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SERVICIO Y RECTA CONDUCTA POR EL DR. ARMANDO TORRAS DE LA LUZ Servir es levantar las almas en la luz de la verdad. La recta conducta es el camino que conduce a la Luz.

El Servicio ¿Cuál debe ser el móvil esencial del hombre o la mujer espiritual?: Servir. ¿En qué consiste este servicio? Servir es sólo una palabra en la que se sintetizan muchas acciones y pensamientos que ha de realizar la persona de espiritualidad elevada. Servir entraña el deber de ayudar de modo constante a la evolución de la humanidad. Con el pensamiento se hace la labor principal: El discípulo de la luz debe emitir siempre pensamientos de utilidad. Debe cultivar en su mente pensamientos de amor y de paz. Debe saber que el pensamiento es el motor fundamental, la base de las futuras acciones, y que todo pensamiento útil lanzado al ambiente ha de


transformarse en una acción también útil y beneficiosa.Dondequiera que esté debe estar presto a realizar este servicio de ayudar con el pensamiento, de fortalecer a los débiles, de animar a los decaídos, de iluminar a aquéllos que no pueden ver la luz, por estar esclavizados a sus sentidos inferiores. La ayuda en el plano físico la hará con la palabra de verdad, consciente, que imprima en las mentes de aquéllos a quienes se dirige la impresión de esa verdad; aunque no la comprendan totalmente. Esa impresión será un material más presentado al individuo y con el que habrá de laborar en el futuro al sobrevenirle experiencias que le recuerden las palabras que le fueron lanzadas. También, cuando alguien necesite ayuda, cuando se solicite la fortaleza del hombre o mujer espiritual, hay que llevar adelante, sin vacilación alguna, la ayuda desinteresada y necesaria. No obstante, en el servicio, como en todas las cosas, hay que utilizar el discernimiento mirando siempre qué es lo más útil y beneficioso realizar. Un lema a imprimir en la mente es el de aprender a no malgastar las energías de la Luz. Siempre discernir sobre el mejor modo de ayudar y servir es colocarse en la luz del servicio verdadero. Un peligro se presenta ante el auxiliar de la Evolución: es la incomprensión humana. El discípulo de la Luz no debe dejarse llevar por los deseos e ideas de los demás, liberándose del “qué dirán”. A veces la ayuda que le pedirán será perjudicial a la evolución. En esos momentos no debe caer. Debe aconsejar el recto camino, sin ceder a las debilidades ajenas. También, cuando ayude, debe saber cómo ayudar para favorecer mejor la evolución. Es este afán de servicio lo que eleva a los seres a un mayor estado de conciencia. El servicio constante, el pensamiento continúo en la felicidad de los otros, ya indica el olvido de la personalidad, del “yo”. Todo aquél que quiera progreso, paz y vida, tiene que aprender a dar a los demás, olvidándose de sí.

Olvido de Sí Mismo


En la mente del discípulo de la luz debe brillar siempre la idea del servicio a Dios en cada acto, en cada pensamiento y en cada palabra. La renuncia de lo personal lleva al espíritu a la conciencia de la verdadera vida donde la verdad refulge en todo su esplendor de pureza admirable. El hombre que se acuerda mucho de sí mismo no tiene nunca tiempo para pensar en sus hermanos, y cuando lo hace, va envuelta su conducta y pensamiento en las vibraciones del egoísmo. No os dejéis dominar por ninguno de vuestros cuerpos, porque os pueden cegar y llevaros a otro lado. Renunciad a la vida egoísta, a la vida en que todas las energías se dedican a la satisfacción personal. No la alimentéis. Pensad más en los demás. Esa renuncia a lo personal conduce a desarrollar el espíritu de servicio.

Recta Conducta Llevar una conducta recta y clara ante los ojos de los demás es el ejemplo a dar. Más importa el ejemplo que se da que la satisfacción del deber cumplido. Es un deber el que se impone el discípulo de la luz. Deber de una claridad y transparencia sin igual. Ese deber es el de enseñar. Porque a la vez que se comprende la Luz y se está en ella es obligación darla a conocer a otros. Esto no es una obligación impuesta desde afuera. Es un sentimiento que brota de lo interno y que lleva a cumplir con los demás. Cada uno debe iluminar. Para iluminar es necesario ir con el ejemplo. Garantía de luz es aquél que con la palabra convence porque los actos suyos son límpidos, resplandeciendo la verdad. No temáis aparecer nunca buenos. No dejéis de sentir el amor por los demás y de actuar según él. No temáis nada.

No Ocultéis la Luz No ocultéis la verdad de vuestras vidas. Llevadla a todos. Decid por donde vayáis: éste es mi ejemplo. Pero no lo tendréis que decir con las palabras, sino con actos. Las palabras hablarán por boca de los demás. Los actos por vuestra parte. Resplandeced en verdad siempre y en amor.


Dejad la Murmuración Dejad la murmuración. No es necesaria. Es del todo inútil. Llevad el silencio como la mejor arma que tiene el ser humano en la lucha por el progreso propio y de toda la humanidad. El silencio es útil. No levantéis nunca palabras que acusen a otros, ni os echéis sobre las espaldas los puñales de odio que lancen los que no comprenden. Nunca se debe utilizar esa arma de dos filos y artera que se llama murmuración. Abandonadla. Todo aquél que quiere luz, en luz ha de vivir. Llevad el perdón y el olvido de los errores de los demás en el alma. Borrad la acusación con la disculpa. Sembrad el amor en el corazón. Así jamás brotarán de vuestros labios palabras malignas que recaerán sobre otras personas. Es mejor callar que hablar inútilmente. Elevaos en el silencio siempre. Pensad en el mal que se hace diariamente con la murmuración y destruid todo eso con vuestra actuación. Eliminad la crítica de vuestra vida para poder crecer en el bien. Criticar sólo demuestra falta de amor. Todos pasan por distintos grados de evolución y si otros critican porque bien lo creen, vosotros no debéis criticar porque es un daño que os hacéis a vosotros mismos y a vuestros hermanos en lucha. Criticad vuestros actos con justicia, pero no murmuréis sobre los actos ajenos.

LLAMADA El hombre es infeliz. Constantemente vive en la preocupación y en el temor. El sufrimiento y el dolor lo asaltan incesantemente. Nada material podrá darle la felicidad de la paz interior. Ni las riquezas ni los halagos mundanos, ni los entretenimientos diversos. Sólo el hambre de paz, de conocimiento y de amor se saciará comprendiendo y viviendo la paz, el conocimiento verdadero y el amor. A todo hombre o mujer que quiera liberarse, le digo: Vivid la vida comprendiéndola, desprendiéndoos de todo lo esencial, creciendo en el amor y en la pureza de pensamiento, deseo, palabra y obra.


Iluminad a vuestro alrededor que mucha falta hace para el progreso de la humanidad. Ayudad a vuestros hermanos, enseñándoles el Camino que ha de unirlos a Dios. Conducidlos a sus umbrales y explicadles la paz que invade al alma cuando subyuga sus pasiones y abandona el egoísmo. Levantadlos, llevándolos hacia la liberación y el dominio de sus cuerpos. Aprended a buscar la inextinguible y pura Luz.

Servicio y recta conducta dr armando torras  

SERVICIO Y RECTA CONDUCTA DR ARMANDO TORRAS

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