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11/M/2004 el día más triste de mi vida Para mí fue el día más triste de mi vida, porque fue el día de mi separación matrimonial. Esta fue la fecha efectiva de dicha separación, no la legal que fue días más tarde (pero hombre, a quién le importa esto. El 11/M fue para la mayoría de nuestros conciudadanos un día muy triste como consecuencia del atentado terrorista perpetrado en las estaciones madrileñas de Cercanías de Renfe que tuvo como consecuencia el asesinato de 191 personas, trabajadores en su mayoría que iban de camino a sus respectivas ocupaciones laborales). Bueno vale, pero para mí fue el día más triste de mi vida ¿o no? Cuando salí ese día por la boca de la estación del Metro madrileño de Alonso Martínez camino de mi oficina, comencé a oir muchas sirenas de ambulancias que bajaban a toda mecha por la Castellana y me dije a mí mismo: “Joder, si no se lo he dicho a nadie ¿por qué se ha armado este revuelo? (Pues sí que estabas afectado para centrar en ti toda la vida madrileña) Silencioso y triste llegue a mi puesto de trabajo y vi a todo el mundo alborotado, lo que incrementó mucho más mi perplejidad pero ya rallando en el mosqueo. A ver si no es por mi desgracia, pensé. (Bueno, si fue así tampoco estabas tan mal). Efectivamente, en el aparato de televisión que teníamos en la oficina se estaban proyectando las impactantes imágenes de la tragedia ocurrida minutos antes. Cuando caí en la cuenta del origen real de todo el revuelo, se evaporó mi perplejidad, volví a mi puesto de trabajo y me sumí en mi solitaria tristeza producida por mi reciente desgracia. (Bueno, pues olvídate de aquello tuyo, que en esta fecha se recuerda la matanza de inocentes producida por la barbarie terrorista y no tiene nada que ver con tu percance) Bueno, vale, dejo a un lado mi percance, como tú lo calificas y me centro en aquella desgracia colectiva. Dándole vueltas al asunto, ahora me asaltan algunas dudas y veo algunas incongruencias sobre el tan repetido y manoseado “recuerdo”


a las víctimas de aquel atentado por parte de los poderes fácticos de nuestro país. (Bueno, ya empezamos con tus suspicacias y tus sospechas de manipulación de los sentimientos. A esto se le llama “deformación profesional”. Se les recuerda un día al año y ya está ¿Qué más quieres?) Bueno, pero yo tengo mis dudas. A saber. En primer lugar, y en relación con los recuerdos físicos que se erigieron en memoria de la matanza, me llama mucho la atención el importante deterioro que está sufriendo el monumento a las víctimas que está situado enfrente de la estación del AVE de Atocha. (Deterioro ¿qué deterioro?) Algunos de los ladrillos de vidrio que forman las paredes del cilindro se están rompiendo, lo que en el ambiente vidriero se define como craquelado. (Bueno, pues porque es cristal y con el cambio de temperatura se puede romper algún que otro ladrillo. Tampoco es para tanto.) Es para eso y mucho más. Según mi información, las prisas por hacerse la foto los políticos de turno provocó que el proceso de fabricación del vidrio, que no cristal, de los ladrillos, al no ser el adecuado porque había que haber dilatado más en el tiempo el periodo de recocido de las piezas, diera como resultado el resquebrajamiento paulatino de dichos ladrillos por las tensiones que padecen. Ello ha provocado que la visión tan deteriorada del monumento ofrezca un aspecto un tanto lamentable. (Bueno, tampoco creo que sea para tanto. ¡Si no se fija nadie en ese cilindro! Si nadie sabe por qué está ahí). Otro proceso llevado a cabo con otro “recordatorio” de la masacre que me llama la atención (bueno, a ver que se te ocurre ahora)es el viaje que ha realizado el “Bosque de los ausentes” desde su inicial emplazamiento en la rotonda de la Glorieta del Emperador Carlos V, vulgo Glorieta de Atocha, hasta el Parque del Retiro. (Hombre, un traslado adecuado, dada la vorágine de la glorieta y la ubicación actual en un tranquilo rincón del Retiro, alejado del público y del ruido)


El sitio inicial de este monumento hacía que todos los que pasaban por la Glorieta de Atocha, tanto a pié como en los distintos tipos de vehículos, recordasen al verlo la matanza que se había perpetrado en sus inmediaciones. Ahora, como bien dices, situado en un rincón tranquilo pero muy poco transitado del Parque del Retiro, parece sestear sin pena ni gloria como esperando con resignación una nueva ordenanza municipal que acabe con su existencia aduciendo motivos más perentorios. (Espíritu derrotista es el que tú tienes, chaval ¿Cómo van a hacer eso?) Tampoco es nada desdeñable la consideración de la existencia de diversas organizaciones para honrar a las víctimas del terrorismo ¿Es que a las víctimas del terrorismo se las pueden clasificar, para que los integrantes de cada una de estas asociaciones discriminen a unos en relación con otros? ¿Es que el terrorismo, sea del signo que sea, puede tener la capacidad de catalogar a sus víctimas en distintas clases sociales, o en rojas, azules, verdes o amarillas? ¿No será que les es de aplicación la célebre frase de Julio César “divide y vencerás”? (¡Hombre! Es que cada asociación tiene distintas ideas respecto de lo que hay que hacer para conseguir cosas) Ese es el meollo de la cuestión. El interés en conseguir fines para los vivos, instrumentalizando para ello la memoria de los muertos. Los deseos de sus dirigentes de ser protagonistas de los recuerdos, en lugar de ceder su protagonismo, en su totalidad, a las víctimas de todos y cada uno de los atentados terroristas. (Pero las de la matanza de Atocha son distintas de las de otros atentados, por eso tienen sus Asociaciones específicas) Nada de eso, las víctimas del terrorismo, de cualquier tipo, incluso las del llamado “terrorismo de Estado”, y en cuanto les ha sido arrebatada la vida, han dejado de pertenecer en ese triste momento a su correspondiente grupo entre los vivos para convertirse en miembros de uno solo: el de los que han perdido el bien más preciado que tiene todo ser humano, su vida, a manos de un grupo terrorista. Lo contrario es la instrumentalización de la muerte para que sea una especie de arma arrojadiza de cada grupo de ¡vivos! contra los que no comparten las ideas de los miembros ¡vivos! de ese grupo.


(Y de la manifestación convocada por los Sindicatos contra la Reforma Laboral y que coincide con los actos en memoria de las víctimas del 11M ¿qué me dices?) En principio, y sin entrar a valorar los motivos que aconsejan a las Centrales Sindicales la celebración de la protesta en este día tan señalado, creo que no es moralmente acertada su decisión. Para mí, en cuanto a los asesinatos terroristas, son tan reprochables estos actos de barbarie dentro de la especie humana que, aún cuando son motivo de reflexión diaria para todos los ciudadanos de bien, en este día tan señalado hay que admitir que cualquier manifestación que desvíe la atención del recuerdo de los hechos acaecidos en aquella macabra fecha no puede considerarse acertada. Dicho esto, todavía me parece más reprochable la diversidad de actos que están convocados por las distintas organizaciones para conmemorar esta fecha, en lugar de realizar una convocatoria unitaria que exprese bien claro el rechazo de toda la ciudadanía española a cualquier acto terrorista, venga de donde venga y afecte a quien afecte. Así, la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo da libertad a sus socios para que participen en la manifestación convocada por los Sindicatos, convoca un acto en Alcalá de Henares después de asistir a un homenaje convocado por CCOO y UGT de Madrid y la Unión de Actores a las 10.00 horas en el exterior de la estación de Atocha. Ya por la tarde, a las 18.00 horas, la asociación homenajeará a los 191 fallecidos y miles de heridos en el monumento de la estación de El Pozo. El Ayuntamiento de Alcalá de Henares va a realizar un acto institucional en la estación de Cercanías de dicha Ciudad y Pilar Manjón, portavoz de la Asociación 11-M, se quejó de que había solicitado al Ayuntamiento también hacer su acto en el monumento en la Plaza de la Estación, aunque desde el Consistorio se le informó que ese lugar ya estaba reservado para los actos institucionales y finalmente se le ofreció la posibilidad de hacerlo finalmente en la Plaza de Cervantes. "Vamos a ir igualmente, estaremos allí a las 12 del mediodía, aunque no nos autoricen. Si me tienen que desalojar, que lo hagan. La Policía no me va a provocar más daño que el que me hicieron en 2004", dice Manjón. La Asociación Víctimas del Terrorismo celebrará un acto en el “Bosque de los Ausentes”, en el Parque del Retiro.


La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M no tiene anunciado ningún tipo de acto en conmemoración de este triste suceso. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid celebrarán la conmemoración el día 12, lunes, en la Puerta del Sol. Como se podrá comprobar, las diferencias de criterio, la falta de unión en las celebraciones, los protagonismos de los dirigentes de las distintas entidades y la realización de la manifestación sindical dejan un muy mal sabor de boca a una fecha en la que todos los españoles de bien deberíamos estar como una piña en el rechazo frontal contra el terrorismo. Bueno pues hasta aquí mis impresiones sobre el 11 de marzo de 2004, el día más triste de mi vida, y sus actuales vicisitudes.


11 M, el día más triste de mi vida.