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Entre chimecos. Recuerdos. Monas silueteadas. Las bebidas son gratis y ¿los bocadillos? ¡También! Por: Adrián Maya Márquez La cultura promete al hombre, lo único que puede darle, no es la dicha misma, si no lo que hace digna de merecerla. La finalidad de la cultura no es la realización de la dicha sobre la tierra, si no la realización de la verdad. ErnestCassirer, La tragedia en la cultura ed, Barcelona, 1999 p13 Cuando asistimos a la presentación de libros o inauguración de obras pictóricas, por lo regular el comentario no se centra en saber que quiso el autor plasmar, los invitados están incómodos en sus asientos escuchando semidormidos o mejor dicho en estado de vigía (entre el sueño y lo que está ocurriendo a su alrededor), esperando a que los comentadores del libro terminen su concepción de la obra ahí presentada Silueta con caminantes segunda versión En la inauguración de obras pictóricas es un tanto más interactiva se corta el listón, el autor acompaña a una comitiva integrada por funcionarios de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal. y en algunos casos federal) los demás avanzan rápido, ven con vista de scanner los cuadros porque quieren acercarse a la mesa de los bocadillos y del vino para charlar con otros. En ambos casos el comentario usual es: Las bebidas son gratis y ¿los bocadillos?, que algún invitado que es también amigo en común responde muy ufano ¡también!, estos eventos se han convertido solo en reuniones socialité, donde se busca a los patrocinadores para saber si pueden cumplir su sueño, se concentran citas de trabajo para que revisen su obra plástica y escrita; quedando en segundo término la obra de arte. Silueta con caminantes primera versión Entonces, ¿por qué nos obstinamos en asistir a estas presentaciones si vamos a estar incómodos o sólo para ir de fiesta en viernes? En el caso de los primeros puede ser que estén obligados por algún académico que presenta libro o es comentarista del mismo. Ahí no se puede

discutir con el espectador pero si con el que obliga al que va. En el segundo caso que puedo enumerar más de una docena de hombres y mujeres asisten por empezar la fiesta, tomar rápidamente unas 3 o 4 copas de vino tinto o blanco, comer los bocadillos y “felicitar” al autor por su obra, ¡aunque ni siquiera la ha visto! Muchos autores y artistas plásticos han intentado educar la vista y el oído de la gente, pero, la gente misma aun cree que el arte es lúdico, esparcimiento de fin de semana, inicio de la fiesta para que al otro día no de cruda moral y sea más o menos productivo en términos de conocimiento. Artista y espectador son siempre uno, al momento de enseñar y percibir, en un dialogo que a veces parece un monologo. El artista hace trabajo de expresar, de involucrar al otro, pero parafraseando a la maestra AgnesHeller en su Theory of feelings, donde sentir, significa estar implicado en algo, aunque parezca tautología.(p17). Silueta tres Bajo esta circunstancia entonces la pregunta obligada es ¿la obra de arte implica al artista y al espectador? O ¿será una proposición bien formulada que significa lo mismo? Entonces si le preguntas al espectador lo que aprendió o lo que interpreto de la obra que vio hace un rato te dirá que no entender o saber es lo mismo para todos pues la obra está llena de simbolismos y que dar una respuesta será como entrar en los terrenos de lo subjetivo. En el caso del artista planteara que él no quiere llegar a la verdad o que no pretende ser esto o aquello, solo expresar lo que ha visto en los últimos años. Entonces para que expone? ¿para vender?, para promocionar un catalogo? Dar una respuesta sin compromiso de parte del espectador y del autor es una verdadera tortura pues aparecen los que te dicen: “no sabe nade”, “preguntas mucho y compras poco”, en el peor de los


casos solo levantan la ceja mirando al ingenuo observador. Aquí es donde pediré al artista plástico Miguel Ángel Ortiz Bonilla me permita utilizar su última colección para hacer más énfasis en lo aquí mencionado. La obra en cuestión es: De las siluetas; obra digital, 16 de enero de 2011. Para empezar, es digital, para los cibernautas se vuelve del formato que uno quiera, se puede transformar en cubre pantallas de laptop o Ipod, Ipad, blackberry o cualquier implemento digital disponible. La obra pierde exclusividad a menos que usted quiera adquirir la obra impresa. Lo que no sé es si se hacen cierto número de copias como los grabados aun socorridos a finales de esta década. Es decir la obra es de todos y de nadie. La máxima del punk en 1974, con la aparición de grupos como TheStogges, MC5, The Ramones y Sex Pistols, era “hágalo usted mismo”, el internet y el arte han hecho posible que se cumpla esta máxima y si no pregúntele a la compañía que editaba a Radiohead, cuantos millones de dólares perdió por qué el CD In Rainbows. Esta distribución casi gratuita y digo casi porque te pedían lo que fuera tu voluntad o bajarlos gratis; como los cantantes que se suben a los camiones, si te gusta pagas y si no sigues el camino. Se aplaude porque se ahorra la invitaciones, el corte del listón, ir a un lugar donde a veces está cerrado, el vino y los canapés. Eso se suple con que puedes dar un paseo por el blog, puedes prender el reproductor de música de tu implemento digital y hacerlo interactivo. En la parte del mensaje o la expresión es donde estacionare y apelare un poco más la experiencia, que espero, no sea un guía para mirar cuadro, ni tampoco pretendo sea un documento académico, sólo es el comentario de un espectador que sin el arte, la música y la filosofía esta estancia planetaria sería más precaria de lo que ya conlleva. Dos imágenes (tenía la intención de decir dos cuadros pero este formato no sé si me permita decirlo) llaman mi atención. Toda la serie tiene como parámetro un distintivo de mujer, que me recordó mi infancia y mi adolescencia en el Estado de México, donde los camiones llamados “Chimecos” tenían el distintivo de una

mujer (un espejo con la forma de una exuberante mujer) pegados en la parte posterior del camión, que regularmente servían para ver la cantidad de pasajeros que ocupaban el pasillo y el chofer decir “paselepa´tras”. Algunos choferes mañosamente los colocaban en los escalones del camión y de alguna manera se hacían la idea de que verían la ropa interior de alguna damisela que estuviera “bien buena” La silueta uno de esta serie (fig. 1), tiene el distintivo de mujer en tonos gris con una estrella translucida en la parte superior de su cuerpo, una mancha purpura que parte de lo que aparenta ser su busto, hasta que se pierde en un hilo por entre sus piernas llegando al final del cuadro. El fondo es amarillo con sellos pequeños que tienen la silueta de este distintivo con el sellos de MAO, es decir un túnel que el final parece no tener un fin especifico. Silueta uno Siguiendo a la Doctora SusanWoodford en el libro (dire; un manual) Looking at pictures, editpresssyndicate of theUniversity of Cambridge, cuando nos menciona que la manera de mirar un cuadro es contemplar, estudiar su grado de realismo y preguntarnos que nos cuenta la obra, haciéndolo en función de su diseño, es decir, el modo en que utilizan sus formas y colores para crear estructuras dentro del cuadro. Ver una mujer, siempre nos contrae recuerdos, desde lo familiar hasta los más profundos suspiros adolescentes, pero verla con esa representación muy arrabalera, es decir, una forma típica de mujer con cadera amplia, cintura corta, pelo al aire como la imagen de FarrahFawcett en traje de baño que pareciera invitarte a un lupanar, eso hace que la reflexión sea en el tono festivo, que estas imágenes se disfrutaran más en viernes, con unos tragos encima, escuchando “ven devórame otra vez” del grupo Niche (nada que ver con el filosofo alemán) en versión afroantillana, pero al final solo es un supuesto que te engaña, como las ilusiones que se hacían algunos mecánicos teniendo poster de mujer exquisitas, pues estas imágenes te evocan a cosas más actuales, a dolores más profundos.


La experiencia de un espectador, que le evoca la infancia y adolescencia es una forma de mencionar el realismo y contestar que dice la obra, que se puede nutrir con la experiencia de otros ciberespectadores. Parte de este mismo cuadro, es que, que tiene una llamativa expresión: es la mancha azul o púrpura que parte de su supuesto pecho, terminando al borde de la imagen, tiene un simbolismo profundo porque de esa parte del cuerpo femenino parte el primer alimento del hombre en sus primeros años, el primer suspiro adolescente, en ambos casos siempre el pensamiento primitivo da instrucciones constantes al cerebelo (que es el órgano más antiguo dentro de la cabeza que es lo más utilizado) El fondo amarillo con pequeños distintivos en diferentes tonos verdes, me resulta intrigante ya que el autor ha experimentado este tipo de símbolos de no dejar huecos en el cuadro, en anteriores series lo ha hecho con escritura ahora con un sello, si se permite decir así. Imagino el cuadro de Miguel Ángel Ortiz como el sonido del rock con una sincronía que tiene 4/4, no deja huecos o” ruidos blancos”, aprovecha todos los elementos (su conocimiento del arte, desde las cuevas primitivas hasta los pintores y tendencias actuales), pero sin sobre exponer lo que desea expresar. Para terminar de trazar un bosquejo de esta serie, tomare el cuadro de la silueta 16 (fig. 16), Abraham, solo voy a extraer un elemento que está presente en toda la obra y es lo que en voz de su autor representa “el símbolo de MAO”. Este símbolo está compuesto por círculos que forman algo parecido a un remolino en prospectiva superior, solo que están puestos en la zona de media del distintivo femenino. Este símbolo está implícito con un color azul neón, la imagen me lleva a mis recuerdos archivados en el hipotálamo, desempolvando el vídeo de mediados de los años 90´s de un grupo llamado Soup Dragón, con la rola Free. Silueta trece. Abraham En esta pieza visual se puede ver el estilo de proyección de imágenes en la pared muy al estilo de fiestas de los 60´s- 70´s que organizaba Andy Warhole; solo que aquí ponen translucido al vocalista y curiosamente sale de ese distintivo

masculino proyectando ese remolino “el símbolo de MAO”. Solo me queda preguntarle al autor si la serie está basada en el video de este grupo, que por cierto fue el último que produjo la máquina de hacer buena música y buenas bandas de Manchester (Reino Unido), como era la casa productora llamada Thefactory. Recorrer el pasado a través de imágenes, es una forma de conocimiento, que nos lleva de lo personal a lo universal, esa composición que hace que un ser humano no olvide su condición, que contemple lo que ha recorrido para llegar a la formación que actualmente sintetiza en imágenes, en sonidos, que trata de proyectar ir a una galería aunque sea virtual, es un oasis que no trata de dar dicha sino de llegar a la verdad(parafraseando a E. Cassirer), a la verdad de cada espectador, primero en un estado subjetivo, para intentar quitarle esta etiqueta y hacernos más humanos. Intentar tener el privilegio del presente es captar lo que permanece y pereciste, expuesto a la mirada[1]. Si se expone un cuadro ya sea en galería o virtualmente (por Internet), es realmente un privilegio para el espectador porque estará viendo en una ventana discreta o indiscreta, la mirada de lo que se es en el mundo sin viajar tan lejos, una retrospectiva o mejor dicho una introspectiva de nuestros recuerdos que se hacen colectivos. Agradecer la confianza de Miguel Ángel Ortiz, porque pocos autores permiten hablar de una obra, de recibir una crítica, sin tener que gruñir y pedir disculpas. La mayoría de sus artenautas pueden o no estar de acuerdo con los comentarios aquí emitidos, es una simple mirada que contiene el tono con que lo quieran percibir, una voz que se puede ahogar, es una confidencia de cualquier persona que asiste a las galerías teniendo al silencio como su santuario del arte de la prudencia. [1] Jaques derrida, p3, tiempo y presencia, 2007.



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