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El

Soldadito De Plomo

Dise単o: Michael E. Prado Vanegas


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Soldadito De Plomo


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Soldadito De Plomo

Autor: Eugenio Sotillos


Autor: Eugenio Sotillos Diseño: Michael E. Prado Vanegas Diagramación: Michael E. Prado Vanegas Ilustración: Michael E. Prado Vanegas Edición: Michael E. Prado Vanegas

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Copytiht 2015 [Michael E. Prado Vanegas] First Publiched September 2015


A mi angel bello que dejo un espacio blanco en mi historia. Y A mi chiquilla quien con una sonrisa me hace feliz.


Primero que todo el agradecimiento va para mi familia especialmente mis padres y mis hermanos los cuales siempre me han ayudado a lograr metas y proyectos. A todos ellos mil gracias.


Michael Prado Vanegas estudiante de la universidad de Boyacá y quien se encuentra actualmente en quinto semestre de Diseño Gráfico. Nos muestra en este cuento una reflexión sobre los derechos que deben tener las personas y que independiente de su condición de discapacidad deben ser tratados como cualquier otro, se deben valorar sus capacidades, es así que con el soldadito de plomo se muestra la exclusión de un sujeto que por presentar una diversidad funcional es tratado de una manera diferente, pero que a pesar de su diversidad funcional nunca se dio por vencido.


Contenido de obra


Una vez, sucedió que cierto fabricante de juguetes confeccionó doce soldaditos de plomo. Los doce soldados eran hermanos, porque habían nacido de la misma cuchara de estaño, y estaban muy orgullosos de su fusil y de su uniforme rojo y azul.

El muchacho formó a todos los soldados encima de la mesa. Todos se parecían como una gota de agua a otra; todos menos uno: el último que fundieron y para el cual no hubo suficiente plomo. Por eso sólo tenía una pierna.

Las primeras palabras que los soldaditos oyeron en este mundo fueron pronunciadas por un niño al abrir la caja que los contenía.

-¡Vaya! – dijo el niño -.

Parece que haya estado en la guerra. Cuando marque el paso tendrá que andar a saltitos.

- ¡Oh! ¡Qué bonitos soldaditos de plomo me ha comprado mi papá!

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-¡Cómo me gusta! – dijo

El niño se cansó de jugar y dejó la caja de soldados en su cuarto de los juguetes. Allí había de todo: osos de trapo, trenes eléctricos, barcos… Pero lo que más entusiasmó al soldadito fue una hermosa bailarina de porcelana que parecía de verdad.

el soldadito -. Si no fuera cojo, le pediría que se casara conmigo. Aprovechando que el niño y sus padres se habían ido a dormir, todos los juguetes empezaron a saltar y a brincar.

Uno de los muñecos, un payaso muy gracioso, se puso a tocar su violín y la bailarina empezó a bailar. El soldadito de plomo se sentó encima de una caja de colores para verla mejor.

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Los soldados organizaron un desfile; el tren se puso a correr a toda velocidad; el muñeco del violín a tocar. ¡Qué gran alboroto armaron!

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De pronto, la caja de colores donde se había sentado el soldadito de plomo se abrió violentamente y un enano salió de ella.

El soldadito cojo se quedó muy triste pero no contestó nada y se apartó a un rincón.

-¡Aparta de aquí, soldadito cojo! – le dijo

La fiesta de los juguetes continuó cada vez con más brío. -¡Pit piiit! – sonaba el tren. - ¡Ñic ñic ñic ñic! – tocaba el violín del payaso. La bailarina no decía nada, pero bailaba y bailaba sin parar.

el enano a nuestro amigo - . Eres muy poquita cosa para aspirar a la mano de la linda bailarina; ella vive en un palacio y tú en una estrecha caja de cartón, en compañía de otros compañeros tan feos como tú.

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Tanto ruido hicieron los traviesos juguetes, que hasta el loro, el gato y el perro de la casa despertaron sobresaltados. Asustados, el loro empezó a perseguir una mosca, el gato al loro y el perro al gato.

Sin saber cómo, el loro, el gato y el perro terminaron en el estanque del jardín. Sólo la mosca pudo escapar al remojón. Al salir el sol, todos los juguetes volvieron a sus estantes. El payaso dejó de tocar el violín, el enano de alborotar y la bailarina de bailar.

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Los soldaditos, disciplinados y silenciosos, volvieron a su caja de cartón y se dispusieron a descansar, alegres y satisfechos. Sólo el pobre soldadito cojo, escondido en un rincón, se quedó sin saber qué hacer.

Cuando la criada de la casa arregló la habitación de los juguetes, encontró al soldado de plomo y lo puso por un instante al borde de la ventana.

-¡Qué día más hermoso hace! – dijo el soldadito.

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Pero el enano asomó la cabeza por la abertura de la caja donde estaba encerrado y sopló en dirección a la ventana, haciendo caer al soldadito a la calle.

-¡Que me ahogo! – gritó nuevamente el soldadito. Cuando volvió a lucir el sol acertaron a pasar por allí un niño y una niña.

- Mira – dijo el niño - , un soldadito que ha perdido una pierna en la guerra. - ¿Por qué no lo metemos en nuestro barquito? – preguntó la niña.

-¡Socorro! – gritó éste.

¡Qué viaje tan terrible! El pobrecillo cayó de cabeza y quedó medio enterrado en el polvo; sólo salía de él su única pierna, orgullosa y derecha. De pronto, empezó a llover y el polvo se convirtió en barro.

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Los niños colocaron al soldadito en su barquito de papel y éste empezó a deslizarse por la rápida corriente. El soldadito temblaba de miedo, pero no decía nada y permanecía muy tieso y con el fusil bien sujeto.

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El agua le llevó hasta el río y, al pasar por debajo de un puente, un ratón muy enfadado le gritó:

¡Eh! ¡Alto! ¿A dónde vas? ¡Enséñame tu pasaporte! Pero la corriente, cada vez más rápida, arrastró al barquito de papel hacia el mar.

“Esto es el fin – pensó el soldadito de plomo -. El barquito empieza a deshacerse y me voy a ir al fondo.”

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Una ballena que pasaba cerca, dando su paseo matinal por encima del agua, estornudó muy fuerte y acabó de deshacer el barquito de papel. El soldadito, siempre muy tieso y sin soltar el fusil, se fue hundiendo lentamente.

Pero antes de llegar al fondo, un pez abrió la boca y, ¡chas!, se lo tragó.

¡Dios mío! ¡Qué oscuro estaba el estómago del pez!

Pensó que nunca más volvería a ver a la linda bailarina de la habitación de los juguetes.

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“Voy a morir – pensó -, pero moriré como un soldado; aguantando firme y sin soltar el fusil de la mano.” El pez estuvo nadando en todos los sentidos y acabó por subir a la superficie.

De pronto, el soldadito se dio cuenta de que el pez empezaba a moverse y a contorsionarse. Al cabo de unas horas el soldadito tuvo la impresión de que un relámpago le cegaba; la luz del día volvió a aparecer ante sus ojos y una voz exclamó: -¡El

soldadito de plomo!

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Uno de los amiguitos del niño de la casa, que era muy travieso, arrojó el soldadito al fuego, diciendo: -Veamos si se salva también del fuego como se ha salvado del agua.

El soldado de plomo sintió que se abrazaba. Los colores de su uniforme desaparecieron y sintió que comenzaba a fundirse. Su última mirada fue para la linda bailarina que, ante él, empezó a bailar una danza muy triste, como si quisiera despedirse.

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- ¡Adiós! ¡Adiós! – lloraba

el soldadito, que casi se había convertido en un montón de plomo.

Al día siguiente, cuando la criada removió la ceniza de la chimenea, encontró los restos del plomo, que habían tomado la forma de un gracioso corazón.

De repente, se abrió la puerta de la habitación y una corriente de aire se llevó a la bailarina que, atravesando la estancia, fue a caer también entre las llamas de la chimenea, al lado de su querido soldadito de plomo. Allí se inflamó y desapareció para siempre.

Y de la bailarina, tan linda y sonriente, solo se encontró un puñado de lentejuelas que habían quedado unidas al corazón de plomo.

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El soldadito de plomo es un cuento infantil inspirado en la historia de un pequeĂąo juguete que llega a un nuevo hogar luego de ser fabricado, y que aunque con una diferencia de los demĂĄs soldados el que enamora de una linda princesa y quiere hacer todo lo posible para que ella se fije en ĂŠl.


Confeccionó: pasado del verbo confeccionar, significa hacer o construir algo Plomo: material del que se fabrican ciertos juguetes Estaño: es un material con el cual fabrican algunas cucharas Fundieron: calentar metal hasta que se vuelva líquido Entusiasmó: pasado del verbo entusiasmar, estar feliz o emocionado por algo Aspirar: querer llegar a ser algo Brío: ánimo o energía para empezar algo Criada: muchacha que ayuda con las labores del hogar Acertaron: llegaron a algún lugar en específico Matinal: de la mañana o que tiene relación con esta parte del día Deshacer: hacer que una cosa vuelva a estar como antes de ser hecha, de manera que desaparezca o quede destruida Lentejuelas: pequeños círculos brillantes en forma de lentejas usadas para decorar


http//crear-cuento.blogspot.com.co


Para concluir este libro fue una recopilación del libro original pero que tiene la intención clara de fomentar la lectura y el interés de esta en los niños desde una pequeña edad, apoyándonos en su gran mayoría en la parte gráfica y así causar más interés y apego para los niños.


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