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¿EN QUÉ CONSISTE UN BUEN LIDERAZGO? ¿WHAT IS A GOOD LEADERSHIP? GIOVANNI PÉREZ ORTEGA gperezo@unal.edu.co

RESUMEN El presente artículo responde a la pregunta ¿En qué consiste un buen liderazgo?, propuesta en el curso del doctorado en gerencia de la UNY. Para lograrlo, se realiza un acercamiento teórico a la definición del liderazgo, para luego realizar un análisis comparativo entre la administración y este proceso; para al final, lograr mediante un análisis deductivo, construir lo que para el autor significa un buen liderazgo. Palabras Clave: Liderazgo, Buen Liderazgo, Administración y Liderazgo. ABSTRACT This paper answers the question ¿What is good leadership?, proposed in the management doctorate in the subject from UNY. To achieve this, it takes a theoretical approach to the definition of leadership, and then make a comparative analysis between the administration and this process to the end, achieved through a deductive analysis to construct what the author means good leadership.

Keywords: Leadership, Good Leadership, Management and Leadership

Introducción

Según Katz y Kahn (1985), Horner (1997), Peris (1998), Páez y Yepes (2004), Mendoza (2005) y Peña (2007), el fenómeno del liderazgo es un tema ampliamente estudiado y referido en la literatura especializada cuando se trata de administración y organizaciones, en los que es complejo especialmente en su delimitación, dada la complejidad que encierra desde su contexto social, administrativo, económico y humano. 1


De esta manera por ejemplo, Katz y Kahn (1985) proponen lo complejo de definir y estudiar el liderazgo comparándolo inclusive con la confusión que presenta el estudio de la teoría organizacional. Estos autores se refieren a McGregor (1960) y Likert (1961) cuando explican la efectividad y supervivencia concomitante de las organizaciones en base a la conducta de los líderes formales; mientras que, March y Simon (1958) estudian la organización formal sin tener en cuenta el fenómeno del liderazgo. Por su parte Perrow (1991), plantea que los fenómenos organizacionales están en la base del cambio social a lo largo de los dos últimos siglos, lo que lleva a una sociedad de las organizaciones, lo que a su vez, sólo puede entenderse si se analizan las organizaciones y su interacción. Bajo esta óptica, este autor plantea que con el ejercicio de un buen liderazgo se solucionarían la mayor parte de los problemas organizativos, e incluso, los problemas sociales. De allí se deriva su preocupación en investigar y analizar el efecto del liderazgo sobre la complejidad de las conductas y el rendimiento humano, específicamente sobre la productividad. De manera similar, Pfeffer (2000) al citar a Meindl, Enrlich y Dukerich (1985), señala acerca de la prominencia del estudio y análisis del liderazgo que todo parece indicar que el concepto de liderazgo es una parte permanentemente afianzada de la realidad construida socialmente que aplicamos a nuestro análisis de las organizaciones. El desarrollo y crecimiento de cualquier organización está íntimamente vinculada con el modelo de liderazgo que se practique en su devenir. De la misma manera, la necesidad de conocer la multiplicidad de factores que inciden en este fenómeno se convierten en una ventaja, ya que proporciona la oportunidad de profundizar en ellos, para tratarlos apropiada y oportunamente en la práctica (Peña, 2007). La definición y esencia del liderazgo El liderazgo puede entenderse como una práctica administrativa esencial en el desarrollo de la dinámica de un grupo ante la orientación, coordinación, influencia y motivación de una persona guía hacia el resto del conjunto en la búsqueda y consecución de resultados concretos y comunes a todos. 2


En la bibliografía sobre ciencia social el término liderazgo tiene tres principales significados: el atributo de una posición, la característica de la persona, y una categoría de conducta (Katz & Kahn, 1985). Según Horner (1997), el liderazgo se ha estudiado ampliamente desde diferentes contextos y fundamentos teóricos. Sin embargo las investigaciones y teorías existentes sobre esta temática se ha analizado y contextualizado en la mayoría de los casos bajo tres tópicos: − El líder abordado desde su dimensión personal, mediante el estudio de su comportamiento, sus relaciones e interacciones con los subordinados, su origen, su formación, entre otras características. − El liderazgo se ha orientado hacia la comparación de los estilos particulares de acción de acuerdo con las circunstancias propias acerca de su ejercicio. − El surgimiento de nuevas teorías sobre el liderazgo que han pretendido mitigar las limitaciones de los discursos y teorías antecesoras. De manera más profunda, autores como Peris (1998), Mendoza (2005), Pérez (2006) y Sepúlveda (2009) concuerdan en resaltar el reconocido estudio realizado por R.M. Stogdill publicado en su Handbook of Leadership en 1974 donde plantea una variedad de definiciones sobre liderazgo que se agruparon en un conjunto de categorías. Más adelante este autor publica en 1990 otro Handbook of Leadership similar, en compañía de Bernard Bass donde se conserva la clasificación inicial. De la misma forma, recientemente Bass & Bass (2008), propusieron un nuevo Handbook of Leadership, en el que se describe una categorización similar a los estudios anteriores. De esta manera, el liderazgo es considerado en estos Handbook of Leadership, bajo once categorías: Núcleo de procesos grupales, El líder como un individuo con una personalidad impactante, Arte de inducir a la sumisión, Relación de poder, Modo particular de persuasión, Expresión de determinadas conductas, Instrumento para la consecución de metas, Proceso de influencia, Efecto de la interacción grupa y Diferenciación de roles, Liderazgo y dirección.

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Por su parte, Valdes (2002), al estudiar comparativamente algunos autores reconocidos, resalta varios aspectos en los que profundizan y coinciden para obtener una mayor comprensión global de la esencia del liderazgo. Estos puntos se describen a continuación.  El liderazgo parte de la capacidad personal del líder basada en su fortaleza interna, su dominio personal y su propia convicción para alcanzar resultados basados en una relación interdependiente con sus seguidores dentro de un contexto social determinado. Los líderes son aquellos que guían a otros por medio de su poder intelectual, emocional o psicológico.

 El liderazgo es un fenómeno dual y de influencia mutua. El líder tiene una interdependencia íntima con sus seguidores y con ello se analiza la efectividad de su desempeño.

El líder está sustentado en el poder conferido por sus seguidores y éstos mantienen lealtad mientras se cumplan sus necesidades. El liderazgo es un fenómeno dinámico.

 El líder crea futuro por medio de una visión e induce posibilidades a sus seguidores. Desarrolla la capacidad de elevarse por encima problemas para examinar los posibles escenarios futuros. Su enfoque es periférico y global; es reflexivo, intuitivo e integrador para guiar al grupo hacia un objetivo común.

 El líder es formador y habilitador de personas. Es alguien que conduce, une, contagia y conduce a sus seguidores al establecer retos y objetivos más allá de la vida ordinaria y cotidiana. Se convierte en un guía al señalar el camino y determinar los valores morales que lo limitan.

 El liderazgo conlleva una profunda necesidad de trascendencia. Es un sentimiento que busca la transformación responsable y creativa del mundo exterior y del propio mundo del líder. De esta forma, usa su poder e influencia para ayudar al grupo a encontrar el camino trazado. 4


Como conclusiones, todas las definiciones sobre liderazgo arriba mencionadas, coinciden en que se refiere a que es un fenómeno social en el cual existe un dirigente como complemento a sus seguidores, quienes de alguna manera aceptan su influencia o autoridad en función de la consecución de un objetivo compartido. También se destaca lo que afirma Mendoza (2005), relacionado con las consecuencias de las decisiones de los dirigentes, administradores o políticos y su afecto sobre el éxito o fracaso de una empresa o nación, por lo que el liderazgo es de especial importancia, lo que coincide con la manifestación de Bennis & Nanus (2008), quienes consideran el liderazgo como la fuerza central que se está detrás de las organizaciones de éxito y que ayuda a desarrollar una nueva visión de lo que pueden ser y las acciones de cambio que deben llevar a cabo para lograrla. Diferenciación entre Administración y Liderazgo En la literatura especializada, se plantea de manera generalizada que existe una evidente diferencia entre administración y liderazgo; y entre sus actores clave, gerente y líder. Chiavenato (2009) resalta que liderazgo y administración son dos conceptos que con frecuencia se confunden. La administración está en manos de la gerencia y consiste en enfrentar complejidades. La administración busca el orden y la congruencia por medio de la elaboración de planes formales, el desempeño de la organización y la comparación de los resultados con los planes. Por su parte, el liderazgo se refiere a enfrentar el cambio. El líder desarrolla una visión de futuro, define el rumbo a seguir, comunica esta idea a los demás, logra que se comprometan y los inspira a superar los obstáculos. La distinción entre liderazgo y dirección es importante. El director es un individuo que ocupa una posición formal en una organización y es responsable del trabajo de al menos una persona y tiene autoridad formal sobre ésta (Reddin, 1967, citado por Hersey & Blanchard, 1969b). Por otra parte, el liderazgo es un concepto más amplio, dado que incluye tanto los contextos formales como los informales. Como señalan Hersey, Blanchard y Johnson (1998, p. 99), el liderazgo es “el proceso de influir en las actividades de un

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individuo o grupo en los esfuerzos por alcanzar una meta en cierta situación” (SantaBárbara & Rodríguez, 2010, pág. 24). Menguzzato y Renau (1991) citados por Peris (1998, p. 46) señalan que “la dirección es una función que implica a todos los miembros de una organización dotados de autoridad formal, y es precisamente el hecho de ostentar autoridad lo que diferencia a la dirección del liderazgo… el líder es una persona a quien le es posible influir en las actitudes y opiniones de los miembros de un colectivo sin que para ello tenga que estar dotado de autoridad”. De manera similar, Rubino (2007) plantea, al estudiar varios autores, que la gerencia puede ser definida como el proceso a través del cual se influye en los subordinados mediante mecanismos y actividades que la organización provee, cuya meta principal es establecer los objetivos previamente establecidos por ésta. La gerencia es un proceso que está claramente unido a las jerarquías y posiciones que se definen en su estructura organizacional. El liderazgo según este autor, es asumido como un proceso más complejo donde las acciones de quienes lo ejercen no están claramente gobernadas por los procedimientos organizacionales, aunque se busca como fin último el desarrollo y bienestar de la institución. De esta forma, se puede concluir que el liderazgo encierra una dinámica mucha más compleja que la administración o dirección de una organización. El líder se caracteriza por sus competencias personales que tiene o ha desarrollado, mientras que el administrador se identifica por su rol dentro de la configuración organizacional. Hacia la construcción del buen liderazgo. La trascendencia dada al impacto del liderazgo en la dirección de grupos de personas y de las organizaciones, ha conllevado a diversos autores a relacionarlo con otras prácticas, conceptos y modelos administrativos de amplia discusión en la sociedad postmoderna, lo que hace que la propuesta sobre un buen liderazgo, se concentre en las actividades que inciden en la gestión de la organización, y que pudiendo a partir de la utilización de dicha influencia, producir resultados extraordinarios para la organización, al mismo tiempo que 6


resultados en términos de crecimiento y desarrollo para los seguidores y el mismo líder. Por ejemplo, Horner (1997), sugiere que el liderazgo no es tanto un conjunto específico de comportamientos, sino que es la creación de un entorno en el que las personas están motivadas para producir y avanzar en la dirección del líder, así que un buen liderazgo propicia la consecución de un entorno de motivación para los subordinados. Por otro lado, (Madrigal, 2005), plantea el

uso de la motivación como una de las

habilidades que el líder ha desarrollado y tiene que seguir desarrollando, ya que refuerza el trabajo de las personas hacia un mismo fin que incluye sus propios objetivos, lo que se convierte en otra característica del buen líder. Dentro de esta misma dimensión, siendo la motivación un fenómeno multicausal, originado por diversas fuentes tales como incentivos, reconocimientos, promociones, el trabajo por sí mismo, las necesidades de las personas, las metas y los objetivos que se tengan, las condiciones de trabajo, entre otros, es el liderazgo una de estas fuentes de motivación, por lo que un buen líder, logra a través de su ejercicio, que los subordinados satisfagan las necesidades arriba mencionas. (Alvarado, Prieto Sánchez, & Betancourt, 2009).

Con la aparición de los equipos, especialmente los autodirigidos, la cuestión del liderazgo surge en un contexto diferente de lo que tradicionalmente se ha considerado. De acuerdo con Horner (1997), la idea del liderazgo como una persona puede no ser apropiado debido al alto grado de colaboración, la naturaleza de los involucrados como fuerza de trabajo; de allí que un buen liderazgo, es autogestionario, participativo y colaborador, perdiendo de vista la idea de situarse en una persona en particular.

En relación del liderazgo con el empoderamiento, el líder transformacional se diferencia de otros estilos, en especial del líder carismático, porque comparte su poder con los demás, sabiendo que aunque otro brille, él no deja de brillar. (Peña, 2007), por lo que un buen liderazgo comparte su poder con los demás.

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Los directores que exhiben comportamientos Liderazgo Transformacional (LT) son más propensos a aumentar el deseo de sus empleados para ser autorizados, independiente del contexto cultural. Los hallazgos ayudan a explicar los fracasos en los esfuerzos de organización para capacitar a los trabajadores, demostrando el papel crítico de los comportamientos de LT en el aumento de empoderamiento para los empleados. (Gill, Fitzgerald, Bhutani, Mand, & Sharma, 2010). De lo anterior, se propone que un buen liderazgo es transformacional y con ello logra que sus empleados se transformen en independientes, autorizados y auto dirigidos.

Como el liderazgo está cada día más presente en el contexto de equipo y más organizaciones están usando equipos de trabajo, la función del líder de guiar a los miembros de un equipo se ha vuelto cada día más importante. El rol de un líder de equipo es diferente de la función tradicional de liderazgo. (Robbins & Coulter, 2009). De lo anterior, se propone que un buen liderazgo debe guiar los equipos de trabajo hacia el cumplimiento de sus objetivos.

Un enfoque moderno para el desarrollo del liderazgo es el uso de coaches personales. El coaching significa que una persona proporciona retroalimentación

y consejos

personalizados a otra, con el propósito de mejorar el desempeño tanto del administrador como de la organización (Feldman, 2005). De allí que el buen liderazgo debe proporcionar retroalimentación y consejos personalizados a sus subordinados. Esta propuesta soportada en que el liderazgo coaching, refleja una dinámica evolutiva entre el cliente y el entrenador que es cualitativamente diferente de la mayoría de los enfoques de desarrollo de liderazgo y por lo tanto tiene un desafío particular para la evaluación, tal y como lo manifiestan (Hellriegel , Jackson, & Slocum, 2009).

Por último, siendo el liderazgo una competencia, definida como la habilidad para orientar la acción de los grupos humanos en una dirección determinada, inspirando valores de acción y anticipando escenarios de desarrollo de la acción de ese grupo, fijar y controlar el logro de objetivos, motivar e inspirar confianza, tener valor para defender o encarnas creencias e

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ideas y manejar el cambio para asegurar competitividad y efectividad en el largo plazo; el buen liderazgo es una competencia que se resume en su significado. (Páez & Yepes, 2004).

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El buen liderazgo