Page 1

Trabajo y afinidad Mercedes Cruz Todos somos necesarios en la misión de Cristo, todos tenemos un trabajo que realizar, por eso respeto y tolerancia hacen que nuestras relaciones sean posibles y llevaderas, que podamos convivir armoniosamente con los compañeros que difieren de nuestra forma de ver y sentir las cosas. Nunca sabemos realmente los fines que llevan a las personas a hacer muchas cosas, la mayoría nos las imaginamos y aunque muchas veces acertamos la mayoría nos equivocamos. Con la particularidad que nadie somos iguales, y lo que para uno es lindo para otros, no llama la atención, o no nos gusta.


Hemos necesitado de muchos siglos para comprender a Jesús y la misión que traía, para muchos era motivo de risa, porque decían que clase de rey era su padre que permitía que hicieran a su hijo tales desmanes, se reían de Él como si fuera una risión digna de ser homenajeada por la burla y la indiferencia, y vemos en la actualidad que Jesús es el modelo y guía de la Humanidad, que si no vamos a través de El al Padre no podremos conseguirlo, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida, con Él no nos perderemos. Lo único que debe preocupar al fiel trabajador es el equivocarse, y hemos de comprender que no somos sabios, que todos cometemos errores, y que la vida es un continuo error por parte de todos, entonces si los fines son buenos, Dios que cuida de Su Obra, se encargará de aclarar todas las cosas. Y el estudio de las obras de la Codificación es muy necesario para tener en cuenta, siempre, sabiendo que muchas veces no está al alcance de todos comprenderlo, por eso razonar con bondad, sin soberbia, es la actitud que nos posibilita comprender y reconocer que nos hemos equivocado, porque muchas veces la defensa de la causa nos hace perder la batalla, aunque tengamos razón, si espantamos por nuestra rigidez al que nos escucha, nunca podremos aclararle, que estaba equivocado, en cambio sí caminamos a su lado con amor y paciencia, con comprensión y tolerancia, en cierto momento las circunstancias se darán y podremos hacerle entender las cosas. El amor es el fin primordial en todas las relaciones, si no estamos guiados por el amor, no podremos comprender a muchos hermanos, porque ellos no están dispuestos a dejarse llevar, ni conducir, por nuestro camino, ellos tienen su propio camino, y en su horizonte no brilla la misma luz, ni los mismos fines, por eso es sabio aquel que comprende a sus semejantes y sabe ponerse en su lugar, porque evitará juzgarle erróneamente, y sabrá como agradarle y hacerle feliz. Hay almas tan afines, tan afines, que con una mirada se comprenden, saben lo que desean, y como sienten, en cambio otras, por más que le expliquemos y nos expliquen las relaciones son imposibles, porque ignoramos lo que sucede dentro de ellas, no


tenemos afinidad, ni nos gustan las mismas cosas, y aunque permanezcan juntas, están separadas. Muchos no han adquirido la capacidad de sentir y oír, solo se dedican a emitir, y muchas cosas pasan por su lado desapercibidas, porque nada capta, solo la indiferencia de los demás, pero no se acercan demasiado porque encerrados en su mundo, no desean ser molestados. Hoy en día a través de las cosas que están ocurriendo, vemos que la indiferencia es un grave error, que hemos de aprender a convivir juntos, a llevarnos bien, a saber ponernos en el lugar de los demás, y que debemos ayudarnos unos a los otros, porque el amor a nuestro prójimo, a nuestros hermanos, es tan importante como el amar a Dios sobre todas las cosas, nadie puede ofrecer su ofrenda a Dios, dejando a su hermano a un lado, todos contamos para Dios, y nuestro objetivo debe ser ayudar y asistir a nuestro prójimo porque responderemos por aquellos que dejaremos a un lado sin habernos preocupado de ayudarle, de hacerlo nuestro hermano. Pese a que tengamos muchas razones para abandonarle, siempre aparecerá en nuestra conciencia las que tenemos para buscarle, las que trajimos para con él, todos traemos una misión como la de Cristo, pero en pequeño, claro está, aun somos muy pequeños, no estamos capacitados para dar clases superiores, pero si traemos los deberes de párvulos, que conciernen a un reducido número de alumnos, y deberemos responder ante Dios, por los esfuerzos que realizamos para hacerle comprender las lecciones de la vida, y si entra en ellos nuestra indiferencia, y nuestro desdén por ser malos alumnos, seremos malos profesores, porque a mitad del curso, los abandonamos, por las dificultades que nos ofrecían. Por eso dediquemos nuestro tiempo sirviendo a Dios, y tratando de darle gusto, extendiendo nuestros dones para atender y comprender a todos nuestros hermanos, sin criticarles, ni censurarles, sino caminando a su lado, sin murmuraciones que puedan afectar su alma incomprendida. Sigamos caminando el bien es bien en todas partes, y hemos de hacerlo en todas las situaciones que se nos presente en la vida,


dejĂŠmonos guiar por el amor que nos facilita los caminos, y busquemos agradar a Dios por sobre todas las cosas. Este trabajo es de mi sentir, espero que os guste. Merchita

Trabajo y afinidad (mercedes cruz)  

TRABAJO Y AFINIDAD (MERCEDES CRUZ)