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LAS MORADAS EN LA CASA DEL PADRE “En la casa de mi Padre hay muchas moradas.” (Juan 14:”)

IDEAS PRINCIPALES . La casa del padre es el universo. Las diferentes moradas son los mundos que circulan en el espacio infinito […] Allan Kardec: El Evangelio Según el Espiritismo, cap. 3, ítem 2.


. Independientemente de la diversidad de los mundos esas palabras de Jesús pueden referirse al estado venturoso o desgraciado del espíritu en la herraticidad […] Allan Kardec: El Evangelio Según el Espiritismo, cap. 3, ítem 2.

. A lo largo del proceso evolutivo, el Espíritu […] crece en el conocimiento y mejora en virtud, estructurando, pacientemente, en el seno del espacio y del tiempo, el vehículo glorioso con el que escalaremos, un día, los imperios deslumbrantes de la Belleza Inmortal. Emmanuel: Guía, cap.4

1.

Texto evangélico

No se turbe vuestro corazon, creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas, si no fuese así, yo os lo habría dicho, pues voy a prepararos un lugar. Y, si yo voy a prepararos un lugar, vendré otra vez y os llevaré conmigo, para que, donde yo esté, estéis vosotros también. Mismo vosotros sabéis donde voy y conocéis el camino. Juan, 14:1-4 “Las moradas de la casa del Padre”, expresión acuñada por Jesús, es muy conocida por los espiritas por representar uno de los principios de la Doctrina espirita. Tal enseñanza evangélica abraza, rigurosamente, tres órdenes de ideas. La primera se refiere a la pluralidad de los mundos habitados en el Universo. La casa del padre es el universo. Las diferentes moradas son los mundos que circulan en el espacio infinito y ofrecen, a los Espíritus que en ellos encarnan, las moradas correspondientes al adelantamiento de los mismos espíritus.


La segunda indica las regiones o esferas vibracionales existentes en el mundo espiritual para donde iremos después de la des encarnación. Independiente de la diversidad de los mundos, esas palabras de Jesús también pueden referirse al estado venturoso o desgraciado del Espíritu en la herraticidad. Conforme se halle este más o menos depurado y desprendido de los lazos, variaran al infinito el medio en que se encuentre, el aspecto de las cosas, las sensaciones que experimente, las percepciones que tenga. 1

La tercera tiene relación con los niveles o grados evolutivos (“moradas”) de cada Espíritu, independientemente del plano de vida en que se situé. Esta es la razón de ser la Humanidad constituida por Espíritus de << […] diferentes órdenes, conforme el grado de perfección que hayan alcanzado.>> 5

2. Interpretación del texto evangélico .No se turbe vuestro corazon; creed en Dios, creed también en mi (Juan 14:1)

Tales palabras fueron proferidas durante la última cena de Jesús, antes de su martirio y crucifixión. Forman parte de las últimas instrucciones que el maestro prestó a los discípulos, cuya tónica es despedirse de los hermanos y hermanas que compartieron con el su existencia durante los tres años en que predico Su Evangelio, y también afirmar, una vez más, su amor y compasión por toda la Humanidad. En el discurso de despedida, sus palabras están saturadas de compasión por todos los discípulos, del presente y del futuro, que en su nombre deberían someterse a los más ásperos testimonios. El inequívoco sentimiento de esperanza, presente en la exhortación de Jesús, según el registro de Juan, se manifiesta en forma de un apelo que solicita a sus seguidores mantener


la fe en la asistencia del creador Supremo y, también, en él, el Mesías celestial. La confianza en Dios se torna dinámica, actuante, renovadora, en el momento que depositamos la fe en Cristo, por la aplicación en nuestra vida practica de los postulados que nos legó, capaces de aproximarnos a la Divinidad; en consonancia con Su afirmativa: “nadie viene al padre, si no es a través de mí.” (Juan 15:6) 8

Los verbos turbar – que significa “causar o sufrir perturbación, desequilibrio, alteración del orden” 11 – y creer son empleados de forma incisiva, en el texto, porque hay intención de atender directamente los sentimientos de los oyentes, no apenas el raciocinio, teniendo en vista la necesidad de animarles. Reflejando sobre esa enseñanza de Jesús (“No se turbe vuestro corazon; creed en Dios, creed también en Mi”) y trayéndolo para los días actuales, hacemos nuestras las siguientes palabras del Espíritu de André Luíz: La tempestad espanta. Entretanto, nos acentuará la resistencia si sabemos recibirla. El dolor dilacera. Más nos perfecciona el corazón, si buscamos aprovecharlo. La incomprensión duele. Con todo, nos ofrece excelente oportunidad de comprender. La lucha perturba. Todavía, será portadora de incalculables beneficios, si aceptamos el concurso. El desespero destruye. Ante el, sin embargo, encontramos deseos de cultivar la serenidad. El odio ennegrece. No en tanto, descubre bendito horizonte a la revelación del amor. La aflicción amarga. Todavía, nos abre las puertas de la acción consoladora. El choque asombra. En él, encontraremos la bendecida renovación. La prueba tortura. Sin ella, entretanto, es imposible el aprendizaje. El obstáculo angustia. Tenemos en él, sin embargo, el legítimo productor de elevación y capacidad. 13

. En la casa de mi padre hay muchas moradas, si no fuese así, yo no os lo habría dicho, pues voy a prepararos un lugar (Juan 14:2) De la enseñanza dada por los Espíritus, resulta que muy diferentes unas de las otras son las condiciones de los mundos, en cuanto al grado de adelantamiento o de inferioridad de sus habitantes. Entre ellos hay los que están últimos son aun inferiores a los de la Tierra, física y moralmente; otros, de la misma categoría que el nuestro; y otros que le son más o menos superiores a todos los respectos. En los mundos inferiores, la existencia es toda material, reinan soberanas las pasiones, siendo casi nula la vida moral. A la medida que esta se desenvuelve, disminuye la influencia de la materia, de tal manera que, en los mundos más adelantados, la vida es, por así decir, toda espiritual. 2


Por fuerza de la ley del progreso, a la medida que el Espíritu completa su aprendizaje en un mundo, pasa a habitar otro, y así sucesivamente, evolucionando sin cesar. Cuando en un mundo, ellos alcanzan el grado de adelantamiento que este mundo comporta, pasan para otro más adelantado, y así por delante, hasta que lleguen al estado de Espíritus puro. Son otras tantas estaciones, en cada una de las cuales se les deparan elementos de progreso apropiados al adelantamiento que ya conquistaron. 3 Los Espíritus Superiores relatan, por medio de los médiums confiables, que innumerables son los mundos habitados en el Universo, creados por Dios para atender a diferentes finalidades.

Sabemos hoy que moramos en la Vía-Láctea – la galaxia es comparable a inmensa ciudad en los dominios universales. Esa ciudad posee más de doscientos millones de soles, transportando consigo planetas, cometas, meteoros, aluviones de polvo y toda una infinidad de torbellinos energéticos. Entre esos soles está el nuestro, modestísimo foco de luz, considerándose que Sirius, uno de sus vecinos, presenta un brillo cuarenta veces mayor. Y, acompañando a nuestra Tierra, con todo el cortejo de sus orgullosas naciones, tiene la importancia de una “una casa en los fondos” visto que, si la Luna es nuestro satélite, el Globo que nos asila es un satélite pequeñito de ese mismo Sol que nos sustenta […] en ese criterio, vamos fácilmente a encontrar, en todos los círculos cósmicos, los seres vivos de la aserción de Kardec, aunque la instrumentación del hombre no los divise a todos. Ellos se desenvuelven a través de inimaginables grados evolutivos, cabiéndonos reconocer que, en aludiendo a la pluralidad de los mundos habitados, no se deberá olvidar la gama infinita de las vibraciones y los estados múltiples de la materia. Tenemos, así, en el espacio Inconmensurable, mundos- cunas y mundos experiencias, mundosuniversidades y mundos-templos, mundos oficinas y mundos-reformatorios, mundos-hospitales y mundos-prisiones. 17

A propósito, es oportuno informar sobre un planeta recién descubierto, con características semejantes a la Tierra. <<El hallazgo resulto algo significativo para el astrónomo francés Xavier Bonfil, de la Universidad de Lisboa, y para sus colegas de estudio que, junto con él esperan descubrir otros.>> El planeta recibió el nombre de Gliese 581 c.


“Las moradas en la Casa de mi padre” también se aplica a las diferentes dimensiones espirituales en el más allá del túmulo, nítidamente caracterizadas en la serie de André Luíz. Sabemos que después de la des encarnación el Espíritu pasa por la fase de reintegración en el otro plano vibratorio, donde da continuidad a su existencia. Liberado del cuerpo físico, su periespiritu revela propiedades y funciones propias que, bajo el comando de la mente, ofrece condiciones de adaptación en la nueva morada.

En la morada de continuidad para la cual se transfiere, encuentra, pues, el hombre las mismas leyes de gravitación que controlan la Tierra, con los días y las noches marcando la cuenta del tiempo, aunque los rigores de las estaciones estén suprimidos por los factores de ambiente que aseguran la harmonía de la Naturaleza, estableciendo el clima casi constante y casi uniforme. […] Las plantas y los animales domesticados por la inteligencia humana, durante milenios, pueden ser ahí aclimatados y primoreados, por determinados periodos de existencia, al fin de los cuales regresan a sus núcleos de origen en el suelo terrestre. […] a lo largo de esas vastísimas regiones de materia sutil que circundan el cuerpo ciclópeo del planeta, con extensas zonas cavitaría, bajo líneas que le demarcan el inicio de aprovechamiento, como se observa en la costra de la propia Tierra, a extenderse de la superficie continental hasta el lecho de los océanos, comienzan las poblaciones felices y menos felices, tanto como las aglomeraciones infernales de criaturas desencarnadas que, por tomar las formaciones de los propios pensamientos, se refugian en las sombras, recelando o detestando la presencia de la luz. 18

En el mundo espiritual, los Espíritus forman grupos o familias de acuerdo con las muchas manifestaciones de simpatía, afecto o afinidad. 4 Esos grupos se organizan en comunidades, más o menos extensas, genéricamente denominadas colonias espirituales, que presentan todas las características de una sociedad organizada, de acuerdo con la moralidad y conocimiento de sus habitantes. Hay en esas comunidades niveles o regiones de sombra y de dolor, de ventura y alegría, cuya graduación evolutiva forma una escala que se desdobla al infinito, conforme al progreso alcanzado por los Espíritus que allí viven.


Antes mismo que la Codificación del Espiritismo el vidente suevo Emmanuel Swedenborg nos informaba que <<[…] el otro mundo, para donde vamos después de la muerte, consiste en variadas esferas, representando otros tantos grados de luminosidad y de felicidad. Cada uno de nosotros irá para aquella a la que se adapte nuestra condición espiritual. >> 7 Las “muchas moradas de la casa del padre, están relacionadas, igualmente, a los grados evolutivos que caracterizan el largo camino ascensional del espíritu, iniciada cuando fue creado por Dios, aun en el estado de “simple e ignorante” hasta el nivel de Espíritu puro, o angélico. Recibimos, así, innumerables concesiones del Creador, en razón de Su misericordia, necesaria para nuestro mejoramiento espiritual. Todo eso indica que el << […] Padre al hijo hombre la casa planetaria, donde cada objeto se encuentra en el lugar propio, aguardando solamente el esfuerzo digno y la palabra de orden para enseñar a la criatura el arte de servir. Las moradas pueden también ser representadas por planos, que se expresan por vibraciones y no propiamente por el lugar. Siendo así, conforme el estado o la provincia mental que situamos las acciones y las aspiraciones interiores, es que moldearemos el ambiente o la “morada” evolutiva a la que nos ligaremos en el plano exterior. Bajo este prisma la “Casa del Padre” es el íntimo de cada cual, y las “moradas”, los estados del alma que alimentamos en consonancia con nuestros deseos y aspiraciones personales.

Después, de esas informaciones, comprendemos la extensión que el símbolo “Casa del Padre” representa: los diferentes mundos del Universo, las moradas del plano espiritual o niveles de progreso moralintelectual. De esa forma, entendemos que todo << […] es bello, todo es grande, todo es santo en la casa de Dios. >>3 • Y, si yo me fuera a prepararos el lugar, vendré otra vez y os llevaré conmigo, para que, donde yo este, estéis vosotros también. Aunque vosotros sabéis donde voy y conocéis el camino (Juan 14:3 -4) Identificamos en ese texto una promesa más de Cristo, entre tantas con las que nos bendijo la existencia. “Preparar el lugar” revela la diligencia de su amor, la asistencia continua, manifestada


directamente por el o por sus mensajeros celestiales. De acuerdo con el interés, disposición y esfuerzo de los aprendices son organizados los caminos y planes de trabajo. En la categoría de nuestro Guía y Orientador mayor, Jesús sigue al frente, ofreciendo medios y recursos para que se concretice nuestra mejoría espiritual, de suerte que, cuando estuviéramos libres de las imperfecciones, estaremos definitivamente unidos a su corazon. Siendo así, la frase: “si yo voy a prepararos el lugar”; “vendré otra vez”; “os llevare conmigo” y “donde yo estuviera, estaréis vosotros también” indican las felices posibilidades que nos reservan el futuro, junto a Cristo, en la situación de espíritus redimidos. << Entonces, nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y acciones serán semejantes a los de Él, en la consolidación de la sabia afirmativa contenida en el Evangelio: “Para que todos sean uno, como tú, el Padre, lo es en mí, y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros… (Juan 17:21). >> 10 La afirmativa: “Donde yo estuviera vosotros estaréis también” indica perfecta sintonía del discípulo con el Maestro. Se trata del cumplimiento del ideal de ser feliz, nuestra herencia ancestral, la cual debe ser perseguida intensamente a lo largo de los tiempos. Destacamos aun, los dos modos de conjugación del verbo estar (“estuvierais” y “estéis”), presentes en la frase citada. Reflejan, en verdad, el instante en que el discípulo se integra, definitivamente, al evangelio de Jesús. En ese momento, acontece entre Jesús y su fiel servidor un nivel de comprensión mutua, indicativa de que la criatura alcanzó el estado de Espíritu puro. Todo ese camino, con todo, solo acontece después de un arduo trabajo de ascensión. El maestro sabía que, hasta la construcción del Reino Divino en la Tierra, cuantos lo acompañasen vivirían en la condición de desajustados, trabajando en el progreso de todas las criaturas, todavía, “sin lugar” adecuado a los sublimes ideales que atesoran. Efectivamente, el cristiano leal, en todas partes, raramente recibe el respeto que le es debido: Por desentonar, casi siempre, de la colectividad, aun no completamente cristianizada, sufre la poca caridad de la opinión de muchos. […] Reconociendo que el domicilio de sus seguidores no se yergue sobre el suelo del mundo, Jesús prometió que les prepararía lugar en la vida más alta. 15


El versículo 4 de Juan contiene esa afirmativa: “incluso vosotros sabéis para donde yo voy y conoceréis el camino”. La palabra “camino” es de ocurrencia común en los registros del evangelio, cuya idea tiene origen en el hecho de alguien seguir un camino publico donde se tornaba conocido por los deseos y el blanco que pretendía alcanzar. Como metáfora religiosa, expresa la voluntad y los propósitos de dios para cada persona. En el Nuevo Testamento, sin embargo, hay tres significados específicos: 6 “Camino” como sinónimo de iglesia cristiana primitiva: Más, como algunos de ellos se endureciesen y no obedeciesen, hablando mal del Camino ante la multitud, se retiró de ellos y separó a los discípulos […]. En aquel tiempo, hubo un no pequeño alboroto acerca del camino. (Hechos de los Apóstoles, 19:9 y 23) -“Camino” en el sentido de ruta, medio o vía de salvación: Y porque estrecha es la puerta, y apartado, el camino que lleva a la vida, y pocos hay que lo encuentran. (Mateo, 7:14) “Camino” aplicado a Cristo, referido a sí mismo, como medio del Espíritu llegar a Dios; Le dijo Jesús: Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie va al Padre si no es por Mí. (Juan, 14:6) Obviamente, la orientación de Jesús, bajo análisis (“incluso vosotros sabéis a donde voy y conoceréis el camino”), abraza los dos últimos conceptos: Jesús es el camino de la salvación, y, por él, iremos al Padre Creador. ************************* TRADUCIDO POR: M. C.R


Las moradas en la casa del padre