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TRANSFORMAR LAS MOLÉCULAS, UNA ACCIÓN POSIBLE KARINE CHATEIGNER

La transformación de la materia por una influencia mental lleva el nombre de psicoquinesia: psycho - psyché (espíritu) y kinésie (movimiento). La psicoquinesia es la deformación física de los objetos, conseguida por el solo esfuerzo de la voluntad. La psicoquinesia, que igualmente se denomina telequinesia no es una facultad de orden mediúmnico; es inherente al espíritu encarnado y se trabaja. En los años 70 y todavía hoy, los sujetos más mediatizados en este campo fueron Jean-Pierre Girard y Uri Geller, si bien Uri Geller aprovechó desde entonces su éxito de otra manera, convirtiéndose en un hombre de negocios. A priori, fueron la notoriedad y el dinero los que lo motivaron más que la


investigación. Es el animador de televisión mejor pagado y su fortuna gira alrededor de los 215 millones de euros. Cuestionados o adulados en los años 1970, J-P Girard y Uri Geller fueron analizados, controlados y estudiados por numerosos investigadores y por grupos de estudio de diferentes países. Muchos ilusionistas, que podían reproducir los mismos fenómenos con trucos, se exacerbaron contra ellos y a veces denunciaron la superchería, por cierto, ocurrida numerosas veces con Uri Geller. Entre estos ilusionistas, François Ranky, James Randi, Gérard Majax. Uri Geller y J-P Girard, entre otros, como la rusa Nina Kulagina o el polaco Stanislawa Tomczyk, ¿son impostores, ilusionistas o poseen una verdadera facultad? ¿Esa facultad corresponde a un don particular o puede estar al alcance de todo el mundo? A priori sí, en cuanto a esta última pregunta, y la prueba de ello es que durante los presentaciones en la televisión de J-P Girard o de Uri Geller, se produjeron múltiples fenómenos psicoquinéticos en casa de los televidentes, llaves y cucharillas se torcieron, despertadores se volvieron a poner en marcha, etc. Estos hechos también se desenrollaron en Saint-Max, en el domicilio de espíritas, y en este caso en mi domicilio de entonces. Michel Pantin estaba presente así como una amiga de paso. Estamos en el 14 de marzo de 1987. Cómodamente instalados delante de nuestro aparato de televisión, seguimos con gran atención las experiencias preparadas por Uri Geller durante el programa. Derecho a Réplica animado por Michel Polac. El clima es de ironía y Uri Geller experimenta ciertas dificultades para concentrarse y trabajar en esta arena refractaria. Sin embargo, se realizan varias experiencias concluyentes, y eso, a pesar de Gérard Majax que hace la imitación por medio del truco y la ilusión. No sé si durante este programa, Uri Geller (que ha estado en una escuela de ilusionistas) hizo trampas. Majax no lo pudo probar, aun cuando en otras circunstancias lo ha hecho. Como siempre, al comienzo del programa, se había hecho una invitación a los televidentes y cada uno podía intentar la experiencia en su casa, tomando un objeto. Es lo que hicimos dos de nosotros, yo fui una, y seguimos ese proceso experimental, sosteniendo concienzudamente en la mano una pequeña cucharita insuflándole regularmente la torsión. No se produjo nada y quedamos algo decepcionados. Terminando el programa, me levanté para buscar algo de beber. Al querer tomar el destapador que se encontraba en una


gaveta, comprobé que esta última oponía cierta resistencia a abrirse. De naturaleza poco paciente, tiré entonces con un golpe brusco. La gaveta cedió y se abrió. Descubrí entonces con una mezcla de sorpresa y de alegría que una decena de las cucharitas pequeñas estaba doblada en ángulo recto. Llamé enseguida a mis amigos para comprobar los hechos. Todo efecto tiene una causa, y sin embargo no comprendíamos por qué, mientras nosotros habíamos arremetido contra nuestras pequeñas cucharitas, cada una prisionera en nuestras manos, éstas habían quedadas altivas y derechas, mientras otras se habían doblado aparentemente sin nuestra voluntad. Por ser al mismo tiempo espíritas, pensamos entonces, por cuanto dos médiums estaban presentes, que los Espíritus eran el origen de este fenómeno. Además, encontramos eso muy divertido y fue la razón por la que repetimos la experiencia. Retomando en la mano nuestras altivas cucharitas, participamos de nuevo por el pensamiento, proyectando la torsión o el plegado; igualmente nada visible ocurrió en nuestras manos pero de nuevo, cuatro cucharillas se doblaron en la gaveta. Entonces, sin querer conformarnos con nuestra suposición o hipótesis, decidimos solicitar al Espíritu, a fin de conocer la explicación. He aquí lo que nos respondió en escritura el espíritu Th. Edison: “Caros amigos espíritas, no son los desencarnados los que originan la torsión de sus cucharillas, sino ustedes. Quiero decir más precisamente a Karine y a Claire que, al pensar sinceramente en torcer el objeto que estaba entre sus dedos, produjeron inconscientemente un efecto psicoquinéticos sobre los objetos de la misma naturaleza. Si esta experiencia hubiera durado más tiempo, todos los metales de sus cubiertos hubieran sufrido la misma torsión. Se trata de un efecto natural. A esta hora, sus ondas cerebrales exteriorizadas aún pueden ser localizadas en la gaveta del aparador de la cocina. Su consciente pensaba en el material que tocaba, su inconsciente se puso automáticamente en relación con la naturaleza de este material y su localización en su departamento”. Así torcer cucharillas, tenedores, barras de acero u otros materiales, sin que por eso se haya convertido en un “juego de niños”, es un fenómeno que por medio del ejercicio y el método puede ser realizado por numerosos hombres o


mujeres. De acuerdo, jugar al “mago psi” puede parecer divertido delante de su familia o sus amigos. Pero, más allá de la demostración, ¿cuál puede ser la aplicación? En los casos auténticos, que son cada vez más numerosos, la deducción a hacer, la conclusión a extraer de ello es que, en efecto, la fuerza del espíritu encarnado, es decir la nuestra, por su deseo y su facultad ideoplástica creada a partir del pensamiento, permitirá la modificación de esa materia a partir de la transformación de sus moléculas. Si es posible actuar sobre la materia inerte, se deduce que es posible actuar de la misma manera sobre la materia viva. (Ver artículo J-P Girard) En efecto, si es factible destruir bacterias, sin duda también es posible destruir células enfermas y por extensión reconstruirlas. Esta una perspectiva que podría tener extraordinarias consecuencias en el plano terapéutico. La consecuencia lógica de la psicoquinesia se denomina protogénesis y permitirá, por la acción de la fuerza del pensamiento dirigido, la reconstitución de tejidos celulares dañados. Esa será una nueva fuente de conocimiento y de acción a partir de un solo poder, el del espíritu, a partir de un solo deseo, el de amar. Actualmente, la psicoquinesia o telequinesia permite, ya sea transformar la materia o los objetos, ya sea desplazarlos por la única fuerza del pensamiento. EXTRAIDO D E LA REVISTA: LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 2014

Transformar las molécula(le journal spirite n° 95 janvier 2014)  

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