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JESÚS ES EL AMOR PERFECTO DE TODO EL BIEN Por Sergio F. Aleixo Mucho se habla de la reforma intima, o interior. La expresión, con todo, parece algo insuficiente para propósitos tan transversales como los del Espiritismo. Simples reformas no operan cambio substantivos, cuya significación anime en definitiva el fomento de una nueva sensibilidad, que es, sin duda, la meta suprema del Evangelio del Maestro. Las enseñanzas y la vida de Jesús se distancian en todo de estos simulacros comportamentales, de meras exhibiciones prosélitos que las religiones del oportunismo osan llamar de “conversaciones”. Hay que considerar el sentido más radical del mensaje genuinamente cristiano, que se reporta a nuestro cambio de mente, para pasar de nuestros niveles de conciencia a percepciones más apuradas del existir, mediante la comprensión de la necesidad de enfrentarnos al coexistir según Jesús: aquello que queremos que nos hagan, debemos hacerlo primeramente a los demás, pues no hay amor a Dios que no se haga al prójimo y viceversa; de lo contrario, no habrá amor y, más aún: sin amor, ya no habrá Dios.


Para tal cosa, son precisos movimientos de gran profundidad del ser inmortal, que lo conduzcan para el más allá de su cara animal, de la mecánica física y aun misma de la apariencia periespiritico, y le proporcionen sorprenderse en ese poder de constante transformación, fundamentalmente moral, por la influencia de nuestra identidad perenne en su incorruptible transcendencia, de divina naturaleza. ¡Todos somos hijos del Altísimo! Claro está que estos movimientos de gran profundidad en el espíritu no se verifican hoy por la gracia, de un momento inusitado para otro de mero capricho. La evolución por la reencarnación es el proceso natural que opera esta transformación gradual de la conciencia inmortal de los seres, en ámbitos de especialísimos estados, cada vez más identificados con nuestra filiación indisimulable , hasta que nos sobrevenga aquella plenitud definitiva, destinada a las criaturas en su realizable perfección: la Angelitud, de la cual es imposible decaer. ¿Frio automatismo cósmico? De ninguna forma. Es la Providencia misma que se nos manifiesta. Todo lo más, según dicen los espíritus superiores de la codificación Kardeciana que Jesucristo es el tipo más perfecto que el propio Dios nos ofreció para guía y modelo. Y, de hecho, no se trata de un guía ciego, un modelo distante de nuestras vidas tan precarias. El efectivamente conoce el camino por el cual nos entronizo con su entrada en este mundo de sangre y agua, piel y huesos¸ padeciendo la carne, más de continuo vivificado en el espíritu. El vino para dar testimonio de verdad, y está y esto no es más que la esencia espiritual de la vida. En el mundo tendremos tribulaciones, más tengamos buen ánimo, pues el Maestro es victorioso de este sistema de cosas por lo menos hace millones de años. Y no se distrae con nuestros juegos de cabra-ciega al margen del camino, vino hasta nosotros para que lo trillemos con decisión y sin vendas. Solo conoceremos la verdad y esta solamente nos tornará libres si permanecemos en la doctrina de Jesús, aquel que encarnó el amor perfecto de todo el bien, asumiendo para sí mismo que el que se haga al menor de sus hermanos a el mismo se lo estará haciendo. Al menos una vez, lo más simple fue visto como lo más importante.

Fuente: Pruebas de la Hora Extrema



Jesús es el amor perfecto de todo el bien (del blog de los espiritas)