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la muerte de 多El aborto es un ser humano o no? Juan R. Fabregat.


la muerte de ¿El aborto es un ser humano o no? Dr. Juan R. Fabregat.

Lo que está en nuestro poder hacer, también está en nuestro poder no hacerlo. Aristóteles


多El aborto es la muerte de un ser humano o no?

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Contenido

Indice 4

Introducción

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La materia del debate

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Desde el momento de la fecundación, existe un nuevo ser

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Error definir existencia de vida a partir de funciones, tamaño o forma

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O se es ser humano, o no se es

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No repitamos la historia del Dr. Mengele, “ El ángel de la muerte”

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¿El aborto es la muerte de un ser humano o no?

INTRODUCCIÓN

Un fundamento principal del origen de la vida se da en el sentido más claro de que solo cuando se da la (unión del óvulo y el espermatozoide) el cuerpo humano del embrión empieza a seguir un plan de desarrollo.

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Precisamente este argumento es el que sustenta que el ser humano lo es justamente desde el momento de la fecundación. De manera muy clara, el artículo reitera que por las mismas evidencias científicas el ser humano lo es como tal desde el día de la fecundación. Explicación ampliada a continuación.


La materia del debate

La

materia del debate

El punto central para juzgar los aspectos éticos del aborto, deben partir de sí el ser al que se va a matar puede o no ser considerado un ser humano. Existen muchas discusiones sobre cuándo comienza una vida humana y sobre la posibilidad de considerarlo humano como tal desde la fecundación. El Dr. Luis E. Ráez, hace un resumen del artículo publicado por el Dr. Preston el 4 de julio de 2002 en la prestigiosa revista científica Nature, en el que explica cómo inmediatamente después de la fecundación (unión del óvulo y el espermatozoide) el cuerpo humano del embrión empieza a seguir un plan de desarrollo ya determinados. A pesar de estos descubrimientos científicos, partidarios del aborto y defensores de la clonación, promueven la idea de que luego de la fecundación, el ser humano es un conjunto de células y sólo cuando llega al útero para implantarse (entre siete y ocho días después de la concepción) las células empiezan a diferenciarse en tejidos y órganos constituyendo un ser humano. A partir de esta idea, muchos científicos justifican la experimentación y destrucción de embriones porque los consideran seres humanos sólo desde la implantación. Por estas evidencias científicas es claro que el ser humano lo es como tal desde el día de la fecundación. Los descubrimientos del Dr. Richard Gardner de la Universidad de Oxford, publicadas en Natura, demuestran que veinticuatro horas después de la fecundación el nuevo embrión ya tiene definido el eje de su cuerpo, -qué parte será la cabeza y cuál la columna- y sucesivas divisiones celulares ya demuestran que las nuevas células empiezan a seguir un plan claramente predeterminado; es decir, que ya tiene funciones asignadas.

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¿El aborto es la muerte de un ser humano o no?

Más sorprendente aún resulta la investigación de la Dra. Magdalena Zerniclka-Goet’z del Wellcome Cancer researcha Institute de Inglaterra que señala el acto de la feducación como el que determina la posición de la cabeza del nuevo ser y postula que probablemente el punto de entrada del espermatozoide al óvulo constituye el ecuador del neuvo ser; es decir, el lugar donde empezarán a realizarse las múltiples divisiones celulares. En esta línea, el profesor Alan Handyside de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, opina que manipular cualquier célula del embrión puede ocasionar un daño irreversible en el nuevo ser humano por lo que pone en

Desde

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duda la validez de la experimentación con embriones durante los procesos de clonación o extracción de células estaminales que, como es sabido, siempre implican la destrucción de un nuevo ser. Hasta que comenzó el debate sobre el aborto legal en Estados Unidos y el resto del mundo en la década de los sesenta, los médicos y científicos teníamos una opinión unánime sobre el inicio de la vida. Esto fue posible gracias a los descubrimientos de la ciencia moderna que demuestran que al unirse los dos gametos (óvulo y espermatozoide) el nuevo ser tiene todo el material genético necesario para desarrollarse y crecer.

el momento de la fecundación, existe un nuevo ser

El interés comercial detrás del aborto, la clonación, la experimentación con células estaminales y embriones humanos, lleva a muchos “ científicos” modernos ( ginecólogos incluidos ) a cambiar arbitrariamente las definiciones de ((fecundación)) o ((concepción)) como el momento del ((inicio de la vida)) por la de ((implantación del embrión al séptimo día)). Al suplantar la fecundación por la implantación, se permite que durante seis o siete días el embrión quede indefenso, pueda ser manipulado y hasta destruido. El artículo de Nature es una nueva prueba de lo que siempre supimos: desde el momento de la fecundación existe un nuevo ser que es sujeto de derecho, merece protección y posee una dignidad humana única y universal. En otras palabras: hay evidencia científica incontrovertible de que se trata de un ser humano desde el momento mismo de la fecundación, adquiriendo funciones desde el inicio y que ha de conservar hasta el momento de su muerte.


Error definir existencia de vida a partir de funciones, tamaño o forma

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definir existencia de vida a partir de funciones, tamaño o forma Quienes tratan de rechazar la naturaleza humana a esa edad temprana, tratan de poner límites o períodos para considerar al ser humano como tal, dependiendo de la gradualidad de su desarrollo; es decir, la presencia o no de funciones, tamaño o forma sería lo que definiría o no la presencia de una vida humana y con ellos los derechos o no generados por ese ser. El tamaño no puede ser criterio suficiente para considerar a un ser humano como tal, es decir, el ser pequeño o grande no define mayor o menor humanidad, ni podemos considerar que se es humano al ser niño, o que se tiene menos derecho a la vida. Llevando esto al extremo ridículo, un obeso de 120kg tendría más derecho a la vida que u desnutrido de 45kg, o un nórdico de dos metros, más humanidad que un latinoamericano de 1.60. La función tampoco sería un criterio, ya que las funciones se desarrollan y se pierden en la vida sin alterar la naturaleza del ser humano. Por ejemplo: las mujeres tienen funciones reproductivas de la pubertad a la menopausia, y a nadie se le ocurre pensar que por eso las mujeres tienen derecho a la vida únicamente si pueden reproducir y posteriormente alguien podría disponer de su vida o desecharlas por haber perdido esa función. Quien considere que es la capacidad de pensar o sentir lo que determina al ser humano su condición de tal, está tratando de buscar excusas, pues los pacientes en coma o anestesiados no pierden su condición de humanos. Tampoco se trata del grado de inteligencia o sensibilidad donde habría que poner el límite, ya que las diferencias en la capacidad de razonar o de sentir son patentes aun en individuos muy parecidos entre sí, incluso hermanos gemelos idénticos. No por eso uno es más humano que otro. La presencia o no de órganos bien diferenciados tampoco es un criterio adecuado ya que el desarrollo de un órgano o su atrofia son fenómenos que transcurren a lo largo de la vida, e incluso el cerebro perfectamente funcional puede proyectar, en estudios especializados, datos de atrofia. Nuevamente ¿quién es capaz de poner un límite? Estos criterios son erróneos por que implican preguntarnos cuál es el parámetro para juzgar cuándo se es ser humano y cuándo no, lo cual nos colocaría en el terreno de la discriminación.

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¿El aborto es la muerte de un ser humano o no?

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se es ser humano, o no se es Los grados en la condición humana no existen: o se es ser humano, o no se es, no se pasa por estadios de pre humanidad y biológicamente no hay pasos intermedios que pudiesen llevarnos a otras especies. Si fuera posible tener un embarazo completamente de probeta, ese niño tendría las características genéticas de sus padres biológicas, no las de la caja de Petri donde fue concebido. Podemos concluir: hay evidencia incontrovertible de que el ser humano tiene, al momento de la concepción y hasta su muerte, todas sus características genéticamente determinadas, que son las que ha recibido de sus padres biológicos y ha de heredar a sus hijos. No existen grados biológicos en su humanidad, sino en el desarrollo de funciones y capacidades, pero lo mismo sucede en la vida extrauterina hasta la muerte. Es increíble que el ser humano, que afirma haber superado la discriminación, genere nuevos modos de segregación humana por el tamaño, la función a la apariencia, volviendo a las etapas eugenésica o de esclavitud de siglos pasados, diciéndose civilizado sólo porque ahora emplea técnicas más sofisticadas o científicas para matar: y ano usa el cuchillo o la horca, sino la cucharilla de legrado y el aspirador estéril para hacer lo mismo que se ha hecho históricamente. Nuestra evolución es simplemente de formas no de fondo ni de actitud. Las matanzas y genocidios que criticamos del pasado se siguen dando hoy en día. El que un evento sea legal, no le da validez moral. Hitler llegó por medios legales al poder, y aunque él y su grupo declararon la superioridad de la raza aria con autoridad y con medios legales, eso no restó ni un ápice de humanidad a nuestros hermanos judíos.

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repitamos la historia del Dr. Mengele, “ El ángel de la muerte” El que existan médicos que sean capaces de matar sólo repite la historia del Dr. Joseph Mengele (conocido como el Ángel de la Muerte), quien por cierto, nunca tuvo que responder ante un juez, ya que realizó acciones legales que le impidieron la extradición para ser juzgado, y murió de muerte natural, plácidamente, en 1979 en Brasil. Mengele explicaba así a otros colegas su trabajo: Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las facilidades que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlos a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura. Los fenómenos biológicos humanos son, en sí mismos, siempre humanos desde la fecundación hasta la muerte, independientemente de la voluntad de terceros incluyendo la de los gobernantes, los legisladores y los partidos políticos.


Dr. Juan Ramón Fabregat

Médico cirujano por la UNAM. Cardiólogo con especialidad en electrofisiología de corazón por la Universidad de

Montpellier en Francia. Maestría en

Administración Médica en la Universidad de Tulane. Director Corporativo de Calidad Hospital, Centro Médico ABC. Miembro del Hospital ABC desde 1993, así como de la Sociedad Mexicana de Cardiología y de la Asociación Mexicana de Genética Humana, entre otras. Fundador del departamento de electrofisiología del Hospital Español y la Clinica Londres (Ciudad de México). Autor de diversos artículos científicos. Ha impartido innumerables conferencias en México y el extranjero; cuenta con experiencia en investigación y docencia en diversos hospitales e instituciones en México y Francia.


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El aborto es la muerte  

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