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MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES •El fenómeno de la multiplicación de los panes y los peces puede ser interpretado bajo dos enfoques espiritas: como figura alegórica, representativa del alimento espiritual; y como efecto de la donación magnética de Cristo, que produjo la materialización de los alimentos, necesarios para alimentar a la multitud hambrienta. • La multiplicación de los panes es uno de los milagros que más han intrigado a los comentadores y alimentado, al mismo tiempo, las burlas de los incrédulos. […] Entretanto, la mayoría de las personas serias ha visto en la narrativa de ese acto, aunque bajo forma diferente de la ordinaria, una parábola, en la que se compara el alimento espiritual del alma al alimento del cuerpo. Se puede, todavía, percibir en ella más de lo que una simple figura y admitir, desde cierto punto de vista, la realidad de un acto material, sin que, para eso, sea preciso recurrirse al prodigio. Es sabido que una gran preocupación del espíritu, como también la fuertemente atención presa a una cosa hacen olvidar al hambre. Ahora, los que acompañaban a Jesús eran criaturas ansiosas de oírlo; nada hacía,


pues, asombrar el que, fascinadas por su palabra y también, tal vez, por la poderosa acción magnética que el ejercía sobre los que lo rodeaban, ellas no hubiesen experimentado la necesidad de comer. Allan Kardec. La Génesis, cap. 15, ítem 48.

1.

Texto evangélico.

1.1 – Primera multiplicación de panes y peces Y, regresando los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y, llevándolos consigo, se retiró a un lugar desierto de una ciudad llamada Betsaida. Y, sabiéndolo la multitud, lo siguió; y el los recibió, y les habló del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban de cura. Y ya el día comenzaba a declinar; entonces, acercándose a Él los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que, yendo a los campos y a las aldeas de alrededor, se abriguen y encuentren que comer, porque aquí estamos en un lugar desierto. Más Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos le dijeron: No tenemos sino cinco panes y dos peces, salvo si nosotros mismos fuéramos a comprar comida para todo este pueblo. Por cuanto estaban allí casi cinco mil hombres. Dijo, entonces, a sus discípulos: Hacedlos sentar, en grupos de cincuenta en cincuenta. Y así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos. Y, tomando los cinco panes y los dos peces y mirando para el cielo, los bendijo, y los dio a sus discípulos para ponerlos delante de la multitud. Y comieron todos y se saciaron; y llenaron, de lo que les sobró, doce cestos de pedazos. Lucas, 9:10 -17

1.2 – Segunda multiplicación de panes y de peces Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la multitud, porque ya está conmigo hace tres días y no tiene que comer, y no quiero despedirla con hambre, para que no desfallezca en el camino. Y sus discípulos le dijeron; ¿Dónde nos venderían en un desierto tantos panes, para saciar tal multitud? Y Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos le dijeron: Siete y unos pocos pececillos. Entonces, mandó a la multitud que se sentase en el suelo. Y, tomando los siete panes y los peces y dando gracias, los partió y los dio a los discípulos, y los discípulos, a la multitud. Ahora, los que habían comido eran cuatro mil hombres, más además


mujeres y niños. Y, habiéndose despedido de la multitud, entro en el barco y se dirigió al territorio de Magdala. Mateo, 15:32- 39

El fenómeno de la multiplicación de los panes y de los peces, considerado un milagro por algunas de las teologías cristianas, es relatado por los cuatro evangelistas y aconteció en dos oportunidades distintas: una en un lugar desierto en las proximidades de Betsaida, otra, antes del territorio de Magdala. En la primera multiplicación, a partir de cinco panes y dos peces, Jesús alimenta a cinco mil personas, y aun sobran doce cestos con pedazos de esos alimentos. En la segunda multiplicación, cuatro mil personas tuvieron el hambre saciada, teniendo como base siete panes y algunos pececillos, sobrando siete cestos con pedazos.

La primera multiplicación es relatada en ese texto de Lucas y, también, por Mateo en el texto citado y por Marcos, 8: 1-10. No hay duda, por tanto, de que el hecho aconteció.

Importa, sin embargo, indagar: ¿Cómo ocurrió, efectivamente, la multiplicación de los panes y los peces?

Para el Espiritismo, Cristo produjo materialización de los panes y los peces. Entre tanto, es importante que este efecto físico conduzca al estudioso al entendimiento de las implicaciones espirituales de que el fenómeno se reviste: más importante que el alimento material, se debe prestar atención a la alegoría del “alimento espiritual”, simbolizado en las enseñanzas de Jesús.

Hemos de distinguir dos aspectos: el material y el espiritual. Materialmente hablando, el hecho pertenece al género de los fenómenos de efectos físicos. Y en las sesiones espiritas de efectos físicos, ya se ha observado la formación de objetos por los Espíritus con el auxilio de los médiums. Jesús, Medium de Dios, ayudado por la mediumnidad de sus doce discípulos ya asistido por los Espíritus que lo ayudaban


en los trabajos evangélicos, hizo que se materializase en sus manos los bocados de pan para el pueblo. 8

Se puede percibir en esos pasajes evangélicos […] <<más de lo que una simple figura y admitir, desde cierto punto de vista, la realidad de un hecho material, sin que, para eso, sea preciso se recurra al prodigio:>> 3

La interpretación que se sigue de los registros de Lucas y de mateo, insertadas en esta Guía, será realizada concomitantemente, destacándose que las pocas diferencias existentes entre los dos registros, son más de la forma que del contenido.

2.

Interpretación del texto evangélico: primera parte

2.1 Texto de Lucas: primera multiplicación • Y, regresando los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y, tomándolos consigo, se retiró para un lugar desierto de una ciudad llamada Betsaida. Y, sabiéndolo la multitud, lo siguió; y el los recibió, y les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban de cura. Y ya el día comenzaba a declinar; entonces, acercándose a Él los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que, yendo a los campos y a las aldeas de alrededor, se abriguen y encuentren que comer, porque aquí estamos en un lugar desierto. Más Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos le dijeron: No tenemos sino cinco panes y dos peces, salvo si nosotros mismos fuéramos a comprar comida para todo este pueblo. Por cuanto estaban allí casi cinco mil hombres. Dijo, entonces, a sus discípulos: Hacedlos sentar, en grupos de cincuenta en cincuenta. (Lucas 9: 10 -14)

2.2 – texto de mateo: segunda multiplicación • Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la multitud, porque ya está conmigo hace tres días y no tiene que comer, y no quiero despedirla con hambre, para que no desfallezca en el camino. Y sus


discípulos le dijeron; ¿Dónde nos venderían en un desierto tantos panes, para saciar tal multitud? Y Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos le dijeron: Siete y unos pocos pececillos. Entonces, mandó a la multitud que se sentase en el suelo. (Mateo 15:32 -35). En el texto de Lucas, los apóstoles revelan preocupación con la cantidad de personas para alimentar. Piden, entonces, a Jesús dispensarlas: “Y ya el día comenzaba a declinar; entonces, llegándose a él los doce le dijeron: Despide a la multitud, para que, yendo a los campos y aldeas de alrededor, se abriguen y encuentren que comer, porque aquí estamos en un lugar desierto”. En otro texto, Mateo anota que cristo percibió la necesidad de alimentar a las personas movido por la compasión: “Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la multitud, porque está conmigo hace tres días y no tienen que comer, y no quiero despedirlas con hambre, para que no desfallezcan en el camino. En ambas citaciones se identifica la necesidad de auxiliar a la multitud hambrienta- hay, sin embargo, una gran diferencia: el primer texto informa que la iniciativa fue de los apóstoles, por desear quedar libres del problema, de ahí haberle pedido a Cristo: “Despide a la multitud”. El segundo texto relata que la percepción inicial fue de Cristo, que teniendo compasión de los que lo seguían por tres días, quiso alimentarlos. Ambos, Jesús y los apóstoles identificaron la problemática: alguien con hambre. La resolución del problema, entretanto, siguió el nivel de entendimiento de cada uno: librarse de la dificultad o amparar a los que sufrían la privación. Lucas registró que, por haber detectado Jesús en los apóstoles el sentimiento de “querer librarse del problema” les dijo: “Dadles vosotros de comer” (Lucas 9:13), Justamente lo que ellos no querían hacer, por ignorar como, al final solo poseían algunos panes y peces. Una inolvidable lección fue enseñada por Jesús en aquel momento: Delante de la multitud fatigada y hambrienta, Jesús recomienda a los apóstoles: “Dadles vosotros de comer”. La observación del maestro es importante, cuando realmente podría el inducirlos a recriminar a la multitud por la imprudencia de una


jornada exhaustiva hasta el monte, sin la garantía de las provisiones. El Maestro deseo, sin embargo, gravar en el espíritu de los aprendices la consagración de ellos al servicio popular. Enseñó que a los cooperadores del Evangelio ante la turba necesitada, compete solamente un deber – el de la protección de auxilio desinteresado y fraternal. En aquella hora de enseñanza inolvidable, el hambre era naturalmente del cuerpo, vencido por el cansancio, más, aun y siempre, vemos a la multitud carente de amparo, dominada por el hambre de luz y de armonía, golpeada por los invisibles latigazos de la discordia y de la incomprensión. Los colaboradores de Jesús son llamados, no a oscurecerla con el pesimismo, ni turbarla con la indisciplina o a inmovilizarla con el desánimo, más si nutrirla con el esclarecimiento y paz, la fortaleza moral y sublime esperanza.

Con su autoridad, el Maestro abrió el entendimiento de los seres en cuanto a las realidades que nortean el crecimiento espiritual. Enseñó que todo proceso renovador se sublima en los fundamentos del amor y de la Caridad, perfectamente identificables en el texto estudiado. Jesús afianzaba, respecto a la multitud, que no quería “despedirla con hambre”, para que no desfalleciese por el camino. El amor es, sin duda, el sustancioso alimento de las almas. Erguido en el fundamento de la realización efectiva y consciente, identifica necesidades y peculiaridades a cada criatura humana, en proceso de auxilio continuado del señor junto al del semejante. Así, cuando informado sobre la escasa provisión de alimentos, la primera providencia del Maestro fue mantener la situación bajo control, con equilibrio, de ahí, afirmar: “Hacedlos sentar, en grupos de cincuenta en cincuenta” (Lucas 9:14), o, “mandó a la multitud que se sentase” (Mateo 15:35). Es Importante que el orden y la armonía sean preservadas, principalmente cuando surge la dificultad. Emmanuel interpreta con lucidez esas orientaciones de Jesús, teniendo como base en los dos textos evangélicos citados en esta Guía, más el de Juan, 6: 1-14: Este pasaje del Evangelio de Juan es de los más significativos. Se verifica cuando la multitud de casi cinco mil personas tienen necesidad del pan, en el aislamiento de la naturaleza. Los discípulos están preocupados. Felipe afirma que doscientos dineros no bastaran para atender a la dificultad imprevista. André conduce ante el Maestro a un joven que traía consigo cinco panes de cebada y dos peces. Todos discuten. Jesús, entretanto, recibe la migaja sin dudar de su preciosa significación y manda que todos se sienten, pide que haya orden, que se el cuadro haga la armonía. Y


distribuye el recurso con todos, maravillosamente. La grandeza de la lección es profunda. Los hombres hambrientos de paz reclaman la asistencia de Cristo. Le hablan, le suplican socorro, aguardan manifestaciones. No consiguen, todavía, establecer el orden en si mismos, para la recepción de los recursos celestes. Mezclan a Jesús con sus imprecaciones, sus ansiedades locas y sus deseos criminales. Naturalmente se desesperan, cada vez más desorientados, por cuanto no quieren oír la invitación a la calma, no se asientan para que se haga el orden, persistiendo en mantener el propio desequilibrio.”

Es de fundamental importancia, con todo, analizar que la preocupación de los apóstoles era justa. Es natural admitir que ante << […] el cuadro de la legión de hambrientos, cualquier hombre experimentaría invencible desanimo, considerando la migaja de cinco panes y dos peces. Más Jesús emplea el inmenso poder de la bondad y consigue alimentar a todos, sobradamente. >> 14 El texto de Mateo señala, por otro lado, la siguiente indagación de Jesús: “¿Cuántos panes tenéis?”. Entonces, los apóstoles responden: “siete y unos pocos pececillos”. Observamos que el señor, ante la multitud hambrienta, no pregunta a los compañeros: - “de cuantos panes necesitamos” más, si, “¿cuantos panes tenéis?”. El pasaje denota preocupación de Jesús en el sentido de alertar a los discípulos para la necesidad de algo que presentar a la Providencia Divina como base para el socorro que suplicamos. En verdad, el Maestro consiguió alimentar a millares de personas, más no prescindió de las migajas que los apóstoles le ofrecían. 13

¨Cuantos penes tenéis” es una indagación que trae implicaciones de orden espiritual. La pregunta denuncia la necesidad de algún concurso para el servicio de la multiplicación. Nos cuenta Marcos el evangelista que los compañeros le presentaron unos panecillos, de los cuales se alimentaron más de cuatro mil personas, sobrando apreciable cantidad. ¿el maestro habría conseguido tanto si no hubiese contado con concurso alguno? Nos compele meditar la imagen en cuanto al impositivo de nuestra cooperación, para que el celeste Benefactor nos felicite con sus dones de vida abundante. […] - ¿Qué tenéis? Infinita es la Bondad de dios, todavía, algo debe surgir de nuestro “yo”, en nuestro favor. En cualquier terreno de nuestras realizaciones para la vida más alta, presentemos a Jesús algunas reducidas migajas de esfuerzo propio y estemos convencidos de que el señor hará el resto. 12


3. Interpretaciones Segunda parte

de

los

textos

evangélicos.

3.1 –Texto de Lucas: primera multiplicación • Y así lo hicieron, haciéndolos asentar a todos. Y tomando los cinco panes y los dos peces y mirando para el cielo, los bendijo, y los dio a sus discípulos para ponerlos delante de la multitud. Y comieron todos y se saciaron; y llenaron, de lo que les sobró, doce cestos de pedazos. (Lucas, 9:10 -17)

3.2 – Texto de Mateo: segunda multiplicación Y, tomando los siete panes y los peces y dando gracias, los partió y los dio a los discípulos, y los discípulos, a la multitud. Ahora, los que habían comido eran cuatro mil hombres, más además mujeres y niños. Y, habiéndose despedido de la multitud, entro en el barco y se dirigió al territorio de Magdala. (Mateo, 15:32- 39) Allan Kardec considera la posibilidad de Jesús haber eliminado la sensación de hambre, no por materialización de panes y peces, más si por la irradiación de sus energías magnéticas sobre la multitud. Ahora, los que acompañaban a Jesús eran criaturas ávidas de oírlo; nada hay, pues para espantar en que, fascinadas por la palabra y también, tal vez, por la poderosa acción magnética que él ejercía sobre los que lo rodeaban, ellas hayan experimentado la necesidad material de comer. […] De ese modo, a la par del sentido moral alegórico, se produjo un efecto fisiológico, natural y muy conocido. El prodigio, en caso, está en ascendente de la palabra de Jesús, bastante poderoso para cautivar la atención de una inmensa multitud, hasta el punto de hacerla olvidar de comer. Ese poder moral comprueba la superioridad de Jesús, mucho más de lo que el hecho puramente material de la multiplicación de los panes, que ha de ser considerada como una alegoría. 4

Esa teoría tiene razón de ser, una vez que las energías magnéticas ejercen poderoso efecto, buenos y malos, conforme la naturaleza de la emisión fluídica y las intenciones del operador. En relación a Jesús, ese efecto es inimaginable, pues el maestro sabia (y sabe) conjugar, entre sí, profundo


amor al semejante e inigualable conocimiento de las leyes que rigen la producción de los fenómenos espirituales y materiales. El Espiritismo enseña que los Espíritus actúan sobre los fluidos espirituales, << […] empleando el pensamiento y la voluntad. Para los Espíritus, el pensamiento y la voluntad son lo que es la mano para el hombre. >>1Esta acción produce efectos materiales, debido a las transformaciones ocurridas en las propiedades de la materia, como acontece en las curas, apariciones y materializaciones de Espíritus, transportes de objetos, etc. Algunas veces, esas transformaciones resultan de una intención; otras, son producto de un pensamiento inconsciente. Basta que el Espíritu piense una cosa, para que esta se produzca, como basta que modele una rea, para que esta repercuta en la atmosfera. […] Por análogo efecto, el pensamiento del Espíritu crea fluidamente los objetos que él está habituado a usar. […] Para el Espíritu, que es, también el, fluidico, esos objetos fluídicos son tan reales, como lo eran, en estado material, para el hombre vivo [reencarnado]; más, por razón de ser creaciones del pensamiento, la existencia de ellas es tan fugitiva como la de este. 2

No podemos olvidar, con todo que, en otras oportunidades, Jesús actuó sobre las propiedades de la materia, modificándolas, tal como aconteció en la transformación del agua en vino, en las bodas de Cana (Juan 2;1 -12) Cairbar Schutel, así como André Luíz 15defienden la idea de materialización de panes y peces, de la misma forma que Espíritus y objetos son materializados, hasta porque, sobraron cestos conteniendo pedazos de esos alimentos. La “panificación del trigo”, bajo las órdenes y dirección de Jesucristo, en el desierto, no puede dejar de obedecer a la ley de la materialización de los cuerpos, tengan ellos la naturaleza que tengan, sean de carne, de masa, de piedra. El fenómeno de la materialización tiene como complemento el de la desmaterialización, y se asienta justamente en un principio posesivo proclamado por la ciencia materialista, que es la existencia, en el Universo, de la fuerza y de la materia: fuerza y materia son los principios constitutivos del Universo. Más como está más que probado que la fuerza y la materia no pueden por si solos producir fenómenos inteligentes, y todo efecto inteligente debe forzosamente tener una causa inteligente, el Espiritismo viene a demostrar la existencia de Inteligencias libres e individualizadas que presiden a la dirección de la fuerza y manipulan la materia en sus múltiples manifestaciones objetivas. 6


Cairbar considera también que de <<[…] son de dos naturalezas los panes que Jesús ofreció a la multitud que, presurosa, seguía sus pasos: el pan para el cuerpo y el pan para el alma, el pan que saciar el hambre del Espíritu.>> 7 No ninguna duda a ese respecto, pues, como esclarece Kardec, Jesús estaba <<[…] empeñado en hacer que sus oyentes comprendiesen el verdadero sentido del alimento espiritual. […] Ese elemento es su palabra, pan que descendió del cielo y de la vida al mundo. >>5 Jesús es el dispensario divino. Se Compadeció de la Humanidad que marchaba en la árida materia, y le franqueó la despensa celeste, donde hay pan espiritual para todas las almas hambrientas, luz para clarear todas las tinieblas, consuelo para todas las aflicciones, esperanzas para todos los desesperados. Jesús multiplica incesantemente su palabra, de modo que nunca dejará de alimentar a las multitudes que acudan a Él, y siempre sobrará para los que vengan después. 9

********************* REFERENCIAS 1. KARDEC, Allan. La Génesis. Traducción de Guillon Ribeiro. 52. Ed. Río de Janeiro: FEB, 2007. Cap. 14. Ítem 14, p 322 2.

____________• p.322-323.

3.

_____________• Cap. 15, ítem 48, p.386.

4.

_____________•p. 386-387

5.

_____________•Ítem 51, p. 389.

6. CAIRBAR, Schutel. El espíritu del cristianismo. 8. Ed. Intimidar: El Clarín, 2001, Cap. 12 (las multiplicaciones de los panes), p. 92-93. 7.

____________•p.96.

8. RIGONATTI, Eliseo. El evangelio de los humildes. 15. ed. San paulo: Pensamiento, 2003. Cap. 14 (la muerte de Juan Bautista), Ítem: La primera multiplicación de los panes, p. 143. 9. ____________•Cap. 15 (la tradición de los antiguos), ítem: La Multiplicación de los panes, p. 152.

segunda

10. XAVIER, Francisco Cándido. Camino, verdad y vida. Por el Espíritu Emmanuel. 28. Ed. Río de Janeiro: FEB, 2007. Cap. 25 (Tened Calma), p. 65-66.


11. . _____________ •Fuente viva. Por el Espíritu Emmanuel. 36. Ed. Río de janeiro: FEB, 2007. Cap. 131 (En el campo social), p.325-326. 12.

_____________. Cap. 133 (Que tenis?), p. 329-330.

13. _____________• Palabras de vida eterna. Por el Espíritu Emmanuel. 33. Ed. Uberaba: CEC, 2005. Cap. 9 (Socorro y concurso), p.31. 14. ____________• Vila de luz. Por el Espíritu Emmanuel. 26. Ed. Río de Janeiro: FEB, 2007. Cap. 91 (Migaja y multitud), p. 205. 15. XAVIER. Francisco Cándido y VEIRA, Waldo. Mecanismos de la mediumnidad. Por el Espíritu André Luíz. 26. Ed. Rio de Janeiro: FEB, 2006. Cap. 26 (Jesús y mediumnidad), ítem: Efectos físicos, p. 202 Traducido por. Mercedes Cruz Reyes , del libro “Enseñanzas y Para bolas de Jesús” Libro III

Multiplicación de los panes y los peces  

ESTUDIO DE LA PARÁBOLA "MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES"

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