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HORA DE INCREDULIDAD· Francisco Cándido Xavier Conversando con amigos que nos visitaban, se referían al gran número de personas, que en la actualidad del mundo, se muestran desinteresadas por la fe religiosa. Incluían entre ellas el caso de compañeros de nuestro ideal que, aunque continúen amparados por las convicciones espiritas cristianas, se apartan de las actividades doctrinarias. Nos detuvimos sobretodo en la consideración de los hermanos de la Humanidad que se dicen apartados de la idea de Dios, que se declaran ateos, que afirman preferir la condición de materialistas a la de religiosos, espiritas, médiums o


adoctrinadores, en vista de conservar los defectos inherentes a la naturaleza humana. Nos detuvimos también en el caso de los muchos que se dicen ateos en vista a las conquistas científicas de nuestro tiempo. Después tales consideraciones preliminares, fueron iniciados los estudios de la noche, con El Libro de los Espíritus ofreciéndonos la cuestión 148, que suscito muchos comentarios instructivos. Cerrando nuestras tareas, Emmanuel que escribió la paginas Materialismo y actualidad.

MATERIALISMO Y ACTUALIDAD· Emmanuel En los más diversos grupos religiosos tenemos compañeros que se confiesan desolados por desengaños y se apartan de la fe, aseverándose dispuestos a vivir sin Dios. Vivir sin Dios para ellos significa la demisión de las disciplinas y obligaciones que nos frenan los impulsos inferiores y nos imponen los deberes de la educación propia. Libres tal como somos, proceden así acreditando que así son más felices por la adopción de semejante actitud. No en tanto, no se sabe de ninguno de ellos que haya llegado con eso a la paz íntima, aliciente fundamental de la felicidad. Es que la conciencia ocupa en nosotros mucho más espacio que todas las estructuras que constituyen el cuerpo y el alma. En la Tierra de hoy, reportándonos al vehículo físico, se trasplantan piezas determinadas y hasta mismo ciertos órganos pueden ser extraídos sin prejuicios para la existencia de la criatura. No existe, sin embargo, cualquier cirugía que atienda las fuerzas de la conciencia. Será posible alterar o anestesiar funciones del cerebro que les sirve de morada, impidiéndoseles temporalmente las manifestaciones, más todo proceso de sedación del campo mental, que nos e afilie al criterio científico para efectos de tratamiento o de cura, resultará siempre en desequilibrio del cual la victima volverá a la revisión de sí misma para el necesario reajuste. Ninguno de nosotros fue creado para la irresponsabilidad.


Urge observar aun que no somos tan ingenuos hasta el punto de admitir que basta creer en Dios para que nos sintamos Anjeles, en vez de criaturas humanas. Justamente por eso es que nos conocemos en los débitos, defectos, imperfecciones, deficiencias e inclinaciones menos felices que aun nos caracterizan en la individualidad. Mientras tanto, vale mucho más aceptarnos como somos y aceptar a los otros como aun son, trabajando por el bien de todos, bajo la inspiración de la confianza en Dios, de lo que, a pretexto de virtud o superioridad, declararnos contra Dios, cayendo en la rebeldía o en el odio, en la violencia o mezquindad, en la envidia o en la criminalidad, en el alcoholismo o en la toxicomanía, en la sexualidad descontrolada o en los desvaríos de la inteligencia. Algunos dicen, y con razón, que millones de compañeros de la Humanidad se inclinan en este siglo para el materialismo. Todos ellos, sin embargo, permanecen en el tumulto y en la inseguridad, procurando la paz y la alegría que no encuentran. Y eso ocurre, ineludiblemente, porque todas las veces que nos revelamos contra Dios optamos por la desorientación de nuestra propia vida. Ante los hermanos que se apartan de los templos y oficinas de fe religiosa, oremos por la tranquilidad de ellos, puesto que eligen huir de Dios, alegando obstáculos y tribulaciones en el camino real para la vida superior, mucho mayor serán las dificultades con las que se enfrentaran en el terreno desconocido en que se marginalizan. Prosigamos atentos en las obligaciones que nos caben, claramente convencidos que todos aquellos compañeros nuestros que pretenden la huida de Dios continúan con Dios, ante la imposibilidad de vivir sin la propia conciencia. Sufren la ausencia en la más profunda intimidad, de las tareas alusivas a la inspiración de Dios, suspiran por el retorno a la fe y se atormentan con la ausencia de harmonía inferior, motivos por los cuales ellos volverán a la disciplina de Dios.

HORA DE FE · J. Herculano Pires (Hermano Saulo)


No es a causa de los estudios y del progreso de las ciencias que los hombres se tornan materialistas, más si a causa del orgullo y de la vanidad. Eso afirma Kardec , en El Libro de los Espíritus, reproduciendo instrucciones espirituales, en la cuestión 148. Y, a continuación, comenta: “Por una aberración de la inteligencia, hay personas que no ven en los seres orgánicos más que la acción de la materia, y a esta atribuyen todos los actos”. Esa aberración de la inteligencia se torna más evidente en nuestros días. La diagnosis de Kardec fue de absoluta precisión. En el momento exacto en que la cultura terrena pierde sus bases materiales y pasa a actuar en la orbita del espíritu – es absurdo, simplemente absurdo, lamentable prueba de formación de la lógica por el orgullo, la opción por el materialismo. La materia se deshace en energía, y, por tanto, en vibración, en las manos de los físicos; el descubrimiento de la antimateria revelo nuevo plano de vida; la astronáutica nos abrió la posibilidad del contacto con otros mundos habitados; los materialistas fueron sorprendidos con la posibilidad de ver fotografiar el cuerpo espiritual del hombre y pudieron constatar que ese cuerpo no se destruye con la muerte. ¿Cuáles son los datos de esos avances del conocimiento ofrecen a favor de la concepción materialista? Solo una aberración de la inteligencia, una deformación de la razón, puede llevar a alguien a deducir, de esa enorme revolución científica, que el materialismo salió victorioso. Los propios filósofos materialistas, como en el caso de Bertrand Russel, se vieron obligados a extraños malabarismos mentales para defender su concepción. Surtre, el filosofo del nada, perdió popularidad a favor de Heidegger, hasta hace poco acusado de caer en el misticismo. Es una tontería decir que el desenvolvimiento actual de las ciencias favorece el materialismo. El propio Einstein afirmó, ante esos avances más recientes: “El materialismo murió por falta de materia. “Quien opta por el materialismo, en estas alturas de la evolución científica, revela una falta de sentido o disturbio del raciocinio. Seria los mismo que cuando Tomas dijo a Jesús resucitado: “Si toco tus llagas es porque no moriste.” La tendencia hacia el materialismo es aun muy común entre los jóvenes. “La juventud – dijo Ingenieros – toca a rebate en toda renovación. “Los jóvenes traen la misión de renovar el mundo y por eso luchan contra los principios


dominantes, se rebelan contra los sistemas tradicionales. La lucha de la ciencia contra la religión – el dogmatismo fidelista empujando el progreso – les muestra de qué lado están las fuerzas renovadoras. Ellos se alistan valientemente a ese lado. Más el Espiritismo transformó ese cuadro, revelando que la ciencia también puede frenar el progreso. Los dogmas del materialismo científico son tan perjudiciales como los del fidelismo religioso. Y los jóvenes comienzan a comprender eso. Tenemos que ayudar a los jóvenes, mostrándoles que el espiritismo no sufre de los prejuiciso del dogmatismo fidelista o del dogmatismo religioso. Hemos de mostrarles que la ciencia espirita es hoy la posición de vanguardia. Más para tal cosa es necesario desenvolver la cultura espirita, creando el clima adecuado para la comprensión de la doctrina en su plenitud y no apenas su aspecto religioso. Hay de los que intenten apartar a los jóvenes de Cristo, subordinándolos a la rutina de los viejos. El Espiritismo es la juventud del mundo, es la rebelión contra los errores del pasado. El nos propone una hora de fe, más de una fe razonada, de fe por el saber. Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970 TRADUCIDO POR M. C. R.

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