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¿QUÉ MÁS ORAR? · Francisco Cándido Xavier Hablábamos en nuestra reunión, antes de iniciar nuestras tareas, sobre el carácter de la oración. ¿Si la Divina Providencia nos da, para aprender a trabajar y producir, que pediremos más a Dios? Era lo que preguntaban algunos compañeros. Otros se fijaban en la opinión de que nuestras oraciones deben quedar simplemente en el plano del reconocimiento. Abiertos los estudios de la noche, El libro de los espíritus nos ofreció la cuestión 660 para examinar.


Después de las consideraciones hechas por los presentes, nuestro amigo espiritual André Luiz nos trajo por la psicografia oración que pongo a continuación. Compañeros que se interesan por el examen de la oración de André Luiz, solicitan esa providencia, a fin de que sea publicada con sus observaciones y notas.

ORACIÓN PARA NO INCOMODAR ·

André Luiz

¡Señor! Concédeme, por misericordia, el don de contentarme con lo que tengo, a fin de hacer lo mejor que puedo. Enséñame a ejecutar una tarea cada vez, en el campo de mis obligaciones, para que yo no vaya a estragar el valor del tiempo. Líbrame de la precipitación y de la inseguridad, de modo que no busque aflicciones innecesarias ente el futuro, ni me entregue a la inutilidad del presente. Dame la fuerza de esperar con paciencia la solución de los problemas que me digan respecto, sin tumultuar el camino de los que me rodean. Ayúdame a practicar el olvido de mi mismo, auxiliándome a hacer por lo menos el beneficio, a los otros, cada día, sin contar eso a nadie. Si este o aquel compañero me aborrece, indúceme a olvidar lo que paso, sin dar conocimiento del asunto a los que me rodean. Enséñame a no condenar sea quien sea y, cuando algún apuntamiento injurioso o alguna nota de crítica malévola me viniera a la cabeza, ampárame a fin de que yo tenga recursos para disiparlos en silencio, en la plena manifestación de mis esfuerzos. Impéleme a callar toda queja, en torno de las pruebas e impedimentos de la vida, para que yo no perturbe a los que comparten mi camino.


Auxílieme a conservar buena apariencia tanto como el espíritu exento de culpa, a hablar con voz calmada, a sustentar los buenos modos y perder el hábito de imponer mis ideas o de contradecir la de los otros sin necesidad. Y ayúdame, Señor, a vivir en la obediencia a mis deberes y compromisos trabajando y sirviendo, para no incomodar a nadie.

DINÂMICA DE LA ORACIÓN • J. Herculano Pires (Hermano Saulo) Al liberarse de los instintos animales, por el desenvolvimiento de la razón, el hombre se desliga del dominio de Dios que lo conduce según sus necesidades, como conduce a todos los demás seres de la creación. Liberándose del poder que lo dirigía, el hombre se torna señor de sí mismo. Dios le concede el libre albedrio para que el pueda aprender la ciencia difícil del discernimiento y desenvolver el sentido de responsabilidad personal. Es lo que nos enseña la alegoría bíblica de Adán y Eva sabía distinguir entre el bien y el mal y debían aprender a conducirse por sí mismos. Nuestros hijos, cuando llegan a la edad legal de emancipación, se liberan de nuestro dominio y pasan a dirigirse a sí mismos. Ni por eso podrán prescindir de nuestros consejos, nuestras advertencias y nuestro auxilio. Si lo dispensaran, estarán sujetos a errores muchas veces fatales, que deseamos naturalmente evitar para ellos, más no siempre lo conseguimos. Dios nos concede todo, más no siempre comprendemos el valor de sus concesiones. Para continuar ayudándonos, sin perjudicar nuestro desarrollo racional y espiritual, Dios colocó en nuestros corazones la ley de adoración de la que trata El Libro de los Espíritus. esa ley es el fundamento moral de las religiones, cuya finalidad es religarnos a Dios. La oración es el medio de comunicación espontanea de que disponemos para dirigirnos al padre. Ese medio nos sirve tambien para religarnos a aquellos que de nosotros se aparataron por los caminos del mundo o por las puertas de la muerte. A la dinámica de la oración implica la pregunta y la respuesta, el pedido y la concesión. Aun mismo cuando el pedido sea absurdo, Dios nos atiende en la medida de lo posible y de la real necesidad. Lo importante es no desligarnos de Dios por nuestra propia voluntad, como el hijo orgulloso y pretensioso que no quiere saber de los consejos y advertencias del Padre. Cuando nos extraviamos en la vanidad y en el orgullo, siempre acabamos incomodando a los otros, pues


en la vida social la ley de interdependencia impera soberana. Esa es la razón por la que André Luiz responde a nuestras dudas sobre la oración rogativa a Dios para que no nos permita incomodar a los otros. Traducido por: M.C. R Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S. Paulo, en la década de 1970

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