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—Magia —dijo, tomando un trago—. La amo, Cami. No sé qué haré si dice que no. —Ella también te quiere —dije—. Céntrate en eso. Las cejas de Hank se alzaron. —¿Por qué estás tomando? —Engañé a T.J. —¿Cuándo? —Hace media hora. Los ojos de Hank se abrieron por un momento. —¿Con quién? Hice una pausa, reacia a decirlo en voz alta. —Trent. Sus ojos se agrandaron de nuevo y murmuró algo en italiano. —Sí, lo que dijiste. —Tomé otro trago, terminándome el vaso. Mi móvil sonó y le di la vuelta. Era Trenton—. ¿Hola? —Hazel dijo que no vienes. ¿Estás bien? —Uh... —¿Estás enferma? —No. —¿Entonces por qué no vienes a trabajar? —Tengo un caso de incomodidad como la mierda. —¿Por qué te besé? —preguntó, indignado. Podía oír a Hazel en el fondo. —¿La besaste? —gritó Hazel—. ¡Estúpido hijo de...! —¡Tú lo complicaste! ¡No puedes reclamar ahora! —dije. —¿Qué carajo importa si te besé? —¡Debido a que tengo un novio! —grité en el teléfono. —¿Siquiera lo notará? ¡No has hablado con él en una semana! —¡Eso no es asunto tuyo! —¡Sí, lo es! ¡Tú eres mi asunto! —¡Vete a la mierda! —¡Vete tú a la mierda! —gritó. Los dos nos quedamos en silencio por un rato y luego Trenton por fin habló—. Al salir del trabajo voy para allá.

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Beautiful Oblivion  
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