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UN ACELERADO DESMORONAMIENTO DE LOS VALORES CRISTIANOS Jorge Hessen El objeto sexual de los hombres, las mujeres siempre estuvieron presentes en la historia, unas veces como heroínas, otras como prostitutas, casi siempre como prostitutas, incluso sin serlo, siempre que rompan ciertos primados moralistas y coloquen en cheque el poder masculino. A partir del término de la Segunda Guerra Mundial la sensualidad y el cuerpo de la a mujer fueron cada vez más expuestas, hasta llegar a la desnudez completa en teatros, televisión, cine y revistas, cuando no en público común. Actualmente, tal como el de las drogas, el negocio de la prostitución es uno de los más lucrativos mercados de la historia. Larry Flynt, empresario y dueño del imperio Hustler, retratado por Milos Forman y Oliver Stone no filme "el pueblo contra Larry Flynt”, Bob Guccione, de la revista Penthouse y Hugh Hefner, dueño del Imperio


Playboy, componen algunos de esos millonarios de la exploración de la fantasía sexual. Obviamente, una porción gigantesca de ese mercado es dominado por el crimen organizado. Últimamente algunas niñas de programa en Australia, donde la prostitución es legalizada, están perdiendo la inhibición y asumiendo abiertamente su profusión en las redes sociales, en la tentativa de desmitificar nociones preconcebidas sobre ellas. Muchas son estudiantes universitarias que se asumieran públicamente como profesional del sexo, posando fotos para mostrar sus rostros al mundo. Para algunas de ellas, era la primera vez que se mostraban públicamente, en las redes sociales, como prostitutas. [2] No nos cabe juzgar este o aquel que comete cualquier inadvertencia moral, aun mismo porque, con certeza, ya estuvimos en los dos lados de la moneda, con todo no es increíble proporcionar nuestros precarios conocimientos doctrinarios en ejercicio práctico. Urge vivenciar el Evangelio fuera de los campos espíritas. Instruir a nuestros hijos sobre la responsabilidad de una comunión afectiva. La respetabilidad del acto sexual. La consideración por el sentimiento del prójimo. Respecto por sí mismo. La disposición de tornarse prostituta es de foro íntimo de la mujer que así desea y no nos interesan sus pretextos, es responsabilidad de ella, tanto como es responsabilidad de los feligreses que la sustentan y estimulan para el comercio sexual del propio cuerpo. Sin escondernos por tras de una falsa máscara de tolerancia, recordemos que una prostituta es alguien que pasa por serias amarguras y obviamente debe ser tratada sin preconceptos a fin de que sea auxiliada para reencontrar el camino del equilibrio. Profiere el Espíritu Emmanuel lo siguiente: “tal ocurre a los flagelos de la guerra, de la piratería, de la violencia y de la esclavitud que acompañan a la comunidad terrestre, hace milenios, diluyéndose, muy poco a poco, la prostitución (...) aún permanece, en la Tierra, por instrumento de prueba y expiación, destinados naturalmente a desaparecer, en la ecuación de los derechos del hombre y de la


mujer, que se armonizarán por el mismo peso, en la a balanza del progreso y de la vida”. [3]

Antes de la venida de Cristo ya había la prostitución en el Planeta, aunque no era admitida por la religión (que hasta incluso condenaba la lapidación de la mujer), para refrenar su ampliación. El comercio constituido de los placeres sexuales no surgió originariamente de las mujeres, mas, si, de los hombres. Bajo el aspecto pernicioso de la digna finalidad del sexo, en la condición básica de formación familiar, la prostitución, como estigma social, solo es consentida desde el punto de vista del derecho al direccionamiento de las manifestaciones del libre-albedrio femenino, perjudicial para el pleno respeto a la ley de procreación, a la que trágicamente se conservan-se desatentos el hombre y la mujer. Creo que el reconocimiento de la prostitución como trabajo aun no fue efectuado en Brasil. Salvo cualquier engaño, parece que existe un proyecto de ley sobre el asunto. Que, en síntesis, permite que profesionales del sexo puedan contribuir como autónomas/os para fines de seguridad social: auxilio, enfermedad, jubilación. No tengo duda que a vida de estos “profesionales” no es nada atrayente. Comúnmente tales personas son llevadas a la prostitución en edades que no les permiten discernimiento; En regla, provenientes de familias desestructuradas, víctimas de violencia, o forzadas a esto.

Las prostitutas padecen mucho más con la agresión sexista y el preconcepto social, en la a mayoría de las veces no tienen habilitación para profesiones menos degradantes, y aun padecen con la opresión proveniente de explotadores, sean familiares, compañeros, gigolós o titulares de burdeles. Y aún hay el tráfico humano, donde casi todas las víctimas son niñas o mujeres. Diversos estudios afirman que en su mayoría, las mujeres prostitutas no lo son por elección, mas si por desventura material.


El meretricio, aún más grave en los días de hoy es la infantil. El incentivo a la prostitución es absurdo. Hombres o mujeres vendiéndose en las avenidas de forma "alegre" y "divertida", lloran el vacío que sienten por vivir al margen de la sociedad. En Brasil hay casos en el que niñas de 10 a 12 años, frecuentadoras de los peculiares bailes funk (ambientes extremamente promiscuos), se prostituyen. En el nordeste hay diversos casos de acicalamiento de menores, muchas veces abusadas por los propios padres. Obviamente, una precoz actividad sexual induce a graves problemas: prostitución infantil y juvenil, aborto, lesión de la autoestima, esclavitud sexual, drogadicción. “Que tire la primera piedra aquel que este sin pecado” [4] dijo Jesús. “Esta sentencia hace de la indulgencia un deber para nosotros, porque nadie hay que no necesite, para sí mismo, de la indulgencia. Ella nos enseña que no debemos juzgar con más severidad a los otros, de lo que nos juzgamos a nosotros mismos, ni condenar en otro aquello de lo que nos absolvemos. Ante de condenar a alguien una “falta”, veamos si la misma censura no se nos puede hacer a nosotros.” [5] No podemos acomodarnos, sin embargo, ni siquiera omitirnos ante la ola de promiscuidad y corrupción moral. “Pensamiento es fermentación espiritual. En primer lugar establece actitudes, en segundo genera hábitos y, después, gobierna expresiones y palabras, a través de las cuales la individualidad influencia en la vida y en el mundo”. [6] Nada justifica el quedarnos indiferentes e inmóviles ante el acelerado aniquilamiento de los valores cristianos. Si descuidáramos la vigilia, es cierto que rescataremos obligatoriamente la indiferencia e inercia ante ese escenario preocupante del envilecimiento del sexo.

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Un acelerado desmoronamiento de los valores cristianos jorge hessen  

UN ACELERADO DESMORONAMIENTO DE LOS VALORES CRISTIANOS JORGE HESSEN .

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