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Las parábolas de Jesus HAROLDO DUTRA DIAS "Las parábolas del Evangelio son como las semillas divinas que florecer más tarde en árboles de misericordia y de sabiduría para la humanidad. Una de las características más destacadas de la enseñanza de Jesús es la utilización frecuente y admirable de las parábolas. Muchas de ellas inspiraron a poetas, artistas, moralistas, pensadores, e influenciaron, hasta hoy, el lenguaje cotidiano: el buen samaritano, esconder una candela, enterrar un talento... La interpretación de las parábolas de Jesús, sin embargo, ha sido dificultada por la falsa comprensión de su naturaleza. ¿Qué es una parábola? ¿Cuáles de ellos pertenecen a esa categoría? ¿Estamos ante un método pedagógico que utiliza palabras o textos simples, historias límpidas y de fácil comprensión para transmitir un mensaje? La parábola es una especie de simplificación, clarificación, ejemplificación?


El vocablo griego parábola deriva del verbo "parabállein (poner al lado de, comparar)", razón por la cual significa literalmente "(palabra) colocada al lado de". El sentido común es de una "yuxtaposición, comparación, analogía, ilustración". La noción occidental de parabolé se encuentra en Aristóteles, en su obra titulada Retórica, II, XX, 2- 4, con el sentido de yuxtaposición, o sea, colocación de una cosa al lado de otra con la finalidad de comparación, ilustración, Indicación de casos paralelos o análogos. En ese tratado, el gran filósofo griego clasifica las figuras de lenguaje, formas específicas de discurso retórico, en: 1) Imagen (eikón); 2) Metáfora (metáfora); 3) Comparación (hormônios); 4) Parábola (parabolé); 5) Historia ilustrativa (paradigma); 6) Alegoría (alegoría). Ilustración de la Parábola del Buen Samaritano En ese marco teórico, la parábola era vista como un recurso simple y convincente, destinado a iluminar lo que estaba oscuro, ayudando a la audiencia a comprender algo, cuando le fuera difícil seguir una larga serie de raciocinios abstractos. Se llegaba a afirmar que una parábola debe ser de más fácil comprensión de lo que pretende ilustrar, por lo que sería un error, en el uso de ese recurso retórico, el empleo de lo desconocido y del poco familiar. Esta es la idea que una inteligencia formada por los métodos occidentales de pensamiento hace de las parábolas de la Biblia. De hecho, en algunos casos esta noción es adecuada y suficiente. Hay parábolas en los Evangelios que pueden tomarse como ejemplos concretos destinados a ilustrar, aclarar, iluminar un principio general, como en el caso de la Parábola del Buen Samaritano (Lucas, 10: 29-37). Sin embargo, el examen acorde de las ocurrencias del vocablo parábola en el Nuevo Testamento revela las limitaciones e


inconsistencias de ese modelo teórico griego cuando se aplica a textos semítico -orientales de Palestina del primer siglo. Hay algunos ejemplos: Aprended, pues, la parábola de la higuera: cuando ya sus ramas se renuevan y las hojas brotan, sabéis que está cerca el verano. (Mateo, 24:32.) Jesús les dijo: Sin duda, me citaré esta parábola: Médico, sálvate a ti mismo; Todo lo que oímos habernos dado en Cafarnaúm, hacedlo también aquí en tu tierra. (Lucas, 4:23). También les dijo una parábola: Nadie quita un pedazo de traje nuevo y lo pone en traje viejo; Porque rasgará la nueva, y el remiendo de la nueva no se ajustará a la vieja. (Lucas, 5:36). También les propuso una parábola: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el barranco? (Lucas, 6:39). Entonces, les propuso Jesús esta parábola: 2 ¿Cuál de entre vosotros es el hombre que, teniendo cien ovejas y perdiendo una de ellas, no deja en el desierto las noventa y nueve y va en busca de la que se perdió, hasta encontrarla? (Lucas, 15: 3-4). Nada hay en el exterior del hombre que, penetrando en él, lo haga impuro; Lo que sale del hombre, eso es lo que lo hace impuro. Si alguien tiene oídos para oír, oiga! Y cuando, al dejar la multitud, entró en casa, sus discípulos le interrogaron sobre la parábola. (Marcos, 7: 15-17.) Estos pasajes son suficientes para demostrar que el uso del vocablo parabolé en los Evangelios se aleja sensiblemente del marco teórico propuesto por los griegos. Esto se debe al hecho de que la palabra parabolé es regularmente utilizada en la LXX (Septuaginta) 3 para traducir el sustantivo hebreo mashal, o la expresión aramea mathla. En la literatura hebrea, el término mashal / mathla presenta una enorme variedad de significados. Los evangelistas, a pesar de utilizar en sus escritos el idioma griego, operaban mentalmente con categorías semíticas, utilizando constantemente las mismas


expresiones encontradas en la traducción griega de la Biblia hebrea (Septuaginta). En ese punto, merece destacarse la lección del renombrado exegeta bíblico Joachim Jeremías, en una obra específica destinada al tema: [...] El masón hebreo y el mathla arameo designaban, incluso en el judaísmo post-bíblico, sin que se pueda hacer un cuadro esquemático, toda suerte de lenguaje figurado: En resumen, la expresión parabolé asume en el Nuevo Testamento el sentido de narrativa parabólica (Lucas, 10: 29-37), comparación (Lucas, 5:36), de figura simbólica (Marcos, 13:28), proverbio o máximo (Lucas , 4:23, 6:39), enigma (Marcos, 7:17), o simple regla (Lucas, 14: 7). Por lo tanto, debe entenderse en el sentido amplio de mashal / mathla. Como subraya Jeremías, forzar esos pasajes a encajar en el marco de las categorías de la retórica griega sería "imponer a las parábolas de Jesús una norma que les es extraña" .5 En la misma línea, afirma el filósofo francés Paul Ricoeur: [...] La parábola no es un medio auxiliar de prueba. No hay pensamiento literal [...]. El error inicial consiste en identificar el masón de la literatura hebrea con la parabolé de la retórica griega que es a su vez una parte de la lógica aristotélica [...]. El masón hebreo vincula directamente la significación de lo que se dice con la disposición correspondiente en la esfera de la existencia humana [...]. En ese sentido, es lícito concluir que, mientras que la parábola griega fue calificada como figura de retórica, el mashal / mathla debe ser calificado como "hermenéutico", teniendo en vista el trabajo de interpretación que él requiere para su exacta comprensión.


En la tarea interpretativa de las enseñanzas de Jesús, contamos con la Doctrina Espírita, posibilitando no sólo la comprensión pero, sobre todo, propiciando terreno fértil para la vivencia, para la ejemplificación, según la advertencia de los Espíritus superiores: ¿Cómo enseñó Jesús las verdaderas leyes de Dios, cuál es la utilidad de la enseñanza dada por los Espíritus? ¿Tendrán algo más que enseñarnos? Muchas veces la palabra de Jesús era alegórica y en forma de parábolas, porque Él hablaba de acuerdo con la época y los lugares. Ahora, es necesario que la verdad sea inteligible para todos. Es necesario explicar y desarrollar aquellas leyes, ya que poquísimos son los que las comprenden y menos aun los que las practican. [...]. "7 Fuente: Reformador Año 126 Nº 2. 152 • Julio 2008 1XAVIER, Francisco Cándido. El consolador. Por el Espíritu Emmanuel. 28. ed. En el caso de las mujeres, 2JEREMIAS, Joachim. Las parábolas de Jesús. Traducción de Juan Rezende Costa. 8. ed. San Pablo: Paulus, 1986. p. 13. 4JEREMIAS, Joachim. Las parábolas de Jesús. Traducción de Juan Rezende Costa. 8. ed. San Pablo: Paulus, 1986. p. 13. 5Idem, ibíd. 6RICOEUR, Paul. La hermenéutica bíblica. São Paulo: Loyola, 2006. TT6. (S). 181. 7KARDEC, Allan. El libro de los espíritus. Traducción de Evandro Noleto Becerro. Ed. Conmemorativo. Y en el caso de que se produzca un cambio en la calidad de la información.

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Las parabolas de jesús haroldo dutra  

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