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EN EL DESARROLLO DE LAS PERCEPCIONES MEDIÚMNICAS Mercedes Cruz Son muchos los que desean realizaciones generosas en los dominios de la revelación superior; sueñan con conquistas gloriosas y logros sublimes; mientras tanto para obtenerlo, es necesario rectificar las actitudes mentales ante la vida humana. ¿Cómo intentar construcciones sublimes sin cimientos legítimos? ¿Cómo tratar de alcanzar los fines sin atender a los principio? La fe no se reduce a simple amontonamiento de promesas brillantes. El conjunto de ansiedades angustiosas que poseen la mayoría de los corazones, en modo alguno puede significar la relación espiritual propiamente dicha. La realización del reino interior con la luz divina, exige trabajo persistente y sereno. No será solamente al precio de palabras, que se puede levantar el templo de la fe viva. Es imprescindible la selección del material, los esfuerzos de la adquisición, planos deliberados previamente, aplicación necesaria, experimentación sólida, demostraciones de equilibrio, firmeza de buena armonía de conjunto y primores en la terminación.


Los que pretenden desarrollar las percepciones medianímicos, suponiendo, equivocadamente, que las fuerzas espirituales permanecen circunscritos a puro mecanismo de fuerzas ciegas y fatales, sin cualquier ascendiente de preparación, disciplina y constructividad. Solicitan la clarividencia, la clariaudiencia, el servicio completo de intercambio con los planos más elevados; no obstante ¿han aprendido a ver, a oír y, sobre todo, a servir en la esfera del trabajo cotidiano? ¿Han dominado los impulsos inferiores para poder colocarse rumbo a las regiones superiores? ¿Podrá el feto caminar y hablar en el plano físico? ¿Se puede conferir al niño de cinco años, derechos que corresponden a un adulto de medio siglo? Si las leyes humanas, todavía transitorias e imperfectas, trazan líneas de control a los incapacitados ¿pueden las leyes inmutables y eternas estar a merced de los desordenados deseos de la materia? Hay sin duda, en el mundo, muchos géneros y procesos medianímicos. Urge, por tanto, estimar el trabajo antes de reposar, aceptar el deber sin exigencias, desarrollar tareas aparentemente pequeñas, antes de inquietarse por obtener las grandes obras, así como colocar los designios del Señor, por encima de todas las preocupaciones individuales. ¡Urge huir de la apropiación indebida en el comercio con las fuerzas invisibles, eludir el encantamiento temporal y la obsesión sutil y perversa! Colectivamente, no somos dos razas antagónicas o dos grandes ejércitos, rigurosamente separados por las líneas de la vida y de la muerte; y si la gran e infinita comunidad de los vivos, tan solamente diferenciados los unos de los otros, por impositivos de la vibración, pero casi siempre unidos para la misma tarea de redención final. No se crea que la muerte del cuerpo físico santifique al ser que lo habitó. Desencarnación no representa santificación. Los hermanos que anteceden al hombre en el plano espiritual, no permanecen reunidos en aprendizaje muy diferente. Es necesario atender las posibilidades interiores, para obtener el desenvolvimiento de la maravillosa divinidad potencial. Son irrefrenables los deseos de intercambio con lo invisible, se espera la revelación divina, además de elementos insofismables de certeza tranquila. Para eso, es indispensable organizar y desenvolver los valores celestes, como criaturas celestes que somos. Todo un ejército de trabajadores de Cristo, funciona en cada núcleo de actividades relacionadas con la espiritualización, convocando sentimientos iluminados, a la virtud activa, al departamento superior de la vida intima. Se solicita la luz, perseverando casi siempre en las sombras, reclamamos


felicidad, sembrando sufrimiento; se pide amor, incentivando la separación; se busca la fe, dudando hasta de sí mismo. Para que el alma encarnada, tenga posibilidad de cambiar emociones con las emociones con las esferas invisibles, es indispensable que desarrolle sus propios principios divinos. La bellota, es el roble potencial. El puñado de semillas, es el trigal de mañana. El germen insignificante será, en breves días, el ave poderosa cortando amplitudes. Mediúmnidad – constituye “medio de comunicación” y el propio Jesús nos lo afirma: “Yo soy la puerta… si alguien entra por mí, será salvado, y entrará, saldrá y hallará pastos”. ¡La puerta para la mediúmnidad Celeste, es Él que detenta la infinita luz de la verdad y la fuente inagotable de la vida! Solamente a través de El, viviendo sus sublimes lecciones, alcanza el hombre la sagrada libertad para entrar en los dominios de la Espiritualidad y de ellos salir, conquistando el pan eterno que sacia el hambre para siempre. Sin Cristo, la mediúmnidad es un simple, “medio de comunicación”. Por tanto ¡Urge abandonar los sectores de ruido externo, e iniciar el desenvolvimiento interior de las facultades divinas; la pasión del fenómeno puede ser tan viciosa y destructora para el alma, como lo es el alcohol embriagando y aniquilando los centros de la vida física. La mediúmnidad no es disposición de la carne transitoria y si expresión del Espíritu inmortal. El intercambio perfeccionado entre los dos planos, requiere sanas condiciones del vaso sagrado, de posibilidades fisiológicas que el Señor confió al hombre para lograr la santificación. El cuerpo físico es un instrumento elevado en manos del artista, que debe ser divino. Si se desea el desenvolvimiento superior, ha de abandonarse los planos inferiores. Si se desea el intercambio con los sabios, hay que crecer en conocimientos, valorizar las experiencias e intensificar las luces del raciocinio. Si se aspira a la compañía sublime de los santos, hay que santificarse en la lucha de cada día, porque las entidades angélicas no se mantienen aisladas en los júbilos celestes y trabajan también por la perfección del mundo, esperando la labor constante del hombre para que también se convierta en ángel. Si se desea la presencia de los buenos, hay que ser bueno. Sin afabilidad y sin dulzura, sin compresión fraternal y sin actitudes edificantes, no se puede entender a los espíritus afables y amigos, elevados y constructivos. No sería razonable encontrar a Platón enseñando filosofía avanzada a tribus salvajes y primitivas.


El valor medianímico, no es don de privilegiados, es cualidad común a todos los hombres que demandan la sincera buena voluntad en el terreno de elevación. No se debe provocar el desenvolvimiento prematuro de las facultades psíquicas. Ver sin comprender u oír sin discernir puede ocasionar grandes desastres al corazón. Se ha de buscar, por encima de todo el progreso en la virtud y el primor en los sentimientos Hay que colocar las expresiones de trabajo fenoménicas, en segundo plano, recordando siempre que el Espíritu lo es todo. Trabajo extraído del libro (Misioneros de la Luz) de Francisco Cándido Xavier. C. IX.

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En el desarrollo de las percepciones mediúmnicas  

EN EL DESARROLLO DE LAS PERCEPCIONES MEDIUMNICAs (MERCEDES CRUZ)

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