Page 1

ORACIÓN PARA FORTALECERNOS Almas de la tierra Cuando el fragor de las inquietudes estuviera a punto de aplastaros, si en las encrucijadas no supierais el camino a seguir y todas las rutas os parecieran acceso a abismos; cuando insoportable desesperación os hubiera arrastrado a conclusiones infelices que os parezcan ser la única solución; cuando los infortunios insoportables tiendan a tornaros indiferentes al propio sufrimiento: tenéis el vehículo de la oración y disponéis del acceso a la meditación remediadora. Tal vez, no os sean suprimidos los problemas, ni apartadas las dificultades; no en tanto, dilatareis la visión para mejor y más apurado discernimiento, abrigareis más amplia comprensión de la Vida y de sus legítimas realidades, experimentareis la presencia de fuerzas ignotas que os penetraran. Vitalizándoos, os elevareis a las zonas psíquicas relevantes donde volveréis saturados de paz con posibilidades de proseguir no obstante cualquier difícil coyuntura o por existir.


Porque la oración apacigua y la meditación rehace. La oración eleva mientras la reflexión sustenta. El pensamiento noble comulgando con Dios, en Dios está la Vida, y dialogando unidos el amor disipa las impurezas y se impregna con las sublimes vibraciones de afectividad, que se convierte en fuerza dinámica para sustentar las enfermizas potencialidades que, entonces, se yerguen y ya no más desfallecen. No os arrojéis desastrosamente en las vallas de la ira irrefrenable o en las vagas de la insensatez. Antes que os asalten los demonios del crimen, erguíos del caos, pensando y orando. Hay oídos atentos que captaron vuestros apelos y cerebros poderosos que emitirán mensajes respuestas que no debéis desconsiderar. Amores que os procedieron en el más allá del túmulo vigilan y esperan por vosotros. Aman y aguardan receptibilidad. No os engañéis ni os desesperéis. Poned atención. Hablad al Padre en la oración calmada y silenciosa para oír a través de la inspiración clarificadora. Nada exijáis. Quien ora no impone. la oración apacigua y la meditación rehace. La oración eleva mientras la reflexión sustenta. Y cuando retornéis de la incursión por la oración exultar, apagando las sombrías expresiones anteriores, superando las marcas de las crisis sufridas y esparciendo alegrías en nombre de la esperanza que habitará en vosotros. Trabajando por el Bien el Hombre ora. Orando en la aflicción, o en la alegría, el Hombre trabaja. Y orando conseguirá vencer toda la tentación, integrarse con plenitud en el Espíritu de la Vida que fluye de la Vida abundante con fuerzas superiores para trabajar y vencer.

Por el Espíritu Víctor Hugo, del Libro: Sublime expiación, médium Divaldo franco.

Oración para fortalecernos  

Cuando el fragor de las inquietudes estuviera a punto de aplastaros, si en las encrucijadas no supierais el camino a seguir y todas las ruta...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you