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LOS TRABAJADORES DE LA DOCTRINA· Francisco Cándido Xavier

En nuestra reunión eran muchas las consideraciones en torno de los compañeros encargados de la divulgación de la Doctrina. Las opiniones eran de las más diversas, cuando las tareas fueron iniciadas.


El Evangelio Según el Espiritismo nos ofreció el ítem 5 del capítulo XX, sobre los trabajadores de nuestra doctrina de amor y de luz. Y nuestro querido Emmanuel, como siempre sucede, comentó para el estudio en la página Legendas del obrero de la verdad

LEGENDA DEL OBRERO DE LA VERDAD· Emmanuel Comprender que las necesidades y las esperanzas de los otros son fundamentalmente iguales a las nuestras. Auxiliar sin exigir que el beneficiado nos tome las ideas. Reconocer que la Divina Providencia posee innumerables caminos para socorrer a las criaturas e iluminarlas. Aprender a tolerar con paciencia las pequeñas humillaciones, a fin de prestar los grandes testimonios de sacrificio personal que a causa de la verdad le reclamará posiblemente algún día. Olvidarse para la obra que realiza. Guiarse por la misericordia no por la crítica. Bendecir sin reprobar. Construir o reconstruir, sin ofender o condenar. Trabajar siempre sin el propósito de ser o parecer el mayor o el mejor ante los demás. Cultivar ilimitadamente la cooperación y la caridad. Cohibirse en la irritación y la amargura. Actuar sin crear problemas. Observar que sin la disciplina individual en el campo del bien, la práctica del bien se hace imposible. Respetar la personalidad de los compañeros. Encontrar ocasión para atender la bendición de la oración.


Detenerse en las cualidades nobles y olvidar las probables deficiencias del prójimo. Valorizar el esfuerzo ajeno. Nunca perder el tiempo. Apagar enemistades o discordias a través de la disculpa fraterna y del servicio constante que debemos unos a los otros. Crear oportunidades de trabajo para sí, ayudando a los otros en el sentido de descubrir las oportunidades de trabajo que digan a respecto de la capacidad y a las posibilidades de realización, conservando en todo la certeza inalterable de que toda persona es importante en la edificación del Reino de Dios.

TODOS SON IMPORTANTE S · J. Herculano Pires (Hermano Saulo) Somos iguales ante la cosecha, porque somos todos iguales ante el Señor de la Siembra. Dios no hace acepción de personas, ni de posiciones y mucho menos de instituciones. El ítem 5 del capítulo XX de el Evangelio Según el Espiritismo establece esta condición esencial: “Felices los que hayan trabajado el campo del Señor con desinterés y movidos apenas por la caridad. “Emmanuel concluye su mensaje recordando “que toda persona es importante en la edificación del reino de Dios.” Pretender que no haya discordancias entre los que trabajan en la divulgación y en la sustentación de la doctrina seria alentar quimeras. Cada conciencia humana, como enseña Hubert, es un punto en la actualidad del tiempo. cada uno de nosotros está colocado en el ángulo determinado del eterno fluir de la realidad. Cada cual, por tanto, tiene su manera propia de ver las cosas. El Espiritismo nos enseña que nos completamos unos con los otros por nuestras diferencias. Más si diferimos en los accesorios, concordamos siempre en lo esencial. Por eso mismo la caridad – que es el amor en acción – debe eliminar las aristas de nuestro personalismo, enseñándonos que todos somos importantes en la búsqueda y en la conquista de la verdad.


Claro que no debemos concordar con todo y aprobar todo en silencio, pues la tolerancia de acomodación equivale a la complicidad con el error. La critica maliciosa y orgullosa, que condena todo lo que es hecho por los otros es la negación de la caridad. ¡Más ahí de nosotros si suprimimos la crítica del medio espirita! Porque es ella, cuando es sensata y sincera, la práctica que Jesús enseñó y Paulo ejemplifico. ¿Cómo utilizar la “prueba de la razón”, de la que nos habla Kardec, si abdicáramos del derecho de pensar, que más de lo que un derecho es un supremo deber del espíritu? Cuando Emmanuel dice: “Guiarse por la misericordia y no por la crítica”, se está refiriendo a la crítica negativa que nace del orgullo, y no la critica positiva que brota espontanea y necesaria del juzgamiento imparcial y fraterno, objetivando corregir y por tanto ayudar. El lema “valorizar el esfuerzo ajeno” no implica la valorización de los errores y de los engaños del prójimo, más si el reconocimiento de los esfuerzos hechos por todos a favor de la causa común. Todos precisamos de la misericordia, más la misericordia como Dios nos la muestra en su ley de acción y reacción, que no es la aprobación de los errores e ilusiones – y si la corrección y el esclarecimiento. Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S, Paulo, en la década de 1970 Traducido por: M. C. R.

Los trabajadores de la doctrina (analizando con chico xavier y j herculano pires)  

LOS TRABAJADORES DE LA DOCTRINA (ANALIZANDO CON CHICO XAVIER Y J HERCULANO PIRES