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(Amor a los bienes de la Tierra) Saludo matinal Viernes 27 de septiembre del 2013 Queridos amigos, hola buenos días, seguimos asombrándonos de los sucesos que suceden en el planeta, no podemos comprender los estados de locura, que llevan a ciertos hermanos a cometer acciones tan macabras, como puede ser el atentar contra la vida de su prójimo, la suya misma, y cometiendo toda clase de atrocidades. Es época de grandes locuras, la prueba de la pobreza, es muy difícil de soportar y obrar en ella equilibradamente. El peso de las deudas contraídas, y sin medios para afrontarlas, los “acosadores” reclamando lo que se les debe, hace a veces a la criatura vivir en un estado febril, de desesperación. El hombre ganara su santidad, cuando comprenda que solo posee verdaderamente aquello que se encuentra dentro de él, en el contenido espiritual de su vida, todo lo que se relaciona con el exterior como puede ser; criaturas, paisajes y bienes transitorios, pertenecen a Dios que nos los concederá dé acuerdo con nuestros méritos. Muchos se sacrifican día


y noche para obtener bienes perecederos y se van vacíos de valores morales que les sirven en el más allá para su paz y confort espiritual, lejos de desligarse del mundo material, se adhieren aun muertos más a él, por el apego a esos bienes materiales que en la mayoría de los casos van a parar a manos extrañas que los destruyen, siendo en el más allá la tortura para sus dueños que quieren llevarse el fruto de un trabajo de sacrificio y abnegación, son muchos los que se esfuerzan en seguir guardándolos creyendo que aún les pertenecen y que pueden hacerlo. Más tarde cuando logran despertar de esa pesadilla, se lamentan de su equivocación, de su mal dirigida vida fascinados en la lucha por esos bienes y lamentan su tiempo perdido y las consecuencias de esa labor estéril, muchos llenos de débitos, se resienten hasta de crímenes por obtener o defender lo que según ellos les pertenecía. El hombre ganara su santidad, cuando comprenda que solo posee verdaderamente aquello que se encuentra dentro de él, en el contenido espiritual de su vida, todo lo que se relaciona con el exterior como puede ser; criaturas, paisajes y bienes transitorios, pertenecen a Dios que nos los concederá dé acuerdo con nuestros méritos. Su satisfacción muy natural por obtener la fortuna y que Dios aprueba se convirtió en una pasión que absorbió todos los otros sentimientos y paralizó los impulsos del corazón la sórdida avaricia, la prodigalidad exagerada son los agentes de esos infortunados que olvidaron las leyes de Dios, que anima a los hombres poderosos a dar sin ostentación para que los pobres reciban sin bajezas. El hombre que tiene apego a los bienes de la tierra es como el niño que solo ve el momento presente. El instinto de propiedad ha provocado grandes revoluciones, ensangrentado a los pueblos. Hay hombres inquietos por las posesiones materiales y es porque el hombre aún no ha aprendido a poseer, toda conquista humana el alma debería aprovecharla, como fuerza de elevación. El hombre ganara su santidad, cuando comprenda que solo posee verdaderamente aquello que se encuentra dentro de él, en el contenido espiritual de su vida, todo lo que se relaciona con el exterior como puede


ser; criaturas, paisajes y bienes transitorios, pertenecen a Dios que nos los concederá dé acuerdo con nuestros méritos. El salvador nos dijo: Mi reino no es de este mundo. El Señor no ordena que uno se despoje de lo que posee, para reducirnos a la mendicidad voluntaria, porque vendríamos a ser una carga para la sociedad, esto sería descargarnos de la responsabilidad que la fortuna hace pesar sobre el que la posee. Recordemos siempre la hora de la muerte, que es la partida inevitable para todos los seres a través de los caminos del tiempo. La seguridad, representa tranquilidad. Sin paz interior no hay poder real. Los bienes quedan en el mundo. La juventud y la salud son épocas rápidas en la estación de los años. Solo el bien acompaña al hombre más allá del mundo… Oremos por los hermanos que están sufriendo estados enfermizos de fiebre y desesperación por las desavenencias familiares, hay cuadros muy dolorosos que envuelven la mente y terminan en el desvarío en la locura. No nos cansemos de ofrecer el pan del espíritu, que lo fortifica y esclarece, para que lejos de desesperar confiemos y esperemos en el que todo lo puede, porque no nos quepa la menor duda, que es el espíritu el que sostiene al cuerpo, el que lo embellece y lo fortifica hasta el término de su desarrollo material en esta vida. Amigos os deseo un buen fin de semana Merchita


Saludo matinal viernes 27 de septiembre del 2013 (los bienes materiales)