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Riesgos en el ejercicio de la mediumnidad

HERMINIO C. MIRANDA Libro: Dialogo con las Sombras La práctica mediúmnica no debe ser improvisada, pues no perdona la falta de preparación e ignorancia. El mundo espiritual es poblado de seres que fueron hombres y mujeres como nosotros mismos, encontrándose en variados estados de desenvolvimiento moral. Es por eso que al igual que cuidamos nuestras relaciones con nuestros hermanos en la Tierra, hemos también de cuidar la forma de relacionarnos y las compañías con las que sintonizamos en el plano espiritual. Allí, como aquí, encontramos Espíritus nobles y dotados de atributos morales avanzados, mas igualmente, la masa inmensa de aquellos que se halla de la media para abajo, hasta los extremos más dolorosos del envilecimiento moral, de la ignorancia, de la rebeldía, de la angustia, del rencor, de la venganza. Como la base del fenómeno mediúmnico es la sintonía


espiritual, y como aun nos encontramos todos en estados inferiores de la evolución, nos afinizamos con mayor facilidad con aquellos que se hallan perturbados por desequilibrios de mayor o menos gravedad. Esto no quiere decir, obviamente, que estemos a la entera merced de los Espíritus perturbados y perturbadores; velan por nosotros compañeros de elevada categoría, siempre dispuestos a ayudarnos, mas no nos podemos olvidar de que ellos no pueden hacer por nosotros las tareas que nos incumben, ni librarnos de nuestras pruebas, y mucho menos cohibir los mecanismos de nuestro libre albedrío. Podemos, evidentemente contar con la buena voluntad y la ayuda de esos hermanos mayores, y, por consiguiente, con su protección cariñosa, no a costa de ofrendas, de ritos mágicos, de símbolos, de “trabajos” encomendados, más, con un procedimiento recto, en el cuál procuremos desenvolver en nosotros mismos el esfuerzo moralizador, el aprendizaje constante y la dedicación desinteresada al semejante. Nunca somos tan pobres de bienes materiales y espirituales que no podamos donar alguna cosa al compañero necesitado, sea el pan o la palabra de consuelo y solidaridad. Es con estas actitudes que nos aseguramos la asistencia de hermanos más experimentados y evolucionados, no para librarnos de nuestros dolores, ni para cumplir mandatos nuestros o atender a nuestras menores exigencias y súplicas, más para concedernos el privilegio de su presencia amiga, de su inspiración oportuna, y su ayuda desinteresada, en aquello que fuera realmente provechoso a nuestro Espíritu, y no en aquello que juzgamos lo sea. El Espiritismo doctrinario nació de las prácticas mediúmnicos, de ellas se nutre y de ellas depende, en gran parte, su desenvolvimiento futuro. El intercambio, entre el mundo espiritual y este, solamente asumió expresión y sentido filosófico después que Kardec ordenó y metodizó los conocimientos adquiridos en el contacto con nuestros hermanos desencarnados. Parece claro, también, que el cuestionamiento y la solución de las grandes inquietudes humanas van a depender, cada vez más, de la exacta comprensión del mecanismo de las relaciones entre esos dos mundos que, al final de cuentas, no son más que uno sólo, en planos


diferentes. Luego, la práctica mediúmnica es, no solo aconsejable, sino indispensable al futuro de la Humanidad. Conviene pensar también que la propia dinámica de la Doctrina Espírita exige ese intercambio espiritual, en primer lugar para que se observe y estudie el fenómeno de la mediumnidad, sus grandezas, los riesgos que ofrece, las oportunidades de aprendizaje y progreso que contiene, no sólo para el médium, más también para aquel que asiste a los trabajos y de ellos participa. Es claro que la mediumnidad tiene un mecanismo muy complejo y hasta ahora pocos fueron los científicos dignos de ese nombre que se dedicaron, realmente, a fondo y con la mente libre de preconceptos, al estudio de ella. ¿Más si no la observamos en acción, cómo podremos desear comprenderla un día? Sólo aprendemos a nadar saltando dentro del agua bajo la orientación de quien ya tenga, al respecto, nociones satisfactorias. Si es incompleto el conocimiento sin la práctica mediúmnica, también lo es el ejercicio de esta sin el estudio de aquello que ya se sabe sobre el fenómeno. Evidentemente, precisamos estar atentos al puro mediumnismo sin objetivos más elevados, como también al animismo de ciertos médiums más interesados en sus propias ideas que en la transmisión de aquello que reciben de los compañeros desencarnados. Hay riesgo, sí. De mistificaciones por parte de pobres hermanos carentes de entendimiento. De aceptación de mentiras sutilmente presentadas bajo fascinantes ropajes. De aflicciones – felizmente pasajeras -, causadas por el desfile de las angustias de hermanos sufrientes. Multitudes de seres que aquí vivieron innumerables veces, como criaturas encarnadas, allá están a la espera de ayuda y, entretanto, son tan pocos los grupos que se disponen a ese trabajo que tan altos dividendos paga en conocimiento y progreso espiritual.


En el ejercicio constante de esa actividad, vemos, cada vez mejor, la solidez inavalable de la Doctrina que nos legaron los Espíritus, a través de la lúcida inteligencia de Allan Kardec. En cuanto a la organización de los grupos, no será tan difícil así. Hay estudios serios y muy seguros de orientación doctrinaria al respecto. Es bueno que el grupo sea pequeño, de preferencia familiar, compuesto de personas que se armonicen perfectamente y que estén interesadas en un trabajo serio y continuo. Que no se deje desanimar por dificultades o por la aparente insignificancia de los primeros resultados, ni se deje fanatizar o fascinar por pseudo guías. Poco a poco, demostrada la seriedad de propósitos, los trabajos irán surgiendo, bajo la orientación de Espíritus esclarecidos. A cada buen grupo de seres encarnados dispuestos a la tarea, corresponderá un grupo equivalente de Espíritus, en un intercambio saludable de profundas repercusiones, pues Espiritismo es Doctrina, mas es también práctica mediúmnica, y todos nosotros, aunque ni siquiera sospechemos de eso, tenemos compromisos a ejecutar, ajustes a realizar con hermanos que nos aguardan sumergidos en odios e incomprensiones, que se envenenan a sí mismos y a nosotros mismos.

Riesgos en el ejercicio de la mediumnidad mercedes cruz reyes  

RIESGOS EN EL EJERCICIO DE LA MEDIANA MERCEDES CRUZ REYES .

Riesgos en el ejercicio de la mediumnidad mercedes cruz reyes  

RIESGOS EN EL EJERCICIO DE LA MEDIANA MERCEDES CRUZ REYES .

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