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Negó con la cabeza. —No puedo hacerlo ahora mismo. —Entonces deberías irte. —Solo quería decir hola. —Hola —le dije, ofreciéndole una pequeña sonrisa. Se inclinó para besar mi mejilla, y me aparté. Por mucho que quisiera fingir que era inocente y amable, los dos sabíamos que no lo era. —Solo estaba diciendo adiós. —Adiós. T.J. asintió, y entonces se dio la vuelta y se fue. Volví a casa para tomar un aperitivo antes de ir a la tienda, sintiéndome triste. Hice un par de emparedados de jamón con queso y, a continuación, comí uno en el camino, pensando en los peluches y flores que habían empezado a acumularse delante del Keaton. Cuando llegué a Skin Deep, el Intrepid y el Talon de Hazel ya se encontraban allí. Entré, pero no había nadie en el escritorio o en el vestíbulo. Caminé unos pasos por el pasillo, viendo inmediatamente las botas amarillas de Trenton, uno de sus pies rebotando hacia arriba y abajo. —¡Solo jodidamente hazlo, Hazel! ¿Estás esperando que Cristo vuelva? ¡Joder! —No —dijo ella con dulzura, mirándome—. La esperaba a ella. Ella agudizó su oído, y él ahogó un gruñido, seguido de una serie de improperios, algunos que nunca había oído antes. —¡Hermoso! —dijo. —¿En serio? Me estoy malditamente agujereando por ti ¿y me llamas hermoso? ¿Qué hay de varonil? ¿Semental? ¿Patea culos? —¡Lindo! —dijo Hazel, plantando un beso en su frente. Trenton gimió. —Te traje uno de jamón y queso —dije, agarrando pedacitos de jamón del mío—. Está en el cubículo de enfrente. Trenton me guiñó un ojo. —Te amo, nena. —¡Siguiente! —dijo Hazel. La sonrisa de Trenton se desvaneció.

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Beautiful Oblivion  
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