Page 1

EN FAVOR DEL EQUILIBRIO RICHARD SIMONETTI Del libro: La Constitución Divina

"¿En los mundos más perfeccionados, los hombres se hallan sometidos a la misma necesidad de trabajar?" "La naturaleza del trabajo está en relación con la naturaleza de las necesidades, cuanto menos materiales son éstas, menos material es el trabajo. Pero no deduzcáis de eso que el hombre se conserve inactivo y en la ociosidad sería un suplicio, en vez de ser un beneficio”. Cuestión n ° 678 (De la Ley del Trabajo). Para la conciencia cósmica del Universo, presencia inmanente en la obra de la Creación, Dios es, según la definición magistral contenida en la primera cuestión de "El Libro de los Espíritus", "la inteligencia suprema, causa primaria de todas las cosas." La semilla que germina, la flor que desabrocha, el niño que viene a la luz, se origina de otros seres. La Naturaleza les ofrece alimento, el tiempo les impone transformismo incesante, la Vida cumple sus ciclos, pero es el Gobernador Supremo quien comanda el proceso.


Hay leyes físicas que rigen el Universo, como la de la gravitación, enunciada por Newton: "los cuerpos se atraen en la razón directa de sus masas y en la razón inversa del cuadrado de la distancia que los separa. Obviamente alguien la instituyó y le dio cumplimiento, ya que se trata de un efecto inteligente y, más que eso, inmutable porque es absolutamente perfecto. El autor y ejecutor de esa ley y de las demás que rigen la Creación, es Dios, el Motor Supremo, en el decir de Aristóteles, que mueve el Universo y sostiene la Vida. Siguiendo esa misma línea de raciocinio podríamos concluir que si por un solo momento Dios dejara de ejercitar sus poderes soberanos, sobrevendría el caos. Por eso Jesús decía: "Mi Padre trabaja hasta ahora..." (Juan 5:17), definiendo la acción divina, eterna, omnipotente, omnipresente. Según la narración bíblica, fuimos creados a. Imagen y semejanza de Dios. En consecuencia, hay algo en nosotros que identifica esa filiación divina. Se trata del poder creador, que nos distingue de los demás seres de la Creación. Su desarrollo y equilibrio están subordinados a la acción disciplinada o trabajo. Sin ese ejercicio nuestro universo interior estaría sometido a la misma desagregación que alcanzaría el Mundo si Dios decidiera "descansar". En el actual estado evolutivo estamos vinculados a un planeta de materia densa, usando pesado "escafandro" -el cuerpo-cuya sustentación exige interminables labores que, son indispensables para la preservación de la vida física, nos ayudan a superar la dificultad de iniciativa y la indolencia que transcurren De la poca familiaridad con el uso disciplinado de nuestras potencialidades creadoras. Mientras permanecíamos en el "vientre de la naturaleza", pasando por la irracionalidad, antes de la conquista de la razón, esa pasividad era natural. Hoy ella y comprometedora y nos desestabiliza. Por eso se suele decir que "mente vacía forja del demonio". El pasaje mitológico de Jehová imponiendo a Adán y Eva el sustento con el "sudor del rostro", nos ofrece un simbolismo precioso. Lejos de significar un castigo, el trabajo por la sustentación de la vida en la Tierra es un bendecido recurso de equilibrio para el hombre que,


emergiendo del sueño milenario de la animalidad, no aprendió a usar los prodigiosos poderes que configuran su filiación divina. En la medida en que el espíritu evoluciona, su labor, que en principio atendía exclusivamente a las propias necesidades, se orienta hacia la contribución a la armonía universal, transformándolo progresivamente en instrumento legítimo de la voluntad del Señor, coparticipe en la obra de la creación como el hijo adulto que, consciente y esclarecido, conoce sus responsabilidades, disponiéndose a colaborar con el padre. En ese camino están comunidades como la de "Nuestro Hogar", ciudad del Más Allá, descrita por el Espirito André Luiz, psicografia de Francisco Cândido Xavier, en obra homónima. Libres de las necesidades inherentes al cuerpo físico, disciplinado y activo, sus habitantes se dedican al servicio del Bien, en favor de compañeros comprometidos con el desajuste que permanecen obligatoriamente en zonas Purgatoriales, en Umbral. En las etapas más altas de espiritualidad y desarrollo de las potencialidades creadoras, encontramos a los Ingenieros Siderales que presiden las manifestaciones de la Naturaleza, ejecutando la Voluntad Divina. El ejemplo más grande está en Jesús, gobernador de la Tierra, según Emmanuel, que orienta, desde los primarios de nuestro planeta, las colectividades que aquí evolucionan. Esta condición se expresa en la misma citación evangélica (Juan 5:17), cuando el Maestro, después de proclamar que Dios trabaja incesantemente, completa "... y yo también". En la Tierra, si buscamos ejercitar la mente en razonamientos relativos a la Vida eterna, tenderemos a orientar nuestro trabajo mucho más en favor del bienestar colectivo que en nuestro propio beneficio, integrándonos en el ritmo de la armonía universal, bajo la "batuta "De Dios, el Supremo Regente. Por lo tanto, los grandes benefactores, en todos los sectores de la actividad humana, son esencialmente grandes servidores, dedicando sus existencias al ideal sublime de la fraternidad humana. Comprensiblemente, son siempre fuertes y emprendedores, perseverantes y capaces, aunque enfrentando


problemas y dificultades variadas. Y que, plenamente identificados a los propรณsitos de la vida, instrumentos fieles del Bien, fluyen incesantes por ellos, a expandirse a su alrededor, las bendiciones de Dios. Traducido por: M. C. R

En favor del equilibrio richard simonetti  

EN FAVOR DEL EQUILIBRIO RICHARD SIMONETTI

En favor del equilibrio richard simonetti  

EN FAVOR DEL EQUILIBRIO RICHARD SIMONETTI

Advertisement