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El ni帽o que aprendi贸 a compartir


Bebeto era un niño que vivía con su mamá en una linda casa en el campo. Su abuelita vivía en una casa muy cerca de la suya y siempre estaba pendiente de su único nieto. Bebeto vivía feliz. El campo era muy divertido. Tenía muchos amigos y disfrutaba de los animales que también eran sus amigos. Su vida era completa.


Por la mañana iba a la escuela. Allí su maestra les enseñaba todas las materias y era muy querida por sus alumnos. Cuando salía de la escuela y llegaba a su casa, su abuelita lo recibía con una deliciosa merienda.


Luego hacía sus tareas escolares. Sus amigos venían a buscarlo y jugaban, bicicleta o iban al río a bañarse. Pero, Bebeto no sabia compartir porque en su casa todo era para él y nunca tuvo que compartir con nadie.


Un día Bebeto se sintió muy mal. Su mamá y su abuelita se preocuparon mucho. Lo llevaron al doctor quien lo examinó, pero no encontró nada raro. Le recetó una medicina para el dolor y que estuviera en reposo por dos días. Bebeto se sintió mejor y siguió con su vida normal.


A las dos semanas su dolor de cabeza fue mucho mayor y tuvieron que volver a llevarlo al doctor. Esta vez el doctor lo examin贸 mejor. Le hicieron varios estudios que mostraron una mancha en su cerebro. El doctor llam贸 a su mam谩 y a su abuelita y les dijo que Bebeto estaba muy enfermo. Que ten铆an que hospitalizarlo. Su mama y su abuelita se pusieron muy tristes.


Varios días después, Bebeto fue operado y estuvo muchos días en el hospital. Sus amiguitos iban a verlo todos los días. Esta fue la primera de muchas operaciones.


Al principio Bebeto se sentía muy triste. Su mamá y su abuelita trataban de tenerlo lo más entretenido posible para que no se aburriera. Sus amigos pasaban largas horas con él. Perdió todo un año de clases. Muchas veces estaba triste, pero otras estaba contento. En el hospital también conoció a muchos niños que estaban peor que él y que también eran sus amigos.


Así aprendió que hay otros que estaban en peores condiciones y que debía dar gracias a Dios por lo que tenía. Esta fue una gran lección para su mamá y para su abuela también. Ellas también aprendieron a compartir con aquellos menos afortunados y hasta ayudaron a muchos cuando se tenían que quedar en el hospital con sus hijos.


Bebeto se recuper贸. Con el tiempo, regres贸 a su escuela y a sus actividades diarias. Ellos aprendieron a compartir con otros, a ayudarse unos a otros y que siempre tenemos que mirar el futuro con esperanza y confiando que Dios tiene un ma帽ana mejor para cada ni帽o y para cada familia.


El niño que aprendio a compartir  

Los valores

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