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FACTORES DE LA DELINCUENCIA Hay que distinguir en el hombre, según el Espiritismo, dos elementos bien distintos: el cuerpo y el espíritu, que están unidos por un tercer elemento que sirve de vínculo de relación entre ambos – el periespiritu. El espíritu es la esencia, el cuerpo la forma; el primero es el autor, el segundo es el instrumento. Ambos se influencian recíprocamente en proporción de sus respectivas fuerzas, conforme el mayor o menor adelantamiento del espíritu, o sea su fuerza consciente. Allan así lo explica, Allan Kardec, en el capítulo del Libro de los Espíritus, donde explica la influencia del organismo sobre el espíritu, en los siguientes parágrafos: Pg. 367 - ¿Uniéndose al cuerpo, el espíritu se identifica con la materia? Y los espíritus responden:


“La materia no es más que el envoltorio del espíritu, como el vestido del cuerpo. El espíritu uniéndose al cuerpo conserva los atributos de la naturaleza espiritual”. Pg. 368 – ¿Después de su unión con el cuerpo, el espíritu ejerce sus facultades con amplia libertad? Y los espíritus responden: “La existencia de las facultades depende de los órganos que les sirven de instrumento; el grosor de la materia las debilita.” —el envoltorio material será obstáculo para la libre manifestación de las facultades del espíritu, como un vidrio muy opaco. Se puede comparar también a la acción de la materia gruesa del cuerpo sobre el espíritu a la del agua lodosa que priva la libertad de los movimientos del cuerpo en ella sumergido.

Pg. 370 – ¿De la influencia de los órganos puede inducirse una analogía entre el desenvolvimiento de los órganos cerebrales y el de las facultades morales e intelectuales? Respuesta de los espíritus: “No se confunda el efecto con la causa. El Espíritu tiene siempre las facultades que le son propias. No son los órganos los que producen las facultades, más si estas las que determinan el desenvolvimiento de los órganos”. ¿Se deduce de ahí que la diversidad de las aptitudes en el hombre depende únicamente del estado del espíritu? “Únicamente, no es el termino exacto. Las cualidades del espíritu, que puede ser más o menos adelantado, constituyen el principio. Cumple, sin embargo, se tenga en cuenta la influencia de la materia que dificulta, más o menos, el ejercicio de las facultades”.


Al encarnar, el espíritu hace ciertas predisposiciones, y si para cada una se admite un órgano correspondiente en el cerebro, el desenvolvimiento será efecto y no causa. Si las facultades tuviesen principio en los órganos, el hombre sería una máquina, sin libre albedrio y responsabilidad en sus actos. Sería preciso admitir que los mayores genios, sabios, poetas, artistas, lo son porque el acaso les dio órganos especiales; y a ahí se sigue que, sin ellos, no serían genios, y que el mayor de los imbéciles podría haber sido un Newton, un Virgilio, un Rafael, si fuese dotado de ciertos órganos. Más absurda se torna la suposición, cuando se aplica las cualidades morales. Según ese sistema, S. Vicente de Paul, dotado de tal o cual órgano, podría haber sido un malvado, y al mayor de los desesperados le bastaría un órgano para ser Vicente de Paul. Admítase al contrario, que los órganos especiales, si existen, son consecuencia, que se desenvuelve con el ejercicio de la facultad, como los músculos con el movimiento, y a nada irracional se llegará. Tenemos una comparación trivial, por fuerza es exacta. Por ciertas señales fisionómicas se conoce al hombre dado a la bebida; ¿serán ellos los que caracterizaran al ebrio o es la embriaguez la que origina las señales? Puede decirse que los órganos reciben el cuño de las facultades. Pg. 86 -¿Podría dejar de existir el mundo corporal, o nunca haber existido, sin que se alterase la esencia del mundo espirita? Respuesta: “Si, pues son independientes, con todo es incesante la correlación entre ambos, pues actúan incesantemente uno sobre el otro”. Siendo así, pues, en determinación o causa del delito, encontramos dos clases de factores en el propio individuo delincuente: las facultades del espíritu, y las influencias con las que la materia dificulta el ejercicio de ellas, o lo que viene a ser lo mismo; caracteres psíquicos y factores o caracteres anatómicos.


Veamos cómo es explicado por el Espiritismo, los caracteres psíquicos del criminal. Son los más importantes y significan el atraso del espíritu. El hombre criminal es aquel en el cual encarnó un espíritu atrasado. No hay necesidad de recordar toda la serie de caracteres psíquicos puestos en relieve por Lombroso, Marro, Ferri, Lacasagne etc. Todos se pueden reducir a una síntesis: inferioridad o atraso moral. Atraso moral que no siempre significa atraso intelectual. El Espiritismo, sin embargo, al llevar el evolucionismo a otras vidas o encarnaciones, admite un nuevo factor psíquico. Algunas veces, el espíritu desencarnado, intelectualmente progresista, lamenta haber caído en el mal, y, naturalmente, desea expiar sus culpas, vencer las sugestiones que lo dominaron en la encarnación pasada, y voluntariamente se presenta a la lucha por el progreso moral, para combatir en el propio ambiente en el que fue vencido, a fin de vencer, entonces, a su vez, armado de la experiencia y del deseo de progresar rápidamente. Extraído de “LA Filosofía Penal dos Espíritas - Fernando Ortiz Traducido al español por Mercedes Cruz


Factores de la delincuencia (fernando ortiz)