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Saludo matinal Lunes 12 de agosto del 2012 Queridos amigos, hola buenos días, de nuevo comenzamos la semana, pidamos a nuestro Padre el auxilio especial de sus fuerzas, para todos los problemas y la fe para seguir manteniéndonos en el camino de Cristo. Siempre surgen impedimentos en los caminos de todo hombres, para probar cómo reaccionan frente a ellos, y los que perseveran en el bien, pese a que todo les resulte imposible de realizar o llevar a cabo, son los que al final de la tarea triunfan, porque el bien es siempre el fin del espíritu y ha de ejercerlo en todas las cosas. En muchos episodios restringidos, admitimos que la paciencia es cruzar los brazos y gemir pasivamente en prejuiciosa lamentación. Nuestros lances en la lucha que somos enfrentados por


manifestaciones de mala fe hacen rayas por dilapidaciones morales inopinables, suponiendo que paciencia es dejar todo como está para ver cómo queda. ¿Eso, sin embargo, constará de lecciones de la vida o de la naturaleza? Células orgánicas, cuando ocurren accidentes al vehículo físico, establecen procesos de defensa, trabajando mecánicamente en la preservación de la salud corpórea, en cuanto eso les es posible. Humildes vegetales desbastados en el tronco no renuncian a la capacidad de resistencia y, cuando disponen de las posibilidades necesarias, regeneran los propios tejidos, aumentando las finalidades a que se destinan. Paciencia no es conformismo, es reconocimiento de la existente dificultad, con la disposición de apartarla sin actitud extremista. Ni deserción en la esfera de la lucha y ni inútil llanto en la hora del sufrimiento. Sean cuales sean los obstáculos y las pruebas, la paciencia descubre el sistema de modificarlos. Y expresando así, no nos referimos a la complacencia culpable que deja una sonrisa cariñosa para la liviandad, fingiendo ignorarla. Nos reportamos a la comprensión que identifica la situación infeliz y articula medios de solucionar los problemas sin alardear superioridad. Paciencia, en el fondo, es resignación cuando las injurias sean dirigidas hacia nosotros en particular, más siempre que los ataques sean dirigidos contra los intereses del bien de todos, paciencia es perseverancia tranquila en el esclarecimiento general, aunque


semejante actitud, la mayoría de las veces, nos cueste inmensos sacrificios. Jesús fue la paciencia sin linde, no en tanto, aunque soportase, sereno, todos los golpes que le fueron dirigidos, personalmente prefirió aceptar la muerte en la cruz a tener que aplaudir el error o hacerse cómplice con el mal. Amigos procuremos adquirir la paciencia es otra virtud la cual puede equilibrarnos ante la vida y aquellos que nos rodean, pues no olvidemos que la paciencia es también una caridad. Merchita

Extraído del libro de la Esperanza “Emmanuel”


Saludo matinal lunes 12 de agosto del 2013 (venciendo impedimentos)