Page 1

RESPETANDO Y AMANDO LA DOCTRINA DEL “CONSOLADOR Poco antes de su muerte, Jesús le enseñó a sus discípulos: “Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí… Les he dicho estas cosas, para que no tengan tropiezos”. En todos los tiempos el hombre sueña con la patria celestial. La Religión es la prédica de la fe santificante donde el hombre encuentra las reglas de conducta y perfección, que necesita para el desarrollo de la vida mental en dirección a las conquistas divinas. Llevamos millares de años de reencarnación en reencarnación adquiriendo inteligencia por medio de la experimentación incesante, y gracias a la luz espiritual y el discernimiento es que poco a poco vamos perfeccionando la mente. El Espiritismo dilata el pensamiento y abre nuevos horizontes; en lugar de tener una vista estrecha y mezquina que concentra la atención en la vida presente, enseña que esta vida solo es un eslabón en el conjunto armonioso y grandioso de la obra del creador.


Como Espíritus eternos que somos, estamos hoy en el punto exacto de la evolución para la cual nos preparamos, con los recursos más adecuados para la solución de nuestros problemas y tareas, según los compromisos que contrajimos, sea en el campo del progreso necesario o en la esfera de la prueba rectificadora. La base de la tranquilidad del hombre reside en su integridad en la conciencia, debiendo comprender que todos sus problemas constituyen débitos que le compete resarcir y que todas las facilidades que nos enriquecen el camino son instrumentos que el Señor nos presta, a fin de que nos sirvamos de ellos para utilizar nuestra voluntad, construyendo un mundo feliz en el futuro y comprendiendo así que la vida nos devuelve aquello que le damos. Incontestablemente la sociedad terrena está muy avanzada en la senda del progreso dentro del siglo XX, pero da pena que la paz de tantos y tan admirables triunfos sociales, el hombre no se conduzca también un poco más respetuoso ante Dios, sumiso ante Sus Leyes, agradeciendo los favores que del Cielo recibe con la posibilidad de tales conquistas para el bien de todos. Olvidamos con facilidad que la gloria del hombre virtuoso es el testimonio de la buena conciencia. Por lo tanto si conserva la conciencia pura, siempre estará alegre. Una buena conciencia puede soportar muchas cosas y permanecer alegre, hasta incluso en las adversidades. La mala conciencia en cambio, anda siempre temerosa e inquieta. Se goza de suave sosiego si de nada nos acusa el corazón. Si nos acercamos a Jesús en la vida y en la muerte, entregándonos fielmente, El nos socorrerá, cuando todos nos falten… No busquemos reposo, nacimos para trabajar por eso dispongámonos más hacia la paciencia que para el consuelo, más para la cruz que para la alegría… Las leyes eternas establecidas por el Supremo Señor para la regencia de Su Creación, jamás serán impunemente desacatadas, pues todos sufrimos las consecuencias inevitables de los hechos que realizamos contrarios a la ley. Todos sabemos, porque el


Evangelio lo advierte, que a cada hombre le será concedido de acuerdo con los actos practicados. Comprendiendo las leyes que rigen los destinos de la Humanidad se puede esclarecer a los ignorantes en cuanto a la severidad y a la justicia de las mismas leyes, con lecciones prudentes y racionales que podrán contribuir mucho para la educación de las almas frágiles que aun no pueden o no saben comprender que los mundos y sus Humanidades son regidos por una justicia Inflexible, que, para bien del propio delincuente, de el exigirá actos armoniosos con la armonía de la Creación, jamás sancionando desvíos de las rutas trazadas por la Legislación Suprema. La bondad paternal del creador, cuyas leyes, establecen una inflexible justicia en la punición del error, también establecen la misericordiosa enseñanza para la rehabilitación del alma culpable, por eso la meditación es una experiencia para el arrepentimiento, gracias a ella se consigue elevarse por encima de las miserias vislumbrando un camino para observar dentro de la armonía de la legislación divina. Son muchos los sordos por ignorancia, sin buena voluntad para el progreso, y hasta incluso padecen rebeldía debido a las amarguras que sufrimos en la esclavitud. La fe en Dios, la creencia en la reencarnación y en la inmortalidad del alma humana, la consoladora esperanza de la vida después de la muerte, plena de justicia y recompensas permite al hombre escalar hasta Dios lleno de ilusiones y esperanzas para alcanzar la Cima, gracias al trabajo que es un bendito elemento de redención para todas las criaturas ya que despierta el sentimiento por el interés fraternal hacia sus semejantes. La resignación ante la adversidad es el sublime amparo del desgraciado, que envuelve su personalidad, animándola y resignándola con pleno testimonio de acerbos dolores. Es preciso que el alma pecadora se vuelva para Dios, nuestro Padre, el cual siendo poderoso concederá fuerzas para conseguir la victoria contra uno mismo.


Dios protege y salva al “humilde”, ama y consuela, al humilde que se inclina ante El y le da abundancia de gracias y después del abatimiento, le levanta para la gran honra. Al humilde revela sus secretos y lo atrae para Si y le invita. El humilde, al sufrir ofensas, conserva su paz, porque confía en Dios y no en el Mundo. Mientras el hombre no se reconozca inferior a todos, no habrá realizado progreso alguno. Es necesario avisar a los hombres de las verdades, para que se conduzcan mejor en la vida. ¡Ama y Respeta la Doctrina del Consolador prometida por Jesús! Vigila, prudentemente, por la Revelación con claridad y dedicación, porque solamente ella, con las enseñanzas de las leyes que dirigen los destinos humanos, corregirá tales desarmonías existentes en el seno de las sociedades terrenales.

Respetando y amando la doctrina del consolador (mercedes cruz )  

RESPETANDO Y AMANDO LA DOCTRINA DEL CONSOLADOR

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you