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“Reconciliarse con el Hermano” Saludo matinal Jueves 12 de enero de 2017 Queridos amigos, hola buenos días, trabajar en la obra de Dios es una gran bendición, sin embargo será totalmente inútil si desairemos nuestras obligaciones junto a nuestros seres queridos en casa. Ellos necesitan de nuestra atención, de nuestro cariño, de nuestro amor. El amar, compartir y proteger a las personas, ya sean estas familiares, amigos, vecinos o hasta desconocidos, es una realidad que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo. Son muchos los hermanos, que se dicen seguidores de Cristo, y dicen amarlo con gran fervor, pero están disgustados, enfadados, guardando rencor hacia hermanos que de alguna manera le han causado algún daño, amar al prójimo es un mandamiento divino, así lo instruyó Jesucristo, quién incluso aseguró que era tan importante como amar a Dios mismo.,


Muchos olvidan que es un servicio a Dios, el ayudar a nuestros semejantes, cuando ayudamos a otros estamos al servicio de Dios. Sin embargo, “servicio” es una palabra que ha desaparecido de las mentes de las personas. Por lo general, las personas parecen estar ahogadas en sus propios asuntos y están tan ocupadas en resolver sus necesidades personales que se olvidan de los demásEl asistir a los necesitados es una de las formas de manifestar que queremos seguir y servir al Señor, tanto hombres como mujeres y niños pueden hacer esa gran labor, ya que a través del servicio es que se lleva a cabo la obra del Salvador. Nuestra relación con Dios depende de nuestra relación con el hermano. “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. Desde luego, todos decimos, “Yo sí amo a mis hermanos”, pero si alguien dice, “Pero yo no aguanto al hermano Fulano y ni siquiera tengo ganas de saludarle, esto no es amor. Jesus nos dijo que teníamos que reconciliarnos con nuestro hermano “Espera hasta que tu hermano venga a ti”, sino “anda, reconcíliate con tu hermano”. Debemos tomar la iniciativa. Debemos buscar al hermano ofendido y buscar la reconciliación con él. Son muchos los que se reúnen en nombre del Señor, pero no se hablan, se miran con desdén, hacen oración con los labios, sintiendo rencor en su corazón. A duras penas se saludan con ciertos hermanos, pero ofrecen su adoración a Dios como si estuvieran en perfecta paz. A Dios no se engaña. Las relaciones fraternales son indudablemente las más prolongadas a nivel familiar, pues aún después del fallecimiento de los padres, los hermanos continúan siendo hermanos, y la contemporaneidad generalmente les permite compartir gran parte de la vida, juntos. Pero en ocasiones la convivencia o las diferencias de pensamiento crean conflictos que llevan a una pelea o a un desentendimiento, todos lo hemos vivido alguna vez, y un buen paso para iniciar la reconciliación es manifestar tu arrepentimiento a través de una disculpa.


Siempre que discutes con alguien piensas que tienes toda la razón, te cuesta admitir que en una discusión hay dos culpables, si respondes afirmativamente es porque quizá no sueles reflexionar profundamente tras una pelea. Es importante hacerlo y ponerse también en la posición de tu hermano, intentar entender sus argumentos aunque estemos en desacuerdo con ellos, esto nos ayudará a calmarnos y comprender que a pesar de las diferencias puede existir un punto intermedio de encuentro basado en el respeto y el cariño mutuo. Ofrece una disculpa sincera, no importa el motivo por el que deseas decir lo siento, si fue tras una pelea, por una acción que cometiste o por una posición que asumiste, en cualquiera de los casos es importante aceptar que en algún punto cometiste un error y sentir, sinceramente, que estas arrepentido por ello. De lo contrario la disculpa sólo será una palabra vacía y lo parezca o no la diferencia se nota. Crea la ocasión propicia para disculparte, encuentra un buen momento en el que estén a solas para disculparte, si no coinciden con tanta frecuencia invítalo a tomar un café, a un lugar agradable, o si la distancia no lo hace posible, llámalo por teléfono. Evita los medios impersonales como los emails, pues buscas manifestar un sentimiento y a veces las palabras escritas no determinan nuestro tono por lo que resultan inadecuadas para la ocasión. Pedir disculpas no caer de nuevo en polémicas, a veces la ocasión para decir lo siento se convierte en un campo de batalla, esto sucede porque la actitud no es conciliadora sino de reproche, es importante recordar que queremos solucionar el problema no agravarlo, por eso cuida y elige bien tus palabras. A veces tu hermano solo quería esa disculpa para abrazarte y continuar como siempre, pero en otras ocasiones las heridas son más profundas y hay que esperar a que se cierren. Disculparse es un acto de nobleza pero no implica que el otro deba perdonarte necesariamente, ni que lo haga cuando y como tú deseas, dale tiempo para que pueda reflexionar también acerca de sus propios sentimientos. Es por esta razón que hay que dar tiempo al tiempo.


La rivalidad es común entre hermanos, sobretodo en la infancia y la adolescencia, en muchos casos esta desaparece con la madurez pero en otras ocasiones se mantiene callada y oculta durante toda la vida y cualquier pequeño problema la detona. Analiza tus sentimientos, y mira cuales son los verdaderos motivos que te mantienen enfrentado con tu hermano, recordando que podremos disculparnos ante los hombres, hacer ver lo que no es, la raíz real del problema, pero Dios lo ve todo, y no hay disculpas para el hombre culpable. En todas las familias hay diferencias: ¿a veces no te llevas bien con tus padres? ¿Te cuesta entender la manera d pensar de tus hermanos? ¿Las reuniones familiares siempre terminan en discusiones? ¡No eres la única persona en el mundo que ha experimentado eso! Y es que en una familia puede haber distintos tipos de personalidades, caracteres o comportamientos que hacen que choquen y se generen roces, pero a fin de cuentas, familia es familia. La convivencia siempre es compleja y siempre habrán discusiones o problemas que resolver, sin embargo, también existen algunas maneras de hacer que las relaciones familiares fluyan con mayor cordialidad. Es mejor servir a Dios a través de nuestros hermanos, que servir a Dios solos, “individualmente”. Pues muchos son los que se han convertido en adoradores de Dios, sin obras que demuestren su sacrificio y abnegación en pos de sus semejantes. Amigos os deseo un feliz jueves que Dios os Bendiga Merchita


Saludo matinal jueve 12 de enero de 2017 reconciliarse con el hermano