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Ante la ley Franz Kafka


Índice Pág. 3 – Introducción Pág.4 – Biografía de Franz Kafka Pág.5 – Obra de Franz Kafka Pág.9 – Ante la ley Pág.11 - Preguntas

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Introducción La llamada literatura contemporánea, nace en los siglos XX y XXI, tiempo en que el mundo atravesaba un contexto histórico, marcado por hechos políticos, sociales y bélicos, en ese entonces la ciudad de Francia, Paris se estaba convirtiendo en el centro del movimiento cultural de la modernidad, pero al mismo tiempo, estaba siendo fuertemente cuestionada, por los lujos que se daban sus habitantes, es por esto que se desencadena una crisis cultural principalmente en Europa, que desenvuelve una dura crítica a la actitud y la mentalidad de la burguesía europea. La crisis aumenta con el desarrollo de los conflictos bélicos más importantes mundialmente, que causa una gran desilusión respecto de la mente progresista de esos años, donde reinaba la racionalidad de la mente y el orden, y se comienza a cuestionar el sentido de la existencia, desde ahí el desequilibrio se enmarca por la sensación de angustia y mirada absurda de la humanidad, se experimentan emociones de vértigo, aceleración y escepticismo, con el nacimiento de un deseo bruto por buscar nuevas ideas y movimientos basados en la solidaridad y en la esperanza, en vez del avance tecnológico, que había primado en esas décadas. Es en esta época donde surge el escritor Franz Kafka, de quien les contare a continuación. Y analizaremos su escrito “Ante la ley”.

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Biografía de Franz Nacido en Praga, Republica Checa en el año 1883. Sus padres eran comerciantes de religión judía. Tuvo tres hermanas menores y habían muerto otros dos hermanos mayores en sus primeros años de vida. Sus tres hermanas morirían años después en el período nazi en los campos de concentración alemanes. Vivió con su familia la mayor parte de su vida y no llegó a casarse, aunque estuvo prometido en dos ocasiones. Se formó en un ambiente cultural alemán, y desde el comienzo, quien marcó la pauta de su educación fue su padre, que como resultado de su propia experiencia, insistió en la necesidad del esfuerzo para superar todas las dificultades de la vida. Siempre desde una actitud permanente de autoritarismo y prepotencia hacia sus hijos; y por insistencia de este se doctoró en derecho. Se interesó por la mística y la religión judías, que ejercieron sobre él una notable influencia y favorecieron su adhesión al sionismo. Su breve existencia coincidió con momentos claves de la historia: el comienzo del siglo, la Primera Guerra Mundial y La Revolución Rusa. Como muchos praguenses en aquella época, Franz Kafka hablaba checo y alemán, en su caso desde la primera infancia, por ser las lenguas maternas de su padre y madre, respectivamente. Posteriormente adquirió conocimientos de francés y cultura francesa. Entre sus autores favoritos estaban Flaubert, Dickens, Cervantes y Goethe. Kafka sólo publicó algunas historias cortas durante toda su vida, una pequeña parte de su trabajo, por lo que su obra pasó prácticamente inadvertida hasta después de su muerte. En 1923, Kafka contrajo una pulmonía, que le causo un ataque de tuberculosis de laringe, lo que hacía que el tragar los alimentos le

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resultara muy doloroso, de manera que en sus últimas semanas se alimentó principalmente de líquidos, situación que lo llevo a la muerte. Poco antes de su fallecimiento, le dijo a su amigo y albacea Max Brod que destruyera todos sus manuscritos. Brod no le hizo caso y supervisó la publicación de la mayor parte de los escritos que obraban en su poder.

Obra de Franz

La mayoría de los escritores y críticos del siglo XX han hecho referencias a su figura. Ha habido multitud de estudiosos que han intentado (e intentan) encontrarle sentido a la obra de Kafka, interpretándola en función de distintas escuelas de crítica literaria, como por ejemplo la modernista o la realista mágica. De todos modos, la desesperación y el absurdo de los que su obra parece estar impregnada se consideran (o se consideraron) emblemáticos del existencialismo, según la lectura de Albert Camus y en cierta medida de Jean-Paul Sartre, dominantes tras la Segunda Guerra; y es que a partir de los franceses se divulgó fuertemente la obra literaria (pero la obra global de Kafka no estaba aún explorada ni vertida al francés). En ese sentido, hablaban de Kierkegaard como antecesor de su punto de vista más íntimo (dejando de lado los aspectos religiosos), si bien debe considerarse al tiempo que Kafka fue un lector devoto de Flaubert, un admirador de Dickens (presencia perceptible en su América). Pero distintas fueron por ejemplo las percepciones de Georges Bataille, quien introdujo la mirada de Kafka dentro de la tradición romántica del mal. Aparte, algunos han intentado hallar la influencia marxista en la satanización de la burocracia, en obras tales como En la colonia penitenciaria, El proceso y El castillo, mientras que otros apuntan al anarquismo como el fundamento de inspiración para el individualismo antiburocrático de Kafka (tomando en cuenta también su breve militancia en una organización de este tipo y su apoyo a algunas campañas promovidas por los anarquistas checos). Sin embargo, una parte importante de la crítica ha interpretado su obra bajo el prisma del Judaísmo; también se ha intentado darle lo demás. Más modernamente, Walter Benjamín, que rechazaba la idea de Brod, según la cual Kafka se hallaría en el camino a la santidad, indicó que habló de su tensión entre la tradición mística (que en su caso era la experiencia de la tradición) y la experiencia del hombre en la gran ciudad, esto es, la modernidad metropolitana. Según añade el ensayista alemán, Kafka "vive en un mundo complementario", como Klee, cuya pintura estaba esencialmente aislada en su esfera propia. Muchos críticos consideran que bajo los renglones de Kafka no se encuentra ningún sentido recóndito, que sus textos sólo son historias y cuentos. Autores como Vladimir Nabokov o Edmund Wilson, el segundo de un Pág. 5


modo algo despectivo, han rechazado las lecturas esotéricas. Se sostiene más, avanzado el siglo XX, que el mundo ideado por Kafka no es nada oculto, que es un mundo de los hombres, construido por ellos mismos, y como señala Arendt, que está expresado gracias a la "simplicidad y fácil naturalidad de su lenguaje". En definitiva, nunca se enciende en Kafka el aura de lo infinito: cada frase pues vale literalmente lo que se dice en ella, según señalaba el pensador alemán Adorno. La traductora kafkiana Marthe Robert, entre 1963 y 1979, renovó los estudios sobre el checo. Más aún, Barthes, de acuerdo con esta crítica francesa, defendió fijarse ante todo en su técnica "alusiva", técnica que apela a algo que es defectivo por fuerza, puesto que el sentido del mundo no es enunciable en realidad. Se subraya repetidamente el motivo de la alienación y de la manía persecutoria en Kafka; dicho énfasis se halla inspirado, en parte, en la contra-crítica de Gilles Deleuze y Félix Guattari, quienes mantenían que Kafka representa mucho más que el estereotipo de figura solitaria que escribe movida por la angustia, y que su trabajo era mucho más deliberado, subversivo y, aun así, "alegre" de lo que parecía ser. Los biógrafos han comentado —en este sentido— que Kafka, como otros grandes escritores, tenía costumbre de leer capítulos del libro en el que estaba trabajando a sus amigos más íntimos, y que la situación llegaba a ser cómica y concluía en risas de todos. Su obra es expresiva, como ninguna otra, de las ansiedades y la alienación del hombre del siglo XX. También viene a expresar las relaciones entre literatura y amenaza, como señalaba Blanchot. Sucede, según señaló un agudo escritor como Auden, que el gran Kafka, "es tal vez el más grande, el maestro de la parábola pura, un género literario sobre el cual el crítico puede decir muy poco que valga la pena", pues sucede que el "significado de una parábola, en realidad, es diferente para cada lector". O bien, como señaló Coetzee, que siendo el menos psicológico de los escritores, Kafka tuvo un sentido penetrante de las obscenas interioridades del poder. Pero es cierto que puede entenderse paralelamente por vías muy distintas: por ejemplo el escritor y gran crítico Sebald describe la llegada de K. al Castillo como la elección del país de la muerte. Ha sido constante también la elucidación de su obra a la luz de la biografía del propio Kafka, en el sentido de que en su vida se produjeron acontecimientos y circunstancias que pueden permitir proporcionar algunas orientaciones para entender de una manera adecuada su producción. Listado de sus obras: Obras publicadas en vida •

Descripción de una lucha (1904)

Contemplación (1912)

Un médico rural (1919)

La condena (1912)

En la colonia penitenciaria ( 1914)

Una mujercita (1923)

Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (1924)

Un artista del hambre (1924)

Un artista del trapecio

La metamorfosis (1915)

Obras publicadas póstumamente •

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El Desaparecido (1912). Novela inconclusa.


El Proceso (1925). Novela inacabada.

El Castillo (1922). Novela inconclusa.

La edificación de la Muralla China.

Carta al padre (1919)

Ricardo y Samuel. Capítulo de una novela, escrito en colaboración con Max Brod.

Preparativos de una boda en el campo (1907-1908)

Der Dorfschullehrer o Der Riesenmaulwurf (1914-1915)

La muralla china (1917). Versión previa a otra definitiva destruida más tarde por Kafka.

La obra (1923-1924)

Aforismos, visiones y sueños (1917)

Cuadernos en octava (1917)

Diarios (1910-1923)

Escritos sobre sus escritos (1917)

Carta al padre (1919)

Cartas a Felice (1967)

Cartas a Milena

Cartas a Ottla

Cartas a la familia

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Ante la ley

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora. La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice: -Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes, pero ante la puerta de cada una de las sucesivas salas hay guardianes siempre más poderosos; yo mismo no puedo soportar la vista del tercer guardián. El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice: -Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo. Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino. -¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable. -Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar? El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora: -Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

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Preguntas ●¿Por qué crees que el campesino quiere entrar en la ley?, ¿Qué sentido tendrá para él? Creo que el campesino quería entrar en la ley porque él pensaba que era accesible para todos, por lo tanto quería ejercer su derecho, que le hacía sentido de justicia social. ●Escoge la alternativa que reemplace el término subrayado, según su significado y adecuación al contexto, de modo que no cambie el sentido del texto aunque se produzca diferencia en la concordancia del género. SUCESIVAS A similares B paulatinas C repetidas D graduales E subsiguientes ●Fundamenta tu respuesta a la pregunta anterior con al menos una marca textual. ContinuasIninterrumpidas-Seguidas ●¿Qué representa la ley en el texto? Aplica los contenidos revisados sobre la literatura del siglo XX y fundamenta tu respuesta. Creo que representa la injusticia de aquellos tiempos, que vivían las personas que no podían ejercer sus derechos, pienso eso porque al fin del texto le dice que la entrada estaba destinada exclusivamente para él, entonces veo a la ley como la justicia, la entrada como el derecho humano, y el querer entrar como el querer ejercer el derecho que emerge de la naturaleza humana, por eso lo hace propio y exclusivo. ●¿De qué manera se tratan los temas de la soledad y la incomunicación en la obra de Kafka? Explica con citas textuales. La soledad se refleja en lo solo que esta el campesino, durante los días y años que esperó, y la incomunicación, se refleja en lo mismo, van de la mano, pues si el campesino hubiese tenido buena comunicación con el guardia, hubiese comprendido que la entrada a la ley estuvo siempre abierta y que era exclusivamente para él. Citas: “Allí esperó días y años” (Soledad) “-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?” (Incomunicación) “-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.” (Incomunicación) ●¿Qué elementos absurdos e irónicos puedes reconocer en el texto? Menciona al menos dos “El hombre se queda sentado por días y años” (Absurdo) “-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.” (Irónico) “Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián.” (Absurdo e Irónico) ●¿Consideras que “Ante la ley” puede calificarse como un relato contemporáneo?, ¿Por qué? Sí, lo considero porque es un cuento que puede tener muchas interpretaciones, no tiene narrador Pág. 11


omnisciente, contiene características de la literatura contemporánea, como el sentido de la existencia, la

ilogicidad del mundo, lo absurdo de los humanos, y otras más.

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Profesor: Lester Aliaga, Estudiante: Mical Ojeda, Lenguaje y Comunicación.


Ante la ley finalofi