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Aliento y aullidos. Rufino Mesa Vรกzquez Tarragona 2011



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Aliento y aullidos. Rufino Mesa Vázquez Acción de respirar y atenuar el desconsuelo. Obra realizada para: Universitat de Barcelona: presentación el 7 de abril de 2011 Descripción formal: Consta de doce tubos de cobre (canopes), en los cuales se ha de depositar el aliento para vivir y los aullidos para mitigar la incertidumbre. Posteriormente, estos tubos quedaran ubicados en doce cajas de bronce, (Las cajas del pensamiento). La obra completa no se expondrá en la Universidad el día de la acción, allí sólo se harán servir los tubos, los contenedores de la acción. Índice del preámbulo en la intervención • El aliento como concepto. • El aullido como rebeldía y valor estético, la melancolía, el dolor, el miedo, la perdida. • Exposición de varias obras que hacer servir el aliento como materia. • Índice de la acción. • Acto de guardar el aliento y los aullidos en un tubo de cobre. • Toda la acción puede hacerse en silencio y hacer servir contradicciones extremas… Para tal fin se hará servir el oxímoron para dar énfasis a los conceptos, herida luminosa, aliento que aúlla, luzoscura, palabra-callada, dulce-herida, principio del fin. Índice del presente texto • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

Relato corto. Aliento Preámbulo La queja Necesidad de saber La insurrección Otros argumentos Reflexiones encima de una piedra. Los instrumentos de la acción La caja, los tubos y la obra La materia Escultura y concepto La figura y la idea 1ª Suposición 1ª acción 2ª acción 3ª acción Recuerdos de niño 2º Suposición 1ª Acción El concepto El sarcófago de cristal 2ª Acción Nota final Aliento 1ª parte de la acción Alientos Aullidos La vida hay que lucharla, aullar para defenderla. Aullidos para mitigar el dolor. Ritual civil para el óbito Caja de los aullidos La muerte espectáculo Acción de aullar





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 Canopes para el aliento. 1ª fase.

Aliento Con mirada penetrante y aflicción en el pecho, Lucía contempló por la ventana los colores del alba. Al otro lado de la calle caían las sombras. Recostado en un pórtico, Jacinto José la observaba con ojos suplicantes, tembloroso e inmóvil. El aliento de Lucía tejió un velo húmedo sobre el cristal, sobre su niebla escribió con el dedo lo que extensamente ya se habían dicho: ¡ante la tierra… estamos solos!  Jacinto José dejó ir entre las manos un susurro terminal y resignado. Libremente sopló en su hueco un quejido inaudible, aliento que dejó vacía su mente e inactiva su médula espinal; lamento informe que Lucía guardó en su mente hasta el final de sus días. Con desvelo conservo la piedra donde se encuentra; ¡es mi dolor, es mi tesoro! …aunque, entre suspiros… por la luz de los ojos pudo haberse liberado. 6-4-2006 Gregorio Bermejo



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El oculto espíritu del tiempo. Guardar en un tubo de cobre el ’aliento de la montaña. Castellvell del Camp, Tarragona. 1996.



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Preámbulo Si tengo algún interés en seguir este camino es por la capacidad de asombro que segrega su trayecto. Sobreponerme cada día es un acto voluntario motivado por la necesidad de conocimiento, por el deseo de entenderme a mi mismo y con ello mitigar la soledad comprendiendo a los demás. Deseo profundamente reconciliarme y encontrar la roca firme donde asentarme, tomar aliento y aullar, gruñir y apretar los dientes hasta quedar dormido...

Seguramente haría falta algo más que este artículo para diseñar una imagen sobre lo que pienso del cuerpo y el espíritu y mucho más para definir el profundo pesar que me causa la vida humana; ¡es un tema interminable! No obstante puedo hacerlo en pocas palabras haciendo uso de parábolas y metáforas; pienso que en nuestra condición de materia animada nos encontramos como el pingüino emperador; orgullosos, estirados, cómicos, alentados y renqueantes... Aquí hablaré del aliento no de los efectos que causa. La vida y los seres humanos en particular, nos “descubrimos” ventilados, es decir, necesitamos que una corriente de aire entre y salga del cuerpo constantemente. En parte sí, en parte no, somos un fuelle, una membrana que bombea, que ventea el organismo para extraer el bálsamo vital y transformarlo en acción espiritual. Cuando respiramos intercambiamos materia y expulsamos la inmundicia que nos sobra por todos los escapes disponibles. Es una imagen sorprendente; el cuerpo como sistema ordenado se oxigena tenazmente, se riega con el elixir vital del aire y lo expulsa en todas las direcciones por las espitas permanentes de los poros y fugas afines. Las dos más importantes están en los extremos de la columna espinal y son auténticos bitoques de descompresión…

Ni que decir tiene que aquí tomo el aliento como metáfora y eje fundamental del cuerpo-animado; la vida activada con la energía que toma del hálito del sol. Así lo hacen todos los seres vivos y no montan tanta zarabanda con el hecho de respirar, pero nosotros hacemos de ello un motivo de celebración; lo ritualismos... este es el motivo de la acción Aliento y aullidos. Como veis presento pues una diferencia, observo el acto de respirar como materia de reflexión para la obra escultórica, la cual se deviene en significado en la acción consciente y se guarda como algo valioso. El contenido, el aire entubado, oculto, configura la realidad estética al constatar el placer de respirar a cada instante y al valorarlo como acto para extraer conocimiento y preservarlo posteriormente en las cajas del misterio. El acto es la obra: ventear en tubos de cobre pensamientos macerados y clandestinos.

Construyo la performance sin analizar en profundidad las misteriosas circunstancias físicas que hacen posible el acto de respirar y pensar. Me conformo con anotar de manera poética que el aliento es la sublime vibración material de la vida. La que mantiene el hálito permanentemente estremecido. Es la llama temblorosa del ser en permanente proximidad con la agonía. Si lo pensamos bien es una situación dolorosa, pero también es placentera, universal y sencilla. Quizá es el susurro de las canciones de cuna, la resonancia del mundo que palpita en la bóveda de la mente, el primer suspiro que toma cuerpo y se replica en el pecho. También podemos ver en ello la maravillosa campanita de plata; la vibración del primer núcleo que se escinde, se bifurca en el mundo material, encuentra infinidad de variables minerales y posteriormente se expresa en todas las formas vivas. En la acción Aliento y aullidos encuentro una respuesta plausible a la complejidad del pensamiento y al aleteo del mundo. Su métrica es caótica y creativa como todo en el 

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mundo material. Su desarrollo tiene trazos definidos en el plano de los sucesos; la simbiosis, la reproducciĂłn, la evoluciĂłn y la conservaciĂłn de cada una de las especies. Pienso que son caracterĂ­sticas de todos los seres vivos y esto se da porque es posible darse. Para este discurso ahĂ­ queda todo incluido y concluido. AquĂ­ no puedo manifestar otra cosa que el hecho de constatar que en la materia hay un vector que tiende a la organizaciĂłn de mecanismos complejos. Al “respirarâ€? o intercambiar energĂ­a, se dan los procesos creativos, desde un ĂĄtomo, una molĂŠcula, una bacteria o un mamĂ­fero pensante. “Inteligenciaâ€? maravillosa que, como el ave lira, canta a los colores de la aurora. De este asombroso espectĂĄculo nace el mito de FĂŠnix, base del trabajo precedente y desarrollo de la idea aliento y aullidos. )--    * * - No hace falta especificar que la idea del espĂ­ritu es de nuestra invenciĂłn y atribuirle al aliento la ubicaciĂłn del alma es tambiĂŠn una feliz ocurrencia, es una figura retĂłrica como seguramente lo es esta reflexiĂłn. Todo se balancea entre las creaciones de la mente y algo que estĂĄ fuera de nosotros: la materia que nos mantiene activos por un instante, ÂĄtan sĂłlo por un instante!. No somos nada mĂĄs que eso; materia animada que danza en la marmita del mundo y en la danza, no puede eludir la necesidad el pensar sobre el ritmo del corazĂłn y el latido inaudible de las piedras‌ El hecho de pensar no es una virtud, es un imponderable sobrevenido de las funciones propias de estar vivo‌ En nuestra existencia mental se experimenta el despertar a la conciencia; es una tenue luz que se insinĂşa, se revela lentamente y en un instante de enajenaciĂłn lĂşcida, podemos sentirnos liberados del cuerpo. Entonces somos aliento furtivo, espĂ­ritu inmaterial que habita en un tubo de cobre, pero en realidad no podemos constatar otra cosa que el vaho sobre el velo del aire y el sutil rastro cincelado en el recuerdo. Al conectar con la naturaleza, necesitamos comprender el sentido de la vida y a la vez, ser advertidos en el mundo como algo singular; ÂĄlo necesitamos! Queremos ser los hijos predilectos de la creaciĂłn... Seguramente es otro mandato cifrado en la materia, una valencia para orientarse y fijarse, un enganche entre molĂŠculas, un enlace entre los genes, otra alarma encadenada que se activa por el hecho de estar vivos. Todos los seres quieren tener el consuelo de ser amados por sus padres, todos los ojos quieren ser el centro del mundo. Nos adentramos en la complejidad de las cosas porque nos llama el misterio de lo indecible y queremos ser amados por nuestro creador porque ello supone protecciĂłn y fortaleza‌ AquĂ­ se abre una pregunta incontestable‌; Âżeste vector desubicado es el reclamo latente de un neutrino libidinoso que anida entre los secretos de la materia y de mente...? Deseamos sentirnos balanceados, acunados, por la misma mano del hacedor y para ello nos dejamos caer en el abismo de lo no pensado, sumergirnos en el misterio de lo que no tiene nombre y formular la palabra sagrada que anima las cosas. Lo que no ha sido nombrado reclama serlo y aĂşlla en la oscuridad de la mente; es el camino de acercamiento al final presentido. Somos criaturas desamparadas y terminales que necesitan saber; son Ăştiles sus quimeras y, si lo son, tienen algĂşn sentido. Comprobamos como al tocar, degustar, ver y verbalizar lo desconocido, las sombras temerosas desaparecen. El conocimiento ahuyenta el miedo. Con la “comprensiĂłn de lo misteriosoâ€? vemos con otros ojos lo que nos es vedado ver y absorbemos la firmeza del suelo, una losa bajo los pies lo dice todo. La primera creaciĂłn se hace en nuestra mente al percibir los matices de las cosas. La luz y el aleteo de la naturaleza nos revela el mundo. Nombrar es ordenar el caos; reconocer 

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y denominar proporciona aliento y anima todo lo que es inerte, lo hace parte integrada del pensamiento. Comprender es reconocer, iluminar el hogar donde vivimos y tener cierta seguridad al caminar por un suelo cambiante, movedizo y siempre dispuesto a ser tramposo. Tenemos que admitir que nos subyuga lo asombroso ya que nuestros ojos son demasiado pequeños para que por ellos entren los picos del Himalaya, los pastizales del Serengeti y la gran reserva del Ngorongoro, las salinas de Uyuni o el desierto de Atacama; de esos escenarios prodigiosos y del rincón más humilde de las Bardenas Reales de Navarra, emerge la vida en forma de hierva, de mirlo y de zorzal; ahí germina todo, también los sentimientos cruzados de los humanos. Así nace el aleteo de sentirse vivo y con él, las figuras mentales contradictorias y ambiguas, sentimientos que nos confunden y nos unen al mundo con soportes inestables. El anillo de piedra esta hecho para mitigar el dolor de la soledad y unirnos a los ciclos naturales con ánimo reconciliado…

El paisaje se ingiere, se hace carne En la obra aliento y aullidos el paisaje nos posee lentamente, respira por nuestra boca, se ha hecho carne propia y ha tomado conciencia del ser a través de nuestra aptitud. Constatamos que la acción se ha hecho necesaria y vital y el esplendor de la naturaleza aparea su destello ante los ojos. El paisaje nos cautiva, sin darnos cuenta nos hace dependientes, sentimentalmente seducidos cuando se hace llaga permanente en la memoria. Así lo sentimos en cualquier rincón de la tierra y tenemos el deseo irrefrenable de pensar que estamos religados al suelo por un aliento común a nuestros semejantes. Cuando ese sentimiento se bastardea, se hace interesado y mezquino, se hace énfasis en lo diferente. Visión escindida de las tramas invisibles, valoración de lo separado y especial que responde al principio elemental de sentirse hijos predilectos de Dios. Raza diamantina que se exalta entre los feligreses y compatriotas como una piedra engarzada en un cuchillo… Estar unidos al mundo no es nada extraño, es un hecho placentero y doloroso que constatamos en al acto de pensar; estamos unidos a los árboles, las montañas y los ríos y a la vez arrojados a vivir el aislamiento. ¿Qué nos queda? -¡Casi nada, un poco de aliento…!- Como las termitas o las barracudas, hay que hacerse gregarios para alejar el miedo a la soledad... Pensarlo es compréndelo, es sentirse aliento de la misma red y parte del juego interminable de la creación. La vida en la ciudad tiene sus tribus internas, la selva se formaliza en el entramado de sus calles, en la distribución del confort y la miseria, la contingencia y el reparto de los servicios, el disfrute del espacio, el regalo del sol o el castigo de la sombra. Pero el paisaje urbano seduce con la misma fuerza, nos engancha y conduce con mano dulce, llegamos a amar la ciudad como el preso ama la celda. No podemos substraernos a sus hechizos y ahí quedamos atrapados, devorados y disueltos por sus jugos digestivos. Vivir en la promesa incumplida de la ciudad de oro, donde todo es posible y el anonimato hace de trinchera, es lo mismo que tener la cabaña en el mismo centro del paraíso mítico. Las ciudades son grandes organismos vivos que crecen de manera mórbida y dislocada; escenarios de ensueño que configuran el lecho cultural de nuestro tiempo. Un poder incontrolado toma aliento en ellas y su fuerza creadora no puede eludirse; el ímpetu seductor que segrega la metrópoli es nuestro lecho póstumo. Ella tiene respiración propia y segrega dinámicas que se escapan al control de los ciudadanos, ella es mucho más que la suma de las partes, es el aliento de Fukushima que irradia su poder y contamina todos los pensamientos. En este marco la naturaleza es una circunstancia lejana que contemplamos en la pantalla del televisor, en las terapias de reparación, en los parques temáticos, las fugas rápidas a la montaña y también, en un jarrón de geranios en la ventana para llenarnos de color.



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Lo que pienso sobre todo esto es que vivimos en un señuelo permanente, un ensueño deseado, una añagaza de nuestra mente. En realidad somos naturaleza oculta en cajas de hormigón, paramecios cautivos en su propia trampa. Como topos abrimos galerías deslumbrantes, luz cegadora que nos lleva al templo de la razón pero allí no vemos nada, ¡una y otra vez ciegos!… Afirmo, ahora que estoy en ello; un tsunami como el de Japón nos arrastra lentamente, nos devora con su boca líquida entre barcos, trenes, aviones y casas de papel, una garganta poderosa aúlla, su boca nos devora y sus dientes nos mastica en un instante. Basta un pequeño estornudo para desentrañarnos, un soplo vengador y al instante nos confunde entre el barro negro que antes hemos tirado al mar. Las verdad es esta: un giro glacial puede devolvernos a la caza del bisonte en muy poco tiempo! La ciudad también deja de respirar; al exhalar su último aliento nos deja acunados en las manos de la tierra y allí somos una planta más que lucha por la vida. La queja La queja nace del dolor que causa el hecho mismo de estar vivo, es el precio por asistir al irrepetible espectáculo que nos regalan los sentidos. También de la tierra emerge el grito vengador, el coraje del miliciano, la incertidumbre y la terrible necesidad de seguir en combate; ¡hay que luchar hasta caer rendidos! Mientras vivimos aullamos como chacales hambrientos, siseamos entre las dunas resecas que transitamos y en el cuenco que forman las manos, en la caverna vacía de la mollera, dejamos el último suspiro. Con los ojos chispeantes tenemos que continuar el camino que nos es dado y ahí, ante el dolor que sentimos, aullamos clamando al cielo ya que él es el lienzo visible de nuestro anhelo. La vida se nos presenta en un raudal de sucesos imprevisibles y misteriosos; el tiempo nos habla con voz de trueno; en su voz quedamos sometidos y deslumbrados. Día tras día nos sentimos cautivos por verdades que se esfuman como la luz en la tiniebla, verdades que crecen en el pecho y poco a poco nos llenan de indignación y nos sometes a la resignación. Secuestrados por ideas peregrinas, por quimeras que arden como pastos secos; confundidos, asombrados…, ¡asustados, vivimos y morimos! Estremecidos en el albor de los tiempos, aullamos… Pasan los días entre alientos jadeantes. Hay que luchar para estar vivos… ¡La muerte es un río imparable entre riberas verdes!

Necesidad de saber En el suceder de los días distinguimos en el pecho un relincho mineral que nos interpela, nos demanda el sentido de lo que hacemos; la respuesta se conjuga lentamente a la espera de saber, necesitamos entender y trascender una respuesta acorde y meditada que ilustre lo que somos… La incertidumbre nos hiere el pensamiento, es una llaga incurable que no se cierra nunca. La respuesta siempre es al final del trayecto, se escapa entre ácidos por la garganta, sale entre los labios en forma de soplo, desaparece por la luz tenue de los ojos y la textura mortecina de la piel... Es el desenlace irrefutable que presenta su voz. A la sazón callamos y entonces…, ¡un susurro terminal habla por nosotros! El canto-aullido centellea siempre; es la luz del alba que tiene fuerza suficiente como para mitigar y soportar nuestros miedos e incertidumbres. Anhelantes esperamos, sedientos vivimos, jadeantes seguimos en la senda empujados por una fuerza misteriosa. Respiramos el crepúsculo y quedamos esperanzados con el eterno retornar de la simiente. Los aullidos aumentan con el crujir de las piedras, enlazan nuestro dolor con el corazón del mundo y con ello se fermenta la conciencia y la esperanza en



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el saber. Confiamos en los hechos, en la obra que más tarde destilará la memoria de lo que hemos sido. Todo es expresión en busca de consuelo; entre aliento y aullidos queremos indagar el peso de nuestra voz. Vivimos transidos de soledad; con dolor y anhelo soportamos el chirriar de los instantes. Algunos períodos nos traen sosiego y en esa contingencia fértil, en esos momentos luminosos, solicitamos descanso. Al amparo de un segundo, con el dorso de la mano rozamos la felicidad…, por un instante, ¡tan solo por un instante!…

La insurrección José Saramago viene a decir que es la hora de aullar, de acotar el poder de los que gobiernan enseñando los dientes. ¡Queridos! sois jóvenes, tenéis la libido excitada; expandida o comprimida, pero excitada, por ello os exhorto: berread como corzos en celo, aullad como perros en duelo y carcajead convulsivamente. ¡La fiesta se acaba, es algazara de chacales en la noche! Si existe en vosotros una brizna de rebeldía, una tenue esperanza, hacedla servir con todas las fuerzas; expulsad el aullido heroico que mutará los ojos y con ello modificará la mirada, transformará el pensamiento y los colores del mundo. El mañana es vuestro, y vuestra será la sociedad esperada y soñada: la obra colectiva es la más alta consideración a que podemos aspirar los humanos. Por ello os digo en el otoño de mi vida: aquí tenéis mis canopes para depositar el dolor y el desamparo, mis cajas de bronce para atesorar los pensamientos más sentidos. Dejad también los instantes placenteros, los besos y juegos de juventud, las canciones de júbilo, las ideas geniales, gloriosas. Como diamantes pulidos, dejad en su seno los pensamientos, los fulgores de la mente; son estuches para el trabajo bien hecho y las canciones de libertad. ¡Amados! respirad intenso el impulso de la juventud, luchad los tiempos de la vida, tomadla a bocanadas como fruta fresca; ¡delicias genitales como el barro tierno! Como escultores iniciados sed atrevidos, como Pigmalión modelad el amor soñado. Entre los labios y los dientes, esculpid la pasión de los besos y el chasquido metálico de los instantes. Arrancad el aliento y confiadlo en estas vainas de bronce. Son las cajas del pensamiento, encierros que no dicen nada; ¡nada es lo que dejamos, solo susurros inaudibles, surcos imperceptibles en la piel de la tierra! Nada alentará nuestra memoria, toda se perderá como agua disuelta entre arena. Por eso os pido, dejad aquí un gesto leve, confiado, meditado y absurdo; quizá será lo único notable que quedará de nosotros. Otros argumentos La noche me trae respuestas amables, algunas desesperadas, otras posibles y al empezar el día me dispongo a trabajar en ellas. Percibo la construcción del yo como un gusano percibe los cambios al mutarse en mariposa; cada día noto las transiciones, se hacen rápidas, sorprendentes y cubiertas con aliento y desamparo. La felicidad cuesta encontrarla, se destila en el pecho unos instantes, se viven con fruición y rápidamente se esconden tras las dunas del olvido. En ocasiones reverbera en el deseo, en el recuerdo, es un propósito



Aliento. Guardar en un tubo de cobre el aliento de una esperanza y el que emana del interior de la montaña. Acción: Oscar Fons, Castellvell del Camp 1996

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que fracasa casi siempre pero nos mantiene expectantes… El paraíso deseado y fantaseado se hace materia luminosa en el sueño y llega a los ojos como bebedizo misterioso; es la caja del artificio. En ocasiones tiñe el pensamiento y con él percibimos el color del mundo y sus ofrendas; este es el premio, ¡no hay otro! Lentamente, aquello que ha sido pensado se ilumina y aparece entre las manos igual que se alumbra el alba; se hace cuerpo físico en la boca como se hace sabor el color que irradia de la fruta; esta es la obra... Como jardineros, a través del aliento regamos la mente y sentimos lo que hemos creado, inventado, deseado; ¡esta es nuestra realidad! Aliento de victoria y derrota Aquello que nos ofrece la vida se enlaza en un acto asombroso, nos libera y a la vez nos subyuga, somos esclavos del amor y del odio. Con el resuello agotado llegamos donde podemos llegar, ¡ni un paso más alcanzamos! Vivimos entre alientos, absortos y constantemente reanimados. Beber con los ojos es el palpito de los días que se excita en el pecho y nos mantiene expectantes. Con él hemos formulado la historia de nuestra ilusión; memoria heroica, realidad imaginada que al final queda gravada sobre una losa, la que cada uno instala sobre su propio pasado. La losa más burlesca es la de los salvadores, los patriotas y los redentores, los que remugan las palabras y con ello llenan la mente, encienden la sangre y cubren el suelo de mártires. Estas losas son los pudrideros de la inteligencia y los basureros de la creación, realmente son las fosas comunes de la existencia... En ellas se esconde la leyenda de los poderosos, patraña interesada, deseada, construida i reanimada una y mil veces. Es una letanía dulce que modela los sentimientos y somete lentamente. Poco a poco sin darnos cuenta penetra y secuestra el pensamiento. Es una letanía común que crece jocosa y grotesca entre nosotros, un ángel aterrador que aparece en el sueño, nos redime por ser inalcanzable y nos derrota por ser posible… Todos los pueblos, todas las religiones, todas las ideologías tienen esta gran lápida sobre sus restos. Hay que ser gregarios, miembros de una comunidad de pensamiento lo más extensa posible, pero nunca idiotas con un transistor enganchado a la mente. Procurad que no secuestren vuestro pensamiento; cuando leáis estas palabras ponedlas en cuarentena. Revisad cada concepto y al final, arrojadlo todo en los tubos de cobre, hacedlo como el que abisma un recuerdo en las simas del olvido… Aliento individual Todo aliento es creador, es el motor de una maravillosa invención; trágica, cómica, irónica, mística, superficial... Cada persona tiene sobre los hombros una caja del pensamiento y también una pantalla mental para proyectar los recuerdos, las vivencias y los sueños. ¡Somos únicos y estamos solos en esa sala! Espacio de creaciones solitarias que habla el lenguaje de los astros y danza el ritmo de las partículas. Es el lugar de encuentro con la realidad estética; cada persona es testigo de los colores del cielo, en ocasiones, el espectáculo se hace revelador y nos estremece de emoción. Si en ese instante la acción de la vida se dirige hacia el saber, la gnosis del misterio; en el mejor de los casos será fermento de fermentos, levadura del alma humana, valor que destila sentido compartido. En el peor será inofensiva, una locura dulce que se mece entre las mano: ¡un tubo con aliento! La ingenua aportación de un soñador solitario como es mi caso. Si la ilusión personal no contamina al sueño colectivo, la creación tiene el peso leve de los espejismos, ¡no es nada! Si traspasa y 

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empapa la masa informe del pensamiento, cosa difícil en nuestro tiempo, la obra se deviene en un escalón de valores que ayuda a elevarnos sobre la derrota. Reflexiones en la piedra. Alcor es una roca común, el soporte de una idea firme que me ha dado motivos para vivir durante un aùo. Es materia apacible como tú, hija amable de nuestro sol, harina susceptible de ser animada en pan caliente. Hoy se eleva solitaria como el polvo del Såhel. Sobre el agua se dilata hacia el norte y el sur; es el lienzo de las partículas de la vida y de la muerte que se expande. Día tras día el viento la golpea, se desgrana en partículas diminutas, fragmentos que sueùan y viajan; ahora son aliento mineral desmenuzado en mi mente. Las respiro y se implican en mi vida, son sedimento para los huesos, hormigón y sostÊn para las ideas que como ellas se agitan sin cesar. Empiezo a crecer con sus cenizas, ¥formamos una unidad inseparable! Hoy las partículas pasan tangentes a mis ojos, son notas de color que emocionan hasta hacerme llorar. Es polen activo transportado por el viento que viene de à frica, lo tomo en las manos y lo ingiero como sales de la tierra. En un tubo de cobre lo guardo, atesoro esta fortuna para mis hijos; es la ley de los ciclos que se expresa. Yo la dejo rodar por la pendiente. Como polvillo seminal me acaricia la piel, estremece las papilas en la boca, respiro y me excitan el pensamiento. Una y otra vez me golpea hasta arrancar aullidos de dolor, alientos de placer. No puedo mås y rindo las manos a la gravedad, cierro los ojos y el pensamiento hasta quedar eternamente dormido. A la salida del sol despierto, me animo entre las plantas, con gozo proceso en el pecho bocanadas de aliento. El día se desprende en racimos de colores, yo los respiro con el timbre sereno de la aurora. Es aliento mineral desmenuzado; lo absorbo, vive en mi. ¥Empiezo a crecer! Cada día lo siento elevarse y no me canso de escanciarlo en la marmita de mi mano‌

Instrumentos de la acción Las esculturas son instrumentos para pensar, ventanas para mirar el mundo desde un ångulo diferente. Hacer una obra es una excusa para ver mås allå del horizonte, para reflexionar sobre algo que necesita de un pretexto, un soporte para ser pensado. Las obras me ayudan a sentir los matices que segrega la experiencia, y en la acción, en el proceso para destilar ideas, me ayudan a vivir. Mis manos y el material que utilizan son los pilares donde descansa el pensamiento, sin ellos estaría desamparado, mi vida no tendría gravedad y me hundiría en un abismo sin fondo. En el trabajo de FÊnix o la ciudad del sol, cuando tenía el especulo encima de los brazos, sentía su peso, su temperatura y su textura. sentía tambiÊn los músculos activados por una fuerza física evidente. Procuraba ir un poco mas lejos y entonces era cuando empezaba a notar el empuje, el aliento de la luz, la llegada súbita que transformaba la luz a los ojos y dejaba un tejido envolvente en todo lo que veía‌ Poco a poco sentía en los brazos el cansancio y en la mente el reposo de la luz absorbida‌ era una situación extraordinaria, creía que tenía la caja de misterio y la verdad sobre los brazos. Posteriormente distinguía por donde salían los rayos de luz y como se dispersaban. Era un momento mågico, asombroso y fÊrtil que me transformaba cada día. Nota de interÊs: Si el razonamiento parece una fantasía infantil, el disparate de un iluminado‌ pido que miren con atención algunas de las fotografías que realicÊ en aquel periodo; algunas son realmente sorprendentes; aquellos instantes me llegaron a emocionar.



  

    

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La caja, los tubos, la obra En la obra Aliento y aullidos: los tubos de bronce son los contenedores, no pueden ser otra cosa que los archivos. La obra siempre es el contenido, lo que se guarda dentro. En este caso es el resultado de la acción de respirar y aullar, en definitiva, es el esfuerzo y la voluntad del ser que se oculta dentro de ellos. Las cajas del pensamiento son la arquitectura que contiene los tubos, la protección estética y las formas expuestas a la mirada. Como Alcor, Tanina, Especulo, los palitos, las siete piedras… en la acción de Fénix; las cajas son los artefactos del demiurgo, el sepulcro de la idea. Despertar con la luz del mar entre los ojos, con los campos llenos de brumas y la luz del amanecer, son el espacio real y alegórico del suceso, el lugar donde se dan y se subliman los hechos. A mi entender la obra siempre es el concepto, el significado que desprende el acto ritual, la acción en la ejecución de la idea. También sus resultados emocionales, el pensamiento que segrega y la gravedad que produce en la memoria. Para mi manera de hacer, la forma siempre es una circunstancia secundaria, si se quiere un hecho menor, un recordatorio que me ayuda en las invocaciones, máscara teñida que nos presenta el reverso de los colores de la aurora y queda como contenedor del secreto, testimonio mudo de lo que he sentido y pensado.... La obra es una simulación, pero también aliento permanente de la realidad profunda que instalo allí a tiempo real…

La materia en la obra Me encuentro obligado a introducir ideas, a glosar conceptos sobre el valor que le doy a la materia en la obra escultórica. Es importante entender los significados que le proporciona la mirada, de lo contrario será muy difícil admitir el rol que juegan las ideas y los artefactos que hago servir en la ejecución de una obra. Se corre el peligro de ver la materia como “substancia y forma” de la escultura misma. He de aclarar ahora que la acción siempre es abierta a las complejidades conceptuales del momento, que los valores cambian cuando cambia el contexto y si este desaparece sólo queda la materia y la forma para preservar los contenidos. Aquí es obligado anotar que si la complicidad del contexto cultural desaparece, la obra se destruirá sólo parcialmente, ya que siempre será evidente que la escultura ha estado pensada para ocultar algo y que es una caja que contiene la substancia de lo que se ha pensado. En muchas obras he mantenido la premisa de que la idea es la obra y que esta siempre perdura por encima de la forma. Es importante aclarar esto para entender lo que estamos haciendo, máxime cuando en la obra han de intervenir personas, algunas desconocedoras de mi trabajo. Especialmente me veo obligado a destacar como juegan los elementos que intervienen en la obra, los conceptos, la manera de utilizarlos, los materiales y su voz y las formas que se desprenden. Para aclarar el nudo de las complejidades en la labor del escultor, haré servir un texto que realicé hace años con el título: La memoria del agua. Creo que es una reflexión oportuna en Aliento y aullidos, ya que, en un porcentaje considerable, el material a utilizar está formado por los mismos átomos que el agua. En la presente reflexión la hago servir como un material sólido; el hielo y sus permutaciones en líquido y vapor... ¡Espero una lectura atenta y un debate posterior!



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Pensamiento ensimismado. De la serie Ángeles o destilación de animales invisibles. Castellvell, 1987. Bronce, cera y palabras destiladas con una cañita. 70 x 22 x 8 cm. Acción La Comella, Tarragona 2004.

Escultura: forma, materia y concepto Para valorar la materia y sus transformaciones tendremos que construir mentalmente un recipiente, un molde muy especial para mantener la escultura de hielo a temperaturas bajas y admitir las posibles dilataciones al cambiar de fase. El hielo ha de poder transformarse a liquido, después a vapor y posteriormente liberarse de su estado molecular para convertirse en átomos libres. Al hipotético ingenio le vamos a llamar la caja de las permutaciones, también podríamos llamarle el receptáculo de la verdad y el misterio. El artefacto ha de ser de medidas dilatables y ha de tener una parte de vidrio transparente para poder ver el resultado en cada uno de los estados, no solamente la forma, la materia atrapada en el retrato. La caja del pensamiento ha de estar herméticamente cerrada para que haga la función de expositor y de vaso dilatador. Para el funcionamiento de la caja de las permutaciones tendremos que incidir con energía externa, es necesario que se produzcan los cambios en el estado de la materia y ello nos obliga a ser breves y tramposos. Sabemos que la actuación externa altera substancialmente todo el contenido físico de la obra, no obstante merece la pena asumir las contradicciones para exponer su contenido poético y metafísico. Soy consciente que lo que anuncio a continuación no podría contemplarse desde la perspectiva de la ciencia… En lo posible, es necesario evitar que escape ningún átomo del recipiente y así poder observar los cambios en la forma, en los estados físicos de la materia y en el concepto que adjudicamos a la misma. Tenemos que suponer que siempre contamos con la misma cantidad de materia y que se trata de un recipiente estanco que no intercambia ni una partícula con el exterior.

Para comprender algunas esculturas de la serie ocultaciones, es preciso tener en cuenta el presente relato. Son ejemplos que ayudan a advertir el sentido que segrega la obra oculta. Se trata de metáforas que asumen los cambios en la materia sin profundizar en ella; el significado que le atribuimos es el que cuenta y su verdad se mueve en el ámbito de los sentidos i las ideas estéticas



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La figura y la idea La escultura figurativa casi siempre tiene una carga emocional directa, nos reconocemos en ella al instante, ahora bien, con la nueva realidad y los sistemas de reproducción de las formas, en la mayoría de los casos la figuración carece de interés y cuando lo tiene ha de soportar una carga insoportable de referentes. Las formas ya expresadas han agotado su misterio y no puede hacerse ninguna reflexión que sea luz nueva a nuestro mundo. Es posible que el comercio fácil, la fotografía, los sistemas de reproducción mecánica y los museos de cera han dado el réquiem final a la figuración… Dicho esto vamos a dejar una puerta abierta a las nuevas figuraciones y dar énfasis a un retrato peculiar en la caja de la permutaciones. Una escultura que podemos mirar y desglosar los contenidos de varias maneras. Pienso que si esta obra se llegara a construir realmente sería una aportación considerable a la comprensión de la forma, el valor del material y el concepto de la escultura contemporánea.

1ª Suposición 1ª acción Tomamos agua común, la congelamos y le pedimos Ron Mueck que construya con ella una escultura que tome como modelo las apariencias de la realidad. Mueck realiza una obra valiosa por su precisión en la factura y por la fidelidad al motivo; en este caso hará un retrato de Albert Einstein. Su teoría de la relatividad me sirve ahora para presentaros estas anotaciones cargadas de humor y amor. Ron Mueck coloca pelo natural a sus obras, vamos a dejar que en el retrato de Einstein, le ponga también. Mueck es un escultor hiperrealista que modifica las escalas y con ello crea un espacio sorprendente y situaciones paradójicas. Sus obras son una variable del Pop que ha tomado materiales sintéticos y muy plásticos para sus obras. En este caso realizará el molde, el negativo de retrato, el cual estará revestido con un circuito lleno de gas freón para convertirlo en un congelador. Posteriormente el molde se llenará de agua, se pondrá en circulación el gas y en poco tiempo el agua quedará congelada. Uno de los retratos mas sorprendentes de Einstein es el que saca la lengua al devenir y tiene los ojos radiantes. (Seguro que cuando Mueck lea esto se pone a trabajar en la idea) Es fácil de imaginar: el retrato se exhibe lujurioso en la vitrina artefacto, el expositor que describí anteriormente. El lugar de encuentro: La Comella Escultura Natura en Tarragona.

Los espectadores contemplan la perfección en la ejecución de aquella obra transparente, el valioso documento, la historia del autor y del retratado, la maestría, la expresión del retrato y todos los valores añadidos, asombro, sentimientos cruzados, admiración, respeto, etc. 2ª acción Un funcionario invisible detiene el funcionamiento de la máquina (la caja de las permutaciones). El hielo inicia su proceso de transformación y la ley de la entropía rompe todas las unidades del orden establecido en la obra. Lentamente la imagen pierde su precisión y el caos se apodera de la obra. Por un momento parece que la forma aguanta, que es la misma y tiene voluntad de permanencia, pero la destemplanza sigue aumentando. La incidencia de la temperatura externa rompe el equilibrio interno y la forma tiende al desequilibrio…, al final la escultura formal desaparece…



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3ª acción El retrato, aparentemente se ha desvanecido, el hielo y la forma del rostro son ya una imagen en la memoria, un recuerdo del pasado. La materia ha sido indiferente a la imagen representada y fiel a la teoría de la relatividad que reflexionó el ausente. Lo primero que se deshacen son las aristas más finas, después las mayores y al final todo es un charco de agua sucia con pelos dispersos que flotan. La temperatura sigue subiendo hasta quedar el agua en estado gaseoso y la materia sólida una brizna reseca, un residuo insignificante en el fondo de la vitrina. Sube y sube hasta que las moléculas de agua se rompen, los átomos se separan y se presentan como una realidad a escala atómica; ahora todo es vacío, ¡no es nada....! ¿Donde está el retrato: en la forma, en el concepto, en el proceso de reflexión que segrega, en la transformación de la materia, en la teoría de A. Einstein, en su famosa ecuación, E=MC?  Recuerdos de niño Cuando era niño jugábamos a “hacer vida”, ¡era misterioso y nos llenaba de asombro! Le arrancábamos un pelo con raíz a la cola del caballo y la depositábamos en un charca pequeña. A los dos días el pelo se movía como una serpiente, se animaba; ¿tomaba aliento? ¡Así lo recuerdo! ¿Será esta la evolución inversa del retrato? Aquellos eran mis primeros juegos con la naturaleza, algunos de ellos crueles. Hacíamos experimentos con las colas vivas de las lagartijas, resucitábamos las moscas con ceniza y también le poníamos una pajita de cebada en el culo; al soltarlas volaban lentamente, surcaban el espacio como Fénix con aquella pluma excelsa; ¡sin duda, estos eran los aullidos!

2ª Suposición 1ª Acción El retrato es ahora el rostro de Jesús realizado con agua del Jordán. El procedimiento a seguir el mismo que ya he mencionado. El observador creyente mira la escultura de hielo en el fondo de la vitrina recipiente. Lo que ve ahora es agua santa en forma de hielo, cualidad donde dormita la fe y se expresa en el rostro del hijo del “creador…” La temperatura sube e inicia el proceso de deshielo... El agua bautismal aparece lentamente en el lugar, la materia está hablando un lenguaje numinoso, es líquido sagrado que aparece. Por el rostro del retratado caen lágrimas de emoción y los asistentes sienten la presencia extraordinaria del milagro… El hielo se ha transformado en un estado plástico, las moléculas pueden cambiar de posición y expresarse de manera previsible y mecánica, pero la fe no varía en absoluto; nada puede modificar esta “sustancia”. La temperatura continúa subiendo, se deviene en vapor y las cualidades sagradas del agua llegan a su máximo esplendor, el espíritu “aliento” se ha hecho presente en la ausencia de la forma, esta ya no es visible. Está disuelta en un estado de ubicuidad eterna, desleída en estados de probabilidad, dividida en partículas elementales, en excelsa simetrías que aparecen y se desvanecen al instante, ¡Dios es presente en el paraninfo de la nada, el espacio de las ocultaciones! Ahora podemos ver como aquello inmaterial es precisamente el vuelo libre del concepto. Para la fe, el hijo del creador es elevado al deslumbramiento de los cuerpos etéreos, se ha devenido en espíritu eterno. La escultura de hielo, la idea acción, no es materia para ver la obra, “es causa para no ver”,

Entre el público; alguien dice… -La tragedia y la muerte son fruto de imaginar el paraíso en una tierra baldía.Abre la puerta y se va…



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La santidad se va despertando lentamente en forma de vapor, se fragmentan en moléculas, en átomos, en partículas que tienen propiedades misteriosas, entre ellas la ubicuidad. La apariencia se transforma en “espíritu”, aliento respirable que fortalece la vida, es aliento que anima el barro según el Génesis. (En la realidad científica se presenta así; tanto si crees, como si no, la materia es creativa y se deviene en vida, no en una semana, claro está)

El guía del grupo exhala un suspiro, se lleva la mano a la boca y susurra. Los cuerpos etéreos no tienen razón de ser. (Fragmento del libro: Cantos de pájaro negro, 1984)

 El concepto A mi entender el contenido lo es todo, el concepto de la obra es el que le da sentido. El valor ya no descansa en lo material, es significado espiritual que se deviene en sentimiento y este altera los estados del alma i del cuerpo. Pongo un ejemplo: la evocación de un deseo aumenta hasta llegar a transformar el cuerpo físico, amplia su presencia y lo hace imprescindible, así hasta que se cumple o se destruye. Vemos pues como los procesos se invierten, la idea produce alteraciones en la mente, abre un surco en la memoria y produce una llaga en el cuerpo mental con la sencilla intervención de una emoción, un sentimiento, una mirada nueva. Eso es la creación. La materia se ha transfigurado en símbolo, en pensamiento y sentimiento y la observación no distingue el rostro material, percibe su aliento y lo hace desde la óptica de la fe. La oblea, como cuerpo de cristo, presenta la variable sagrada de la materia y tiene el poder de transmutarse para aparecer como substancia numinosa, ingestión venerable que no esta hecha para alimentar el cuerpo, está sazonada para mantener templado y vital el espíritu. En el ejemplo del retrato permite al creyente ver lo invisible, respirar su energía, alimentarse mentalmente de su gentileza. La obra presentada repercute en la fe como un hecho extraordinario, la comunión con algo inmaterial, la unión y reunión con la totalidad… El sarcófago de cristal Entre las miradas posibles está la mía y pienso, por pensar algo... -La escultura en el sarcófago de cristal (la caja de las permutaciones), es el huevo de Fénix que se prepara para la resurrección. La humedad de la mañana y los rayos del sol son los que producen los colores del plumaje. Con el viento y el rotar de la tierra mueve sus alas hacia poniente. Todo encaja en un juego físico; materia que se deviene en concepto, en poesía y en estética de la realidad.Ya está todo pensado… La emoción religiosa se contiene en si misma, en realidad no necesita soporte alguno, le basta con la fe en el 

Susurros en un agujero. Colinas del Loreto. Tarragona, 2004. Colabora: María Cavallé.

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anunciado, es inmaterial, puro concepto. El espíritu también se manifiesta en la ausencia de forma. Al margen de la materia se hace presente. Lo sagrado está habitado por su pureza y rebosa su vigencia en la nada. Como la materia y la energía se alternan y, a su vez se combinan, nos confunden, pero en realidad son dos aspectos del mismo espejo. Se trata de envolturas que divagan y se conjugan en el vacío para presentarse al iniciado como revelación de la verdad intuida. Es la realidad subjetiva que se presenta y llena los vacíos del pensamiento, cubre la incertidumbre y calma el desasosiego; aquí debe yacer todo el meollo de la cuestión religiosa entendida como credo. Si lo meditamos bien, “la fe del creyente, la del físico y la del demiurgo agnóstico” son rostros subjetivos de la misma realidad. La masa y la energía danzan de la mano como derviches invisibles. La lógica de la razón se pierde allá donde aparecen las imprevisibles partículas, donde juegan a los dados y nos confunden. La incertidumbre lo gobierna todo y el minino de Schrödinger, igual que en la caja de las permutaciones, puede estar vivo y muerto a la vez. Todo es física cuántica en el más apurado estilo. El agua se ha convertido en aire, antes apagaba la sed, ahora corre por los pulmones en forma de aliento, alimenta la vida y se desplaza en la mente con un valor conceptual cargado de significantes. ¡Jesús ha entrado en mi...! –dice Mariela mesándose las sienes con los puños cerrados2ª Acción El proceso se invierte, la temperatura empieza a bajar hasta menos 0 grados y poco a poco la forma vuelve a estar presente, a tomar significado material y cuerpo físico. El espíritu se materializa en la forma, se hace rostro físico, substancia en la apariencia, mejor dicho, agua helada con forma de rostro... De esta manera volvemos a la escultura formal, perceptible y con el concepto dormitando en su interior. La materia vuelve a estar dispuesta para hacer posible la comunión con sus valores materiales y conceptuales. El despliegue de signos se hace comprensible en la realidad de nuestro mundo y se vuelve a dominar con mesura cotidiana los apurados pensamientos. En el creyente, como en el físico, el valor conceptual es invariable, todas las transformaciones de la materia no han hecho ningún mal a la fe y menos aún al principio invariable de la conservación de la energía. No ha mermado la sustancia espiritual del “agua sagrada”, todo lo contrario; le ha confirmado la compleja estructura del creador y su presencia inmaterial. La percepción crea baluartes indelebles que hacen ver aquello que se está preparado, que se esta dispuesto a ver. Los cambios en la materia siempre requieren contextos conceptuales nuevos. La mente y la materia son dos mundos en conflicto permanente condenados a actuar unidos, una lucha permanente que encuentran su enlace en la mirada artística y en la realidad estética. El atributo simbólico, el lenguaje metafórico, la transcendencia de la acción, etc. reside en el pensamiento, en la idea y los sentimientos que genera. La propiedad no está en el agua del Jordán, está en los ojos que la miran. Lo que nos presenta la caja de las permutaciones es un milagro; ¡el del encantamiento y la relatividad del mundo! Dios se zafa entre las leyes de la física cuántica y pasa de la idea a la forma y de esta a la materia en plena libertad ya que disfruta de la complicidad del observador y este ve aquello que quiere ver en cada uno de los estados. Dormitando en forma de hielo o presente en el espacio supuestamente vacío del aire, siempre será el venerable mimetizado en aliento el que se oculta detrás de lo aparente. Los ojos de la fe lo ven así 

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y no hay nada mĂĄs que hablar‌ Los ojos del fĂ­sico ven los mismos cambios, las leyes de la fĂ­sica lo hacen posible, “el espĂ­n paradĂłjico presenta la ubicuidad y se burla del sentido comĂşnâ€?. El mundo de la razĂłn se ha hecho incomprensible: ÂĄcomo se puede estar vivo y muerto a la vez! Por fin Dios juega a los dados en el universo y somos capaces de entenderlo y aceptarlo.

Con la escultura artefacto y los cambios de la materia (la caja de las permutaciones y el agua), hemos explorado las trasformaciones de la materia y sus variantes significativas. Hemos visto como ĂŠsta es animada, toma aliento y se deviene en cuerpo vivo. Como ante los ojos de los mortales segrega sentido, concepto y valor simbĂłlico y, como la misma materia puede pasar de una forma a otra y cambiar radicalmente el significado; un perro de deviene en gato y este en conejo sin alterar para nada la substancia del material. Igual que los fonemas, la “dâ€? de Dios es la misma que la de DĂŠspota‌ La materia para el escultor y los fonemas para el poeta, son ladrillos para formalizar las ideas‌ Pensamiento ensimismado. De la serie Ă ngeles o Nota final destilaciĂłn de animales invisibles. Castellvell, 1987. Bronce, cera i palabras con una caĂąita. 70 x 22 x 8 El artefacto permite un juego interminable. En cm. AcciĂłn La Comella, Tarragona 2004. la acciĂłn aliento y aullidos yo pongo las condiciones, vosotros sois el alma de la obra. Yo valoro los momentos, le pongo voz, le doy rostro, vosotros proporcionĂĄis y leĂŠis el sentido. En el momento de la acciĂłn soy el demiurgo que danza y llora en silencio, puedo vislumbrar algunas cosas, tengo que fluir con el sol y esperar un momento de consuelo. Tened consideraciĂłn y entregaos sin reservas a un juego, el del sentido profundo y sin abalorios‌

Aliento 1ÂŞ parte de la acciĂłn Alientos (Los versos son orientativos, su aceptaciĂłn es opcional, cada persona tiene la libertad de recitar sus propias palabras, exhalar su propio aliento)   La hijuela se anima. Toma aliento con caĂąa. Pan de tranquillĂłn dormido. Entre manzanas verdes. Nace aire y se estremece. Implora en el pecho. Hay quien inhala el aire fĂŠtido y se alimenta.



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ÂĄRespiramos! entre limbos de aurora, ÂĄRespiramos! Cada paso en el camino es jadeo fermentado que no se como guardarlo. Exhalo tembloroso el vuelo silencioso de una idea que guardo como una perla. Inhalo sin temblores la percusiĂłn de una palabra que me inquieta y permanece.

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Orea un hoyo de barro, es matriz que recoge tu saliva; ahĂ­ crecen tus argumentos. El viento sobre la tierra se reproduce y calla. Yo aireo mi veleta‌ Entre tus manos germinan las ideas; es cuestiĂłn de tiempo. La caverna exhala el soplo de la eternidad. Invisible de momento.    *   ,     *0.//

La piedra se conmueve con el vaho del martillo. Se lamenta en silencio. El pozo contiene aliento, en una realidad dormida. Es misterio permanente. Un hueco en el farallĂłn destila una plegaria. Voz permanente de los vencidos El monte se vacĂ­a mansamente, transpira su carĂĄcter eterno. Por el rĂ­o se marchita y llega al mar SĂłlo el aliento es nafta que vivifica. Centeno fresco, aura que alimenta.

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Aullidos Mis sollozos han forjado un ocĂŠano en la tierra. Ya es herida incurable El ĂĄnimo de un guijarro ha dejado de latir. Es aĂşllo contenido. En el tubo duermen; se comprimen gritos



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y pensamientos. Los gemidos no sentidos son menores que una brizna. Mayores que una plegaria Qué inmenso aparece el espejo de un suspiro. No concluye nunca. Nada…, sin resuello, Oscura queda la mente. Así como vivimos exhalamos aire mortecino. Con él acaban los días. Las imágenes mentales desaparecen tras el óbito; ¡ya no sirven para nada! Sin oxígeno no sueñas, te deslías entre partículas; ¡como un terrón te disuelves! Nada queda de los sueños, sin hálito eres surco, ¡del ser no queda nada! Qué sosiego desprenden. Qué misterio se llevan. Silenciosos, se quedan los argumentos. Grito para seguir, para sentirme vivo. ¡Aullar me consuela!

Aullidos La vida, hay aullar para defenderla. Los aullidos nacen del dolor, del miedo y la incertidumbre; en el fondo del ser siempre sobrevuela la sombra del temor a lo desconocido, al fracaso, al desamor y a la muerte. El temor, el miedo, el dolor, siempre están con nosotros, nos acompañan en el trayecto de la vida y nos hacen más humanos, cobardes y mezquinos. Estamos envueltos en sensaciones y emociones que “adornan” el viaje y los aullidos son sombras inseparables a la luz de los ojos, temblores en la garganta que evacuan el dolor en forma de canto. Aullamos porque nos ahoga el temor inexplicable de quedar paralizados, fríos e inertes en cualquier instante. En ocasiones, la muerte llega súbita y reviste de dolor momentos inesperados; eso llena la mente de temor y el pecho de ansiedad. La muerte es la performance inevitable, se presenta de manera



Testamento de Caín. Serie: Memoria del agua. Castellvell, 1996. Bronce, agua, metacrilato, cobre y barro. 100 x 50 cm.

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inesperada y su discurso es inapelable. Pienso que tendríamos que saber aullar ante todos los acontecimientos singulares, arrancar del pecho un himno animal, una balada ante el temor y la confianza, al amor y la perdida. Lanzar al aire un relincho espantado para ahuyentar los enemigos y los días de tristeza… Inquieta ver como la muerte se lleva la memoria de los difuntos. En un instante se apaga el interruptor de la mente y quedamos fundidos detrás de una mancha oscura. Espacio placentero para los sentidos, ahora juegan a pelota, rebotan como neutrinos en el frontón de los cielos.

Rufino Mesa Vázquez. 23-3-2011



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Aullar a la muerte. La presencia de la muerte es el colapso del sistema, el cuerpo deja de funcionar, se descompone como toda vida orgĂĄnica y alguna cosa mĂĄs que no alcanzo a entender y no quiero averiguarlo. MĂĄs allĂĄ de esta circunstancia no hay que atemorizarse, sin nuestra presencia todo continua en la rueda de los cambios. ÂĄSomos prescindibles!, materia animada por un instante que replica en el espejo del cielo un fin trĂĄgico. Tras la muerte todo se paraliza, el ser desaparece, es el fin de la ilusiĂłn. Ya no se puede comer, pensar, respirar, ni aullar mĂĄs, ÂĄtodo se concluye! A su vez, tenemos motivos para pensar que todo continĂşa; la muerte no cambia nada substancial, la vida se prolonga en otras formas, la materia recicla en la marmita sus procesos indefinidamente‌ ÂĄel juego de los ciclos y las trasformaciones es imparable y asombroso! AsĂ­ como vivimos vamos terminando lentamente; somos materia en proceso que se interpela en todas las situaciones. Como el resto de los seres vivos, siempre estamos entre fases, en cambios permanentes y lamentablemente cuando llegamos a esta reflexiĂłn ya estamos al final del trayecto‌ En algunos casos la muerte es sutil y admirable, se desgrana ante los ojos con una luz reveladora y deja tras si una estela heroica y calmada. Constatamos que la memoria de algunas personas sigue creciendo entre nosotros y se afianza en una realidad indiscutible; la memoria colectiva. Las ideas que generĂł se aparecen como inmortales y ĂŠstas pueden crecer y reproducirse como lo hacen las semillas en buena tierra, en otras ocasiones son como las bacterias en un lodazal; se exterminan solas. Vemos la vida como un proceso material, una sucesiĂłn de estados que se encadenan en un cĂ­rculo infinito de transformaciones. La supervivencia consiste en alimentarse de vida, de algo que ha estado latiendo, respirando y trazando proyectos con la esperanza de ser inmortal. Visto asĂ­ podemos pensar que la muerte no existe, o bien que es presencia permanente en cada uno de los cambios de rasante. Que la vida triunfa siempre y que la muerte es su aliada, la manera de estar siempre en forma eliminando los ejemplares desgastados, inĂştiles y terminales. Una fase puede ser larga o muy corta, cada individuo tiene su proceso, su destino y su suerte. Por otro lado la acciĂłn puede ser tan breve como el hecho de respirar y la muerte tan transitoria como el aire que se escapa por la boca a cada instante‌ ÂĄhay que aullarle a la muerte! Ă“bito y nacimiento La presencia de la muerte dormita en la frontera del ser y la nada, lugar donde se da la disoluciĂłn total de la forma personal y las exploraciones mentales desaparecen. Brevemente, es la perdida de registros, de luces y sonidos que se hacen campanitas silenciosas, presentes con su ausencia. Los sentidos dejan de percibir el timbre del mundo y el ser se disuelve en el mĂĄs absoluto silencio; para el ser se acabĂł el trayecto. En esta frontera se pierden todos los rastros de la identidad, pero podemos pensar que se trata de una fase mĂĄs, un nuevo escenario              * 

HabrÊ de sumergirme para tomar aliento. Acción Hospitalet de l’Infant, 1997.

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                     %          (        *       '       "              *                    '    % '              $! + Todos vamos al lugar donde venimos, al espacio vacĂ­o de la materia, allĂ­ quedamos confundidos como las imĂĄgenes metafĂłricas de Liu Bolin, como las salamandras o las hojas en el bosque; apagados y disueltos detrĂĄs de una mancha oscura. La presencia de ese silencio, de esa oscuridad luminosa es el fin'      hemos cerrado el circulo de la identidad, pero los procesos continĂşan sin cesar. SĂłlo pensarlo emociona,  de incertidumbre, asombro, temor y desconsuelo. Ante esa realidad tan sĂłlo nos queda el bĂĄlsamo de aullar como chacales, de darle forma estĂŠtica a la vida y dejar en el verso un registro afable de lo que hemos sido. Hay que imprimir en la obra una palabra ajustada a nuestras obligaciones. La muerte es ausencia de luz, advenimiento material que nos lleva de regreso a la tierra, a la noche oscura de la mente, pero tambiĂŠn a la eternidad luminosa de la energĂ­a. Pienso que es un consuelo pensar este tema de manera libre, sin propuestas cerradas ni verdades que no sean visibles en el voltear de los dĂ­as. QuizĂĄ todo es un “aserto de disparatesâ€? pero resulta entretenido visionar anticipadamente la piedra que se balancea con nuestro nombre. Losa solemne que contiene los secretos de todo lo que hemos hecho, que oculta la luz de lo que hemos visto y los cantos que nos ha hecho vibrar. Estela que sotierra nuestras ocultaciones bajo una sombra estĂŠtica. Creo que hay lanzar una sonrisa lacĂłnica al crepitar de las llamas, acariciar con la mente esas boquitas hambrientas que reclaman nuestro cuerpo y les das aliento, les ofreces consuelo estomacal en un acto generoso; ÂĄtitas, titas, titas, -les llamas- y vienen precipitadamente, alegres y saltarinas a comer de tu mano inerte! Mano indolora que se entrega generosa sin mediar palabra ni pasar factura alguna‌

La oscuridad no es el rostro negativo de la luz y la muerte no es menos luminosa que la vida. SĂłlo es una circunstancia nueva que nos deja encallados en el silencio, atascados en la nada. Los ojos se han apagado como un transistor, no hay seĂąal audible en las campanas, ni perfume que exhale el guindo. Todo resuelto, el cerebro se ha colapsado y la ilusiĂłn del ser ya no cuenta para nada. Volvemos a ser lo que hemos sido siempre, “neutrinos que viajan libres en eternas vacacionesâ€?. Caja de los aullidos La muerte como tema ha tenido y tiene una presencia insoslayable en cuestiones estĂŠticas. El tratamiento ritual ha sido siempre de melancolĂ­a y conformidad, pocas veces de rebeldĂ­a. Aceptamos la muerte como un hecho inevitable y la presentamos con el rostro duro, espantado y doloroso del peor castigo. Ella se presenta de color aĂąil y lienzo del mar, es ceniza serena que tiĂąe los ojos y nubla el pensamiento, lo deja varado en el secreto. Siempre es presente y nos llena de temor su soplo inesperado; sin duda es una parte indisociable del repertorio misterioso de la La piedra sin nombre. Reus, 2002. AcciĂłn con la participaciĂłn de Pere Salabert, Abel Figueres y Eva vida y un aguijĂłn poderoso para la voz Gregori. Idea: Guardar la (A) dentro de la piedra. poĂŠtica.



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La muerte y el pensamiento solo pueden darse en seres vivos, ella siempre calla y se lleva los secretos con el máximo sigilo. No puede pensarse así misma ni ser más sombra que la sombra misma. Es por ello que los aullidos entubados son actos de creación furibunda, canciones que litigan contra los espasmos de la noche y el mordisco leve de los días. Introducir los aullidos en un tubo de cobre es también una respuesta a la incertidumbre de la vida, es una acción creativa que acepta la desesperación y la canaliza en conformidad con el destino, es también asumir lo irremediable pero ejerciendo el derecho a la rebeldía y hacerlo desde el canto eterno de la creación.

La muerte espectáculo La sociedad del riesgo y la estética del vacío nos presenta situaciones paradójicas; por un lado presenta el desgarro del cuerpo como espectáculo y a la vez nos dice que tenemos que dejar atrás la estética del dolor, abandonar el miedo a la muerte. -Hay que ser eternamente jóvenes e inmortales-, Nos dicen. -¡Vivir deprisa y hacer un bonito cadáver!Correr delante de un toro, engañarlo con un capote y notar el roce del cuchillo de sus cornamentas, correr con un coche a 300 km por hora son formas simbólicas de enfrentarse a la muerte. Lanzarse con una tabla en los pies por los riscos nevados del Himalaya, dar piruetas en el aire a velocidades increíbles, hacer un simulacro de suicidio y tirarse de un puente con una soga atada a los pies, etc. son formas metafóricas de jugar con la muerte. Siempre nos imaginamos que es una situación lejana, que ahora toca maquillarla y burlarla con la cirugía estética, con el acto festivo y la notoriedad del instante. No pensamos: actuamos y hacemos de ella zambra estrepitosa, bochinche teatral, carnaval permanente, y después, la olvidamos rápidamente. En los medios de comunicación los cadáveres van en aumento, se fragmentan como cascotes de vidrio, pero casi nunca hay reflexión sobre que es la muerte y cual es la diferencia y su enlace con el sufrimiento. Gadafi es hoy el ángel exterminador; occidente espera el desarrollo del juego para apostar limpiamente…

Despojada de tratamiento simbólico encontramos la muerte en la persistencia del poder, en los conflictos sociales y en la presencia agresiva de la cultura competitiva. La muerte está presente en las catástrofes, las películas y reportajes; en la televisión, el cine y la prensa escrita. Siempre tiene una protagonismo insoslayable, familiar e intranscendente. Se muere con la misma futilidad que se vive, todo parece ser un puro tránsito hacia la nada. Nos encontramos en la era de las representaciones, morir es dejar una vacante… Acción Aúlla, mientras vivas, aúlla Ladra en los portales del alba Expulsa gemidos del pecho Grita en un acto liberador Brama contra el dolor brama Arrulla que llega la tarde Los amores nacen en la mente Penetra hasta quedar inerte…



Cajas del olvido, Bronce, cobre, arena y papel de oro, 50x 26x18 cm. Castellvell 1994

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Respira el aliento del roble Su fuerza te llenarรก de vigor Por un instante tendrรกs pulmones de acero Y pondrรกs los pies sobre rocas firmes

Rufino Mesa Vรกzquez. Tarragona 14-2-2011



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Aullidos y alient2o