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UN FINAL CON SENTIDO Dr. Luiz Carlos Formiga “Vivir en el mundo sin ser del mundo” Murió a los 61 años, “sin sufrimiento”, en su casa, 10 de agosto, en Rio de Janeiro a consecuencia de una hepatitis del tipo C. Él era portador del virus HIV adquirido en una transfusión de sangre. El cuerpo fue velado en la Asamblea Legislativa de Rio. En un velorio los íntimos sufren y los agregados hacen terapia, se interiorizan y se reciclan ante la muerte, del otro. Y, dicen: no vale la pena la carrera de la vida, no vale la pena estresarse tanto, o repiten el mantra de que la vida es muy corta para luchar por cosas tan banales, después moriremos y todo se queda aquí. Esa terapia grupal es un homenaje inconsciente a la existencia. El pensamiento del psiquiatra Augusto Cury me agrada. El dice que el deseo de superar el fin de la existencia está más allá de los límites de las ideologías intelectuales y sociopolíticas. Procurar crear una sociedad predicando el ateísmo como masificación cultural es un ingenuo error intelectual, porque el deseo de


superación del fin existencial es irrefrenable. El hombre posee una necesidad intrínseca de procurar a Dios, explicar el mundo y aún tiene el mayor desafío que es explicarse a sí mismo. El efecto colateral de la propaganda ateísta es el surgimiento de más religiosidad. La mejor manera de propagar una religión es intentar destruirla. Lean sobre el “Auto de fe en Barcelona”. El hombre psicológico no acepta la muerte. El discurso de Jesus sobre la eternidad es perturbador que los vivos elaboren pensamientos para llegar a la aceptación ante la pérdida de entes queridos. Dicen: el dejo de sufrir, descansó, está en un lugar mejor. Más nadie dice: el dejo de existir. Herbert de Souza, el Betinho, era "un ejemplo de preocupación con los problemas sociales del país”. Realmente el sociólogo lanzo, en abril de 1993, la Acción de la Ciudadanía contra la Miseria y por la Vida. El noticiario hizo recordar su participación en el musical “Un Fin Sin Sentido”, producido en el Núcleo de Tecnología Educacional para la Salud, NUTES/UFRJ, en 1987. El vídeo colorido, 40 minutos, visaba esclarecer dudas sobre la transmisión del virus (1). Anotación impactante. En ella cuenta como se tornó portador, inicialmente asintomático del virus. Mas, antes con su mirar penetrante nos habla. “Ustedes están mirándome pensando. Ese cara va morir.” “Yo tengo una pésima noticia. ¡Ustedes también van a morir!”. En AIDS, década de 1980, estábamos ante de una muerte anunciada. En un accidente de avión ella acontece, es una fatalidad. ¿Cómo es la separación del alma del cuerpo en la muerte? En un Tratado de Filosofía Espiritualista podemos encontrar explicaciones preciosas, en torno de la cuestión 149. Esas cuestiones serán útiles o fundamentales, cuando la profecía del sociólogo se realizara en nuestra “vida”. El conocimiento previo teórico nos facilitará, como aquel que nos deja más tranquilos, cuando entramos en un laboratorio de Microbiología Médica, cercado de microbios patogénicos por todos los lados.


El Libro de los Espíritus (2) revela que no es dolorosa la separación del alma y del cuerpo. Si hubiera aparente sufrimiento del cuerpo en la hora de la muerte esto será placentero para el Espíritu. En consecuencia de la edad avanzada la separación del cuerpo ni es percibida. El alma se desprende gradualmente. Los lazos se aflojan, se desatan sin quebrarse, mas no hay línea de demarcación nítida entre vida y muerte. El Espíritu está atado al cuerpo por el periespíritu, cuerpo celeste, que se desprende en la muerte, de modo gradual, con lentitud muy variable, conforme la evolución personal. Con los individuos de intensa actividad intelectual y portadores de valores ético-morales, con buen rendimiento en la producción de pensamientos positivos y elevados, el desprendimiento se inició, en realidad, mucho antes. En la hora de la muerte el desprendimiento periespiritual de la materia orgánica es más rápido, casi instantáneo. ¿Cómo habrá sido el desligamiento del sociólogo que promovió la campaña de recaudación de alimentos para combatir el hambre? En la agonía, la separación definitiva del alma y del cuerpo puede ocurrir antes de la cesación completa de la vida orgánica. El hombre ya no tiene consciencia de sí mismo, solo le resta un soplo de vida orgánica. Muchas veces el alma siente que se deshacen los lazos y ahí emplea todos los esfuerzos para deshacerlos enteramente, para gozar por anticipación del estado de Espíritu. La sensación que experimentamos en el momento en que nos reconocemos estar en el mundo de los Espíritus depende, si practicamos el mal o el bien. Si la elección fue el mal, en el primer momento, sentiremos vergüenza. Y el alma del justo se siente aliviada de gran peso, pues no hay temor ante su transparencia. En el individuo cuya vida fue material y sensual el desprendimiento es menos rápido, pudiendo durar días, semanas o meses. En algunos el desprendimiento puede ser penoso y hasta experimentar el horror de la descomposición del cuerpo. Mas eso es excepcional a ciertos géneros de vida y de muerte, como entre los suicidas. El conocimiento del Espiritismo ejerce gran influencia sobre esa duración, más o menos larga, de la perturbación. Porque el espírita


ya antes comprendía su situación. Mas, la práctica del bien y la consciencia pura son lo que ejercen mayor influencia. Por ocasión de la muerte todo al principio puede ser confuso. El Espíritu se halla como que aturdido, en el estado de una persona que despertó de profundo sueño. En la comprensión de la pos-muerte las Ciencias Biomédicas se sienten profundamente limitadas, una vez que puede hacer mucho apenas en cuanto el espíritu está en el cuerpo, mas no puede hacer nada después que el de él se aparta definitivamente. ¿Como se procesó el atendimiento en la Colonia Nuestro Hogar, tras el desencarne de aquel médico? Tras reparador repuso, dice el Dr. André Luiz (3, 4). Nuevas energías me tocaban en el interior. Tenía la impresión de sorber la alegría de la vida, con largos tragos. En el alma, apenas un punto sombrío - la añoranza del hogar, el apego a la familia que quedara a distancia. Numerosas interrogaciones me inundaban en la mente, mas tan grande era la sensación de alivio que yo sosegaba el espíritu, lejos de cualquier interpelación. Quise levantarme, gozar del espectáculo de la Naturaleza llena de brisas y de luz, mas no lo conseguí y concluí que, sin la cooperación magnética del enfermero, era imposible dejar el lecho. Trajeado de blanco, trazos fisionómicos irradiando enorme simpatía, Henrique de Luna me auscultó demoradamente, sarrio y explicó: es de lamentar que haya venido por el suicidio. ¿Suicidio? Creo que hay engaño - aseveré, resentido-, mi regreso del mundo no tuvo esa causa. Luche más de cuarenta días, en la Casa de Salud, intentando vencer la muerte. Sufrí dos operaciones graves, debido a la oclusión intestinal... La oclusión derivaba de elementos cancerosos, y estos, por su vez, de algunas liviandades de mi estimado hermano. La molestia talvez no asumiese características tan graves, si su procedimiento mental en el planeta estuviese encuadrado en los principios de la fraternidad y de la templanza. Entretanto, su modo especial de convivir, muchas veces exasperado y sombrío, captaba destruidoras vibraciones en aquellos que lo oían. ¿Nunca imaginó


que la cólera fuese manantial de fuerzas negativas para nosotros mismos? La ausencia de autodominio; la inadvertencia en el trato con los semejantes conducen a la esfera de los seres enfermos e inferiores. Tal circunstancia agravó, mucho, su estado físico. “De entre los factores que influencian al comportamiento suicida se incluyen los socio ambientales, psicológicos, biológicos y espirituales, cada uno con un peso específico, entretanto, separadamente, ninguno de ellos puede ser suficiente para explicar tal actitud” (5). La técnica de regresión de la memoria, tras la hipnosis, apunta en el sentido de que nacer es un deber y no un placer. “Nacer, morir, renacer aun y progresar siempre, tal es la ley”. Con esta técnica se encuentra una variedad de experiencias y motivaciones, siempre relacionadas con el nivel evolutivo de los individuos o espíritus reencarnados. En el acto de nacer lo que más impresiona es el grado de tristeza experimentado por el ser, al emerger en el mundo. Las reacciones más comunes son el disgusto, el malestar físico-moral y el resentimiento por la falta de amor o de consideración por parte de los padres y del equipo de salud. Esos son generalmente impersonales y fríos, por absoluta ignorancia de la vida espiritual. La inteligencia cognitiva desenvuelta contrasta con la inteligencia espiritual embrionaria. “Muchos no están ni ahí” para el miedo y el dolor de la parturiente. En un relato de una persona en regresión de la memoria se puede saber que “el médico estaba en una tremenda resaca y veía en el bebé un ser inconsciente, tratándolo como un objeto”. Hay el relato del malestar ante el aire frio e de la luz, del agotamiento y la irritación ante los primeros momentos fuera de la cámara de materialización, del útero materno. Algunos dijeron que, en esas condiciones iniciales, la luz y el aire son ásperos. Otros reclamaran por haber sido lavados “por un idiota con una esponja que arañaba”. Otro malestar es “estar exprimido en aquel cuerpo diminuto” y sentir la sensación de que “la mente es demasiado grande para caber en la cúpula craniana”. Todo parece indicar que la muerte puede ser una experiencia extremamente agradable y que nacer es lo que es una tragedia.


Fácil entender, después de lo expuesto, porque los espíritas tuercen la nariz para la eutanasia, el suicidio y el aborto criminal. Cuando la profecía de Betinho estuviera presta a cumplirse, para el articulista o el lector, vamos ayudar con una oración, desde el fondo del corazón. Sugiero la que Jesús nos enseñó, enfatizando “perdona nuestras deudas así como perdonamos a nuestros deudores”. Traducido por: M. C. R 1. http://orebate-jorgehessen.blogspot.com.br/2014/09/defuntofresco.html 2. http://www.febnet.org.br/wp-content/uploads/2012/07/135.pdf 3. http://www.espiritoimortal.com.br/espirito_imortal/nosso-lar.pdf 4. http://www.aeradoespirito.net/ArtigosLCF/NOSSO_LAR_LCF.html 5. http://www.oconsolador.com.br/ano10/491/ca6.html

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