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(Intereses y herencias familiares) Saludo matinal Miércoles 30 de octubre del 2013

Queridos amigos, hola buenos días, el mundo de cada uno está siempre caracterizado por nuestras inclinaciones, hay quien pisa duro, hundiéndose cada vez más en las raíces de la tierra, y están aquellos que parecen que andan de puntillas por el suelo, que están más allá que acá, entre esos extremos hay muchas variaciones. El dinero suele ser una fuente de conflicto incluso en muchas familias, es decir, a veces, el amor y el dinero se influyen de forma directa a nivel de causa y efecto. Sin embargo, no debería de ser así y cualquier familia debería evitar discutir por problemas de herencia. Pero seguro que en tu entorno conoces algún caso de hijos que se han enfrentado por la herencia de los padres. Es decir, los bienes materiales se han convertido en una fuente de egoísmo ya que a veces, el ser humano se obsesiona con el tener.


Los valores materiales, casi siempre ocupan la mente del hombre, casi nunca miramos para arriba, y a veces las cosas se nos escapan de las manos, y de lo que era una ilusión, un sueño, algo que querías conseguir, se convierte en una obsesión, pues una vez ha sido conseguido, tu quieres abdicarle un heredero y no deseas el fin predestinado para esa ilusión tuya que tanto te ha hecho pensar, y que muchos esfuerzos y sudores te ha costado conseguir. Nos olvidamos siempre que el hombre propone y Dios dispone, aceptar muchas cosas que no podemos realizar o llevar a cabo, supone muchas veces un sin vivir, un desasosiego que sin darnos cuenta gastamos un montón de energías y a veces incluso enfermamos, cuando nuestros fines no son buenos. Las herencias siempre han traído a la familia muchos conflictos, muchas discusiones con derivaciones de todo colorido. Hay hermanos, hijos separados por los valores materiales. Estos son a veces, clavos que nos atan a las pasiones mundanas, y que nos hacen sufrir y odiar durante mucho tiempo, casi toda una existencia, porque muchos parten, al otro lado de la vida, con el odio y el resentimiento en el corazón. Cuando aprenderemos, que los bienes los distribuye Dios, que cada uno traemos una misión y venimos con los utensilios necesarios para realizarla, y hay muchos utensilios que no necesitamos, que no sirven para la tarea que traemos, esos son los que nos desvían del camino. Podría ser el caso, de ese hermano que apareció en nuestra familia, esporádico que nuestro padre o madre tiene por ahí de una aventura, y que aparece para reclamar sus derechos, y que nosotros intentamos apartar por todos los medios, pues no es lo mismo dos que tres, y así un sinfín de situaciones y casos que nos apartan muchas veces del buen comportamiento, pasando a vivir solo por los intereses, sabiendo incluso muchos que todo lo dejamos aquí, y que muchas veces dejamos a los nuestros imantados a las cosas materiales, que lejos de facilitarles la vida, han servido para odiarse entre sí, y emprender grandes luchas, que han creado odio y mucho rencor en el corazón. Por más que la persona se empeñe, es incapaz de darse la felicidad, de la misma manera que fue incapaz de darse la vida a sí mismo. No podemos ser los amos de nuestra vida, porque todo lo que amamos y valoramos es puro don, puro regalo de Dios.


Son muy pocos los que confían en Dios. No nos debe quedar la menor duda que cuando las cosas se escapan de nuestras manos, ósea no suceden cuando y como nos gustaría, es por alguna razón y el dejar todo en manos de Dios es una gran tranquilidad. Deja de preocuparte por ti mismo, y vive para Dios. Desde ese momento, la responsabilidad de experimentar la plenitud queda bajo la Autoridad de Dios. El reflexionar las cosas, muchas veces nos hace ver la realidad de ellas, en cambio cuando actuamos egoístamente, solo vemos nuestros intereses, cosa que nos hace caminar con pasos equivocados, cayendo la mayoría de las veces en pozos de difícil salida. Al despojarnos de la indumentaria carnal tenemos una visión clara y enteramente diversa de aquella que manteníamos en la tierra que estaba bajo la imposición de las conveniencias sociales y de la educación deficitaria en la preparación para el triunfo de aquellos que hemos dejado. La más dolorosa realidad de más allá de la vida cuando el cuerpo se disipa en la descomposición cadavérica, es el encuentro con la conciencia. Allí lo vemos todo claro y son muchos los que se arrepienten de haberse obstinado en crear tesoros para los suyos que solo han servido para las guerras personales y la separación. Más allá de discutir por la herencia de los padres, al revés, cualquier hijo debería aprovechar al cien por cien los últimos años de vida de sus padres para disfrutar de la vida y estar en su compañía. Los padres son un referente a cualquier edad, de hecho, los padres remiten al valor de las raíces. Por tanto, su ausencia también implica una enorme pérdida emocional y un gran vacío puesto que no existe otro amor tan incondicional y generoso como el de aquellos que nos dieron la vida y nos vieron crecer. Los mejores tesoros que podemos dejar a los nuestros son el amor y el cariño sembrados con buenos hechos, buena educación, y los buenos ejemplos que les servirán como muestrario en su edificaciones espirituales, no creemos para ellos castillos en la arena porque son perecederos. Amigos como todos los días os deseo un buen miércoles. Merchita.



Saludo matinal miercoles 30 de octubre del 2013 (herencias, testamentos, intereses)