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(Importancia de una existencia) Saludo matinal Martes 10 de junio del 2014

Queridos amigos, hola buenos días, todos vamos en busca de la corona de la sabiduría y del amor que es una conquista realizada con nuestra evolución, con nuestro esfuerzo, y por la asociación que cada uno de nosotros hacemos a los propósitos del Creador. Sabemos que la marcha es lenta y dolorosa. Grandes pesares se hacen indispensables para que nuestro espíritu consiga desarrollar la luz que nos es propia. Los hombres encarnados vivimos, simultáneamente, en tres planos diferentes. Así como ocurre con el árbol, que tiene sus raíces en el suelo, guarda el encarnado raíces transitorias en la vida física; extiende las ramas de los sentimientos y deseos en los círculos de materia más leve, como el vegetal se alarga en el aire; y es sustentado por los principios sutiles de la mente, tanto como el árbol


es garantizado por su sabia. En el árbol tenemos raíz, copa y savia en tres procesos diferentes de manutención, para la misma vida y, en el hombre, vemos el cuerpo denso de carne, organización periespiritual y mente, representando tres expresiones distintas de base vital, con vistas a los mismos fines. Según observamos, el hombre exige, para sustentarse, en el cuadro evolutivo, relativa seguridad en el campo biológico, alimento de las emociones que le son propias, en las esferas de vida psíquica que se afinan con él, y base mental, en el mundo íntimo. La vida es patrimonio de todos, pero, la dirección, pertenece a cada uno. La inteligencia caída se precipita, despeñadero, abajo, encontrando siempre, en los círculos inferiores que elige por morada, millones de vidas inferiores, junto a las cuales es aprovechada, por la Sabiduría Celestial, para mayor gloria de la obra divina. En la economía del Señor, ninguna cosa se pierde y todos los recursos son utilizados en la química del bien infinito. En todos los cuadros del Universo, somos satélites unos de los otros. Los más fuertes arrastran a los más débiles, pero, entendiéndose que el más frágil de hoy puede ser la potencia más alta de mañana, conforme a nuestro aprovechamiento individual. Expedimos rayos magnéticos y los recibimos al mismo tiempo. Es imperioso reconocer, sin embargo, que aquellos que se hallan bajo el control de energías ciegas, acomodándose a los golpes y sugestiones de la fuerza tiránica, emitidos por las inteligencias perversas que les asedian, se demoran largo tiempo en la condición de aparatos receptores del desorden psíquico. Es muy difícil reajustar a alguien que no desea reajustarse. La ignorancia y la rebeldía son efectivamente la fuente de sofocantes males. Si el discípulo de Jesús se mantiene ligado a Él, a través de imponderables hilos de amor, inspiración y reconocimiento, los pupilos del odio y de la perversidad se demoran unidos, bajo la orientación de las inteligencias que les entrelazan en la red del mal. Enriquecer la mente con conocimientos nuevos, perfeccionar las facultades de expresión, purificarla en las corrientes iluminativas del bien y engrandecerla con la incorporación definitiva de principios nobles, es desarrollar nuestro cuerpo glorioso, en la expresión del apóstol Pablo, estructurándolo en materia sublimada y divina. Estamos aún presos a las aglutinaciones celulares de los elementos fisioperiespirituales, tanto como la tortuga permanece encadenada a la concha. Nos sumergimos dentro de los fluidos carnales y de ellos nos liberamos, en vicioso vaivén, a través de numerosas existencias, hasta que despertamos a la vida mental,


para expresiones santificadoras. Somos cual arbustos del suelo planetario. Nuestras raíces emocionales se sumergen, más o menos profundamente, en los círculos de la animalidad primitiva. Viene la hoz de la muerte y siega las ramas de nuestros deseos terrenos; sin embargo, nuestros vínculos guardan una gran vitalidad, en las camadas inferiores, y renacemos entre aquellos mismos que se convirtieron en nuestros asociados de largas eras, a través de luchas vividas en común, y a los cuales nos encadenamos por la comunión de intereses de la línea evolutiva en la que nos encontramos. La vida física es puro aprendizaje educativo, dentro de la eternidad, y a ella nadie es llamado para ser candidato a paraísos de favor y, sí, al molde vivo del cielo en el santuario del espíritu, por el máximo aprovechamiento de las oportunidades recibidas en el perfeccionamiento de nuestros valores mentales, con la evolución de las simientes divinas que traemos con nosotros. El trabajo incesante hacia el bien, la elevación de motivos en la experiencia transitoria, la disciplina de los impulsos personales, con amplio curso a las manifestaciones más nobles del sentimiento, el esfuerzo perseverante en el bien infinito, constituyen las vías de crecimiento mental, con adquisición de luz para la vida imperecedera. Cada criatura nace en la corteza de la Tierra para enriquecerse a través del servicio a la colectividad. Sacrificarse es superarse, conquistando la vida mayor. Por esto mismo, Cristo afirmó que el mayor en el reino celestial es aquel que se convirtiere en siervo de todos. Un hombre podrá ser temido y respetado en el planeta, por los títulos que le otorgó la convención humana, pero, si no progresó en el dominio de las ideas, mejorándose y perfeccionándose, llevará consigo una mente estrecha y enfermiza. En suma, ir a la materia física y regresar de ella al campo de trabajo, en el que nos hallamos en el presente, es someternos a profundos choques biológicos, destinados a la expansión de los elementos divinos que integrarán, un día, la forma gloriosa. La oveja que prosigue firme en la senda justa, contará siempre con los beneficios derivados de las directrices del pastor; no obstante, las que se desvían, huyendo, por el simple gusto de entregarse a la aventura, no siempre encontrarán sorpresas agradables o constructivas. Aprovechemos las lecciones y llevémoslas a la práctica, para conseguir mejor calidad de vida. Amigos os deseo un feliz martes que Dios nos ilumine a todos Merchita


Extraído del libro “Liberación” de Chico Xavier


Saludo matinal martes 10 de junio del 2014 (importancia dela existencia en el mundo corporal)