellsouth en Colombia; Corona adquirió una decisoria participación en la Compañía de porcelanas Mansfield en Estados Unidos; Exxon-Mobil regresó a la explotación de petróleo en Colombia y Bavaria fue vendida a SABMiller. Por otro lado, Coltejer, acudiendo a la Ley 550, de reestructuración empresarial, presentó una fórmula para ser liquidada y luego vendida a la mexicana Kaltex. Otro fenómeno económico y político se estaba viviendo para esta época: bajo el argumento de la ineficiencia del sector público, desde principios de los años 90 empezó un proceso de privatización de las empresas nacionales estatales, profundizado en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Este último, en su primer mandato, además de materializar la venta de Granahorrar, de Bancafé —último banco estatal y antiguo banco de los cafeteros—, y de Ecogas, logró vender 51% de las acciones de Telecom (o Colombia Telecomunicaciones) a Telefónica de España. Ya la Organización Sindical, meses antes, se había referido a esta situación en su órgano informativo La Hoja, manifestando que las empresas del Estado no pertenecían al Gobierno de turno sino a todo el pueblo colombiano: “Siguiendo fielmente las imposiciones del amo del norte, contenidas en el mandato privatizador del Consenso de Washington, que ordena la venta de los recursos del estado, para superar el déficit fiscal, el gobierno uribista prosigue con la política entreguista del patrimonio nacional que con tanto esfuerzo y por tantos años hemos construido los colombianos”. A este momento político y económico se sumó la firma del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Uni50 19/12/2004. Los grandes negocios del año. Francisco Piedrahita. Revista Semana.

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dos en 2006, luego de más de dos años de negociaciones. Aunque no entró en vigencia hasta el 2012, continuó poniendo en el debate el asunto de la soberanía nacional.

Acto legislativo 01 del 2005 Producto de esta balanza económica para el país, y como parte de la implementación de las políticas neoliberales, fue aprobada la reforma pensional a través del Acto legislativo 01 de 2005, con el cual el Gobierno pretendía superar el déficit pensional. Esta reforma, que tuvo como antecedente la Ley 797 de 2003, elevó a rango constitucional algunas disposiciones ya existentes, modificando el artículo 48 de la Constitución. Este Acto Legislativo homogeneizó requisitos pensionales, y como se mencionó en el capítulo anterior, acabó con los regímenes de transición, especiales y exceptuados, pero dejó vigentes los de la Fuerza Pública y Presidente, que paradójicamente son los de mayor peso fiscal en el sistema pensional. Lo cierto es que además de representar “paños de agua tibia” frente a la crisis, afectó considerablemente el bolsillo de miles de colombianos, pues cambió los requisitos para pensión al eliminar el régimen de transición establecido tras la Ley 100 del 93.  

La consolidación de la Seguridad democrática En materia social y política, Colombia atravesaba uno de los momentos más difíciles. Con la política de seguridad democrática, la situación de derechos humanos en el país seguía empeorando, pero paradójicamente la popularidad del entonces presidente Álvaro Uribe crecía exponencialmente. Su discurso contra el narcotráfico y el terrorismo no solo caló en algunos sectores élites del país, sino también en los más empobrecidos, que redujeron sus preocupaciones económicas y sociales a la derrota militar de las guerrillas por parte del Ejército. Tomó fuerza la denominación de enemigo interno, y toda la población se polarizó alrededor de los amigos y enemi-

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gos de la patria. En ese sentido, por estar en contra de las políticas estatales, muchos sectores de la sociedad, como defensores de Derechos Humanos, organizaciones, movimientos sociales y sindicales que abogaban por la salida negociada al conflicto, periodistas que informaban desde un punto de vista diferente al “oficial”, magistrados de las Altas Cortes con la responsabilidad de investigar irregularidades, y gran parte de la población civil, fueron objeto de persecución y catalogados como cómplices, simpatizantes o aliados del terrorismo.

Ejecuciones extrajudiciales y violaciones a los DDHH Fue de esta manera que los ataques a la población civil se incrementaron, tanto así que para el año 2005 Sintraintabaco denunció en La Hoja que durante ese periodo la seguridad democrática había representado ya la muerte en ejecuciones extrajudiciales de 1794 colombianos, la desaparición forzada de 244, el asesinato de 109 dirigentes sindicales, la tortura de 303 ciudadanos y el secuestro de 17, así como miles de amenazas51. Para el 2010, Según el Banco de datos de Derechos Humanos SINDERH de la Escuela Nacional Sindical52, las cifras solo para los sindicalistas serían de la siguiente manera:

A nivel nacional preocupaba además un tema: “toda la ilegalidad que emanaba del Gobierno tuvo impactos se51 1/10/2005. La Hoja. Democracia prisionera. 52 6/08/2010. Violencia antisindical e impunidad durante los 8 años del Gobierno Uribe. AIL – ENS.

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rios en los derechos humanos de la población, y estuvo íntimamente relacionada con la práctica de los asesinatos ilegales e intencionales de civiles por parte de fuerzas estatales. En la “lógica del todo vale” que justificó la alianza con las estructuras narcoparamilitares, fue frecuente que se utilizaran las personas asesinadas por grupos paramilitares para que mandos militares pudieran mostrar resultados positivos y reconocimiento del Gobierno por su desempeño en el curso de la guerra”. Así se registró en el informe Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 20022010, presentado por el Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Humanitario de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos- CCEEU53, en donde además se explica que todo el sistema perverso de incentivos y sanciones impulsado por el gobierno de Uribe, para mostrar éxito en su combate a las organizaciones insurgentes, fue el que llevó a actuar por fuera de la legalidad a la Fuerza Pública. Aunque en este informe se registran alrededor de 3000 casos de ejecuciones extrajudiciales, o falsos positivos como comúnmente se denominó esta práctica, recientes investigaciones como la publicada por el oficial retirado de la Policía, Omar Eduardo Rojas, y titulada Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. Obediencia a ciegas en campos de batalla ficticios, registran aproximadamente 10.000 de estos casos.

Reelección presidencial En medio de esta situación, era claro que el ascenso y permanencia en el poder se hacía por medio de estrategias ilegales y alianzas con estructuras paramilitares y mafiosas, quienes desde la elección presidencial del 2002 manifestaron su apoyo e incidencia en los resultados electorales. Así mismo, “Para la reelección del año 2006, el Gobierno hizo cambiar la Constitución Política apelando a prácticas ilegales para torcer la voluntad del Congreso 53 2013. Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010. Observatorio de derechos humanos y derecho humanitario. CCEEU

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para que aprobara una Reforma Constitucional que solo a él lo beneficiaba, hechos por los cuales se encuentran investigados varios de sus ministros y altos funcionarios de Presidencia”, según registró el mismo informe de la CCEEU. Se refiere esto al escándalo que se destaparía un par de años después, en el 2008, producto de las declaraciones de la exrepresentante a la Cámara Yidis Medina en las que reconoció que recibió prebendas políticas, de tipo burocrático, a cambio de apoyar y dar su voto favorable en el proyecto de reforma constitucional que permitió la reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez. Esta reforma fue aprobada en noviembre de 2004 por el Congreso de la República y declarada exequible por la Corte Constitucional en octubre de 2005. Para las elecciones presidenciales del 2006, por primera vez en la historia un presidente en ejercicio sería candidato. Por otro lado, se logró una amplia coalición de izquierda, con una alianza entre el Frente Social y Político y el partido Alternativa Democrática que dio nacimiento al Polo Democrático Alternativo - PDA. Allí se agruparon diversos sectores sociales, de izquierda, académicos y algunos desmovilizados del M-19. Carlos Gaviria era el candidato presidencial por este partido, y la bandera era ser alternativa a las políticas de gobierno de Álvaro Uribe Vélez durante su primer mandato. El movimiento social en su mayoría rodeó al PDA, y Sintraintabaco, mediante Asamblea Nacional de Delegados, tomó la decisión de afiliarse y apoyar la candidatura presidencial de Gaviria. Así lo registró en el boletín La Picadura: “Sí, este 28 de mayo tendremos la gran oportunidad de expresarnos a través de las urnas a favor de un cambio en el manejo político y social del país. Los sectores marginados y excluidos por fin podremos respaldar con nuestro voto a un hombre ético, transparente, sencillo y sensible a esa grave situación de pobreza que en más de un 63% sufre la población colombiana. [...] Votar el 28 de mayo por

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Carlos Gaviria Díaz es votar por un programa de gobierno que incluye al pueblo [...]”54. Pese a esta amplia coalición, en el 2006 resultó electo nuevamente en primera vuelta Álvaro Uribe, con el 62.2% de los votos. Sin embargo, la votación para la izquierda fue histórica, logrando un 22.02% del total de la votación, con 2.613.157 votos, lo que empezó a perfilar y fortalecer, medianamente, la oposición en el país.

Prácticas de ilegalidad y escándalos Meses después de la reelección presidencial, en noviembre, empezó a salir a la luz pública la primera información que daba cuenta de los vínculos con paramilitares que sostenían varios congresistas de la coalición uribista, lo que desató el escándalo de la parapolítica. A partir de esto, varios de los jefes paramilitares desmovilizados empezaron a dar versiones libres ante la Unidad de Justicia y Paz dando cuenta de dichos vínculos. Según el portal Verdad Abierta “60 casos corresponden a representantes a la Cámara y 56 a senadores de la República. A nivel de partidos políticos, la coalición uribista o partidos en alineación con el uribismo han reportado el mayor número de congresistas procesados por sus vínculos con paramilitares”55. En ese mismo sentido, según lo relata el informe de la CCEEU, por medio de varios estudios al respecto la evidencia concreta de que durante los dos periodos presidenciales de Uribe “este ascendió al poder y cogobernó con los narcoparamilitares”, fue que alrededor del 92% de los congresistas vinculados al escándalo hacían parte de la colación que lo apoyó. Un nuevo escándalo de ilegalidad no se hizo esperar. En el 2009 salieron a la luz las primeras evidencias de las “chuzadas” del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad). Se trataba de interceptaciones ilegales que este 54 1/05/2006. La Picadura. Sintraintabaco le dice sí a la presidencia de Carlos Gaviria Díaz. 55 27/07/2010. La ‘para-política’. Verdad Abierta

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organismo de inteligencia estaba realizando a las conversaciones de partidos políticos de oposición, integrantes de ONG’s y de entidades de derechos humanos, periodistas, y especialmente a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, principales investigadores de los casos de parapolítica. Según se relata en algunos informes, Álvaro Uribe recibía personalmente los audios de las interceptaciones. Por el caso, fueron condenados varios altos funcionarios y posteriormente, durante el siguiente Gobierno, fue decretada la desaparición del DAS. La ambición del entonces presidente por permanecer en el poder trajo consigo una nueva práctica de ilegalidad. Con el objetivo de lograr una nueva reelección para un tercer periodo de Gobierno en el 2010, los subsidios diseñados para fortalecer el desarrollo agrícola del país y apoyar a los productores afectados por los Tratados de Libre Comercio, fueron desviados beneficiando a familias de terratenientes y a aportantes de la campaña de Uribe Vélez. Por estas irregularidades, en el 2010 debió someterse a la justicia el entonces Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, quien luego de empezar a destaparse el escándalo y de que fuera negada la reelección, había renunciado a su cargo para perfilarse como precandidato presidencial.

Movilización e incidencia sindical

Fotografía 22

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Fotografía 23 – Durante movilización del 1º de mayo se usó el llamado Pulpo, en modo de representación de los tentáculos de las multinacionales para golpear a los trabajadores. Se simbolizó además la muerte de los derechos de los trabajadores y de la industria nacional a causa de la entrada del TLC. Medellín, 2008.

A pesar de los cambios estructurales en Coltabaco tras la llegada de PMI, y de la arremetida neoliberal, acompañada de la guerra sucia y el atentado a los derechos humanos a nivel nacional, Sintraintabaco emprendió diversas acciones de resistencia, movilización y fortalecimiento de su Organización:

Conformación seccional Barranquilla Como se dijo, la unificación de Tabacos Rubios y Cicolta con Coltabaco, permitió que tanto los estacionales como los trabajadores de ventas pudieran beneficiarse con la Convención Colectiva, sin embargo, esto fue posible gracias a un proceso sólido de organización. En Barranquilla el contexto era adverso pero propicio, debido a la informalidad, alta violación a los derechos laborales, e intimidaciones que recibían las mujeres estacionales, que eran mayoría en esta planta. Nelvis Heredia fue una de las primeras en adelantar la lucha por la conformación de esta seccional, porque como ella lo recuerda, aunque sabían que sus derechos estaban

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siendo violados, necesitaban el trabajo, pero no tenían quién los defendiera hasta ese momento. Además, pese a llevar mucho tiempo como estacionales, en el momento de la fusión el gerente en la planta les manifestó que para el siguiente proceso ellos no entrarían. Entonces iniciaron las “reuniones clandestinas” para poder adelantar el proceso de conformación de la seccional, con el acompañamiento de directivos de la Organización Sindical, y los señalamientos y amenazas laborales por parte del gerente Mauricio Botero no se hicieron esperar. Recuerda Nelvis que: “[…] tenía a la gente amedrentada. Por necesidad habían muchas compañeras que llegaban donde el doctor y le decían “se reunieron en tal parte, en la casa de tal persona”. Entonces nosotros en pleno proceso, y el doctor mandaba con una de las muchachas de la cafetería: “llámeme a fulano”. Como a meterte en la oficina, y a presionarte: “usted está haciendo esto… por qué lo está haciendo… usted si es sapa, chismosa… ya saben que la próxima no entran”. Nos trató así, fue una cuestión de persecución, pero nosotros éramos los de la necesidad, ya no le estábamos comiendo cuento, a pesar de que había ese temor, porque era todos los días”.

María Stella López fue una dirigente sindical nacional que acompañó ese proceso. Su labor se había centrado en el tema de la salud ocupacional en las plantas de producción, y hasta el momento era de las pocas mujeres pertenecientes al Sindicato. María Stella explica que la mayoría del trabajo con el tabaco, paradójicamente, sí es muy femenino, o por lo menos lo que concierte al tratamiento primario, dado que la mujer es más delicada y detallista con la hoja de tabaco. Por eso no fue sorpresa para ella llegar a Barranquilla en el año 2005 y encontrarse con una mayoría femenina: “Cuando yo llegué hicimos la reunión en una calle; en una esquina acomodamos la silla. Llegó yo y el 80% eran mujeres. Para mí fue una gran felicidad porque, más en esa empresa y en esa época, el trabajo de la mujer siempre ha sido despreciado, visto como inferior, etc. Estas son muje-

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010) res muy trabajadoras, todas con sus familias, con hijos, y en condiciones difíciles. Yo entré, conseguí entrar a esa planta, y salí que me daban ganas de llorar. Y llamé a la jefe de relaciones industriales de aquí de Medellín, y le dije: “le juro que yo me sentía en el siglo XVIII o antes pisando esa planta. Cómo es posible que haya seres humanos y mujeres trabajando en estas condiciones”. Y peleé mucho para que esas condiciones mejoraran, y mejoraron. Eran condiciones ambientales, de ruido, polvo, baños para cambiarse, todas las condiciones pésimas, incluso una situación de acoso sexual gravísimo. Empiezo yo a tener una conversación con ellas, y me acerqué mucho a ellas, mucho. Empecé a infundirles como la seguridad de que la mujer tiene una ventaja sobre el hombre en las luchas sociales: cuando la mujer se decide, es más entregada. Entonces empecé a darles como mayor seguridad: venga, ustedes no están solas, vamos a trabajar, yo voy a estar con ustedes… Encontramos una fuerza grande”, rememora con alegría María Stella.

En el 2006, finalmente, y luego de varias reuniones, se logró la conformación de la seccional Barranquilla. En La Hoja fue anunciado así este suceso: “Recibamos a los compañeros de la Planta de Barranquilla con un caluroso aplauso, esta decisión nos muestra que unidos podemos crecer como organización, […] por lo tanto hoy podemos informar a todos los trabajadores la conformación de una nueva seccional en la ciudad de Barranquilla, la cual fue conformada los días 8, 9, y diez de junio de 2006”56.

Aunque nadie en Barranquilla tenía experiencia sindical, tenían de por medio la esperanza de lograr, con el acompañamiento constante de los directivos nacionales, mejores condiciones laborales y humanas para ellos. Además, los motivaban los cambios que estaba viviendo la empresa con la llegada de PMI, pues aunque en un principio creían que era para mejorar, lo cierto fue que empezó a reducirse su tiempo laboral como estacionales, y como se mencionó en líneas anteriores, muchos estaban siendo despedidos. 56 1/07/2006. La Hoja. Unidad y lucha de los trabajadores.

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Con la primera negociación del pliego, en 2006, se lograron importantes conquistas para estos trabajadores estacionales. Lo primero fue la nivelación salarial, porque como lo detalla Nelvis, pasaron de ganar un salario mínimo, a ganar aproximadamente un millón doscientos mil pesos. En adelante, se ha conseguido mejorar la situación de los estacionales en las negociaciones; hasta ahora se han conquistado alrededor de 20 puntos, en los que se incluyen auxilios escolares, alimentación, permanencia en el listado de antigüedad, entre otros: “Educación, porque también tenemos eso. Anteriormente una fiesta nunca fue para nosotros, y hoy en día, lo mínimo es que nosotros hacemos parte de todos los programas que tiene Coltabaco, pero gracias a nuestra Organización Sindical. Porque no vamos a decir que fue gracias a la empresa porque ha sido benévola con nosotros. No, gracias a la lucha que ha dado esta organización”, explica Nelvis.

Uno de los sucesos y grandes logros que recuerdan durante este proceso de conformación de la seccional y primera negociación, fue el reintegro de John Almanza Arjona, trabajador permanente que fomentó desde un inicio la Organización Sindical en Barranquilla, y quien fue despedido sin justa causa. “El compañero fue reintegrado nuevamente, y hoy ya tiene 30 años en la empresa. Empezó como mensajero, a él lo sacan de mensajería y lo mandan a planta. Y hoy hace un oficio como nosotros. Está en producto terminado. Él saca las cajas y los coloca en una zona de enfriamiento”, cuenta Nelvis. En un principio, la conformación del Sindicato estuvo concentrada en producción, con los estacionales, pero para la consolidación de esta seccional también fue importante, tiempo después, la afiliación y liderazgo de trabajadores del área de ventas. Alex Polo relata que en un principio había cierto rechazo, por temor a que estos trabajadores de ventas se quedaran con lo logrado; por eso había cierta estigmatización. Vladimir Forero, quien hacía parte de la junta directiva, fue quien comenzó a empaparlo del tema, y Alex por lo tanto empezó a asistir a algunas reuniones.

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En una de las elecciones de Junta lo invitaron a hacer parte, y efectivamente logró ingresar como vocal: “tocó trabajar duro, tocó demostrarles que estamos empapados de lo mismo, que somos de los mismos, que somos una misma Compañía, que somos los mismos trabajadores, que no somos algo aparte ni nada por el estilo, y gracias a Dios ya hemos logrado esa aceptación, que ya la gente incluso lo reconoce a uno, y ya habla bien del trabajo”, relata Alex. En ventas, cuenta Alex, tal vez por su nivel de preparación había mucha gente que también se sentía diferente, o como él los llama, “gente de la burocracia”; por eso mantenían distancia frente al Sindicato, pero la labor fue concientizar y adelantar una campaña de afiliación, para que estos trabajadores reconocieran sus propios derechos y los reclamaran.

Conformación de Asotacol Sintraintabaco tenía la decisión política de continuar organizando a todos los trabajadores que a nivel nacional tuvieran que ver con la cadena del tabaco. Se discutieron internamente varias posibilidades de crecimiento, entre ellas lógicamente, la de organizar a los cultivadores de tabaco, un sector muy importante en esta cadena, pero que jurídicamente no tenía posibilidades de representación, porque el tipo de relación contractual que los liga a los empresarios de las tabacaleras, es a través de contratos civiles o comerciales, más no contratos de trabajo. Esto, de entrada, los desliga de las posibilidades de presentar directamente como Organización Sindical un pliego de peticiones a la empresa. Conscientes de la difícil situación y la necesidad de organizarlos gremialmente para la defensa de sus intereses, se tomó la decisión de crear para ellos una organización independiente. Esta tarea fue bastante difícil, por las dificultades de comunicación, de infraestructura, las distancias para atender los contactos, las mismas condiciones materiales en que vive el campesino, su falta de recursos

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para el desplazamiento de sus veredas, y ante todo, los problemas de seguridad para los encargados por Sintraintabaco que debían desplazarse a las zonas. Pese a esas circunstancias adversas, se inició el trabajo aprovechando los contactos que se tenían en las zonas tabacaleras. Una ventaja para la labor fue que muchos de estos cultivadores no se identificaban con Fedetabaco, pues este recogía un impuesto del 2% sobre la venta del tabaco a las empresas, que no se invertía en ellos, dado que muchos eran aparceros. Debido a esta problemática que tanto afectaba a los cultivadores de la hoja del tabaco, y por iniciativa de las bases de los cultivadores, nació en Villanueva, Santander, el 27 de noviembre del 2006, la Asociación Nacional de Tabacaleros de Colombia- Asotacol. Esta se agrupaba en una Junta Directiva Nacional y diferentes seccionales a nivel nacional, como en Santander: la de Barichara, Los Santos y Villanueva. En el 2010 y con el apoyo del trabajador José Benítez, se logró desarrollar un trabajo organizativo en la Costa Atlántica, principalmente en la zona de los Montes de María, y es así como se crearon las seccionales de Asotacol en Ovejas, Sucre, en el Carmen de Bolívar y El Salado. Ya para el año 2017, se crean en el Huila las seccionales de Garzón, Algeciras y Campo Alegre. Todo esto en medio de un trabajo bastante difícil por ser zonas abandonadas por el Estado y muchas de ellas azotadas por la violencia paramilitar, como es el caso, principalmente, de los Montes de María. Así lo confirma John Jairo Arboleda, quien fue asignado por Sintraintabaco para realizar este trabajo: “El trabajo organizativo en estas regiones no es fácil y hay muchos factores que influyen en ello. Por ejemplo, estos municipios de la costa han sido azotados por la violencia y el campesinado vive entre la zozobra y la desesperanza por el abandono del Estado y la explotación de los empresarios tabacaleros; no tienen infraestructura para sacar sus productos de las veredas, no tienen carreteras y el agua escasea; sus viviendas no son las más adecuadas, muchas son en choza y en tierra, ahí deben convivir niños, ancia-

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010) nos, hasta con el perro y el gato; sus alimentos son escasos, y claro está, los acecha la desconfianza por todo extraño que llegue a sus territorios, porque en ellos han sufrido la agresión paramilitar. Sus rostros aún reflejan el horror de la guerra, y pervive el recuerdo de esas incursiones, cuando filaban a los pobladores para fusilarlos en presencia de sus hijos, esposas o madres. Era escalofriante cuando nos relataban sus historias, y al recordar cómo jugaban balón con las cabezas de los campesinos asesinados, ellos rompían en llanto”. Estas escenas se vivieron más que todo en El Salado, manifiesta John Jairo.

Los foros tabacaleros Como parte de las acciones de fortalecimiento y movilización, la Organización Sindical promovió dos importantes foros tabacaleros en el Congreso de la República. Bajo el lema “Quien genera la riqueza, merece bienestar social”, fue convocado el primer foro en el año 2005, en la Cámara de Representantes, a través del representante Wilson Borja. En este se buscó que todos los actores de la cadena tuvieran la oportunidad de expresar sus planteamientos sobre el presente y futuro de la Industria Tabacalera en Colombia. Además, participaron los alcaldes de San Gil, Capitanejo, Villanueva, Barichara, Los Santos, San José de Miranda, el Secretario de Agricultura del Huila y Santander.

Fotografía 24 – Foro tabacalero en el Congreso, 2005. Bogotá. Al frente (de izquierda a derecha), en el centro Wilson Borja (senador de la República por el Polo Democrático y convocante del foro), Jairo Andrade

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Fotografía 25

Del Gobierno nacional participaron los delegados del Ministerio de Protección Social, de Agricultura, de Industria y Cultura, de Vivienda y Desarrollo Social. También fueron invitadas las empresas tabacaleras, haciéndose presente Protabaco S.A. y la British American Tobacco; paradójicamente no se hizo presente la Philip Morris. Este foro fue fortalecido con la presencia de organizaciones sociales y sindicales como CUT, Sintraprotabaco, Fedetabaco, Cootracolta, Asociación de Pensionados, y cultivadores de tabaco de las regiones de Santander, Norte de Santander, Boyacá, Cundinamarca, Huila y Antioquia. Cuatro fueron los ejes temáticos del foro: el tabaco en la Industria Tabacalera; el tabaco en el agro colombiano; el tabaco como fuente de comercio y desarrollo; y posición de las compañías industriales del tabaco en Colombia. Se destacan como las conclusiones más importantes las siguientes: proponer que con aportes económicos de las empresas productoras de cigarrillos, exportadoras de tabaco, y el Gobierno nacional se cree el fondo para el diseño de planes de inversión, que permita sistemas de riego, construcción y mejora de la vivienda del cultivador, centros de educación, mejoramiento de carreteras, y ca-

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minos que permitan el transporte fácil y económico de los diversos productos agrícolas. Para asegurar esto, debía conformarse una comisión integrada por Gobierno, Industria, cultivadores y trabajadores encargada de estudiar y aplicar los planes de inversión. Igualmente, se le solicitó al Gobierno la creación del documento Compes, para el sector tabacalero y campesino. Otra conclusión fue la de exigir a las empresas subsidiar la construcción de caneyes para el secado del tabaco, y la construcción de bodegas para la clasificación y almacenamiento de los bultos de tabaco. Ante la firma de los Tratados de Libre Comercio, que de hecho rechazó el foro, se llamó al Gobierno nacional a proteger el cultivo y la producción nacional, para que con ello se protegieran los puestos de trabajo. Ante la presencia de las multinacionales del tabaco y los TLC, se exigió que se mantuviese el fomento del cultivo y compra del tabaco en Colombia; que se garantizaran créditos blandos al cultivador para poder acceder a insumos; que las compañías se comprometieran a no importar tabaco, para asegurar el empleo y el ingreso de las familias campesinas y cultivadoras de tabaco; desarrollar una política de concertación para los precios de la compra del tabaco, entre otros puntos no menos importantes. Este foro fue transmitido en vivo por televisión durante siete horas. El segundo Foro Tabacalero fue realizado en el 2010, convocado por el Senado de la República, en cabeza de la congresista Gloria Inés Ramírez. Este fue un poco más allá, pues cobijó a diversos sectores con presencia de inversión extranjera directa, como era el caso del sector minero-energético, el financiero, de salud, servicios públicos, alimentario, y evidentemente el tabacalero. Este foro tuvo importantes debates; fue una tribuna para la denuncia de los diferentes sectores que en él participaron, y los trabajadores tabacaleros, incluidos los cultivadores, reafirmaron la agenda de reivindicaciones que venían exigiendo desde el año 2005, agudizados con la presencia y mayor posicionamiento de las empresas multinacionales, los cambios

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tecnológicos, el desplazamiento de la mano de obra, los planes optativos para sacar el personal y los despidos. La lucha para este momento estaba centrada en el derecho al trabajo en condiciones justas y dignas, la defensa de la Convención Colectiva, la defensa de la Organización Sindical y la soberanía nacional.

Denuncias y Campamento Obrero y Popular Producto de la política de reestructuración, despidos y arreglos, Sintraintabaco se enfocó tanto en la consolidación y fortalecimiento interno, como en la denuncia y visibilización de su situación laboral por todos los medios posibles. Se fortalecieron las vías administrativas para la exigencia de los derechos. Por ejemplo, en 2008, el incumplimiento de la entrega de dotación de uniformes de trabajo por parte de la empresa, fue motivo de una demanda a PMI ante el Ministerio de Trabajo, con lo que se logró un acuerdo para que fueran entregados bonos en reemplazo de los uniformes. Sin embargo, nunca se dejó de lado la movilización como mecanismo propio del movimiento sindical. En el año 2010 también tuvo lugar un campamento de tres días continuos –8, 9 y 10 de septiembre– en la portería de la fábrica de Medellín, con la presencia de trabajadores a nivel nacional, como una respuesta a esta política de despidos, arreglos y principalmente a la exclusión y arremetida hacia los trabajadores estacionales. Allí también participaron estudiantes, diputados, concejales, y dirigentes de muchos otros sindicatos. “Lo primero que hacíamos era poner la olla y el fogón, o la hoguera; fue como muy simbólico, porque referenciaba lo que era la huelga. Este primer campamento en Medellín tuvo una extraordinaria participación y fue reconocido por el movimiento sindical y popular”, recuerda Reinaldo Medina.

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Fotografía 26 y 27 – Movilización en el Parque de la 93

Este mismo año se realizaron otros dos campamentos, esta vez en Bogotá y en San Gil. El de Bogotá fue realizado frente a las instalaciones de la presidencia de la Compañía, y participaron cultivadores y trabajadores de todas las seccionales. “Lo particular de Bogotá es que se hizo en el corazón de la oligarquía y del centro empresarial. La propia central dijo que eso era una aventura total. Que allá no se hacía eso, y que no nos iban a dejar una hora. Sin embargo montamos el campamento de dos días y la noche allá completa. Finalmente estuvimos dos días con el Ministe-

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rio Trabajo y con compromisos de revisar, cosa que nunca cumplieron. Ahí estuvimos acompañados por muchos cultivadores”, cuenta Reinaldo. El campamento en San Gil también fue durante dos días seguidos, debido a la situación de los trabajadores estacionales de esta región del país, y el inminente cierre de esta planta. En ese momento, se anunciaba la salida de estacionales, y los pocos que quedaron no estaban siendo llamados a laborar, ni se les presentaba ninguna solución. Pilar Bautista, como estacional, participó en cada uno de estos tres campamentos, que recibieron el nombre de “Campamento Obrero y Popular por el Derecho al Trabajo”. Así recuerda ella estos sucesos: “Fuimos a Medellín a un campamento y nos estuvimos unos días. Nos llovió, hubo muchas cosas, pero fue bonito porque al menos fuimos por allá, debido al posible cierre. Uno creía que llegaba, hacía su reunión y tal, uno se devolvía... pero la experiencia fue bonita porque yo nunca la había vivido... fuimos varios de acá, Barranquilla, Capitanejo, Barichara, Villanueva, y con los cosecheros que nos acompañaron, los cultivadores. Después fuimos a Bogotá, porque no querían nada con nosotros. Fue en el norte al frente de las instalaciones de Coltabaco... allá simbolizamos una cruz y nos crucificamos. Yo fui la primera, yo dije: “allá voy y si me toca, me toca”. Luego, cuando fue el campamento aquí [San Gil], fue en el puente Rojas Pinilla, ahí sobre la vía principal. Ahí hay un letrero donde dice “50 compañeros despedidos”, escrito en piedra”.

La Empresa estuvo reacia a negociar con la organización alguna salida para los estacionales. La idea era sacar el mayor número de trabajadores a nivel nacional, pero la organización siempre estuvo “dando la pelea”. Era difícil porque la modalidad de contratos de estos trabajadores era por obra o labor determinada a cuatro o máximo cinco meses que duraba la cosecha. La posición de la Empresa era que una vez terminaran sus contratos se rompía el vínculo jurídico contractual, y que la obligación no iba más allá de mantenerlos en un listado de espera para el llamado, dejando a varios entre diez o más años sin llamar.

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Todas las anteriores acciones finalmente permitieron que en diferentes procesos de negociación colectiva se lograra el reconocimiento de una indemnización convencional, de acuerdo al tiempo de servicio, para estos trabajadores, en su mayoría mujeres cabeza de familia, con una avanzada edad y sin posibilidades de alcanzar una pensión. Entre otras de las acciones de movilización emprendidas por la Organización Sindical, cabe recordar la visita realizada en el año 2010 a la portería de la fábrica de Medellín. Durante una hora los trabajadores, acompañados por la CUT y su comisión de solidaridad, permanecieron allí sin ingresar a laborar. Originó esta acción la cantidad de despidos que la empresa Philip Morris venía realizando a nivel nacional, principalmente en Medellín. Esta decisión causó varios debates al interior de la Organización, especialmente por el tipo de acción. Algunos en el Sindicato eran partidarios de mantener la protesta alrededor de los campamentos en la portería de la fábrica, mientras otros veían la necesidad de cambiar de táctica, en vista que la acción de la carpa, aunque importante, no aglutinaba a todo el personal de Coltabaco. “Aunque era importante como denuncia, pues era una actividad de acompañamiento del movimiento, alrededor de la comisión de solidaridad de la CUT, pero no golpeaba lo que más le duele al capital: la producción. Finalmente logramos unificar criterios entorno a las visitas en portería de fábrica, durante el ingreso a jornada laboral, principalmente en Medellín, por dos razones. La primera porque políticamente era más representativa en la medida que contaba con la participación directa de todos los trabajadores de Coltabaco, más el acompañamiento del movimiento sindical, y una segunda razón, porque se golpeaba la producción”, explica John Jairo Arboleda.

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Internacionalización del movimiento sindical y algunas diferencias Como iniciativa de Sintraintabaco, en el año 2006 y en medio de la ofensiva de la empresa, se constituyó un comité de sindicatos de multinacionales que hoy continúa vivo y con el acompañamiento de la Central Unitaria de Trabajadores - CUT. La Organización Sindical buscaba que se atendieran cuatro ejes frente a la presencia de las multinacionales en Colombia: investigación, movilización, solidaridad y comunicación. “Esto inicia con el auspicio y la dirección directa de Sintraintabaco. Después con otros. Pero eso hoy nos tiene un poco diferenciados, porque la organización los últimos años ha optado mayoritariamente por no participar en este espacio. Hay diferencias al interior de Sintraintabaco, algunos consideran que eso no tiene ningún efecto, y que más bien podría obedecer a algo más folclórico por el asunto de las chivas, y que de pronto no ha cumplido los otros ejes de trabajo”, manifiesta Reinaldo Medina. En la postura oficial del Sindicato, sin embargo, se argumentan detalladamente las razones por las cuales se tomó la decisión de no participar más en el espacio, tal y como estaba planteado. Veamos algunas: “[…] Esta actividad se ha repetido desde el año 2009, pero ha caído en un desgaste, por carecer de dinámicas políticas, organizativas y de innovación en nuevas y variadas formas de lucha, que tengan una real y efectiva repercusión en las políticas de las multinacionales, a tal punto que la discusión sobre su organización solo se limita a su recorrido y las empresas donde se haría la denuncia y no precisamente sobre los efectos que este evento le genera a las multinacionales, en el cual se invierte unos importantes recursos de los ya recortados ingresos de los sindicatos. […] Los balances que se han realizado desde el COSEM, sobre las actividades de las caravanas, solo se han referido a los aspectos organizativos, la participación y los costos, pero en los aspectos prácticos de afectación a los intereses de las multinacionales y de neutralización a sus políticas,

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El vaquero compra al indio (2005 – 2010) los resultados han sido muy pobres, por no decir que nulos, puesto que ni siquiera son considerados en los balances, y en las mismas caravanas se incrementa el consumo de los productos de las multinacionales, porque no hay una orientación y una concientización del papel político que se debe jugar, lo que demuestra que se nos convirtió más en una actividad costumbrista que de efectividad política y no se trata de hacer por hacer ni el gastar por gastar”.

Además de estas consideraciones, en el mismo documento la Organización Sindical elaboró un cuerpo de propuestas, entre las cuales detallamos las siguientes: 1. Previo a la conmemoración del día mundial contra las políticas de las multinacionales se realizarán a nivel nacional y en un mismo día, foros sobre las políticas de las multinacionales y el que hacer del movimiento frente a ellas. 2. Un día antes de la jornada, cada una de las subdirectivas de la CUT, convocará a los medios de comunicación a rueda de prensa y/o desayuno de trabajo, en el cual se entregará un documento de denuncia de los efectos devastadores de las políticas de las multinacionales en materia de derechos humanos, desempleo, tercerización y precarización del empleo en Colombia, entre otros y se invitará a la comunidad en general a no consumir durante el 22 de julio productos de las multinacionales. 3. El día 22 de julio se realizará una jornada de movilización en las porterías de cada una de las empresas, a la hora de ingreso del personal, dirigida y organizada por cada una de las organizaciones sindicales del frente de trabajo respectivo, que incluya el no ingreso de los trabajadores a laborar, mínimo durante media hora, en la cual se dará lectura al documento de denuncia y demás actividades contra las políticas de las multinacionales y se invitará a los trabajadores al no consumo de los productos de las multinacionales, mínimo durante ese día.

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4. Terminada esta jornada, los directivos de la CUT y de cada uno de los sindicatos, nos trasladaremos para las principales estaciones de trasporte masivo de cada una de las principales ciudades, en las cuales entregaremos la respetiva denuncia y se realizará perifoneo invitando a la comunidad al no consumo de los productos de las multinacionales. Estos planteamientos fueron recogidos por la CUT, sin embargo, las condiciones organizativas de la mayoría de sindicatos afiliados no han permitido que las propuestas sean desarrolladas en su totalidad, pese a la validez o vigencia de las mismas. Hacia el 2010 también se inició un trabajo internacional, y se crearon vínculos con trabajadores de PMI en otros países como Ecuador, Venezuela, Argentina y Brasil. La Organización Sindical participó en dos encuentros internacionales de tabacaleros, sin embargó, tampoco fue posible hallar un consenso frente a esta apuesta por diferentes visiones sobre cómo debía enfocarse tácticamente. En una tesis construida por la Organización Sindical sobre este tema, se manifestó que “la necesidad del trabajo internacional no va a ser el factor de diferencia, ahí todos muy seguramente estaremos de acuerdo, o sea que este no sería el tema de discusión, el tema de discusión a nuestro entender, son los métodos y estilos de trabajo que se tienen para desarrollar el trabajo internacional, en el cómo, el para qué y quién lo debe realizar (es el Sindicato o las fuerzas políticas)”. Así, quedaba claro pues que si hay algo que unifica es la necesidad de realizar un trabajo internacional para hacer frente a las políticas de las multinacionales, pero enfocado estratégicamente. Por eso, una apuesta importante de la Organización Sindical y sobre la cual hay algún consenso, es el llamado y la promoción de sindicatos con los trabajadores de las multinacionales a nivel internacional, o lo que han llamado Federaciones latinoamericanas de rama de industria, por ejemplo, la Federación por rama de la

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industria del tabaco. Esta apuesta empezó a pensarse en el 2010, producto de las políticas de las empresas multinacionales y las amenazas de los TLC. Como explica Guillermo Álvarez: “Encontramos más posibilidades de pronto en la legislación internacional. Algunos desarrollos se han dado pero muy escasos y muy pequeños. Por ejemplo, la posibilidad de una negociación para todos los trabajadores a nivel internacional de una multinacional, que sería lo ideal, pero ni siquiera a nivel regional, como Latinoamérica. Philip Morris tiene presencia en Venezuela, México, Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia, y cada uno se rige por Convenciones Colectivas diferentes. A pesar de esfuerzos por crear confederaciones a nivel internacional por rama de industria, se han dado algunos acuerdos en materia general de algunas cosas a nivel internacional. Pero en materia económica, reglamentaria y de salud no hay avance”.

Negociación de pliegos Con la compra de Coltabaco por PMI, la negociación colectiva de los Pliegos de Petición presentó algunos cambios notorios por las políticas de esta multinacional. Cabe recordar que la negociación colectiva del 2004, última con capital nacional, fue bastante agresiva pues Coltabaco buscaba entregar unas condiciones a PMI que permitieran, entre otras cosas, el recambio de personal a bajo costo.

Fotografía 28 - Mitin informativo a los trabajadores de Coltabaco sobre el estado de la negociación del Pliego de Peticiones 2011.

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En materia normativa uno de los cambios es que PMI es más práctica y menos conservadora de lo que era anteriormente Coltabaco. “En la parte económica, si bien tienen un mayor músculo, no es que nos regalen nada. Se ha mantenido en todas las negociaciones los contrapliegos queriendo arrebatar cosas a los trabajadores”, cuenta Reinaldo Medina. Con PMI también se han mejorado algunas reacciones frente a discusiones minúsculas, y ha sido más fácil tramitar aspectos como mejorar la redacción de la convención sin modificar lo sustancial; con Coltabaco esto no era posible. A pesar de todo esto, se mantienen esquemas antiguos y algunas dificultades en cuanto a la aplicación de la Convención. “La Coltabaco vieja, en su postura conservadora, respetaba mucho lo conversado. Con PMI esto es más difícil porque presenta un cambio constante en su personal de dirección; con esto ha cambiado el reglamento interno muchas veces. Para esta Compañía, todo trabajador, desde el presidente hasta el más humilde, después de tres años, comienza a ser ineficiente. Producto de esto, desde el 2005 para acá encontramos por ejemplo seis directores de recursos humanos, seis presidentes de la Compañía... Entonces esto genera unos cambios significativos. Con la anterior, que era conservadora manteniendo su gente, se respetaba la Convención porque estaban los mismos”. La Organización Sindical, por su parte, ha mantenido cosas muy claras. Antes de cada negociación se delimitan unos objetivos, que independientemente de la comisión nombrada por el Sindicato, son los que rigen todo el proceso. Son objetivos medibles, claros y precisos que evitan cualquier postura confusa o mediada por cuestiones personales. Entre esos objetivos está la no revisión de la Convención Colectiva por parte de la Empresa; los negociadores saben que las facultades que se les asignan son para mejorar, pero nunca para desmejorar, y por eso se ha logrado mantener una convención íntegra. Es por esto que en las negociaciones no se escuchan los contrapliegos presentados por la Compañía, o cuando se escuchan no se hacen

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propuestas referentes a estos, sino que se parte del pliego presentado por la Organización Sindical. Para el año 2006, con la primera negociación con PMI, se mantuvo en principio una línea beligerante en busca de arrebatar ciertas conquistas a los trabajadores. Para esta negociación, igual que la anterior en 2004, hubo contrapliego. En esta fue evidente su necesidad de modificar las jornadas laborales: “La jornada de trabajo para PMI y todas las compañías, es central porque para ellos es inaudito que sus máquinas, que son las que cuidan más que a los mismos trabajadores, estén paradas determinado tiempo. Para ellos, no solo PMI, sino para todos los empresarios del mundo, las máquinas deberían funcionar las 24 horas al día, los 365 días del año, para que les produzcan más. Entonces el tema del tiempo se ha debatido desde cuando la clase obrera peleó las ocho horas, que fue una conquista para la humanidad, no solo para los trabajadores afiliados, sino para toda la humanidad que tomó como referente esto. Entonces ellos expresan sus negociaciones a través de la jornada de trabajo”, explica Reinaldo. En La Voz del Pliego de ese año, Sintraintabaco motivó así a los trabajadores a rodear la negociación y defensa de la convención: “Nuestra lucha es justa, pues quien produce la riqueza merece bienestar social, nuestra convención es el resultado no solamente de algo que nos merecemos por razón de nuestro trabajo sino también por la lucha, la unidad y la movilización histórica de todos los trabajadores, esta es la razón para considerar inconcebible permitir que nos arrebaten cualquier punto de nuestra Convención Colectiva, por esto llamamos a todos los trabajadores a cerrar filas en torno a la Organización Sindical [...]”57. Los resultados de esta primera negociación de pliego con Philip Morris, fueron favorables. Llegaron a acuerdos importantes para estacionales que venían de Tabacos Rubios. La Organización Sindical consiguió el tiempo del almuerzo como parte de la jornada de trabajo; tabla de cierre con 57 1/03/2006. La voz del pliego. Unidos derrotaremos el contrapliego

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la salida de 20 o más trabajadores por proyectos; y pago de la prima de marzo desligada de la Asamblea de Accionistas. Para este año, como ya se mencionó, se logró el reintegro del trabajador Almanza en Barranquilla. Para la negociación del Pliego 2008, la empresa también presentó contrapliego, siendo nuevamente derrotado. Todos los objetivos de la Organización Sindical se consiguieron, incluyendo la incorporación de la prima móvil al salario. En materia de permisos, se lograron incorporar en la Convención Colectiva sesenta días de licencia para eventos sindicales a la seccional Barranquilla. Por otro lado, se incorporó también la póliza de seguro de vida para que todos los trabajadores con cobertura de 5 años reciban 10 mensualidades; de 5 a 10 años, 18 mensualidades; de 10 a 15 años, 20 mensualidades; de 15 a 20 años, 22 mensualidades; y más de 20 años, 24 mensualidades. Si ocurre una muerte por causa de un accidente de trabajo, la empresa debería conocer el doble del seguro de vida. Por su parte, en la negociación del 2010 se recuperó el tiempo de vigencia de la convención al primero de enero, pues había sido corrido por el laudo arbitral, constituido luego de la huelga de 1982, hasta el 24 de junio. En esta negociación, la Organización Sindical logró sacar adelante las orientaciones de la Asamblea Nacional de Delegados, como lo fueron: el arreglo por vía directa; incrementos por encima del IPC, y la no revisión de la Convención Colectiva. Este año, además, la Organización Sindical creció cualitativa y cuantitativamente. En cuanto a la negociación entre Sintraintabaco y Coltabaco en 2011, nuevamente la empresa presentó un contrapliego, pretendiendo arrebatar conquistas de la Convención Colectiva en materia de contratación, jornada de trabajo, becas, tabla de indemnización, vigencia, entre las más fundamentales.

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Con la participación y movilización de las bases, bajo la consigna de “no al contrapliego, sí a la huelga” y con la creación del fondo pre huelga, donde cada trabajador aportó voluntariamente $10.000, la Organización Sindical logró derrotar este contrapliego el último día de la etapa de prórroga, que en esta oportunidad fue acordada a cinco días. En esta negociación no solo se logró mantener, sino mejorar la Convención Colectiva en aspectos económicos y sociales, en especial becas y auxilios escolares para los trabajadores estacionales; el reconocimiento de la tabla de indemnización a un personal de manejo y confianza que estaba excluido de los beneficios convencionales, y el traslado de cinco trabajadores de San Gil para Medellín debido al cierre de esta seccional.

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Transformaciones en la industria y defensa del trabajo (2011-2018)

Capítulo 5

Transformaciones en la industria y defensa del trabajo (2011 - 2018)

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En 2010 fue elegido Juan Manuel Santos como Presidente de la República de Colombia. Este, quien fue ministro de Defensa durante el gobierno de Uribe, recibió las banderas de la denominada Seguridad Democrática y Confianza Inversionista del anterior Gobierno. La primera, la política de seguridad, tenía el objetivo de la lucha contra las guerrillas de las FARC y ELN, pero terminó generando grandes violaciones a los derechos humanos y persecución contra el movimiento social y opositores del Gobierno. La segunda política constaba de garantías jurídicas y tributarias a las multinacionales para su arribo al país, especialmente las empresas del sector minero energético.

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En este sentido el gobierno de Santos inició con la intención de una serie de reformas sociales que continuarían las apuestas del modelo neoliberal de las últimas décadas. Sin embargo, a raíz del descontento social, algunos sectores comenzaron a movilizarse, como es el caso del sector estudiantil con la reforma a la Ley 30 de 1992, que pretendía profundizar la relación mercantil de las instituciones de educación superior, en menoscabo de la universidad pública que ya se encontraba en déficit. De esta manera, en el 2011 se realizó uno de los paros más importantes en la historia por parte de los estudiantes, con grandes movilizaciones en los centros urbanos y la solidaridad de distintos sectores como el sindical. Para entonces Sintraintabaco expresó en La Hoja: “El movimiento Sindical y la clase obrera en general, tenemos la obligación moral de acompañar la lucha y la movilización de los estudiantes, pues ahí están nuestros hijos, nuestros hermanos o vecinos o sencillamente el hijo de un proletario, y pese a las amenazas de la Ministra de cancelar el semestre o judicializar las protestas, estas deberán ser cada día más contundentes y llevar a las calles a miles y miles de jóvenes y a la comunidad inconforme”58.

En el año 2012 entró en vigencia el TLC con Estados Unidos, el cual tenía el supuesto para el sector tabacalero de consolidar y mejorar el acceso del tabaco y sus productos hacia Estados Unidos. En contraste con lo que se vendía y auguraba como beneficios de este Tratado, el Sindicato llamó la atención sobre las afectaciones que se vendrían con su firma, teniendo en cuenta que los productores en esta potencia reciben subsidios del Estado, haciéndoles más baratos sus costos de producción; sumado esto al atraso tecnológico en nuestros campos con respecto al desarrollo tecnológico de los Estados Unidos, entre otros factores, crearían una competencia desigual, y el tabaco colombiano no tendría el acceso a estos mercados. Por el contrario podría causar, por los altos costos de producción, un desestimulo al cultivo del tabaco en Colombia, como efectivamente ha venido ocurriendo en los últimos años. 58 1/11/2011. La Hoja. Reforma educativa: Otra cara neoliberal de Santos.

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El gobierno de Santos comenzó a tener matices en sus apuestas, mostrando diferencias con el anterior gobierno, principalmente con respecto a la solución política del conflicto armado. Este asunto comenzó a dirimirse con la discusión y aprobación de Ley 1448 del 2011, conocida como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la cual reconoce a las víctimas del conflicto armado y por ende al conflicto mismo, el cual su antecesor con la política de Seguridad Democrática negó siempre. De esta manera el país conoció, en agosto de 2012, que el Gobierno había decidido entablar un diálogo de paz con la guerrilla de las FARC. La apuesta fue hacerlo en medio del conflicto, sin cese al fuego, y a partir de una agenda en la que se abordarían cinco puntos: el problema agrario, la participación política, las víctimas, el narcotráfico, el fin del conflicto y la implementación del acuerdo.

“Llegaron las multinacionales y absorbieron el mercado” La venta de Protabaco a PMI resultó fallida tras desistir por una serie de observaciones y condiciones que impuso la Superintendencia de Industria y Comercio -SIC- para esta transacción. Una de las razones que enunció la SIC para que esta no se llevara a cabo fue su preocupación sobre las condiciones que Protabaco y Coltabaco-PMI impondrían a los cultivadores, en específico con “cláusulas contractuales que estas compañías imponen a los agricultores de tabaco, las cuales exigen aceptar contratos de financiación y prohíben a los agricultores sembrar otros productos”59. De igual manera también se enunciaron preocupaciones por el aumento de los valores en los cigarrillos, por las cláusulas de exclusividad entre la Compañía y distribuidores, entre otras. En últimas, la SIC no autorizó la venta a PMI porque se crearía un monopolio que al no tener competencia impondría dóciles condiciones a cultivadores y consumidores. 59 La Fusión BAT\Protabaco: Efectos Unilaterales, Colusión y Oligopolios Multimercados, Foco económico, David Harbord y Álvaro Riascos

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Tras la venta fallida, fueron meses de incertidumbre para los trabajadores. Protabaco se encontraba en una situación de contrastes y cambios. A partir del año 2004 había comenzado a exportar cigarrillos a Estados Unidos. Esas marcas de cigarrillos tuvieron acogida en el mercado norteamericano, lo que le generó buenas utilidades a la Compañía, logrando crecer considerablemente en infraestructura y en otros mercados internacionales como Venezuela, Ecuador, Perú, e incluso las Antillas Holandesas, esto a pesar de las políticas antitabaco internacionales, y la llegada de PMI al país. Sobre este momento recuerda Gilberto Montaño, miembro de la junta directiva de Sintraprotabaco, que “empezaron a hacer unos movimientos a nivel de mercado de fluctuación del precio del cigarrillo, la venta en la calle, que ya no hizo rentable para esta empresa seguir en el negocio, por lo menos seguir solo en el mercado como tal. Entonces primero buscó alianzas, hacer alianzas con otras empresas, y en vista de que ya no pudo o no resultó ninguna alianza, entonces decidió ponerse a la venta en el mercado”. De esta manera en octubre de 2011, BAT anunció la compra de Protabaco por el mismo valor que en su momento había ofrecido PMI, 452 millones de dólares. Ese mismo año, BAT asumió la dirección de la empresa. Desde antes de su llegada a Colombia esta multinacional tenía definida su estrategia para obtener más ganancias a menos costos. Fue así que inició con una serie de medidas que afectaban directamente a los trabajadores y a las organizaciones sindicales. Por ejemplo, tal como lo hizo Philip Morris, empezó a ofrecer planes de arreglos y a quienes no se acogían, el despido. Esta arremetida pretendía terminar la producción de cigarrillos en Colombia y traerla de Chile. En últimas la British American compró fue el mercado. En esta trampa e ilusionados por unos pesos, cayeron muchos de los trabajadores, entre ellos algunos directivos como el presidente de Sintraprotabaco, facilitando de esta forma la salida de más de 700 trabajadores.

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A partir de este momento empezaron a afiliarse al Sindicato de Industria nuevos trabajadores. Es el caso de José Cañón, quien comenzó a hacer parte de Sintraintabaco al ver la arremetida que trajo contra los trabajadores la BAT. “El 14 de diciembre del mismo año [2011], la empresa hizo unos ofrecimientos económicos a los trabajadores que llevaban suficiente tiempo dentro de la Compañía. Realmente en ese 14 de diciembre se comenzó digamos a extinguirse la gente de lo que fue Protabaco, porque se fueron aproximadamente un centenar de personas, entre 80 y 100 personas. Mirábamos con gran preocupación que la empresa no había comprado a Protabaco para producir, sino que había comprado realmente era el mercado de los cigarrillos que fabricaba Protabaco, para ellos crecer en su mercado, porque si bien es cierto British American Tobacco tendría por ahí una participación de un 20%, 25% en el mercado en Colombia, con las marcas que tenía en su momento, como era el Kool, el Belmont… pero entonces la participación en el país no era considerable”, relata Cañón.

Motivados por el quehacer de Sintraintabaco, varias acciones se hicieron conjuntamente entre las organizaciones sindicales, principalmente aquellas que conducían a la resistencia de los pocos que quedaban dando la pelea, entre ellos algunos compañeros con fuero sindical, porque como ya se mencionó, varios arreglaron, y los pocos trabajadores que quedaban se resistían a perder sus empleos. Así, entre denuncias, movilizaciones, acciones administrativas y jurídicas se logró alargar un conflicto que inició en el año 2012 y que a la fecha aún continúa. Esto, aunque con muy pocos trabajadores, pues de todos solo doce continúan dando la pelea por el derecho al trabajo en condiciones dignas y justas. En conclusión, con este frente de trabajo podemos decir que la British American Tobacco llegó a Colombia a generar desempleo, hambre y miseria, porque muchas de las familias que dependían de esta empresa, se encuentran en condiciones económicas y sociales bastante difíciles. Con esta venta, además, se vino una serie de cambios que

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afectaron, no solo a los trabajadores, sino también a los cultivadores del tabaco, paradójicamente una de las razones por las que anteriormente la SIC condicionó la venta a PMI. Según Sintraprotabaco, eran casi siete mil familias que vivían del cultivo de tabaco, en zonas de Santander, como García Rovira, San Gil, Capitanejo y también en el departamento del Huila. Cuando la empresa era de capital nacional, había una relación cercana entre los campesinos y la empresa que estaba dada por la tecnificación del cultivo y también en el proceso de la compra. La planta de procesamiento de tabaco en San Gil era una de las más importantes de Latinoamérica en materia de tecnología. Allí se compraba el tabaco a los cultivadores y se les brindaba asistencia técnica. En palabras de Gilberto Montaño, “el campesino no tenía que bregar con su tabaco, llevarlo a los centros de acopio, sino que llegaban con sus técnicos y les compraba”. La empresa por su parte anunció que habían acordado con el Ministerio de Agricultura fomentar el cultivo del tabaco, y que continuarían trayendo tecnología de punta para la planta de Bogotá. Sin embargo, su política de despidos apuntaba a cerrar la fábrica de Bosa y con nuevas exigencias comenzaron a desincentivar el cultivo y producción de tabaco. Al respecto Montaño comenta: “Había una relación muy cercana, la gente cultivaba para venderle a Protabaco, porque resultaba siendo negocio para ellos, pero con la llegada de la BAT les empezaron a hacer una serie de exigencias a los campesinos, a solicitarles que cada cultivador debería tener su horno de secado, que el tabaco debía ser de determinadas condiciones, que en ciertas regiones el tabaco negro ya no se compraba, porque ellos no trabajaban con tabaco negro. Esta empresa es global, y tiene unos precios internacionales. Es decir, compran tabaco en Brasil o en África, y como tienen un precio y una calidad internacional, argumentan que el que se cultiva acá no es bueno para ellos. Por eso empezaron a desincentivar el cultivo”.

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En la fábrica de Bosa, donde se hacía el procesamiento del tabaco y el empaque del producto, trabajaban alrededor de mil personas. 11 meses después de los primeros despidos, comenzaron a ofrecer arreglos y sacaron 76 trabajadores de esta fábrica. “Ellos nos crearon falsas expectativas, que esa gente que el 14 de diciembre se iba era como para refrescar y que los que quedábamos dentro de la Compañía realmente íbamos a ser el futuro de esta empresa en Colombia, en la producción de cigarrillos, y que íbamos a mejorar en calidad del producto como tal, y en calidad de vida como trabajadores. Pero eso fue una gran mentira porque posteriormente en el 2012, si no estoy mal el 30 de agosto del 2012, la empresa nuevamente le puso a los trabajadores unos paquetes económicos, no con grandes sumas de dinero, pero sí casi que presionados porque dijeron que si no aceptaban esa oportunidad económica que la empresa les estaba brindando, que eso era un dinero muy bueno para que invirtieran, para que crearan industria, su propio negocio, que trabajaran para ellos, que entonces iban a perder una gran oportunidad. Algunos compañeros que salieron tienen trabajo, pero ya en unas condiciones muy diferentes a las que de pronto nosotros teníamos y tenemos, nosotros que no accedimos a esos arreglos, las tenemos dentro de la Compañía, y por tal razón es que muchos compañeros están en nada, están fregados. Algunos ya, después de los 30 o 35 años son viejos para trabajar, y para pensionarse pues obviamente muy jóvenes, porque toca esperar 57 años las mujeres, o 62 años los hombres en este momento”, relata José Cañón.

Se profundiza la crisis interna A partir de 2012 se profundizaron las diferencias entre los dos sectores del Sindicato, a raíz de la estrategia que usó Coltabaco durante las negociaciones de Pliego, para disuadir a las partes con la idea de que existían dos líneas dentro del Sindicato, una dura y una blanda. Con esto consiguió que una señalara a la otra de ser la blanda, y que se iniciara una puja relacionada con la participación de los sectores en los escenarios de representación, y en cada

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una de las Seccionales. “Teníamos que ser más inteligentes y no dejarnos dividir, pero no lo logramos. Nos dejamos dividir. La pugna se encarnizó más al escucharse que supuestamente había un sector más fuerte que el otro, por la correlación de fuerzas, y hubo hechos dañinos”, admite John Jairo Arboleda.

Crisis en San Gil En el año 2011 se realizó una asamblea para elegir nueva junta y delegados a la asamblea nacional. Recientemente habían ingresado nuevas personas que se proyectaban como líderes de la Seccional San Gil. Durante la asamblea participaron personas que no estaban relacionadas con la industria tabacalera y agricultores, en favor de un sector. “La asamblea estaba citada para las 9:00 a.m. Una vez llegamos a la Asamblea nos encontramos con la sorpresa que ya se había iniciado, el informe iba como por la mitad y entonces yo solicité la palabra para que me aclararan por qué la asamblea había empezado antes de la hora, y que me verificaran el orden del día y el quorum de la misma. Ahí se armó la de Troya, los compañeros que estaban al frente del desarrollo de la asamblea se enojaron muchísimo, que porque íbamos a sabotear la asamblea. Allí estaba el Presidente nacional, que para la época era John Jairo Arboleda, y esos compañeros no lo dejaban hablar y querían pasar por encima de él. El motivo del enojo era porque se inició la asamblea sin el quorum estatutario y con unos afiliados nuevos que ya habían aprobado, pero no eran trabajadores de las empresas sino cultivadores de tabaco, algunos otros ni siquiera eran cultivadores, el afán de hacerlo así era para poder elegir los delegados y la junta con unas mayorías que no eran. Al final vino la discusión y se disolvió la asamblea, tocó programarla para otro día pero ya con las garantías para todos los sectores”, rememora Gustavo Gómez, quien para entonces era el presidente de la Seccional San Gil.

Crisis en Bogotá En el año 2012, a partir de la citación a una asamblea para analizar la difícil situación de los trabajadores tabacaleros

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y la presentación del pliego de peticiones del siguiente año, se tomó además de manera improcedente la decisión de revocar el mandato a tres miembros de la Junta Directiva Seccional Bogotá y como delegados a la Asamblea Nacional de Delegados. Los afectados con la decisión llevaron a cabo acciones legales por la revocatoria del mandato y de esta manera presentaron una acción de tutela por parte de Luis Alberto Milanés, Omar Monroy y Edward Rojas contra el Sindicato seccional Bogotá, por violación al derecho a la igualdad, al debido proceso, a la libertad de asociación sindical y participación política ciudadana. Este hecho trajo muchas discusiones y desacuerdos en la Seccional y a nivel nacional, que traumatizaron el funcionamiento de la Organización Sindical y que solo vino a superarse con el desenlace jurídico. El resultado fue un fallo favorable para estos tres miembros por parte del juzgado 32 penal municipal de Bogotá, el cual resolvió tutelar los derechos por violación al derecho de asociación y porque esta revocatoria podría conducir a sus despidos. Posteriormente estos trabajadores fueron reincorporados a los cargos de junta directiva y delegados, con previo acuerdo de la Junta Directiva Nacional para no presentar recursos de apelación y dar por finalizado este conflicto entre los sectores del Sindicato.

Crisis en Junta Directiva Nacional De estos espacios regionales, la crisis escaló al escenario nacional en la elección de la directiva a finales de 2012. En esta ocasión, las fuerzas al interior de la Organización Sindical quedaron con igual número de miembros en la junta, es decir, cinco y cinco para cada una. Al quedar empatados, comenzó la discusión sobre quiénes ocuparían los cargos y el resultado fue que no existía un consenso. Normalmente la Asamblea Nacional de Delegados –AND- es el espacio organizativo en donde se elige la junta directiva, pero además también se da la aprobación

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del Pliego de Peticiones y la elección de los negociadores y asesores del Pliego de Peticiones. Durante la semana en que se desarrolló la AND, el conflicto se mantuvo, de esta manera se convocó a la junta directiva y no fue posible llegar a un acuerdo. Para este momento se activaron las normas jurídicas que llegaron con el desenlace del conflicto: si la junta directiva no se registra a los cinco días de elegida, automáticamente se prorroga el período de la junta anterior, porque no hay junta directiva registrada. Por eso esta vez, al no existir acuerdo al quinto día a las 5pm, continuó la junta directiva anterior. Esto implicó, evidentemente, que no se registró la junta recién electa porque no se hizo la respectiva asignación de cargos, y la negociación del Pliego de 2013 se realizó en medio de esa división. A pesar de esto se lograron importantes acuerdos en la misma. Así cuenta John Jairo Arboleda, quien entonces era presidente nacional, la resolución de este conflicto: “La organización venia pasando por momentos bastantes difíciles de unidad a nivel nacional. Ya se habían presentado varias situaciones, como era el caso de San Gil y Bogotá. Todo pasaba por una pugna interna por las correlaciones de fuerzas, lo que originó varios actos en contra de la organización y este momento no fue la excepción, agravado con el desafortunado cinco - cinco que no daba margen de decisión. La salida fue prorrogar el mandato de la junta directiva saliente. Como era un empate, no había forma de decidir. Uno de los sectores presionaba al otro para que, a pesar de haberse vencido el plazo normativo para el registro ante el Mintrabajo, pasara una carta notificando esta elección e informando que posteriormente se haría llegar la papelería con la respectiva asignación de cargos. Proceder así era dejar en un limbo jurídico la Junta Directiva, porque se iría a acreditar el registro posterior a los cinco días, y como había en medio la presentación y negociación de un Pliego de Peticiones, quedaríamos sin Representante Legal para asumir los actos jurídicos correspondientes, y quedaba en entre dicho las tareas del pliego, el futuro de los trabajadores y sus familias.

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Transformaciones en la industria y defensa del trabajo (2011-2018) Como Presidente me reuní con los demás compañeros y tomamos la decisión de no notificar y apostarle a la prórroga de la anterior junta, pues eso nos daba piso legal para actuar jurídicamente, y después resolveríamos lo de esa nueva junta. Consideramos que era el proceder más responsable con los trabajadores y sus familias. Esta decisión originó la reacción del otro sector, quien en pleno conflicto de pliego interpuso una tutela solicitando incluso al juez algo insólito: que destituyera al actual presidente, algo que no es facultativo del juez sino que es propio de la autonomía sindical como resultado de la gobernabilidad que se da en los estatutos. Finalmente los jueces le dieron la razón a la Organización Sindical, que fue la entutelada, porque los estatutos indicaban los pasos que había que cumplir para tener validez la junta. No es el acto solamente de la elección, son los actos jurídicos complementarios que la ley exige, como el registro, y los estatutos decían en qué momento actuaba la junta directiva nombrada a partir del registro, y como no se registró, no podía actuar. Era una situación difícil, incluso vinieron comportamientos de señalamientos como denominarnos que éramos de derecha y nos seguían llamando así porque no actuamos como ellos querían... decían, incluso, que íbamos a actuar en favor de la empresa... digamos que lo importante de todo esto fue que los jueces nos dieron la razón, la Organización tuvo piso jurídico y legal para actuar y se logró negociar un buen pliego”.

Este problema se da porque en los últimos años uno de los sectores había tenido las mayorías, y así conseguían nombrar presidente, secretario, los cargos más importantes sobre todo de la directiva nacional, y esa misma mayoría entonces elegía negociadores para un pliego y definía las políticas del accionar de la Organización. Después de esto, el Sindicato decidió modificar sus Estatutos, para que la Junta Directiva estuviese conformada por 11 miembros y así evitar nuevamente empates de este tipo. Finalmente, reflexiona John Jairo: “Ambos [sectores] tenían tácticas diferentes para enfrentar el problema. Combinamos de pronto la denuncia y la movilización, también con el quehacer político. La diferencia se marcó en la táctica, esto lo sabía la empresa y leyó que había dos grupos y ahí

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jugó partido, a lo mejor intencionalmente cuando manifestó que había dos líneas, una dura y otra más suave. Esto fue lo que en parte agudizó las diferencias, porque los otros compañeros se comieron el cuento que en verdad ellos eran la línea dura. Pero era que los dos venían en una confrontación desde rato atrás por hechos que se presentaron internamente”. La situación interna de Sintraintabaco afrontaba momentos difíciles. Las discusiones pasaban por si las diferencias eran personales, esto por los ataques y señalamientos que se hacían, tanto públicos como escritos, o eran diferencias políticas e ideológicas. Esta reflexión se llevó al seno de la XLIII Asamblea Nacional de Delegados de Sintraintabaco, donde se logró hacer un análisis de las similitudes y diferencias de cada uno de los sectores del Sindicato. Con respecto a las diferencias, ubicaron los siguientes elementos sobre los cuales no se compartía la misma postura o visión: • Estructura sindical. • Proliferación de organizaciones sindicales. • La renovación sindical. • El manejo y administración de las sedes, utilización de las estructuras sindicales para fines personales, de grupos, etc. • Amparos forales, (Sintraintabaco, Protabaco, Asotraciga). • El fuero sindical, interpretación de este y su papel político de clase. • El acatamiento a las políticas institucionales y definidas colectivamente. • Trabajo internacional: el cómo y el para qué. • Métodos y estilos de trabajo en el tratamiento de situaciones internas y externas.

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• Toma del poder y alternativas democráticas: concepto del poder, movimientos sociales, partidos políticos, gobiernos democráticos. • Tácticas y estrategias para enfrentar las políticas patronales y gubernamentales. • El capital monopolista de Estado y las multinacionales. También enunciaron en lo que coincidían ambos sectores del Sindicato. En ese sentido expusieron que compartían ideas con respecto a: 1°) La caracterización del imperialismo como un sistema oprobioso que esclaviza a la humanidad y atenta contra la dignidad del ser humano, al negarle sus mínimos derechos fundamentales para una vida digna, como son: los derechos laborales, pensionales, económicos, políticos, sociales y hasta morales. 2º) La caracterización de la crisis del sistema capitalista y el derrumbe de sus maniobras para contener su crisis, cercenando los derechos de los pueblos, tanto en Europa como en los mismos EEUU, que tienden a agudizarse por la misma pugna imperialista por el control de los mercados y el sometimiento de unas potencias a otras por un lado, pero por otro, por las contundencias de las movilizaciones que las masas populares han desarrollado en contra de la crisis, contra el modelo neoliberal y sus efectos y el grito unánime en todo el mundo de la necesidad de cambios democráticos que favorezcan al pueblo. 3º) La necesidad de globalizar la lucha ante la globalización de los mercados, la lucha internacional por procesos de cambios democráticos populares que nos permita derrotar el modelo neoliberal, para ello, respaldamos los procesos que en este sentido se vienen dando, con sus respectivas diferencias claro está, en Venezuela, Ecuador, Bolivia, y Argentina, principalmente y en otra medida los de Brasil, Uruguay y Nicaragua. En este mismo sentido respaldamos el proceso

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cubano y su lucha digna por la liberación del yugo imperialista. 4º) Todos estos procesos los respaldamos y saludamos con sentido solidario de clase, pero igualmente llamamos la atención en que estos son procesos en construcción, con reformas y avances progresistas que ayudan a organizar y a generar conciencia al pueblo dentro de los cambios progresistas, en marcha al socialismo. 5º) Reivindicamos todo nuestro respaldo a las luchas de los pueblos contra la invasión militar imperialista, contra el asesinato de los pueblos, la violación de los derechos humanos y el saqueo de los recursos naturales, por el respeto a la auto determinación de los pueblos. De ahí que todas las luchas que se desarrollen en este sentido y que estén en la búsqueda de reconquistar para los trabajadores sus derechos laborales, políticos y civiles gozan de todo nuestro respaldo.

En el marco nacional: 6º) Nos identifica la caracterización del régimen, como guerrerista, militarista, violador de los derechos humanos y su carácter sanguinario contra el pueblo, pero muy particular contra los trabajadores sindicalizados y sus dirigentes, sobre todo de la CUT, que ha colocado más de 3000 muertos en esta lucha por la paz, la democracia y el socialismo. 7º) La necesidad de mantener la lucha por la construcción de un Gobierno democrático en marcha al socialismo. 8º) La caracterización del gobierno del Sr Juan Manuel Santos, de ser continuista, neoliberal y violador de los derechos humanos. 9º) Este Gobierno no solo es continuista, también es un Gobierno entreguista, no solo al imperialismo norteamericano, sino a los imperios europeos y asiáticos. Es evidente la entrega a través de la firma de los TLC

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con estos imperios, que traen para la economía nacional, principalmente, para el agro colombiano, el campesinado y los trabajadores colombianos. 10º) El rechazo a sus políticas neoliberales y privatizadoras, como: la educación pública, el régimen pensional y laboral, entre otras. 11º) El rechazo a sus políticas reformistas antipopulares, para darle paso al favorecimiento de la inversión extranjera a las multinacionales con su saqueo a los recursos naturales y económicos, a más de la violación a los derechos laborales de los trabajadores. 12º) La lucha por la paz, la salida negociada al conflicto social y armado que vive el país. 13º) La caracterización de las multinacionales como engendros económicos y comerciales internacionales, que con la complacencia del Gobierno saquean nuestros recursos y violan los derechos laborales y sociales de los trabajadores. 14º) Nos unifica la lucha por la conquista de un Gobierno democrático, a partir de la construcción de una organización social del pueblo, con amplio contenido social y respaldo de masas, en este sentido el trabajo por la unidad del movimiento, que nos permita avanzar en un plan organizativo, táctico y estratégico hacia una alternativa como esta. 15º) El combate al sistema capitalista y su modelo neoliberal, con su carga de privatizaciones y violación a los derechos del pueblo. 16º) Rechazamos las políticas tendientes a reprimir las protestas ciudadanas contra la crisis capitalista, los TLC, y todas aquellas medidas de corte represivo impuestas desde las políticas gubernamentales. 17º) Nos unifica igualmente la necesidad de organizar a las masas para la movilización, la lucha y combate contra esas políticas de corte represivas, aprovechan-

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do las condiciones y los aires de movilización a nivel internacional y nacionalmente, como las que vienen dando los movimientos estudiantiles, los estatales, los movimientos sociales, como, la Marcha Patriótica, la Minga Indígena, el PDA y otros de denuncia internacional como el Tribunal de los Pueblos. 18º) El trabajo por aportar en la unificación de las luchas latinoamericanas para enfrentar el imperialismo, fortaleciendo alternativas democráticas y diferentes a las del TLC que brinda el sistema, como el Alba, la Celac, a más del estímulo a la movilización. 19º) Nos unifica el trabajo por la preparación del VI congreso de la CUT y su realización en lo posible, antes de la realización de la elección del comité ejecutivo de la Central. 20º) El trabajar por una reforma estatutaria de la central, más democrática y que brinde garantías de participación a las Organizaciones minoritarias. 21º) El rechazo a los acuerdos burocráticos, a los comportamientos corruptos, a los intereses grupistas, y partidistas de cualquier índole, alejados de los valores y principios clasistas que nos deben inspirar y que en nada favorezcan los derechos de los trabajadores y que atentan contra la estructura y la unidad de la clase. 22º) Respaldamos y continuamos acogiendo la plataforma de lucha de la CUT y sus decisiones, principalmente las que fueron de aprobación unánime en el V congreso, para esto, debemos estudiarlas, retomarlas y ajustarnos a ellas, en las políticas que no hayamos actualizado. 23º) La necesidad de la movilización por parte de los trabajadores, exigiendo a la CUT su convocatoria, contra las políticas antiobreras del Gobierno y los patronos y por sus reivindicaciones políticas, económicas y sociales.

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24º) Nos unifica la lucha por la politización de la clase obrera, los dirigentes, para combatir su cooptación por parte del capital para sus políticas corporativas. Dentro de esto, debemos desarrollar una lucha frontal contra la venta de fueros y su corrupta manipulación de quienes en él se amparan para oscuras prácticas y zanganerías que se alejan de los principios de clase. 25º) La denuncia contra las políticas de las multinacionales PMI y BAT. 26º) La preparación del pliego unificado en Protabaco. 27º) impulsar reuniones con la izquierda para unificar criterios para desarrollar el VI congreso de la CUT. 28º) El estudio de algunos términos o categorías filosóficas. El objetivo de este ejercicio fue que la organización centrara su discusión en el quehacer político y en las diferencias ideológicas, con el fin de poder enrutar la discusión y darle salida a las diferencias con altura y respeto por las ideas del otro. “Con esta agenda se pretendía darle sentido a las diferencias, que no son malas, por el contrario donde hay diferencias, donde hay crítica y autocrítica las organizaciones ganan y el nivel político e ideológico de los dirigentes crece. Pero como algunos compañeros partían de hacer una oposición desde el señalamiento sesgado e infundado, sobre el desprestigio mal intencionado a los individuos, y como se mezclaban las diferencias personales con las políticas, se perdía el objetivo y solo contribuía al desgaste institucional; era sacar una discusión del plano personal al político, que le permitiera a la Organización Sindical en medio de las diferencias, avanzar y unificar criterios de lucha para enfrentar la arremetida de los despidos por parte de la patronal”, manifiesta John Jairo Arboleda.

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Reforma de estatutos del sindicato Como se decía anteriormente, después de la crisis interna, una de las resoluciones y reflexiones que le quedaron a la Organización Sindical fue la necesidad de reformar sus estatutos de manera que favoreciera el debate de ideas y no el inmovilismo a raíz de las diferencias entre los sectores de la Organización Sindical. Los principales cambios que trajo esta reforma fueron: periodo a dos años de las juntas directivas; aumento en el número de delegados; la junta directiva nacional va con voz y voto a las asambleas nacionales, y a 11 se elevaron los miembros de las juntas directivas. Estos cambios se realizaron en la XLVIII AND llevada a cabo del 20 al 25 de abril de 2015 en Barranquilla, con el fin de buscar blindar el futuro y la estabilidad de la Organización Sindical.

Continuaron los despidos En el año 2010 durante una sesión ordinaria en el Concejo de Medellín, el concejal por el Polo Democrático, Carlos Alberto Ballesteros Barón, hizo la lectura de un comunicado del Sindicato que exponía la situación de despedidos, y la calificó de “muy preocupante, teniendo en cuenta el alto índice de desempleo en Colombia”. Este comunicado hace un balance general de los primeros cinco años de la PMI y de sus políticas antiobreras, de esta manera expone: “Philip Morris la tabacalera más grande del mundo continúa desarrollando una política antisindical y antiobrera, al emprender una nueva masacre laboral despidiendo injustamente en las dos últimas semanas a 25 trabajadores, sumando en el año 80 despidos de trabajadores con amplia antigüedad y muchos con problemas de salud. Ha desarrollado el más cruel acoso laboral al imponer extenuantes jornadas y oficios polivalentes que le han permitido prescindir en sus cinco años de presencia en Colombia, de 500 trabajadores en total, con lo cual demuestra la falacia de que los capitales foráneos crean empleo y desarrollo, al contrario, se evidencia que solo les interesa el saqueo de nuestros recursos y la explotación de nuestra mano de obra, así sea violentando la ley y la Constitución Política de Colombia y las convenciones colectivas”60. 60 Acta 412, sesión ordinaria, abril 14 de 2010, concejo de Medellín.

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Este panorama expuesto continuó durante los siguientes años con la política de despidos, de la mano de la sobrecarga y la explotación laboral. En el año 2012 el Sindicato mantuvo su movilización mediante protestas en portería de varias horas, para rechazar esta política de despidos y arreglos de la PMI. La denuncia de estos hechos también se elevó a instancias internacionales como lo fueron la OIT y el Congreso de los Estados Unidos, a través del Partido Demócrata. Esta situación de despidos que se agravó para esta época, era parte del proyecto de reestructuración, pero también tenía el objetivo de despedir en Coltabaco a todo trabajador que se pronunciara a favor de unas condiciones dignas de trabajo, según el Sindicato, “bien sea porque reclamen por las sobrecargas de trabajo y el estrés que esto les produce, o porque informen del acoso laboral del que son víctimas…”61. En este sentido el Sindicato hizo un llamado en su órgano informativo La Hoja durante este año, para hacer las denuncias correspondientes de acoso y no recurrir al “Compliance”, una oficina creada en la empresa para, en teoría, investigar las denuncias que los trabajadores consideraran llevar ahí. Los afectados por esta situación fueron en casi todas las áreas. En ventas por ejemplo, este año se denunció sobre “MAP [metas] imposibles de cumplir, acoso laboral por doquier, más de 20 despidos, renuncias presionadas, jornadas extenuantes, sobrecarga laboral, situaciones de inseguridad”. En el caso de los trabajadores contratados por SERDAN, empresa de subcontratación o tercerización, además de la situación anteriormente descrita, se les desconocían los derechos de estos trabajadores. “Son sometidos a constantes cambios en su contrato de trabajo, desmejorándoles sus condiciones salariales y contractuales mediante presiones y engaños, obligados a trabajar jornadas de más de 18 horas diarias, sin el respectivo reconocimiento de las horas extras, una sobrecarga laboral al mejor estilo esclavista”, se explicó en La Hoja62. 61 08/2013. La Hoja. Sucede en Coltabaco: Políticas de despido, al estilo mafioso. 62 09/2013. La Hoja. Si en Ventas llueve, en SERDAN no escampa.

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La empresa mantuvo la política de despidos, arreglos voluntarios y tercerización, pero además sustituyó varios puestos, principalmente de empleados de oficinas, por aprendices y practicantes universitarias. Era tan fuerte la ofensiva de la empresa que para este entonces habían salido más de 300 trabajadores por estas vías.

Pliego de Peticiones en el año 2013 La negociación para este año fue igual o más difícil que las anteriores, no solo porque la empresa presentó nuevamente un contrapliego, sino por lo que se mencionó anteriormente: la organización pasaba, producto de la elección de la junta directiva que arrojó como resultado el cinco - cinco, una difícil situación de unidad. Afortunadamente para los intereses de los trabajadores, internamente se actuó con mucha responsabilidad e inteligencia, logrando al final derrotar el contrapliego y mantener intacta su Convención Colectiva y obtener puntos nuevos.

Fotografía 30

Particularmente durante esta negociación tuvieron representación y asiento los trabajadores estacionales de San Gil que no volvieron a ser llamados a trabajar a partir del 2006. “Lo más bonito fue que pude ir a una negociación”, recuerda Pilar Bautista, quien sin trabajo continuó su lucha en el Sindicato. Ellos esperaban ser llamados nuevamente a trabajar, ya que hacían parte del listado de aspirantes

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que quedó del acuerdo del 2006, cuando salieron 60 personas estacionales. Con el pliego de este año se consiguió una indemnización equivalente al 45% de la tabla convencional de acuerdo al tiempo de antigüedad, igualmente para los trabajadores estacionales que eran llamados a laborar se conservaron los derechos convencionales vigentes, mejorados con logros obtenidos en esta negociación para este grupo de trabajadores estacionales de Santander.

“A las multinacionales sólo les importa el mercado” Como ya ha quedado en evidencia, las reestructuraciones que trajo consigo la venta de las empresas de la industria tabacalera colombiana de capital nacional a capital extranjero, perjudicó en primera mano el derecho al trabajo del proletariado de la industria. El principal objetivo de las multinacionales fue copar el mercado nacional, esto reduciendo costos de producción e importando materiales primarios o el producto terminado, generando procesos de producción transnacionales y perjudicando entonces a los trabajadores y cultivadores colombianos. En el año 2014 Coltabaco ya cumplía nueve años de su venta a PMI, momento para el cual la multinacional ya había consolidado sus apuestas en el ámbito laboral: había sacado mediante despidos y planes de retiro a más de 600 trabajadores; también implementó la tercerización más alta en la historia de Coltabaco; con la apuesta de la polifuncionalidad llevó a la curva salarial de 210 oficios, a una de escasamente 20. Esto aunado al acoso que tenía el objetivo de promover las renuncias entre los trabajadores63.

Cierre de la fábrica en Bosa En este mismo sentido, cuando la BAT compró Protabaco, la transacción fue calificada como el negocio del año 2011 y la multinacional manifestó públicamente por diferentes medios de comunicación que llegaban a Colombia a generar empleo, bienestar social, que respetarían las leyes 63 1/08/2014. La Hoja. Nuestra industria tabacalera hecha ceniza

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y los derechos de los trabajadores. Tres años después de esto, la nueva administración que había emprendido una política antiobrera reflejada en los despidos y arreglos, tenía ahora la pretensión de cerrar la planta de producción en Colombia ubicada en Bosa, Cundinamarca. Según Sintraintabaco, también se buscaba acabar con la Convención Colectiva de Trabajo y las Organizaciones Sindicales existentes en ella, pasando por encima de los acuerdos internacionales, entre ellos, los referidos al derecho al trabajo, el de asociación sindical y el de negociación colectiva, lo que según ellos, demuestra claramente que estas multinacionales solo les importa el mercado64. Finalmente, en el año 2014 la BAT anunció el cierre de la fábrica de Bosa, dejando por fuera a más de 300 trabajadores. Este anuncio, como se mencionaba anteriormente, se dio en medio de la tutela interpuesta por un grupo de trabajadores que dejaron a la junta de Sintraintabaco en un limbo. La tutela falló a favor de Sintraintabaco, pero desafortunadamente no permitió que el Sindicato atendiera el cierre de la factoría de BAT de la mejor forma. Así recuerda José Cañón este anuncio: “La empresa hacia el 27 de junio del 2014 emprendió su último rumbo de exterminar lo que era la planta de producción en Bosa, con el argumento de que no era una fábrica sostenible por todos los gastos que tenía, que la maquinaria que había dentro de la Compañía era muy ineficiente para asumir todo el mercado nacional. Es decir, un poco de excusas que realmente eran una farsa porque la Compañía cuando Abraham [Kovalski] era el dueño, actualizó su maquinaria industrial, importó mucha máquina de última tecnología para fabricar cigarrillo, y a pesar de todo, la BAT en el anuncio de ese cierre aprovechó para mandar esas máquinas a otras plantas del mundo como fue a Chile, a México, y a otras plantas en Europa, porque eran máquinas buenas, pero ellos manifestaron que no, que las máquinas eran muy ineficientes. Con gran claridad dijimos que no, eso no era así, eso estaba encaminado a otra cosa, que era a traer el cigarrillo procesado solamente para comercializarlo aquí en el país”. 64 1/08/2014. La Hoja. Nuestra industria tabacalera hecha ceniza

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Tras este anuncio comenzaron a aparecer carteles en la planta invitando a los trabajadores a realizar sus retiros voluntarios, e incluso se amenazaba con iniciar acciones ante el Ministerio de Trabajo, para solicitar el cierre y el despido colectivo de todos los trabajadores. Esta situación asustó a la mayoría de los trabajadores, quienes decidieron arreglar con la empresa; incluso varios dirigentes sindicales con larga trayectoria decidieron hacerlo. Esto complicó mucho más la decisión de quienes querían defender su derecho al trabajo y generó desconfianza y temor en los trabajadores que inicialmente no querían ningún arreglo sino seguir trabajando. “Nosotros hicimos caso omiso a todo eso y en últimas instancias la empresa, cuando prácticamente nos encontrábamos 25 trabajadores, inició un proceso jurídico para levantar el fuero sindical y el permiso para despedirnos. Como la empresa no tenía un permiso del Ministerio para el cierre de la planta de producción, entonces eso encaminó a que los procesos del fuero sindical no les prosperaran”, recuerda José Cañón.

Los trabajadores que decidieron resistir a aquel atropello ganaron los procesos judiciales, porque los jueces le negaron a BAT el permiso para levantar el fuero sindical y el despido de los trabajadores. Sin ningún tipo de defensa, la respuesta de los trabajadores fue crear otros dos sindicatos y tratar de aforarse para protegerse. Finalmente 25 trabajadores quedaron dando la pelea por el derecho al trabajo.

Cierre en Los Santos, Santander En el año 2014, Coltabaco llevó a cabo una restructuración administrativa en la agencia de Los Santos, Santander, iniciando con el traslado de algún personal a la agencia de Villanueva, y el arreglo de permanentes y estacionales con cierto tiempo de antigüedad en la empresa. Este proceso está montado con la terminación del cultivo de tabaco en esta zona, posteriormente y una vez terminadas las labores de campo y trasladadas todas las actividades

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administrativas a Villanueva, se dio el cierre por la vía de hecho de esta agencia. En el caso de los líderes sindicales como Gustavo Gómez, quedaron en la Seccional con pocas funciones. Así relata Gustavo sus difíciles condiciones: “Una vez arreglaron al comprador de la agencia (Ignacio Sarmiento) y a unos tres estacionales que laboraban en la Bodega, quedamos dos personas en la agencia, era el compañero William Ossa y yo. Luego viene una negociación con la Organización Sindical, que incluye en primera instancia el traslado de William a Villanueva y como yo estaba estudiando con una beca convencional, se acordó que continuaba con algunas funciones en la casona o sea en la agencia histórica de Los Santos. Se anunció que una parte se iba a sellar por seguridad y que en una parte administrativa quedaba yo, con otro compañero de nombre Gustavo Mayorga, que en ningún momento fue incluido en el traslado. Entonces finalmente se aceptó mi estadía en la casona. Posteriormente la empresa, aduciendo problemas de seguridad por el deterioro de la casa, propuso trasladarme a una oficina arrendada cerca al parque. Ahí montaron la oficina con todo lo necesario para realizar alguna actividad más administrativa, porque como ya se había terminado lo del cultivo de tabaco, no había funciones para desempeñar. Al poco tiempo también terminaron las labores que me tenían asignadas en la oficina y entonces llamaron a la organización para una nueva negociación, en este caso para trasladarme a Villanueva, donde estoy actualmente, con el nombramiento de técnico de campo, aunque sin las funciones de técnico”.

Los debates por los Acuerdos de Paz El gobierno de Santos a pesar de su propuesta de solución política del conflicto armado, en materia económica continuó los lineamientos neoliberales provocando así descontento en diferentes sectores sociales. Por esa razón, nacieron en el año 2012 la Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos, dos expresiones del movimiento social que aglutinaron a diferentes sectores de los trabajadores, estudiantes, indígenas, mujeres, campesinos, entre otros.

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De esta manera, después de las movilizaciones estudiantiles en 2011 por la reforma a la Ley 30/92, durante este primer periodo presidencial de Santos se realizaron otras grandes movilizaciones como fueron la del paro agrario del 2013 y 2014. Así consignó el Sindicato en La Hoja las razones del paro del 2014: “Estos sectores han sido vulnerados y olvidados históricamente por nuestros gobernantes, principalmente desde la apertura económica del expresidente Gaviria, quien enfocó la economía a la inversión extranjera, regalando el mercado de los sectores agrícolas a las multinacionales, con la importación de los productos de los países con los cuales se firmaron tratados de libre comercio, afectando su producción, comercialización, y posterior ganancia. Llamamos a la unidad de todos los sectores sociales del país a organizar y apoyar el paro agrario que se está programando para el mes de abril del presente año”65.

Producto de estas movilizaciones, nació en 2014 la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, como plataforma de unidad de los sectores organizados del país y como forma de interlocución con el Gobierno nacional, de cara a mantener los acuerdos alcanzados con la movilización social. Este mismo año finalizó el primer gobierno de Santos y se abrió paso la carrera por la Presidencia de la República, atravesada por el proceso de paz que se llevaba a cabo con las FARC, en La Habana, Cuba, y por la guerra sucia entre la campaña de Santos y de Oscar Iván Zuluaga, representante del uribismo y los sectores más conservadores del país. En este sentido, y a pesar del descontento de los sectores sociales frente a políticas como la tributaria y laboral en el primer periodo de Santos, muchos de estos decidieron apoyar su segundo mandato de cara a la segunda vuelta presidencial, con el objetivo de favorecer el buen término del proceso de paz que se adelantaba en Cuba.

65 1/04/2014. La Hoja. Apoyemos el paro agrario.

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SUDOR Y TABACO II “El reto más grande del Gobierno colombiano en este año que empieza, será sin duda alguna, llegar a un acuerdo con las guerrillas de las FARC y el ELN, para terminar con más de 50 años de conflicto en Colombia, así lo ha manifestado públicamente el presidente Juan Manuel Santos [...]. Reto que se hace más grande con el anuncio del ELN, de iniciar en firme un proceso de paz, después de estar varios meses en una fase exploratoria con el Gobierno colombiano”, manifestó Sintraintabaco al inicio del 2015 en La Hoja66.

Así, fue reelecto Juan Manuel Santos con el mandato de la paz, con el que consiguió comenzar también un proceso de negociación con el ELN en Ecuador, y culminar un Acuerdo con las FARC el 26 de septiembre de 2016. Posterior a esto, la refrendación del Acuerdo se realizó a través de un Plebiscito llevado a cabo el 2 de octubre del 2016. Este marcó un nuevo capítulo en el que se impuso la campaña del “NO”, que se oponía a lo acordado en La Habana. Esta negativa en las urnas, aunque por un estrecho margen, obligó a renegociar el Acuerdo entre las partes e incluir modificaciones que solicitaron los sectores del NO.

Negociación de pliego 2015 Durante esta negociación nuevamente la empresa elaboró contrapliego, pero no lo presentó oficialmente, y en la mesa tampoco hizo alusión al mismo. En esta negociación nuevamente quedó a salvo la Convención Colectiva al no permitir su revisión, y por el contrario se logró incorporar 20 puntos nuevos, donde se destacan, entre otros puntos igual de importantes: garantías del debido proceso; derechos para educación a hijos de trabajadores hasta los 24 años, respetándoseles la terminación de su carrera; nombramientos y nivelación salarial de trabajadores; incorporación de la licencia por luto y garantía del pago la de prima de asistencia; compromiso del llamado de estacionales; plan de retiro de estacionales que llevaban hasta más de 10 años sin llamar, pagándoles 45% de la tabla convencional de acuerdo al tiempo de servicio; garantía 66 1/01/2015. La Hoja. La paz: El anhelo del pueblo colombiano en el año 2015.

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de cumplimiento convencional en caso que la Compañía cambie de razón social, cinco días para presentar los documentos y para liquidar las cesantías; reconocimiento de un fuero sindical más para un miembro de la junta directiva; incorporación del trabajador a la póliza de cirugía y aumento en los valores de pago de la póliza, 80% por la empresa y el 20% por el trabajador. En el marco del pliego de peticiones se logró una indemnización especial para los trabajadores estacionales que desde hacía 10 y 15 años no eran llamados a trabajar. También, “con el artículo 120 a partir de la vigencia de esa Convención Colectiva de trabajo, los trabajadores estacionales o de cosecha, disfrutan de beneficios como aumentos de salarios, auxilios de transporte…”, relata Nelvis Heredia sobre logros en la convención de ese año. En esta negociación se logró que con ocasión de la licencia por luto el trabajador no pierda la prima de asistencia. Se reconoce como tiempo extra remunerado la capacitación de los brigadistas de bomberos. Ese año terminó con una paradoja para la Organización Sindical: dos trabajadores de Sintraintabaco se afiliaron a SintraONGS y presentaron un pliego el 7 de diciembre. El Sindicato les propuso suscribir una convención con alrededor de 20 puntos. No aceptaron y solicitaron la intermediación de un Tribunal de Arbitramiento, el cual emitió en diciembre de 2016 el Laudo Arbitral, con beneficios inferiores a los que les ofrecía Sintraintabaco. Impuesto al cigarrillo con la reforma tributaria En el año 2016 el gobierno de Santos presentó al Congreso de la Republica una reforma tributaria, que entre otras cosas, incluía un nuevo gravamen para la Industria del Tabaco, y que iba encaminada a las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En esta reforma cada cajetilla de 20 cigarrillos se incrementó $750 para el 2016 y $750 para el 2017. Para el 2018, otros $700 y a partir del 2019 el incremento dependerá del IPC más cinco puntos.

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El supuesto objetivo de este tributo era desincentivar el consumo de cigarrillo, sin embargo, el aumento del precio de venta terminó generando que el que paga el impuesto es el consumidor. De esta manera Coltabaco emprendió entonces la producción masiva de cigarrillos previa a la aprobación de la reforma. Después de que entró en vigencia este nuevo gravamen, los mayoristas le compraron con el incremento. “Se pusieron de acuerdo, ellos dicen que para regular el mercado, para que no se desgraciara... para que no se ganaran los $700 los mayoristas sino ellos. No estaban pensando en el consumidor final, se la sacan todo porque los impuestos al cigarrillo no los paga la empresa, los paga el consumidor”, afirma Juan Carlos Ospina.

Transformaciones de la industria tabacalera En la Asamblea Nacional de Delegados del 2015 Sintraintabaco presentó el primer informe de la investigación sobre la transformación de la industria tabacalera, en donde se puso en evidencia varias apuestas: la concentración de la industria tabacalera; las políticas regulatorias producto del Acuerdo Marco de Control del Tabaco de la OMS; los productos de nueva generación que desplazan al cigarrillo tradicional; el contrabando y la competencia a nivel internacional, entre otros elementos que evidencian un gran peligro para la Organización Sindical y sus banderas, principalmente el derecho al trabajo en condiciones dignas y justas. Al respecto, Guillermo Álvarez, actual presidente de la Organización, quien además participó de esta investigación, cuenta: “Esta situación se prestó para que las dos multinacionales se volvieran un duopolio a nivel mundial, dándose circunstancias como por ejemplo de que BAT domina en algunos mercados, pero PMI en otros. Por ejemplo, BAT domina en Chile, pero PMI en Argentina, México, Brasil, y aquí en Colombia tienen el 50/50 más o menos. Tienen el mercado muy bien repartido. Estas situaciones del Acuerdo Marco lógicamente generan, además de la venta de las empresas, una concentración del mercado, y lógicamente también de

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Transformaciones en la industria y defensa del trabajo (2011-2018) la producción. ¿Qué significa eso hoy? Pues que el mercado está, prácticamente, en manos de estas dos multinacionales. Esto sin contar a la GT One que tiene una presencia muy grande en Japón, y hay otra que es la que produce en China, que por su tamaño solo abastece ese mercado, porque ya existía la Reinus, pero esta, por ejemplo, que era otra multinacional, la compró la BAT en 2016. Entonces el mercado está concentrado en estas dos…”.

En esta investigación, el Sindicato también se refiere a las proyecciones de la industria y las implicaciones que traería esto en su defensa del trabajo. Al respecto señalaron que existe el proyecto de acabar con el cigarrillo tradicional a través de productos de riesgo reducidos como el IQOS. Estos son cigarrillos que se calientan. No tienen combustión, no hay necesidad de prenderlo, sino que un dispositivo eléctrico los calienta. “Entonces la apuesta la tienen en estos productos, lo que denominan cigarrillos o productos de riesgo reducido. En el caso de PMI, tienen varias plataformas, entre ellas el IQOS, que consta de un cargador, un holder donde se colocan las unidades de tabaco llamadas heets, que tienen el mismo grosor de un cigarrillo tradicional pero miden la mitad de su longitud, y un limpiador. Estos heets se introducen en el holder que es una pequeña lámina que calienta a una temperatura de unos 300 grados centígrados, pero genera calor mas no combustión, o sea que no quema, solo emite vapor. También existen otras plataformas como el cigarrillo de carbono y electrónicos clasificados como desechables, recargables y con vaporizador recargable, productos que contienen nicotina extraída de las hojas de tabaco, pero no tabaco. Consiste en el calentamiento de un líquido que contiene nicotina y saborizantes, mediante un sistema eléctrico para generar un vapor. Esta plataforma incluye productos de cigarrillos electrónicos como Nicocig y Vivid, Solaris y MESH. El presidente de la Compañía a nivel internacional ha reiterado que con estos productos acabarían con el cigarrillo tradicional, lo que dejaría en alto riesgo la estabilidad de los trabajadores”, afirma Guillermo.

Durante este mismo año Coltabaco empieza la mutación de las marcas nacionales a marcas internacionales con

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productos como Boston, Green y otros, para posicionar otros productos como Marlboro, Chesterfield, L&M. De igual manera se dio un proceso de modernización total del proceso primario que trajo como consecuencia el despido de varios trabajadores, el desplazamiento o el arreglo económico. Igual ocurrió en el proceso secundario, donde se reemplaza una elaboradora y una adocenadora por dos empaquetadoras. Con esta tecnificación nuevamente se dio el desplazamiento de la mano de obra, presentándose despidos y arreglos económicos del personal más antiguo. En el marco de estas reformas también ocurrió la reestructuración del departamento de suministros (partes de materias primas, proveedores, compras). Posteriormente se llevó a cabo el cierre del laboratorio de tabaco, y del área de finanzas, trasladando estas operaciones para Argentina y México. Estos cambios también generaron el desplazamiento de la mano de obra, el despido o los arreglos económicos, principalmente de personal de manejo y confianza.

Negociación en Protabaco Antes de la compra de la BAT a Protabaco, esta era una pequeña empresa nacional en la que también se presentaban dificultades en las negociaciones del pliego, y aunque pocas, en estas negociaciones los sindicatos consiguieron durante las últimas décadas algunas reivindicaciones políticas, económicas y sociales. Sin embargo, con la llegada de la multinacional se han vuelto más complejos los procesos de negociación. Así comenta esta situación José Cañón, quien hace parte de Sintraintabaco en esta Compañía: “La British tiene unas 47 o 45 plantas a nivel mundial y representación comercial en unos 183 países. Así vemos la magnitud de que es un gran capital el que se maneja en este tema del cigarrillo y que ellos por encima de lo que sea pueden comprar algunas cosas bajo cuerda, pueden contratar abogados en este tema de negociación, pero a pesar de todas las dificultades y que no han sido fáciles en BAT, hemos logrado conseguir cosas buenas para los

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Transformaciones en la industria y defensa del trabajo (2011-2018) trabajadores, pero todo producto de la unión de las organizaciones sindicales, porque cuando es una Organización Sindical fortalecida, el trabajo es muy diferente. Nuestras organizaciones sindicales son minoritarias, pero de una u otra manera nos hemos unido para hacer esas negociaciones que afortunadamente hemos sacado adelante”.

En las negociaciones colectivas, las organizaciones sindicales en Protabaco han obtenido importantes logros como: la vigencia de la convención a dos años; servicio de casino; permisos para calamidad doméstica para atender enfermedades de los padres, por nacimiento de hijos, matrimonio de los trabajadores; en caso de embarazo de una trabajadora un descanso, a partir del quinto y sexto mes, de treinta minutos diarios, y a partir del séptimo mes, descanso de cuarenta minutos diarios; licencia por luto en seis días hábiles, superior a la de ley; en primas extralegales: de mitad de año, de fin de año y de vacaciones. También han conseguido una póliza odontológica y auxilios para: matrimonio, nacimiento, defunción, educación, por enfermedad prolongada, de anteojos o lentes, de medicamentos no incluidos en el POS, por muerte del trabajador, por antigüedad, sindicales, por jubilación, y permisos sindicales remunerados, entre otras ganancias no menos importantes.

Represalias contra la labor sindical A raíz del cierre de la planta de Protabaco en Bosa, se generó un fenómeno laboral muy difícil para quienes lograron sobrevivir a los despidos o arreglos, y decidieron mantenerse en la defensa de su derecho al trabajo a través de los fueros sindicales. La decisión de la empresa con relación a esta resistencia fue buscar despedir a estos 17 trabajadores sindicalizados, para lo cual inició los procesos judiciales para el levantamiento de su fuero sindical. El desenlace de este pleito jurídico fue que la empresa perdió los 17 procesos y al no autorizarse ningún despido, Protabaco decidió sacar a estos trabajadores de la planta y enviarlos a una bodega, separándolos por su actividad

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sindical del resto de trabajadores, para que no tuvieran incidencia sobre estos, en una clara persecución a la labor sindical. Para el presente trabajo, quedan 12 trabajadores del cierre de la fábrica de Bosa. Según este grupo de trabajadores, los cargos en los que la empresa los podría ocupar sí existen, no obstante, no le son asignados debido a las políticas de la multinacional que tienen el objetivo de aislarlos. La situación de cese de actividades entonces busca encerrar a los trabajadores organizados para –en sus palabras- aburrirlos y conseguir que estos renuncien a causa del desespero por esta difícil condición de trabajo. “Nosotros lo que buscamos dentro de todo este aguante, de toda esta pelea, es que nos reubiquen. La empresa no tiene puestos en el área de producción, excepto los puestos que tienen en San Gil en la planta de desvenado, pero en Bogotá sí hay puestos, porque es que no es solo la parte comercial, nosotros hicimos parte en Protabaco, en los últimos años, del área de almacenamiento y distribución, donde trabajábamos como montacarguistas, auxiliares de bodega, y esos cargos existen dentro de la bodega de almacenamiento que tiene la BAT en Bogotá”, relata José Cañón.

Situación similar afrontan algunos trabajadores de la sección de ventas de Coltabaco en Bogotá: “Voy y cumplo el horario. A veces salgo, me piden el favor de ir a organizar algunas rutas, entonces yo voy, les colaboro con eso y tan pronto termine la jornada regreso a la oficina. En eso se ha ido el tiempo, cumplí hace poquito 36 años en la Compañía…”, cuenta Eliseo Rubio, trabajador de Coltabaco y miembro de la seccional Bogotá.

Programas de educación Barranquilla Desde la década del 90, el Sindicato ha entendido la importancia de la profesionalización para los debates y luchas en el ámbito sindical, y así es que varios de sus dirigentes han conseguido estudiar diferentes pregrados, que le han aportado conocimientos en ámbitos como el jurídico, económico, sociológico, entre otros. En este sentido, en

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el año 2017 la seccional Barranquilla hizo una evaluación de la población de estacionales y vio necesaria la alfabetización de estos trabajadores, por esta razón se inició un proyecto de semiescolarizado para todos los afiliados que no hubiesen terminado la primaria y el bachillerato. “Inicialmente arrancamos con 14 compañeros validando bachillerato y primaria, en estos momentos nos quedan 13, renunció uno que desistió, y se encuentran validando el bachillerato para recibir su grado de bachiller. De esos 13, tres son de primaria, 10 de secundaria, y para iniciar procesos de educación superior”, nos cuenta Alex Polo, directivo sindical del área de ventas.

Fotografía 31 – Participación de la mujer en un 1º de mayo en Barranquilla.

El objetivo de este proyecto es cualificar a los trabajadores estacionales, para afrontar la tercerización que hoy implementa la empresa bajo la excusa de la falta de capacitación del personal actual. “Me siento muy complacida porque eso es lo que me va a abrir las puertas para yo poder obtener un título, porque si nosotros no estudiamos, no hacemos unas pruebas ICFES, no tenemos como esa

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oportunidad de ir a buscar una universidad. Entonces ese es nuestro primer proyecto”, relata Nelvis Heredia, trabajadora estacional quien también hizo parte en el 2017 de este proceso de alfabetización, y quien posteriormente ingresó al pregrado de Derecho, mientras otros trabajadores adelantan sus estudios tecnológicos.

La agencia Capitanejo en riesgo

Fotografía 32 – Estado de la agencia de Capitanejo

Como se relató anteriormente, el asesinato de Ciro Arias trajo consigo también el fin de la seccional del Sindicato en Capitanejo. Desde entonces la labor sindical en este municipio de Santander se ha visto cruzada por el miedo, producto de la violencia paramilitar que sufrió esta región, que se dice, produce uno de los mejores tabacos del país. A pesar de esto, la Organización Sindical actualmente continúa la atención a estos trabajadores, que son la representación allí de esta Organización. En la agencia de Capitanejo se recibe en fardos el tabaco y también desde allí se presta asistencia técnica a los cultivadores del tabaco. A pesar de que en esta agencia no se ha podido constituir una junta directiva del Sindicato,

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siguen disfrutando de los beneficios convencionales conquistados por la Organización Sindical como salud, educación, vivienda, préstamos de calamidad, permisos sindicales, entre otros. Esta agencia no está exenta de los proyectos de reestructuración que la multinacional ha venido desarrollando en Coltabaco, principalmente para el área de tabaco, de ahí que su futuro sea incierto. Actualmente solo hay 38 trabajadores de los cuales 18 son afiliados al Sindicato, entre estos, dos administrativos. Esta situación de restructuración se suma a las exigencias en materia de calidad para los cultivadores y a los bajos precios que desincentivan a quienes han tenido la vocación del cultivo del tabaco. Al respecto Armando Báez cuenta: “nosotros vemos que si no se hace un control sobre eso [el precio], estaremos en riesgo, y más nosotros los estacionales que dependemos del mismo volumen de tabaco que llegue en la cosecha. De eso dependen nuestros contratos, estabilidad de las familias, y del mismo pueblo. Porque yo digo que el mismo día que la Colombiana de Tabaco salga de acá, este municipio quedará como muerto”. Esto debido a la dependencia económica del municipio a esta actividad tabacalera. Pero esta decadencia del cultivo no solo se evidencia en los precios y en los rigores exigidos a los cultivadores, sino que también se puede apreciar en la infraestructura de la misma: “De las instalaciones ya no queda sino la mitad, la otra la demolieron, ha decaído en su cuidado y mantenimiento, hay mucho palo y pasto seco, lo que se va dañando no lo arreglan sino que dicen: corrámonos más para allá y más acosados. Y como le digo, lo de los precios, donde obligan al comprador a bajarle la calidad al tabaco con lo que se castiga al agricultor, lo que ha originado su reacción y están muy enojados con esos precios. Así la gente dejará de cultivar tabaco y buscará otras fuentes de trabajo. Posiblemente vemos que la seccional de Capitanejo o la agencia de acá pueda desaparecer”, afirma Báez

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Pliego 2017: los retos de la Organización

Fotografía 33 – movilización en la porteria durante el pliego de 2017, en Medellin

Esta negociación se presenta en un contexto en el que el debate de las huelgas de los trabajadores regresa a la opinión pública, debido a la realizada por los pilotos de Acdac, sindicato de Avianca, durante septiembre y octubre de ese año, con 51 días de cese de actividades. La declaratoria de ilegalidad por parte del Tribunal Superior de Bogotá colocó el debate sobre esta herramienta de los trabajadores para ejercer presión a la hora de negociar, sobre esto Reinaldo Medina comenta: “Nosotros tenemos un criterio frente a la huelga. Las responsables de las huelgas son las compañías por su intransigencia, pero no renunciamos a ella y antes de optar por un tribunal sin duda alguna llamaríamos a que todos los trabajadores optemos por la huelga, pero la huelga no es en sí un fin sino un medio legal y válido para buscarle solución a un conflicto laboral. Es una herramienta muy grande e importante pese a todas las ofensivas que hay en el orden nacional e internacional para hacer más difícil la huelga, después que en la 101 conferencia de la OIT se revelaron los patronos directamente y convencieron a los Estados

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Transformaciones en la industria y defensa del trabajo (2011-2018) para poner más condiciones. Hoy en el mundo las huelgas están casi inexistentes, hay mucha declaración de ilegalidad, más trabas, en fin. Supuestamente porque la OIT desde 1920 que nace, que no tiene expreso ese derecho, pero es connatural al derecho de asociación y negociaciones de huelga. Tenemos el objetivo de en lo posible llegar a acuerdo directo salvo que la terquedad o la postura irracional o, en fin, de la empresa, nos lleve a eso, pero haríamos sobre el Tribunal de Arbitramento, huelga”.

En medio de esta coyuntura nacional, el Sindicato preparó a través de comisiones el borrador del pliego con ideas generales, sobre las cuales buscaron una identidad en los objetivos comunes para defender en la mesa de negociación, entre los que se encontraban: mantener la Convención Colectiva de trabajo (no permitir su revisión); la participación de la base; lograr la integración y solidaridad del movimiento obrero y sindical; mejorar la Convención Colectiva de trabajo y las condiciones de trabajo y específicamente resolver la situación de algunas trabajadoras estacionales de Barranquilla con problemas de salud, con una avanzada edad y que no podrían tener las semanas necesarias cotizadas para su jubilación. Esta negociación duró los 20 días de la etapa de arreglo directo, más diez días de los 20 de prórroga que establece la ley. Durante este tiempo, estuvieron acompañados por la movilización de la base y el acompañamiento de la CUT, logrando así que el contrapliego presentado por la Compañía no tuviera éxito y una serie de beneficios detallados a continuación: 1.) El auxilio para planes complementarios de salud, pólizas o medicina prepagada, que le permite a un número importante de trabajadores una solución diferente a la póliza actual, que ha perdido mucho valor. 2.) Prima de vacaciones para los estacionales, que la organización luchó por muchos años.

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3.) Becas para especializaciones de los trabajadores. 4.) El arreglo de tres trabajadores estacionales, con problemas de salud, con una avanzada edad, que nunca reunirían los requisitos de salud y que jurídicamente no tenían derecho a indemnización, que nos permitió demostrar al resto de estacionales que es mucho mejor un arreglo por intermedio de la Organización Sindical que de forma individual. 5.) Nombramiento de 6 trabajadores de forma directa (ascensos). 6.) Dos nivelaciones salariales para técnicos de campo. 7.) Programa de capacitación para el personal próximo a pensionarse. 8.) Algunas mejoras en los reglamentos de los servicios convencionales. 9.) Nuevo mecanismo para obtener el beneficio del lente transitions. 10.) Un tercer préstamo de vivienda para mejora. 11.) Incremento para el bono de alimentación. 12.) Un auxilio para el aniversario del sindicato. 13.) Prima por firma, incluyendo los estacionales que están en listado y hace tiempo no llaman a laborar. 14.) Auxilio para la central unitaria de trabajadores CUT y para la Organización Sindical. De este ejercicio de negociación, es importante resaltar el uso de herramientas comunicativas como La Voz del Pliego, el instrumento a través del cual se informa a los trabajadores sobre el proceso de negociación; de comunicados físicos y digitales, así como de otras herramientas como el bono pre huelga. Durante décadas la organización ha

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entendido la importancia de la comunicación en el proceso de negociación con ejercicios como el de La Picadura, en la época de Sintracoltabaco y en la actualidad, el de La Hoja. A la fecha, las conquistas logradas por Sintraintabaco han estado marcadas por toda una historia de lucha; recogidas en los diferentes pliegos de peticiones; defendidas en las mesas de negociaciones y respaldadas dignamente por sus afiliados mediante la movilización y la unidad. Gracias a esto, Sintraintabaco cuenta hoy con una significativa Convención Colectiva con importantes reivindicaciones, pero no se ha quedado solo en las conquistas sindicales. Internamente ha tenido sus propios programas de educación, cultura, deportes, artes, manualidades y recreación. De sus ingresos, igual ha destinado partidas para garantizar auxilios médicos, de laboratorio, farmacia, lentes, servicio para libre inversión, etc., pensando siempre en el bienestar de los trabajadores y sus familias. También se ha destacado por su acompañamiento y respaldo a los conflictos laborales y sociales, lo que ha marcado su signo de solidaridad. Esto se ha reflejado en las asesorías políticas, jurídicas y organizativas a sus hermanos de clase, en sus diferentes procesos de negociación. Esto, además, los ha llenado de experiencia y cualificación interna. Hoy se puede afirmar que Sintraintabaco tiene una de las mejores Convenciones Colectivas del país, brindando a sus afiliados una vida más digna en materia social y económica.

2018, año para profundizar las luchas Durante el 2018, la incertidumbre ha seguido rondando a los trabajadores de la cadena del tabaco en Colombia. Como quedó registrado a lo largo de este trabajo, son muchas las amenazas que se ciernen sobre su futuro. Por ejemplo, con el desarrollo de los productos de riesgo reducido, como el IQOS, y los cigarrillos electrónicos.

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Es evidente que el cultivo del tabaco también se extingue, y que producto de la transformación de la industria, la tecnificación, la centralización de la producción, la monopolización, y las políticas en contra del cigarrillo, se pone en alto riesgo la producción del cigarrillo en Colombia, disminuyendo la mano de obra tanto en los sectores urbanos como rurales. Con estos cambios en la industria del tabaco en Colombia y en el mundo, se puede decir que esta tiene un futuro promisorio, a diferencia de los trabajadores, que les queda el dilema de la miseria, el desempleo, el caos social y familiar. En medio de todo esto, Sintraintabaco, sin abandonar la lucha ideológica que siempre lo ha caracterizado, ha logrado la estabilidad interna. Para esto ha sido fundamental la visión de unidad para enfrentar la diagnosticada situación. La movilización es fundamental, acompañada de criterios programáticos y orgánicos, con objetivos, políticas, tácticas y estrategias bien definidas, para poder defender la vigencia de sus banderas de lucha: derecho al trabajo en condiciones dignas y justas, la defensa de la Convención Colectiva y la defensa de la Organización Sindical. “Es inconcebible que se esté extinguiendo el cultivo y la producción en Colombia y los trabajadores sigamos fragmentados en varias organizaciones, esto crea más división y dispersión”, manifiesta John Jairo Arboleda, Directivo sindical. Pero los retos planteados para este Sindicato no se limitan a su situación interna, ni a sus reivindicaciones como trabajadores de la industria tabacalera. El contexto social y político del país pone de presente la necesidad de continuar defendiendo, como lo ha hecho hasta ahora, el derecho a la vida y la justicia social. Esto se ilustra con las elecciones legislativas y presidenciales de este 2018, en donde se disputaron dos modelos y visiones diferentes de país. En el caso de las elecciones presidenciales, Gustavo Petro, ex alcalde de Bogotá y candidato de las minorías, los movimientos sociales y ambientales, y las comunidades más

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marginadas del país, se enfrentó a Iván Duque, candidato del uribismo y la política tradicional. Sintraintabaco se comprometió con la candidatura de Petro, tomando partido por la “política de la vida y la paz con justicia social”; le apostó al cambio y llamó, por medio de sus órganos informativos, a votar por esta posición. El Sindicato interpretó en esta opción un respaldo a una salida política al conflicto social y armado en el país, el destierro de las posturas autoritarias, reaccionarias y derechistas “que impulsan la violencia y la guerra contra el pueblo desprotegido y marginado de las grandes decisiones de la vida política nacional”. Así lo manifestó en La Hoja del mes de mayo: “[…] por su propuesta seria, argumentada y fundamentos políticos, es que trabajadores, campesinos, estudiantes, profesores, pensionados, comerciantes, mujeres, jóvenes, animalistas, ambientalistas, vendedores informales, etc., vemos en Petro la oportunidad de tener un gobierno incluyente que nos muestra un camino de cambio, donde priman las soluciones a las necesidades más urgentes del pueblo y esto solo lo logramos si salimos el próximo 27 de mayo a votar por el programa de la COLOMBIA HUMANA, rompiendo de paso con la corrupta política tradicional y con la abstención que durante décadas ha condenado a nuestro país al despojo, el hambre y la violencia”67.

Gustavo Petro logró sumar el respaldo de amplios sectores, y para primera vuelta logró 4.855.069 de votos, equivalentes al 25.08% de la votación total, sobrepasando así la votación histórica de la izquierda colombiana con la candidatura en el 2002 de Carlos Gaviria. Por su parte, Iván Duque, con toda la maquinaria de la derecha aceitada para esta primera vuelta, consiguió una votación de 7.616.857 equivalente al 39.34%. Es así como el mapa político empezó a clarificarse, y todas las fuerzas democráticas se sumaron a la candidatura de Petro, con las que alcanzó un 41.77% de la votación en segunda vuelta. Por su parte, Iván Duque recibió el apoyo de todos los sectores y fuerzas tradicionales, logrando así llegar a la presidencia con un 54.03% de la votación. 67 05/2018. La Hoja. Petro: una luz de esperanza y dignidad.

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Pese al triunfo de este candidato, las organizaciones sociales, movimientos y ciudadanos comprometidos con el cambio han estado en permanente movilización y denuncia, consolidando un fuerte proceso ciudadano y político en oposición al continuismo, que ha traído consigo el retroceso en materia social, política y económica, seguida de un fuerte contexto de derechos humanos, con el asesinato de líderes sociales, al estilo de las épocas más difíciles del siglo pasado. Ante ese contexto, Sintraintabaco se manifestó así en La Hoja del mes de julio: “Hoy el llamado es unánime, Unidad para la movilización y la resistencia. Ya el contexto es diferente, no es el 2002, somos 8 millones de inconformes que le apostamos a un cambio para una sociedad más justa. Esta resistencia es la ruta para bloquear las pretensiones de aniquilación de un pueblo que sigue demandando cambios en temas sensibles como salud, educación, trabajo digno. En todos los sectores populares, sociales campesinos, sindicatos, trabajadores, indígenas, se debe definir una hoja de ruta para la acción extraparlamentaria, para derrotar el fascismo y para resistir los vientos de tiranía que piensan instalarse desde el 7 de agosto”68.

68 07/2018. La Hoja. Iván Duque, el alfil de la derecha.

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Reflexiones sobre la crisis sindical

Capítulo 6 reflexiones sobre la crisis sindical

Sintraintabaco, como organización clasista, se ha preocupado por el futuro del movimiento sindical y la suerte de los trabajadores colombianos. Es por eso que, producto de la lucha ideológica interna, han nacido reflexiones y debates sobre el movimiento sindical y su quehacer en la defensa de los derechos de los trabajadores. En el medio de esta discusión está la concepción y recuperación de principios sindicales como lo son la independencia, la unidad y la solidaridad de clase; las banderas de lucha como la huelga, la movilización, las tomas de empresas como alternativa de lucha para que los trabajadores recuperen sus acreencias laborales; la recuperación de los valores éticos e ideológicos; el rechazo a todas las formas de deslaboralización existentes; la condena al contrato sindical; la erradicación de corrupción en algunas organizaciones sindicales, bajo la consigna de “cero tolerancia con la corrupción”; la oposición frontal a la proliferación sindical en entidades o instituciones donde ya existen sindicatos, con lo que se desnaturaliza el carácter y significado del fuero sindical; la defensa y respeto por el fuero sindical. Con lo anterior como agenda política amplia que encabezaba un sector de la Organización Sindical, surge la idea de convocar varias organizaciones sindicales y políticas

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que estuvieran por defender estos principios. Fue así que en el marco de la preparación del VI Congreso de la CUT, las elecciones del Ejecutivo Nacional y de los regionales, se logró convocar a un grupo de directivos sindicales pertenecientes a la Central con diversas tendencias pero con sentido clasista a un Foro Ideológico. Tras reunirse el 19 de enero de 2013, y luego de haber acordado estos elementos básicos, que serían motivo de discusión y defensa en el VI Congreso y que impulsarían los candidatos a organismos de dirección de la CUT, nace la corriente sindical clasista, forjando poder y unidad en los trabajadores. A continuación se presentan las reflexiones en torno a la crisis sindical, propuestas por los sectores clasistas de forma unificada al foro ideológico en Antioquia, sobre crisis sindical, en preparación del VI congreso de la CUT, bajo la consigna “por una central al frente de las luchas obreras” y que recoge en gran parte las diferentes formas de pensamiento que existen en Sintraintabaco:

*** En la crisis que está viviendo el sindicalismo desde hace más de tres décadas, las diferentes expresiones de pensamientos del sector clasista, hemos tenido importantes puntos de encuentro en los análisis sobre las principales causas de la misma, externas como: la política antiobrera y antisindical de gobiernos y patrones, el asesinato, desaparición, amenaza, exilio y cooptación de importantes líderes sindicales, políticos, populares y del movimiento obrero, así como el desarrollo de políticas gubernamentales mediante reformas de toda índole (pensionales, laborales, de la salud, tributarias, en materia de educación, etc.) que han reformado de forma drástica y negativa temas y derechos fundamentales de los trabajadores en materia económica, social, política, de contratación, organización, sindicalización y negociación colectiva, etc., con el ánimo de darle todas las posibilidades y garantías a la inversión

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extranjera. En este sentido es urgente que la central y los sindicatos analicemos y busquemos acciones contundentes contra la tercerización, los contratos sindicales y otras formas de tercerización que afectan fuertemente el derecho de asociación y negociación colectiva. Situaciones sobre las cuales se ha dado suficiente ilustración, se ha escrito bastante, se ha realizado la correspondiente denuncia nacional e internacional, sin embargo, teniendo toda esta política clara y en la que hemos coincidido todos los sectores, la crisis del movimiento obrero hoy es mucho más profunda que hace 30 años, por lo que le estamos dejando la peor herencia a las actuales y futuras generaciones. De esta crisis se puede afirmar sin titubeo alguno, que no se escapa ninguna de las estructuras organizativas de la izquierda: centrales obreras, sindicatos, movimientos y partidos políticos; esta ha llegado a tal punto que confundimos la misión de cada una de ellas, las “utilizamos” para beneficios particulares o de grupos, donde por vicios y desenfoques alejados de categorías filosóficas, dialécticas, de tácticas y estrategias, alejan en la teoría y en la práctica al movimiento de su verdadero quehacer político y unitario, en su papel y aporte al proceso revolucionario. Situaciones de la que dan claro ejemplo estructuras tan importantes como el PDA y la CUT, que están hoy afectadas por estos comportamientos. De ahí la importancia de apostarle a un proceso que realmente logre unificar al movimiento con una identidad política y filosófica, unos intereses propios y con un plan de acción estratégico único y en real desarrollo con el aporte, participación y compromiso de todos. Una clase que logre entender los cambios que se han dado en el mundo del trabajo y en la propia estructura del proletariado, que entienda sus consecuencias, pero que igualmente, responda y confronte al enemigo.

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Durante mucho tiempo se viene discutiendo sobre cuál debe ser la estructura organizativa de los trabajadores e incluso se tomó la decisión unánime en el V Congreso de la CUT, el organizarnos en 18 grandes sindicatos por rama de actividad económica. Pero mientras damos este eterno debate, hoy somos más sindicatos, pero con seguridad con menos afiliados, más dispersos, por ende más débiles, más divididos, sin un proyecto claro de clase y totalmente alejados de las bases. Porque han surgido, no como resultado de un crecimiento político en la conciencia del proletariado y su necesidad de organizarse para enfrentar el capital, sino como un escampadero o como un simple mecanismo de asegurar una estabilidad laboral, situación que también ahonda la crisis. Hoy, frente la arremetida de la inversión extranjera en los países dependientes, se hace necesario pensar en nuevas y diversas formas de organización de los trabajadores, no a la luz de la corta legislación colombiana, sino en el marco de los tratados internacionales, partiendo de la libertad y autonomía de los sindicatos para darse su propia estructura. Hoy como están las cosas, hasta los sindicatos de industria se quedan cortos como alternativa de organización, por cuanto hay multinacionales que prestan múltiples servicios que no encajan en la definición clásica de la industria como tal. Por eso pensamos que es necesario repensar nuestra estructura sindical desapasionadamente y sin pensar en los feudos o el control partidista, para alejar en medio del debate sano, desapasionado, desprevenido, sincero y con la mayor altura posible, la dispersión en parcelitas del movimiento sindical. Nuestro VI Congreso debe ocuparse de ello. La dirigencia debe analizar el papel que hemos jugado en la dirección del movimiento sindical en estas últimas tres décadas. En dicha crisis, es la oportunidad de examinarnos profundamente, de sacar a flote de manera crítica y auto-critica los errores, males y vicios que hemos tenido en la conducción de las luchas. La realidad nos muestra que es necesario avanzar más allá de lo que tenemos hoy;

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un sindicalismo centenario enfrentando un capitalismo mucho más agresivo pero renovado en su accionar. Es nuestro deber moral y político ante los trabajadores y la sociedad en general ahondar en ese análisis. No podemos continuar en el retroceso en que hoy estamos y en el que todos tenemos responsabilidad; el no reconocer los errores, males y vicios, que lesionan fuertemente cualquier posibilidad de unidad, para confrontar al capital, dispersa aún más las masas, perdemos la poca credibilidad que nos queda y aborta cualquier esperanza de una Colombia mejor. Debemos combatir y desterrar de dichos espacios vicios que nos vienen carcomiendo hace rato: el vanguardismo, el sectarismo, el dogmatismo, el protagonismo, el burocratismo, el acomodamiento interesado, los métodos y estilos de trabajo que priorizan los intereses personales sobre los colectivos, y otros no menos dañinos como el desprestigio sin fundamento a compañeros, el chisme, el señalamiento rastrero, e incluso amenazas para imponer posiciones. Estilos que han llevado al divisionismo y pérdida de imagen y credibilidad, no solo de los individuos, sino de las estructuras organizativas del proletariado, que han conllevado incluso a la destrucción o desaparición de importantes estructuras de lucha y que vienen generado brotes de corrupción en el propio movimiento sindical, atentando contra la ética que nos debe caracterizar. Situaciones que se acaban de mostrar en el proceso eleccionario de la Central, en el cual cometemos los propios vicios y errores de la burguesía, vicios y errores de los cuales no se escapan ni los sectores clasistas que deberíamos dar ejemplo, lo que nos demuestra que nuestra crisis está tocando fondo y requiere de una reingeniería en este próximo Congreso. Cada una de las fuerzas sindicales de la izquierda, tiene la obligación moral y política de evaluar su participación y compromisos en estos procesos, revisar su concepto ideo-

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lógico sobre la unidad en los mismos, para que la CUT salga del atolladero en que está inmersa, pues los resultados nuevamente muestran una Central dirigida por el Magisterio y Sintrainagro, alejada de las masas y llena de oportunismos burocráticos, como lo demuestran los acuerdos regionales y nacionales que cada rato cambian según los regateos de puestos y no frente a mínimos ejes o planes programáticos. Estos resultados obedecen a la falta de unidad y responsabilidad política de la propia izquierda, que solo entiende la unidad si mi fuerza es la que encabeza lista, y si no le pongo zancadilla, señalo y hasta amenazo a mis contrincantes por ganar unos votos; izquierda que a diario cae en los mismos errores y vicios que tanto le criticamos a la derecha y a la socialdemocracia y que nos tienen llegando a acuerdos (por lo general de tipo burocrático) más fácil con sectores de la socialdemocracia que entre la propia izquierda. Por lo tanto este VI Congreso tiene que ser la gran oportunidad de la izquierda para recuperar la Central, sus principios y valores, su papel protagónico y su democracia, mediante una reforma de sus estatutos y plataforma de lucha, que cambie radicalmente los pobres resultados que ha tenido, como lo demuestran las propias estadísticas estatales sobre la negociación colectiva, principal labor de los sindicatos y su Central, veamos algunas: Datos oficiales del Ministerio del Trabajo que se registraron en el año 2012, los cuales se deben tener en cuenta en los análisis de la crisis.

Convenciones Colectivas Pactos Colectivos Contratos Sindicales

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Se inscribieron 485 Sindicatos por la transformación de las Cooperativas de Trabajo Asociado en Contratos Sindicales. Se convocaron 447 Tribunales de Arbitramento Se realizaron 19 huelgas Se constataron 1.709 ceses de actividades Se solicitaron 17.346 Investigaciones Administrativas. Proponemos a consideración los siguientes aportes como elementos esenciales en la salida política que le debemos dar a nuestra crisis.

Principales ejes de trabajo • DEFENSA DE LA CENTRAL: si bien reconocemos que la CUT tiene muchos factores, como los anteriormente enunciados, que requieren ser replanteados y que además la composición de su dirección no genera confiabilidad a sus dirigidos por sus comportamientos, que mayoritariamente se distancian de los principios del proletariado, consideramos que la Central es un instrumento válido de organización para la unidad y movilización de los trabajadores y trabajadoras del país, en consecuencia, no consideramos válido que aspiren a cargos de dirección de la CUT, sectores que reiteradamente asumen una posición anti-CUT. • RECUPERACIÓN DE LAS BANDERAS DE LUCHA: se hace necesario recuperar la HUELGA como el principal instrumento de presión y de educación del proletariado. La MOVILIZACIÓN como elemento de confrontación de las políticas lesivas contra los trabajadores y el pueblo, pero también como el fundamental aspecto de aplicación de las políticas de alianza. LAS TOMAS DE

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EMPRESA, también son formas válidas de lucha que no podemos tirar al ostracismo, por el contrario hay que incentivar los trabajadores para que a través de ese instrumente recuperen las acreencias que les pretenden robar. • RECUPERACIÓN DE LOS VALORES ÉTICOS E IDEOLÓGICOS: Ello significa no escatimar ningún esfuerzo por defender y representar los intereses de los trabajadores. RECHAZAR de plano todas las formas deslaboralizadas existentes, CONDENAR el contrato sindical por cuanto deslegitima el carácter de lo que significan los sindicatos, controvierte el derecho fundamental de asociación. ERRADICAR de las organizaciones sindicales la corrupción que se ha venido enquistando en los directivos sindicales y se convierten en formas de vida a costa del mal manejo de los recursos de los sindicatos. Es necesario cerrar filas contra esta a todos los niveles, debemos deslindar con la corrupción y levantar la consigna de “cero tolerancia con los corruptos”. OPOSICION a la creación de sindicatos en las empresas, entidades o instituciones donde ya existen sindicatos. Con lo anterior y con otras prácticas se está prostituyendo el carácter y significado del fuero sindical. En otras palabras, nos oponemos radicalmente a la proliferación de sindicatos, lo cual no significa que donde no exista organización no hay que trabajar por sindicalizar los trabajadores y trabajadoras. Hacer uso correcto de los permisos sindicales y denunciar a quienes hagan uso indebido de él; estos hacen parte de las conquistas de los trabajadores y deben ser utilizados en pro de los intereses de estos y no para hacer simplemente uso de un descanso laboral. El fuero sindical no pertenece a los individuos, el fuero pertenece a la organización, por lo tanto no tiene precio monetario, no podemos tolerar más ventas de fueros

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sindicales. Es el momento de discutir si el fuero sindical es una mercancía más del capitalismo que se vende, o si por el contrario lo defendemos como una conquista de los trabajadores para hacer frente a la voracidad capitalista. Para lograr rescatar a nuestra central de esta crisis, es fundamental la unidad programática de los sectores clasistas, por lo tanto de este evento deben salir tareas concretas en torno a ello, para lo cual es indispensable un censo de los delegados que nos representarán en el sexto congreso y planificar nuestro que hacer. • RECUPERAR LOS PRINCIPIOS SINDICALES: los principios fundacionales de la Central tienen plena vigencia, pero la crisis del movimiento ha conllevado a que los diferentes sectores o pensamientos al interior de ella, realicen malas interpretaciones, desconfiguraciones políticas y/o malas aplicaciones de los mismos, por ello la Corriente Sindical Clasista comparte y defiende los principios fundacionales de la CUT, pero considera que cada uno de ellos deben tener un soporte político, ideológico y filosófico, mediante unas tesis, de tal manera que no haya lugar a dudas y/o interpretaciones diferentes a las planteadas en las respectivas tesis creadas desde el propio congreso de la Central. En otras palabras el VI Congreso debe dejar claro que la Central Unitaria de Trabajadores —CUT— es una Organización Sindical UNITARIA, CLASISTA, DEMOCRÁTICA, PLURALISTA y PROGRESISTA, independiente del Estado, de las instituciones religiosas, de los patronos y de los partidos y movimientos políticos, que practica una auténtica democracia sindical, defiende la autonomía de los sindicatos. Que la movilización es su forma principal de lucha, incluida la huelga, que practica la más amplia unidad de acción y solidaridad con las organizaciones populares, el irrestricto respeto por el pensamiento y la militancia política de los trabajadores y sus dirigentes, trabajará por el derecho al trabajo en

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condiciones dignas y justas, rechaza la tercerización, la subcontratación, los contratos sindicales y toda acción que degrade y explote el ser humano, debe tener una guía de comportamiento y control periódico en las actuaciones de todos los que la representen, acorde con estos principios. Igualmente, conscientes que las condiciones del año que vivimos no son iguales a las de 1986, cuando se fundó la CUT y cuando se realizó el último Congreso, se hace necesario hacerle ajustes a la plataforma de lucha que contenga como mínimo los siguientes compromisos: 1. Por el derecho a la vida, la democracia, la libertad y la paz con justicia social. 2. Por una reforma política democrática. 3. Por la conquista del estatuto de trabajo. 4. Por una salida negociada al conflicto armado. 5. Por la defensa de los recursos naturales. 6. Renegociación o anulación de los tratados de libre comercio. 7. Nacionalización de los recursos naturales mineros y energéticos. 8. Por una reforma agraria democrática y apoyo integral a la economía campesina. 9. Industrialización de nuestras materias primas y desarrollo de un modelo productivo respetuoso de la naturaleza. 10. Renegociación de la deuda pública (externa e interna). 11. Por la defensa de la educación pública y la cultura popular.

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12. Educación y salud universal, pública, de calidad y financiada por el Estado. 13. Recuperación de los servicios públicos domiciliarios para “lo público” y lo comunitario. 14. Por una reforma urbana democrática. 15. Por la plena soberanía nacional y el progreso social. 16. Por la solidaridad con los conflictos de los trabajadores y las luchas populares. 17. Por la solidaridad con la lucha de los trabajadores y los pueblos del mundo. 18. La integración social, política, económica y cultural de los países de Latinoamérica colocando el espíritu bolivariano al servicio de los trabajadores y los pueblos. En lo referente a los estatutos, consideramos que el VI Congreso debe profundizar a conciencia sobre la estructura que le dio el V Congreso a la Central, los mecanismos de elección de sus organismos de dirección y sus finanzas, lo cual significa hacer una reforma estatutaria que se adecúe a la realidad sindical que vivimos en el país, para lo cual la Corriente Sindical Clasista propone se tenga en cuenta los siguientes elementos en la reforma que se le debe hacer a los mismos: Los contextos en 1986, año donde se funda la CUT, y 2006 en el que se realiza el V Congreso que reformó los estatutos, eran muy diferentes al que vivimos hoy. En el 86 no se había expedido la actual Constitución Política que dio vía libre al gobierno de Cesar Gaviria para implantar la apertura económica con su programa “bienvenidos al futuro”. Apenas asomaba el plan de exterminio físico de los sindicalistas. Los sectores tenían muy altos grados de coordinación, como la CNMC, la ANUC, también el movimiento estudiantil contaba con su coordinación nacional, el movimiento insurgente lo hacía en la CGSB y los trabajadores creamos la CUT.

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La dirigencia sindical era más estructurada política e ideológicamente, hacía buen uso de los permisos sindicales y no se veía tanta corrupción en las organizaciones de los trabajadores. Las contradicciones se resolvían por medio de la discusión ordenada y con elementos de carácter político. Hoy se resuelven creando un sindicato paralelo. No existía un conocimiento generalizado de los convenios 87 y 98 de OIT, la gran mayoría de los sindicatos eran de base y su coordinación la hacían fundamentalmente por medio de las federaciones de rama o regionales. La composición de los sindicatos para efectos de la contratación colectiva, en un alto porcentaje era mayoritarios, por ello tenían la huelga como su principal instrumento de presión ante los patronos, de ahí que se lograran importantes conquistas. En el 2006, año en que se realiza el V Congreso, habían sucedido muchas cosas, pero la cultura anti sindical del Estado y los Patronos era una constante. Aún no entraba en vigencia ningún TLC, no obstante a que se aplicaba la apertura económica y con ella se profundiza la tercerización laboral, por ello y muchas cosas más que hacen parte del día a día del mundo laboral, la consigna de menos sindicatos, más afiliados, fracasó. Y fracasó porque la unidad no se decreta como lo pretendimos hacer con la reforma estatutaria en el V Congreso, soñando que en medio de una gran ofensiva del capital contra los trabajadores y sus organizaciones, se podía simplemente por cumplir un mandato renunciar a la protección foral. Ingenuos también fuimos al creer que en un sistema donde prima el individualismo, los sindicatos se iban a desprender de sus bienes para que fueran administrados por los dirigentes de los sindicatos más fuertes. Lo real es que en el V Congreso de la CUT, el número de sindicatos afiliados a la central era del orden de 542 con un poco más de 800.000 trabajadores afiliados, y el informe en la pasada junta nacional se indicó que el número de sindicatos afiliados es de 813 que agrupan 505.476 trabajadores. Es

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decir, que el lema del V se invirtió. EL LEMA FUE MENOS SINDICATOS, MÁS AFILIADOS, pero hoy son “más sindicatos menos afiliados”. Pero recordemos también que existía la prohibición de coexistencia de sindicatos de base en una misma empresa. Por ello si hacemos el balance desde el V Congreso hasta hoy, podemos deducir que comparativamente con el año 2006, hoy somos menos afiliados en más sindicatos. Estamos de acuerdo que los trabajadores nos debemos agrupar en grandes sindicatos, pero consideramos que los sindicatos únicos por rama es un objetivo lejos de alcanzar mientras persistan los elementos legales, organizativos, políticos e ideológicos que hacen parte del contexto descripto en esta ponencia. Debe de entenderse que esta propuesta de reforma estatutaria que puede ser polémica, no tiene la intención de oponernos por oponernos, sino la de tratar de adecuar la central a las reales condiciones que atraviesa el mundo del trabajo y la organización de los trabajadores. Corriente Sindical Clasista VI Congreso de la CUT

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CapĂ­tulo 7 relatos de vida tejiendo dignidad

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Un tabaco amargo

Ingrid era estudiante de Contaduría Pública, vivía en Bogotá, y no conocía el campo más allá de los paseos familiares. Pero en unas vacaciones hace 18 años, cuando fue a visitar a su tía, quien vivía en la vereda Santa Helena, de Barichara, Santander, se enamoró de los animales, la tierra, las flores… y también de Sergio, su actual esposo y padre de sus dos hijos. Sergio, desde pequeño campesino y tabacalero, como su familia, le enseñó a Ingrid todas las mañas del tabaco durante su proceso, y ella, aunque con dificultad, logró adaptarse y aprender lo propio de esta labor, así como de la vida en el campo.

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Mientras habla de su vida, sus flores y sus cultivos, Ingrid sonríe. Sus ojos brillando son el mejor retrato de ese espíritu campesino, que tal vez no heredó de nadie, pero que labra con firmeza. Los días en la finca son, como ella misma lo dice, comunes y corrientes: “Levantarse uno a las 5:00 am, prender fogón, el tinto, alistar a mi hijo que me colabora con el desayuno porque le gusta la cocina, mientras que con mi esposo vamos limpiando el caney (el lugar donde se seca el tabaco), alistar el guarapo, la jarra, los vasos, las cabuyas, las agujas… todo eso antes del desayuno. Cuando ya hemos desayunado, cada uno por su oficio”. Además de tabaco, Ingrid y su familia cultivan café, maíz, fríjol, yuca y cítricos, aunque es el primero su principal fuente de sustento. El proceso inicia con la preparación de las cubetas para los semilleros, a los que le hacen seguimiento durante 40 a 60 días. En este tiempo, arreglan el terreno para la siembra. El tabaco estará en el lote cuatro meses, durante los cuales hacen riego y fumigación con venenos orgánicos. En la mitad de este tiempo, es decir, dos meses después de la siembra, inicia la recolección, una cada quince días durante los dos meses siguientes. Ya en el caney, el tabaco empieza su proceso de secado, que tarda más de 22 días, y luego es escogido y empacado para la venta. Todo este último proceso, de secado y escogida, tarda alrededor de dos meses, lo que quiere decir que en total son ocho meses desde el semillero hasta la venta. Con esta labor, y sin imaginarlo, Ingrid hoy hace parte de las pocas familias que han logrado subsistir en Colombia de cuenta del cultivo del tabaco. Y es que desde la llegada en 2005 de Philip Morris, multinacional hoy dueña de Coltabaco, y en 2012 de British American Tobacco, dueña de la antigua Protabaco, el cultivo de esta materia prima y su transformación, en Latinoamérica, se concentraron en otros países como Brasil, Argentina o México. Para el caso de Coltabaco, empresa que le compra a Ingrid la cosecha, Guillermo Álvarez, actual presidente del Sindicato de la Industria Tabacalera –Sintraintabaco–, cuenta que de 12

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mil millones de cigarrillos producidos antes de la llegada de la multinacional, hoy se producen 6.3 mil millones. En ese sentido, de 23.000 familias campesinas que se dedicaban al cultivo del tabaco, calculan que hoy quedan menos de la mitad, y con tendencia a seguir disminuyendo, “porque con lo que producen en Brasil por su gran extensión, por la tecnología y todo, les sale más barato traer el tabaco a Colombia que comprarlo acá mismo”, dice este dirigente sindical. Algo de esto confirma Ingrid, cuando su entusiasmo al hablar se va convirtiendo en indignación. Contrario a lo que han vivido los trabajadores de la industria en cuanto a la precarización laboral, Ingrid cree que algunas condiciones para los campesinos han mejorado, porque por ejemplo la empresa le presta dinero a cada cultivador al inicio del cultivo y los dota de algunos productos. El problema, cuenta ella, es cuando al momento de la venta lo recibido no se acerca a lo esperado. Cada kilo de tabaco, según el grado en que se encuentre, puede ser pagado desde 3230 hasta 7692 pesos. Ingrid y su familia, por lo general, alcanzan a recolectar 1000 kilos o un poco más, pagados a un promedio de 6000 pesos, es decir, unos seis millones de pesos, con los que tendrán que cubrir los gastos de ochos meses y pagar las deudas adquiridas para el cultivo. “Eso fue lo peleé la vez pasada, porque en la primera cosecha nos pagaron muy barato, entonces saqué al ingeniero de una reunión que tenían allá, y le dije bueno, con esto qué hago, ¿me compro una miseria de mercado? ¿O pago el transporte? Porque es que con esto no se hizo nada, me descontaron el 70% de la deuda... Uno no se siente satisfecho porque el pago es muy barato para tanto trabajo… ocho meses, porque llevamos ocho meses”. Ingrid cree que el problema de fondo viene desde el Gobierno, por su abandono estatal y por las políticas que en lugar de fortalecer la economía campesina, favorecen a las multinacionales. “Voy en contra de las políticas del Go-

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bierno totalmente, porque uno no es bruto para caer en esa mentira. ¿Que el comité de cafeteros a quién pertenece? ¿Y las multinacionales con quiénes hacen los convenios? Digo, ahí le dejo la inquietud. Ahoritica el Gobierno le está dando prioridad a las multinacionales para que se vuelvan centros de acopio de todas nuestras cosas y que no tengan valor”. A inicios del 2017, en Santander, Philip Morris animó y patrocinó a los cultivadores para que salieran a marchar en las cabeceras municipales en contra de la reforma tributaria y el alza del IVA, con la promesa de sentarse a dialogar sobre los problemas que afrontaban estas familias frente a los precios del tabaco, costos de producción y demás. Los cultivadores marcharon, pero las promesas rápidamente se olvidaron. Ingrid cuenta decepcionada que “nosotros peleamos contra la reforma tributaria, pero de nada nos iba a servir. Eso ya estaba aprobado, entonces jodidos todos, menos las multinacionales. Para mi concepto yo he visto el cambio de la reforma tributaria con las ventas de estos días. Sé que les subieron muchísimo los impuestos a ellos, pero eso a quién se lo achacan, ¿a la empresa o a nosotros? Digo, pequeña pregunta global”. Muchos cultivadores ahora quieren terminar o achicar sus cultivos, debido a la situación económica. En el caso de Ingrid, la empresa familiar que significa el tabaco, está a punto de acabarse. Sus dos hijos, quienes desde muy pequeños han ayudado en la labor, así como en todos los oficios de la finca, van a graduarse pronto del colegio y tienen menos tiempo, lo que implica gastos extras para contratar otros dos trabajadores. Pero los ingresos no alcanzan para eso, porque “lo que uno cosecha no tiene precio –dice con tristeza–. Tendremos que buscar entradas económicas sin seguir perdiendo tanto dinero”, y la alternativa para ella, esta vez, parecer ser regresar a la ciudad, esa selva de cemento de la que salió hace 18 años, y ahora en compañía de sus hijos y de Sergio.

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La brega de Londoñito

Suena un coro de pericos en el patio, junto con el de los vehículos que entra por la puerta abierta de su casa, ubicada en Cristo Rey, un barrio de cada vez más viviendas y menos bodegas, y de una cercanía idónea a la fábrica principal de Coltabaco en Medellín, donde laboró y se sindicalizó. – ¿Vas a fumar? –, me pregunta antes de iniciar este diálogo. -No, gracias, ya no fumo–, le contesto mientras nos sentamos en la sala de su casa. José Alfonso Londoño o Londoñito, como lo conocen en el

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gremio tabacalero, toma un cigarrillo de un paquete de Starlite y lo enciende, comienza a fumar y luego se excusa por comenzar unos minutos tarde. Me explica que ahora, con 83 años, cuida de su esposa 10 años mayor y esto le toma mucho tiempo en las mañanas. Su voz baja y ronca hace alarde del gusto por el tabaco, el cual no llegó con las labores en la fábrica sino de antes, desde que comenzó a trabajar a los 18 años en graneros, cantinas y en la plaza de mercado. La figura del hombre jubilado sentado en la sala de su casa, de ropas cuidadosamente arregladas, de cabello escaso y blanco como las poltronas, se convierte pronto en la de un joven enérgico en su bicicleta, que recorre Medellín del sur al centro llevando facturas y documentos, desde la fábrica al edificio Coltabaco en el Parque de Berrío. En 1953, este joven mensajero enfrentó el primer obstáculo de cualquier hombre que crece en este país en guerra. Al entrar un día en su bicicleta a la fábrica, fue interceptado por uno de sus patrones que le advirtió que el Ejército estaba allí reclutando. Pero él, terco, decidió presentarse y terminó prestando servicio militar en Florencia, Caquetá. A pesar de esto, su madre consiguió que su hijo volviera después de tres meses, con el argumento de que era hijo único y sostenía su casa. Al regresar pasó por muchos puestos de trabajo. De mensajero a expendios, luego a ayudante y se demoró más de 20 años para pasar a maquinista. Son 37 años de su vida que le entregó a este trabajo. Las razones para hacerse parte del Sindicato surgen de su memoria con varias anécdotas marcadas por la humillación que existía y existe por parte de los patrones, hacia quienes mueven sus fábricas, empresas y el país: los trabajadores. Una de ellas, cuenta, fue cuando comenzó a buscar un hogar, entonces optó por un préstamo de vivienda y así recibió una llamada: –Hombre Alfonso, usted que necesita casita, le tengo una–, era el doctor Restrepo, uno de los administradores.

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– ¿Qué será? –, le respondió Londoñito. – ¿Recuerda los tranvías que se acabaron? Con eso están haciendo viviendas, yo le puedo conseguir una de esas. –Yo soy pobre pero no estoy acostumbrado a que me humillen… buena vivienda un tranvía… ¡Es como decir un bus! No, doctor, le agradezco mucho–, no dudó en sentenciar este trabajador a su jefe con la dignidad hasta la cabeza. Como esta, fueron otras las situaciones en donde comenzó a ver que no se respetaban los derechos, ni con la dotación o descansos de sus compañeros, y fue entonces cuando en la álgida década de los 70, Londoñito decidió afiliarse a Sintracoltabaco. “A mí inclusive me llamó don Eduardo Bayona, el gerente, y me dijo: usted que ha sido tan buen trabajador –porque yo trabajaba sábados, domingos, festivos– ¿cómo se metió al Sindicato? Yo le respondí que no me daba pena reclamar los derechos de los trabajadores. Y el Sindicato lo hace, así que uno va cogiendo conciencia, entonces necesita a alguien que le respalde y reclame sus derechos, por eso la organización es muy importante”, recuerda, mientras apaga el cigarrillo en el cenicero. Uno de los momentos más importantes en su historia en Sintracoltabaco lo vivió durante los años 80, en medio de la arremetida contra el movimiento sindical que tocó a muchos de sus compañeros, los cuales resultaron encarcelados o asesinados, como Luis Javier Cifuentes. A él mismo muchas veces lo llamaron a la casa para amenazarlo, sin embargo, sostiene que no tuvo miedo “porque ya uno estaba ahí, tenía que sacar las cosas adelante porque si con las amenazas se echa uno para atrás, se acabaría prácticamente el sindicalismo y la lucha democrática”. Una de las luchas que más recuerda fue en la que consiguieron la nivelación salarial, y esto fue muy importante porque anteriormente se ganaba según el puesto, y a veces el salario dependía también del beneplácito de los patrones. Otro hito en su memoria es la huelga del 82, donde los trabajadores sindicalizados cesaron labores por 65

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días y demostraron su fuerza ante una administración que no quería ceder en la negociación del pliego. De estos días recuerda especialmente las conferencias y el apoyo moral de los trabajadores y sindicatos. En 1986 faltaba un año para jubilarse y acostumbraba a ingresar, junto a otros compañeros, ejemplares del periódico Voz para repartir y hacer agitación entre los trabajadores, gracias a que en la fábrica sólo requisaban al ingreso, pero nunca a la salida. Sin embargo, un día el vigilante de turno lo detuvo a la salida e insistió en requisarlo, esto le molestó a Londoñito, quien le retó a que lo hiciera. –Una requisa es ver, no tocar. A ver qué quiere que le muestre. –Los pantalones–, respondió el celador y procedió a requisarlo. –Tenga–. Se quitó los pantalones y quedó así en pantaloncillos en la entrada de la fábrica. – ¿La camisa también? –, insistió Londoñito y se la quitó. Después de esto lo llamaron a descargos y consiguió 19 testigos a su favor, sin embargo, terminarían por suspenderlo 20 días argumentando inmoralidad e indecencia. La rebeldía de Londoñito se mantuvo hasta el último día que trabajó. Incluso después de jubilarse y con las políticas administrativas que no lo dejaban volver a la fábrica, continuó acompañando al Sindicato en sus manifestaciones y discusiones. Mientras pueda no falta a una marcha del Primero de Mayo porque considera que este día la ciudad se vuelve de los trabajadores y sus luchas por la dignidad. Del Sindicato aprendió sobre la importancia del derecho a la salud con el comité de seguridad; del derecho al estudio con el que consiguieron varias becas para los directivos e hijos de los sindicalistas; de los derechos laborales, o sea a las ocho horas de trabajo, con almuerzo y desayuno dentro de la empresa. Todo esto adquirido gracias a la organización y al Sindicato. “A mí me perseguían mucho,

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pero yo bregaba a servir y reclamaba por los trabajadores�, me enfatiza antes de terminar esta conversación. Sus memorias y palabras son un bålsamo para el embrujo que viven los trabajadores y les impide organizarse.

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Una aguerrida lucha por la salud de los trabajadores

Mi nombre es María Stella López Álvarez, y los últimos 30 años de mi vida los he dedicado a luchar, desde Sintraintabaco (antes Sintracoltabaco), por la salud ocupacional de los trabajadores en Coltabaco. En 1978 ingresé a la Empresa, y un año después me vinculé al Sindicato. Era una época muy difícil por la persecución al movimiento político, sindical y social.

La primera disputa: el derecho al trabajo Desde que entré a la Compañía, muy joven por cierto, trabajé en Control de Calidad. Para entonces, las que traba-

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jábamos allí éramos las niñas mimadas, y por lo mismo, las títeres de la Compañía. Yo siempre he sido como salida del común, y empecé a aportar a las luchas de los presos políticos, pero coincidió esta época también con un problema muy delicado de salud, por lo que estuve hospitalizada seis meses. Cuando regresé a laborar, la gente en las oficinas empezó a decir que la Empresa estaba con intenciones de sacarnos. Yo no podía quedarme sin trabajo porque mi enfermedad era muy costosa. Un día me llamaron de la oficina de Recursos Humanos y me dijeron que había una carta para mí. Me estaban citando a medicina laboral del seguro, pues la Empresa solicitó que me evaluaran para poderme pensionar. Como yo había trabajado con médicos, logré que me pusieran otro, que era conocido, y fui la cita. Hablé con el médico sobre mi enfermedad y me dijo: “vete a trabajar, que yo voy a mandar una carta a Coltabaco”. Y los amenazó, les dijo que ellos no pensionaban niñas. Aunque también me dijo: “usted tiene, de mil posibilidades, una”. Yo le dije: “¿Y usted me la va a negar? Yo quiero estudiar y trabajar, quiero pagarme mi estudio”. Para entonces, había otro trabajador de Producción que tenía una artritis deformativa; también le estaban haciendo la jugada para echarlo. Mi papá, que fue dirigente sindical en los ferrocarriles, me dijo que me metiera al sindicato. Yo tenía muy buena relación con algunos dirigentes sindicales, pero ya el mismo jefe me había dicho: “usted no puede juntarse con ellos, no puede hablarles”. Ahí fue cuando salió lo que hay dentro de mí, porque son momentos en que le sacan a las personas lo que tienen por dentro. Ese año a mí me ascendieron, pero el supervisor que tenía era un “atarván”, y como manejaba mujeres, todas las peladitas se dejaban. Fue un acoso muy grande; me perseguía e incluso se escondía detrás de las máquinas a ver dónde estaba yo. Mi papá me decía: “¿Usted va a permitir que una persona pase por encima suyo? Yo no puedo creer que una hija mía aguante una cosa de esas”. Entonces tomé la

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decisión; llamé a uno de los compañeros de la sección que era dirigente sindical, y le dije, yo voy a firmar. Firmé, y me invitó a la sede del Sindicato.

Una labor titánica Yo seguía muy enferma, entonces me sindicalicé, y conseguimos una cita con el director regional del Seguro Social. Le conté todo y me dio una incapacidad de 15 días. Cuando volví a la empresa el jefe mío les prohibió a las compañeras mías que me hablaran. Yo le dije a él que ahora estábamos de igual a igual: “ay donde yo vea que usted persigue a una de mis compañeras. Entonces hagámonos pasito y verá como nos va de bien”. Entonces inicié mi lucha tanto en la Empresa como en el Sindicato. En la primera Asamblea de Trabajadores, yo estaba muy nerviosa porque todos eran hombres; pedí la palabra y me la negaron. Entonces me dije que eso no podía funcionar así. Di un golpe en la mesa y les dije: “¿Ustedes creen que yo vine aquí a quedarme como una muñequita? No, si vine, es porque voy a participar. Entonces si yo pido la palabra, me la dan. Tengo el mismo derecho de ustedes”. Y empezaron, no muy evidentes, pero sí ciertos roces que afortunadamente hubo inteligencia para manejarlos de parte y parte. Yo entré derecho a la directiva, porque de lo contrario me hubieran echado de la Empresa. Empecé a vincularme mucho con el movimiento sindical y político de la región, pero mi primera pelea fue por montar el Comité de Salud Ocupacional. Tuvimos que ir al Ministerio de Trabajo durante ocho días para obligar a la Empresa a montar ese Comité. Efectivamente logramos montarlo con el nombre de Comité Paritario de Salud Ocupacional - Copaso. El Sindicato me dio la posibilidad de que yo lo representara en ese aspecto, porque había sido socorrista de la Cruz Roja y amo el área de la salud. Fue una de las carreras por las que tenía mucha pasión, pero definitivamente la vida

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lo va ubicando a uno donde debe funcionar. Empecé mi labor, pero fue un reto enorme porque me tocó aprender empíricamente del tema de la salud para poder defender ese derecho, que para la época se limitaba a ese Copaso. Me tocó sentarme a leer del tema, a estudiarlo, pero no era mucho lo que se encontraba. Sin embargo, a través de las negociaciones colectivas empecé a sacar un boletín y un librito sobre protección auditiva, porque en ese momento, además del polvo del tabaco, era uno de los riesgos más grandes. Pero mi pelea no fue solo con la Empresa, sino también con el Sindicato. En décadas pasadas a los trabajadores les enseñaron a pelear primas y aumentos de salarios, pero era jugar con salud del trabajador, porque de qué sirve un mejor salario si se lo van a gastar en médicos y tratamientos. No había medidas correctivas, ni educación para el trabajador saber en qué riesgo estaba; ni el empleador lo conocía tampoco. Fue duro empezar, porque preparando un Pliego de Peticiones como en los años 80 o 90, yo hablé de pedir una ambulancia por los altos riesgos que había en la empresa, y fue motivo de risas, igual que cuando hablé de los “calambres calóricos”. Entonces para tratar de cambiar esa dinámica de pensamiento, y que la gente se metiera en el tema, propuse en cierta ocasión que los informes de salud ocupacional, regionales o seccionales, fueran llevados a la Asamblea Nacional de Delegados; que cada seccional presentara un informe, sobre los problemas, las quejas, los accidentes, etc. Además de empezar a meter dentro de los informes la necesidad de que fuera el Sindicato el que se apersonara del problema de la salud de los trabajadores, insistí en que para esta labor había que nombrar a trabajadores con fueros sindicales, para que pudieran estar al frente de su jefe y poder discutir sin miedo a ser despedido o perseguido. Aunque quería estudiar Medicina, viendo cómo estaban las cosas en la Empresa, en la Organización y con el Copa-

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so, como en 1997 me metí a estudiar Derecho. Me gradué, y así con mayor razón, con más argumentos y con la norma en la mano podía decirle a los empleadores a qué estaban obligados. Empecé a tomarme mucho más en serio mi papel en el Copaso. Cuando yo iba a entrar a algún lado, me iban a parar el paso: “¿Usted me va a parar? Listo, yo me voy al Ministerio, usted me está impidiendo desarrollar mi trabajo como dirigente y representante de los trabajadores en el Copaso”. Empezaban a echar para atrás. Y algún día se los dije: “ustedes no tienen idea de lo que están hablando, no tienen idea de qué es salud ocupacional”.

Grandes logros en materia de salud para los trabajadores En medio de toda esta labor, fueron muchos los avances en materia de salud ocupacional. Desde cosas sencillas hasta las más importantes, pero todas grandes conquistas logradas desde la Organización Sindical. Por ejemplo, acá en Colombia uno de los problemas es que la mayoría de la maquinaria la traen desde Europa o Estados Unidos, donde las tallas de las personas son mucho más grandes; entonces el trabajador tenía que hacer un sobreesfuerzo operando la maquinaria, porque son altas y los botones quedan lejos. Yo hice que en Coltabaco nos pusieran unos banquitos para que uno se pueda subir sin necesidad de esforzar la columna. Pero otro de los temas, bien delicados, es que encontramos que más o menos el 7% de la población de Coltabaco tenía hipoacusia, que es la pérdida de la capacidad auditiva debido al ruido. Como a nosotros no nos habían hecho a la entrada ninguna audiometría, la Empresa no podría en determinado momento alegar que la persona venía o no sorda. Entonces yo les dije: “o ustedes hacen un arreglo aquí y atacan la fuente, que eso es lo primero que tienen que hacer ustedes (porque había una caldera que era monstruosa) y ponen los correctivos con los protectores auditivos, o yo voy y hago con eso lo que yo crea que debo hacer, y eso es por vía legal”. Entonces cambiaron la cal-

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dera, algo supremamente costoso, pero empezamos el segundo programa con el Copaso frente a riesgos, que fue la protección auditiva. Otro programa que yo hice fue la detección de cáncer temprano de cuello uterino y de seno. Yo tuve cáncer y fui operada, entonces empecé a hablar de eso, y a crear un programa de sensibilización. Logramos salvar a tres mujeres porque detectamos el cáncer a tiempo. En esas llegó la Philip Morris, y en el empalme con Coltabaco la administración quería conformar el Copaso a su gusto, y negarme la participación. Me di esa pelea por el derecho a participar, porque es lo que me apasionaba a diferencia de ellos, que ni sabían ni les gustaba el tema. Finalmente fue como un triunfo para nosotros, porque logramos hacer la elección como la propusimos. Ahí yo empecé a plantear la necesidad del Copaso a nivel de la empresa, para que no se supeditara a una reunión de quejas y reclamos. Esto tenía que ser más práctico que ejecutivo... más participativo en la vida de la Empresa. Por eso, nombramos uno del sindicato y uno de los del Copaso para dividir la empresa en un mapa, y las parejas atendieran razones y revisaran si la gente sí usaba la protección adecuada. Eso nos dio pie para empezar a trabajar en un mejor ambiente, interviniendo directamente en la producción. A lo último ya no se me daba nada hacer parar un trabajo: “¿Usted qué hace ahí, compañero? ¿Lo mandaron? No, bájese de ahí. Y si le dicen quién lo paró, diga que María Stella lo hizo, porque no hay condiciones de seguridad”. Eso fue un total éxito, pero había una preocupación mayor, por los accidentes gravísimos que se presentaban en la Empresa, y para ellos sí importaban los índices, no tanto la salud. Por su parte, el Sindicato también empezó a entender la importancia del tema, y por fortuna, hoy por hoy, es de los que más ha avanzado en el tema de la salud de los trabajadores. Empezamos a meter artículos en el Pliego de

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Peticiones. Uno de esos puntos que metimos, que aparentemente no tienen mucho, pero sirvió, fue la participación en el congreso de salud ocupacional a nivel nacional pagado por la empresa. Era la oportunidad de nosotros para conocer el mercado de la salud ocupacional, porque eso va a la par con una feria donde están exponiendo todos los elementos de protección personal, los libros, las revistas, los paneles con expertos, etc. El último programa que hicimos mientras estuve, fue muy bonito. Coltabaco nunca dio herramientas a los operarios. Las mejores herramientas hechizas las hicieron los obreros con las máquinas de Coltabaco. A raíz de un accidente de un trabajador, que casi se lleva la mano con un bisturí, yo fui e intervine la sección. Después de una reunión con la Empresa, les dije: “la culpa la tienen ustedes, porque nunca han cambiado las herramientas”. Entonces empezamos en el cuarto piso; llamé a todos los trabajadores y les dije: “traigan todas las herramientas hechizas que tienen aquí”. Eso sí, pero también le dije al jefe que nos trajera un catálogo de herramientas, porque íbamos a cambiar las herramientas. Le pedí entonces a cada trabajador que escribiera, según ese catálogo, cuál es la herramienta que necesitaba. Eso parecía que hubiera entrado la Fiscalía a la cárcel y allanado las celdas. Pero bueno, empezamos un programa y cambiamos todas las herramientas de trabajo. Fue como un desarme. En Coltabaco había un compañero que trabajaba en el taller de mecánicos, muy bueno trabajando esculturas en metal, y le propuse que nos hiciera una escultura con todos esos cuchillos, para ponerla en la entrada de la fábrica. Efectivamente nos hizo una escultura, y abajo le colocamos una frase que dice: “Aquí yacen las herramientas hechizas que cambiamos por seguridad”. Eso fue como en el 2009. Yo ya llevo unos añitos pensionada, pero hasta que yo salí la gente misma decía: ustedes no han ido, allá hay esto, lo otro, no nos dieron esto, nos falta eso, y la gente reporta-

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ba. Uno creería que hemos avanzado, sin embargo todavía falta mucho. Yo creo que los trabajadores aún ahora no han dimensionado la importancia de la salud ocupacional y de los Copaso, ahora que es una herramienta fundamental para los trabajadores y su salud. Y del tema, pocos jueces, pocos abogados, médicos menos... los empresarios tampoco. Ahora de pronto con la norma del sistema de gestión los están metiendo en cintura, y los han obligado, pero tienen desconocimiento total. La pelea por la salud, entonces, tendrán que seguir dándola los trabajadores. Es la única forma de exigir y defender los derechos.

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Sudor y Tabaco II: Memorias de lucha y dignidad sindical (Sintraintabaco 1988- 2018)  

Este trabajo es un ejercicio de memoria que se presta a contar desde la voz de sus protagonistas, la de los trabajadores de la industria del...

Sudor y Tabaco II: Memorias de lucha y dignidad sindical (Sintraintabaco 1988- 2018)  

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