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MENSAJES DE GABRIEL DELANNE Jacques Peccatte Muchos espíritus que han asumido una misión particular en la Tierra, con frecuencia viven en su más allá la continuidad de esa misión, ya fuera ésta artística, científica, filosófica, política u otra. Es el caso de ciertos pioneros del espiritismo, entre ellos Gabriel Delanne, que en su desenvolvimiento actual siguen preocupados por la perennidad del movimiento espírita y su autenticidad. Así, Gabriel Delanne forma parte de los guías que siguen de cerca las evoluciones del espiritismo y de nuestra asociación. Es él quien vela, aconseja, y corrige si es preciso, ciertos errores o extravíos de los cuales no están exentos los espíritas. La fuerza y el rigor de este precursor que, hoy como ayer, afirma con determinación los principios que deben presidir una justa comunicación con el más allá, diciendo por ejemplo esto: “(…) Ustedes son espíritus como nosotros somos espíritus. Vivimos bajo formas diferentes, en efecto. Qué es el espiritismo, caros amigos espíritas, sino esta incorporación, pues en el momento mismo en que yo les hablo, vivo en la


misma forma que ustedes, me integro a su mundo material, me incorporo a su mundo físico. Eso es posible en muchos casos. El espíritu puede manifestarse en numerosas circunstancias y los potenciales mediúmnicos no faltan en esta Tierra, en este país. Para eso hace falta que seamos comprendidos, para eso hace falta que seamos escuchados (…)” Y más adelante precisa lo que debe ser la exigencia de la mediúmnidad, que no puede ni debe disociarse del contexto espírita, sin el cual la comunicación con los espíritus no podría ser comprendida correctamente: “…Las mediumnidades no se desarrollan, queridos amigos espíritas, sin el desarrollo conjunto del espiritismo. Mediúmnidad y espiritismo deben avanzar y evolucionar juntos. Es imposible disociar estas dos realidades. El drama es que, con demasiada frecuencia, estas dos realidades son disociadas en el espíritu del hombre. Es necesario pues, saber definir progresivamente lo que denominaré una ética, y por qué no decir, una moral de la mediúmnidad. Si las mediumnidades deben desarrollarse, a no dudarlo, el espíritu podrá manifestar cada vez más su presencia. Aún es necesario que estas mismas mediumnidades puedan desarrollarse en circunstancias honestas, dentro de un círculo espírita auténtico, que responda a los textos de Allan Kardec, es decir a los textos del mundo invisible del que él fue el verdadero testigo…” Observamos allí la referencia a los textos de Allan Kardec, de los cuales Gabriel Delanne fue ya un ferviente defensor cuando vivía, con una fidelidad inquebrantable hacia quien había sido el primer fundador de una teoría nueva, por su inestimable trabajo de codificación de un cuerpo de doctrina completo, que concierne a todos los aspectos de la metafísica según los espíritus. En el extracto que sigue, Gabriel Delanne precisa un aspecto bastante poco mencionado, referente a las buenas condiciones indispensables a una justa comunicación con los espíritus: “La prueba de nuestra manifestación, en muchos campos y bajo muchos aspectos, es un elemento determinante en la propagación de la fórmula espírita. Pero esta prueba no podría ser absoluta y completa sin el sentimiento. Es imposible que nos manifestemos a ustedes en ausencia de sentimiento. A ustedes les es imposible recibirnos totalmente en ausencia de sentimiento.


Nosotros insistimos particularmente en el aspecto emocional de nuestras relaciones, pues ese aspecto emocional libera fluidos en ustedes, reacciones que yo calificaría de sanas, positivas, constructivas y creativas. El sentimiento engendra el hecho telepático. El sentimiento engendra un conjunto de fuerzas que sobrepasan la naturaleza humana pues, en el sentimiento, la naturaleza humana retorna a su verdadera naturaleza, a saber su naturaleza espiritual. Cuando un espíritu que ustedes conocieron antes, o que les guía, que les protege, o que han conocido en esta vida, se les manifiesta, no viene solamente a decirles yo existo, viene también a decirles: Les amo. Eso no se comprende, no se comprenderá jamás, queridos amigos de la Tierra, eso se siente. Feliz el que siente el amor de los espíritus, feliz el que siente sus deseos de compartir. Feliz el que, detrás de las palabras, ha sabido comprender el verdadero significado de nuestra presencia, ha sabido comprender el verdadero significado de su presencia en una dimensión eterna”. En otro registro, he aquí la respuesta a una pregunta hecha respecto a las transferencias psicoafectiva que pueden sobrevenir con motivo de apoyos terapéuticos, como por ejemplo los cuidados magnéticos:

P: ¿Cómo se puede definir la transferencia en términos espíritas? R: “En el plano afectivo no se la puede definir, sino a partir del fenómeno telepático. La transferencia es una forma de telepatía; este es el modo más simple en que se le puede definir. La carga afectiva y psicológica de cada individuo es objeto de una transferencia permanente y cotidiana, fuera de toda forma de terapia a nivel del trabajo, de la familia, de la sociedad, a nivel del conjunto de las relaciones que establece esa misma cotidianidad. Ustedes viven en una permanente transferencia, viven en una telepatía permanente. La transferencia, de manera más precisa y más limitada al interior del campo de la terapia, es una transferencia que es de la misma naturaleza pero más precisada a nivel telepático. Quizás, en ciertos casos particulares, pueda ser el resultado de manifestaciones anteriores, e introduzco allí adrede la noción de palingenesia, lo que quiere decir que ciertos individuos pueden tener encuentros llamados «casuales», que en realidad no lo son, para transferir de uno a otro sus cargas afectivas pasadas”.


He aquí otra respuesta referente a la importancia del espíritu y del periespiritu en la sobrevenida de una patología y en los métodos terapéuticos que podrían ser utilizados:

P: A partir del momento en que el médico de la Tierra pueda objetivar el periespiritu, ¿en qué medida podría actuar y mejorar la salud física y psíquica del individuo? R: “El terapeuta de la Tierra aportará primero una mejoría a nivel de la salud psíquica para poder alcanzar el equilibrio físico, lo que quiere decir que la medicina del mañana, incluso y sobre todo en el reconocimiento del hecho periespiritual, será ante todo la medicina del alma, la medicina del espíritu. Es preciso considerar una cosa en su contexto: muchos terapeutas están aislados en sus búsquedas, muchos terapeutas se hacen preguntas. No tienen las respuestas. Ustedes estarán allí, presentes, con muchos otros y, cada vez más, para aportar esas respuestas. En materia de cancerología, en materia viral, el espíritu aportará cada vez más respuestas sobre el desarrollo psíquico que conduce a la manifestación de tal o cual forma de patología física. En todo caso, el médico del mañana será el psicoterapeuta del alma que habrá aprobado su función en la única medida en que habrá realizado y objetivado, como le acabo de indicar, caro amigo, la realidad periespiritual. Es absolutamente cierto que, cada vez más, la investigación espírita y la investigación psicológica, en el sentido de la realidad del espíritu, se aliarán cada vez más a la medicina. Eso significa que los cuerpos serán cada vez menos afectados, agredidos u operados, cada serán vez menos dependientes de los aportes medicamentosos de toda índole. El médico del mañana sabrá comprender el espíritu, conocerá este espíritu al nacer pues conocerá su anterioridad lo cual impedirá, evidentemente, un conjunto de desarrollos de síntomas enfermizos en cuanto al porvenir de vida de este sujeto”. Estas palabras son evidentemente futuristas respecto a una medicina que aún no está lista para escuchar este argumento, que implica no sólo una aproximación médica distinta, sino también un conocimiento más profundo del ser con sus traumatismos anteriores que no pueden ser revelados más que por la mediúmnidad, la clarividencia o la hipnosis.


ACTUALIZACIÓN En este otro extracto, el espíritu Gabriel Delanne ubica al espiritismo en su necesidad evolutiva, es decir en su adaptación al mundo actual, sin oponer por ello el espiritismo de hoy al de ayer. Si hay evolución de la idea, no es en el sentido de un cuestionamiento radical de los principios fundamentales, es sobre todo una necesidad de precisiones y de ajustes de ciertos conceptos que hay que volver a introducir en el contexto de nuestras sociedades de hoy. “Caros amigos espíritas, el espiritismo es un trabajo de largo aliento, el espiritismo nunca tiene conclusión, no tiene punto final. El espiritismo es la transición indispensable para el siglo XXI por venir. Si el espiritismo es una ciencia y una filosofía, tiene por consiguiente la virtud del movimiento. Quiero decir por ello que el espiritismo es a la vez una ciencia y una filosofía de carácter evolutivo. Evolución no quiere decir contradicción. No se trata para Allan Kardec, Gabriel Delanne, Léon Denis y tantos otros, de renegar de sus palabras o de sus escritos de ayer. Se trata de afinarlos y de ponerlos en concordancia con el tiempo presente. En el mundo de ustedes, provisionalmente real, se trata de adaptar la filosofía espírita a las costumbres del siglo XXI por venir. Se trata de adaptar la filosofía espírita a la evolución de las mentalidades, a la evolución de las ciencias y de las técnicas, y sobre todo, sin establecer compartimientos estúpidos entre todos estos campos, por cuanto es cierto que cada campo es dependiente del otro. Caros amigos espíritas, se trata de continuar la obra del maestro, se trata de continuar ‘El Libro de los Espíritus’, ‘El Libro de los Médiums’, se trata, a partir de nuestras intervenciones, pero también a partir de simples preguntas de ustedes, de enriquecer siempre nuestra hermosa ciencia, nuestra hermosa filosofía. Esto es muy importante pues, en verdad, ninguna reflexión metafísica de carácter humano puede pretender esta transformación, no puede pretender esta

evolución”. DESARROLLO MEDIÚMNICO En el pasaje que sigue, Gabriel Delanne se dirigió a un espírita que desarrollaba la escritura semiautomática, y cuyos resultados hasta entonces no eran satisfactorios, anotando más las ideas propias del futuro médium que la verdadera manifestación de los espíritus:


“En este mensaje, me dirijo al protegido de Muriel que desde hace varios meses se ejercita en la escritura automática. Vengo a notificarle que efectivamente estamos presentes en la sesión espírita, que en efecto nuestras almas desencarnadas desean manifestarse, pero que queda una impaciencia que todavía frena demasiado nuestra verdadera manifestación. Es por eso que me parece, oh, cuán oportuno aprovechar su agrupación espírita y nuestras atenciones reales y mesuradas para establecer la comunicación. Es por eso que ya en esta sesión, pido que se efectúe una escritura a través del protegido de Muriel, que Muriel también invite a su hermano a recibirnos en la autenticidad de nuestra presencia. Ese momento debe ser una nueva partida o una continuidad basada en la realidad incontestable de nuestra presencia y en la veracidad de nuestra palabra escrita. La experiencia no puede ser sino benéfica para la continuación de las cosas”. La invitación de este mensaje es un pedido de ejercicio en una circunstancia más favorable que otras, donde están presentes varios espíritas expertos y competentes, así como dos médiums experimentados, lo cual constituye un ambiente fluídico óptimo para darle confianza al futuro médium en ejercicio experimental. Subrayemos que en este mensaje, Gabriel Delanne designa a la persona a la que se dirige por la fórmula “protegido de…” lo cual es una característica frecuente de la expresión de los espíritus que recuerdan con ella la importancia del guía; y en este caso el guía era la propia hermana de aquel a quien estaba destinado el mensaje, Muriel prematuramente fallecida. Respecto a la diversidad de las sensibilidades mediúmnicas, hemos observado especialmente que los médiums no reciben en forma igual a los espíritus en turbación como si algunos de ellos estuvieran al abrigo de manifestaciones más difíciles. Y entonces habíamos planteado esta pregunta en enero de 2005:

Q: ¿Qué explicación dar a que algunos de nuestros médiums experimentales no hayan recibido o percibido la presencia de espíritus en turbación? R: En materia de mediúmnidad, no hay que confundirlo todo. En efecto, se ha dicho y el espiritismo mismo, explica y demuestra que el sujeto médium no puede serlo únicamente de buenos espíritus, una tesis defendida por algunos


equivocados y en ignorancia, pero sobre todo en ausencia de mediúmnidad. Existen, sin embargo, sensibilidades más exacerbadas que otras. Si evocamos la invitación al desarrollo mediúmnico por medio de la escritura automática, hablamos entonces de una sensibilidad mediúmnica que, a cuenta de su desarrollo y durante su desarrollo, por lógica recibirá también espíritus más o menos turbados, más o menos conscientes, más o menos malos. Esa no sólo es la lógica del desarrollo mediúmnico, sino que es la lógica y la coherencia de la mediúmnidad. Y si en efecto, en un pasado cercano, no se observaban tales manifestaciones entre potenciales mediúmnicos tales como los de H. y de J., a no dudar sino con certeza, es porque el ego ha perjudicado estas manifestaciones, las ha bloqueado y por consiguiente ha bloqueado toda otra manifestación. Para otras sensibilidades, como la clarividencia mediúmnica, observaremos diferencias según los casos, por ello quiero decir que ciertos sujetos clarividentes, trabajando por ejemplo sobre soporte fotográfico, podrán percibir o dar testimonio de un estado de turbación sin por ello sentirlo como pueden sentirlo otros médiums. Eso simplemente quiere significar, queridos amigos espíritas, que la sensibilidad no es de la misma naturaleza y que quizás entonces haga falta más tiempo para que el propio cuerpo sienta esa turbación. Para permanecer en ese campo, oh cuán importante, de la mediúmnidad, hemos dicho de ciertos medios del pasado, así como del presente, que ellos habían preparado tanto su regreso como su misión, y otros no. Para esos otros convertidos en espíritas, hemos remarcado y observado en algunos una sensibilidad que exige trabajo y desarrollo, un trabajo y un desarrollo que requerirán más tiempo, pero un trabajo verdadero, sin embargo, progresivo y portador de equilibrio. Hay pues, en su grupo, mediumnidades que se desarrollan sin haber estado preparadas antes, pero sigue siendo cierto que también existen, como muy bien lo ha demostrado el Maestro y druida Allan Kardec, múltiples sensibilidades para las cuales no hay que establecer confusiones a partir de la comparación. En el extracto que sigue, Gabriel Delanne insiste en el sentido de la acción en oposición a la pasividad y la resignación, tanto en el plano individual como en el plano colectivo:


“(…) En toda vida, en toda encarnación, existen rumbos difíciles, incluso conflictivos, esos rumbos siempre habrá que ponerlos en relación con el reconocimiento del yo, con el reconocimiento del espíritu, un espíritu que se debe progresivamente a dominar la materia que le rodea y no a sufrirla. Por consiguiente, la metamorfosis para un planeta llamado inferior, se expresa en dos niveles, uno individual, el otro colectivo. Ese colectivo, desengañado, es por lo mismo portador de pensamientos también desengañados, que se suman al conservadurismo existente. Estos rumbos, tanto individuales como colectivos deben ser franqueados, pues entonces sería peligroso deleitarse o complacerse en cierta forma de fatalismo, un fatalismo que arrastra a la resignación y la inacción cuando, por el contrario, es preciso actuar y reaccionar ante un realismo concientizado. El mundo del más allá siempre será portador de mensajes de esperanza, no por utopía o idealismo, sino justamente por ese realismo señalado. Por añadidura, ese mundo del más allá sabe dirigirse a las conciencias espíritas reencarnadas de ustedes, y a la escucha de nuestras palabras, ese mundo del cual doy testimonio, no puede sino formular sus esperanzas en cuanto a sus decisiones preestablecidas. Amigos y hermanos espíritas, ¿saben ustedes por qué han decidido convertirse en espíritas? En su más allá, antes de reencarnar, midieron entonces la inferioridad del planeta del que procedían, más que percibido, han visto, sentido y resentido sus necesidades inmediatas, su indispensable espiritualidad, su necesidad de justicia, su necesidad de amor. Esa fuerza, ese amor lo han recibido ustedes del más allá, proyectándose así hacia la materialidad para redistribuirlos. ¿Lo han hecho? ¿Se han convertido en el o la que encarna estos dos sustantivos? Sobre esta metamorfosis de su encarnación reposa no sólo el equilibrio de ustedes, sino el de sus hermanos encarnados. Por haberlo dicho y reiterado numerosas veces, ustedes viven actualmente un período carnal y decisivo, por eso es que es urgente reunirse y unir sus fuerzas, por eso es que es urgente para volver a ustedes, queridos amigos, es urgente ser espírita. El deseo de cada uno de sus guías, y de todos los guías confundidos, incluso hasta de todos los espíritus que se manifiestan en el seno de la fórmula espírita, es que, en efecto, cada uno sea realmente espírita, más allá de una palabra, en


acciones y en la filosofía que siempre ha sabido definir ese calificativo. En este Círculo, algunos se han convertido ellos mismos, por haber respondido simple y amorosamente a sus propias exigencias palingenésicas, esos espíritas han transformado su cotidianidad pues han comprendido que la cotidianidad definida por el hombre no es la verdadera vida, pues han descubierto cómo, para la mayor parte de la humanidad, esa cotidianidad se traduce en dificultades vitales. Esos espíritas hacen avanzar la idea y la revelación espírita. Sean o conviértanse en actores ardientes de este acto, sean o conviértanse en espíritas”. Finalmente este extracto de mensaje que data de 1984, en el cual Gabriel Delanne afirma la solidaridad entre dos mundos que ya no pueden ignorarse más: “Amigos y hermanos espíritas, en estos lugares y en esta noche, reciban la fuerza del espíritu, el amor del espíritu, el amor de aquellos mismos que continúan viviendo, más allá de la presencia de Gabriel Delanne. Sepan, unos y otros, soñar un instante en su recogimiento con todos aquellos, amigos y parientes, allegados a muchos de ustedes, que han dejado esta Tierra. Ellos están allí, están presentes, viven plenamente la vida de los espíritus. Ellos les aman, no hacen sino esperarles, muchos de ellos saben, unos y otros, actuar para la felicidad de ustedes en este planeta, desgraciadamente todavía inferior. Solidaridad del espíritu hacia el hombre, avance del hombre en el espíritu, cruce de la frontera que no tiene lugar de ser, cruce esencial de la fórmula de la vida, una vida que debe desplegarse más en su fórmula amorosa”. Tomado de la revista: LE JOURNAL SPIRITE N° 87 JANVIER 2012

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