Page 3

lugares estruendosos y en situaciones esdrújulas con la condición de estar oyendo bien mi sonido interior. Es a partir de él, de su ritmo, agitado, sacudido, o melodioso, que nacerá el poema. Es ingenuidad imaginar que el poema nace de una idea –o sólo de una idea. El poema nace de un sonido, que toma unas formas primeras, que obsede, que puede ser la “petite musique” o enredarse en sus volutas, y sólo después “la idea” se prende a él, atrapada como el insecto en la telaraña. Pienso que Proust situó ese sonido íntimo en la “petite sonate” de Vinteuil. Sólo así se explica que esas cinco notas lleguen a ser “el himno nacional del amor de Swann por Odette”, y que la frase musical reaparezca, tomos después, en el septeto compuesto por la amante de Mademoiselle de Vinteuil, la hija del modesto músico de Montjouvain, esa amante que escupía en la imagen del viejo Vinteuil como paradoja de la ofrenda y del respeto. El Narrador dice que la “petite sonate” ampliaba las dimensiones del alma. El sonido íntimo, el que no tiene siquiera cinco notas, las amplía de un modo casi sobrenatural para que el poema surja. Es la misma “petite musique”, aun si a veces resulte más grito agónico que “sonate”. Y es claro que las grandes obras del fin de la vida de Beethoven surgieron de ese sonido interior y tomaron la proporción que sólo el silencioso trabajo de un artista puede garantizar. Ignoro, claro, el sonido íntimo de mi abuelo. Es que nadie conoce nunca el sonido íntimo de los otros, incluso de los seres más próximos. Región inaccesible a todos, ese sonido interior es una marca de identidad en la que cada uno se reconoce, inconfundible. Acostumbrados a ella, la olvidamos a veces, pero ella nos reencuentra siempre, en el silencio de las tardes en la calle Marsella, en la construcción de un poema, en los “himnos nacionales” de un amor, en horas de hastío también, o en la

Sonido alterado. Alfredo Fressia  

¿Cómo suena la poesía?

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you