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LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO La Antigüedad quedaba envuelta en misterios, solamente accesibles a los iniciados, constituyendo la doctrina secreta administrada en los templos por sacerdotes especializados. Siempre cuando se hacía revelar, de inmediato era oculta a la curiosidad popular y, muchas veces, mantenida en secreto, de que se utilizaban muchos para la exploración innoble, tornándose sus intérpretes, sin embargo, de acuerdo con los propios intereses. Condenada por innumerables gobernantes y temida por incontables de ellos, era manipulada por la astucia y habilidad de mistificadores que exploraban la credulidad general, amenazando o liberando de penas que ellos mismos elaboraban, a fin de inspirar temor y respeto. Aun mismo con el advenimiento del mensaje de Jesús, Sus adversarios denunciaban como interferencia demoniaca, intentando ignorar su legitimidad, complaciéndose así en la irresponsabilidad.


Después de Jesús, paso a ser objeto de teólogos no siempre honestos y convencidos de su realidad, para envolverla en fantasías de lo sobrenatural distante de él elevado significado de que se reviste. Durante largo periodo en la noche medieval fue severamente perseguida, sin que la perversidad de los insanos enemigos consiguiese disminuirle el brillo y fascinante significación. Al Espiritismo cupo el elevado ministerio de desvelarla, tornándola anhelada y ofreciendo las directrices austeras y seguras para la conquista de los beneficios de los advenidos durante la existencia planetaria. Evocándola en la resurrección triunfante de Jesús después de la dolorosa crucificación, la inmortalidad del Espíritu es la más grandiosa revelación del conocimiento humano, que proporciona esperanza y alegría de vivir. Por más que los enemigos desean creer que El volvería del silencio del túmulo, después de la muerte infamante, helo glorioso, irradiando mirifica luz, que demostraría ser El, el Señor de los Espíritus y el Guía de la Humanidad. Aunque la ignorancia y la mala fe de incontables personalidades que se eluden con la transitoriedad carnal, la inmortalidad es la vida que se encuentra ínsita en todos, sea en la frágil organización física o en la deslumbrante liberación mediante el fenómeno inevitable de la desencarnación. La ruptura de la conspiración del silencio en torno de la vida más allá de la vida orgánica, ofrece la certeza del sentido psicológico superior de la existencia terrena, como escuela de mejoramiento moral, objetivando la plenitud a la que todos aspiran. Es imposible, por tanto, silenciar la verdad e impedir que los inmortales se comuniquen con las criaturas humanas, con el fin de advertirlas y orientarlas en cuanto al significado existencial.

* * * Aunque algunos subterfugios, que aún permanecen en torno de los vigorosos fenómenos mediúmnicos que dan fe de la sobrevivencia del Espíritu a la desagregación molecular, una nueva conciencia surge en la sociedad, para


contribuir significativamente para la conquista del bienestar permanente, para la superación del miedo a la muerte. Desmitificada, en vez de significar la fatalidad aniquiladora, se torna el ángel libertador del fardo del sufrimiento y faculta el vuelo pleno por el infinito. El límite a que se está acostumbrado, durante la jornada desde la cuna al túmulo, se amplía, ante la visión majestuosa del Universo, con sus sextillones de astros, que son otras tantas moradas de la Casa del Padre. Incontestablemente, una existencia corporal es insignificante ante la magnificencia del Cosmo, de modo que la aceptación de ese pequeño periplo disminuye la majestad del Creador. Lentamente, pues, y con seguridad, la conspiración del silencio en torno de la inmortalidad cede lugar a la convicción de la vida después del túmulo, gracias a la fenomenología mediúmnica presente en todos los segmentos de la sociedad. Al mismo tiempo, el sufrimiento que alcanza a todos los individuos , después de las jornadas por los gabinetes de la ciencia encargada de atenuarles el dolor y disminuirles el desespero, encuentra en las nobles elucidaciones espiritas el reconforte y el ánimo para los enfrentamientos que discurren de las conductas antes vivenciados, conforme elucida la reencarnación. Las psicoterapias transcendentales ahora aplicadas encuentran en la inmortalidad del Espíritu y en sus varias encarnaciones los recursos valiosos para los trastornos de comportamiento y los de naturaleza mental, por elucidar la anterioridad de la vida al cuerpo actual, cuando fueron asumidos compromisos ultrajantes que ahora tiene necesidad de ser reparados. Nada acontece cuando no existe una causa anterior. La ley, por tanto, de causa y efecto, que responde por los acontecimientos felices o desdichados que tienen lugar hoy en el mundo, como en el de todas las épocas, invita al ser humano a la responsabilidad lúcida y consciente por la necesidad de despertar para la propia realidad. Ya no hay tiempo para escamotear de la verdad, cuando la comunicación virtual y el conocimiento de algunas leyes universales deslumbran a todos aquellos que se permiten el esclarecimiento y buscan la liberación de las perlas


de la intolerancia de cualquier naturaleza, así como de la castración espiritual aun vigente en algunas doctrinas religiosas. Este es el momento del auto encuentro, de la auto conciencia, de la comunión con Dios. * * * La búsqueda de la verdad, por fin, conduce al individuo a la plenitud, rompiendo el velo de la ignorancia y del miedo en torno de la transcendencia y grandeza de la vida, que debe ser experienciada con inefable alegría. Los dolores y los momentos afligidos son accidentes del programa evolutivo que, de ninguna manera interrumpen el flujo del desenvolvimiento de la inteligencia y de la moral. Jesús había anunciado la Era Nueva del conocimiento y de la felicidad que la Tierra experimentaría. Siendo así, pues, son estos los días anunciados gracias al Consolador, que vino a repetir las enseñanzas y a decir cosas nuevas que en Su tiempo no podían ser reveladas, por la falta del entendimiento científico en torno a la existencia, así como de las leyes universales.

Joanna de Ángelis. Psicografia do médium Divaldo Pereira Franco, en la noche del 16 de noviembre del 2013, en Leiria, Portugal, en el Congreso Espirita Portugués Traducido al español por: M. C R


La conspiración del silencio (divaldo pereira franco)