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NANAS DE LA CEBOLLA


Miguel Hernández Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra.(1)


Notas

(1) Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Mi (2) Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Esp


Canción del pirata José de Espronceda Se considera a Espronceda el poeta romántico español por excelencia a causa de su talante byroniano. En efecto, su poesía presenta ecos de la de Lord Byron, sobre todo en sus dos poemas narrativos más extensos.(2)


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(Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer, en la que le decía que no comía más que pan y cebolla.)

La cebolla es escarcha cerrada y pobre. Escarcha de tus días


y de mis noches. Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niĂąo estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azĂşcar


cebolla y hambre. Una mujer morena resuelta en lunas se derrama hilo a hilo sobre la cuna. RĂ­ete niĂąo que te traigo la luna cuando es preciso.


Texto

Tu risa me hace libre, me pone alas.

Soledad me quita,

cรกrcel me arranca.


Boca que vuela, coraz贸n que en tus labios

relampa Es tu risa la espada

m谩s victorios


vencedo de las flores

y las alondras Rival del sol.

Porvenir de mis huesos y de mi


amor.

Desperté de ser niño:

nunca despiert Triste llevo la boca:

ríete siempre.


Siempre en la cuna

defendie la risa pluma por pluma. Al octavo mes rĂ­es con


cinco azahares

Con cinco diminuta

ferocida Con cinco dientes

como cinco jazmines

adolesce


Frontera de los besos

serĂĄn maĂąana,

cuando en la dentadur sientas un arma.


Sientas un fuego correr dientes abajo

buscand el centro. Vuela ni単o en la doble


luna del pecho:

ĂŠl, triste de cebolla,

tĂş satisfech

No te derrumb No sepas lo que pasa


ni lo que ocurre.

Con diez caĂąones por banda Viento en popa a toda vela No corta el mar si no vuela Un velero bergantĂ­n

Bajel pirata que llaman


Por su brabura el temido En todo el mar conocido Del uno al otro confĂ­n

La luna en el mar riela Y en la lona gime el viento Y alza en blando movimiento Olas de plata y azul

Y ve el capitĂĄn pirata


Cantando alegre en la popa Asia a un lado, al otro Europa Y allĂĄ a su frente Estambul

Navega velero mĂ­o Sin temor que ni enemigo navĂ­o Ni tormenta ni bonanza Tu rumbo a torcer alcanza Ni a sujetar tu valor


Veinte presas hemos hecho A despecho del inglĂŠs Y han rendido sus pendones Cien naciones a mis pies

Que es mi barco mi tesoro Que es mi dios mi libertad Mi ley la fuerza y el viento Mi Ăşnica patria la mar


Allá muevan feroz guerras Ciegos reyes, por un palmo más de tierra Que yo tengo aquí por mío Cuanto abarca el mar bravío

A quien nadie impuso leyes Y no hay playa sea cualquiera Ni bandera de esplendor Que no sienta mi derecho Y de pecho a mi valor


Que es mi barco mi tesoro Que es mi dios mi libertad Mi ley la fuerza y el viento Mi Ăşnica patria la mar


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