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(Despidiéndome por vacaciones)

Saludo matinal Martes 27 de agosto del 2013

Queridos amigos, hola buenos días, ante todo agradezcamos a Dios, por todo el tiempo que llevamos juntos, por la riqueza que nos dio, al permitir que llegase a nuestras vidas, la Doctrina espirita, gracias a ella, seguimos dirigiendo nuestro barco por aguas tranquilas, y con la suficiente claridad para no perdernos en el camino. Las etapas se suceden día a día, y el camino a veces no lo tenemos muy esclarecido, pero vemos en todo este tiempo, que


el calor que nos hemos dado unos a otros, pese a estar a gran distancia, ha servido para comulgar con el espiritismo, que sigue abasteciéndonos de coraje y luz suficientes para saber aceptar la voluntad de Dios nuestro Padre. El descanso es necesario, y a todos nos gustaría disfrutar unos días de relax, de alejarnos unos días, de los problemas del día a día, para después volver con más ánimo, pero como todas las cosas hay que merecerlo, y contar con la voluntad de Dios, que vela por todas sus criaturas, sabemos que muchos hermanos que se fueron de vacaciones, nunca volvieron más a la vida cotidiana, si lo hubieran sabido se abrían quedado en casa. En todas partes, seguimos trabajando, incluso de vacaciones, porque las relaciones humanas, siempre nos ofrecen unos deberes que debemos hacer, y unas tareas que cumplir, porque sabemos que el espíritu no necesita del descanso, que aun cuando dormimos, el espíritu sigue activo, trabajando incluso en otras esferas, que solo el cuerpo es el que necesita del descanso. Bueno, pues yo intento dejar un poquito mis tareas de divulgación de la doctrina, en este sector por unos días, porque seguiré aunque en otros sectores, si me es posible, divulgando mis enseñanzas, y tratando de ser una buena espirita, allí donde me encuentre. En esta ocasión, no me iré a mi tierra, mi querida HUELVA, en esta ocasión me marcho a Valencia, concretamente a Cuyera, allí vive mi cuñada, allí está mi hija y dos de mis nietos, de vacaciones, ella me ha dicho que no deje de ir, que he de descansar y espero que Dios me permita, descansar y disfrutar de la compañía de mis familiares.


Me gustaría que todos tuvieseis la oportunidad de escribir una carta con la misma noticia, que os vais a descansar, yo sé que muchos ya habréis disfrutado de las vacaciones, pero sé que muchos hermanos, no les es posible disfrutarlas, la vida de unos y otros es muy diferente, pero bien es verdad, que estando hermanados por Jesús, nuestro hermano mayor, a nadie molestará que estas diferencias, sigan existiendo, pues cada uno tiene su camino y su trabajo por hacer. Un día cuando hayamos alcanzado el nivel de espíritus esclarecidos, cuando ya comulguemos en la misma sintonía “en el bien” la misión será la misma, porque como ya os dije el otro día, estaremos unificados con Dios. Sabremos cómo actuar y todos seremos merecedores de Sus dadivas Divinas, mientras tanto, estos goces, son efímeros, que pasan sin dejar huella a veces en el alma, pero lo que nos pertenezca de verdad, nada ni nadie podrá quitárnoslo, y la luz y el esclarecimiento, son patrimonio particular de cada uno. Todos podemos participar en una carrera, y hacerlo con el mismo coche, de la más sofisticada marca, pero dependerá de cómo conduzcamos el que el funcione debidamente, una vez que todos somos seres experimentados las tecnologías son dominadas por nuestro espíritu, que lejos de temer, sufrir, y dudar, se deslizan y las utilizan sacándoles el mejor partido. Hasta que esto sea así, falta mucho tiempo, somos aún muy imperfectos, pero no caminamos a ciegas, aspiramos a elevarnos por encima de las cosas materiales, y aspiramos a disfrutar de las cosas divinas, para ello todos estamos tratando de cambiar, de limar nuestras asperezas, y curar todas nuestras debilidades. Fortaleciendo nuestro espíritu y sabiendo estar y


actuar en cada circunstancia vamos modelando nuestro espíritu, haciéndolo dócil y sumiso, porque ya no nos sentimos perdedores, sino deudores, y para ser libres, hemos de pagar nuestras deudas, y conquistar la felicidad que ahora carecemos. La miseria espiritual es terriblemente peor que la material. Todos queremos una vida fácil, la pereza es un mal secular y acaba desvirtuando los pasos de aquel que la tiene por comportamiento habitual, llevando a la persona a adoptar otros desvíos, tales como la indiferencia por el semejante, el aislamiento de la comunidad para no enfrentar críticas, la codicia por los bienes ajenos, la envidia por el éxito del prójimo, más allá de dejarse llevar, con relativa frecuencia por procesos obsesivos de todo orden. Los encarnados, al no poseer la visión amplia que la vida espiritual proporciona, trabajamos con limitaciones y estipulamos nuestras propias leyes. Pero el interior del hombre está alerta y sabemos cuándo hay un error serio de perspectiva en esa búsqueda incesante de Justicia que todos los habitantes de la Tierra cultivamos. Nosotros estamos alerta, e intentamos comprender todas las situaciones por las que pasamos, sin desesperar, porque sabemos que Dios vela por nosotros y sabe que es mejor para nosotros. Amigos, desde el fondo de mi corazón os deseo unos felices días hasta mi regreso, que Dios nos ilumine a todos. Merchita


Saludo matinal martes 27 de agosto del 2013 (despidiendome por vacaciones)