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(Con los pies en el suelo) Saludo matinal Jueves 24 de abril del 2014

Queridos amigos, hola buenos días, la vida en el planeta Tierra no es un jardín de flores donde moramos eternamente, y siempre nos sentimos desafortunados cuando de ella nos vamos, o se van nuestros seres queridos, nos olvidamos que en ella vivimos en la propia cárcel que nosotros hemos creado, y que morir es lograr para muchos espíritus, su libertad. Cuando el sufrimiento nos invade, por el sufrimiento de los demás, bien es verdad que muchas veces nos dejamos llevar de ese sufrimiento tratando de aliviar a nuestros hermanos, el mejor alivio que podemos recibir, es el otorgado por nuestro Padre, porque El sabe muy bien que hace con Sus criaturas. Nos olvidamos y muchos no han logrado aun entender, que “Vivir es morir” que la estancia en nuestro planeta, es para muchos que vienen a ella,


un suplicio porque ya un poco más avanzados, suspiran por las moradas celestes, lo vemos en el ejemplo de los espíritus desterrados de Capela, cuando allí estamos bien, venir aquí o es por sacrificio, prueba o punición, y los que ya entrevieron la glorias celestes, solo su sacrificio, es los que los hace volver, para ayudar y contribuir en los seres que aman, fue por eso que Jesús como El hermano mayor vino a socorrernos. ¿Quién de nosotros después de haber gozado de la opulencia y del bienestar en una casa limpia, bien equipada, desearíamos vivir en una cabaña? Hemos de poner los pies en el suelo ser realistas y ver el mundo en que vivimos, y que las guerras que últimamente se están desarrollando en el mundo, siempre nos causan dolor, pensamos en los niños, en los que mueren, y pensemos un poco, para vivir en un campo de batalla, donde el miedo, el sufrimiento por los que han perecido, el hambre, y todas las calamidades que conocemos y que están invadidos, por espíritus rebeldes, que en nada toman en consideración la vida, la libertad más grande que se puede obtener es salir del campo de batalla. Aunque después tengamos que volver de nuevo, cuando ya esté todo más serenado y tranquilo, es como cuando vemos en un gallinero alas gallina enfermar, y sacamos de allí, a las que aun están bien , para que no enfermen tambien, al final se morirán las enfermas, pero nosotros hemos puesto a salvo, aquellas que no debían perecer. Estamos construyendo un mundo mejor, y aunque vemos que el de fuera va muy despacio, no sucede así con el mundo interior que llevamos, muchos se sorprenden de que al igual que luchamos por divulgar el mensaje de Cristo y por sobre todo aplicarlo a nuestras vidas, nos quedamos de brazos cruzados, ante las luchas de los políticos, y nos inclinamos a socorrer a aquellos que padecen sus crueles consecuencias, en la medida que podemos, sin atacar, y muchos sin hablar, porque la boca habla de lo que sobreabunda en el corazón, y si Jesús nos dijo que debíamos perdonar setenta veces siete, no es para aquellos que nos interesan, es para todos, incluso para aquellos que nos empujan al sufrimiento, a través de su mala conducta. En cambio interiormente, muchos ya gozan de una paz relativa, porque aunque nada demuestran hacia las inclinaciones inferiores, si se sienten motivados al trabajo, y cuando observan, no lo hacen solo para lo malo, vivifican en si la obra de Dios, y aprenden a valorar, sus riquezas y las riquezas exteriores, proporcionadas por Dios y que no todos saben descubrir.


Vemos que el cine, nos sorprende, cuando antes no lo hacía con las historias humanitarias, y pese a las películas de horror, de ciencia afición, y otras muchas clases, que algunos directores del cine llevan hasta el extremo de sorprendernos, tienen más éxito, las que originan acciones amorosas, historias de la propia vida, lo hemos observado en la Última película más taquillera de ahora, la de los andaluces y los vascos, que manera más original, de hacer sentir que todo es posible, cuando en el corazón del hombre hay amor, vemos claramente que muchos de los que están aquí encarnados en la tierra, no merecen este silicio, y que aunque Dios les permitió bajar, para socorrer a los espíritus que aman, cuando ve el peligro injusto, que no merecen y que han terminado su tarea, se los lleva. Nunca nos paramos a pensar, que la paz, no la regalan, la paz se construye, y hay que hacerla desde el fondo de nuestro corazón, de dentro para fuera, y cuando ya vamos serenando nuestras almas, es entonces cuando podemos dar esa paz, a los que nos rodean, porque lejos de inmiscuirnos en sus asuntos “callamos” y seguimos adelante. El que abandona la batalla, pero permanece en ella, socorriendo, y no ofreciendo resistencia, no es un desertor, lucha con otras armas, el silencio, la conmiseración, y la caridad, en la medida de sus posibilidades. Necios los hombres, que se inmiscuyen en riñas ajenas, lo hemos visto en las guerras, de esos hermanos que no saben valorar la paz, que sus ambiciones de poder y de sus ideales poco nobles, han arrastrado a millares de personas a la locura haciendo la guerra más grande, porque la han transportado a su propio mundo, viviendo ya sin tranquilidad y con la obligación de luchar, sin necesidad Muchas veces los Buenos Espíritus, nos dicen que nos vallamos a los ejemplos sencillos, para comprender muchas cosas, que las ideas estrambóticos, nos hacen caminar por caminos abruptos, sin necesidad. Vemos ejemplos garrafales, de aquellos que se dicen hijos de Dios, donde lejos de dorar a Dios, se adoran así mismos, y no saben vivir sin la opulencia, ellos tambien sirven de ejemplo, para que muchos desafortunados, comprendan que pese a la riqueza y el poder del campo que ocupan, la vida de la noche a la mañana se puede convertir en un infierno, porque sabemos que a Dios le basta un segundo, para actuar en su Obra, y no mira como nosotros Sus intereses,


mira los de Sus hijos y como Padre perfecto e inmutable, da a cada uno lo que se merece, todo antes que aquello que nos pueda perjudicar, y alejar de Su lado Recordemos que hay más fiesta en el Cielo por un convertido al bien que por la entrada de cien justos. Somos a semejanza del gusano de seda, cuando hemos terminado la jornada, nos envolvemos en el capullo, invernamos por un tiempo, para después salir de nuevo convertidos en mariposa y volver a volar. Amigos, mis mejores deseos para todos, procuremos hacer a nuestro alrededor un mundo mejor, y todos se beneficiaran, procuremos construir la casa celestial, aquella que nos sirve en todas partes, para vivir sin miedos, sin tormento y sin desesperación, “sin que ninguna piedra que nos lancen consiga hacernos herida” Espero paséis un lindo jueves, que dentro de vuestra vida particular, sepáis construir un remanso de paz, si no podéis fuera, al menos procurarlo en vuestro interior, con eso ya estaréis poniéndoos a salvo, y habiendo un guerrero menos la lucha será más pequeña. Merchita


Saludo matinal jueves 24 de abril del 2014 (con los pies en el suelo)