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Los instrumentos de la perfección Neio Lucio por Chico Xavier del libro: JESÚS EN EL HOGAR En aquella noche, Simón Pedro traía a la conversación el espíritu rallado por extremo disgusto. Se enojara con parientes despectivos y rudos. El viejo tío le acusó de dilapidador de los bienes de la familia y un primo amenazaba con el embotellamiento en la vía pública. Guardaba, por tanto, el semblante cargado y austero. Cuando el Maestro leyó algunas frases de los Sagrados Escritos, el pescador se desahogó. Describió el conflicto con la parentela y Jesús lo oyó en silencio. Al término del largo informe afectivo, indagó el Señor:


- ¿Y qué hiciste, Simón, ante las acometidas de los familiares incomprensivos? - ¡Sin duda, reaccionaba como debía! -respondió el apóstol, vehemente. - Puse cada uno en su lugar. Anuncié, sin rebujos, las malas cualidades de que son portadores. Mi tío es raro ejemplar de soledad y mi primo es mentiroso contumaz. Probé, ante una gran asistencia, que ambos son hipócritas, y no me arrepentí de lo que hice. El Maestro reflexionó por minutos largos y habló, compasivo: - Pedro, que hace un carpintero en la construcción de una casa? - Naturalmente, trabaja - respondió el interpelado, irritable. - ¿Con que? - dijo el Amigo Celeste, bien humorado. - Uso de herramientas. Después de la breve respuesta de Simón, el Cristo continuó: - Las personas con las que nacemos y vivimos en la Tierra son los primeros y más importantes instrumentos que recibimos del Padre, para la edificación del Reino del Cielo en nosotros mismos. Cuando fallamos en el aprovechamiento de ellos, que constituyen elementos de nuestra mejora, es casi imposible triunfar con recursos ajenos, porque el Padre nos concede los problemas de la vida, de acuerdo con nuestra capacidad de darles solución. El ave está obligada a hacer el nido, pero no se le reclama otro servicio. La oveja dará lana al pastor; sin embargo, nadie le exige el abrigo listo. Al hombre se le concedieron otras tareas, como son las del amor y de la humildad, en la acción inteligente y constante para el bien común, a fin de que la paz y la felicidad no sean mitos en la Tierra.


Los parientes cercanos, la mayoría de las veces, son el martillo o el serrucho que podemos utilizar a beneficio de la construcción del templo vivo y sublime, por medio del cual el cielo se manifestará en nuestra alma. Mientras el carpintero usa sus herramientas, por fuera, cabe aprovechar las nuestras por dentro. En todas las ocasiones, el ignorante representa para nosotros un campo de bendiciones espirituales; el malo es un desafío que nos pone la bondad a prueba; el ingrato es un medio de ejercitar el perdón; el enfermo es una lección a nuestra capacidad de socorrer. Aquel que bien se conduce, en nombre del Padre, junto a familiares endurecidos o indiferentes, se prepara con rapidez para la gloria del servicio a la Humanidad, porque si la paciencia perfecciona la vida, el tiempo todo lo transforma. Se calló Jesús y, tal vez porque Pedro tenía aún los ojos indagadores, añadió serenamente: - Si no ayudamos al necesitado de cerca, ¿cómo ayudar a los afligidos, de lejos? Si no amamos al hermano que respira con los mismos aires, como nos consagraremos al Padre que se encuentra en el cielo? Después de estas preguntas, se movió en la modesta sala de Cafarnaúm expresivo silencio que nadie se atrevió a interrumpir.

Los instrumentos de la perfección chico xavier  

LOS INSTRUMENTOS DE LA PERFECCIÓN CHICO XAVIER .

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