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Jorge Carlos Ruiz De la Quintana (La Paz, Bolivia, 1979). Poeta y narrador. Creció acurrucado en las faldas del Illimani. Estudió filosofía, antropología y teología. Inficionado por los demonios y las manías de la naturaleza humana se fue a perseguir su propia vida. Ama el campo y la selva, porque se siente parte de la revolución que allí habita. Ha trabajado junto a comunidades indígenas de distintas latitudes de Latinoamérica, compartiendo la esperanza que trae la lluvia. Tiene publicados cuentos, poesía, artículos y es columnista en la prensa de su país. Sus poemas han sido publicados en antologías y revistas.


SU NOMBRE

Viniste como vienen los días, sin permiso Tus espacios y rendijas ahuyentaron la luz recordé tus nombres y la fecha de tu encarnación.

Ensopados aguaceros mojaditos de tu río sospechosas bocas de estuarios colmados.

Tu Nombre, el que existe antes que todos tus nombres, me abrasaba, transpirando la letra pronunciando raíces, germinando.

Volátil... se incendió de primorosa muerte sobre la trama de nuestro terliz.

Ese nombre...

el nombre que entre los nombres vos no querías

en mí se volvía carne, con mi respiración sacrificio, por mi palabra memoria.


TESTAMENTO DEL PASTOR

ópalo y calcedonia piedras despiertas la burla del polvo y la costilla

capitana del navío con tu hueso canoro me atraviesas. surcas los alientos y tus velas extiendes, de mis extremidades… traspones sus deltas trepas y coronas m i t o r r e segamos nuestros rostros nos vestimos de huracanes con canciones de rabel encantamos los ritmos de este baile abrimos todas las puertas

tú-con-mi-boca-y-yo-con-la-tuya (amor).


JUEGO DE CRÍOS

El cuarto de juguetes se abrió espíritus arrebatados escaparon…

Carritos de colores una casa de plástico muñecas y cabelleras cientos de diminutos libros Banderas y estandartes peluches flanqueando nuestro territorio toda una nación aquí adentro Estrellas fosforescentes alumbrando las praderas de este país para dos morada de los picaflores

Dueños de un idioma propio hijos de los alados parlantes

Cntrs y nrrdrs d l vrddr plbr d Ds


LOS RUIDOS DE LA NOCHE

Cuerpos imantados a la hora justa La sustancia de los huesos la enciende la energía de la calamita

Mortales perpetuos en rincones de vidrio y cemento habitantes del cartón

Andantes de pisada feliz emoción junto a la fatiga cientos de olores que encierran el sabor del miedo transeúntes legendarios relámpagos de escasos años médulas blandas pasitas achuñadas universos lentos

Miradas de pupilas grandes buscando a alguien que todavía no recuerdan Hervidos sanguíneos tiritando fermentado chicha dentro de su ajayu

Aquí estamos todos enumerando los espacios donde antes habíamos estado sin conocernos dueños de escenarios destinados al polvo

Desde lejos, sólo somos luces de un mundo mudo


EL BESO

prófugos fugitivos los secretos se abrieron

sobre toda la ciudad desprendían sombras con olor de azúcar quemada envueltos saludábamos al mundo entero

las mejillas se desplazan deslizadas a través de la humedad encima de la arena empapada de un reloj sucedieron cosas sencillas en la mixtura de la saliva mientras una boca fue sellada por otra


DESHOJANDO EL UNIVERSO

Sonido ondulado de la luz génesis divinamente negro elástico sendero poblado de piedrecillas

Blanco cuerpo en la oscurana solo, sápida finitud recogida del resplandor, gotas de agua, tierra y gas circulando junto al fuego

en las vecindades del núcleo de una de ellas se-están Calixta, mi casita y mi perro Pichuco


El BARCO Y LOS DÍAS Estaba marchado. Escapó al monte y con los ríos santificó su alma. En una deuda consigo mismo se había propuesto perseguir su propia llamada.

Me subí al barco de las aguas negras, a su realidad paralela, ese mundo pequeño. El barco también al río se ha montado, soy, después de todo, ávida pulga de la pulga engarzada al perro soberano. Vivir en su lomo sólo es cuestión de necesidad, placer o condena. En los hilos de su melena uno se recrea y muere de distintas maneras.

A cada final de trayecto se suman todos los restos amor y pena sexo y guerra pasión y soleá Son días humanos que llegan al mar para colmarlo

Me instalé en las fronteras, en los cruceros de líneas viajeras. Hice morada junto a los pobres y los peces era feliz... Entonces me solté, abandoné el puerto y re(en)canté al deseo.

¡Nada de todo esto es cierto! engañó a la memoria confundió los recuerdos


TODOSANTOS Haycosasquecarecendeexist encia,nohayniunasolaprueba dequesean,inclusivecuandos etratadelomásverdadero.Dic enquenoexisteotromododesa ber,sinoconlacreencia.Ytalco sasóloesposiblecuandohacef río,enelprecisoinstantedelvér tigo,durantelahoradelsilencio, enelviajedelaslágrimasalsuel o.Hemosdecreersiestamosm ojados,porquecuandolagente estásecanuncacreeennada.A lucinarqueesrealnuestroteatr o,unshowqueocurresindrama s,perocontiernascatástrofes, unarepresentaciónquenosea cabaysiempreseacaba.Colori daproyeccióndelosespejos,re latosdevivosjugandoasermue rtosydemuertoscelebrandolaf iestadelospanes.Gloriaanjila CieluyanjilaAngilaywawaSar akirismaCieluyanjilaKimsacal varioPastaniwaitaRistañataki QuchuñatakiCieluyanjilaGlori ayanjilaKitistayqamaKitisawki maSanJosétataSasinawsata MariamamaSasinawsataKun arusjutaSarakirismaUywirijut aQarpirijutaCieluyanjilaGloria yanjila ¡Amén!


ESPIRITROMPA Los puntos de la noche retruenan en mi oído la hidráulica sanguínea se desborda esta sabana de mi pecho una planicie hervida Trémulo y filudo me desmenuzo como el vidrio me tropiezo todo el tiempo con tu mirada a tientas recorro el interior de pequeños soles Osada y gentil curvatura de los besos maniática caída la del descenso por tus cabellos pálida mariposa tirana de la ternura Con gigantes hilos columpias la madrugada así despierto inmóvil dentro de tu boca envuelto en tu capullo vuelvo al loco sueño Camino de peregrino por el tacto de tus huellas escondo en cada vórtice una leyenda el relato de todas ellas es el embrujo de la flecha


Poemas Jorge Carlos Ruiz  

Poeta y narrador. Creció acurrucado en las faldas del Illimani.

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