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SIGUE SOLAMENTE A CRISTO Nuestro Señor Jesucristo es nuestro camino. Nos despertó para la razón. Hasta hoy sigue nuestros pasos, esperando que despertemos para el Amor, aquel amor que sirve sin cambios transitorios, sin averiguaciones indeseadas, desprendiéndose d los intereses propio. Corres siempre el riesgo de errar al seguir a los hombres en la tierra, aunque sean los más entendidos. Aun restan muchas cosas por hacer en todas las conductas, de ahí el peligro de caer con ellos en graves errores. Sigue solamente a Cristo, por ser solamente Él el Camino, la Verdad y la Vida. Es justo que debamos apreciar los dones ajenos, examinar los grandes personajes de la historia, más procediendo como hizo y dijo Pablo de Tarso: retirar lo que fuera conveniente y proseguir tu propio camino. La criatura encarnada, por más virtuosa que sea, aun está presa, en cierto modo, a las


tinieblas del pasado. Su situación actual se encuentra ligada a situaciones inestables, sujeta a nuevos deslices. Y quien la sigue con los ojos cerrados, sin discernimiento de la razón, está sujeto a caer con ella en la fosa del desespero. En casi todos las enseñanzas se advierte a todos los lectores para que se examinen a si mismos y procuren confiar más en sus propias fuerzas, despertando, en lo intimo, la luz que los conducirá para el frente y para lo alto. En la Tierra no hay nada definitivo, pues todo sujeto a constantes mutaciones. La verdad es relativa en todos los ángulos y las personas deben cambiar con la fuerza del progreso espiritual. la evolución de Cristo está fuera del ambiente terreno. El es conocedor de todas nuestras necesidades, el Ingeniero Sideral más iluminado, pastor de todo el rebaño del planeta. Quien sigue a los hombres se deja influenciar por ellos quien camina con Jesús es cuidadoso en el equilibrio, de suerte que plasma solamente lo que soporta, en su estructura de vida. Es cierto que participes de la religión o filosofía que prefieras. Sin embargo, debes habituarte a cargar tu propia cruz, conocer tus problemas y construir tu reino, donde serás el dios. No dejes que palabras bonitas y bien puestas de predicadores y tribunos de todas las especies te prendan, asociando las ideas de ellos a las tuyas, como son los pensamientos condicionados, cuando la Suya este en conflicto con las leyes divinas. Prepárate para analizar lo que oyes, sea de quien sea, porque es diferente de aquel que habla y las tus necesidades no siempre son iguales a las de el. Debes procurar tu propio camino y ser el instructor de ti mismo, sin, con todo, desconsiderar lo que fue bueno para muchos. La experiencia ajena nos ayuda mucho, sin embargo, como estudio para que tomemos nuestras propias decisiones. Naturalmente debemos oír a los compañeros que tienen el don de la palabra. Mientras tanto, no debemos dejarnos guiar por ellos. Existen muchos tipos de alimentos que sirven para mantener nuestra vida física. Todavía, el propio organismo rechaza ciertas especies. Así es en el campo del espíritu. Todo lo que existe, ciertamente lo es por ley. Mientras tanto, no todo debe ser asimilado. Y, para eso, busquemos a Jesús a través de la oración, que El nos enseñará a escoger lo que de mejor podamos recibir. El Maestro, es, por excelencia, el Pastor


inconfundible, que debe ser despertado en nosotros por amor a nosotros mismos y por obediencia a Nuestro Padre Celestial.


Sigue solamente a cristo