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Formación, propiedades y constitución del periespiritu Mercedes Cruz Reyes

Formación del periespiritu El periespiritu y el cuerpo físico tienen su origen en el fluido cósmico universal. De la esencia del alma solo sabemos una cosa, y es, que siendo indivisible es imperecedero. El alma se revela por sus pensamientos y también por sus actos, más para poder obrar e impresionar nuestros sentidos fiscos, necesita un intermediario semimaterial, sin el cual su acción nos parecería incomprensible. El cuerpo fluídico que cada hombre posee en si es el transmisor de sus impresiones, de sus sensaciones, de sus recuerdos. Anterior a la vida actual, es el instrumento admirable que el alma se construye, se modela a sí misma, es el resultado de su largo pasado. En el conservamos los instintos, se acumulan las fuerzas, se agrupan las adquisiciones de nuestras múltiples existencias, los frutos de nuestra lenta y penosa evolución. El periespiritu es semimaterial, pertenece a la materia por su origen y, a la espiritualidad por su naturaleza etérea. Como toda materia, el es extraído del


fluido cósmico universal que, en esa circunstancia, sufre modificación especial. Ese envoltorio, denominado periespiritu, hace de un ser abstracto, el espíritu, un ser concreto, definido, aprensivo por el pensamiento. Se torna apto para actuar sobre la materia tangible. Es extremadamente sutil, es la materia quintaesenciada, es más rarefacta que el éter, sus vibraciones, sus movimientos, superan en rapidez y en penetración a los de las sustancias más activas. Esto explica la facilidad de los espíritus para atravesar los cuerpos opacos, los obstáculos materiales y recorrer distancias considerables con la velocidad del pensamiento. La unión del periespiritu al cuerpo físico encarnado, se procesa a través de un lazo fluídico, que es una expansión de su periespiritu, lo une al germen, que lo atrae por una fuerza irresistible, desde el momento de la concepción. A medida que el germen (o cigoto, en el lenguaje actual) se desenvuelve, el lazo se acorta. El periespiritu que posee ciertas propiedades, bajo la influencia del principio vito material del germen, se une a la materia molécula a molécula, al cuerpo en formación, donde puede decirse que el Espíritu, por intermedio de su periespiritu, se enraíza, en cierta manera, en ese germen, como una planta en la tierra. Cuando el germen llega a su pleno desarrollo, es decir, feto, se completa la unión, entonces es cuando nace el ser a la vida exterior. Insensible a las causas de desagregación y destrucción que afectan al cuerpo físico, el periespiritu asegura la estabilidad de la vida en medio de la renovación continua de las células. El útero representa un vaso anímico de elevado poder magnético destinado a la fundición y refundición de las formas, al soplo creador de la Bondad Divina que, en todas partes nos ofrece recursos para el desenvolvimiento para la Sabiduría y para el Amor. Ese vaso atrae al alma sedienta de renacimiento y que le es afín, reproduciéndole el cuerpo denso, en el tiempo y en el espacio. El alma se desprende de la envoltura carnal durante el sueño como después de la muerte. La forma fluídica puede ser entonces percibida por los videntes en los casos de aparición de los difuntos o de los vivos exteriorizados. Durante la vida normal esta forma se revela por sus radiaciones en los fenómenos en que la sensibilidad y la motricidad se ejercen a distancia. En el estado de desprendimiento durante el sueño, el espíritu obra a veces sobre la materia, produce ruidos, cambia de sitio los objetos etc. Por último, se manifiesta después de la muerte en diversos grados de condensación, en las materializaciones parciales o totales, en las fotografías, en los vaciados, hasta el punto de producir ciertas deformidades.


El desligamiento del periespiritu en la desencarnación, se produce, molécula a molécula, conforme se uniera, y al Espíritu le es restituida la libertad. No es la partida del espíritu la que causa la muerte del cuerpo, es la muerte del cuerpo la que determina la partida del espíritu.

Propiedades funcionales del periespiritu

Plasticidad, el espíritu es capaz de expandirse y exteriorizarse en los fenómenos de desdoblamiento y donaciones fluídicas. Densidad, es la propiedad que trata de las medidas de peso (ponderabilidad) y de luminosidad (frecuencia vibratoria mental) ambas relacionadas a la evolución del espíritu. Penetrabilidad, se trata de la capacidad de atravesar barreras físicas, si se hallan presentes las necesarias condiciones mentales. Visibilidad, el periespiritu es normalmente invisible en los Espíritus encarnados; los desencarnados menos evolucionados perciben el periespiritu de sus semejantes y de los Espíritus que le son inferiores. La visibilidad es, no obstante, común, en los Espíritus Superiores. Sensibilidad, es la propiedad de percibir sensaciones, sentimientos, emociones. Estas percepciones no son captadas por medio de órganos específicos, sino por todo el cuerpo periespiritual. Bicorporidad o desdoblamiento, representa la propiedad en que el Espíritu se hace en dos, es decir, el cuerpo físico es visto en un lugar (generalmente dormido en el lecho) y el periespiritu visto en otro lugar. Unicidad, significa decir que cada persona trae el propio periespiritu la suma de sus adquisiciones evolutivas. No hay por tanto dos periespiritu iguales. Mutabilidad, es la propiedad que permite cambios en el periespiritu en el transcurso del proceso evolutivo. La mutabilidad ocurre en lo que se refiere a la substancia, a la forma y a la estructura periespirituales Las funciones del periespiritu pueden ser sintetizadas en cuatro: instrumental, individualizadora, organizadora y sustentadora.


La función individualizadora permite que el periespiritu sea el elemento de unión entre el espíritu y el cuerpo físico. La función instrumental permite la integración del espíritu con los mundos espiritual y físico. La función individualizadora está relacionada a la historia y a las conquistas evolutivas de la persona y presenta características peculiares a la identificación de cada individuo. La función organizadora se dice respecto al papel de modelo que el periespiritu ejerce, determinando las líneas morfológicas y hereditarias del cuerpo físico. Está función garantiza la manifestación de la ley de causa y efecto. La función sustentadora, bajo el impulso de la mente espiritual, permite que el periespiritu transfiera, paulatinamente, la energía vital para el cuerpo físico, sustentándolo desde la formación hasta su completo desarrollo. Por medio de esta función el cuerpo físico tiene garantizada la vitalidad que lo sustentará durante el tiempo previsto para la reencarnación. El periespiritu es un foco de potencias. La fuerza magnética que ciertos hombres proyectan en abundancia y que puede, de cerca o de lejos, influir, aliviar, curar, es una de sus propiedades. La fuerza psíquica, indispensable para la producción de los fenómenos espiritistas, tiene en el su asiento.

Constitución íntima del periespiritu la constitución íntima del periespiritu no es idéntica en todos los espíritus encarnados o desencarnados que pueblan la Tierra o el espacio que la circunda. La forma del periespiritu es flexible, comprensible, a voluntad, del periespiritu. Se presta, hasta cierto punto, a las exigencias del espíritu y le permite, en el espacio y según la extensión de sus poderes, adoptar las apariencias y trajes que fueron suyos en épocas pasadas, con los atributos propios para hacerle reconocer. Esto se observa a menudo en los casos de aparición. La voluntad crea; su acción sobre los fluidos es considerable. El espíritu avanzado puede someter la materia sutil a innumerables metamorfosis. De estos e desprende que la naturaleza del envoltorio fluídico está siempre en relación con el grado de adelantamiento moral del espíritu. Los Espíritus


inferiores no pueden cambiar de envoltorio a su placer, por lo que no pueden pasar de un mundo a otro. Esto ocurre, porque los elementos constitutivos del periespiritu naturalmente varían, conforme los mundos. Siendo Júpiter un orbe muy adelantado en comparación con la tierra, donde la vida corpórea no representa la materialidad de la nuestra, los envoltorios materiales han de ser allá de naturaleza mucho más quintaesenciada que aquí. El hombre no podría existir allí con su cuerpo carnal, tampoco podrían penetrar allí nuestro espíritu con el periespiritu terrestre que lo reviste. Emigrando de la Tierra, el espíritu deja ahí su envoltorio fluídico y toma otro apropiado al mundo donde va a habitar, de lo que se desprende que el envoltorio periespiritico del espíritu, se modifica con el progreso moral que este realiza en cada encarnación, aunque encarne en el mismo medio.


Formación propiedades y constitución del periespiritu (mercedes cruz)