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LA PARÁBOLA DEL RICO Y LÁZARO Objetivos  Interpretar la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro, a la luz del entendimiento espirita.

IDEAS PRINCIPALES

 Vemos representados en esta parábola los dos extremos: la opulencia y la miseria. Ricos y pobres son Espíritus en prueba. La indigencia es una prueba dura. La riqueza es una prueba peligrosa. Vinicius (Pedro Camargo): En las pisadas del maestro, ítem: Lázaro y el rico.


 Si la riqueza hubiese de constituir obstáculo absoluto para la salvación de los que la poseen, conforme se podría inferir de ciertas palabras de Jesús, interpretadas según la letra y no según el espíritu, Dios, que la concede, habría puesto en las manos de algunos un instrumento de perdición, sin apelación ninguna, una idea que repugna a la razón. Allan Kardec: El evangelio según el Espiritismo, cap., 16, Ítem 7.

1.

Texto evangélico

Ahora, había un hombre rico, y se vestía de purpura y de lino finísimo, y vivía todos los días regalado y espléndidamente. Había tambien un cierto mendigo, llamado Lázaro, que yacía lleno de yagas a la puerta de aquél. Y deseaba alimentarse con las migajas que caían de la mesa del rico; y los propios perros venían a lamerle las llagas. Y aconteció que el mendigo murió y fue llevado por los ángeles para el seno de Habrán; y murió tambien el rico y fue sepultado. Y, en el Haden, irguió los ojos, estando en tormento, y vio a lo lejos a Abran y a Lázaro, en su seno. Y, clamando, dijo: Abran, padre mío, ten misericordia de mí y manda a Lázaro que moje en el agua la punta de sus dedos y me refresque la lengua, porque estoy atormentado en estas llamas. Abran, dijo, sin embargo: Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, solamente males; y, ahora, este es consolado, y tu, atormentado. Y, más allá de eso, hay un gran abismo entre nosotros y vosotros, de suerte que quien quisiere pasar de aquí para allá no podrían, ni tampoco lo de allá, pasar para acá. Y el le dijo: Te ruego, pues, padre, que lo mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, a fin de que no vengan tambien para este lugar de tormento. Y abran le dijo: Ellos tienen a Moisés y a los Profetas; para escucharlos. Y el dijo: No, Abran, padre mío; más si alguien de los muertos fuese hablar con ellos, se arrepentirían. Sin embargo Abran le dijo: Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco creerán, aunque alguno de los muertos resucite. Lucas, 16: 19-31 Esta parábola analiza algunas cuestiones fundamentales relativas a la riqueza. Utilidad, empleo y pruebas; desigualdades socio económicas; apego a los bienes materiales. Proclama, tambien, la importancia de la práctica de la caridad y revela las consecuencias del egoísmo, del orgullo y de la humildad, así como del desprendimiento de las cosas materiales.


La utilidad y beneficio providencial de la riqueza es el control de la pobreza, no un obstáculo para mejoría de quien la posee. Es un instrumento de progreso espiritual como tantos otros dispuestos por Dios. Sin duda, por los arrastramientos que causa, por las tentaciones que genera y por la fascinación que ejerce, la riqueza constituye una prueba muy arriesgada, más peligrosa que la miseria. Es el supremo excitante del orgullo, del egoísmo y de la vida sensual. Es el lazo más fuerte que prende al hombre a la Tierra y le desvía el pensamiento del cielo. Produce tal vértigo que, muchas veces, aquel que pasa de la miseria a la riqueza olvida de pronto su primera condición, los que con él la compartieron, los que lo ayudaron, y se hizo insensible, egoísta y vano. Más, del hecho de tornar la riqueza difícil la jornada, no se sigue que la torne imposible y no pueda venir a ser un medio de salvación para el que de ella sabe servirse […]

El empleo correcto de la riqueza impulsa al progreso y desenvuelve la inteligencia, y esa inteligencia que centra, primero, en la satisfacción de las necesidades materiales, ayudará más tarde a comprender las grandes verdades morales. Siendo la riqueza el medio primordial de ejecución, sin ella no hay grandes trabajos, ni actividad, ni estimulante, ni pesquisas. Con razón, pues, es la riqueza considerada elemento de progreso. La actividad que esos mismos trabajos impone la amplia y desenvuelve la inteligencia, y esa inteligencia que el concentra, primero, en la satisfacción de las necesidades materiales, lo ayudará más tarde a comprender las grandes verdades morales. Siendo la riqueza el medio primordial de ejecución, sin ella no hay grandes trabajos, ni actividad, ni estimulante, ni pesquisas. Con razón, pues, es la riqueza considerada elemento de progreso. 2

2.

Interpretación del texto evangélico

Ahora, había un hombre rico, y se vestía de purpura y de lino finísimo, y vivía todos los días regalado y espléndidamente. Había tambien un cierto mendigo, llamado Lázaro, que yacía lleno de yagas a la puerta de aquél. Y deseaba alimentarse con las migajas que caían de la mesa del rico; y los propios perros venían a lamerle las llagas. (LC. 16:19-21) El rico y Lázaro personifican los extremos de dos clases socioeconómicas existentes en la Humanidad: una poseedora de recursos y facilidades concedidas por la riqueza: bienes (“hombre rico”); vestimentas (se vestía de purpura y lino finísimo”), alimentación y confort (“vivía todos los días regalado y


espléndidamente”). La otra pobre y portadora de dificultades provenientes de la privación o escasez de bienes materiales: extrema pobreza o miseria (“cierto mendigo, llamado Lázaro”), enfermedades (“que yacía lleno de llagas”) , hambre (“deseaba alimentarse con migajas”), ausencia de cuidados básicos de salud (“los propios perros venían a lamerle las llagas”). Este rico que vestía de púrpura y que todos los días se regalaba espléndidamente, es el

símbolo de aquellos que se preocupan de la vida del cuerpo y se olvidan de la vida del alma. Son los que buscan la felicidad en el comer, en el beber y en el vestir; son los que se entregan a todos los goces de la materia, son los egoístas que viven únicamente para si, los orgullosos que, entronados en los altares de las viles pasiones, de la vanidad, de la soberbia, no ven sino lo que puede saciar la sed de los placeres, cultivan la lujuria, que matan los sentimientos afectivos y anula los dones del corazón.4

La riqueza es un medio concedido por Dios para valorar la sabiduría y la bondad del ser humano. Es una forma de probarle la capacidad moral. Dándole el libre albedrio, quiso el que el hombre llegase, por experiencia propia, a distinguir el bien del mal […] Cada uno ha de poseerla para ejercitar y demostrar que huso hace de ella. 5 Representa […] los excluidos de la sociedad terrena, aquellos que, cuando mucho, puede llegar al portón de grandes templos, aquellos que no pueden atravesar los umbrales de los dolores palacios, aquellos que esa sociedad corrompida del mundo desprecia, maldice, cubre de deshonra [deshonra], vendedores de setas venenosas que les llena de llagas todo el cuerpo. 5

Los Lázaros de la parábola simbolizan todos los que, a despecho de la difícil situación en que viven, sufren con resignación, por comprender que los bienes del mundo son pasajeros. Son Espíritus que confían en Dios, en su bondad y misericordia. Aunque sometidos a las dolorosas pruebas determinadas por la ley de causa y efecto, no se revelan, más si se mantienen pacientes, guiándose por la esperanza de días mejores, en el futuro, después del resarcimiento de sus faltas. Otro punto relevante de la parábola dice respecto a lo que es necesario y a lo que es superfluo en la vida, tema estudiado en las cuestiones 704 a 710 de El Libro de los Espíritus o en El Evangelio Según el Espiritismo, capítulos 9 a 16, ítems 5 y 14, respectivamente. Es preciso reflexionar sobre las implicaciones morales de los desperdicios, considerando el estado de hambre y miseria existente en el mundo.


Las sobras en todas las situaciones es el agente medidor de nuestro ajustamiento a la Ley Eterna que estipula sean los recursos del Creador divididos justificadamente por todas las criaturas, para comenzar por la bendición vivificante del Sol. Es así que la leche que se desperdicia, en la mesa, es la migaja de alimento que ocultas a la criatura huérfana de pan, tanto como la ropa, que se guarda, innecesaria, en el rincón doméstico .es el abrigo que debes a la desnudez que la noche fría azota. […] No olvides, así, que toda sobra desaprovechada de los bienes que disfrutas, como préstamo de la Providencia Mayor, se convierte en cadena de vuelta, situándote pensamientos y aspiraciones en la ciudad de las sombras. Y, repartiendo con el prójimo las ventajas que te enriquecen los días, seguirás, desde la Tierra, por los emprendimientos del amor puro e incesante, en dirección a la Plenitud Celestial. 11

 Y aconteció que el mendigo murió y fue llevado por los ángeles para el seno de Habrán; y murió tambien el rico y fue sepultado. Y, en el Haden, irguió los ojos, estando en tormento, y vio a lo lejos a Abran y a Lázaro, en su seno. Y, clamando, dijo: Abran, padre mío, ten misericordia de mí y manda a Lázaro que moje en el agua la punta de sus dedos y me refresque la lengua, porque estoy atormentado en estas llamas. Abran, dijo, sin embargo: Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, solamente males; y, ahora, este es consolado, y tu, atormentado. Y, más allá de eso, hay un gran abismo entre nosotros y vosotros, de suerte que quien quisiere pasar de aquí para allá no podrían, ni tampoco lo de allá, pasar para acá.(Lc 16:1921) Los efectos de nuestro proceder durante la existencia actual van a reflejarse en la otra vida. el rico se fiesteaba, reía, gozaba. Lázaro gemía, lloraba resignadamente. Vino la muerte y a ambos arrebató, porque la muerte es inexorable. El cuerpo para el túmulo, el alma para el Juicio. La conciencia es la facultad que el Espíritu posee de reflexionar sobre sí mismo a la luz de la divina justicia. Cada uno trae consigo su juez. Por eso el rico se vio envuelto en las llamas devoradoras del remordimiento, mientras Lázaro fruía el reposo del justo. 8

Cairbar Shutel compara la situación del rico y la de Lázaro, en el más allá del túmulo, con las dos caras de una moneda, o medalla, esclareciendo sobre las dificultades de comprender lo que cada cara simboliza, efectivamente. El […] mendigo va para la abundancia, y el rico es el que pasa a mendigar! Es el reverso de la moneda. ¿Vosotros habéis visto muchas medallas? Figurémosla en una libra esterlina: de un lado trae la figura del rey [o reina], más el otro su valor real. […] Cada uno de nosotros es una medalla: y como medalla, la libra de oro vale según el cambio corriente, así tambien nosotros valemos de acuerdo con el cambio espiritual, que tasa el valor de nuestras almas. Aquellos que miran solo la efigie, no conocen el valor del dinero […] Así tambien los que miran al hombre solo por las


apariencias, por el exterior, no conocen al hombre, porque el exterior del hombre es la efigie de la vanidad, del egoísmo y del orgullo. Lo que vale en la moneda es el reverso; lo que vale es el interior, o sea, el Espíritu. el rico traía en el reverso lo característico del rey, más, después que murió, se fundó el valor de la medalla gravado en el reverso, y ese valor no permitió al rico sino una “entrada” en el Hades (submundo, “infierno). 6

La situación de Lázaro, en el plano espiritual, es de alguien victorioso que, al vencer la prueba de la pobreza, desarrollo tambien la paciencia, la humildad y la fe. Esta es la razón de su felicidad, compartida con Abran, el gran patriarca del pueblo hebreo. El rico por su vez, fallo en la prueba, una vez que la riqueza le eliminó los sentimientos de amor al prójimo, le desarrollo el egoísmo, le cegó el orgullo, << […] tornándolo un hombre silencioso, amigo de embriaguez y de deleites. >>7 Merece un comentario el significado de la palabra “abismo” existente en estos versículos: “Y, más allá de eso, hay un gran abismo entre nosotros y vosotros, de tal manera que los que quisiesen pasar de aquí para allá no podrían, ni tampoco los de allá, pasar para acá. “Abismo” indica distancia evolutiva que hay entre uno y otro espíritu. en esta situación, Lázaro no puede retroceder a la posición anteriormente ocupada porque, por las pruebas sabiamente soportadas, ascendió en la escala espiritual. por otro lado, el rico no poseía, aun, cualidades que lo colocasen en un nivel más adelantado. Por ese motivo esclarece Abran: “de suerte que los que quisieran pasar de aquí para vosotros no podrían, ni tampoco los de allí, pasar para acá”. El sufrimiento y el remordimiento, vivenciados por el rico y las limosnas disfrutadas por Lázaro, en el plano espiritual, son representativas de la palabra “abismo.” Abismo de orden moral, visto que como Abran y el rico se veían y conversaban. Para el Espíritu culpable o fallido rehabilitarse no basta el arrepentimiento, que es el primer paso a dar; es necesaria la reparación. Por tanto el rico no podía ser atendido en su pedido. Le cumplía volver a la Tierra, y reparar el mal. 9 La suplica

del rico (“Abran, padre mío, ten misericordia de mi y manda a Lázaro que moje en el agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque estoy atormentado en estas llamas”) revela que el no solo reconoció las dificultades en las que se encontraba, como supo doblar la cabeza y pedir auxilio. No era, pues, un


rico tan orgulloso; tal vez haya sido más negligente o indiferente al sufrimiento del prójimo de lo que propiamente malo.  . Y el le dijo: Te ruego, pues, padre, que lo mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, a fin de que no vengan tambien para este lugar de tormento. Y abran le dijo: Ellos tienen a Moisés y a los Profetas; para escucharlos. Y el dijo: No, Abran, padre mío; más si alguien de los muertos fuese hablar con ellos, se arrepentirían. Sin embargo Abran le dijo: Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco creerán, aunque alguno de los muertos resucite.(Lucas, 16: 1931) Es admirable la persistencia del rico en aminorar, de alguna forma, las consecuencias del mal uso de la riqueza: si no podía, en aquel momento, reparar las acciones cometidas, intento beneficiar a sus familiares que aun permanecían reencarnados. Esta característica de su personalidad indica que el no era tambien persona excesivamente egoísta. Existían aquellos que eran objeto de su preocupación, aunque restricta al círculo familiar. Lázaro se fortifico en el dolor: resistió. Venció, subió. El mismo rico, a pesar de sucumbir, saco varios provechos de la propia caída. Despertó para la realidad, se arrepintió, se humillo y mostró interés por la suerte de los hermanos; en una palabra: las cuerdas de sus sentimientos despertaron. El vio a Lázaro. No vio a los demás. Ciertamente Lázaro no era el único habitante de la celestial mansión; más, era necesario que el rico lo viese, porque es sobre el que incidiera la dureza de su corazón. El atormentador debe ver y reconocer a su víctima. 7

La respuesta de Abran es sabia: el testimonio de un Espíritu desencarnado no sería jamás considerado, teniendo en vista que Espíritus de categoría superior, como Moisés y los profetas, no fueron creídos. Esta respuesta nos hace reflexionar que tenemos el Evangelio y la Doctrina Espirita para guiarnos y facilitarnos la felicidad eterna. Entretanto, actuamos como niños espirituales que muchas veces desprecian las seguras orientaciones y se enredan por caminos que acaban amargas pruebas. A propósito, nos esclarece Emmanuel: La respuesta de Abran al rico de la parábola aun es una enseñanza de todos los días, en el camino común. Innumerables personas se aproximan a las fuentes de la revelación espiritual, entre tanto, no consiguen la liberación de los lazos egoístas de forma que vean y oigan, lo que les conviene a los intereses esenciales. […] Nadie ha de justificar la propia ceguera con la insatisfacción del capricho personal. El mundo está repleto de mensajes y emisarios, hace milenios. El gran


problema, no está en la requisición de la verdad para atender al círculo exclusivista de cada criatura, más si en la deliberación de cada hombre, en cuanto a caminar con el propio valor, en dirección a las realidades eternas. ***************************

TRADUCIDO POR: M. C. R

La parábola del rico y lázaro (estudio de las enseñanzas y parábolas de jesús)  

LA PARÁBOLA DEL RICO Y LÁZARO (ESTUDIANDO LAS ENSEÑANZAS Y LAS PARÁBOLAS)

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